Séptimo capitulo y es el momento que creo q todos hemos estado esperando desde la publicación de esta historia, hasta yo lo esperaba con ansias, espero no defraudarles y que estén muy bien todos! hehe

AntoniaCifer, Naomi sempai, iceCreamSays, valen, Kumikoson4, Guest, Mamori Anazaki, Ambar51chick, yuli2401, SybelleHs , sheblunar. Muchas gracias por sus reviews y apoyo que me han brindado para variar mi tardanza ya es predecible, les diria que prometo no volverlo hacer pero ahorita el trabajo esta a lo que mas da.

PoisonedLetters Hey ya girl!

Elise W. My sista lo stamos logrando un poco mas y esta fanfic será culminado gracias por tu paciencia y apoyo! HELL YEAH!

Gracias a todos los que me marcaron en follow y favs Hell Yeah!

Rolas del capítulo:

Tom Odell - Can't Pretend

The Cinematic Orchestra – Into You

Tom Odell - Another Love

Enjoy It! :3


The Pocket Symphony

Left Bank

El camino hacía el aeropuerto se sintió como una eternidad. Ulquiorra no sabía que esperar en absoluto. Ella le había dicho que deseaba verlo allí pero eso no significaba que debía ir prácticamente corriendo, como si de pronto se hubiese convertido en un novio adolescente psicópata, que no podía esperar para verla. ¿Qué tan patético era eso?, aunque no podía negar que se sentía bastante ansioso.

No sabía si llamarla y decirle que iría a recibirla al aeropuerto, o simplemente tomarla por sorpresa y de ese modo ver su reacción. La artista de seguro gritaría y se lanzaría contra él en uno de esos abrazos sofocantes que hace algunos meses habría rechazado a toda costa, pero que ahora revivía una y otra vez en su mente, sentado en la parte trasera de aquel taxi Ulquiorra se imagino nuevamente a Orihime Inoue entre sus brazos, y una oleada de intensos y nuevos sentimientos le calentaron la piel.

Cerró los ojos.

Que fácil podían cambiar las cosas de un día para otro, perosi era sincero consigo mismo aquellos sentimientos probablemente habían empezado a germinar desde mucho antes, quizás desde que la beso en aquel estado de rara inconsciencia alcohólica. Si era complemente honesto, la joven había causado algo en él desde la primera vez que la vio. Ulquiorra había conocido muchas otras chicas y había tenido otras relaciones, pero ella era diferente y él se sentía como si nadara contra corriente, yendo en contra de todas sus reglas, un lobo solitario que se acercaba a un vivaz colibrí, dos especies completamente contrarias, destinadas a terminar mal si estaban juntas, pero ya no podía alejarse, era muy tarde para eso.

La tormenta ya había arribado a su costa.

¿Qué era lo peor que podía pasar?

La lluvia no siempre es mala, muchas veces es renovadora, refrescante, y quizás era eso lo que le atraía de ella, una necesidad de cambio. Cuando llego al aeropuerto, Ulquiorra pago al conductor del taxi y bajo del coche repitiéndose esa idea en la mente, una y otra vez.

No tiene que ser tan malo.

Atravesó las puertas mecánicas y se encamino hacia una de las salas de espera, no había porque sentir tanto nerviosismo ¿verdad?, había enfrentado cosas peores, y no era un cobarde, sin embargo, algunos minutos después, cuando escuchó la voz que anunciaba la llegada de varios vuelos, y las personas salían de las respectivas puertas las dudas lo llenaron tan rápido como un banco de pirañas devoran a su presa.

El oxígeno de la sala parecía haberse escapado por completo, y ni siquiera la había visto aún.

¿Y si lo rechazaba?

¿Y si solo hacía él ridículo?

¿Cómo es que alguien se declaraba en primer lugar?

Él jamás se le había declarado a nadie.

Orihime, debes saber que…

No.

Orihime, es necesario que sepas…

No.

Todas las palabras de pronto le sonaban tan estúpidas, y no recordaba haberle llamado por su nombre de pila más que un par de veces.

Mujer, me gustaría que…

Definitivamente no.

Era obvio que aún tenía que pensar muy bien las cosas antes de hablar con ella, ni siquiera sabía si algunos de esos vuelos era el de la artista, y no podía darse el lujo de esperarla horas y horas solo para hacer el ridículo. Ulquiorra dirigió la vista hacia las puertas de aterrizaje, ya las estaban cerrando de vuelta, y en efecto, de ninguna de ellas había salido Orihime.

Idiota, resopló, porque era así como se sentía en ese momento, había actuado de manera tan impulsiva que casi no podía reconocerse. ¿Desde cuando escuchaba los consejos de Tia?

Más que enfadado, cambio de dirección sus pasos y se dio la vuelta, sin embargo, y casi como si se tratara de un chiste, fue en ese momento cuando ella apareció en su campo de visión, justo cuando había decidido irse, y su corazón se detuvo.

Ya no había vuelta atrás.

A Orihime no le tomo más que un par de segundos notar la presencia del músico.

—Ojos…no pensé que fueras a venir —le dijo, llegando con rapidez hasta su encuentro, deslizaba una maleta morada detrás de ella y otra bastante floreada, colgaba de su hombro.

Su cabello iba en una trenza desalineada y sus mejillas acaloradas denotaban una gran sorpresa.

No lo abrazo, como de costumbre, y eso decepciono al chelista.

—Estaba recogiendo mis maletas, no te vi cuando llegue ¿qué haces aquí?

—¿No me pediste que viniera en tu mensaje? —la ansiedad y dudas lo asaltaron con mayor intensidad que antes.

Estoy esperándolo, había escrito. ¿Por qué le preguntaba que hacía allí?

Orihime se mordió los labios.

—Si pero, no pensé que en realidad fueras a venir… ¿te encuentras bien?

Claro que se sentía bien. ¿Qué rayos significaba eso?, y lo más importante ¿por qué no lo había abrazado?

—Si, es solo que es extraño verte y que no me saltes encima ahorcándome con un abrazo.

La artista lo observo con curiosidad, aunque sonrojada.

—¿Quieres un abrazo, Ojos?

—No…. —el chelista trago en seco —no me refería a eso.

¿Actuaba así a propósito?, ¿o desde cuando todo lo que ella decía le ponía tan paranoico?

—Lo sé —sonrió Orihime —solo bromeaba, aunque la verdad si quería abrazarte pero pensé que seria algo raro, ya sabes, por toda esta gente viéndonos.

Ulquiorra observo a su alrededor y se dio cuenta de lo que hablaba la artista, por lo general a la gente le gusta observar a las parejas, por no decir, chismosear, y aunque ellos no eran pareja, de momento, si se abrazaban la personas harían conjeturas.

—¿Desde cuando te importa lo que piensen los demás? —quizás tenía razón acerca del publico que les rodeaba, pero ese tipo de banalidades no iban con ella.

—No me importa, pero pensé que a ti si.

—En realidad no, puedes abrazarme si es eso lo que quieres.

La sorpresa en la cara de la joven aumento, si es que eso era posible.

—Yo solo, no quería ofenderte.

—No me has ofendido.

Pero si se sentía rechazado, pensó, aunque no lo diría.

—¿En verdad?

—En verdad.

X∞X∞X

De camino a la salida del aeropuerto y luego al departamento de Orihime, la tensión no descendió ni un poco. Orihime actuaba demasiado rara, para ser ella, y eso ya era decir mucho. La chica parlanchina que había conocido en los últimos meses había pasado a ser silenciosa y muy tímida.

Lo cual era bastante raro.

—Estás muy callada hoy —le dijo Ulquiorra, cuando le abrió la puerta del taxi para que entrara.

—Mira quien lo dice.

Ambos sonrieron y eso rompió la tensión por al menos unos segundos.

—Si, pero en mí es normal, y en ti es, raro, normalmente hablas hasta por los codos.

—Solo vengo cansada por el viaje, eso es todo —pero parecía que había otra cosa.

Ulquiorra decidió no preguntar más al respecto y cerro la puerta del taxi.

Después de dar la dirección al conductor y pagar por adelantado, este emprendió la marcha y la tortura de no saber que más decir volvió a golpear al músico.

—¿Qué tal estuvo tu viaje? —Decidió improvisar. —¿visitaste muchos lugares?

—Fue emocionante, supongo, los museos y galerías donde presentamos nuestras colecciones eran tan sobrias, la mayoría pintadas en blanco lo que en ese momento me recordó a tu casa.

La idea de ella pensando en él, le dio ánimos.

—¿Pensaste mucho en mí?

—Claro que sí Ojos, el cuadro que hice de ti fue el que mejores críticas recibió en mi exhibición. Aunque fue Sado, cuyas obras fueron las mejores y se vendieron todas. Él fue quien más felicitaciones recibió, incluso otros escultores de gran fama querían trabajar con él en el futuro, pero ya sabes como es Sado, tan callado, así que le resultó muy difícil expresarse.

—¿Pero, también conociste a muchos otros artistas importantes, supongo?

—Sí, a muchos les pareció que el retrato de tus ojos trasmitía demasiadas emociones, me preguntaron si había salido de mi mente y cuando les dije que había usado un modelo, casi no me lo creyeron. Recibí muchas ofertas por él, pero no quise venderlo.

—¿En serio?

—En serio, por ejemplo conocí a este escritor en Barcelona, quien ha sido una de las personas más interesante que he conocido en mi viaje, ha escrito varios Best Sellers y sin embargo era tan amable. Él quería comprarme el cuadro de tus ojos a toda costa. Me dio su número, en caso de que cambiara de opinión.

—¿Su número, eh?, y supongo que ¿te sentiste atraída hacia él, y le diste el tuyo también?

—¡¿Qué?! Por supuesto que no.

—Como hablabas tan bien de él, pensé eso —cuando ella había empezado a hablar de ese sujeto todo lo que Ulquiorra había podido escuchar eran las palabras, interesante, amable, y que le había dado su número.

Nunca se había considerado alguien celoso, pero parecía que Orihime era su excepción para todo.

—Era muy mayor para mí —rió nerviosa la joven, llevándose las manos hacía el cuello en señal de incomodidad —No es que su edad importe mucho, pero solo me pareció una persona interesante, eso es todo.

—¿Cuántos años tenía, ochenta?

—Como cuarenta y tantos ¿eso que importa? ¿por qué actúas así? —la voz de la artista comenzaba a sonar enfadada, pero Ulquiorra no podía sacar el tema de su mente.

¿Cuántas mujeres de la edad de la pintora no salían con hombres de esa edad?, sobre todo en el mundo en el que ella se movía. ¿Y si le estaba mintiendo? En el ámbito musical pasaba lo mismo, sinceramente, así que la excusa de la joven no le calmo en absoluto.

—No actuó de ninguna manera, es solo que no serías la primera chica que sale con alguien mayor.

—Quizás, pero él no es mi tipo.

—Si tu lo dices —fue todo lo que contesto el chelista, era mejor que se callara antes de decir algo que lo arruinara todo, sentía como si algo le quemara en el pecho y no sabía como manejarlo, así que el resto del camino hacía el departamento de la joven, fue en total silencio.

X∞X∞X

Al llegar al edificio, y después de ayudar a bajar las maletas del taxi, Ulquiorra trato de irse lo más rápido posible. Ir a recogerla al aeropuerto y luego haber empezado una escena de celos en el taxi, no había sido la mejor idea. Fue todo un error, ella ni siquiera era su pareja y él ya se comportaba posesivo.

Obviamente una relación entre ambos era imposible.

Sin embargo apenas se había alejado unos cuantos pasos cuando la escuchó detrás de él.

—¿A dónde vas? —sonaba preocupada.

—Devuelta a mi casa, ¿no es obvio? —Ulquiorra se mantuvo de espaldas a ella, sentía que si volteaba se daría cuenta de lo que sentía con solo verlo.

Sus sentimientos jamás habían estado tan a flor de piel.

—Pero….apenas acabamos de llegar y ni siquiera te he dado las gracias por haber ido a recogerme, y luego esta esa conversación tan rara en el taxi, ¿qué te pasa?

Ulquiorra no puedo sopórtalo más.

—¿Qué me pasa?, me pasa que no tengo idea de porque fui a recogerte al aeropuerto, solo por un mensaje donde me lo sugerías, y luego cuando te veo llegar y no me abrazas, me sentí… mal. ¿Te das cuenta?, yo jamás me he sentido así por nadie, y luego ¿tú me preguntas que me pasa?, como si el hecho de que yo intentara ser más amable fuera una enfermedad.

—Yo no lo dije con esa intención.

—Lo sé —el chelista se dio la vuelta y la miro a la cara.

Ella estaba sumamente nerviosa y sonrojada y él se sentía muy violento, lo que sea que fuera a pasar iba a tener el peso de una explosión.

—Sé que no lo dijiste con esa intención pero siento como si pudieras rechazarme con mucha facilidad, y me aterra.

—¿Rechazarte? Ojos, yo jamás haría eso ¿todo esto es solo porque no te abrace?

—No es solo eso y lo sabes. ¿Por qué crees que fui a recogerte al aeropuerto?, ¿por qué crees que me morí de celos cuando me hablaste de ese escritor cuarentón?, ni siquiera las personas de corazón de piedra pueden mantener sus sentimientos encerrados en una jaula durante toda su vida.

Se acercó y tomo las manos de la joven entra las suyas.

—Quiero más que esto —finalizo, si no lo decía ahora no lo diría nunca.

—¿Mas de qué?

Orihime parecía confusa pero también temerosa, y soltó las manos del chelista.

—Mas que esta amistad, este nivel de relación que tenemos no me basta, quiero algo más cercano.

—Claro, podemos ser mejores amigos, sino es algo que ya somos. —Exclamo la artista con una risa nerviosa, Ulquiorra no sabía si la chica estaba evadiendo su insinuación o simplemente estaba más ciega que un murciélago viejo como para distinguir que se le estaba insinuando.

Por primera vez él se le estaba insinuando a una persona.

—Voy a ser más claro, porque parece que no entiendes o mejor dicho no quieres entender. Necesito saber si existe una posibilidad de que podemos comenzar una relación romántica o amorosa.

Al terminar la frase noto que Orihime paso de un estado de shock, a estar herida, Ulquiorra se pregunto en ese momento si había dicho algo ofensivo o si su declaración la había indignado. Claro le había subido su tono de voz pero no era para exagerar o por lo menos eso pensó.

—¿Sientes algo por mi?, ¿Lo dices de verdad?

—Nunca te he mentido, Orihime y creo sentir algo por ti muchísimo más fuerte que una amistad, necesito saber si tengo una posibilidad, de otro modo será mejor que desista de una vez y que cada quien vuelva sus vidas.

La tristeza de la joven aumento después de que Ulquiorra dijera eso, pero él estaba acostumbrado a decir las cosas tal como le parecían y debía ser honesto. No se imaginaba siendo amigo de ella después de habérsele declarado.

—¿Cómo sé que es verdad?, ¿Cómo sé que no te arrepentirás después y me dirás que es mejor como estábamos antes?, no creo poder soportar ser de nueva cuenta la mejor amiga, no quiero ser de nuevo la que llore de tristeza en la boda, mientras que todos los demás piensan que mis lagrimas son de felicidad por la pareja recién casada, no quiero volver a huir, ya no me quedarían fuerzas.

Ulquiorra recordó aquella foto y la historia que le había contado Orihime y se sintió mal por haber sido tan brusco pero no podía mentirse a sí mismo.

—No es mi intención que seas mi mejor amiga, para eso ya tengo a Tia, además nunca me intereso ser tu mejor amigo, pero si me interesaba conocerte, desde el principio me intrigaste, no te prometo un hasta la muerte los separe pero podemos intentarlo, no tenemos nada que perder, ambos sabemos que esta relación se dirigía a algo más, no creo que no lo hayas notado, si me das la oportunidad podemos ser felices juntos lo que duremos, meses, años, no lo sabremos si no nos damos la oportunidad, y si no llegase a funcionar, definitivamente no buscaría tu amistad, eso esta mas allá de mi, supongo que te desearía lo mejor y seria yo el que me iría, seria yo el que saldría huyendo de nueva cuenta, pero nunca te mentiría, puedo ser muchas cosas pero mentiroso no es una de ellas.

—¿Alguien te ha dicho lo brusco que puedes llegar a ser?

—No muy a menudo.

—Pues lo eres.

—¿Eso es un no?

Para toda respuesta Orihime se quedo callada, y Ulquiorra tomo eso como su respuesta definitiva.

—Esta bien, entiendo — y lucho para mantener su estoico semblante mientras miraba a la joven a la cara antes de despedirse.

Saco de uno de los bolsillos de su chaqueta el boleto que había comprado para ella y se lo dio, cuando ella lo tomo, él se dio la vuelta y comenzó a alejarse.

—¿Lo compraste para mí? —escuchó que le preguntaba, pero no se detuvo.

—¿Ojos?

—Ojos, espera…

—¡Ulquiorra!

Escucharla decir su nombre por primera vez desde que se conocían lo hizo detenerse de inmediato, y cuando se dio la vuelta y la observo agitada detrás de él, cubierta en lágrimas, su corazón se aceleró.

—No te vayas, por favor —le dijo, y al músico no le tomo más que un segundo volver en sus pasos y juntar sus labios con los de la joven. Fue un beso desesperado en principio pero que se disolvió hasta convertirse en un suave rose de labios.

—¿No lo olvidaras esta vez? —le pregunto Orihime, cuando se separaron y Ulquiorra acaricio su mejilla.

—Tengo muy buena memoria para estas cosas, créeme.

—Tramposo —le susurro la joven, antes de ponerse de puntitas para besarle de nuevo.

Y por primera vez en mucho tiempo, Ulquiorra Cifer se sintió completo.


Gracias por su apoyo cualquier duda, comentario o opinión ya saben soy todo oídos, los reviews stan como siempre gratamente recibidos hehe

Thanks see ya!