Hey, guys! Cuánto tiempo! Quiero pediros perdón a todos por la tardanza, la verdad es que el capítulo llevaba mucho tiempo escrito pero no me acababa de convencer, y hoy lo he reescrito y creo que ha quedado muuucho mejor... ;D La verdad es que este capítulo es muy largo (pero mucho), no sabía si dividirlo en dos partes (Choque I y Choque II xDD) pero como no sabía por dónde cortar pues nada así... a lo burro :D jajaja
Bueno ya no os entretengo más. Espero que vuestra espera haya merecido la pena!
Nos vemos abajo!
–Odd, ¿qué te ha pasado? –preguntó Ulrich preocupado, pasando una mano por encima de los hombros de su amigo para sostenerlo.
Odd entrecerró los ojos aún volviendo a la realidad, mientras Yumi y Aelita lo miraban con los ojos muy abiertos. Jeremie intuía ya lo que pasaba: Odd había recuperado sus visiones, perdidas la primera vez que reinició el súper-ordenador.
– ¿Qué ocurre, Odd? –repitió Ulrich sacudiendo levemente el cuerpo tenso de su amigo.
–Problemas– contestó él solamente.
Entonces un disparo impactó contra la espalda de Yumi, lanzándola hacia el cuerpo de Ulrich. Ella jadeó sorprendida. En cualquier momento aquello habría podido ser cómico e incluso hermoso, pero no en aquella situación. Aelita reaccionó por instinto, de un salto se colocó delante de sus tres amigos para protegerlos con su cuerpo.
– ¡Tenéis tres tarántulas delante de vosotros, despertad! –Gritó Jeremie, desde la fábrica, llevándose las manos a la frente perlada de sudor. –Detecto algo más en mi pantalla, encima de la tarántula del centro, la más adelantada. ¿Qué es?
Aelita miró hacia delante. No había reparado hasta ahora en la figura que se alzaba orgullosamente sobre el lomo de una de las tarántulas. Vestía una camiseta sin mangas morada con dibujos celtas de un tono plateado oscuro, unos guantes que llegaban casi hasta el hombro de color negro, unas mayas del mismo color y unas botas altas plateadas. El traje llevaba incorporadas una especie de tiras negras y una falda del mismo estilo y color. El cabello rubio se agitaba detrás de ella. Era una imagen impactante y mortífera.
Sin embargo, lo que más le llamó la atención a Aelita fueron las dos guadañas de luz que empuñaba con fuerza. Y su rostro, con la barbilla ligeramente proyectada hacia delante en un gesto orgulloso, no tenía expresión alguna. Los ojos azules parecían tan transparentes e infranqueables como una pared de hielo. La única chispa de color en su rostro eran los labios, de un brillante y agresivo rojo carmín.
Reprimiendo un escalofrío, Aelita separó las piernas y proyectó su cuerpo hacia delante, en posición defensiva. Entornó los ojos mientras concentraba una palpitante bola rosa de energía entre sus manos. Las tarántulas no se movieron, esperando una orden quizá; la chica poseída por X.A.N.A. se limitó a mirarla como si fuera una cucaracha especialmente repugnante en el suelo inmaculado de la cocina.
Los otros tres tardaron más en descubrir el motivo del recelo de Aelita. Pero cuando lo descubrieron, Yumi y Ulrich abrieron mucho los ojos en un idéntico gesto de incredulidad. Odd gimió levemente, apretó los dientes y aguantó la punzada de dolor que le cruzó las sienes; el grito de socorro de la chica volvió a resonar alto y claro en su mente. El rubio respiró hondo, aunque sabía que era un gesto completamente inútil puesto que su cuerpo no necesitaba oxígeno en Lyoko, haciendo un tremendo esfuerzo alzó la cabeza y cruzó una mirada con la chica.
Reprimió un grito mientras la visión volvía a acudir a su mente y se llevó las manos a las sienes con gesto de dolor. Era ella. Era la chica que caía por el abismo.
– ¿Qué pasa, chicos? –Gritó Jeremie con una nota histérica en la voz. – ¿Qué es?
–Una chica, Jeremie –musitó Aelita sin relajar ni un músculo. –Una chica poseída por X.A.N.A.
El grito que soltó Jeremie quedó ahogado por el rugido de las tres tarántulas, que parecieron reaccionar ante aquella última palabra. La chica rubia agitó una de las centelleantes guadañas en el aire y gritó con voz mecánica e impersonal:
– ¡Por X.A.N.A.!
Y se lanzaron hacia los cuatro héroes, que trataban de prepararse ante el repentino ataque.
Yumi se colocó a la derecha de Aelita y abrió los dos abanicos, que emitieron un ruido metálico que le hizo sentirse en casa. Ulrich suspiró y desenvainó las dos katanas que llevaba a su espalda; adelantó un pie, puso una de las katanas cruzada delante de él, y pasó el otro brazo por encima de la cabeza empuñando la otra. Con un poco más de esfuerzo y la visión todavía algo borrosa, Odd se colocó delante de los tres y apuntó hacia la chica entornando los ojos.
Las tarántulas dispararon las tres a la vez dos metros por delante de los chicos. El primer ataque fue rechazado con efectividad. Pero la segunda vez que las tarántulas volvieron a la carga Yumi recibió un segundo rayo que impactó en su brazo.
–Te quedan cuarenta puntos, Yumi– informó Jeremie.
Ulrich se cansó de luchar desde la retaguardia y se acercó a una tarántula por detrás, en un movimiento tan veloz que casi no existió. Hundió la katana hasta la empuñadura en el costado de la criatura con un suspiro de puro placer, la extrajo de un rápido tirón antes de que la tarántula se desintegrara en mil pedazos. Ulrich sonrió complacido, no se había dado cuenta de cuanto había extrañado aquella sensación de gloria y a la vez de horror, de adrenalina.
Yumi también había elegido una zancuda compañera contra la que luchar. Había perdido velocidad y agilidad, pero su cuerpo hacía requiebros y contorsiones que habrían roto de envidia el corazón de una gimnasta de élite. Con un equilibrio perfecto controlaba el peso de su cuerpo en ambas manos, mientras se impulsaba con los brazos hacia distintas direcciones. Cansada de esquivar golpes sin parar Yumi volvió a recuperar el equilibrio sobre sus pies y lanzó los dos abanicos, quedando expuesta. Aquel momento decidió la pelea. Uno de los abanicos rozó el símbolo que había en la cabeza de la criatura, pero el otro paso limpiamente por encima de su cabeza. La criatura lanzó dos potentes rayos de energía que impactaron a Yumi de lleno en el pecho.
Mientras sentía que su conciencia se desvanecía de Lyoko y su cuerpo se pixelaba en miles de pequeños cuadraditos luminosos, Yumi lanzó una última mirada de socorro a Ulrich, que corría hacia ella usando el súper-sprint. No llegó a tiempo, por descontado. Con un grito salvaje, Ulrich lanzó la katana contra la criatura; el arma se clavó limpiamente en la cabeza del monstruo, que miró a todos lados aturdida antes de desintegrarse.
Dos menos, pensó Ulrich.
Yumi apareció en uno de los escáneres envuelta en humo. Entreabrió los ojos levemente mientras intentaba controlar su respiración. Sin fuerzas para sostenerse, se desplomó sobre la cabina de rodillas, mientras un agudo dolor le cruzaba el pecho. Se sujetó el costado con los brazos mientras el cabello negro, pegajoso por el sudor, le caía sobre los ojos. Había olvidado lo duros que eran a veces los regresos a la realidad.
En la sala superior a la de los escáneres, Jeremie gritaba con la voz aguda por la tensión y disparaba órdenes con tal rapidez que Aelita no conseguía entenderlas con claridad.
Aelita, lejos de ser tan flexible como Yumi, la igualaba sin embargo en agilidad y rapidez. Intentaba seguir los consejos y advertencias de Jeremie, pero le resultaba imposible concentrarse en la pelea con la mente puesta en la voz del histérico Jeremie. Aelita preparaba rápidamente las bolas de energía y las lanzaba con toda la fuerza con la que era capaz lejos de sus manos; después pasaba la palma de la mano derecha sobre la muñeca izquierda, y se elevaba por encima de la tarántula agitando las elegantes alas rosas que nacían en su espalda. Y repetía el movimiento.
Aelita sabía que en algún momento alguna de las dos caerían. O bien ella por agotamiento, o bien la tarántula por una distracción. Eso era: necesitaba una distracción. Aelita giró la cabeza en busca de Odd, pero no lo vio detrás de ella, cubriéndole el flanco. Aelita tuvo un mal presentimiento. Dio una mirada circular por todo el terreno arenoso que tenía a sus pies; efectivamente la chica rubia tampoco estaba allí.
Sin embargo Aelita no tuvo tiempo de buscarlos a ambos, porque por el rabillo del ojo vio como un rayo se acercaba a gran velocidad a su cuerpo, imparable y letal. Una centella sin forma definida se interpuso entre su cuerpo y el rayo con un grito, recibiendo de lleno el ataque y salvando a Aelita de una muerte segura. La pelirrosa contempló aturdida como Ulrich se precipitaba hacia el suelo mientras su cuerpo se despixelaba. Aún tuvo tiempo de lanzar en un ataque desesperado la katana antes de desvirtualizarse por completo.
La katana no llegó a rozar a la criatura, pero esta la siguió con la cabeza. Aelita aprovechó el momento. Alzó los brazos por encima de su cabeza y aún desde el aire concentró toda su energía en una enorme bola de energía; con un jadeo lanzó la bola con toda la fuerza que fue capaz. La tarántula no tuvo tiempo siquiera para ver lo que se le venía encima: la bola de energía impactó sobre el símbolo de su cabeza y cubrió su cuerpo por una chispeante aura rosada y brillante. Después se desintegró en mil pedazos y desapareció.
Con un suspiro de alivio Aelita notó que las alas morían a su espalda y, agotada por aquel último ataque que había extraído casi toda la energía de su cuerpo, se precipitó hacia el suelo como una hoja de otoño. Cuando su cuerpo impactó en la arena del desierto Aelita ya se había desvanecido.
En la realidad, otro de los escáneres se abrió y un cuerpo cayó de bruces sobre el suelo rodeado de humo. Ulrich se retorció levemente y luego inspiró hondo, sujetándose el costado y jadeando se levantó con las piernas temblorosas. Descubrió a Yumi apoyada sobre la pared de la sala y mirándolo con el rostro ligeramente amarillento.
–Bienvenido.
Ulrich sonrió, sin fuerzas para responder.
Encima de ellos Jeremie contemplaba un punto amarillo inmóvil en su pantalla y gritaba. Odd, un punto verde y la otra chica, de color rojo, luchaban en una plataforma debajo de donde yacía Aelita.
– ¡Aelita! Contesta, por favor –Jeremie se frotó el puente de la nariz con los dedos pulgar e índice, las gafas se le resbalaban por el sudor. – ¡AELITA!
Lentamente Aelita abrió los ojos. Aún se encontraba en el desierto, pero no se acordaba exactamente de lo que había ocurrido, solo recordaba que la bola de energía había absorbido parte de su propia energía vital, después nada.
Lo primero que escuchó fueron los gritos de Jeremie al otro lado del mundo virtual. Le gritaba a Odd que corriese, pero sobre todo le gritaba a ella que se levantara.
– ¿Q… qué ha pasado?
–Aelita… –exhaló Jeremie con un suspiro de alivio. – ¿Te encuentras bien? ¿Qué ha pasado?
–C… cálmate, Jeremie –le pidió ella mientras se levantaba y se sacudía el polvo de la parte posterior del traje. –, yo estoy bien.
– Pero, ¿qué…?
Aelita no le dio tiempo para hablar:
– ¿Dónde está Odd?
–Pues… –Jeremie tecleo rápidamente para darle una imagen más concreta de la situación de Odd a Aelita. –Está luchando contra la chica, en una plataforma que hay justo debajo de ti.
– ¿Cómo puedo llegar hasta allí?
–Dirígete hacia el borde del desierto, unos treinta metros al este de tu posición– Informó Jeremie.
Aelita echó a correr en la dirección adecuada. Aún se encontraba un poco débil y ligeramente mareada pero sacó fuerzas de donde no le quedaban para seguir adelante. Sabía que Odd estaba en un buen aprieto, no estaba en plenas facultades porque las visiones lo dejaban bastante aturdido y aquella en concreto había sido impactante para él, quizá porque llevaba mucho tiempo sin sufrirlas, quizá por otra cosa. Aelita no lo sabía.
Mientras corría le preguntó a Jeremie:
– ¿Y Yumi y Ulrich?
Jeremie tardó unos segundos en responder. Aelita supuso que estaba comprobando que habían regresado sin problemas a través de la cámara de vigilancia de los escáneres. Esperó su respuesta sin dejar de correr.
–Están bien, no te preocupes por ellos.
–Genial. Por fin una buena noticia.
Mientras tanto, Aelita había llegado al límite del sector. Miró hacia abajo, sobrecogida. En la Tierra habría sentido un nudo en el estómago, pero en Lyoko eso era imposible: allí no existía el sentido del equilibrio. Aunque Ulrich sí que sufría de vértigo en Lyoko, lo cual confirmaba que el vértigo era también una forma de miedo, algo psicólogico, no solo una mera cuestión de equilibrio.
–Vale, Jeremie, estoy en el límite del sector –informó ella, aunque ya intuía lo que Jeremie le iba a decir–. ¿Y ahora, qué?
– ¿Ves debajo de ti algo? –Preguntó Jeremie, no muy seguro de qué debía buscar. Mientras tanto, Yumi y Ulrich habían llegado a la sala de mandos, apoyados el uno en el otro: Yumi rodeando los hombros de Ulrich, Ulrich con el brazo en torno a la cintura de Yumi; ambos con aspecto aturdido. Jeremie volvió a concentrarse en la pantalla y en Aelita –. ¿Como un saliente o algo así?
Aelita frunció el ceño. No veía nada, salvo el mar digital muchos metros por debajo.
–Jeremie, yo no veo nada.
–Mierda– refunfuñó Jeremie, tecleando–. X.A.N.A. nos ha tendido una trampa.
– ¿Por…?
–Porque Odd y la otra están luchando justo debajo de ti.
– ¿Qué?
–Que hay una plataforma debajo de ti pero X.A.N.A. la ha hecho invisible para que tú no la veas y para que Odd se encuentre en un espacio aparentemente más reducido; ya sabes que Odd evita el combate cuerpo a cuerpo, las estará pasando canutas.
»Menudo truco más rastrero. Mata a dos pájaros de un tiro… –Jeremie se frotó las sienes–. Escúchame, Aelita, tienes que saltar.
– ¡¿Qué? –Soltó ella estupefacta– ¿Estás loco? ¡Ahí abajo está el mar digital!
– ¿Confías en mí?
–Plenamente.
–Entonces hazlo. Créeme, hay una plataforma a dos metros escasos de ti– pero contuvo el aliento.
Aelita respiró hondo por la nariz y expulsó el aire lentamente entre los labios. «Vamos, Aelita, no es momento de ejercicios de relajación», pensó. Cerró los ojos, abrió los brazos en forma de cruz y se dejó caer como una pluma.
Jeremie tenía razón. Unos segundos después impactó de bruces en una plataforma invisible. Un cosquilleo en el pecho, las costillas y el vientre le indicó que había sido un buen porrazo, y que de haber estado en la realidad probablemente se habría hecho mucho daño.
–Tenías razón, Jeremie– dijo aliviada.
Jeremie expulsó violentamente y entre dientes todo el aire de sus pulmones. No era consciente de haber estado conteniéndolo, pero se sintió mucho mejor.
–Sin embargo no se ha vuelto visible– continuó Aelita.
–Tendrás que tener cuidado. Anda con pies de plomo, Aelita– le rogó a la chica.
Entonces ella miró a su alrededor. Aparentemente flotaba por encima del mar digital, pero más allá comenzaba una extensión visible de arena anaranjada. Y en aquel reducido espacio circular dos figuras luchaban.
Una, vestida de color morado, y con el inconfundible peinado y rasgos de gato, esquivaba rápidamente las mortíferas cuchilladas de las guadañas. Parecía agobiado. La chica no le daba tiempo para respirar, era rápida y letal, combinaba series de cuchilladas con un escudo de energía que generaba con las manos extendidas delante de su cuerpo, formando una cúpula de energía que repelía las flechas láser de Odd.
Aelita decidió rápidamente que debía ayudar a Odd como fuera, así que se dispuso a crear más tierra a su alrededor con sus poderes digitales. Sin embargo solo le dio tiempo de colocarse de rodillas sobre el suelo invisible y colocar los dedos de las manos en un gesto extraño, antes de que la chica rubia la detectara por el rabillo del ojo y esbozase una tétrica sonrisa llena de dientes blancos.
Odd aprovechó el momento de vacilación de su oponente. Extendió el brazo derecho delante de él con los dedos cerrados en un puño, entrecerró los ojos para mejorar su puntería, inspiró y disparó.
Sin embargo había sido demasiado lento en preparar la última flecha láser y la chica se había dado cuenta de sus intenciones. Odd parpadeó aturdido cuando la flecha surcó el vacío y se perdió en el horizonte; la chica ya no estaba allí. Percibió el siseo del aire desplazado detrás de él y el cabello rubio de la chica rozó su mejilla. Su instinto lo alertó de su posición, pero era demasiado tarde. La cuchilla de la guadaña se hundió rápidamente en sus costillas. Y el baile finalizó con aquel sencillo movimiento y de forma mortal para el hombre gato, que abrió mucho los ojos.
Odd notó claramente que su conciencia se evaporaba del desierto, pero aún tuvo tiempo para percibir los labios de ella rozarle la oreja mientras le susurraba con la voz suave, aterciopelada… inhumana:
–Demasiado lento… gatito.
Y el cuerpo de Odd desapareció del desierto.
La chica rubia se volvió calmosamente hacia Aelita, que había percibido claramente cuando su amigo se había desvirtualizado, y la miró fijamente a los ojos. Con aquella mirada transparente y helada. La mirada de X.A.N.A. Aelita reprimió un escalofrío de terror.
–Volvemos a encontrarnos– susurró la chica, caminando elegantemente hacia Aelita, que temblaba de rabia–. Hola, Aelita.
Aelita apenas tuvo tiempo para ver a la muchacha echar el brazo hacia atrás, mientras la cuchilla de la guadaña se cargaba de energía, y en un fluido movimiento descargaba el brazo hacia delante. Un haz de energía plateada giró a toda velocidad hacia Aelita, deshaciéndose de ella como quien espanta a una mosca.
Mientras se desvanecía su cuerpo, Aelita escuchó claramente la risa plateada y mecánica de X.A.N.A. a través de la garganta de aquella pobre muchacha. Cuando su cuerpo estaba a punto de desintegrarse por completo en miríadas de cuadraditos luminosos aún la escuchó despedirse de ella con sorna:
–… y adiós… otra vez.
Hola otra vez! Qué tal? La verdad es que tenía ganas de escribir una buena pelea, así que dejo a Odd para el próximo capítulo (espero tenerlo pronto, de verdad ^^)... No sé qué tal me ha quedado la batalla, porque nunca había escrito una, lo mío son las pasteladas... aunque no habrá hasta dentro de algunos capítulos... ;P
Tximeletta: ¡Que bien que hayas vuelto ya de vacaciones! ;D jajaja, sí bueno ¿qué sería de Yumi y Ulrich sin sus miraditas? Nada sería lo mismo xDD jejeje... Gracias por lo de las descripciones! Tiendo a ser (a veces demasiado) detallista y minuciosa (Ente invisible: una tiquismiquis, vamos ;P) para bien o para mal... jejeje así que me alegro mucho de que te haya gustado! :D ¿Qué tal este? Un beso.
Natsumi Niikura: Hola! Me encanta tu review súper largo jejeje no sé a quién me recordarán xD Busqué el libro que me recomendaste (el de Japón) en la biblioteca pero no lo tienen! Seguiré buscando... Me alegro de estar describiendo bien a los personajes, temía que fuera a distorsionar su personalidad ¡y eso sería un sacrilegio! ^^ Tranquila, William aparecerá en el próximo capítulo jejeje sé que te encanta ese personaje ;P ¿por qué será? Si ves algún fallo más no dudes en decírmelo! Espero que este nuevo capítulo no te haya decepcionado! Cuídate.
Ariam09: Hey! Estás mejor ya? Espero que sí... parece que por aquí aún no se han quitado las nubes... :S Ay, me encantan tus reviews! En serio, no me molesta para nada que los hagas tamaño extra grande (como las palomitas ;P jejeje), me encanta leerlos! No sé qué tal habré reflejado las sensaciones en este capítulo, ¿tú qué dices? Perdón por que Odd no aparezca demasiado en este personaje, pensé que la lucha sería más corta... pero te prometo que el próximo capítulo será prácticamente suyo! jejeje... ;P Qué loca estoy... xDD Parece que ya van cogiendo agilidad, ¿eh? ^^ Por fin se han enfrentado a Sara! Me hubiera gustado ampliar un poco la lucha entre ella y Odd (para el pobre ya es un asunto personal...) pero no sabía cómo reflejar los sentimientos adecuados... Ya has tenido la parte de acción! Sinceramente nunca había escrito una lucha y no sé si lo he hecho bien... Intentaré actualizar más a menudo! Espero tu review (y tus historias) a ver qué tal lo he hecho. Un abrazo.
Hanelita: Holasss! Dónde te has metido? Llevo mucho sin leer nada tuyo! jejeje... La verdad es que intenté hacerlo un poco por cómo lo veían los chicos y... ¿en qué van a fijarse esos dos? Especialmente Ulrich... xDD Intentaré seguir así... tú dirás qué tal me ha salido! Un saludo.
Javi98: Espero que te lo estés pasando bien en tus vacaciones! No creo que esta vez seas el primero... :( Sara aún no se caerá al mar digital, no te preocupes... me hubiera gustado que Odd y ella salieran más en este capítulo pero qué se le va a hacer, ¡mi historia hace lo que le da la gana! :D jajaja... la verdad es que no me importa que me cuentes tu vida, así que no te preocupes ;P me pediste que me contara qué me pasaba, ¿era una tontería o no? Claro que probablemente era aburrido... ^^ Espero no haberte decepcionado esta vez tampoco! Un abrazo.
Joselino97: Hi! Qué te ha parecido el nuevo capítulo? Quería hacer algo de acción y la batalla contra X.A.N.A y sus esbirros me parecía una ocasión perfecta :D Pues sí, Odd ha encontrado otra chica (qué sorpresa xDD) aunque no te confíes todavía falta en el puzzle otro personaje interesante! Por cierto, ¿tú escribes? Porque me gustaría leerlo... Espero que te haya gustado. Un abrazo.
PD (ya sabéis que me encantan las posdatas xDD): estoy escribiendo un oneshot bastante largo de Yumi y Ulrich, lo publicaré muy pronto así que me gustaría que os pasaráis y me dierais vuestra opinión.
No os molesto más. Intentaré (INTENTARÉ ;D) subir un nuevo capítulo pronto!
See you, guys!
