Yes, gente, estoy de vuelta. Qe no les parezca importante el capi qe me vale un soberano pepino (?) Ok, no es bueno qe empiece a hiperventilar asi qe... ok, me estoy desviando. Capi de transicion, qisa. Vale, vale, es un capi de transicion na mas xD ammmmm tres POV's, pueden entenderlo todo (va pa ti fer y pa todas las qe ya kxaron al inicio) cmo no entender ni jota (?) ammmm ya, supongo qe eso es todo... ? ok, faltan dos cosas qe no se pa qe las digo pero FF dice TIENES QE HACERLOOOOOOOOO asi qe aki les va.
Advertencia: este fic, debido a ciertos comentarios, puede ser ofensivo a casi todas las religiones existentes (por no decir todas), porque suele descalificarlas y tratarlas de supersticiones. Aclaro que estas opiniones y comentarios no reflejan necesariamente mi forma de pensar, sino la realidad en este universo paralelo.
Disclaimer: Twilight tiene su autor, y no soy yo ni de chiste. La trama es totalmente mía, además de unos cuantos personajes, y... bueno, ya saben. El punto es que cada personaje es de su dueño, al igual que lo demás.
Blah, blah, blah. Mucho parloteo, poca lectura (Ayla, estan leyendo esto mismo qe estas poniendo) (Solo callate consciencia estupida) (?) OK, ya estoy hiperventilando. Antes de destrozar el pc d mis papas d la pura emocion, aki les va xD
EsPOV (Yes, gente, POV de Esme. Esperen al resto)
Cuando llegó Jacob con Edward en brazos, me temí lo peor. El licántropo depositó suavemente a mi hijo en el sofá, y él se encogió. Jasper soltó un jadeo y salió corriendo. El sufrimiento de Edward debía ser desgarrador.
Carlisle lo evaluó un momento antes de levantarse y hablar.
- Hay que darle tiempo de recuperarse. Está en estado de negación, y no saldrá de él hasta aceptar lo que sea que haya pasado ahí fuera.
- ¿Cómo? ¿Usted tampoco sabe? – habló Jake por primera vez.
- ¿Debería?
- Sí, bueno no, pero esperaba que tuviera alguna idea de a dónde se fue Bella después de vestirse.
- ¿Ah?
- ¿No saben? – estaba cada vez más sorprendido – Y yo que pensé que… bueno, supongo que están demasiado insensibilizados al olor licántropo como para haberse dado cuenta.
- ¿De qué? – pregunté.
- Mi prima entró en fase anoche. Salió a alguna parte y cuando volvió le pregunté qué rayos hacía ahí fuera, me contestó que no era mi problema, discutimos y ella explotó. Destruyó media sala.
- De hecho, Edward salió a hablar con Bella – dijo Carlisle.
- Dime que no lo hizo – murmuró el chico.
- ¿De qué hablas? – le preguntamos todos.
- ¿Ah? No, nada, problemas Black…
Se dio la vuelta y se fue.
Se corrió la voz de que Bella había sido atacada por un oso en el bosque, que no había sobrevivido. Dos días después fue el 'funeral'. Fue prácticamente todo Forks y La Push y gran parte de Seattle y Port Angeles. Los Black estaban devastados. Sabían que en verdad ella estaba viva en algún lugar, pero no saber dónde los estaba matando. Se comprendió que Edward no volviera al instituto, después de todo, ella era su novia y era evidente para cualquiera con dos dedos de frente que ella era su vida, dejando de lado la ironía de que, técnicamente, estamos muertos.
Ahora, diez de octubre, los Denali acababan de llegar y se estaban enterando de la situación. Tanya consoló a Edward sin más intenciones. Los demás nos dijeron que había encontrado pareja, un chico humano tan raro como Bella, que había desaparecido unos días atrás (después de romper con ella) y luego fue dado por muerto, así que entendía por lo que estaba pasando.
Jasper tampoco había vuelto, el dolor de Edward lo sentíamos hasta nosotros. Alice iba de vez en cuando a verlo, todos sufríamos tanto que no era recomendable estar cerca de él. Edward fue casi arrastrado al funeral, parecía un zombi andante. Tanya no estaba mejor.
De todos modos, nada era igual.
JPOV (Jake Black II, entre el encuentro de Edward y Alice con Acalia y su llegada al instituto)
Las dos de la mañana. Gruñí por lo bajo, procurando no despertar a mi padre ni a mi abuelo y provocando las silenciosas risas de Emily, Sam y Leah.
Pasó una hora. La puerta de la cocina se abrió lentamente, y por ella entró mi prima, cansada y triste, pero a la vez divertida y llena de energía. Se cortó en seco cuando nos vio en el sofá de la sala. Su expresión se volvió neutra.
- ¿Dónde demonios estabas, Isabella? – gruñí tomándola del antebrazo. Me miró sin expresión alguna en su pálido rostro.
- No eres quién para reprocharme nada – dijo suavemente, con ese tono manipulador que tiene últimamente.
- ¿Qué no? – le gruñí. Sus ojos se volvieron momentáneamente azules, antes de que ella los cerrara y respirara hondo.
- No quiero herirte, Jacob. Aléjate de mí – Emily intervino cuando vio que empezaba a temblar.
- ¿Dónde está Vlad? – preguntó. Ella abrió los ojos, nuevamente cafés.
- Se fue. Tenía cosas que hacer – contestó monótonamente.
- ¿A dónde? – siseé. Em me miró con advertencia antes de voltear a su prometido y a mi novia.
- Por favor, váyanse. Esto es algo que debemos tratar nosotros.
- Ni siquiera ustedes merecen saber nada – masculló ella por lo bajo. Enfurecí y apreté mi agarre, pero en ningún momento puso expresión de dolor. Tan malditamente neutra como siempre.
- ¿Qué dijiste? Somos tu familia – espeté. Ella soltó una risotada amarga y sin alegría.
- ¿Familia? Por todos los cielos, Jacob, tu familia no viene a increparte el no revelar un secreto que no te pertenece del todo, y mucho menos te lastima – su mirada se dirigió a mi mano, la cual apretó más el agarre.
- Isabella… - mascullé. Ella solo cerró los ojos, que se volvían nuevamente azules.
- No quieres que tu raza se acabe – dijo con voz distante.
- Bella, solo queremos saber qué pasa. Últimamente estás muy hostil con nosotros y… - intentó decir Em, pero ella la cortó con la misma risotada.
- Ya sabes que pasa, Emily. Les queda un mes, ¡un mes!, y ustedes lo gastan de este modo. Además, Jacob, ¿no odias a los vampiros? Esto será un consuelo para tu pobre alma.
- No a todos – dije dudoso aflojando el agarre.
- Quizás tengas razón – dijo removiendo un poco el brazo. Ante eso, lo sujeté nuevamente y ella me miró furiosa. Sus ojos se volvieron profundamente azules y fríos -. Suéltame. Ahora. Ya.
Cuando no reaccioné, sorprendentemente su mirada se volvió nuevamente chocolate, pero igualmente fría. Se comenzó a convulsionar y retrocedí espantado. Sabía lo que eso significaba… pero no, no era posible que ella hubiera heredado el gen…
Emily y Leah retrocedieron hasta pegarse contra el muro, mientras Sam y yo nos interpusimos en posición defensiva. Su risotada amarga y fría se confundió con un aullido cuando, en un último estallido de furia, sus ropas se rasgaron y su piel explotó, apareciendo en su lugar una loba castaña de ojos chocolate.
Sam y yo alzamos las manos, tratando en vano de acercarnos a ella. Gruñó por lo bajo cuando los chicos entraron por la puerta principal. Con un aullido, se convulsionó y aumentó de tamaño destrozando el sofá y la televisión, dañando una pared y reduciendo a polvo la mesita. Las chicas corrieron escaleras arriba a buscar al abuelo.
- ¿Qué pasó? – preguntó asustado Embry, viendo a mi prima en pose ofensiva.
- Discutimos y ella explotó – contesté vagamente acercándome. Ella gruñó y enseñó los dientes.
- Tranquilo, Jake. Ahora está siendo controlada por su instinto – me frenó mi abuelo llegando rápidamente a mi lado -. Y sabes que no hablo del lobuno – me miró significativamente y retrocedí. Él se acercó entonces, de rodillas y con las manos alzadas -. Tranquila, Bella. No te haremos daño.
- No temo que me dañen – oímos la voz de mi prima salir de la nada en un gruñido lobuno -. Sabes mi opinión sobre este asunto, Jacob – se sentó sobre sus patas traseras, temblando de ira aún.
- Lo sé, lo sé. Debí advertirles a los chicos, se me olvidó que no eres normal – concedió bajando un poco sus manos -. Pudiste lastimar a alguien.
- Del mismo modo que me hubiera arrancado el brazo si fuera normal – me apuntó con el hocico -. No puedo perdonar una falta así.
- Váyanse – dijo mi abuelo al resto de la manada. Todos desaparecieron menos Sam y yo, obviamente.
- ¿Puedo confiar en ustedes? – preguntó volviendo la mirada al abuelo.
- Toda tú – dijo él relajando la postura. Ella gruñó cuando intenté acercarme, volviendo a la pose ofensiva.
- Un paso más, Jacob William Black, y te juro que serás cojo en resto de tu vida – espetó. Frené en seco y asentí -. Sabes que debo irme, Jacob – volvió a dirigirse al anciano –, pero estos dos no aprenden – recién entonces me percaté de la presencia de las chicas.
- Es difícil de entender – se justificó el abuelo -. Más para los limitados como nosotros.
- Supongo que con eso tienes razón. Ahora, si me disculpan… tengo cosas que hacer – volvió a ser Bella y cuál no fue mi sorpresa al verla completamente vestida.
Se fue y miramos al abuelo incorporarse. Me reprochó por horas mi falta de juicio al enfrentarme a ella así, para luego reclamarles a los demás que no me hubieran detenido. Emily alegó que lo habían intentado, pero que siendo tan cabezota ('gracias, Em', mascullé por lo bajo) fue imposible hacerme entrar en razón.
A las siete y media, Bella bajó lista para ir al instituto. Miró la sala destruida y bufó por lo bajo. Extendió la mano con la palma hacia abajo y todo quedó como antes. Luego salimos.
Nos subimos a mi auto y arranqué. Cuando salíamos del pueblo, me decidí a hablar.
- Lo siento – le dije en voz baja.
- No tenías derecho a exigirme nada – murmuró sin dejar de mirar por la ventana.
- Por eso me disculpo – la miré un momento. Se había cortado el largo cabello caoba hasta un poco más arriba de los hombros, tenía unas profundas ojeras, su efluvio estaba almizclado, estaba más alta y se veía más fuerte, cansada y abatida que nunca.
- No importa – murmuró. Ahogó un bostezo y apoyó la cabeza contra la ventanilla.
- ¿Qué vas a hacer? No puedes alternar tu vida con tu condición de licántropo – cerró los ojos adolorida.
- Lo sé. Además… Edward… – suspiró – No puedo seguir con esto, Jake.
- Como tampoco puedes irte – estábamos llegando al instituto.
- No puedes impedírmelo – me fulminó con la mirada.
- Sí puedo hacerlo – contradije.
- ¿Hablas de las órdenes con voz Alfa? – preguntó, asomándose en su rostro una mueca burlona – No me afectan.
- Eres de mi manada. No puedes negarte.
- No soy una licántropa normal – espetó. Llegamos al instituto -. Que se te quite de la cabeza esa idea de que puedes ordenarme cada segundo de mi vida, Jacob.
Se bajó furiosa del auto y cerró tan fuerte la puerta que el cristal se trisó levemente. Se acercó a los Cullen y me fui.
Quién podría imaginar que esa sería la última vez que vería a mi prima, Isabella Black, y todo por una tonta discusión…
Bonus: BPOV
Vi caer al suelo de rodillas al hombre que amaba, encogerse en posición fetal para no moverse más. Lo vi todo con dolor a tan solo tres metros de él. Tan cerca y a la vez tan lejos…
Pasaron las horas. Anocheció. Sentí pasos y minutos más tarde llegó Jake. Lo tomó en sus brazos y se fue. ¿Habría notado que yo seguía ahí, escondida con el aire? No lo creo, los limitados no sienten nada más poderoso que su raza misma. Eso me alegraba, pero también me doblaba de dolor.
Ser como yo no permite sufrir, no permite divertirse, no permite amar… por ser considerado una distracción. Ser como yo es ser un eterno y constante vigía del equilibrio. ¿Dormir? ¿Comer? ¿Descansar? Eso es para los limitados. Ellos no tienen el peso del universo sobre su espíritu, por eso viven tranquilos.
El ilimitado puede amar, amarse a sí mismo y amar a su creación, el universo. Amar a una criatura en particular por sobre las demás está prohibido para los que son como yo. Es como un padre con predilección sobre uno de sus hijos.
En contra de las leyes de mi naturaleza, me había enamorado de la más inverosímil criatura sobre esta tierra. Un vampiro. Una criatura que ansiaría beber mi sangre mil veces, pero no importaría porque con una gota bastaría para no tener que alimentarse ni tener sed nunca más. Una criatura de la misma raza que yo había maldito, por una ofensa de su Adán.
¿Podía el universo haberse vuelto más loco?
Continuaba lloviendo sobre el estado de Washington. Había escogido un buen momento para llamar a mis poderes, como invocar los elementos. Gracias a la lluvia que invoqué, no percibían el efluvio natural de esta forma humana. Es cierto, aún no me activaba, pero yo estaba sobre todas las leyes del universo por ser la criatura más poderosa entre las más poderosas, y así podía usar algunos poderes básicos sin necesidad de activarme.
La lluvia siempre había sido para mí una expresión de los cambios del agua, nunca un reflejo de mis sentimientos.
Yo no tenía sentimientos particulares. Eran tan solo un fantasma de las emociones mundanas del mundo y las universales de mi gente.
Ser el más poderoso de los tuyos es más que tener más poder, influencias o incluso más responsabilidades. Es ser tu gente sin poder ser tú mismo. Es sentir alegría, dolor, amor, odio, tristeza… es sentir todo y nada por y con ellos. Los líderes de este mundo no tienen idea de lo que es el verdadero poder. Algunos lo han sentido vagamente, sin tener el completo peso de tu gente sobre ti.
Cerré los ojos. Un delicioso calor envolvió cada parte de mi cuerpo, y cuando los abrí lo vi todo distinto. Me había activado por completo. Era yo misma una vez más. Ahora solo quedaba esperar… esperar el apocalipsis del Clan Nocturno.
TATARARA! Prohibido matar a Ayla Hale Cullen, gente. Primero, tengo los 20 mejores guardaespaldas de la historia del universo. Segundo, si me matan ya nadie continúa la historia.
Ahmmm, algo más? Nope, tan solo recordarles qe los RR son gratis y les toma tan solo un minuto poner un 'TE LEO' (?) Ok, ya dirán el qe (?) Vaaaaaaaaaaaale, me woy xD
La señorita Hale les agradece de antemano la atención recibida (?) Me pase, ahora si qe me woy.
BYE!
AYLA
