Una suave brisa hacía que los árboles se mecieran, una cálida tarde.

Al día siguiente los chicos volverían a Hogwarts, lo que causaba una gran euforia. Pero como en toda cosa, existía la excepción; Sirius Black. No lo decía, no era necesario. Alguien que tan solo lo conoce un poco, podría notar su falsa sonrisa. Alguien que lo conoce un poco más, notaba su disgusto. Alguien que se llama Remus Lupin, podía ver tan dentro de él, que incluso sentía un poco de su agonía. Agonizaba.

Se estaba quedando solo una vez más, eso le daba más tiempo para pensar y también para sufrir. A veces lloraba, en silencio. En la oscuridad, con cada respiro.

-… y en ese momento apareció otro que parecía el doble de grande- Dedalus Diggle contaba con exagerada alteración la última redada- Era rubio, y te juro por Merlín que jamás vi la muerte tan cerca. Por suerte apareció Kingsley y su cuadrilla de aurores. Él escapó, pero aprendimos a otros dos mortífagos.

-Eso debió haber sido divertido- Las palabras de Sirius contenían tanta lástima por si mismo que parecían perderse en el aire.

La reunión de La Orden había sido cancelada. Noticia de última hora, Albus no podría asistir. Posiblemente algo de sus problemas con el ministerio, le pasaban la cuenta.

-Remus, ¿Tienes un momento?- Tonks aparecía por la puerta, interrumpiendo al ojiambar y al sr. Weasley que mantenían un fervorosa conversación sobre artículos muggles.

Miró en dirección al pelirrojo que asintió con su habitual carisma.

-Ve, ve… Ya luego me dirás cual es tu hipótesis del telivesión aquí te espero- Animadamente se dio la vuelta para hablar con Molly, que en ese momento entraba en la cocina.

Remus se levantó con calma y miró a su acompañante. Salieron de la cocina y pasaron por un oscuro pasillo antes de llegar al living.

-¿Qué sucede Dora? Pareces… preocupada- El rostro de la joven sencillamente era alarmante. Se paseo por la pieza y tomó asiento en el sillón más cercano.

-Pues… No debería estártelo diciendo, pero- Respiró profundo- Hoy en el ministerio, en una gran asamblea fue presentado el proyecto de la nueva ley- Desvió la mirada de Lupin- contra los híbridos, especialmente la ley anti-gigantes y…anti-licántropos.

Se hizo un incómodo silencio, nadie decía nada, nadie parecía estar en aquel lugar…

-Ah, eso. Ya era hora ¿No?- Sarcástico- Pues bueno, ahora que la aprueben tendré que esconderme. Sencillo. Le pediré a Sirius que me deje ser parte de su club- Estaba siendo grosero, pero estaba sentido y frustrado. Necesitaba descargarse.

-Todo es por una tal Umbridge, algo tiene que ver con Hogwarts, se rumorean muchas cosas por los pasillos. Quizás algo sepa Kingsley, él asistió a la reunión- decía con convicción.

-Pues gracias. Pero prefiero no saber más que esto. De nada servirá, no voy a evitarlo. Oh, ya se… Tal vez pueda unirme a Greyback- La joven lo miraba contrariado. La luna llena estaba cerca y podía ver los destellos de lobo bajo su mirada.

-¡¿Qué te sucede Lupin?! Estoy tratando de alertarte. Esta información es confidencial del ministerio. No se porque hago esto- Dio un sonoro bufido. Dentro del cerebro de Remus solo resonaba su apellido.

-Pues quizás yo se porque me lo dices- Tonks lo miró con la ceja alzada- Porque eres una niña mimada y consentida, que siempre ha tenido lo que quiere, y te mataba la curiosidad de ver mi reacción.

-¡No soy una niña, y menos una consentida!- Le replicó.

-Entonces no se como llamarle al hecho de que estudiaras en Hogwarts sin ningún problema, que tuvieras amigos sin preocuparte de hacerles daño, que estudiaste lo que quisiste y nadie te discriminó. Pues yo no tuve eso Nymphadora, cada vez que se acercaba la luna llena yo sufría pensando lo que podía pasar. A veces lloraba a escondidas. Me aterraba lastimar alguno de mis amigos, lastimar la confianza de Dumbledore. Odiaba ver a mi madre llorar cuando era niño, son cosas que te marcan, como el hecho de que la gente prefiera pasar por la vereda de al frente o que simplemente me recrimine en la cara mi condición, pues para que sepas; yo no tengo la culpa. Y no me interesa saber que además del odio, el asco y la lástima natural que me tienen, ahora hagan una ley para exterminarnos o encerrarnos. Prefiero vivir sin tener que soportar eso.

En ese momento la bruja tenía el pelo negro. Black. Se encontraba frente al hombre., que estaba rojo, con la respiración entrecortada de tanto hablar, no gritar…Así no era él…Pero la manera de decir las cosas, con esa sinceridad abrumadora, a veces resultaba más hiriente. Miraba sin mirar y no distinguió que la metamorfomaga lloraba, un poco por rabia contra él, contra lo que había vivido, por ella misma, por el hecho de que le recriminara. Pero por sobre todo, ella era la parte de Remus que deseaba llorar en ese momento, si no lo hacía era porque la impotencia era aun mayor.

Pasaron unos segundos en silencio, Remus solo respiraba y la muchacha hacía enormes esfuerzos por ahogar los sollozos.

Estaban a dos pasos de distancia. El licántropo notó que la joven lloraba, la vio agobiada por una culpa que no era suya, triste e indefensa. Se sintió maldito, un completo idiota por su reacción, trató de no pensar mucho y tan solo acorto la distancia que los separaba. Posó sus manos en las mejillas de la joven mientras secaba sus lágrimas y la besó. Algo suave, tierno y lento. Solo labios. Algo aventurado, así no era él. Pero desde que empezó hablar con Tonks, jamás había vuelto a serlo, algo más, algo menos ¿Qué más daba?... Tan solo se dejo embriagar por aquel olor a flores de jazmín. Quería profundizar el beso, pero no lo llevo a cabo, solo labios. En tan pocos segundos que duró aquel momento pasaron muchas cosas por su cabeza. Cosas como que si ese simple y superficial beso lo estaba haciendo sentir tan extraña y asombrosa sensación en el estómago, lo más probable es que algo mayor lo hiciera entrar en shock. Pensó en que él se parecía aquel beso, queriendo mostrar sus sentimientos sin ser muy explícito.

Volvió a la realidad por los gritos de la madre de Sirius.

Miró a Nymphadora solo unas milésimas de segundos. Ella lo comprendió.

-Hazlo- Fue lo único que ella le dijo- Te prometo que trataré de entenderlo- Susurraba.

No sabía como ella lograba saber lo que iba hacer. Supuso que en sus clases de auror le habían enseñado legermancia, pero no lo pensó mucho, tan solo lo hizo. Separó sus manos de la joven y se dirigió a la puerta. Salió en dirección a su cuarto.

Subió en penumbra, pasó por alto los llamados de Arthur y las blasfemias de Kreacher. Cerró la puerta y se tiró en su cama mirando el cielo que entraba por la ventana. La luna parecía hacerle burla a su sentimiento de miseria.

Tonks quedó paralizada en aquel mismo lugar, no sabía exactamente como supo lo que Remus quería hacer. Pero algo en su mirada le dijo que no estaba bien ahí. Lo entendía, o al menos eso trataba.

Había tenido una conversación con Molly sobre "todos" los integrantes de la Orden, deteniéndose particularmente en cierto licántropo. Él siempre había sido así. Solitario, reservado y un poco tímido. No hablaba más de la cuenta y siempre trataba de mantener la compostura y el equilibrio. No le había dicho mucho más de lo que ella sabía, pero era bueno saber que él tenía gente que lo quería, aunque no le gustara aceptarlo. Miró la luna y la maldijo por hacerlo sufrir. Sentía celos de ella, por poder acompañarlo en aquellas noches de dolor.

Se acomodó en el sillón y cayendo en los brazos de Morfeo, se resguardo bajo el recuerdo de aquel beso. Tímido. Algo nervioso y puro. Algo de Remus Lupin, mientras él, se hundía bajo el chorro de agua caliente que salía de la ducha. Desesperado. Se sentía un lobo bajo una luna que no le correspondía.

Esperó que el agua se llevara los recuerdos de aquel beso, por que lo hacían desear otro. No comprendía, no quería entender porque lo había hecho y allí mismo tomó la decisión de repetirse cuantas veces fuera necesario que era su manera de pedirle disculpas, y no fue algo impulsado por las fuertes punzadas que sintió en el pecho al verla llorando.

Se acomodó en su cama para olvidar todo, la guerra, la angustia, el amor, a Tonks, por sobretodo a ella… Aunque ya sabía que eso era imposible.

Se durmió pensando eso: En olvidarla, en olvidarla, el olvidarla… En besarla.

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¡Hola! Actualicé luego, así no hay mucho que alegarme. Bueno, la calidad del capítulo y esas cosas xD Ya había mucho esperar por el primer beso… pero bueno, aquí esta. No es una de las maravillas del mundo. Pero como dice el summary, no todo es color de rosa. Aunque tengan por seguro que a ellos si les gustó jaja.-

Nos estamos leyendo. Muchas gracias por sus r.r

Bye