Alguien está develando los secretos de los estudiantes más importantes de Hogwarts mediante la nueva radio del colegio. Y cuando este misterioso personajes se ensañe con Draco Malfoy, príncipe de Slytherin, la guerra comenzará.
Mr. X
By: Sofía de Lautner
Capítulo siete: I wanna make you feel wanted
Recomendación antes de comenzar a leer: Cuando encuentren los dos asteriscos (**) recomiendo escuchar la canción "Wanted" de Hunter Hayes. Es la canción que sonaría de fondo en esa situación, no quiero decir más para no arruinar la emoción del capítulo XD
Hermione, Luna y Ginny salieron de Sortilegios Weasley para dirigirse a las Tres escobas, en busca de algo que tomar. Mientras debatían si comprar o no zapatos para el baile, Luna se detuvo y frenó a las demás con un gesto de mano.
-Hermione, ¿Realmente les darás la poción a tus amigos? Porque creo... que no la necesitan.-dijo Luna, señalando un grupo de gente al final de la calle. Y Hermione vio a sus amigos, Ron y Harry, hablando animadamente con un par de chicas que obviamente, no pertenecían a Hogwarts.
-¿quiénes serán?-murmuró. Una de ellas era tan alta como ron, con una melena rubia cayendo por su espalda, lacia y reluciente a la luz del sol. La otra, con grandes rizos broncíneos, se apoyaba sobre el hombro de Harry y sonreía abiertamente.
-No son de Hogwarts, por supuesto. –dijo Ginny, entrecerrando los ojos.
-¿Porqué no entramos a beber algo, y les preguntamos cuando estén solos?-sugirió Luna. Ambas aceptaron, pero no despegaron su vista de Ron y Harry.
Pidieron tres vasos de cerveza de mantequilla, y se sentaron de espaldas a la ventana, intentando no voltearse para observar a sus amigos.
-Entonces, ¿Cuándo podremos saber quién es tu cita misteriosa?-inquirió Hermione, hacia Ginny.
-Prometí no develarlo hasta llegar juntos al baile. Lo siento…-dijo ella, apartando la mirada.
-¿Y Harry?
-¿Qué hay con él?
-¿Ya lo olvidaste? ¿No hay posibilidades de que vuelvas con él? –dijo Hermione. La pelirroja bajó su vaso y lo observó atentamente, mientras lo giraba entre sus manos.
-No lo sé. No siento que deba hacerlo. Es como si… Harry y yo no estamos hechos el uno para el otro. Lo he pensado varias veces, y con todo esto de Mr X no he hecho más que confirmarlo. –confesó.
Luna y Hermione se miraron.
-Si es lo que sientes en verdad, entonces está bien.-murmuró Luna, sonriéndole y tomando su mano para infundirle confianza. Ginny sonrió.
Entonces entraron, Harry y Ron, sonrientes a más no poder y se sentaron junto a ellas.
-¿Y bien?-preguntó Hermione, sonriendo.
-¿Y bien qué?
-Vamos, no se hagan los desentendidos. ¿Quiénes eran ellas?
-Nuestras citas para el baile.-contestó Ron, como si le restara importancia.
-¡Pues cuenten! ¿De donde son?
-No estudian en Hogwarts porque reciben educación en casa, o algo así. Un profesor les enseña lo mismo que a nosotros pero en la comodidad de su hogar.-comenzó Harry.-Tienen nuestra edad, la rubia es Emily Tallarico y la morocha de rulos es Alice Hemswort. Emily tiene un año menos, pero a Ron no le importó demasiado cuando la invitó al baile..
-¿Y está permitido traer gente de fuera a Hogwarts?-preguntó Hermione.
-No lo sé, pero ellas entraran como sea. Les dijimos que nos esperasen en la puerta del colegio.-comentó el pelirrojo.
…
Después de tanta espera, al fin, la noche del baile llegó. Las chicas habían comenzado a prepararse desde temprano, mientras que algunos varones ni siquiera se habían despertado de la larga siesta clásica del sábado. A las ocho treinta exactamente, Blaise se encaminó a la sala común de los Gryffindors, y en cuanto alguien salió de allí, se coló por el retrato de la dama gorda y entró.
Harry y Ron, que terminaban de acomodarse los trajes frente a la chimenea, lo miraron sorprendidos y a la vez alarmados.
-¿Qué haces aquí?-inquirió el pelirrojo.
-Vengo en busca de Hermione. ¿Sabes si ya está lista? –dijo Blaise con toda tranquilidad.
-No, ni idea.-contestó Harry. Neville apareció de repente, vistiendo una larga túnica de gala con un gran león rojo y dorado bordado cerca del corazón.
Entonces se abrió la puerta de los dormitorios femeninos, y Luna salió de allí.
No parecía ser ella. Había algo que la hacía distinta, diferente a su imagen común. Tal vez era que llevaba el cabello peinado por primera vez; o tal vez fuese el vestido amarillo que usaba.
-¿Estás listo, Neville?-preguntó, bajando las escaleras hábilmente con sus zapatos de taco. Ron, Harry y Blaise no salían de su asombro.
-Ehh… Cla… Claro. Te ves… fantástica.-murmuró Neville. Luna sonrió.
-Tú también, por supuesto. –contestó, y lo tomó de la mano para salir juntos de allí. Ron parpadeó.
-Pellízcame para saber si es cierto.-masculló Blaise, y Harry sonrió. Sería una larga noche.
Tan ensimismados estaban en la nueva imagen de Luna, que no vieron cuando un Slytherin más se coló en la sala común de los leones. Pero Blaise pudo verlo.
-¿Theo? ¿Qué demonios estás haciendo aquí?-inquirió, justo cuando la puerta de los dormitorios se abrió.
Una larga y estilizada pierna asomó primero, luciendo unos zapatos plateados y brillantes. Y luego apareció Hermione, casi sacada de un sueño, con un vestido blanco que la asemejaba a un ángel. Bajó las escaleras, y el fluido del vestido parecía hacerla volar.
-Perdón por la tardanza, no quería hacerte esperar. –dijo, y besó los labios de Blaise rápidamente. Éste, que ya había visto el vestido puesto en Hermione, no se sorprendió. Todo había sido planeado.
-Te ves hermosa. ¿Quieres que nos vayamos ya?-dijo, y le extendió su mano. Hermione la tomó, dejando a Ron en estado de agonía y a Harry en completo shock.
Fue entonces cuando Ginny apareció en lo alto de las escaleras. Nadie, excepto Hermione, estaba preparado para ver lo que llevaba puesto. ¿Dónde había quedado la inocente Ginny, que siempre vestía de rosa y se peinaba con moños en el cabello?
La menor de los Weasley bajó peldaño por peldaño enseñando su nuevo vestido, completamente negro, combinado con unos altos zapatos del mismo color y el pelo revuelto en la cabeza.
-¿Quién eres tú y qué has hecho con mi hermanita?-masculló Ron. Ginny dio una voltereta, y el vestido giró con ella.
-¿Te gusta?-le preguntó a Theo.
-¡Claro que me gusta! ¡Mírate! Toda una rebelde. –contestó éste. Ginny sonrió.
-¿Él es tu cita?-inquirió Hermione.
-¿Algún problema, Granger?-preguntó Theo, tomando la mano de la pelirroja.
-No, claro. Sólo me pareció… extraño.-
-Entonces, ¿Qué estamos esperando? ¡Vamos a buscar a las citas de Ron y Harry!-exclamó Zabini, y juntos salieron de allí, con Ginny y Theo de la mano igual que Hermione y su pareja.
Llegaron al hall del castillo, y al no ver a nadie, Ron y Harry salieron. Al cabo de unos minutos volvieron, llevando del brazo a Emily y Alice, quienes lucían el mismo vestido corto, pero en dos colores distintos.
-Emily, Alice, ellos son Blaise, Hermione, Ginny y… Theo.-presentó Harry, señalando a todos. Una vez hechos los saludos, el grupo se dirigió al gran comedor, donde la entrada estaba abarrotada de gente.
Chicos que esperaban sus citas y viceversa, y aquellos que aún no habían pagado su entrada, se aglomeraban en las puertas. Como pudieron, lograron entrar, y quedaron maravillados con la decoración.
El cielo estaba estrellado, pero no eran las mismas estrellas de siempre: parecía una lluvia de estrellas que caían, pero desaparecían antes de tocarlos. Las mesas habían sido remplazadas por unas más pequeñas a ambos lados del salón, y la mesa de profesores no estaba: en su lugar había un escenario decorado con cientos de cintas de colores negro y plateado, y cada mesa tenía números que bailaban en círculo alrededor del centro de mesa.
Pero lo más fascinante era el suelo. No estaba opaco y sucio como siempre, si no que era de un color negro apagado, pero algo lo hacía brillar de manera extraña, como si fuese el cielo en una noche iluminada.
-¡Esto es genial!-exclamaron Emily y Alice a la vez, y soltaron unas risitas tontas. Hermione y Blaise se miraron, sonrientes. Entregaron las entradas a Mcgonagall, que les dio un trozo de papel con el número 15.
-Es su mesa.-explicó. Así que allí fueron, y descubrieron que sobraban dos sillas.
Rápidamente el lugar se llenó de gente, pero aquellas dos sillas seguían vacías. Harry y Ginny no podían mirarse, pero Theo bastaba para obtener la atención de la pelirroja. Emily y Alice habían demostrado ser más tontas de lo que parecían, hablando de ropa y zapatos, mientras que Harry y Ron intentaban entender algo. Luna estaba sentada en la mesa 13, pero habían decidido que si nadie reclamaba sus sillas en la 15, ella y Neville ocuparían esos lugares.
La comida llegó cuando todos estuvieron dentro. Ron comenzó a devorar su plato, mientras que Alice le echaba una mirada de reproche. Justo cuando Hermione había ido en busca de Luna y Neville para que se sentaran con ellos, los dueños de las sillas vacías aparecieron.
-¿Ésta es la mesa que nos tocó?-inquirió ella, con desprecio. Draco frunció el ceño, pero tomó la silla y se sentó.
-Miren nada más. Si es el Rey de Slytherin, sentado en una misma mesa con cara rajada y la comadreja.-se burló Theo, palmeando la espalda de su amigo. La chica que lo acompañaba carraspeó para llamar su atención.
-Oh, claro. Theo, ella es Emma. –presentó Draco, de mal humor. Mientras Nott le estrechaba la mano a Emma, Draco vio algo que lo hizo dudar de su cordura.
Hermione Granger, con su vestido blanco y sus rizos broncíneos apareció caminando en dirección a ellos, riéndose de algo. Con cada paso la cola de su vestido se movía de forma casi mágica, y parecía que flotaba en vez de caminar. De pronto todo desapareció a su alrededor, y la vio caminar exactamente como en su sueño: Saliendo de una nube de luz blanca, sonriéndole.
-Hermione, creo que ya encontramos a los dueños de las sillas vacías.-comentó Blaise, observando a su falsa novia. La Gryffindor frunció el ceño, y Luna y Neville volvieron a sus lugares antes que alguien les dijese algo.
Draco aún seguía ensimismado en el recuerdo de su sueño. No sabía qué hacer para despejar de su mente la imagen de Hermione caminando con ese vestido, hasta que Theo se dignó a patearlo por debajo de la mesa.
-¿Qué te sucede?-inquirió.
-Nada.
Cuando la fiesta comenzó, el primero en salir a bailar fue Theo, junto a Ginny. Cuando la pista se llenó de más gente, Emily comenzó a insistir y al final logró que Harry y Ron salieran a bailar con ella y Alice.
-¿No quieres ir a bailar?-preguntó Hermione hacia Blaise. Éste se sorprendió, y fingió no haber escuchado bien, pero al final accedió y siguió a la Gryffindor a la pista de baile, que cada vez era más brillante.
-Debemos ir al cuarto detrás del escenario para hablar sin que nos vean.-dijo Blaise, y la guió entre la gente hasta ocultarse en lo que parecía ser un armario de escobas. Sacó su varita, y posicionándola en su garganta, habló claramente.
-¡Recuerden que deben dirigirse a la pequeña cabina de votación que hay cerca de la entrada para votar! Los ganadores serán anunciados antes que la fiesta termine.
…
-Draco, no puedes quedarte sentado aquí toda la noche. Hasta Granger está bailando.-reprochó Emma, pero el rubio la ignoró. No entendía qué sucedía con él.
-Mira, allí hay un chico solo. Ve a bailar, ¿Quieres?-Emma frunció el ceño, y se alejó de allí. Ya había pasado una hora y media, y todo el mundo estaba disfrutando la fiesta, excepto él.
Cerca de la cabina de votación había varias parejas o grupos de gente esperando para entrar, mientras la música seguía sonando. Entonces, aquella molesta voz volvió a hablar, como si saliera de las mismas paredes del colegio.
-¡Brujas y Magos, démosle la bienvenida a nuestros invitados especiales! ¡Un gran Lumos por los genios detrás de Sortilegios Weasley, Fred y George!
Luces iluminaron el escenario, y fuegos artificiales estallaron en el falso cielo del castillo. Los pelirrojos asomaron volando en escoba, y luego de dar varias piruetas sobre la gente, se detuvieron y bajaron sobre la tarima de madera decorada con cintas de colores.
-¿Qué les parece la fiestucha de Mr. X?-inquirió Fred, y obtuvo un grito general por respuesta.
-Estaremos aquí toda la noche con ustedes, pero ahora venimos a anunciarles… -comenzó George.
-¡Cada ganador, de cualquier categoría, se llevará un kit especial de los mejores productos en nuestra tienda! –La gente volvió a gritar.—Y para el rey y la reina, tenemos…
-¡Un vestido y una túnica de gala diseñados por Lewis Osman!-completó George, y el lugar se llenó de gritos femeninos.
-Así que no olviden votar, ¡Y que el mejor gane!-finalizaron, y se mezclaron en la pista con la gente.
Hermione ya no soportaba sus tacones, así que decidió ir a sentarse unos momentos, mientras Blaise se retiraba a buscar algo de beber. Al acercarse a la mesa numero quince, se apoyó sobre una silla y se masajeó un pie soltando un suspiro de dolor.
(**)
-¿No te acostumbras a los tacones todavía, Granger?
Hermione soltó un respingo y se volteó a ver quién le hablaba. Draco Malfoy estaba sentado del otro lado de la mesa, sonriendo hacia la pista de baile.
-No soy de usarlos muy seguido. ¿Y porqué tú no bailas?-preguntó ella. El rubio la miró y sonrió torcidamente. Lo que sea que haya habido esa noche en las luces, en la música, o incluso en el aire, hizo que Draco olvidase por un momento su hostilidad usual.
-¿Acaso tienes miedo?-inquirió ella, sonriéndole burlonamente.
-¿Me estás desafiando?-Hermione se levantó, y pasó delante de él, rozándole las piernas con la cola de su vestido. Draco se paró y la tomó del brazo.
-No dejaré que una Gryffindor me venza.-comentó él, y la arrastró hacia la pista de baile. Hermione se dejó llevar, porque ella tampoco entendía qué estaba sucediendo allí y tampoco quería detenerlo.
Pero justo en ese momento la música cambió y se hizo más lenta. Draco no se dejó intimidar: tomó una mano de la leona y la llevó hasta sus costillas. Tomó la otra y la levantó en el aire, y comenzaron a girar en círculos.
-¿Qué clase de pasos son esos, Granger? –preguntó él. Hermione sonrió, y aunque por fuera parecía que todo estaba bajo control, en su interior no entendía absolutamente nada acerca de lo que sentía. ¿Porqué le gustaba tanto que Malfoy la guiase en el baile? ¿Qué estaba sucediendo con él, que ahora la hacía girar bajo las luces del cielo estrellado, en lugar de insultarla?
…
Hello world! Volví de nuevo :)
Aunque me moría de ganas de subir este capítulo, no tendría que haberlo hecho… Me deprimió un poco que el nivel de reviews haya bajado. ¿Qué sucedió?
De todas formas, no pude contenerme, y para aquellas que sigan leyéndome, aquí les traigo el séptimo capítulo, donde al fin sucede algo entre los principales de la historia, Draco y Hermione. ¿Les gustó?
Como les prometí, conseguí imágenes exactas de los vestidos que imaginaba en cada una de las chicas. Los encontrarán en mi perfil, abajo de todo, junto con el adelanto del próximo capítulo.
¿Qué les parecieron las parejas de Ron y Harry? ¿Les gustaron o no?
Bueno, me despido, porque no me gusta dejar notas largas al final de los capítulos. A todas las que comentaron en el anterior, muchísimas gracias. Y para las que no, espero que se animen a dejar un review esta vez (:
See you letter XD
