N/A: OH bendito chocolate, fuente inspiradora…
Disclaimer: jamás seremos dueñas de algo, además de nuestro fantástico cerebro jjaa
Cap 7
El trabajo comenzaba. David estaba más nervioso que nunca de ese encuentro. Lo tenía todo preparado, el regalo, la carta, todo. Si esa noche no acudía, no lo volvería a intentar. Bajó del taxi y subió corriendo las escaleras hasta al estudio, llegaba tarde. No era habitual en él y nada más aparecer vio que todos lo estaban esperando.
-Lo siento. La niñera ha llegado tarde y no podía dejar a Jaden sólo… bueno…- se disculpó.
Su primera mirada fue la misma que la de todas las veces, todos los días en los que había trabajado en ese mismo sitio, la miró a ella. Sonrió sin esperar ninguna sonrisa por su parte, pero para su sorpresa, ella le devolvió la sonrisa.
¡cómo había extrañado esa sonrisa!- pensó Emily, después de semanas de lenta agonía por fin volvía a ver la luz del sol, cuando ella le sonrió de vuelta supo que simplemente no podía dejarlo ir, no podía vivir sin el, quizás no era demasiado tarde, tal vez no estaba todo perdido, ahora solo quedaba esperar.
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El día transcurrió más lento de lo normal, pero siempre era la misma rutina, Hart con su obsesión de las escenas perfectas los hizo repetir una y otra vez aquellas que tenían toneladas de miradas extensas y pequeños roces, ignorando completamente la evidente incomodidad de los protagonistas. Michaela al saber perfectamente cómo se sentía su amiga aparecía de la nada con comentarios graciosos o con pequeños abrazos para hacerla sentir mejor, el resto del cast al parecer no sospechaba nada, la prensa tampoco, quizás a Jamie no le interesaba hacer es escándalo público con su vida; gracias a dios.
Cerca de las diez de la noche comenzaban a irse a casa. Emily, como era normal, era de las últimas que se marchaba de allí, junto con Michaela. Esa noche habían quedado para ir de fiesta, olvidarse de todo y todos y desmadrarse lo posible. Antes de salir, al coger su bolso, vio un sobre al lado del mismo. En él se podía leer: porque no me conformo sólo con trabajar contigo. Ella sonrió aunque dudó un poco en abrirlo...
Querida Emm (o mejor Emily):
Soy consciente de lo que supone darte esto. Soy consciente de todo, de verdad. Mi vida está muy apagada, muy triste, y estoy intentando que Jamie me dé el divorcio. Los papeles están casi terminados, sólo falta una firma, sólo una. ¿Sabes? Jaden me preguntó por ti… estaba haciendo la cena y apareció por atrás, golpeándome la espalda con sus dedos. "Papá, ¿Dónde está huesos?" me dijo. Yo reí. Él está muy aficionado a nuestra serie y le encanta verla por las tardes, aunque sus caras de no entender nada son mucho más que graciosas. (Querida, hemos sustituido a los pokemon. Jajaja)
Bueno, temas a parte, creo que puedo y debo seguir queriéndote, porque yo no controlo mi corazón, sólo mi cabeza, y no está de más que te recuerde lo tan inmensamente importante que eres para mí. Simplemente te esperaré esta noche en la cafetería de siempre, en la esquina de siempre, en la mesa de siempre, a la hora de siempre…ya lo sabes, no hay más. Si por algún motivo decides no venir, no pasará nada, lo entenderé. Solo me queda decirte que me gustaría volver a mirar a través de tus ojos…
Con cariño, David.
La expresión "me he quedado de piedra" no alcanzaba para describir lo que le sucedía a Emily en ese momento, miles de sensaciones y sentimientos pasaban por su cabeza y su corazón, tenía que tomar una decisión importantísima en los próximos minutos, no sabía qué hacer, Michaela la estaba esperando en su auto, tomó sus cosas y se dirigió hacia ella.
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Guardaba el regalo entre sus manos y miraba una y otra vez la etiqueta. "Espero que te guste" -¡Que poco originales que son en las tiendas!- pensó, sacando un bolígrafo y una servilleta. Así comenzó a escribir: espero que te quede al menos tan lindo como ese que mi hijo ensució con el helado de chocolate. Aunque ya sabes, el vestido es sólo un envoltorio, lo que hay dentro siempre es más dulce.
Pegó la servilleta en el paquete como pudo, para eso tuvo que utilizar un chicle que estaba masticando. -¡Pero que desastre que soy! ¿Qué va a pensar Emily de mí? Bueno, qué va a pensar si viene…Estaba nervioso, se acercaba la hora y no sabía nada. Ni un mensaje, ni una llamada, ninguna respuesta. Estuvo tentado a cogerlo todo e irse pero ¿Y si llegaba? No. Se quedaría allí el tiempo que hiciera falta. Miró por la ventana, y el reloj, y la ventana, y el reloj… -¡No! Seguro que no viene…- Otra vez la ventana, y el reloj… pasaban diez minutos de la hora, quince, ahora veinte… -No va a venir- murmuró, casi dispuesto a levantarse e irse de allí.
Emily no sabía si entrar o no a la cafetería, desde donde estaba podía ver como David aún la esperaba-será una señal-pensó, respiró profundamente y se encaminó a la entrada. Cuando cruzó el umbral su corazón pasó de latir normalmente a una velocidad cercana a la de la luz, ahí lo vio, sentado con la espalda hacia ella por lo que no podía verla, constantemente mirando entre la ventana y su reloj, sus ojos se humedecieron automáticamente, pero siguió caminando hasta posar su mano en su hombro izquierdo.
-Sí, estoy sólo y no quiero tomar nada ¿Cuántas veces me lo va a pre…?- se giró, deteniéndose al instante y abriendo bien los ojos- Perdona… - intentaba sonreír pero estaba tan cagado que no le salía- Pensé que no vendrías…
-Pensé lo mismo... digo, que no estarías cuando viniera...-
-No habría podido hacer eso.- se levantó- Siéntate, por favor. ¿Quieres tomar alguna cosa?-
-Tal vez un vaso de agua- le dijo mientras se sentaba enfrente
-Verás, Emily… no sé como comenzar…- miraba el centro de la mesa, jugando nervioso con unas bolitas de papel que había provocado el mismo con la espera.
Ella rió al ver lo nervioso que estaba, tomó su mano izquierda entre las suyas, entrelazó sus dedos y lo miró a los ojos-¿qué te parece por el principio?-
-Sí… mira, puede que no me salgan las palabras adecuadas, suelo tenerlas pero hoy no las encuentro. En realidad tampoco tengo mucho que decir. La cagué y solo quería arreglarlo de alguna forma. Mira, Emily, mi niño te adora… no hay ningún problema; tengo mis papeles del divorcio y necesito que alguien me diga que ahora voy por buen camino ¿Sabes? No me gustaría perderte más de lo que te he perdido, es más, debería de encontrarte…
-Creo que esto ya es bastante complicado como para seguir dándonos vuelta en lo mismo ¿No crees?- le dijo aun con sus manos entrelazadas- tal vez deberíamos hablar a un lugar más privado, me siento observada-
-¿Quieres dar un paseo? ¿Vamos al parque de aquí al lado?-
-Claro, un poco de aire no me vendría mal- le decía mientras se levantaba de la silla
Salieron de allí. Mantenían una distancia considerable, sobre todo él, al menos hasta que se arreglara, si es que sucedía en algún momento de esa noche. Ese parque era uno de los más tranquilos de toda la ciudad, podrían caminar tranquilos y seguros de que nadie les escucharía, quizá alguna pareja de adolescentes que se besaban revolcados entre la hierba.
-Oye, Emm… en complicado te referías a… ¿No tiene remedio?- caminaba mirando el suelo, con las manos en los bolsillos y la bolsa con el regalo colgada de la muñeca.
-No precisamente, ya sabes... hay bastantes cosas que nos juegan en contra, ojalá todo fuera más simple-
-Voy a acabar muy loco, te lo juro- rió, rendido- ¿Qué cosas pueden ir mal ahora?- preguntó, deteniéndose en medio del paseo- ¿Qué cosas?
-¿Qué pasaría si Jamie no te da el divorcio? ¿si quiere regresar contigo?-
-¿Sabes qué? No puedo hacer nada más. Creo que ya he probado todo y no puedo. Toma- le entregó la bolsa- Esto es mío y de Jaden- y se fue hacia un banco para sentarse.
Nuevamente Emily se quedó parada en medio de la nada, dio unos pasos hacia atrás, pensó en irse y olvidar todo, pero una fuerza invisible la seguía atrayendo con más fuerza hacia él, leyó el mensaje en la servilleta pegado con chicle y no pudo evitar sonreír-típico de David- pensó, abrió la bolsa pero ni siquiera se tomo el tiempo de mirar el vestido y se fue a sentar junto a él sin decir nada.
-No tenía cinta adhesiva ni pegamento - sonrió –Entiendo que sea complicado, Emm, para mí también lo es. Pero si tengo alguna conclusión sobre esto, es que quiero estar contigo, lo demás no me importa.
-yo...yo también quiero estar contigo, creo... que no puedo vivir sin ti-
-¿De verdad? Como pareja oficial ¿Eh? Para siempre. Sin esconder nada. Ahora una relación-
-Sí, pero creo que deberíamos esperar a que termine lo del divorcio para hacerla oficial-
-¿Te ha gustado el vestido?- los dos, al mirarse, comenzaron a reír. Estaban esperando un beso, obviamente, no seguir con aquella conversación.
David la acercó hacia él y le besó la frente, las mejillas, la nariz…para finalizar en los labios. No quería alargar más aquel sufrimiento innecesario. Ese fue sin lugar a dudas el beso más largo de su historia, hasta el momento. Él extrañaba tanto su boca, su sabor, que le era imposible separarse. Cuando lo consiguió, la miró y con un gesto le apartó un mechó de pelo que le caía sobre la cara.
-Gracias por el vestido- le dijo ella casi besándolo- pero no era necesario que compraras uno-
-Fue idea de Jaden- sonrió.
-Y yo que pensaba agradecerte a ti de forma especial… en fin, me guardaré los agradecimientos para Jaden entonces-
-No, mujer- la atrajo más hacia si, sujetándola de la chaqueta que llevaba- ¿Cuál es esa forma especial?- levantó las cejas con curiosidad.
-Para que decirte si ya sé que no fuiste tú el de la idea- le dijo mirándolo fijamente a los ojos
-Eres mala- sonrió pícaro- Pero aún así te quiero.
-¿A si?, aun no has visto lo mala que puedo llegar a ser...-
-¿Quieres que nos vayamos de aquí?-
-Si... creo q me está dando un poco de frío- le dijo sonriendo
Se subieron al coche de David, que estaba en el aparcamiento de la cafetería. De camino a casa de Emily, David se detuvo en una gasolinera. –Espérame aquí- le dijo, bajando del coche a comprar algunas cosas. Ella le miró extrañada. Buscó bombones, o cualquier cosa que pudiera estar hecha de chocolate y lo compró, volviendo al coche para conducir de nuevo.
En el ascensor, Emily miraba curiosa la bolsa que llevaba entre las manos, él la apartó. -¡Cotilla!- dijo sonriendo. Solo esperaban llegar arriba para devorarse uno al otro y nada más la puerta del apartamento fue cerrada comenzaron a besarse.
-Espera, espera, espera…- la detuvo, sacando de la bolsa un bote de crema de chocolate y una cajita de bombones- Me entró la vena golosa…
Emily lo miró sorprendida- ¡¡Ajá!!- Le dijo-¡Lo tenías todo perfectamente planeado!, a ustedes los Boreanaz si se que les da lo de enchocolatarme-
-Lo de mi hijo fue un accidente, ¿Quieres uno?- y levantó la cajita mientras sonreía.
-Más de uno-Le sonrío
El soltó la bolsa encima del sofá y abrió la caja para sacar de ella un bombón para ofrecérselo a Emily.
-Un bombón para otro bombón.
-Mmm gracias bombón- lo beso suavemente en la mejilla
Una vez con las manos libres, comenzó a utilizarlas. David desabrochó despacio la cremallera del vestido de su novia, acariciando la espalda a medida que bajaba y volviendo hacia arriba con la intención de hacer lo mismo con sus hombros. Le besó el cuello y volvieron a mirarse frente a frente. Se deshizo de su camisa, lazándola al suelo y con una sonrisa se acercó para besarla. Ella dejó que el vestido se deslizara sobre su cuerpo hacia abajo mientras continuaba rendida a esos besos que tanto había echado de menos.
Luego de un beso bastante suave y emotivo, el clima cambió, lo besos se tornaron algo más apasionados y necesitados, mientras el acariciaba su espalda lentamente ella recorría su perfecto y alineado torso, había pasado tanto tiempo desde la última vez que habían estado juntos, se necesitaban demasiado. La capacidad de elaborar cualquier pensamiento coherente de David se apagó en el momento en que Emily posó sus delicadas manos en su cinturón.
Al ver como su chica reía de forma algo pícara, la acercó aún más, cogiendo la crema de chocolate y dejándola resbalar sobre su pecho para a continuación probar ese rico sabor. Una sonrisa cautivadora, una mirada sincera, un beso apasionado, pero ninguna palabra; en momentos como esos sobran las palabras. Y lo que siguió fue alcanzar lo inalcanzable. Un cúmulo de sensaciones, de suspiros, de sentimientos. Fue traspasar la barrera de lo natural para llegar a un paraíso tan inimaginable como fantástico. Ningún momento de la noche pudo apagar esa llama, ni tan siquiera el sol del amanecer podía avivarla más de lo que ya estaba. No dormían, pero no lo necesitaban. Sólo se necesitaban el uno al otro.
No hay nada tan parecido al amor como el chocolate; dulce aroma y sabor, suave tacto, deliciosamente prohibido, que transmite sensaciones y sólo su apariencia invita a probarlo. Estaba comprobado.
Cerca de las cinco de la mañana Emily reposaba sobre el torso de David con los ojos cerrados mientras él le acariciaba el pelo.
-¿Quieres dormir? ¿O ya estás dormida?- preguntó, alzando la cabeza curioso para comprobarlo.
-Podría dormir, pero si tienes algo que proponerme, puede esperar- le dijo sonriendo aún con los ojos cerrados
-Te lo propondría una y otra vez, ya lo sabes- le besó la cabeza – Es sólo que en tres horas trabajamos- bajaba su mano por la espalda de ella.
-Pues si no si no te sientes capaz... ¿para qué preguntaste si sabías mi respuesta?- respondió con la intención de provocarle
-Perdona cariño pero yo me siento muy capaz ¿Eh?- dijo con sorna- Te lo decía por si querías dormir un poco.
-Aquí no veo a nadie que necesite o quiera dormir...-
-Mmm…entonces aprovechemos el tiempo…- susurró colocándose sobre ella para empezar a besarla.
PUSH PUSH PUSH!!!!
