Capítulo siete

Recorrió la suave piel con sus manos que, por culpa de esa horrible "enfermedad", no eran para nada suaves. Ella también lo acarició mientras lo besaba.

El espacio era mínimo, se habían metido en un armario para las escobas del quinto piso ¿Y si Filch abría? ¿Y si alguien los oía? ¿Lo que estaban haciendo era legal? Las preguntas y dudas pasaban a toda velocidad por su cabeza pero el calentón, poco común en él todo se tiene que comentar, le impedía pensar con claridad.

Bajó la mano hasta su cintura, y de la cintura hasta su trasero que para nada era tan blandito como parecía ¿Haría algún tipo de deporte? Si, ese cuerpazo no se conseguía ni por arte de magia ni por obra del Espíritu Santo.

¿Qué pensaría ella de él? ¿Notaría los cortes y cicatrices? Ella metió su mano por la ya desabrochada camiseta del uniforme y fue bajando, y bajando, y bajando… No pudo evitar un gemido de placer que hizo que una sonrisa lasciva apareciera en los labios pintados de color carmín de la mujer. Esa mujer.

¡Lo volvía loco!

Por primera vez entendía lo que quería decir Sirius con lo de D.S.I. del que tanto hablaba. El conocido Deseo Sexual Irrefrenable que dominaba a… ¿A él? Si, por aquel momento lo dominaba por completo.

Le subió la falda del vestido hasta la cintura mientras deslizaba sus manos por los muslos, mientras que ella le quitó la camiseta. Se volvieron a besar.

Y no eran los únicos en todo el castillo. Varios pisos abajo, incluso por debajo del nivel del suelo, en las mazmorras, una escena parecida se repetía aunque quizás con más violencia. Más D.S.I.

Y esta vez, la rubia si que le arrancó casi literalmente la camiseta al moreno ¿Quién podía resistirse en tenerlo tirado encima de la mesa del profesor de Pociones, donde simulaba que cumplían un castigo, cuando él mismo acababa de susurrarle al oído que la quería?

¿La quería? ¿Él a ella? ¿Un Gryffindor como él a una Slytherin como ella? ¿Se había vuelto loco? Quizás, pero con eso acababa de ganarse que ella hiciera todo lo que el chico quisiera.

Y si en eso entraba tirárselo allí con todo el morbo que eso implicaba, aún mejor.

Se apoyó en él, mientras sus fuertes brazos la rodeaban y acercó su cara a la del chico.

-Sirius…- dijo la rubia, con un susurro lleno de dudas- ¿De verdad me quieres?- le preguntó.

Él no estaba muy seguro ¿Black enamorado? Parecía una broma… pero sentía, por primera vez, un sentimiento, algo mas bonito que la necesidad sexual ¿Sería eso amor? Kathleen le había dicho que si, y Kathleen sabía mucho de esas cosas. Su amiga le propuso que intentara imaginarse a otro chico con Thaly.

Simplemente no pudo. La quería para él. Era egoísta ¿Y qué? Era un Black en el fondo.

Luego, Kath, le dijo que intentara acostarse con otra chica y así había salido la noche anterior de cacería.

Tres chicas encontró que hacía un tiempo que le iban detrás. Tres presas fáciles: una de Hufflepuff y dos de Ravenclaw. Las tres rubias. Las tres de ojos azules. Muy parecidas a la Slytherin.

Pero no pudo.

Solo quiso liarse con ellas ¿Por qué más? Le daban… asco.

¡Una chica le daba asco a él!

Le contó todo eso a Kathleen y su confirmación fue esa: estaba enamorado de Thaly.

Pero… ¿No era él el que nunca se enamoraba? Daba igual, sentía por esa chica algo distinto, y ahora estaba apunto de tirársela, solo tenía que decirle que la amaba con toda su alma (palabras que nunca antes había dicho) y la tendría toda para él.

Pero… ¿Con tantas dudas tenía que mentirle? ¡Tantas dudas eran la respuesta! Le gustaba Thaly, le gustaba mucho, amor o no, ese hecho no lo cambiaba. Además ¿Qué sabía si ella estaba enamorada de él? ¿No era ella la que un par de días antes andaba provocándolo y encendiéndole cual cerilla sin ningún remordimiento? ¿Y si seguía jugando? Mejor dejaba de darle vueltas y respondía algo poco comprometedor.

Sonrisa de anuncio.

-Claro que si- le dijo, mientras pasaba su mano por su suave pelo. Olía a coco. Con la mano en su nuca la atrajo hacia él, para darle el ansiado beso.

¿Cuándo hacía que quería besarla? Desde hacía tanto tiempo… y tanto se había ido prolongando ese momento, que el breve beso actuó a modo electrificante y, segundos después, ninguno de los dos llevaba nada de ropa.

Y le encontraron una nueva utilidad, quizá menos cómoda, a la mesa de Slughorn.

Tenía clase de Transfiguración con Alicia y Thaly, y ninguna de las dos se había presentado en clase.

Estaba cabreada.

Para terminar de tener una hora redonda, McGongall la metió de pareja con McKinnon.

¡Estaba muy cabreada!

Y aún más porque el muy gilipollas que tenía a su lado, escribiendo algo en un puto pergamino, le había estropeado la maldita fiesta y el maldito ligue con Dylan McKee ¿No se daba cuenta ese capullo de lo difícil que era conseguir a McKee? ¡¿Por qué coño se había tenido que meter él?!

Inspiró y expiró, tras contar hasta diez y dibujar un monigote en su pergamino con las iniciales CM e imaginar como podía matarlo. Al llegar a la versión cien de la cruel muerte de McKinnon se percató de que este la observaba con atención.

-¿Este soy yo?- preguntó con voz tranquila refiriéndose al monigote.

-Me parece obvio que si- dijo ella, con una mueca de sarcasmo- Aunque quizá le falta esto- cogió su pluma y dibujó un diminuto pene en la entrepierna del muñeco- ¿Es demasiado grande aún?- preguntó con mala leche.

-¿Quieres comprobarlo?- dijo él, haciendo como que se desabrochaba el cinturón.

-No tengo ganas de que me quemen los ojos- respondió- y menos de que la última visión de este bonito planeta sea esa cosa tan horrible.

-No es tan horrible como piensas- respondió él, picado- Pero tú te lo pierdes.

-Tranquilo, podré vivir sin haberte visto eso- repitió con asco.

-Hay, Marlene, Marlene- dijo él, en tono cansino y ganándose una mirada fulminante de la morena- ¿Cuánto tiempo piensas seguir odiándome y tratándome mal?

El mundo se había vuelto loco ¿Qué acababa de pronunciar ese ser unineuronal? ¿Le estaba insinuando que podían llevarse bien? ¿Después de todas las putadas que le había hecho le preguntaba que cuando seguiría ella tratándolo mal? ¡¿Era una broma o se había vuelto aún más gilipollas de lo que era?!

Le mandó otra pirada fulminante.

-Cuando los cerdos vuelen, las vacas gobiernen Inglaterra y los grillos bailen hip hop- le dijo, levantándose al son de la campana y sacando su varita de la maleta- Por cierto, me debes algo de la fiesta de Halloween- le dijo y, para despistar, se inclinó hacia él, dejando a cinco centímetros su escote y su cara.

-¿A si? ¿Qué?- preguntó él, intentando superar los impulsos primarios.

-Una venganza ¡Reducio!- exclamó, apuntando la entrepierna del chico, lugar que él agarró con fuerza mientras profería un gemido de dolor- Nos vemos- dijo, alejándose mientras movía el trasero, andar muy común en ella.

La campana les cortó el rollo. Remus se separó de la mujer, sobresaltado, y se vistió tan rápido como pudo, mientras ella hacía lo mismo.

-Tú primero, luego saldré yo. Vete a clase- le ordenó con voz autoritaria ella, pero lo azucaró dándole un beso de despedida.

El chico salió del pequeño armario antes de que los pasillos empezaran a llenarse de alumnos. Con el corazón a cien se fue hacia las escaleras dispuesto a encontrar a alguno de sus amigos para contarle lo sucedido ¡Y es que eso sería historia y superaría de largo la lista de conquistas de Sirius!

Pero, en lugar de uno de sus compañeros, se encontró a una chica rubia de pelo rizado con mirada triste.

-¿Alicia?- la llamó él. Ella se volteó y, por sorpresa, ni lo mandó a la mierda ni lo fulminó, simplemente se quedó mirándola- ¿Estás bien?

-Si- dijo ella, quizá algo cortante- No me encontraba bien e iba a la Enfermería…

-¿Te acompaño?- se ofreció él. La rubia pareció dudar pero al final asintió con la cabeza. Subieron el piso y, al llegar al piso desde el cual Remus acababa de bajar, una mujer altiva apareció por la esquina y, con una sutil mirada le indicó a Remus que eso se iba a repetir más a menudo, aunque quizás en un lugar más amplio.

Con el regusto de lo que acababa de suceder con la profesora en prácticas acompañó a su ex novia a la Enfermería. La miró de reojo mientras subían las escaleras ¿Y si le pedía perdón de nuevo? No le gustaba tener remordimientos por cosas que había echo, y ese remordimiento lo seguiría carcomiendo hasta que ella lo perdonara.

-Alicia…-empezó en un tono suave ¿Perdón por haberte metido los cuernos descaradamente?

-Remus- cortó ella, mirándolo fijamente y con decisión- No me gustó lo que hiciste, para nada, pero es una chiquillada que siga enfadada contigo, lo echo, echo está y, pese a que me jodió y no puedo decirte que te perdono, ¿Lo dejamos en buen rollo?- dijo de carretilla, como si se hubiera aprendido las frases antes de pronunciarlas- Nada volverá a ser como antes pero… estoy dispuesta a tratarte bien.

-¿De verdad?- preguntó él sorprendido.

-Ajá- le respondió ella, subiendo los últimos escalones que llevaban a la enfermería- ¿Amigos?- le entregó la mano que él encajó con mucho gusto.

-Amigos- respondió con una sonrisa.

-¿Y qué tal?- preguntó Sirius, terminando de abrocharse los botones de la camiseta.

-Genial- le contestó Thaly, con una sonrisa divertida- ¿Se repetirá?- preguntó, con un poco de miedo.

Sirius tardó en contestar ¿Le pedía algo serio? ¿Algo oficial? Él no podía darle eso, y aún menos si no estaba convencido de lo que sentía, pero si quería repetir ¿Qué decirle?

-La verdad, sabes que yo no soy de salir con chicas y aún menos oficialmente pero, si quieres, podemos estar de rollo- contestó, con expresión un poco seria.

-¿De rollo?

-Si, ¿Quieres ser mi chica?- le preguntó con una mirada seductora.

Thaly lo miró confusa. Ser su chica no era lo mismo que ser su novia, pero conociéndole ese era lo máximo que conseguiría, pues pocas veces se había comprometido en un grado superior al de rollo el moreno ¿Qué perdía? A lo mejor conseguiría más en un tiempo ¿Porqué no?

-Claro que si- respondió con una sonrisa la rubia.

Lily cerró la puerta detrás de si, usando todas sus fuerzas para no cerrarla de golpe y porrazo. Estaba cabreada, muy cabreada, pero sobretodo estaba decepcionada ¿Por qué los tíos eran tan estúpidos? Hacía un par de horas, cuando salía de la Sala de Profesores de hablar con McGonagall acerca de la reunión de Premios Anuales urgente que habría esa noche, se encontró con él.

Y al parecer la buscaba.

Los dos se dirigieron hacia un aula vacía sin decir palabra y, por lo que pudo observar la pelirroja, el moreno estaba un tanto nervioso. No era tonta, se olía lo que quería decirle y lo hubiera olido cualquiera que supiera de que iba a un kilómetro a distancia. Era como si lo llevara escrito en la cara ¿Por qué tenía que esperar a que se lo dijera y quedar como a la que nadie quiere? ¿Por qué no lo mandaba a freír espárragos a la Antártica y quedaba a gusto? Quizá porque era un poco masoquista y quería escuchar lo que le diría… bueno, cómo lo diría.

-Lily- empezó; tan típico- lo siento la verdad- ¡Excusas!- eres una chica genial, eres muy guapa e inteligente, y ya te digo que a mi me gustas mucho- Pelota- pero no puedo dejar a Johanny, sería darle muchas explicaciones y no me dejaría en paz, no lo va a aceptar y no estaremos bien- ¡Cobarde!- ¿Me entiendes, no?-¿Qué quería que le dijera? ¿Qué era un buen chico por pensar en Johanny?

Mostró una pequeña sonrisa, falsa, muy falsa, pero a él le pareció buena porque también sonrió.

-¡Estúpido!- gritó, pegándole una bofetada en medio de la cara, que hizo que las gafas salieran volando e impactaran contra la pared.

-¡Lily!- exclamó él- ¡De verdad que lo siento!

-¡Vete a la mierda!- le rugió ella.

-¡Lily! ¡Yo te quiero!- exclamó él.

-¡¿Quieres hacer el jodido favor de dejar de contradecirte?!- le espetó ella- ¡Que te parta un rayo, Potter!- y dicho esto salió de la habitación.

Las siguientes dos horas se las pasó en el baño, tomando una relajante ducha con burbujas y agua caliente, y presionando su esponja como si de las partes nobles de Potter se trataran.

Si, volvía a ser Potter y había dejado de ser James de nuevo.

¿Cómo podía ser alguien tan mentiroso y rastrero para decirle a alguien que la quería para luego añadir que no podía estar con ella porque le daba palo tener que cortar con su novia? Alicia tenía razón, sería su segundo plato, había sido su segundo plato, pero no quería volver a serlo.

Patético.

Empezaba a pensar que Potter era incapaz de sentir algún sentimiento hacia alguien ¿En algún momento había querido de verdad a Johanna? Lo dudaba mucho, sino ¿A que venían tantos cuernos? Potter empezaba a darle asco pero sabía que, aunque fuera muy en el fondo, aún lo quería.

Y allí estaba ahora ella, en el despacho del director junto a los otros Premios Anuales (el Indeseable también estaba allí) celebrando una reunión urgente, que en peor momento no podía haber llegado, pues la pelirroja solo tenía ganas de quedarse tumbada en la cama y no hablar con nadie.

Mostró la segunda sonrisa falsa del día cuando vio a Alicia, que le señaló la silla vacía a su lado.

-¿Dónde te habías metido esta tarde? Llevamos todo el rato buscándote- le susurró la rubia.

-Me encontraba mal y me quedé en la torre- mintió un poco ella- ¿Sabes porque estamos aquí?- le preguntó aún en un susurro pues el Director no estaba por ningún sitio. Alicia negó con la cabeza al tiempo que se abría la puerta y las cabezas de los estudiantes se volteaban para ver como entraba Dumbledore precedido de McGongall, que parecía estar enfadada.

-Buenas noches, alumnos- saludó el director nada más sentarse en su sillón detrás del escritorio- Perdonen las molestias por esta reunión a toda prisa, pero tenía que comentarles las nuevas normas impuestas en el colegio para que pudieran comunicarlas a sus compañeros de residencia. Como bien sabrán, fuera del colegio incidentes terribles están sucediendo por todo el país. Como bien sabrán, un cruel mago llamado Lord Voldemort, está ganando adeptos para la "Limpieza de Sangre".

La mayoría de alumnos lo miraron arqueando una ceja.

-Deduzco por esa expresión que tienen pocas noticias acerca del tema, entonces- comentó un poco decepcionado el director- ¿Nadie sabe de que se trata?

Lily levantó la mano. La noche anterior había cogido el diario que compró cuando fueron a Hogsmeade y le echó un vistazo: por primera vez desde que había empezado la llamada Era del Terror el Profeta publicaba algo al cien por cien, ni vacíos ni falta de información. Así les contó lo que sabía a sus compañeros.

La chica se había horrorizado: asesinatos en serie a hijos de muggles y a sus familias, altos cargos del Ministerio desaparecidos misteriosamente (ya fueran secuestrados y asesinados, por lo que los cadáveres se encontraban en deplorables condiciones días después, ya fuera por miedo a ser los siguientes asesinados y "desaparecían" del país, aunque la mayoría de desaparecidos aparecían todos muertos pasados unos días), como había dicho Dumbledore, ese Lord Voldemort ganaba poder y adeptos, muchos se unían a su Limpieza de Sangre, todos eran Sangre Pura, padres, madres o familiares de compañeros del colegio de Lily, la mayoría de Slytherin. Todos estaban o asustados o, por macabro que pareciera, complacidos con lo que sucedía. Pero ¿Qué relación tenía eso con las nuevas normas de seguridad del colegio? ¿No era Hogwarts el lugar más seguro del mundo?

-El Ministro de Magia nos ha prohibido realizar más salidas a Hogsmeade- se armó revuelo entre los alumnos- a no ser que sean con la máxima seguridad- terminó- a partir de la próxima salida, que será a medianos de Noviembre, un grupo de Aurores vigilará desde la salida de Hogwarts por todo el pueblo para velar por su seguridad, eso implicará quizás alguna molestia pues los Aurores tienen permiso para realizar preguntas y cacheos a los alumnos. Llegamos a lo que les interesa: ¿Por qué les hemos traído aquí si esto se lo podemos contar a todos los alumnos a la vez? Necesitamos su ayuda: si creen que hay alguna actividad peligrosa que realicen algunos alumnos, necesitamos que nos la comuniquen enseguida- añadió, como si fuera lo más normal del mundo que algunos alumnos pudieran hacer algo "peligroso" en Hogwarts- Y para evitar actividades peligrosas quedan disueltos los clubs y asociaciones. Menos los equipos de Quidditch- añadió cuando McGongall tosió disimuladamente. La frase tardó en entrar en los cerebros de los chicos que, cuando la comprendieron, estallaron en quejas aunque como única respuesta recibieron una sonrisa del director.

Lily lo miró escéptica, dándose cuenta de que había cosas que no les había contado, pero pese a todo, empezaba a tener dolor de cabeza y quería que la reunión terminara, y por lo visto no era la única, pues la voz de Potter se oyó por toda la sala rompiendo el silencio.

-¿Ya está todo?

-Si- contestó el Director, son una sonrisa- Pueden irse. Buenas noches- les dijo.

Lily se levantó de la silla, cada vez más segura de que el director no les había contado todo acerca de las prohibiciones y los motivos de estas, y eso se confirmó cuando McGonagall empezó a hablarle flojito y deprisa al director, claramente enfadada por algo ¿Pero qué? ¿Qué era lo que no les querían decir? ¿Por qué disolver clubs y asociaciones por algo que pasaba fuera de Hogwarts, el lugar mas seguro del mundo? La voz de Alicia la sacó de sus pensamientos.

-¿Lily?- repitió de nuevo- ¿Has oído lo que ha dicho Chris?

-Eu… Si… digo, no- respondió sacudiendo un poco la cabeza- Perdón ¿Qué decías?- pidió amablemente mientras salían del despacho del director. Los tres se pararon delante de la gárgola de piedra que cerró la entrada al despacho.

-Decía que, por mucha vigilancia que tengamos al ir a Hogsmeade, mucho Auror y lo que quieras, si nos atacan, no sabremos defendernos- explicó Chris. Lily analizó la frase con mucho esfuerzo, el dolor de cabeza de agudizaba ¿Sería por no haber dormido casi en dos noches?

-¿Y qué propones? ¿No salir del colegio?- inquirió Lily, un poco molesta por tener que aguantar las ideas del chico.

-No, para nada, si a mi me encanta ir a Hogsmeade- dijo este con una sonrisa- Solo se que, como me contó mi hermano que dejó Hogwarts hará unos cuatro años, alguna vez habían echo un club de duelo. Podríamos volver a formar uno.

Lily arqueó una ceja ¿El tío era estúpido o se hacía el gracioso? Acababan de disolver todos los clubs y asociaciones.

-Lo se, lo se- contestó él, a la defensiva- No soy sordo, Evans- añadió malhumorado- Pero no por eso debemos darnos por vencidos ¿Qué prefieres: salvar tu vida o la placa de PA?- Lily esbozó una pequeña sonrisa pícara.

-¿Me estás proponiendo crear un club de duelos ilegal?- inquirió analizando las palabras.

-Un club de duelos o algo que nos prepare para todo tipo de situaciones- contestó Chris. Lily lo miró de arriba abajo mientras la opinión que tenía del chico cambiaba a toda prisa. Era más listo de lo que parecía a simple vista- ¿Qué te parece?- le preguntó él.

-Muy buena idea- concluyó Lily.

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¡Tachan! Eri volvió con capítulo nuevo ¿Que os parece? ¡Espero que os haya gustado! Bueno, ahora se unen más cosas al fic :P comentar que sera un fic muy, muy largo, y que me saldré de los dictados de JK.

Nada más comentar que quien haya oído algo acerca de los foros y el follón pues puede exponer su opinion, si es favorable a mi me alegra, si no lo es me da completamente igual, pero nada más comentar que paso olímpicamente del tema a partir de hoy ¿Vale? Así que si os hace ilusión comentar vuestros opiniones acerca de mi, adelante, pero perderéis el tiempo, porque soy inmune a lo que opine de mi gente que ni me conoce ni se dispone a entenderme, y menos si no dan la cara. Tengo la conciencia limpia y no tengo nada más que decir.

En un par de horas pasaré a contestar los reviews.

Mil gracias por los reviews de apoyo, si volví fue gracias a estos. Gracias.

Eri.