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- (06 de junio 2013) -

Punto de vista Callie

Nunca he sido una persona madrugadora, pero hoy mis ojos se abrieron temprano. El día se veía un poco gris, mire por las ventanas de mi habitación y el cielo era algo oscuro; amenazando con llover.

Abrí la ventana y una ráfaga de viento entro, era frío y me estremeció. Cerré mis ojos, recordé que dentro de unos días se cumplirá un año de la muerte de mi esposa e hija.

Me levante con la intención de hacer frente a las cosas como he venido haciendo hasta ahora. Es necesario para funcionar bien en el trabajo, enfrentar el día y avanzar.

En este punto, algunas cosas han cambiado. Todos los sentimientos y sensaciones que me embargaban de algún modo siguen, pero han variado y las manejo mejor.

Ha pasado casi un año y la vida continua.

En general he aprendido a seguir adelante con lo que he vivido, sigo teniendo tiempos difíciles; pero hace mucho que no tengo momentos como antes. Esos que me paralizaban, en los que me hacía daño o sentía que no podía continuar.

Hoy el dolor y la tristeza están allí... arraigados en el corazón y permanecen bajo la piel; pero puedo sonreír también al día a día y sé que se puede seguir caminando.

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Han pasado casi tres meses desde que empecé a trabajar y acabo de salir de la consulta del Doctor Potter y mi día se ilumino inesperadamente, después de nuestra sesión me dio una noticia. Estoy lista para volver al quirófano. Eso no significa que ya no le veré más, aun me queda un largo camino; pero esto es un pasó tremendamente grande que me anima.

Hoy he sonreído, a pesar de todo.

Mucho ha cambiado desde que volví a trabajar, recupere una parte importante de mi vida cuando creí que ya no había nada más para mí. Recupere a personas que había alejado de mí y gane otras nuevas también.

Arizona, quiero compartirlo con ella.

Salí con un entusiasmo que no sentía hace mucho, algo que no se explicar me embargaba y todo lo que quería hacer era encontrarla y contarle. Me fui directo a su piso, pregunte por ella y me indicaron que estaba descansando en una sala de guardia. Me dirigí hacia allá.

La encontré dormida. Se veía tranquila y no la quise despertar, me senté en el sofá cercano y la observe. Me perdí por un instante en su tranquilidad, no sé en qué minuto se despertó y me hablo.

- ¿Callie? - se escuchaba lejano. - ¿Calliope?

- ¿Mmmm? - fue todo lo que salió, estaba sentada en la cama y aparte la mirada.

- ¿Qué pasa? ¿Qué haces aquí? - se levanta y se para frente a mí.

Volví de donde me fui y le sonreí. Me pare y solo la abrace. Nuestra amistad era cercana, un abrazo no era algo raro. Pero sentí en él su curiosidad. Ella se separo un poco y me miro.

- No es que me moleste. ¿Pero a qué se debe esto? - tenia una sonrisa con hoyuelos en su cara, sabía que no era nada malo.

- ¿Debo tener algún motivo para abrazarte? - le mire con una cara de falsa molestia.

- No, por supuesto que no. Pero sé que hay algo. - le sonrío.

- ¿Cómo me conoces tan bien? – vuelvo a sonreír, con ella es fácil. - La verdad es que si, algo paso y quería contarte.

- Lo sabia! ¿Qué es?, dímelo ya. - mueve sus manos impacientemente para que le cuente.

- Estoy lista para volver al quirófano - le doy una sonrisa que casi no puedo contener en mi cara. - el Doctor Po... - antes de que termine me abraza fuertemente y nos quedamos así por un momento… luego mientras lo hace, me habla.

- Estoy tan feliz por ti - se siente tan reconfortante y especial abrazarla. - Se cuanto significa y cuanto has trabajado para alcanzarlo. Te felicito, en serio, estoy feliz.

- Gracias... - me separo un poco para mirarla a los ojos. - Gracias por querer ser parte de mi vida en un momento que era un lió tan grande... - me rió - bueno lo sigo siendo... - ella niega con la cabeza - pero gracias... por estar allí... por apoyarme, ayudarme... - debo bajar la mirada, no sé que me paso; de un momento a otro me sentí extraña. - Gracias, por ser mi amiga.

Ella lleva su mano a mi barbilla y levanta mi cara para que la mire. Ladea un poco su cabeza y me habla sonriendo.

- No tienes que agradecerme, me hace feliz ser tu amiga. - guarda silencio y respira - La verdad es que conocerte y ser parte de tu vida, es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. - se sorprende de lo que dice, pareciera que no lo quería exteriorizar; pero no aparta la mirada. Hay algo en su mirada que no sé que es, pero nunca lo había visto. - Soy yo la que debería darte las gracias por abrirme esa puerta. - y apunta a mi corazón.

Nos quedamos en silencio, en un cómodo silencio por un momento. Pero lo interrumpo.

- ¿Entonces, qué dices si vamos a celebrar después de terminar nuestros turnos? - le digo esperanzada de que diga si - Le iba a contar a Mark también, a ver si nos acompañaba. - se me ocurre incluir a Mark y no sé por qué.

La veo apartar la mirada y me dice que no puede. Decir que estoy decepcionada es decir poco, pero lo guardo.

- Lo siento, Melisa va a pasar por mí. Si solo me hubieses dicho hace unas horas, le hubiese dicho que no.

- Okey, no te preocupes. - ¿estoy triste?, evito su mirada - Esta bien, Mmmm... Te veré después. - no se porque de un momento a otro se ha ido todo el entusiasmo que tenia.

- Hey espera! en serio lo siento... sé que esto es importante, déjame llamar y decirle que la veré más tarde o... yo... - la interrumpo y trato de sonar convincente.

- En serio, está bien. Tienes planes y no quiero arruinarlos. Podemos cualquier otro día hacer un brindis o algo. No importa, solo ve.

- Pero... - se ve un poco confundida.

- Arizona, está bien. Tranquila. - le doy una sonrisa - Solo diviértete. Nos vemos luego. - y salgo.

¿Qué paso? Decir que sigo con entusiasmo... es una mentira.

Quería celebrarlo con ella, pero tiene planes. Y está bien, está saliendo con Melisa hace algo más que una semana; todo es muy nuevo y debe ponerle ganas para que resulte.

Cuando Arizona me contó que había estado hablando con Melisa de nuevo y que habían quedado para salir, me sorprendió. Después de esa vez que llego a mi departamento, porque prefería estar comiendo pizza conmigo en vez de estar en ese restaurante con ella; no imagine que la volvería a ver. Según lo que me contó, había estado bien; pero no le entusiasmaba más.

Creí que simplemente buscaría por otra parte, además después de eso, vernos constantemente y hacer cosas juntas era siempre. Ya no era solo Joe`s, la cafetería o trabajar. Ahora quedábamos en nuestros departamentos, salíamos por allí a cenar, íbamos de compras, en fin... todo lo que dos amigas hacen.

No lo vi venir, incluso me burlaba de ella porque le decía que con todo el tiempo que pasaba conmigo; no encontraría una cita. No era que me quejara, me encanta compartir con ella; pero como buena amiga debo velar por sus intereses y preocupaciones. Sabía que estaba resintiendo el hecho de que no estaba con nadie hace mucho tiempo y decía que extraña el sexo. Nos reíamos de sus ocurrencias y del cómo encontraría a alguien así.

Por eso no lo vi venir.

Unos días después de salir con ella, me contó que esa noche durmieron juntas; hablamos de ello y quería darle una oportunidad; ver que resultaba. Como buena amiga la apoye y le dije que estaba bien, me hice a la idea de que pasaríamos menos tiempo juntas y hoy ya lo estoy notando.

Se siente extraño que me dijera que tenía planes, pasamos tanto tiempo juntas que me acostumbre a ello.

Eso debe ser lo que hizo cambiar mi estado de ánimo.

. . .

Mi turno ya termino y me encuentro en Joe`s con Mark y Lexie. No era lo que tenía en mente, pero él es mi amigo también.

Estábamos conversando cuando mire hacia la entrada y vi Arizona llegar con una mujer que no conocía, pero suponía quien era. Siguió su camino y se sentaron en una mesa lejos, al parecer no me vio y era algo que agradecía.

Debería haberme ido, pero por alguna razón me quede. De vez en cuando la miraba sin ser demasiada obvia y se veía a gusto. Después de un rato volví a mirar y ya no estaban en la mesa, busque por el lugar y me fije donde estaban bailando. Lamenté haberme quedado.

Allí estaban, bailando muy sensualmente. Melisa tenía sus manos en las caderas de Arizona y se movían muy bien juntas. Arizona estaba muy cerca de su cuello y tenía los ojos cerrados. Me pregunte que se sentiría ser yo la que estuviese allí con ella, pero tan rápido como pensé en eso me recrimine y sacudí mi cabeza de las tonterías que se me cruzaban; eso no es algo que me permita pensar, no puedo. No debo.

- ¿Está todo bien? - pregunta Mark y mira en dirección de donde van mis ojos - Se ven bien juntas, ¿no? - me mira como cuestionando mi rostro. - ¿Te sientes bien?

- ¿Qué?, si. Todo está bien. Necesito ir al baño - me levanto para ir y arriesgo una mirada más en mi camino, justo en ese momento sus ojos se abren y se cruzaron con los míos; Melisa estaba de espaldas a mí. Me detuve sin querer hacerlo y nos miramos, ella parecía sorprendida de repente y también detuvo sus movimientos. Reaccione y salí lo más rápido que pude. Me sentí como si estuviese entrometiéndome en algo que no me correspondía.

Cuando llegue al baño por fin respire, me refresque la cara y me quede de pie con las manos apoyadas en el lavado mirando al espejo. Vi el collar colgado en mi pecho, lleve mi mano al él y lo agarre con fuerza. Cerré los ojos y sentí como si hubiese hecho algo mal, tenía ganas de llorar. Era todo tan confuso en mi cabeza, extrañaba a Laura.

Me sobresalte cuando alguien me pregunto si me sentía bien, abrí mis ojos y vi su reflejo en el espejo. Hubo un silencio que me pareció un poco largo, ella miro hacia mi pecho donde tenía mi mano y sin apartar su vista de allí comenzó hablar.

- No espere que estuvieras aquí, no te vi cuando llegue. – Luego levanta su vista a mis ojos - Te vi mientras bailaba y...

- niega con la cabeza - siento no estar celebrando contigo, yo quería cancelar; pero tú... - la interrumpo, siento que quiere darme explicaciones y no tiene por qué.

- Solo estaba con Mark y Lexie, pero ya me iba. - ambas estamos incomodas. Por primera vez, me siento incomoda con ella. - Está bien, es lo que tenías que hacer. Tenías planes con tu chica y eso está bien. - no se si sueno convincente, hay algo que me molesta. - Bien ya me iba. Nos vemos. - le doy una media sonrisa. Me doy vueltas y me dirijo a la puerta. Ella no se mueve. Cuando voy a pasar por su lado alcanza mi mano, la agarra y evita que salga. Me detengo y quedo observando nuestras manos. No he soltado la otra de mi collar.

- Calliope... - silencio - Yo... - más silencio - en realidad... yo...– mira mi mano en el collar y cierra los ojos – yo estoy muy feliz por ti. - por un momento creí que diría algo distinto. La miro, asiento con la cabeza, mis labios apretados. Controlando las emociones dispersas, mi corazón latiendo rápido con miedo a hacer escuchado y no sé por qué; quiero salir corriendo. No he soltado mi collar, pero sigo mirando nuestras manos. Ella mueve su pulgar acariciándome mi mano muy suavemente.

- Lo sé. - silencio, no sé qué me pasa solo quiero llorar; pero me contengo - Ahora vuelve allá afuera, porque te esperan. - ella vuelve nuevamente su vista a mi mano que está en el collar.

- Tú... - piensa en lo que va a decir. - ¿tú la amas aun? ¿Verdad? - su ojos están conteniendo algunas lagrimas. – Yo… lo siento, no qui... - la interrumpo.

- Si - respiro profundamente y levanto mi mirada. - Debo irme, necesito descansar. - salgo de allí, con un sin fin de emociones confusas.

Con premura me acerque a la mesa que compartía con Mark; recogí mis cosas y me apresure a salir.

Solo quería llegar a mi cama y dormir.

No sé qué estaba pasando conmigo, me sentía molesta y triste a la vez.

. . .

Punto de vista Arizona

Hoy Calliope estaba feliz y me encanta verla así. Cuando estaba en la sala de guardia descansando y desperté, la vi perdida en sus pensamientos sentada en el sofá mirándome; me causo gracia. Le hable, pero no me estaba escuchando. Me levante y me acerque volviendo a insistir, salió de donde estaba y me sonrió. Se paro y me abrazo de repente, fui gratamente sorprendida. Su abrazo fue increíble, fue un momento muy especial. Sabía que nada malo sucedía, pero tenía curiosidad. Fue cuando me contó lo de su habilitación y entendí su entusiasmo; estaba feliz por ella.

Ella me dijo que quería celebrar y arruine el momento. Tenía planes con Melisa.

Solo debí haber ido con Callie, ¿qué más daba si cancelaba?

Comencé a salir con Melisa porque mis sentimientos estaban confundidos. No quería que ellos me embargaran o fueran más allá, por lo que creí que era una buena idea salir con alguien y tratar que funcionara; así es como la llame y quedamos en salir de nuevo.

Pasaba mucho tiempo con Callie y eso no me molestaba, pero se hacía cada vez más difícil mantener a ralla lo que empezaba a sentir. Por lo tanto Melisa era un medio. Un medio para no pensar en mi amistad de otro modo, porque no era justo que yo confundiera las cosas. Callie se alejaría de mí y por nada en el mundo permitiría que saliera de mi vida. La amistad ante todo.

Cuando le conté que saldría con ella me pareció que se puso contenta por mí. Esa era una señal de que solo somos amigas y yo debía sacarme todo esto de la cabeza, porque era un error.

Sé que era injusto salir con Melisa por esos motivos, pero intentaría mi mayor esfuerzo para que funcionara; por lo demás era una mujer atractiva y eso ayudaría. No era mi intención dormir con ella en esa salida, pero se dio y no me negué. Pensé que el sexo sería bueno, antes siempre lo usaba para despejar la cabeza. Pero no sé si resulto. No estuvo mal, pero como todo hace mucho tiempo… algo faltaba, pero no iba a cuestionar nada más.

No le conté inmediatamente a Callie, me sentía avergonzada. ¿Qué le decía? ¿Me acosté con ella para sacarte de mi cabeza? ¿Qué iba a pensar de mí?

Pero sentí que debía contarle, ¿por qué ocultar algo así? No estaba haciendo nada malo.

Cuando le conté, lo hice queriendo sopesar su reacción. Ella parecía sorprendida, pero según sus palabras y actitud; parecía estar bien con ello. Una razón más para seguir adelante. Yo de algún modo quería que me dijera que era una estupidez y soñaba con escuchar que ella también estaba confundida y nos diéramos una oportunidad, pero no era real. Solo cosas en mi cabeza. Definitivamente la amistad ante todo.

Así llegue a Joe`s, Melisa llego a recogerme al hospital; quería ir a otro lugar pero ella quería conocer mi ambiente. Con mil cosas en la cabeza llegamos, nos sentamos y pedimos algo de beber. La verdad es que quería sacarme la sensación de Callie, lo que su abrazo me dejo y tenía una sola cosa en mente. Salir de aquí pronto y tener sexo. Pero Melisa quería compartir y bailar. Así que me hice la idea, de que lo que tenía en mente no sería tan pronto como quería.

Mi cabeza estaba dispersa, poco escuchaba; pero me mostré lo más interesada posible. Sonreía y asentía. Luego sin darme cuenta, estábamos bailando.

Sentía las manos de Melisa en mis caderas y como me acercaba hacia ella, no me rehusé. Quería esa conexión, intentarlo al menos y dejarme llevar. Cerré los ojos intentando sentir, empujándome a disfrutarlo; me movía con ella a un ritmo pero nada. Fue cuando abrí mis ojos y se cruzaron con los de Callie que iba hacia el baño. Sentí que los segundos se detuvieron y me sentí muy mal.

Se detuvo y me detuve, una sensación extraña me embargo; quería acercarme a ella y darle alguna explicación. ¿Pero porque?

Antes de continuar y completar mis pensamientos ella ya estaba fuera de mi vista. ¿Que fue eso? ¿Se molesto? ¿Sera eso posible? ¿O es solo mi cabeza?

Me disculpe y la seguí al baño. Cuando abrí la puerta, entre y la vi. Estaba frente al espejo con los ojos cerrados y con su mano en el pecho.

Por un momento pensé que estaba así por lo que había visto, creí que había sentido algo, que se había dado cuenta de algo. Le pregunte si estaba bien y se sobresalto, abrió los ojos y me vio a través del espejo. Sus ojos parecían tristes y solo comencé a hablar, pero no me dejo terminar; me interrumpió antes de terminar.

- Solo estaba con Mark y Lexie... pero ya me iba. – sentí la incomodidad por primera vez con ella. - Está bien, es lo que tenías que hacer. Tenía planes con tu chica y eso está bien. - ¿mi chica?, que es eso. - Bien ya me iba. Nos vemos. – me da una media sonrisa. Se dirige a la puerta. No me muevo, ni digo nada. Cuando pasa a mi lado, alcanzo su mano y la agarro evitando que salga.

- Calliope... - silencio - Yo... - más silencio - en realidad... yo... – no sé que iba a decir, pero cuando observo su mano en el pecho, me doy cuenta que se aferra a su collar. Soy tan estúpida, cierro los ojos fuertemente; no sé en qué pensaba… ella esta así por Laura, la extraña. – Yo estoy muy feliz por ti. – Ella asiente con la cabeza, controlando sus emociones. No ha soltado su collar, me doy cuenta está mirando nuestras manos que no he soltado y ni siquiera me había dado cuenta de que la acariciaba con el pulgar; se sentía tan bien. No era capaz de parar. Vuelvo mi vista nuevamente a su otra mano en el collar.

- Tú... - ¿porque quiero preguntar eso, si se cual es la respuesta? - ¿tú la amas aun? ¿Verdad? - siento que quiero llorar, pero ¿por qué pregunte? - Yo... lo siento, no qui... - me interrumpe.

- Si – ¿que esperaba que digiera? - Debo irme... necesito descansar. - y sale.

Me quedo parada en el mismo lugar no se por cuánto tiempo.

Melisa, lo había olvidado.


- (9 de junio 2013) -

Punto de vista de Callie

¿Qué es el tiempo?. El tiempo es una propiedad física, un concepto amplio que se aplica en diferentes contextos; que lo explican y definen con tecnicismos complejos. Para mi es algo intangible; que intento, sin éxito, entender.

Sé que el tiempo avanza. Que es algo así como la duración de un movimiento constante, en el cual ocurren acontecimientos y se producen cambios.

Lo relaciono con "algo" llamado segundos, minutos u horas... la medida que determina la duración de ese movimiento.

¿El tiempo siempre avanza o también se detiene?, ¿Avanza mientras vivimos y se detiene con la muerte?, ¿Es algo constante en el universo y no de una vida en particular?

He sentido que el tiempo se ha detenido y muchas veces se ha perdido. ¿Es eso posible?. Se detuvo cuando perdí lo que más amaba, lo perdí cuando me perdí a mi misma.

Pero nunca se detuvo, ni se perdió. Solo pasó sin ser consciente de ello.

El tiempo ha pasado y con él la vida ha cambiado, de una manera que aun quiero entender.

Un año. Un año exacto.

Un año, es el tiempo que ha transcurrido.

Un año del dolor más profundo que he experimentado.

Un año y aquí estoy, de pie; como nunca creí que estaría. Con el corazón magullado, pero latiendo aun. Con heridas que aun no sanan, pero en las cuales estoy trabajando.

Un año en el cual me perdí y me volví a encontrar.

Un año en el cual no he dejado de extrañar y de amar.

Un año en el cual he cambiado.

Un año que me ha traído cosas nuevas, cosas que aun no sé explicar.

. . .

Desde que salí del bar, he estado tratando de evitar Arizona. He querido distanciarme un poco porque quiero comprender que me sucedió, pero no puedo; no entiendo o no quiero entender.

Lo intente, pero me cierro a las posibilidades que se cruzan en mi cabeza. Eso no es posible, porque esta Laura. Ella todavía está en mí, aun cuando no está y no le puedo hacer eso. Le debo respeto por todos los años, por nuestra vida, por nuestra historia.

He estado trabajando todos estos días, me las he arreglado para verla lo menos posible y no hacerla sentir incomoda. Pero fueron días difíciles mientras se acercaba irremediablemente el hoy.

Hoy es domingo, debería estar en el hospital. Pero llame a Owen y me excuse que no me sentía muy bien.

No quiero ver a nadie, quiero estar sola. Tranquila.

. . .

Es temprano y he decidido salir a caminar, eso siempre fue bueno para despejar mi cabeza.

La extraño.

Mientras camino, recuerdo aquellos momentos en que de la mano salíamos a pasear y conversábamos por horas. Nos sentábamos por ahí, disfrutábamos del viento o de la lluvia cuando nos pillaba.

Sonrió.

Como extraño tenerla a mi lado. Despertar con ella, mirarla mientras duerme, hacer el amor, recorrer su cuerpo, perderme en ella. Como extraño sentirme amada, deseada, única para alguien... así me hacía sentir ella.

¿Alguna vez pasare de ti Laura?, pienso para mí.

Respiro profundo y se me cruza en la mente Arizona, pero no es correcto. No puedo pensar en ello.

Después de Laura, tuve sexo. Pero miro hacia atrás y me arrepiento tanto. Solo ensucie su memoria, estaba tan mal, que ni siquiera me daba cuenta como me perdía cada día en eso y tantas otras cosas. Caminaba en la inconsciencia constante para olvidar y no pensar, pero no resulto.

Hoy puedo recordar y sí, recuerdo aun con tristeza... me duele... pero ya no está aquello que me llevo tan lejos de mi misma.

Las extraño. Las lágrimas caen por mis mejillas.

Mi pequeña Emily. Nunca debiste partir de manera tan trágica y siendo tan pequeña. Sé que las cosas pasan por algo, por un motivo. Quiero creer que fue por algo, ese es mi consuelo. Quiero creer que de un dolor mayor se escapo.

Aun no puedo entrar a su habitación y no sé cuando seré capaz de hacerlo, ni siquiera sé si seré capaz algún día. Pero siento que allí hay una parte de nosotras tres y aun no puedo enfrentarlo. Prefiero mantener la puerta cerrada para cuando este lista.

¿Qué será de ti y de Laura? ¿Estarán en algún lugar juntas, descansando de esta vida? ¿Existirá aquel lugar del cual tanto hablan? ¿Nos volveremos a encontrar algún día?

Quiero creer que las almas van algún lugar y que desde allí me acompañaran siempre, porque siempre serán parte de mi vida, de mi corazón.

A veces miro las estrellas y veo tanta luz en el universo, que imagino que están allí en algún lugar como una de ellas. Fueron luz en mi vida y quiero guardar eso, quiero recordar cada minuto de felicidad que me dieron. Quiero hacer de este día un día de luz y no de oscuridad.

No es fácil lidiar con el dolor, pero no quiero que oscurezca lo maravilloso que fue tenerlas conmigo. Hay lágrimas, siempre las abran. Las extraños, porque quisiera que estuviesen conmigo.

. . .

El tiempo avanza y con ello avanzamos también. Se ha oscurecido, corre un viento frió y no me di cuenta de lo tarde que es. He caminado, de un lugar a otro no quiero detenerme en ningún lugar. Pensé en ir a su tumba, pero no estoy lista para eso.

Es hora de volver y continuar.

Retomo mi camino de regreso, el viento frió de Seattle golpea mi rostro y las lagrimas se han secado contra mi cara. Siento mis ojos cansados.

. . .

Voy subiendo en el ascensor de mi edificio. Cuando las puertas se abren, veo a Arizona afuera de mi departamento sentada contra la pared.

Salgo, me acerco y la miro.

Levanta su vista y me habla.

- ¿Estás bien?, te he llamado todo el día y no me has contestado. Te he enviado mensajes y nada. No te he visto en días, porque me has estado evitando y hoy no fuiste a trabajar... qué diablos te pasa! – levanta un poco la voz, parece algo molesta; yo permanezco inmóvil – he estado preocupada, pensé que te había pasado algo. Dios! Callie porque te comportas así! – se levanta.

- Lo siento. – busco en mis bolsillos y no está mi teléfono. –Salí sin teléfono, no me di cuenta.

- ¿Y estuviste todo el día afuera? ¿Dónde estuviste?

- Lo siento Arizona – bajo mi mirada y me acerco abrir la puerta. – no estoy con ganas hablar. No es un buen momento. Quiero estar tranquila.

- ¿Qué? ¿Y me vas a dejar así? – entro y dejo la puerta abierta. Si quiere entrar que lo haga. Me siento en el sofá, ella entra y se sienta a mi lado. – Me vas a decir que pasa – su voz es más tranquila ahora.

Guardo un momento de silencio y luego respiro, no la quiero mirar.

- Hoy se cumple un año... solo quería caminar y no ir a trabajar. Solo necesitaba estar tranquila. – le digo sin mirar, me molesto con su actitud; aunque sé que ella no tenia porque saberlo si no le dije.

- Oh!... - silencio y sorpresa - lo siento... yo no sabía... no era mi intención presentarme así y decirte todo eso - parece que realmente lo siente y se complicada. - yo solo estaba tan asustada.

- Está bien. - es todo lo que digo, me quedo tranquila.

- ¿Estás bien? - lo dice suavemente, se acomoda de medio lado en el sofá y pone su mano en mi muslo. - ¿Me puedes mirar por favor?

La miro y me detengo en sus ojos. Me quedo por un momento allí y luego le digo. - Si, es difícil. Pero me siento extrañamente tranquila. - silencio - Aun así me siento triste, me siento sola y las extraño.

Arizona no dice nada, solo se acerca un poco más. Su mano sigue en mi muslo y con la otra me abraza, acaricia mi espalda. Yo me incline hacia adelante y coloco mi frente en su hombro mirando hacia abajo; mi mano cae en el brazo que tiene en mi muslo.

Respiro profundo, tengo tantos sentimientos encontrados. Las lágrimas comienzan a caer nuevamente, hay tristeza y confusión.

No quiero sentir esto, precisamente hoy.

No es correcto.

Pero no puedo dejar de pensar en atraerla hacia mí y sentir su cuerpo apretado al mío. Dios! esto no me puede estar pasando, no hoy.

Levanto mi cabeza poco a poco y se encuentran mis ojos con sus labios. Ah! quiero besarle, cierro fuerte los ojos para no mirar ni pensar. Ella está siendo amable conmigo porque me ve triste y yo estoy teniendo segundos pensamientos.

Laura, perdóname; me siento horrible.

Abro los ojos y me encuentro con los de ella, ha bajado su rostro para encontrarse conmigo. Lleva sus manos a mi cara, suavemente remueve las lágrimas con sus pulgares y me estremezco. Las lágrimas no paran de caer por mis mejillas, me siento culpable. Me mira a los ojos, pero no dice nada.

Quiero tan mal dejarme llevar, pero no sería correcto. No puedo hacer esto. No puedo arruinar lo que tengo con ella por un impulso, por sentirme sola. Extraño sentir los toques de alguien... los labios de alguien... pero no de cualquiera, de alguien que me haga sentir especial y única.

Rompo el silencio y mis pensamientos.

- Creo que es mejor que te vayas. Lo siento mucho, pero necesito estar sola. - bajo la mirada, no me atrevo a mantenerla.

- Calliope, por favor... déjame estar contigo, a tu lado... tú no estás sola, soy tu amiga.

Niego con la cabeza, eso es... somos amigas, por eso debes irte. Respiro profundo y me armo de valor. - Por favor, necesito estar sola. Sé que eres mi amiga y lo agradezco. Pero en este minuto, solo necesito... estar sola.

Ella se levanta cuidadosamente, asiente con la cabeza. Esta triste también. Pero es lo mejor, así debe ser. Me da un suave beso en la mejilla y se marcha. No dice nada, solo se va con la cabeza gacha y en silencio.

Me quedo sola y mi mano va a la mejilla, donde sus labios se posaron para ese beso.

Un beso, ¿hace cuanto no siento un beso?

Pero este fue un simple beso, inocente, cariñoso, de amigas. Pero aun lo siento.

Soy consciente de lo que estoy haciendo y me molesto. ¿Porque hoy, cuando solo debería estar pensando en mi esposa e hija?

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El tiempo ha pasado y con él la vida ha cambiado de una manera que aun quiero entender.

¿Seremos capaces de aceptar algunos de esos cambios y arriesgarse?

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