Corrió a todo lo que sus piernas le daban, uno a uno iba dejando atrás los escalones mientras descendía al primer piso. La mayoría de estudiantes se amontonaban en los pasillos que conducían al gran comedor, todos acabando de digerir sus alimentos y encaminándose a sus respectivas salas comunes.

Harry arribó el salón con un poco de dificultad al detenerse, e inmediatamente fue a donde Ron y Hermione estaban terminando de comer.

— ¡Ron! ¡Hermione!—llamó en cuanto tuvo la seguridad de ser escuchado.

— ¿Harry?—la chica apartó la mirada del libro de transformaciones y Ron detuvo el trayecto de la presa de pollo a su boca.

Entonces, Harry se sentó en la misma mesa y les contó lo sucedido con Malfoy.

—No creo que sea para tanto, a esa serpiente le gusta exagerar ¿No recuerdan lo que pasó con el hipogrifo? Fingió hasta que tuvieron que retrasar el partido Slytherin-Gryffindor—Ron no parecía darle importancia al asunto, en su lugar, terminó de devorar la presa que sostenía en una de sus grandes manos.

—Si pero ¿No lo ven? Si hubiese querido llamar la atención, a estas alturas ya todos sabrían que él...no está—algo extraño contrajo su estómago, como una mano que apretaba hasta ocasionar una incomodidad irrefrenable. Ya se había dado la idea de que Malfoy de alguna forma estaba en problemas, desaparecido se podría decir pero ¿y si no volvía? Nunca surcó por su cabeza que todo esto podría resultar en algo tan serio como para que el Slytherin no regresara.

Hermione se mordió el labio antes de decir:—Harry, sé que te preocupa que todo esto tenga algo que ver con ya-sabes-quien, pero ¿Y qué tal si es solo una jugarreta de Malfoy? Creo que antes de hacer algo deberíamos...

Pansy Parkinson ingresó en ese momento interrumpiendo sus palabras. La chica lucía afectada y caminó con poco recato hacia la mesa de profesores que apenas y estaba ocupada por el profesor Dumbledore, la profesora McGonagall, Snape y Hagrid.
Los tres la vieron dirigirse directamente hacia el profesor Snape y sostener una corta conversación a la cual se unió Dumbledore.

Lo que llamó la atención de Harry fue ver a la chica sacar una varita de su bolsillo, un tanto más larga de la que normalmente usaba, y supo entonces que esa era la varita de Malfoy.
De seguro Parkinson habría estado rondando por el segundo piso y se topó con la varita en el suelo, y al ser una de las más cercanas a Draco, supo reconocer quien era el dueño.

Por supuesto, no es nada frecuente que un mago deje tirada su varita (aunque a Neville le haya sucedido un par de veces) y aún menos siendo tan precavido y desconfiado como lo era un Slytherin, tal vez por eso Snape endureció el gesto y McGonagall le susurró algo al director de Hogwarts.

— Lo ven, les dije que era algo serio.

—No lo sé, Harry, se trata de Malfoy, puede que no sea tan grave.

—Hermione, es el hijo de un mortífago.

Ron se acercó a sus amigos para también susurrar—Debes admitir que Harry tiene un punto.

La chica no hizo más que mirarlo molesta.

—De todas formas, amigo ¿No crees que le estás dando mucha importancia? Por mi mejor que esa serpiente no vuelva a cruzarse con nosotros, sería un grano menos en el c...

—¡Ron!—lo regañó Hermione—Malfoy es molesto pero también es un estudiante, los maestros se harán cargo.

En la mesa de enfrente, Snape se puso de pie y salió ondeando su capa con Parkinson siguiéndolo de cerca. Dumbledore, que hasta hace unos segundos hablaba con la profesora McGonagall, se giró hacia Hagrid y le dijo algo a lo que el semigigante asintió y también se levantó dispuesto a salir.

—Creo que debería decirles lo que vi—dijo Harry.

Hermione lo miró dudosa pero asintió, y Ron...—Sigo creyendo que lo mejor es que dejes las cosas como están—ambos lo miraron con desaprobación— ¿Qué?

—A veces eres demasiado insensible, Ron—le recriminó Hermione mientras fruncía el ceño.

Harry se despidió de ambos y fue tras Hagrid, habían decidido que era mejor contarle a su amigo antes que a al director, además, Dumbledore se había mostrado bastante apartado desde que lo vio en el cuartel de la Orden.

Para su fortuna, el robusto cuerpo se distinguió apenas en la entrada.

— ¡Hagrid!

— ¿Eh? ¿Harry?

El chico avanzó hasta estar un poco apartado y así poder ver el rostro de su amigo—Tengo algo que contarte.

—Oh, tendrá que esperar, Dumbledore me ha encargado...

—Se trata de Malfoy. Sé lo que le pasó—no era del todo verdad, pero eso bastaría para que Hagrid lo invitase a su cabaña a contar las cosas con más detalle.

Con gesto resignado el hombre dijo:—Espero que lo que tengas que decir solo sea por mera casualidad y que no estés tan involucrado como en veces anteriores.

Para su propia sorpresa, Harry lamentó que así fuera.

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Entró a su despacho y fue directo hacia la ventana. En lo alto, la luna brillaba radiante, ¿Cuándo fue la última vez qué se le había visto así? Hace algunos siglos sin duda.

El fénix de color rojo encendido, voló hasta posicionarse sobre su hombro, el plumaje hacía contacto con su cabello blanco y barba, pero no movió ni un dedo por apartarlo, manteniéndose solamente concentrado en el gran astro.

—Me parece, Fawkes, que el estelar de este año, no pertenecerá a quien creímos.

Él era sin duda el mago más poderoso reconocido en la sociedad mágica, su sabiduría y amplio conocimiento en la hechicería así lo dictaminaron, sin embargo...

—No hay nada que pueda hacer en contra de la magia lunar.

Fawkes agachó su cabeza cuando el mago dirigió su callosa mano al plumaje de su coronilla, acariciando de manera ausente a la fantástica criatura mágica. A través del cristal, dos figuras: una apenas distinguible y otra que le rebasaba en tamaño, caminaban por el patio del colegio bajo el cielo predominante de tonalidades oscuras.

—Debo confesar que no sé qué esperar de todo esto, y eso ya es mucho decir.

El ave soltó un suave graznido y cerró sus ojos amarillentos ante la sensación acogedora que le producían las caricias.

—Nuestros protagonistas han cambiado.

Albus Dumbledore empezaba a amar el teatro muggle.

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—Vaya, Harry, lo que me dices es bastante...inesperado ¿Estás seguro de que esa mujer va detrás de Malfoy? ¿Qué tal si realmente lo que quiere es a t...

—Esta vez no se trata de mí—aseguró el chico sin tocar la taza de té recién hecho, se había puesto serio de repente y el hombre no hizo más que parpadear sorprendido.

—Bueno ¿Y cómo es que has terminado formando parte de esto?

Bien, eso era algo que no podía negar.
Harry suspiró sonoramente y dijo:—No lo sé, Hagrid. Creo que después de todo Hermione tiene razón y tengo algún complejo de héroe.

—O simplemente eres un imán de problemas, muchacho—Hagrid posó su gigantesca mano en su hombro, queriendo parecer conciliador.

—Si, tal vez—Harry sonrió apenas y los dos se sumergieron en un profundo silencio que no se rompió hasta que el de anteojos volvió a hablar—Hagrid ¿Qué fue lo que te encargó Dumbledore?

—Oh sí. Debía mantenerlo en secreto pero dado que tú también sabes de qué va todo el asunto supongo que no importa. Verás, el profesor Dumbledore me pidió que revise por el bosque, que quizás halle pistas del paradero de Malfoy, pero si las cosas son como me has dicho, no creo que el hijo de Lucius esté ni remotamente cerca.

La pesadez que se le instaló en el gran comedor con sus amigos, se intensificó debido a las palabras de Hagrid.

—Entonces Malfoy... ¿no volverá?

El robusto hombre se levantó de su asiento y Fang, el perro jabalinero que venía babeando su túnica desde que llegó, lo imitó moviendo su cola ansioso por lo que, intuía, se aproximaba.

—Bueno...habrá que comprobarlo—haciendo una invitación muda a Harry, salió de su cabaña y se adentró en el bosque junto a Fang. El pelinegro no dudó en seguir sus pasos.

— ¿A dónde iremos?

—Hay muchos lugares que las criaturas suelen visitar, algo me dice que lo que sea que haya raptado al chico, puede encontrarse allí—Hagrid no le tenía mucha estima a la familia Malfoy, pero sin duda no les deseaba una perdida tan grave, era buena persona solo que un tanto brusca por su ascendencia gigantesca.

Después de unos cuantos minutos desplazándose por el frondoso suelo, Fang se quedó quieto y empezó a retroceder mientras trataba de ladrar.

— ¿Qué pasa Fang?—Hagrid observó la actitud escurridiza de su perro, el cual no era precisamente conocido por ser un ejemplo de valentía.

—Hagrid...—comenzó a decir el Gryffindor—¿No sientes algo extraño?

El ambiente del bosque por lo general siempre resulta un tanto lúgubre y apesadumbrado, pero existía una singularidad por esa zona que no había sentido cuando recién ingresaba entre la espesura de los árboles y arbustos.

—Si...sé a qué te refieres.

Juntos empezaron a buscar con la mirada cualquier irregularidad en el paisaje, pero todo se mostraba tan imperturbable que no se podía adivinar lo que causaba ese cosquilleo de magia. Era como un hechizo de calefacción, empezaba en la punta de sus dedos y se expandía por todo su cuerpo llenándolo de escalofríos.

—Quédate aquí, Harry. Me parece que por allá la sensación se hace más fuerte—Hagrid señaló un punto tras una mata de plantas robustas y se adentró con Fang siguiéndolo a una distancia considerable.

Harry se mantuvo allí, esperando.

Y luego, una ruta marcada de luz lunar se filtró por entre las hojas en una sola dirección, como un sendero. No tuvo que pensarlo dos veces para tomar ese nuevo camino, trató de avisar a Hagrid pero el semigigante no se mostraba por ninguna parte.

Caminó por el trecho durante casi 10 minutos y luego llegó a un claro, era un espacio vacío con pasto crecido apenas unos centímetros, parecía más un patio manejado por el hombre que uno creado por la naturaleza misma. En ese lugar, la luna entraba de lleno desde el cielo, como si fuese directo a iluminar ese trozo despejado del bosque, un terreno circular en donde no se escuchaba nada, ni se veía a ningún animal rondando cerca...

Harry entrecerró los ojos al distinguir una sombra oscura en medio del claro, semejante al de una persona.

Despacio, fue avanzando, mientras más se acercaba, más distinguía la silueta. Y lo que sospechaba se comprobó a unos cuantos metros, la persona tirada en el pasto era Malfoy.
El chico estaba tendido en el piso con los brazos extendidos, su cabeza ladeada y sus piernas rectas, seguía llevando la túnica del colegio y su cabello no parecía tan peinado como siempre, fuera de eso no había ningún indicio de haber sufrido alteración alguna.

Se posicionó hasta tener los pies poco más arriba de la cabeza rubia y tranquilamente se dio el tiempo de evaluar a más detalle las condiciones del slytherin. Comprobó que nada raro saltaba a la vista y pensó en lanzar chispas rojas para llamar a Hagrid, pero...

Enervate.

Draco despertó algo desorientado, aun sentía la comodidad del sueño bajo su piel y le estaba costando volver al mundo real. Gruñó y resopló llevándose el antebrazo para cubrir sus ojos y empezó a recordar todo lo sucedido.

Harry prestó entera atención a la forma en la que la tranquilidad del rostro en el más pálido se deformaba hasta ser ocupada por la neutralidad de siempre, y solo hasta entonces percibió que muchas veces Draco portaba algo parecido a una máscara de apariencias, pues, mientras dormía, poco le faltó para juzgarlo como alguien inofensivo, alguien capaz de mostrar emociones a través de sus expresiones faciales ¿Draco alguna vez sonreía? Él lo había visto en unas cuantas ocasiones, pero todas sus sonrisas se basaban en lo mismo: burla o prepotencia.

— ¿Dónde...—Malfoy por fin parecía ser enteramente consciente de su existencia y se apartó la extremidad de su rostro tratando de ubicarse, para su sorpresa y desilusión, con lo que se encontró no fue más que unos centellantes ojos verdes mirándolo desde arriba— ¿Potter?

Harry asintió—Y antes de que te pongas a despotricar en mi contra, deberías saber que te he encontrado, en el castillo todos están buscándote así que me debes una, Malfoy.

—Yo no te debo nada—bramó y se reincorporó un poco. En esa nueva posición ya podía distinguir que estaba en medio del bosque y que en el cielo la noche era tan oscura que la luna se igualaba al mismo sol en las blanquecinas mañanas cuando salía por el horizonte.

La luna...

Harry vio el sopor del rubio al ver el astro, pero no imaginó que aquello significaría un segundo encuentro con el suelo y una nueva oleada de magia que lo impulsó por el aire hasta caerse de espaldas. Cuando intentó acercarse otra vez al cuerpo ahora inconsciente de Draco Malfoy, no pudo. Una barrera invisible se había formado en torno al cuerpo como una caja y su mano no lograba traspasarla por ningún lado. Eran 30 centímetros de distancia los que lo retenían de poder tocar a Draco. También intentó hacer algo con magia pero los hechizos se repelían como en un escudo.

Ya viéndose sin opciones accesibles a su alcance, Harry levantó su varita apuntando hacia el cielo y las chispa rojas se combinaron con el brillo lunar.

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En la amplitud de la recamara más grande con la constaba Malfoy Manor, Narcissa descansaba sosteniendo una poción medicinal sobre su regazo, Lucius estaría atendiendo asuntos de negocios en Londres, dejándola sola y con tiempo que dedicar a su exhaustiva búsqueda que por fin estaba rindiendo frutos.

Sobre la seda que cubría la cama, un libro se hallaba abierto y en la maltrecha portada se podía leer claramente:

Astrología encantada.

Teorías y relatos de magos y brujas en la antigüedad.

Zarek Pride.

Al no poder realizar magia, dejó la taza a su lado en lugar de desaparecerla como solía hacerlo. Tomó el libro con la punta de sus finos dedos adornados con uñas de magnitud considerable, y lo abrió en la página que la había hecho tomar el ejemplar en primer lugar:

Capítulo XXVI

La Luna pisa la tierra.

La luna ha existido desde siempre, fue la parte equitativa a la creación magistral del Sol, una energía distinta que señalara las noches, que desprendiera magia propia y poderosa. Ella es el aspecto complementario de la creación, representa la energía creadora, el interior pasivo de la tierra donde se gesta la vida. Es la que nos da el poder de la intuición, la magia, la adivinación y los sueños.

La Diosa Lunar es Trina, en ella coexisten los tres misterios de la vida; la joven, la madura y la anciana. Que pueden relacionarse con el nacimiento, la fertilidad y la muerte. La madre se asocia a la luna llena, que representa tres fases: esposa-amante, madre y guerrera.

Al hablar de magia lunar nos referimos a las energías creadoras que existen en la naturaleza, al poder de la aurora de cada mañana, la fuerza de los ríos, la sabiduría de los animales y las propiedades de las plantas. La magia es la energía perfecta, cíclica y armónica que hace que las cosas sucedan en el universo. Considerada como magia pura, pero al igual que todo puede ser revertida y volverse oscura, salvaje.

Bitácora adjunta:

Durante mi búsqueda por información distintiva a la clásica definición del por qué la luna produce magia potente para pociones y conjuros, he ido con magos gitanos, los que son reconocidos por la adivinación y por ser los que mejor contacto han tenido con los centauros. Incluso he tenido la, no tan grata pero no por eso menos impresionante, experiencia de convivir con ellos y que me hablaran sobre la luna vista desde un punto diferente a la astronomía como tal, a esto le otorgo la definición dada al inicio del capítulo.
A más de eso, he querido incluir una corta historia que encontré lo suficientemente interesante para futuras investigaciones. Los gitanos cuentan una singular leyenda de cuando la luna pisó la tierra:

Todo comenzó en la edad media, con una gitana hechicera que no lograba encontrar pareja, le temía a la soledad y estaba dispuesta a dar cualquier cosa a cambio de un hombre digno. Para ese entonces, los magos gitanos ya tenían poco contacto con los centauros y los mismos les habían dicho que la luna ansiaba un hijo, pero al ser un astro condenado a ser un vigilante nocturno de la población terráquea, no tenía posibilidad alguna, su querer era demasiado para cualquier ser en la tierra y un gran magnetismo la separaba del Sol, por lo cual tampoco podía considerarse.
El secreto llegó a oídos de la desesperada mujer, Jayah, era su nombre. Ella utilizó esa información para sus propios fines y creó un potente conjuro con el cual invocar a la luna y permitirle una comunicación humana (algo excepcional realizado por una simple hechicera sin lugar a dudas. He tratado de averiguar el conjuro pero me temo que se ha perdido como la leyenda misma). La luna le concedió la creación de un Calé a cambio del hijo que de ellos nazca, era su forma de conseguir algo tan ansiado. Sin embargo, en el acuerdo también se incluía la magia de la gitana, Jayah perdería su esencia mágica convencida de que aquello sería para dar vida a su futuro esposo, pero no fue así. La luna era demasiado poderosa para lograr la vida sin ayuda, lo que realmente ella quería era apoderarse de la magia terrestre para convertirse en un humano, quitándole a Jayah parte de su energía vital y con ello ciertas actitudes como su egoísmo.
Por eso, una vez terminado el pacto, la luna bajó por primera vez a la tierra, y no le importó destruir la familia de la gitana con tal de tener a su niño en brazos, un niño tan blanco y con ojos de pureza gris que cuadraba con el mismo tono que ella portaba. Los gitanos dicen que fue desde ese momento que la luna tuvo sus etapas, que antes todo el tiempo era luna llena, pero desde que se llevó al niño esta menguaba, seguramente porque la luna dedicaba parte de su magia a cuidar a su hijo y no podía dedicarse enteramente a lo que fue su único trabajo.
Pero a pesar de todo, su magia no podía hacer nada con la longevidad del niño, era un humano y su muerte llegaba cada 1500 años, con la apariencia de alguien relativamente joven. Como solución, la luna maldijo el alma de la gitana, obligándola a vagar por la tierra reencarnando en diferentes mujeres que estuvieron desgraciadamente emparentadas con Jayah. Desde entonces ha estado presentándose cada 1500 años en la tierra, rondando como un ser humano más solo para reclamar a un hijo del cual ser madre. Esos días se distinguen por el comportamiento lunar, porque al ya no estar ocupada cuidando a su hijo, la luna vuelve a ser luna llena todo el tiempo...

Un relato singular, esto me hace pensar que...

Narcissa dejo la lectura al ver que el autor cambiaría de tema. Temblorosa se puso de pie alejándose de su cama y se arrinconó contra una de las ventanas selladas, no hacía falta mirar para saber lo que vería tras el cristal bloqueado.

Nueve días. Ya habían pasado nueve días consecutivos de luna llena.


Hello

Si no calculo mal (lo que es más que seguro) faltan 10 capítulos para concluir la historia, con suerte quizás menos.
El próximo capitulo tratará de un mayor acercamiento entre Harry y Draco (por fin) y será genial *-*

Además, voy a aprovechar que es mi historia para hacer un spam masivo(?

No sé si ya lo habrán visto pero publiqué una pequeña historia basada en un trabalenguas (re-rara yo) y aquí dejaré un trocito por si les interesa:

—El sombrero estuvo a punto de mandarme a Slytherin.

Eso lo tomó por sorpresa— ¿Cómo dices?

—Me dijo que tenía ganas de probarme a mí mismo y que Slytherin me ayudaría a conseguir mis propósitos—anunció, encogiéndose.

Por alguna razón aquello molestó al más pálido— ¿Y por qué demonios no aceptaste?

Harry titubeó al dar la respuesta—Porque tú estabas allí.

Ninguno dijo nada por un buen tiempo y finalmente Draco se puso de pie dispuesto a abandonar el lugar. Antes de que se moviera lejos de su alcance, Harry lo tomó por la manga de la túnica que aun llevaba puesta y mirándolo fijamente habló—Y en realidad creo que fue lo mejor.

Hubo algo en su tono, algo en su declaración y en la forma en la que conectaban sus irises que descolocó a ambos, los desintegró como enemigos y los dos lo sabían.

Pero a ninguno le importó.

Gracias por leer!