Disclaimer: Death Note le pertenece a su creador Tsugumi Ōba, el ilustrador Takeshi Obata, y a la Shonen Jump
Notas de Autor: Hoy no hay mucho que decir…
Mal Perdedor
Matt jadeaba de forma descontrolada. Había terminado corriendo con todas sus fuerzas hasta la habitación de Misa Amane… y aun así no podía creer que estaba ahí. Parado justo ante las puertas del cuarto.
Se quito el sudor de la frente con su muñeca y respiro profundamente para recuperar la estabilidad. Si este fuera uno de sus video-juegos, tendría 5 compañeros y un sacerdote entre ellos, para darle vida y recuperar energía. Antes de lanzarse en contra del jefe supremo.
Solo que este no era un juego.
Estaba solo y su enemigo era un asesino real.
Y no tenía más que una vida. Irrepetible y única.
Pero estaba decidido. Debía detener a esa mujer antes de que recuperara su libreta. El plan era simple. En teoría.
Abrió la puerta con el mayor cuidado posible. Aunque le sorprendió lograrlo. Estaba temblando sin poder contenerse.
Dio un paso dentro y no se molesto en cerrar la puerta. Si algo salía mal, deseaba que nada se interpusiera en su camino. Mejor dejarla disponible.
Las luces en la habitación estaban encendidas. Llegó al recibidor y pudo ver la habitación de Misa. Podía ver los pies de la rubia moviéndose en la cama. Estaba despierta. No sabía si eso era bueno.
Tragó su aliento para darse algo de valor. Su boca estaba seca y se tocó la espalda. Si, la libreta estaba aun bien escondida entre sus pantalones.
Se acerco un poco más sin hacer ruido. Pronto pudo ver un poco más del cuerpo de la rubia. Sus muslos, su cadera, la espalda… se paró en seco.
Un escalofrío le erizó los pelos de la nuca. Un sudor frío le recorrió el cuerpo, temblaba de nuevo pero desde adentro. Sentía un grito de horror partirle la medula en ese momento. No podía hablar. No sabía cómo es que aun respiraba. Su labio inferior temblaba y sentía lágrimas saliendo de sus ojos.
Todo su cuerpo estaba aterrado.
Ahí estaba. Justo frente a él. Mirándolo con sus ojos amarillos, encantándolo como una cobra antes de devorar a su presa. Era de un blanco antinatural y fantasmagórico. Picos como huesos roídos formaban su cuerpo. Sus extremidades eran largas y con apariencia de ser huesos fracturados. Un vendaje cubría su rostro como si estuviera herido.
Matt deseaba gritar e irse de ahí.
Nunca debió preguntarle a esa mujer quien era en verdad.
Nunca.
—Misa…— la voz del ser le hizo sobresaltar. Casi soltó un chillido agudo —El niño esta aquí—
Misa se irguió. Estaba boca abajo en la cama y se giró a la entrada sorprendida —¿Matty-chan? ¿Qué haces aquí?— preguntó, pero luego sonrió —¿Has venido a dormir con Misa? ¡Qué bien!— dijo saltando de la cama —¡Súper! Misa va a preparar todo y dormiremos juntos—
Matt no le contesto, miraba fijamente a Rem.
La dios de la muerte volvió a hablar, con calma, como si él no fuera parte de ese momento —Él puede verme, Misa—
La rubia miró a la dios y después al niño frente a ella. Matt al verse descubierto retrocedió sintiéndose acorralado. Iba a decir algo, pero ella se adelanto —Entonces has tocado la Death Note— le dijo sonriendo.
—S-sí, es verdad— admitió el joven, nervioso —E tocado la libreta y puedo ver a tú eh, este… diosa de la muerte, creo— añadió no muy seguro si Rem era un él o ella. Aunque creía que por la voz era ella. O quizás era ambos.
Misa adopto una pose inocente. Como el de una dulce niña —Matty-chan ¿tú sabes donde esta mi libreta?—
Él le miró con desafío —No me engañas ¡Sé que las mujeres mienten!—. Misa no pudo evitar soltar una risilla divertida —Matty-chan es muy lindo cuando se enoja— hizo una pausa y lo miró con cariño —Matty-chan es muy inteligente, además de guapo y gentil… Matty-chan se parece mucho a mi Light… Misa lo extraña mucho— añadió mirándolo casi con dolor —Misa puede ver un poco de su Ligth en Matty-chan…—
Matt retrocedió con precaución —Ligth… él es el asesino, Kira—
Ella asintió con tristeza —Si… mi Ligth ya no está en este mundo… L lo mato…— hubo un silenció tenso entre ellos. Pero fue ella quien hablo de nuevo —Matty-chan habla de cómo le gustaría ser el sucesor ¿Verdad?—
—Eh, si ¿Eso que tiene que ver?— respondió él.
Misa sonrió inocentemente —Matty-chan… ¿No te gustaría ser el sucesor ahora mismo?—
—¿Qué?— soltó el joven sorprendido.
—Es muy fácil— explicó ella, como si fuera lo más normal —Misa solo necesita una simple hoja de la libreta y podrá acabar con Ryuuzaki, Mello y Near ahora mismo—
Matt perdió el aliento.
—Misa quiere mucho a Matty-chan, por el Misa haría lo que fuera. Misa quiere proteger a Matty-chan. Quiere hacer lo que no pudo con su amado Ligth—
Matt no supo como las palabras escaparon de sus labios —Tú no puedes hacer eso. Se necesita el nombre real y el rostro de la persona para hacerlo—
La rubia amplió su sonrisa —Eso es sencillo Matt. No. Quise decir, Mail Jeevas—
Continuara…..
Ta-ta-Taaaaaaaa. Muy bien. El final está cerca. Unos cuantos capis más y listo.
