La joya del convento
Capitulo 7- Decepción amorosa
}Declaimer: CCS y todos sus personajes son de CLAMP, esta historia solo los toma prestados, hasta su terminación. = )
La letra cursiva es para recuerdos
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sintió como la mano la jalaba, luego su boca fue tapada y por ultimo había acabado en un cuarto oscuro… ¿de que le había servido correr tanto si la habían atrapado de todas formas?, frías lagrimas recorrían su rostro y uno que otro sollozo se le escapaba a pesar de que su boca estaba cubierta por una mano.
Pero… ¡no podía acabar así!, sentía en sus venas la desesperación por querer huir de nuevo, esa sensación de estar a punto de ser enjaulada que no le gustaba para nada… dio un largo respiro para calmarse un poco y entonces… lo mordió.
Su raptor dio un fuerte grito, ella aprovecho eso para correr a la puerta pero esta no se abría ¿Qué pasaba?, entonces una luz se encendió y pudo reconocerlo … claro que ahora la veía con ganas de devolverle la mordida pero por alguna razón sentía que era su salvación.
-¿Tu?...que…que ha…ces a…qui- dijo mientras se limpiaba algunas lagrimas de los ojos, él solo se volteo "indignado" y cruzo los brazos
-Pues te estaba salvando pero acabe herido
Ni siquiera noto cuando se le acerco, pero lo que si no pudo dejar de notar fue el hecho de que ella le estuviera observando detenidamente la mano y bueno… no era para menos después de la mordidota que le había dado pero el hecho era que lo ponía digamos que nervioso.
-Uy creo que si me pase un poco
-¿un poco? Yo creo que mucho
Trato de sonreír pero en sus labios solo se formaba una mueca confusa, la miro y le pareció tan linda, lo único que empañaba esa belleza eran las lagrimas que ahora aunque ya no salían tan seguido seguían resbalando por sus mejillas. Busco en su bolsillo un pañuelo pero para su mala suerte no traía nada mas que aire, ahora que lo recordaba esa mañana lo había dejado en el comedor ¡que torpe!, con su dedo gordo limpio un poco las cuencas de sus ojos, ella solo lo veía a los ojos, mientras él se hundía en una hermosa joya.
-Gracias…
-Oye esa mujer es…
-Es mi madre- dijo antes de que él hiciera conjeturas equivocadas aunque el solo recuerdo de su breve encuentro le hiciera hervir la sangre.
-Sabes… se me hace conocida de alguna parte
-Tal vez, es la esposa de Fujitaka Kinomoto
-¡Los Kinomoto!, ¿tu eres..?
-Si, soy yo Sakura Kinomoto pero shhh que nos van a encontrar y… yo no quiero verlos nunca mas en mi vida
-Como quieras pero ahora que lo dices, ¿Cómo vamos a salir de aquí?
-Pues no lo se, no se suponía que tu me estabas rescatando
Apoyo las manos en sus caderas reprochándole lo anterior, oyeron pasos que se acercaban al lugar, eran de unos tacones lo mas seguro es que fuera una enfermera o algún visitante…. Luego voces
-Que bueno que te encuentro
-¿Por qué?, hace quince minutos que nos vimos
-Jajaja lo se pero ¿Qué crees?¿Te acuerdas del rumor de la joya del convento?
-Ah… si la niña malcriada esa
Sakura tenía ganas de salir a darle una patada en el ++++ a esa vieja pero Shaoran la detenía, estaba segura de que si no fuera por él ya tendría un pie bien marcado en su parte trasera jejeje
-Si, esa…es que dicen que la señora Nadeshiko esta aquí y que la niña esa también solo que se escapo… otra vez, al que se la lleve le darán una jugosa recompensa
-¿¡En serio?!
-Si, y por ahora no debe estar muy lejos porque se acaba de echar a correr por los pasillos
-Uy que bien, con la falta que me hace el dinero
Las dos se echaron a reír mientras ellos salían de detrás del estante por temor a que alguien entrara.
-Ay no, esto va a ser mas difícil de lo que pensé
-Sakura…
-¿Si?
-¿Por qué no regresas a casa y te evitas todo esto?
Ella por un momento lo miro con tristeza, no podía creer lo que le estaba diciendo ni siquiera podía imaginar volver a esa cárcel y él se lo decía así nada mas como si nada.
-Por la misma razón por la que tu odias a tus padres… yo quiero ser… libre
La miraba con sorpresa, ¿Cómo ella podía querer ser libre?, según todo el mundo los Kinomoto eran personas sumamente amables y sus obras de caridad al igual que las de los Li eran conocidas en todo el mundo.
-Pero… ellos son buenas personas
Lo miro con rencor, enojo, frustración y rabia, le dolió tanto que lo viera así que deseo nunca haber preguntado algo así pero ya estaba hecho y era muy tarde para arrepentimientos.
-Si son tan buenas personas debería irme con ellas
-No yo… no quería decir eso…
Se puso de pie y con paso firme camino directo a la puerta, ni siquiera oía al pobre Shaoran que la llamaba para que no se fuera, era como si se hubiera encerrado en su propio mundo, un mundo en el que sentía que estaba sola, un mundo en el que muy pocas veces entraba pero una vez lo hacía se sentía sola y desamparada como nadie mas en el mundo.
La tomo de la muñeca en un intento desesperado por detenerla, era como si no lo escuchara y a pesar de que ahora la retenía no sentía que fuera la misma Sakura feliz y alegre de hacía unos momentos.
-Sakura, no hagas locuras… yo… siento lo que dije hace un momento
No hubo respuesta alguna solo un leve sollozo llegaba a sus oídos pero ni una solas palabra.
-Nadie lo comprende… porque habrías de ser tu la excepción
-Porque nos parecemos, ¿no fue lo que dijiste en el auto?
Su mano recorrió su mejilla y él solo la miraba sorprendido, porque no había luz alguna en sus ojos era como si estuviera allí pero solo físicamente y su alma hubiera volado muy lejos de allí.
-Huyamos, a un lugar donde no nos enjaulen
-Sakura ¿estas bien?- dijo mientras retiraba su mano de su mejilla y la ponía entre las suyas
-Mejor que nunca, huyamos a ese lugar
Su voz era un leve susurro, a penas audible si no hubieran estado solos lo mas seguro es que ni siquiera pareciera que hablaba pero ¿Qué le sucedía? En verdad lo estaba preocupando bastante. La sacudió lo mas fuerte que pudo y sin embargo ella seguía igual repitiendo lo mismo "huyamos".
-Toya, ¿Qué es eso?
-Eso es un nido
Tan parco como siempre le había contestado solo lo indispensable, pero para ella eso ya era muy común, comenzó a trepar por el árbol para poder ver mejor los bebes.
-Sakura, baja de allí o te caerás
-No, voy a ver el nido- Después de eso le enseño la lengua cosa que a su hermano no le gusto mucho, por lo que frunció el ceño como siempre que se enojaba, ese gesto le encantaba y con tal de verlo siguió subiendo por el tronco.
-Ven Toya, están muy lindos
-Si te caes me quedare con tu ración de la cena
-¡No!
-Entonces baja ya
Hizo un puchero- esta bien-
Estaba a punto de bajar cuando la rama se rompió, ella iba cayendo y aunque se le hizo muy lento en menos de un parpadeo ya estaba de vuelta en el suelo… pero ahora que lo pensaba no había dolido tanto, ¿Qué pasaría? Se levanto y debajo de ella estaba la razón de su cómodo aterrizaje.
-Lo siento, ¿estas bien?
-Creo que si
-Sakura…¡Sakura!
-¿Qué sucede? ¡Oye deja de sacudirme!
-¿Qué?, vaya al fin regresaste
-¿De donde?... sabes creo que eres un poco raro
Luego golpeo su cabeza, eso no le pareció para nada bien pero era mejor a que fuera esa chica apagada de hace un momento…el solo recordarlo le daba escalofríos.
-Bueno señor inteligente, ¿Cómo saldremos de aquí?
-No lo se, pero lo mas seguro es que te estén buscando hasta debajo de las piedras, no dudes que pronto estarán aquí
-Mmm buen punto, ahora que lo dices…
Se rascaba la barbilla mientras fumaba su ¿pipa? La cual hacía muy buen juego con el chaleco y todo lo demás.
-Oye!¡¿de donde sacaste ese disfraz?!
-¿Esto?, estaba allí en esos estantes, había muchos de enfermera pero solo este era bonito
Puso una cara de "Te quiero matar" y en el instante siguiente su mano ya estaba estampada en su cara y es que no podía creer que esta chica fuera tan distraída… pero bueno, tal vez eso era lo que la hacía tan linda.
&-&-&-&-&
Los documentos no lo engañaban, según eso el paradero de la monja estaba mas que esclarecido y en ese momento estaban ya vigilando el lugar para que nadie pudiera entrar o salir sin ser visto, entonces ¿Por qué el siendo el jefe no había sido avisado?, eso tenía que averiguarlo pero ahora que lo pensaba tenía hambre, se puso la chaqueta y fue directamente a casa de su prometida.
-¡eriol!, que bueno que viniste porque hoy hice un estofado delicioso
-Que bueno
-Te ves algo pensativo ¿sucede algo?
-No…no mucho
Se puso detrás de él y lo rodeo con sus brazos, era tan reconfortante sentir que estaba abrazándolo y sentir ese olor tan característico de él que le hacía perder la cabeza cada vez que lo olía o percibía.
Ah y pensar que muy pronto el sería su maravilloso esposo y la cuidaría y amaría por el resto de su vida, a nadie mas que a ella, de hecho le gustaba pensar que después de tanto ser un galán en el lugar fuera a ser solo de ella… una sonrisa se dibujaba en su rostro cada vez que pensaba en ello, sonrisa que se desvaneció al oír lo que le dijo.
-¿Sabias que ya encontraron a tu prima?
-En serio, es una maravilla, ojala pronto regrese a casa
-Si… ojala
Una ligera pero maliciosa sonrisa apareció en el rostro de Tomoyo, la cual él no pudo pasar desapercibida, era tan molesto que los dos fueran tan intuitivos a veces pero en momentos como este agradecía el tener esa gran ayuda.
-Mira la hora… mejor me voy, te veo al rato
-Pero… no haz …comido
Le dio un suave beso en los labios y luego salió por donde había entrado no hacía mas de 15 minutos. Tendría que ir a algún restaurante o algo así pero sabía que si permanecía en esa casa su mente no se podría despejar. ¿Tendría Tomoyo algo que ver con que encontraran a Sakura? Después de todo ella era la única que lo sabía y esa sonrisa maliciosa se le veía muy sospechosa.
Si quería hacer algo tenía que investigar mas a fondo pero ¿Dónde empezar?, que difícil era seguirle la pista a esa niña sobre todo ahora que andaba metida en quien sabe donde, decidió mejor hacer su ronda por los alrededores del pueblo como siempre, después de todo él no tenía ninguna relación con la pobre chica ¿no?.
Tomoyo se frotaba las manos ansiosa, ¿habría notado algo diferente en ella? No, de seguro solo había recordado algún asunto pendiente, metió un bocado de estofado en su boca mientras pensaba en esto, luego recordó esa noche, la noche en que por rabia, enojo y tal vez hasta frustración se había sentado en el escritorio y sin siquiera pensarlo dos veces escribió esa carta, la pluma se movía sola y ella lo único que tuvo conciencia al hacer fue al cerrar el buzón, sintió un remordimiento horrible pero ya era muy tarde para arrepentimientos pues la carta ya estaba hasta el fondo del contenedor. Era una mujer de temerse cuando la hacían enojar y eso su estimada primita lo comprobaría en carne propia en esos momentos.
Termino su comida con una sensación de felicidad que no podía disimular para nada, limpio todo y luego salió a caminar un rato por la calle, en el transcurso se encontró con muchas personas, Naoko entre ellas por supuesto y es que si uno salía a la calle era inevitable encontrarla tomando fotos por doquier, esa era su pasión, hobbie y sustento también, ella al igual que las mujeres del pueblo le tenían cierto odio por llevarse a su querido Hiragisawa para ella sola pero le daba igual de todas formas en cuanto se casaran se irían al extranjero y todas esas arpías serían parte de un distante pasado…. Brillaban estrellitas en sus ojos al pensar en eso, y el solo pensar en su boda la hacía revolotear por todas partes feliz de la vida.
-Tomoyo, sabías que eriol… salió de la ciudad
Su ensoñación termino.
Su boda perfecta, su blanco vestido con pedrería, el pastel de siete pisos, la suite para recién casados, sus hermosas pajecitas… todo se desvaneció en un solo instante con solo escuchar estas palabras, volteo a ver a Naoko con la cara mas petrificante que existe y luego de algunos minutos de silencio en los que solo la miro distante, al fin hablo.
-¡¿Qué?!
-Si, salió en su patrulla para hacer su ronda pero…
La mujer se quedo pensativa y solo puso una mirada maliciosa, Tomoyo sabía perfectamente lo que eso significaba y la verdad tenía deseos de matarla pero en verdad necesitaba saber eso, después tal vez podría morir sin que a nadie le importara.
-¿Qué es lo que quieres?
-Tu si me entiendes Tomoyito, pues necesito un favor
-¿Un favor?¿Que podría desear alguien que tiene todo lo necesario para vivir?
-Allí es donde radica el problema, tengo lo que necesito pero no lo que quiero
-Y ¿Qué es eso que quieres?
Extendió la mano y en ella había un papel, ella lo tomo y abrió con sumo cuidado temiendo que fuera droga o algo así, pero solo había algo escrito, Tomoyo abrió los ojos desmesuradamente y sin siquiera pensarlo aventó el papel en cara de la chica.
-Eso es ridículo, sabes que una dama nunca haría algo así
-Tienes razón pero como haz dicho una dama, algo que tu no eres, o ¿acaso una dama sale a media noche a poner una carta en el buzón diciendo el paradero de la pobre monja?
-No se de que hablas y mejor dime lo que sabes o…
-¿o que?, ya no puedes hacer nada mas de lo que ya me hiciste en el pasado y ahora solo te pido una pequeña compensación.
El pasado… se oía tan distante cuando Naoko lo decía así, pero había pasado hacía poco, tan poco que el corazón de las dos se contraía al escuchar la palabra.
-De acuerdo pero… cuando acabe me dirás donde esta eriol
-Es un trato
&-&-&-&-&-&
El viento soplaba en su cabello y lo hacía revolotear haciendo pequeñas ondas, mas de un conductor la vio con lujuria pero ella no lo notaba, de hecho tenía los ojos cerrados y con la oscuridad nocturna que los envolvía solo la luz de los faros iluminaba el camino.
De pronto el coche se detuvo, se estaciono a un lado de la carretera, se apagaron los faros y el radio igual.
-¿Por qué nos detenemos?
-Es que… se cabo la gasolina
-¡¿Qué?! Pero pasamos una gasolinera hace rato
-Es que no traigo dinero de lo rápido que salimos
-¡Como es posible que siendo millonario no traigas dinero! Es como ser panadero y no comer pan
-¡Mira quien habla, la que tenía trajes de enfermera enfrente y no se le ocurrió como salir del hospital!
Los dos voltearon en la dirección contraria de donde estaba el otro, ninguno quería ceder y a pesar de que el camino estaba tan solo que hasta se podía pensar que un cementerio estaba cerca ninguno quería reconocer que se equivocaba a veces.
Un viento helado soplo por todo el lugar, Sakura estornudo y tirito de sentir esa corriente, entonces sintió como una suave y felpuda chamarra caía sobre sus hombros.
-Pontela, no quiero que te resfríes
-Gracias
Lo veía de reojo pero estaba bastante coloradito, de seguro le daba pena hacer ese tipo de cosas pero a ella le parecía tan lindo cuando lo hacía que inclusive hasta odiaba reconocer que era una persona fastidiosa pero con buenos sentimientos.
-Sabes creo que a veces soy un poco lenta
-¿Solo a veces?
Recibió un golpe en el hombro, pero el menos Sakura sonreía, se sentó en el pasto y él hizo lo mismo.
-Sabes creo que tu mama esta muy preocupada ¿no la vas a llamar?
-No, ella ni siquiera esta en el país, esta con mi padre en un viaje de negocios y el único que tal vez se preocupe es Wei pero a él ya lo llame hace un rato
-Oh ya veo…
Un silenció se hizo entre los dos, miraban al cielo maravillados por tantas estrellas nocturnas y aunque el destello de la ciudad las opacaba era como si ellas hicieran su lucha por seguir brillando.
-¿Y tu, que ocurrió contigo?
Estaba rojo, nunca había mantenido una conversación con nadie a menos que fuera estrictamente necesario pero sentía la necesidad de saber que había ocurrido con esa chica, era como si estuviera detrás de un ¿chisme? El prefería llamarlo información valiosa.
-Pues no hay mucho que contar…- lo volteó a ver y le dio una sonrisa- mis padres cuando tenía como seis años decidieron mandarme a un convento, aunque yo no quería y cuando ya no pude soportarlo mas huí. ¿No es algo gracioso?
-La verdad no
-Si, creo que no mucho
El pasto mojado contra su espalda se sentía realmente agradable, y pensar que llevaba conversando con este chico por mas de una hora de cosas sin importancia alguna, ahora sabía perfectamente su color favorito, su comida favorita, el nombre del perro que había tenido de pequeño, el nombre de sus padres, como Wei llego a su casa, cuando su familia había comenzado a prosperar, la edad a la que le habían quitado las amígdalas, su clase preferida y ¿Qué mas? ¡ahh si! El numero de novias que había tenido… por alguna extraña razón esta última información le causaba una tristeza incomparable, era como cuando uno no alcanza la última rebanada de pay y tiene que conformarse con un pedazo de bolillo… una comparación tonta pero a ella le funcionaba.
¿Qué como había obtenido esa información? Ni ella misma lo sabía de hecho ahora que lo pensaba ella le había dicho mucho mas cosas de las que sabía de él, era algo injusto que él supiera hasta su ilusión de ir a viajar por el mundo y ella solo supiera información básica que le había sacado casi a golpes.
-Ya esta amaneciendo
-Creo que hemos platicado demasiado
-Si
-Y ahora ¿Qué haremos? Si nos quedamos aquí alguien nos encontrara
-Si
-¡Oye deja de decir si y dime que hacer!
-Pedir que nos lleven
Algo molesta pero dándole la razón se levanto de la hierba, ¿Quién hubiera pensado que el cerebro le funcionaba en las mañanas? El de ella era un total caos y por ahora lo único en lo que pensaba era en un delicioso desayuno.
-Por cierto, creo que lo del convento fue… muy malo
La había sorprendido, eso se lo había dicho ya hacía mas de tres horas y apenas le salía con eso, su corazón dio un vuelco y lo único que atino a decir fue un ahogado "gracias", luego de eso él comenzó a tratar de hacer que alguien les ayudara.
Después de mucho intentarlo se dio por vencido.
-Nadie se detendrá, ya me canse de alzar el brazo
-Esta vez yo te relevaré ¿si?
Solo asintió con la cabeza, ella lo intentaba pero por mas que alzaba el brazo y agitaba la mano nadie se detenía ¿es que ya no quedaban personas de buen corazón?.
Entonces fue cuando ese carro rojo se detuvo, por un momento pensó que sus plegarias habían sido escuchadas y que una persona de buen corazón se había detenido a ayudarlos, pero toda esa teoría se vino abajo cuando el auto paso de largo y se estaciono unos metros mas adelante, de él bajo un hombre, por la distancia no lo distinguía bien pero se agarraba la cabeza mientras tomaba un café expreso de algún puesto de carretera.
Sentía coraje porque nadie se detenía y el único que parecía su salvación ahora tomaba un café, miro a Shaoran ahora sentado en el cofre del carro y al verlo allí dormido sentado le daba aun mas coraje, ella no había dormido nada y él ahora ¡dormía! Esto era el colmo. Definitivamente la falta de sueño hace irritables a las personas.
Camino a paso rápido rumbo al coche estacionado cerca de ahí, tenía que descargar su ira con alguien si no explotaría, los ojos se le cerraban del sueño y aunque mas de una vez estuvo a punto de tropezar llego hasta donde se encontraba el hombre del café.
-¡Pudo avernos ayudado sabe! En vez de estar aquí no haciendo nada
-Pe…
-No, usted igual que todos tiene un corazón de piedra, ni siquiera se detiene a pensar en que la pobre chica se congela en el frío y necesita un aventón
-Pero yo…
-Mire mejor ni diga nada, insensible
El hombre asustado pensando que tal vez se trataba de alguna psicópata o algo así se subió inmediatamente al coche y piso el acelerador tanto como su pie se lo permitió, ella corrió tras él unos cuantos metros pero luego se canso, se detuvo para tomar un poco de aire, apoyo las manos en sus rodillas para recuperar el aliento pero aún maldiciendo al hombre insensible que se acababa de ir.
Se incorporo y fue entonces que lo vio, el coche plateado que venía hacía ella, pero ¿Por qué? Miro a su alrededor y en efecto ¡estaba en medio de la carretera!, cerro los ojos y persigno en un acto de resignación, ¿este sería el final? Lo había imaginado menos sangriento pero… oh dios mío, ¿Qué clase de muerte era esa?.
Las llantas del carro derraparon, y ella sintió un empujón que la dejo en suelo, realmente había pensado que se sentiría mas fuerte cuando un carro te golpeaba, sentía un peso encima de ella, ¿serían los restos del auto? No, era un tanto mas liviano… abrió los ojos y para su sorpresa se encontró con una cabellera café en su rostro.
-Sha…Shaoran
No reaccionaba, pero de algo estaba segura, de que él le acababa de salvar la vida y a pesar de que no podía respirar por su peso sentía como su corazón se aceleraba al solo pensamiento de estar en esa situación.
Poco a poco comenzó a moverse… le hacía cosquillas…., cuando al fin se despertó del todo se puso en cuclillas y se tallo la cabeza.
-¡Que sucede contigo!, mira que pararse en medio de la carretera
-Lo siento
-No tienes remedio
El conductor bajo del auto, la luz del sol no le dejaba ver su rostro pero quería matarlo por casi atropellarla, ¿acaso no veía?... bueno aunque la mayor culpa había sido de ella tenía que aceptar.
-¿Están bien?
-Si… creo
Una mano la ayudo a levantarse, ya de pie se comenzó a quitar un poco de pasto del pantalón, pero cuando alzo la vista y vio al hombre sonriente, amable y carismático que estaba frente a ella casi se queda sin aliento, ¿estaría alucinando por la falta de sueño?. Tallo sus ojos y aunque al principio veía borroso de tan fuerte que lo hizo comprobó que en verdad no era un sueño, aquel hombre que había robado su corazón por primera vez estaba frente a ella sonriéndole como si nada pasara.
-¿Eriol?
-El mismo, cuanto tiempo sin vernos
Ni siquiera lo pensó, solo lo abrazo tan fuerte como su fuerza se lo permitía, por un momento pensó que no había sido muy buena idea hacerlo porque él no correspondía el gesto hasta que sintió como la rodeaba delicadamente como quien recoge a un pajarito caído de su nido.
Los veía desde una distancia considerable pero ¿Quién se creía este tipo que estaba abrazando a Sakura?, sentía como su corazón se estrujaba por alguna razón y tenía ganas de golpear al cuatro ojos hasta dejarlo sin dientes, no es que le molestara, solo era que el la estaba protegiendo y si llegaba alguien mas ¿Dónde quedaría él?.... camino a paso firme hacía donde se encontraban esos dos y con un solo movimiento los aparto el uno del otro llevándose a Sakura de la mano con él.
-Shaoran espera
-Vamos, creo que vi un pueblo cerca de aquí donde nos pueden ayudar
-Pero…
No la dejo hablar solo apresuro el paso mientras ella veía como Eriol se hacía cada vez mas pequeño, no quería irse al contrario quería sentirse como hacía un momento protegida y a salvo del mundo, con Shaoran sentía algo muy parecido pero porque entonces quería regresar?
Se soltó de su agarre y con la cabeza agachada dio unos pasos atrás.
-Creo que él nos puede ayudar
-Ese hombre solo es un aprovechado
-¡Claro que no! El es una buena persona
-Una buena persona que te ve con ojos de otra cosa
Sorprendida alzó la mirada, si lo que decía era verdad entonces…
-Y si fuera así ¿Qué?
-¡Que no lo ves, es mucho mayor!
Bueno por esa parte tenía razón pero que no decían que para el amor no hay edad o es que acaso ¿estaba celoso?
-¿Estas celoso?
-Celoso ¿de que?, si el quiere a alguien tan horrible como tu pues que mal por él
Esas palabras fueron las que la hirieron en lo mas profundo, hacía una horas pensaba en lo lindo que era y en lo mucho que compartían pero esta persona frente a ella no le gustaba nada era como cuando lo había conocido, egoísta y caprichoso, no le importaba herir a los demás solo no lastimarse el mismo.
-Si eso es lo que piensas
Dio media vuelta y camino hacía el otro lado, él la seguía a cierta distancia. Sabía que lo que había dicho era muy cruel pero no lo había podido evitar era como si las palabras se amontonaran en su boca y salieran todas de un solo golpe, pero realmente se arrepentía de decirlo, ¿¡porque siempre todo le salía mal!?
Subió al coche y el hombre le indico que él subiera también, al principio pensó en negarse a subir pero al ver su coche ahí parado y pensar en que nadie mas se detendría a ayudarlo decidió hacer a un lado su orgullo y subir, iba detrás haciendo pucheros mientras los dos de adelante conversaban como si no existiera, no tenía mas remedio que irlos escuchando.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-¿Qué?
-El que tu eras la joya del convento
-Porque yo no quiero ser la joya del convento, yo… quiero ser una chica cualquiera
Una mirada soñadora se poso en sus ojos, era algo inevitable que ella soñara con algo así pues era por lo que todos los días rezaba en la capilla y que al ver que no se cumpliría tomo cartas en el asunto.
-¿Por qué la joya?
-Es algo extraño, cuando la gente del pueblo comenzó a llamarme así me reí mucho, luego me entere de que era porque mis ojos eran como una joya que sanaba a las personas
-Por eso es la fama de ese lugar ¿no?
-Si, veía tantas personas enfermas, lisiadas y desdichadas que sentía una carga enorme al ellos confiar tanto en mi.
Por un momento le pareció que la chica de su lado había visto mucho mas de la vida de lo que él, estaciono el coche a un lado de la carretera y miro los ojos de Sakura, en verdad eran hermosos y tenían razón al pensar que curaban, era como si aliviaran el alma y el corazón. Tomo sus manos entre las de él, ella se sonrojo tanto que ni siquiera podía verlo a los ojos.
-Solo quiero que sepas que si algún día necesitas un amigo que te apoye… no dudes en decírmelo.
Estaba tan feliz que ni siquiera noto en que momento arrancaron de nuevo, solo miraba sus manos atentamente sintiendo aun su suave tacto entre sus dedos, era tan amable y caballeroso… un suspiro salió desde lo mas profundo de su ser pero ¡esperen! Había dicho ¿amigo?...
-¿A
dónde los llevo?
-A mi casa, allí estará segura- en vista de
que Sakura parecía embobada aun por que ese idiota la había tocado
respondió haciendo notar que aun estaba allí a pesar de que al
conductor parecía no importarle en lo mas mínimo.
Cuando llegaron a la gran mansión las puertas se abrieron inmediatamente dejándolos pasar, entraron y como siempre las fuentes y jardines les daban la bienvenida con todo su esplendor, pero a pesar de todo Eriol no parecía en lo mas mínimo impresionado, de hecho era como si le diera igual.
Sakura bajo del coche pero ¿Qué sería de ella ahora?, no podía ir a casa de su tía, ni a su casa entonces ¿A dónde iría?.
-Sakura… si no tienes donde quedarte… quédate aquí
-¿en serio?
-Dile a Wei que te ayude
-¡Gracias!
Después de eso subió por las escaleras y se perdió en la inmensidad de la casa, pero ahora que lo pensaba… estaba sola con él.
-Eriol, ¿puedo preguntarte algo?
-Claro, lo que sea
-Pues me gustaría saber… ¿Quién es tu prometida?
Definitivamente no podía creer el estar enamorada de un hombre que le pertenecía a alguien mas y aunque en el camino había jurado no decir nada ahora no había podido contenerse, estaba segura de que en cuanto escuchara el nombre se pondría a llorar pero era mejor así, porque de nada le servía ilusionarse con algo que se va a desvanecer tan rápido.
-Pues veras… mi prometida es alguien que tu conoces muy bien
Sus ojos se abrieron desmesuradamente, ¿alguien que ella conocía?, su corazón latía tan rápido que hasta ganas de volver el estomago le dieron, una de sus manos cubrió su boca y la otra apretaba su estomago
-Sakura ¿estas bien?
-Si…es solo que…
Salió corriendo en busca de un baño, abría cada puerta que veía, pero ninguna era lo que buscaba hasta que llego a la última en donde estaba el preciado sanitario a penas a tiempo para que no ocurriera un desastre en otra parte de la mansión.
Después de que acabo sintió una a una las lagrimas caer por sus mejillas, bajo la palanca del escusado y aunque intento levantarse del suelo no pudo, la fuerza le faltaba era como si el llorar se las arrebatara.
-¿Estas bien?
Quería responder que si pero no pudo, solo siguió allí tirada derramando lagrimas de tristeza, amargura y hasta odio.
El cerrojo se movió y fue entonces cuando entró él, ahora lo odiaba por ser tan grande, por no haberlo conocido antes, por engañarla… lo odiaba por existir y sin embargo en el fondo de su corazón sabía que no podía decírselo y mucho menos odiarlo tanto como pensaba.
-Sakura, sabes que yo te quiero mucho
-Pero no tanto como a esa mujer ¿verdad?
Seco con un pañuelo sus lagrimas, sintió su calida mano cuando la puso en su mejilla, era como la otra vez en la fuente, lo único que cambiaba era el hecho de que ya no sentía esa fuerza de la vez pasada para acercarse.
-La verdad es que esa fue una decisión muy importante y aunque a veces ella me hace enojar yo la amo y eso no va a cambiar
El amor era algo muy ingrato, ¿Por qué no existía algo que nos dijera de quien era bueno enamorarse y de quien no?
Desilusiones amorosas son lo peor que le puede pasar a uno pero le había pasado a ella y aunque ahora doliera estaba segura de que la noche por muy oscura que sea siempre trae tras ella al sol.
Ojala el sol resplandeciera para ella pronto, fue lo que pensó mientras abrazaba a Eriol, y se resignaba a que su primer amor no fuera correspondido.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Notas de la autora:
T – T Hola… bueno este capitulo en verdad que si se me retraso mucho pero es que me llegaron los exámenes y aunque le destinaba un cachito de la tarde a escribir… no pude sacarlo antes, se que antes ya lo he dicho pero ¡espero poder sacar los demás mas seguido! Bueno eso si no me pasan todas las desgracias del mundo como estas semanas, en verdad que parecía que rompí un millón de espejos pero que se le va a hacer je je bueno ya no los aburro con mis problemas de la vida y ¡espero allá valido la pena la espera! ¿no?
Para empezar ya ven que la pobre Saku se metió en un problemon por escapar de su madre la verdad que ¿Qué tiene Nadeshiko contra ella? O ¿será una madre desnaturalizada? Mmm quien sabe pero lo bueno es que Shao llego como siempre a rescatarla aunque con lo despistada que es ya ven que hasta lo mordió jeje es el precio por ser héroe anónimo, aunque con eso de que se le ocurre decir cada cosa, ya ven que hasta hizo que Saku entrara en un estado extraño y hasta un mini recuerdo tuvo en ese lapso aunque le dijo que huyeran juntos ° - ° ¿Qué le hubiera contestado Shao si no hubiera notado rara a Sakura? Pero pensándolo bien si terminaron huyendo juntos… sin gasolina pero juntos al fin.
Aquí es donde entran los personajes que faltaban: Tomoyo saca su lado vengativo y ahora si se revela (como muchos ya habían imaginado) que ella mandó la carta ò _ ó vengativa! Si esa es la palabra que mejor la describe y por eso le pasa lo que le pasa, ya ven que Naoko nos la anda extorsionando haber si para cuando le diga a donde fue eriol él ya regreso ¿no? Pero ¿Qué le pediría que una dama no lo haría? Jejeje ya verán…
Y regresa a la escena Eriol! Aunque casi nos mata a Saku pero bueno se le perdona jiji ya que Shao de nuevo salva el día, ay las cosas del amor uno nunca las entiende y cuando todo parece color de rosa es cuando viene la tempestad, tal como paso aquí… que lastima que se dio cuenta del anillo aunque gracias a eso se dejo de hacer ilusiones con el, tal vez ahora si se fije mas en el niño castaño que tiene al lado y mas ahora que va a estar en su casa! No me imagino lo que puede pasar si conviven tanto jojojo.
Uff! Estas notas si que me quedaron largas espero que no se hayan aburrido aunque si llegaron hasta aquí creo que no jeje espero dejen muchos comentarios y sigan leyendo.
Los comentarios por ahora no los podré contestar por un pequeño recorte en el tiempo pero prometo que en cuanto tenga mis anheladas vacaciones los contestare de nuevo.
Bye Bye
