DISCLAIMER: Naruto, su mundo y sus personajes, le pertenecen a Masashi Kishimoto.

… ¡A leer! …

~PENUMBRA~


Capítulo 7

"Propuesta de medianoche"

Estaba de más decir lo avergonzada, nerviosa y aterrada que se encontraba Hinata en aquellos momentos, ahora sola en una habitación con nadie más que Sasuke Uchiha y éste a su vez se hallaba en ropa interior. Naruto brillantemente había decidido darles un poco de privacidad al salir de la habitación para que así Hinata atendiera a Sasuke.

Hinata no era una experta en ninjutsu médico, más sin embargo, tenía lo necesario para llevar a cabo aquella última y sencilla curación.

—Comienza. —ordenó Sasuke. Realmente no había dicho aquello como una orden, muy a su manera esa era una petición, pero la manera fría y descortés en la que lo había dicho era, precisamente, una orden.

Hinata, sin decir una palabra y muy nerviosa, comenzó a palpar cuidadosamente la piel expuesta del Uchiha. Éste sólo la miraba con indiferencia.

Pero lo que realmente sentía Sasuke en aquellos momentos, era curiosidad. ¿Desde cuándo aquella chiquilla había aprendido ninjutsu médico? ¿Quién le había enseñado? ¿Por qué últimamente en todo lo que podía pensar era en preguntas sin respuesta? Y lo más importante… ¿Por qué seguía pensando en Hinata Hyuga?

La fresca primavera del mes de Marzo, llenaba de vida aquel lugar. El cielo se encontraba bañado de un hermoso tono azul, casi tan hermoso como el tono de sus ojos. El fresco viento soplaba con sutileza moviendo los mechones rubios de su frente.

Su profunda mirada se hallaba sumida en la distancia, atenta a todo y nada a la vez. Sentía mucha curiosidad, hace ya más de veinte minutos que había salido del interior de la casa principal de los Uchiha y probablemente estuviera fuera por unos diez minutos más.

En su mente, indagaban una mil ideas. Aún anhelaba el día en el que sería nombrado Hokage de la aldea escondida entre las hojas, podía imaginarse a la perfección los gritos de emoción de todo el pueblo, alabando su nombramiento con devoción. Casi era perceptible la sensación de dicha que aquello le causaría si fuese real, si no estuviese fuera de la mansión Uchiha, esperando a los que consideraba sus amigos. Podría tener una y mil cosas en la mente. Ramen, misiones, fortaleza, o su sueño de ser Hokage. Pero la base de todo aquello eran las personas más importantes para él, sus amigos.

En momentos como ese, cuando sólo podía percibir el sonido del viento meciendo las hojas de los frondosos árboles y los pajarillos cantando alegremente, imaginaba, pensaba, y recordaba, muchas cosas. Imaginaba en cómo sería su vida dentro de unos cuántos años, en cómo sería él como Hokage, pensaba en el amor, se daba cuenta de que nunca había besado antes a una chica y eso lograba deprimirlo. Era entonces que recordaba a su madre, y su fortaleza. A su padre, y su determinación. Y de alguna manera aquella fortaleza y determinación era instalada dentro de su propio ser para mantenerlo motivado a cumplir sus sueños.

—Listo. —anunciaba Hinata, muy satisfecha con los resultados obtenidos.

—Bien. —respondió el Uchiha con seriedad.

— ¿Se siente mejor? —preguntó ella con familiaridad, lo cual logró extrañarlo.

—Naturalmente. No preguntes idioteces. —contestó fríamente, pero la Hyuga no cambió su tranquilo semblante por ningún segundo.

Hinata ahora, preparaba los vendajes para la pierna de Sasuke. Ofreciendo una cálida sonrisa, se dispuso a comenzar con su labor al vendar al Uchiha.

Sasuke sólo podía verla en silencio, y por primera vez, no sólo la veía. La estaba observando.

Sus facciones eran tan finas que parecían la obra maestra del más fino de los escultores, sus hermosos ojos perla adornados por aquellas abundantes y oscuras pestañas haciendo el contraste perfecto con su pálida piel, miraban concentrados la pierna de Sasuke. Su larga, suave y brillante cabellera azulina caía perfectamente sobre su espalda dejando dos largos mechones lacios enmarcando aquel rostro perfecto. Y sus manos… sus manos eran tan finas y delicadas que parecían de porcelana. Sasuke podría ser engreído, orgulloso, testarudo, abnegado y demasiado obstinado. Sin embargo, aquello no era todo, ahora a aquella interminable lista de defectos se le agregaba el hecho de lo ciego que había sido por tanto tiempo. Ahí, sentado frente a Hinata, se dio cuenta de aquella insignificancia no tan insignificante que había ignorado por tanto tiempo. Intentó apartar la mirada, intentó dejar de pensar en tantas idioteces y distraer su mente con un asunto de más relevancia, trató por todos los medios de convencerse de que aquello sólo era un impulso de su enfermizo cerebro, que lo llevaban ahora después de muchos años de reprimirse, a pensamientos y sentimientos inadecuados. Con una actitud un tanto exorbitante por todos aquellos pensamientos nuevos para su persona, Sasuke se apartó súbitamente de la Hyuga como si esta con su única presencia le quemase.

— ¿Se encuentra bien Uchiha-san? —preguntó Hinata un tanto desorientada.

Sasuke no supo qué responder de momento, y afortunadamente, en ese instante entró precipitadamente un rubio emocionado por la puerta principal, Sasuke le agradeció internamente a su amigo y rival el hecho de ser tan imprudente.

—Teme, Hinata, ¡Ino ha venido para decirnos algo importante dattebayo! —explicaba exasperado el Uzumaki.

—Naruto-kun… me has dado un susto… —decía Hinata pausadamente, con una mano sobre su pecho y los ojos muy abiertos.

—Yo… sorry Hinata-chan —dijo en un tono divertido pero apenado.

Hinata no respondió, le había tomado de sorpresa que Naruto usara ese calificativo en ella.

—No es como si me importase, pero ¿qué clase de kunoichi se deja sorprender de esa manera? Tsk… —Hinata comprendió aquellas palabras y logró sentirse inferior por un instante, pero la mirada que Naruto le brindó la hizo poner la cabeza en alto y no flaquear ante la prepotencia del Uchiha.

—Ciertamente me he distraído por un instante —afirmó sin tartamudear y con la mirada fija en sus ojos oscuros —pero no habrá una segunda vez, puede estar tranquilo. —la voz en Hinata no había sonado a disculpa y el azabache se percató de aquello inmediatamente, ciertamente ella había sacado valor para mirarlo de aquella forma e inclusive levantar su voz un poco, no había sido un acto grosero, pues aquello lo había comunicado con la elegancia y la cortesía que naturalmente la caracterizaba.

—Tsk, eso espero —respondió tajante. Él no era cortés, ni tenía intenciones de serlo.

—Teme, eres demasiado grosero 'ttebayo… —la voz de Naruto sonaba cansada, como si hubiera dicho aquella frase ya muchas veces —Oe, Hinata, ¡Vallamos a recibir a Ino! —

Hinata asintió con una sonrisa en su rostro y salió corriendo tras Naruto, dejando atrás a un molesto pelinegro que renegaba internamente por aquella situación.

¿Qué hacía Ino en su casa? Le molestaba el hecho de que últimamente cualquiera pudiera entrar y salir del distrito Uchiha a su gusto sin ningún tipo de restricción. Pero lo que le tenía más molesto en aquellos momentos era Hinata Hyuga. No recordaba aquel comportamiento en esa insignificante muchacha. Ella solía asentir y bajar el rostro ante cualquier reprimenda viniera de quien viniese. Le molestó aún más el darse cuenta que la causa de aquella confianza provenía de Naruto.

—Hola Hinata, Naruto. —saludó animadamente cierta chica rubia.

—Buenas tardes Ino-s… Ino. —se corrigió inmediatamente la Hyuga.

—Ino, ¿Qué te trae por aquí? —preguntó alegremente Naruto.

—Ahh bueno… yo… ¿S-Se encuentra Sasuke-kun? —cuestionó un tanto nerviosa —Quería avisarle que dentro de dos días se llevaría a cabo el festival de la primavera y bueno… yo… —

—No desperdicies tu tiempo Yamanaka. No asistiré, es una completa idiotez celebrar un día tan común y corriente. —interrumpió Sasuke, apareciendo a espaldas de Hinata.

—Oe, teme, tan siquiera deberías pensarlo un poco 'ttebayo… —aconsejaba Naruto por lo bajo a su testarudo amigo.

—Descuida, descuida Sasuke-kun. No debes ir si no quieres… yo… debo volver al hospital, ¡nos vemos, chicos! —y de esa manera, sin esperar respuesta, Ino Yamanaka desapareció con una falsa sonrisa en su rostro.

El viento nocturno golpeaba en sus finas facciones con tal sutileza, que pareciera que le acariciaba el rostro. La luna brillaba sobre sus ojos con tremenda intensidad y la calidez de aquella noche le brindaba cierta paz. Ahí, en el balcón de las afueras de su recámara, portando sólo una bata de fina seda color lavanda, con el rostro fresco y hermoso y la mente en otro lugar, se hallaba Hyuga Hinata. Una sonrisa se plasmó en su rostro al recordar la tarde que había pasado en casa de Sasuke Uchiha.

FLASBACK

—Vamos teme —rogaba el rubio —sólo será un día, te hará bien ir. Es una oportunidad para reintegrarte a la gente del pueblo… —su voz salía aburrida. Tenía desde la tarde anterior, cuando Ino había ido a recordarles sobre el festival tradicional de la primavera en Konoha, y toda esa mañana rogando a su amigo que accediera ir al festival sin obtener resultados.

—No iré. —sentenció. Justo después le dio una mordida a su onigiri. Hinata los había preparado, y debía admitir, estaban deliciosos.

—Por…por favor Uchiha-san… —lo alentó Hinata. A ella realmente no le importaba mucho si Sasuke asistía o no al festival, pero estaba realmente triste al ver a su amigo de rubia cabellera llevar tanto tiempo insistiendo, rogando y suplicando al Uchiha su asistencia en el festival, que terminó por ayudarle en el proceso.

—NO. No insistan más. No iré a esa mierda de festival ridículo y es mi última palabra. —

FIN DEL FLASHBACK

…Había sido de gran alivio que al final el pelinegro hubiera accedido a asistir.

Poniendo de por medio una y mil condiciones más, pero eso ya no importaba. Los baños en la mansión Uchiha estaban finalmente aseados, y los patios estaban limpios. No había sido tan difícil realmente, al final del día incluso Sasuke se había dignado a ayudarles.

Y ahora, después de un placentero baño relajante, se encontraba a la luz de la luna absorta en sus pensamientos. El sueño comenzaba a llegar a su cuerpo, pero no quería dormir, aún no. Tomó asiento en una de las dos sillas que había en su balcón y se dedicó a tararear una suave melodía… aquella que alguna vez su madre le dedicó en las noches de luna llena.

Idiota.

¿Cómo podía ser tan idiota?

El festival de la primavera en Konoha sería al día siguiente y él había olvidado invitarla.

Corría por las calles desiertas de la aldea de la hoja a pocos minutos antes de la medianoche. Durante su trayecto, por su mente en más de una ocasión se atravesó la palabra 'cita'. ¿Tendría él una cita con Hinata Hyuga? La respuesta era negativa. Él no lo miraba realmente como una cita, Hinata era sólo su amiga, su compañera, la invitaría porque eran amigos y los amigos suelen hacer ese tipo de cosas… ¿No? Comúnmente, una vez reunidos con los demás se divertían en grupo, conversando de asuntos triviales y simplemente disfrutando del ambiente.

Y ese año no sería la excepción.

Inclusive sería aún más emocionante ésta vez, estaría su antiguo compañero de equipo, su rival, y su mejor amigo, Uchiha Sasuke.

Cuando se halló frente aquel gran portón de madera maciza, decidió que llamar a la puerta no sería una buena opción, ya que era muy tarde y probablemente lo echarían a patadas del lugar antes de siquiera poder ver a Hinata. Así que con precaución y cautela se adentró en los jardines de la mansión Hyuga. No había sido fácil entrar en aquel lugar sin ser captado, pero no por nada él era uno de los más fuertes ninjas de todas las naciones.

Finalmente la distinguió al borde de un balcón, y comenzó a escalar el gran muro. A medida que se acercaba, pudo escuchar una hermosa melodía, suave, tranquila, hermosa y relajante. Estaba a dos décimas de metro para al fin llegar.

Y entonces la vio…

Sus ojos perla se hallaban ocultos tras sus relajados párpados, su cabello era brillante, su rostro fijo al frente, su cuerpo siendo cubierto sólo por aquella elegante bata fina de seda color lavanda, ella estaba hermosa, tan hermosa que de inmediato su rostro se pintó de rojo y se sintió como una especie de acosador, trató de retroceder, de volver al día siguiente, pero no pudo contenerse…

—Hi-Hinata… —

Ella dejó de tararear, y abrió los ojos de golpe. Y de golpe, su rostro se coloreó de carmesí.

— ¡N-Naruto-kun! ¿Qué estás haciendo aquí? —su voz salió nerviosa, y de inmediato puso ambas manos sobre la tela de su vestimenta sobre su pecho, intentando cubrirse más —Si ottou-san te encuentra aquí él… —

—Hinata… —interrumpió Naruto. Sus zafiros ojos azules se clavaron en la mirada perla de ella y, por un instante, casi cae de aquel muro por la desconcentración —Hinata… uhmm… bueno yo… mañana será el festival de la primavera y quería saber si querías acompañarme 'ttebayo —aquella última palabra la había pronunciado casi en un suspiro.

—N-Naruto-kun... claro que sí, es decir sí me-me gustaría… vallamos juntos, ¿Por qué no? —ella estaba realmente nerviosa —Po-podemos inclusive a-acompañar a Uchiha-san… —esbozó de pronto con una gentil sonrisa.

—Sasuke… ¿Sasuke?, oh… sí. Sí, eso sería genial… —no sabía realmente el por qué pero ciertamente se sentía bastante desubicado.

Hinata por su parte se sintió aliviada. Había encontrado una manera de hacer sentir cómodo a su rubio amigo poniéndolo en aquella situación, sabía que Naruto realmente no quería ir con ella, simplemente estaba siendo muy amable porque él sabía que ella no querría ir sola, y dado que ellos eran compañeros de misión y el Uchiha también asistiría, y encima de todo eso cierta chica pelirosa no podría asistir debido a su labor en el hospital de Konoha, decidió invitarla. Pero valla mente brillante la de ella al haber captado toda la información oculta en el rostro del Uzumaki, lo había sacado de apuros. Ya no sería incómodo para él tener que ir sólo con ella, ahora podría disfrutar también de la compañía de su mejor amigo… Hinata Hyuga era una kunoichi bastante astuta. [N.A.*cof cof* sarcasmo *cof*]

—Bien… —

—Entonces s-supongo q-que nos veremos mañana… ¡Yo vendré p-por ti! — ¿Desde cuándo era él el tartamudo? —Hasta luego, es decir… ¡Hasta mañana Hinata! —soltó con una inmensa sonrisa, pero esta vez, su sonrisa era diferente. Hinata notó que en esta ocasión, su sonrisa no era sincera. La sonrisa que mostraba ahora era un disfraz ante sus verdaderos sentimientos, le recordó a aquel entonces, en el que Naruto era tan sólo un niño de ocho años y sonreía ante todos desafiante, cuando en realidad lloraba por dentro.

Un nuevo día estaba por comenzar; el cielo pintado de un azul parcialmente claro, las primeras aves de la mañana revoloteando en su ventana, aquel frío que indicaba la presencia de la madrugada, y él… él estaba jodidamente fastidiado.

Eran aproximadamente las cinco de la mañana y Sasuke yacía en la comodidad de su futón sin estar cómodo realmente, con la vista perdida en el techo y la mente divagando en mil motivos que lo orillaran a asistir a aquel estúpido festival… no había ninguno.

¿Por qué había accedido ir a ese ridículo festival? ¿Desde cuándo en Konoha, celebraban algo tan absurdo como la primavera? Antes de comenzar a cuestionarse mil cosas (como siempre lo hacía), decidió responderse a sí mismo la primera pregunta: ¿Por qué había accedido a ir a ese ridículo festival?

Pudo haber sido quizás el hecho de que estaba ya muy cansado de discutir con Naruto, o fastidiado de tener que decirle que no a Hinata, o tal vez fue aquella mirada enternecedora que ella le había dado en forma de súplica… ¿Enternecedora? ¿Desde cuándo él consideraba "tierna" a Hinata Hyuga? ¿Era entonces por eso que había aceptado ir a la cosa esa? Definitivamente Sasuke Uchiha no era bueno haciéndose preguntas, trataba de responderse una y salía con cuatro interrogantes más.

En fin, debería estar presentable para ese día…


Lo sé, lo sé… muy corto el capítulo u.u pero bueno, la próxima semana lo compensaré ^-^. (Curso por momentos muy difíciles).

Muchas gracias a todas aquellas personas que por primera vez me dejaron un lindo comentario, y aún más gracias a esas dos personitas que me dejan su opinión de cada capítulo sin fallar, son importantes sus observaciones (Kagome Taisho 77 & Holy van)

o0o0o0o0o0~Hasta la próxima.~0o0o0o0o0o0o

~Shady19