Guest: Sí, yo también odio el nuevo sistema de todo FF en general -_- Ahora dime, ¿eres adivina? xD
Finalmente, optó por encerrarse en una habitación y acostarse. Estar cerca de Grimmjow no le hacía ninguna gracia. No quería admitirlo del todo, pero se sentía inquieto sin Shirosaki en los alrededores. Se llevó las manos a la cabeza y se masajeó las sienes.
– ¿Qué me pasa? No es como si no me sintiera seguro a su lado… -se quedó en silencio y parado durante un momento, para luego dar vueltas en la cama mientras se revolvía el cabello – ¡No Ichigo! ¡En qué mierdas piensas! –se quedó boca arriba y con los brazos estirados. Tomó aire profundamente y suspiró. Parpadeó e hizo una mueca de molestia. En el fondo debería estar agradecido con Shirosaki. A lo mejor sin él, los shinigami podrían haberle matado aunque también fue él quien lo metió en todo eso. Estaba hecho un lío. Ichigo se estaba debatiendo entre sí Shirosaki lo había ayudado porque se preocupaba por él o porque si lo mataban Shirosaki también moría. ¿Cuál de las dos? Nada más haberse deshecho de los shinigami podía haber dejado que siguiera herido con tal de que no muriera. Así era él cuando lo conoció, pero no hizo nada de eso. Hizo un esfuerzo por curar sus heridas y además lo ha estado cuidando. ¿Lo ha estado haciendo por interés? Cree que no– ¿Por qué ahora estoy buscando una justificación para todo lo que puede ser negativo en lo que le refiere? Definitivamente no es alguien en que pueda confiar ciegamente. No caeré en eso.
Visto desde un punto de vista totalmente positivo u optimista, su hollow nunca hizo nada malo. Si lo pensaba con calma todas las veces que tomó control de su cuerpo fue porque estaba al borde de la muerte, no obstante eso lo llevaba al problema anterior. ¿Preocupación o interés?
Dejando los pensamientos racionales de lado, decidió concentrarse en lo que sentía ya que su cabeza no le estaba ayudando una mierda con tanto debate. Y lo primero que se le vino a la mente fueron aquellos dos orbes dorados brillantes sobre su infinita oscuridad. ¿Qué había en sus ojos que encontraba tan interesante? Le costaba admitirlo, pero ese color dorado lo maravillaba de cierta manera. Oh sí, incluso se lo había dicho al mismo Shirosaki, del que por cierto no recibió respuesta ante eso. Tampoco parecía molesto por ello.
Ichigo gruñó–. Estaba delirando en ese momento –por más que se repitiera eso, sabía que no era cierto. Realmente había dicho lo que pensaba. Sentía calidez a su lado...
Admítelo, Ichigo. Son como el Yin y el Yang.
Una venita creció en su sien ante lo dicho por su zanpakuto. ¿Qué insinuaba con eso? Escuchó a Zangetsu, curiosamente, riéndose. ¿Zangetsu se estaba riendo? Esperaba que no fuera el apocalipsis.
Ustedes se compenetran perfectamente uno con el otro.
Ichigo casi que intentaba ignorar a Zangetsu, pero sin mucho éxito. Tenía ganas de saber a qué se refería.
Qué pena que tengan un rival.
–Corta con esa mierda, Zangetsu. ¿Qué quieres decirme?
Hubo un breve silencio en el que ninguno dijo nada.
Te lo diré en su momento.
Ichigo bufó y se levantó de la cama. Empezó a pensar que si su zanpakuto era tan misterioso y filosófico y es parte de su alma… ¿Él tenía esos pensamientos tan profundos? Juntó aún más las cejas en signo de molestia. ¡Para nada él pensaba así!
Escuchó desde su habitación la puerta principal abrirse. ¿Sería Shirosaki? Confirmó esa pregunta cuando escuchó su voz diciendo que ya había llegado. Salió del cuarto y bajó hasta el salón.
Shirosaki sonrió al verlo, pero disimuladamente–. Por un momento pensé que te habías ido a dormir cuando Grimmjow me dijo que estabas en la habitación –se marchó a la cocina a dejar todo lo que había comprado. Tuvo suerte de que cerca de la estación una anciana tuviera un pequeño puesto de comida.
Ichigo aprovechó que Grimmjow estaba distraído en el salón hurgándose la oreja, para ir a la cocina con Shirosaki. Seguía sintiéndose incómodo con Grimmjow cerca. No porque fueran enemigos, sino porque… Tenía la sensación de que algo malo iba a pasar con la ex Sexta Espada alrededor.
Shirosaki lo notó entrar y le preguntó si pasaba algo, el peli naranjo negó con la cabeza mientras el albino seguía sacando cosas de las bolsas– ¿Necesitas ayuda?
–No. Ya casi estoy terminando –de hecho terminó justo al acabar esa frase. Al notar que Ichigo seguía allí parado se giró para mirarle– ¿Quieres algo?
Dudó un momento–. Agua, por favor –Shirosaki asintió y abrió el mueble donde estaba la vajilla. Le pidió que esperara un momento. Los platos y vasos llevaban tanto tiempo ahí guardados que estaban llenos de polvo. En lo que él los enjuagaba en el fregadero, Ichigo los iba secando. Cuando terminaron, Shirosaki llenó un vaso con agua para Ichigo–. Gracias.
Mírale –dijo Zangetsu de repente. Ichigo levantó un poco los ojos mientras bebía. Te gustan sus ojos, ¿verdad?
–Cállate –regresó la vista al vaso, sonrojándose ligeramente por las palabras de la zanpakuto.
¿Por qué te pones nervioso? –Ichigo iba a protestar hasta que se dio cuenta la razón que llevaba. Su corazón estaba acelerado y no podía levantar la mirada del agua.
Admítelo de una vez, Ichigo. Te gusta.
Escupió el agua. ¡¿De dónde coño sacó Zangetsu esa ocurrencia? –¡Zangetsu! –le gritó mentalmente a la vieja espada a la vez que se ponía rojo como el pelo de Renji.
– ¿Estás bien? –Shirosaki se acercó a su lado y puso una mano en su espalda pensando que se había ahogado.
–Sí… Es solo que el viejo está diciendo cosas extrañas –apartó suavemente la mano de Shirosaki de él.
–¿Verdad que sí? A mí también me las dice a veces –aunque ambos no se lo creyeran. Zangetsu les dijo lo mismo a los dos–. Quiere jugar con nosotros.
–Se siente solo –dijeron al unísono. Luego rieron por haber dicho lo mismo.
¡No me siento solo! –Exclamó Zangetsu con graciosas lágrimas en los ojos–. Oigan, oigan. ¡Ninguno me contestó la pregunta!
Se miraron sin saber exactamente qué decir. Zangetsu había hecho la misma pregunta a ambos sin que lo supieran.
¿Y bien?
Shirosaki tenía clara su respuesta desde el momento en que le preguntó, claro que no quería arriesgarse a decirlo y quedar como idiota. Aparte no le gustaría perder la confianza de Ichigo otra vez.
Ichigo podía apostar que su cara estaba roja como tomate. ¡Estúpido Zangetsu! ¿Cómo puede decir esas cosas? Pero la pregunta resonaba en su cabeza como una grabadora. Es posible… ¿qué hubiera empezado a gustarle Shirosaki? ¿Aunque sea un poquito? Se sentía extraño pensando en ello. ¡De ninguna manera! ¡Él era hombre de pies a cabeza! Pero sus pensamientos no cambiarían lo que sentía… Joder, otra vez no sabía por que lado decidirse. Solo una pregunta le asaltó. ¿Sería aquel bizarro sentimiento correspondido?
Capítulo corto pero… Ocurrió algo un poco inesperado, ¿no? xD El siguiente ya será interesante lo prometo. ¡Recuerden que Grimmjow está ahí! :D
Ichigo: Te odio.
Grimmjow: -aún hurgándose la oreja- ¡Mierda como pica!
Shirosaki: ¿Qué está pasando aquí? -_-
