Aún no podía creer lo qué había estado a punto de hacer… ¿En qué momento sucedió…? Realmente ya no importaba, estaba agradecido con ella pero lamentablemente su vida era un poco agitada, no podía verse las cosas tan tranquilamente, menos si lo estaban buscando y por alguna extraña razón presentía que a ella también la buscaban pero… ¿por qué? Esa era una cuestión que lo intrigaba…la mafia no tendía a secuestrar a gente así por así en la calle, alguna razón tuvieron para hacerlo; de todos modos no era el momento para ir y preguntarle…mucho menos después de…

—¡Rayos…!— murmuro bajo, llevando sus manos a la cabeza, revolviendo insistentemente sus cabellos tratando de sacar lo fuera que estuviese interfiriendo con su juicio. Ella había confiado en él, ''vaya forma de agradecerle…intentando besarla'', simplemente no había pensado lo que hacía, solo se dejó llevar por el momento, y ¡vaya momento!—Sólo me deje llevar un poco por el las circunstancias…eso es… todo…—en ese instante sentado en la orilla de la cama del cuarto del cuarto de Miranda, dónde se encerró, recordó la esencia cálida de la chica…el calor de su piel, su aroma, su rostro levemente ruborizado…aquellas imágenes lo volvían realmente loco. No entendía…absolutamente nada. Sólo sabía que no podía dejarse llevar otra vez.

En la sala con un leve tizne carmesí en su rostro, permanecía aún inmóvil, sin decir una palabra; Su corazón latía fuertemente, con tanto fervor…nunca antes sintió algo similar…era tan extraño, tener esa sensación con una persona que no conocía. Antiguos pretendientes (ahuyentados por Komui) no lograron nunca sacarle un suspiro o estremecerla de tal modo, como lo había hecho aquel chico desconocido de cabellos blancos, con tan sólo sentir la respiración de él cerca de su rostro.

Despertó de su trance y recordó las últimas palabras de él, antes de que se encerrase en el cuarto muy avergonzado —"lo siento"— se disculpó como si hubiese hecho algo malo, pero no, para ella no era así, aunque seguramente se debería de estar sintiendo terrible, pensando que ella estaba molesta.

—Allen…— escucho su nombre del otro lado de la puerta, mas se negó a contestar encerrándose más en sus pensamientos.

—…— él se mantuvo callado, esperando a que ella pensase que estaba dormido y se fuera…ahora mismo no sabía cómo mirarla.

—…No estoy molesta, sólo quiero saber si estás bien…no fue mi intención, yo…ni siquiera me di de cuenta cuando… — se detuvo, el solo recordarla la ruborizaba y a la vez le hacía sentirse culpable ya que fue ella quien comenzó todo.

Parte de ella estaba molesta, pero no por el atrevimiento del chico, sino por otra cosa. Luego de aquellas palabras escucho el sonido de pasos hacia la puerta. Esta se abrió.

Las palpitaciones de la chica aumentaron al verlo, al igual que su temperatura, al menos eso pensó ella. Esa sensación que sentía no era la misma de antes, sentía su cuerpo pesado, comenzó a marearse…su vista se torno borrosa, acto seguido termino en los brazos del peliblanco, quien la atrapo antes de que cállese al suelo. La respiración jadeante de la chica y su elevada temperatura eran más que una señal evidente…se había enfermado.

La calefacción comenzó a fallar hace ya algunos días, junto a eso la alimentación reservada que llevaban desde hacía algunos días…no le extrañaba que el cuerpo de ella estuviese a punto del colapso. Tal vez por eso, la vio un poco rezagada los últimos días, se sentía mal y no dijo nada, con la intención de no preocupar al chico. "Tonta…-pensó el peliblanco"

Rápidamente la levanto llevándola hacia la cama. Le quito las botas y le aflojo un poco el corsé, que en ese momento era solo un estorbo para la pobre respiración de la chica. Salió de la habitación para buscar más frazadas, cuando escucho su nombre.

—Allen…—murmuro la chica, aún con los ojos cerrados.

Inmediatamente volteo a mirarla…los ojos grisáceos del chico se volvieron dudosos…los ojos de la chica mostraban arrepentimiento.

No le quedaba de otra, hasta que no parara de nevar no podía salir de ahí, mucho menos dejarla sola en ese estado, tenía que cuidarla. De regreso trajo las frazadas, junto a un envase con agua y unos pañuelos para colocar en la frente de la chica y así bajarle la fiebre más rápido.

Suavemente, casi con una caricia, quito le quito el flequillo del rostro para dar espacio al paño con el agua tibia…que por el clima ya estaba algo fría. Al sentir el cambio de temperatura la chica se estremeció un poco.

—Tranquila, no pasa nada…— dijo Allen en un tono dulce…para tranquilizarla.

—Allen…— murmuro otra vez. Abrió los ojos.

—¿Dime…?— dijo con una sonrisa.

Ella se quedo extrañada, no lo había visto sonreír…y ahora, cuando estaba enferma, en un estado de casi inconsciencia podía ver esa parte de él, pero no podía disfrutarla. Ella lo miró, señalándole la cómoda, sobre la cual estaba una tela blanca, parecía ser un vestido para dormir. Con sólo verlo Allen se imaginó lo que ella trataba de decirle.

20 minutos después…

Allen completamente ruborizado estaba sentado a un lado de la cama de Lenalee, viendo como dormía. Recordando cuando ayudo a la chica a cambiarse de ropa. Aunque solo bajo el cierre del vestido, con los ojos cerrados y aflojo el corsé, cosa que normalmente haría Miranda o ella misma, pero como la primera en mención no estaba y la segunda apenas podía moverse, le toco a él. Todo el tiempo mantuvo los ojos cerrados inclusive cuando ella le pidió que saliera de la habitación para terminar de cambiarse, debido a esto, al intentar salir, se estrelló.

Ella dormía plácidamente.

Al cabo de unas horas, la fiebre fue cediendo, hasta que finalmente todo parecía estar normal. Ya entrada la noche, se rindió quedándose dormido en una silla, al lado de la cama de ella, mientras vigilaba el sueño de su 'amiga'.

Dentro de sus sueños, Lenalee veía a su hermano acorralado por unos tipos con armas, apuntándole, él decía: "déjenla en paz, ella no les ha hecho nada…" detrás de él una pequeña se ocultaba…una pequeña de cabello corto, llorando…asustada, que se notaba a toda costa, él, pretendía proteger.

"Las imágenes cambiaron y ella se encontraba en su cama, durmiendo…pero esa era su antigua cama, en su antigua casa…con su familia…se levantó y salió corriendo hacia la sala dónde se encontraban su hermano y sus padres tomando té, ella suspiró aliviada, de repente una gota callo del techo miro hacia arriba, limpio su cara con el dorso de la mano, horrorizándose al ver que aquella gota era roja…era sangre al mirar nuevamente sus padres yacían muertos sobre el suelo, su padre estaba sobre su mamá, como si en el momento hubiese querido protegerla con su cuerpo… su hermano aun con vida, se arrastraba por el suelo, gritando asustado el nombre de sus padres pero ninguno respondía ya era demasiado tarde para ellos. Sus ojos se tornaron llorosos al recordar aquella escena…revivir todo eso de nuevo…esto no era un sueño, era una pesadilla…algo que ella no quería recordar. Aquella situación era la culpable de que su hermano se hubiese involucrado con esos capos sólo para destruirlos desde adentro…No podía soportarlo más…no quería perder a nadie más…al menos no de esa forma tan cruel y sádica, sólo por el placer de otros de hacer daño".

—¡Lenalee!— la llamaba asustado el peliblanco al notar que se movía inquieta.

En medio de su sueño superficial, él logró escuchar uno que otro sollozo que le hicieron despertar, al darse cuenta que venían de Lena no pudo evitar despertarle.

Ella abrió lentamente los ojos, los cuales aun llorosos vislumbraban una tristeza enorme…él sólo la miro intrigado mas decidió no hacerle preguntar. Se apartó de la cama sentándose nuevamente en la silla, y la observo un instante. Luego le regalo una sonrisa. Ella no supo cómo reaccionar, aquella sonrisa era diferente a las demás, tan reconfortante…y en el momento justo, aun cuando no estuviera Miranda para acompañarla el peliblanco no era tan mala compañía, le había ayudado mucho.

—Lo siento…estoy causándote muchas molestias— se disculpó la joven.

El sólo sonrió de forma cordial y dijo: —"No hay problema…vuelve a descansar"—

Horas más tarde parecía que todo iba de mal en peor, el clima que antes estaba 'mejor' ahora se había convertido en una fuerte tormenta, minutos antes el chico tuvo que correr a asegurar todas las ventanas de la casa para que no se abrieran con el fuerte viento…ya sólo faltaban un par de horas para que fuera 25 de diciembre…

El frio era insoportable, Lenalee no mostraba mejoras, al contrario a cada minuto se ponía peor y él ya no sabía qué hacer, no importaba cuantas mantas le colocase encima ella seguía temblando de frio. Comenzaba a desesperarse. Desde pequeño había tenido que tratar no sólo con su tutor Marian Cross que por cierto era un 'buen' tipo, sino que también había tenido que lidiar con gente del mal vivir, ladrones, comerciantes…debido al trabajo de Cross, pero jamás había tenido que cuidar a alguien, aparte de a él mismo, mucho menos si ese alguien estaba enfermo.

Recordó algo que la señorita Anita le dijo hace mucho:

Flash back

"—wah…hace demasiado frio…achu…—dijo un niño pequeño tiritando de frio, mientras una joven de aproximadamente unos aproximados 20 años caminaba a su lado sonriendo por lo gracioso que lucía el pequeño"

"Sonrío con ternura, ella,—Vamos, ven Allen— dijo ella alzándolo, acercándolo a su pecho. El pequeño se sonrojo un poco a lo que ella sonrió y dijo—la mejor forma de quitar el frio es con algo de calor, y mucho más calientito que una manta es el calor de otra persona. — respondió ella a la interrogante formada en los ojos del pequeño niño, ella le regaló una sonrisa amable, en tanto el pequeño disfrutaba del calor de la mujer que se había convertido en una buena amiga/madre para él a pesar de ella ser tan joven, y así el pequeño se dejo caer en los brazos de Morfeo olvidándose del terrible frio "

Fin del flash back…

Al recordar ese momento, no estaba tan seguro si debía o no hacerlo ¿Qué tal sí ella se molestaba?

A la mañana siguiente, Lenalee despertó. Ya se sentía mejor, al menos mucho mejor que ayer y el frio cedió. Finalmente recupero el calor de su cuerpo, ese condenado frio ya se sentía menos, aun sin abrir los ojos noto algo extraño en su cama, estaba un poco inclinada como si hubiesen puesto algún peso de ese lado.

Soltó un gritó.

Él se despertó bruscamente al escucharla gritar, se levanto rápidamente sin percatarse de que estaba envuelto en las sabanas por lo que en vez de bajar por su propio pie, cayó estrepitosamente de la cama, azotándose, con un ruido seco, contra el duro y frio suelo.


El clima comenzaba a mejorar, hoy el día de navidad Galmar obligó a las secretarias a ordenar los archivos y a terminar el papeleo de los casos pendientes y resueltos (casi ninguno) antes de año nuevo y se negó a darles ese día libre. Aun cuando esa acción pareciera digna de un tirano, aquel inspector sólo estaba siendo manipulado por una fuerza mayor, el desobedecer podía ser fatal y él ya había visto las consecuencias de hacerse el listo. Sólo algunos oficiales permanecieron en la oficina, a parte de las secretarias, unos tres o cuatro policías que fácilmente burlo un chico de bufanda naranja, muy llamativa, y un parche en el ojo. Al cabo de unos minutos llegó al depósito de archivos dónde se encontraba sólo una de las asistentes del inspector, sería difícil de convencer…pero él tenía sus métodos.

—¡...espera ahora no…!— susurró con un pequeño suspiro la mujer tratando de ''quitarse'' a el pelirrojo de encima.

—¿Hum…me dirás lo que quiero saber?— preguntó él despegando sus labios del cuello de aquella mujer que trabajaba en el sistema de archivos de la policía.

El chico había sido expulsado del caso, por decirlo de una manera, Galmar le dijo que no lo quería ver metido en ese asunto, sin embargo aun cuando no tuviera el apoyo de la policía, él seguiría investigando por su cuenta, fuera como fuera, sentía que debía que llegar hasta el final. Hábilmente llegó y entablo rápidamente una conversación con ella. Al principio se mostró esquiva y le pidió que se retirará ya que él no era personal autorizado para estar ahí, sin embargo, el pelirrojo utilizo sus tácticas persuasivas y termino por hacerla ceder; una vez obtuvo el acceso a los archivos y leyó la primera página se quedo helado, su abuelo estaba en lo correcto. Eso quería decir que el ataque a la hija del inspector no fue una casualidad, aquello era una advertencia para que dejara de meterse en los asuntos de esa gente…pero exactamente quienes eran esas personas que están manipulando todo…

—No sabes nada más al respecto…—susurró seductoramente al oído de la mujer.

Ella rio nerviosamente, haciendo un ademan negativo al respecto. Sin más el pelirrojo salió despidiéndose desde la puerta. Salió triunfante y a la vez derrotado…finalmente confirmo sus sospechar ahora el que hacer con lo que descubrió seria el detalle, al estar sumido en sus pensamientos no vio por donde caminaba, terminó estrellándose contra algo o alguien, lo único que vio fue un montón de papeles volar por los aires y caer al suelo seguido de un pequeño quejido de dolor proveniente del suelo. Lavi pensó por un segundo si ayudar o simplemente irse, de todos modos no quería que nadie supiera que estuvo ahí, sabía que la asistente de los archivos no diría nada es más no le convenía porque entonces ella tendría que explicar por qué lo dejo pasar… (Situación comprometedora para ella).

—Lo siento mucho, permíteme ayudarte— pidió el pelirrojo, no podía olvidar su educación en este tipo de situaciones…debía ayudar.

—Hehe, Estoy bien no me paso nada— contestó una joven de cabello negro amarrado con dos trenzas a los lados, de apariencia bastante joven con gafas de marco rojo, aparentemente de su misma edad. Se arrodillo en el suelo recogiendo cuidadosamente cada papel. —Discúlpeme usted a mí, debí fijarme — aseveró alzando la mirada para ver con quien choco, quedando en un aparente estado de abstracción.

—Tú eres…el que…Ahh!—gritó— ¡Usted no debe estar aquí! ¡¿Quién lo dejo pasar?— comenzó reclamar la chica tratando de acorralar al chico con sus preguntas.

—Shh…no calla, espera— rogó Lavi

Ella lo miró dudosa

—Recuerdo claramente haber leído que usted estaba expulsado del caso del homicidio del puerto, desde que atacó a la hija del inspector Galmar, no debería estar aquí— reclamó la joven

Lavi se acercó de apoco a la chica hasta acorralarla contra la pared, quedando frente a frente, usaría nuevamente la técnica anterior para convencer a esta chica de cerrar la boca. Intentó acercarse más pero ella lo detuvo golpeándole la cara con una libreta, el chico adolorido con el rostro adornado con una marca roja de considerable tamaño, retrocedió inmediatamente soltando un pequeño quejido de dolor.

—¡No te acerques!— gritó la chica.—

El pelirrojo estaba en problemas si esa chica continuaba gritando seguramente no tardarían en venir los guardias de allá arriba aunque fácilmente podía librarse de ellos, no le convenía que lo reconocieran, su abuelo lo mataría…y de paso tendría que aguantarse un sermón. Definitivamente tenía que hacerla callar.


Finalmente la nevada cedió, Allen se encontraba en la sala leyendo una revista, hacía mucho tiempo que no pasaba una tarde tranquila en 'casa' bueno esa no era su casa, sin embargo se sentía tranquilo, Lenalee aun dormía, después del estrepitoso incidente de la mañana.

***Flash back***

¡¿Qué estás haciendo en mi cama?— cuestionó severamente la peli verde, visiblemente molesta.

¡Aich...!—se quejó el peliblanco, pensó seriamente si en el estado de enojo en el que se encontraba le escucharía, prefirió arriesgarse ya que no le quedaba de otra, pero ella hablo antes.

¡Pervertido!— gritó ella

¡No, no! Te estabas quejándote por el frio no sabía cómo hacer que entrarás en calor y recordé lo que Anita hizo por mí una vez y entonces…—en ese momento fue interrumpido por la chica.

¿Anita, quién es ella?—preguntó con cierto aire de reproche, con un tono determinante y serio. (¿celosa?)

¿Eh?— fue lo único que logro articular el chico…

Ella lo miraba enojada, no tanto porque había dormido sin su permiso en su cama sino porque este no fue capaz de contestarle una simple pregunta "¿Quién es Anita?". Acto seguido fue echado a almohadazos de la habitación…

***Fin del flash back***

Él tomó una decisión, no podía ir por ahí sintiendo cosas por las personas que lo ayudaran, eso no era conveniente, además involucrase con otros seria como ponerles un enorme letrero en la cabeza que dijera: 'Hola secuéstrenme' o 'Estoy con Allen Walker, secuéstrenme para extorsionarlo', aunque no le gustase siempre se veía envuelto en situaciones algo peligrosas, sino era por culpa de Cross, era por…bueno por culpa de las estúpidas misiones que Cross le mandaba…a decir verdad jamás se habría metido el sólo en esa apuesta que casi le cuesta la vida, bueno tal vez sí, pero si mal no recordaba fue él (Cross) quien le dijo al peliblanco que fuera a ese bar y contactara a esos tipos; al final también ha sido error propio, ya que fue algo tonto ir a ese lugar sin preguntar por qué exactamente con esos tipos, o quienes eran, después de todo al final también fue su error, el dejarse acorralar de forma tan tonta. De todos modos pensándolo bien, últimamente Cross había estado metiendo las narices en los negocios de la mafia, en los últimos seis meses se había involucrado mucho con ellos, y si mal no recordaba siempre estaba llamando a un tipo de apellido 'Lee'. Si su memoria no fallaba…ese tipo había hablado con Cross unos días antes de su incidente en el puerto. Escuchó una parte de la conversación en la que decían que alguien dentro de la misma mafia pretendía destruir al actual líder mafioso de Paris, para tomar su lugar…o cosa por el estilo la verdad no le había prestado mucha atención, de todos modos eso no tenía nada que ver con él.

—¡Demonios…maldito Cross!—maldijo por lo bajo cubriendo su rostro con la revista ahogando más el sonido de su voz.

Un poco más calmado se levantó del sillón y observo la ventana, increíblemente ya no estaba nevando, al contrario, bueno, aún hacia un frio endemoniado, pero la gente comenzaba a salir a la calle.

Cuando el peliblanco se disponía a despertar a la chica, ya había dormido toda la mañana era mejor despertarla, escuchó el timbre de la puerta.

Un pequeño escalofrío sacudió al peliblanco; tal vez no era nada y solamente era pánico…pero ¿A qué o por qué?, tal vez el estar tanto tiempo encerrado le había hecho olvidarse de que existían otras personas afuera.

Su piel se tornó más pálida de lo que ya era al reconocer a los dos tipos del otro lado de la puerta, vio a Lenalee salir de la habitación a punto de llamarle, pero este le hizo una seña con la mano para que no dijese nada.

Ella le observo extrañada, y estuvo a punto de preguntar qué pasaba cuando el chico corrió silenciosamente hacia ella silenciándola. Se acerco al oído de la chica, tomándola de los hombros, le murmuró quedamente algo, a lo que ella asintió dirigiéndose a su cuarto rápidamente, sin hacer ruido.

Allen volvió a la puerta y notó que ya no nadie tocaba, sin embargo aún se sentía intranquilo. Ya no había nadie.

Cuando se disponía a ir al cuarto, cayó al suelo preso del dolor, justo después de escuchar un pequeño crujido en la puerta, se mordió el labio inferior para ahogar un grito de dolor.

La chica lo vio de rodillas en el suelo, e inmediatamente corrió hacia él sin fijarse en nada más. Insistentemente preguntó que le pasaba, pero él no contestaba.

Sus ojos se abrieron como platos al notar un extraño objeto de metal incrustado en la pantorrilla del chico. Intento quitárselo pero al tocarlo sintió una pequeña descarga eléctrica lo que le hizo apartar rápidamente la mano de ese objeto. Allen ahogó otro grito al sentir la descarga, cuando la chica tocó el dispositivo.

—¿Qué es esto?— cuestionó ella por lo bajo.

Allen comenzó a temblar de dolor, al tanto que alguien comenzaba a golpear fuertemente la puerta. Ella alzo la mirada y vio un pequeño orificio en la ventana, seguramente por ahí había entrado el objeto.

—Allen…te lo quitaré— dijo decididamente mientras se disponía a intentar nuevamente deshacerse de esa cosa.

Por miedo a que algo le pasase, él la detuvo, negando con la cabeza.

La puerta cayó estrepitosamente, dejando ver a dos tipos vestidos de negro…Lenalee se sintió algo de miedo y sorpresa al notar que eran los mismos tipos que la secuestraron, no recordaba bien sus rostros pero tenían la misma aura repugnante.

Rápidamente los tipos le apuntaron a ambos diciendo:

—Entréganosla, o te mataremos. —afirmaron los capos

Allen no se movía…

—¡¿Acaso estás sordo, No has escuchado que te mataremos?— vociferó el otro tipo.

Lenalee se paró encarando a los dos tipos que les amenazaban.

—¿Quiénes son ustedes y qué quieren? ¿Quién os ha mandado?— cuestionó firmemente la chica.

Los dos hombres comenzaron a reírse escandalosamente diciendo que no tenían absolutamente nada que explicar. Sin darse cuenta el peliblanco estaba detrás de los dos tipos estrellándoles el uno con el otro, aturdiéndoles por unos segundos. El peliblanco se alejo un poco, jadeante, recibiendo constantemente los choques eléctricos por parte del aparato, en su pantorrilla. Uno de los tipos se levantó, arremetiendo contra el peliblanco quien le lanzo una patada, con la pierna en la que tenía el aparato, haciendo que este le diera un choque eléctrico, no sólo a él sino al otro tipo también, justo en la cara. Ambos cayeron al suelo. El aparato se soltó de la pantorrilla del chico, con un fuerte olor a quemado, se levantó ligeramente para ver al otro tipo tirado en el suelo, con una enorme quemadura en la cara de la que se desprendía un fuerte olor a carne quemada.

Sin pensarlo dos veces los dos salieron de la casa con tan sólo el dinero que le había dado su hermano, a Lenalee, meses atrás; con eso tal vez podrían salir de ahí, no era seguro que permanecieran en París sabiendo que los buscaban. Pero antes de irse Allen debía ir a otro lado primero.

Ya entrada la noche llegaron a un gran edificio llamado, 'la casa de las rosas', Allen llamó a la puerta con algo de desesperación, al cabo de unos segundos una joven de cabello negro corto y piel blanca, realmente hermosa, abrió la puerta. Detrás de ella una enorme mujer de intimidante presencia y extremadamente musculosa apareció detrás de la joven de cabello negro, con una mirada sumamente dura. Reconociendo, ambas, inmediatamente al chico, la joven le envolvió en un tierno abrazo, en tanto la otra sonreía.

—Qué bueno verte de vuelta pequeño Allen— dijo la más grande con cierto alivio en la voz. Él sabía que no lo decía tanto por él sino porque seguramente la otra debía estar muy preocupada por el chico y el que al fin apareciera era un alivio para las dos.

—Me Alegra que estés a salvo, Allen— susurro suavemente al chico, la chica de cabellos negros y piel hermosamente blanca.

La joven rompió el abrazo, para verlo a la cara y corroborar que estaba sano, luego haciéndole pasar a ambos dentro, le regaló una sonrisa a la joven que acompañaba a su querido protegido. Una vez ahí Allen explicó la situación. Cross observó detenidamente al chico sin decir absolutamente nada.

—¿Qué hiciste ahora, estúpido? No sabes hacer nada bien y ahora has involucrado a una mujer, ¡vaya!— reprochó el hombre pelirrojo.

Allen apretó los puños no de rabia, sino por el fastidio que le causaban las palabras poco delicadas de Cross…sin embargo no era la primera vez que pasaba tanto tiempo sin noticias del chico, solía perderse por semanas pero siempre aparecía en el mismo lugar…la tumba de su 'padre'.

Cross miró detenidamente a la chica, tanto que incomodo al chico.

—¿Quién es ella? ¿Finalmente tienes mujer? ¿No me digas que estás aquí con ella porque la embarazaste?— insinúo mirando cómplice/acusadoramente al chico.

Al escuchar las palabras de Cross, ambos chicos se sonrojaron.

La chica peli verde se levantó rápidamente indignada con los comentarios del hombre frente a ella.

—¡No soy la mujer de él!— dijo señalando al chico que estaba impactado por el ataque de ira de la chica. —Definitivamente, no estoy embarazada. Me disculpará usted pero no permito que me falten al respeto de esa forma, Allen me salvo la vida cuando unos tipos me secuestraron, pero quedo mal herido y no podía dejarlo irse así, lo cuide hasta que se recuperó —(En aquella época era un insulto insinuar que una mujer estaba embarazada sin cazarse, era como…algo deshonroso tanto para la chica como para la familia.) Lenalee pensó un poco si decir o no que habían estado casi un mes encerrados en su casa…prefirió callarlo o el tipo ese, Cross, podía hacerse más ideas.

El chico la observaba y no pudo evitar suavizar sus ojos de sorpresa al verla por tanto tiempo mientras ella hablaba, defendiéndose. Esto no paso desapercibido por Anita quién le miró dulcemente al notar un pequeño destello en los ojos del chico al mirar a su 'protegida'.

—Eso quiere decir que has estado cuidando Allen y le diste refugio durante todo este tiempo…Muchas gracias, señorita...?—señalo lo último en forma de pregunta esperando a que la chica dijera su nombre.

—Oh! Lo siento, no me presente. Mi nombre es Lenalee Lee— respondió la chica con una sonrisa algo apenada al olvidar decir su nombre.

Cross reconoció el apellido, relacionándolo con alguien. "Mmmm, ya veo…este chico idiota tiene mucha suerte, no tiene ni idea de en qué se ha metido" pensó. Sin estar seguro de si era o no quien estaba pensando, el hombre pelirrojo decidió no decirle nada al chico, sin embargo no le cuadraba algo que rayos hacían ahí, si bien los estaban no tardarían en encontrarlos, aunque eso dependía de quien les estaba buscando.

—¿Y qué pretenden hacer ahora? No se pueden quedar aquí— dijo bruscamente. —Lo mejor es que salgan de aquí y se alejen lo más que puedan— agregó.

La joven de cabellos negros miró con cierta molestia al pelirrojo, por las duras palabras que le había dirigido al chico.

—Lo sé…— musitó el chico. —Anita…necesito que me prestes dinero para poder salir del país, tengo que sacarla de aquí y cuando ella este a salvo, regresaré y te pagaré todo— concluyó con tanta seguridad que la sorprendió, no sólo a ella sino a todos en la sala.

—¿Por qué le pides dinero a ella? Consíguelo por tu cuenta— gruño furioso el pelirrojo.

Allen hizo una mueca de querer golpearlo, mientras su ceja se arqueaba sarcásticamente.

—Tú eres tan tacaño que no tienes dinero, porque no quieres prestarlo... Además si pudiera trabajar por el dinero lo haría, pero como vez…estoy algo escaso de tiempo— aclaró el chico.

Cross bufó molesto, aunque por dentro se sentía orgulloso de qué el chico finalmente había aprendido algo. La importancia de tomar decisiones en el momento justo.

Anita les ofreció pasar la noche ahí. A la mañana siguiente ambos salieron dos horas antes de que saliera el sol. Antes de partir Anita abrazo fuertemente al chico, él se sintió un poco triste, tal vez nunca más la volvería a ver, pero dentro de sí esperaba regresar a 'su casa'. La mujer llamó a la chica y también le dio un fuerte abrazo al tanto que susurraba un par de palabras al oído de la joven mujer: "—Cuídalo por mí, estaré esperándolos, a ambos—" dulcemente le dedico una mirada de 'no te preocupes, no le dije nada malo' a Allen quien la miraba intrigado por saber que tanto le decía Anita a Lenalee. Sin más los dos partieron hacia el noroeste con destino a la costa, dónde tomarían un barco en el puerto de Le Havre hacia Londres. Antes de llegar ahí le pidieron a Cross que recibiera a Miranda en la estación de trenes para comunicarle lo que había ocurrido y evitar a toda costa que los maleantes se hicieran de ella para hacerlos regresar.

Sin embargo nuestros amigos no contaban con un pequeño detalle, Lenalee era conocida por todos los mafiosos de alto mando como hermana del jefe de París si la reconocían en un terreno desconocido no dudarían en matarlos a ambos, ella lo sabia pero no tenía idea de cómo reaccionaría el peliblanco al enterrarse de quien era ella realmente.

Continuara…


Bien...disculpen la demora...es que he tenido bueno...no me habia inspirado, estaba inspirada en otra cosa...como estudiar para los bimestrales (examenes...u_u) y despues una micera semana de vacaciones...T_T, bueno el capi está largo para compensar el tiempo que demoré, lo debí de hacer más largo? o.ó? bueno ya ustedes dirán, Lenalee-lee- de walker...tienes razon...lo siento no debo ser tan pidigüeña de reviews...u_u en fin ya no importa, ahora no me conformaré, sino que me sentiré feliz por cada persona que me de su opinion de la historia ^w^ aunque sólo sea una sola. ^w^ GRACIAS! mARIA por estar pendiente de mis fics, bETZY!...y demás personitas especiales, muchas gracias!, nuevamente lamento haber demorado tanto...u_u. pero valió la pena, no?

jajaja! bye bye!