Clave: Rosa Negra
Clave: Rosa Negra
Ya todos saben que YGO no me pertenece
7) ¡Explícame!
Yugi y los otros se habían cambiado y estaban dispuestos a partir en busca del pequeño Kaiba secuestrado.
-¿Seguros que podrán regresar a salvo?
-Kaiba, si no te conociera mejor, diría que estás preocupado por nosotros- Le dijo Yugi con una sonrisa en los labios. Kaiba sintió sus mejillas arder.
-Sólo lo pregunto por la seguridad de Mokuba. Es lo único bueno que me dejó Gozaburo
-Ajá. Descuida, tu hermanito regresará sano y salvo. Demo, Kaiba, piénsalo bien. Gozaburo no sólo te dejó a Mokuba, te dejó una corporación donde tienes tu futuro garantizado.- Yugi se volvió a sus amigos y les hizo una seña para que empezaran a moverse.
Kaiba se quedó en el comedor, meditando las últimas palabras que le había dicho el chiquillo.
Ryu se había levantado temprano ese día. Había pasado por la cocina y se encontró que Yugi y los otros se disponían a ir en busca de Mokuba. Le dijeron que no tardarían, y que si no fuera mucha molestia preparase el desayuno para los demás. El peliblanco accedió de buena gana, al fin y al cabo, no tenía nada que hacer y anoche le habían salvado la vida al novio.
Cuando volvía del mercado, se encontró con que el grupo estaba dejando la casa. Pero en lugar de dirigirse a la calle, dieron un rodeo y se fueron a la parte trasera. Curioso, los siguió. Se escondió a la sombra de unos árboles mientras veía como se abría una especie de portal.
Yugi y los otros entraron allí, menos Anton y Kaitou. Ante sus anodadados ojos, unas alas cubrieron a Anton, y cuando se retrajeron, en su lugar estaba ahora Eurito. A Kaitou lo habían rodeado unas llamas, y en su lugar estaba ahora un espadachín. Eurito alzó el vuelo, mientras el otro saltó hasta el tejado de la casa.
Ryou regresó al camino principal, en un estado entre shokeado y enfadado. Sacó las cosas de la bolsa y mientras cocinada, decidió que su corte le debía muchas explicaciones.
Marik se había levantado tarde ese día, al contrario de su amigo albino. Había estado dando vueltas y vueltas en la cama hasta aproximadamente las tres de la mañana, hora en la que se había dormido, preocupado por la seguridad del pequeño Mokuba y la de todos los que irían a buscarlo. Acababa de levantarse cuando oyó toques en la ventana.
Kitsukitsune estaba apoyado en la cañería y el alfeizar exterior. Marik se apresuró a abrirle, pidiendo disculpas por recibirlo en pijama.
-No importa, te ves más lindo así
EL egipcio se sonrrojó furiosamente ante la deslumbrante sonrisa que le estaba dando el otro, y desvió la vista.
-Y…¿Qué estás haciendo aquí?
-Vine a visitarte. Me estoy quedando de guardia mientras Yugi y los otros van a buscar a Mokuba-
-Ya veo. Entonces vete, no quierto distraerte ni que te metas en problemas
-Por ti me metería en mil problemas.- dijo el otro mientras se acercaba a abrazarlo. Marik se sintió muy bien en los brazos del otro, y correspondió el gesto tímidamente. Se quedaron un rato así, hasta que Kitsu rompió sutilmente el contacto. Luego de eso, salió por la ventana y se alejó saltando de tejado en tejado.
Entonces el egipcio cambió sus ropas y bajó a ayudar al peliblanco en la cocina.
Entre tanto, en el interior del portal, los muchachos estaban en una amplia estancia. La mitad donde ellos estaban estaba cubierta de sombras, y como si de una línea divisoria se tratara, del otro lado había una luz muy brillante. En ese lado estaban 8 mujeres vestidas con túnicas blancas. En medio de ambos lados, una especie de pozo reflejaba todo lo que pasaba en el mundo-
-Oficialmente, se abre el Consejo del Anochecer- dijo la mujer que estaba en la parte frontal. Uno a uno, fueron desfilando los múltiples humanos que Yugi y compañía habían encontrado y que no guardaban ningún rencor hacia sus maltratadores, incluyendo Ryu y Marik
-Todos esos testimonios son muy inspiradores, pero veo que les falta uno-
-Precisamente fue por eso que vinimos- Respondió el tricolor- Porque casualmente nuestro último niño fue secuestrado anoche.
-El consejo no ha tenido nada que ver con eso. Sin embargo, ya que no tienen ningún otro, ha llegado el momento en que la luz sea liberada sobre el mundo.
-Pero primero, tendrán que pasar sobre nosotros- dijo un hombre rubio, que anteriormente era Virudhaka, y que ahora respondía al nombre de Feng- Porque no consentiremos que destruyan la Tierra tan fácilmente- Dijo mientras él y los otros se colocaban alrededor del pozo y se colocaban en pose de pelea.
La líder del otro lado arrugó la cara-Que sea como ustedes quieran- dijo mientras ordenaba a las demás que encararan a uno de los camaradas de Yugi.
Los muchachos conjuraron una especie de escudo alrededor del pozo, mientras Yugi se transformaba en un lobo negro y atacaba a las mujeres para alejarlas.
La pelea se alargó mucho tiempo, y los elementales parecían llevar la delantera porque no habían permitido que ninguna mujer se acercara. Pero no sabían cuanto podrían resistir, ya que los gemelos Feng y Shung habían salido muy heridos, y Remo, que era Angelo en la Tierra, estaba inconciente.
De pronto, una imagen comenzó a formarse en el pozo. Todos suspendieron la lucha para ver el sorpresivo testimonio
La silueta de Seto Kaiba se formó en la superficie del agua.
-"Puede ser que no perdone a Gozaburo… Pero no le guardo rencor"- Fue el pensamiento que se oyó en toda la sala.
Yugi sonrió
Gracias Kaiba… Todo el mundo te lo agradece.
Seto Kaiba había ido a su habitación luego de que los demás hubiesen salido.
Las palabras de Yugi segían dándole vueltas en la cabeza, y pensándolo bien, el enano tenía algo de razón. Si gozaburo no hubiese sido tan duro con él, hasta este día él seguiría bajo su mando, y Mokuba probablemente habría sufrido lo mismo que él.
En cambio, él pudo arrancarle la compañía, hacerla respetable y darle una infancia normal a su pequeño hermano.
¿Qué le había pasado al chichón de piso, que se había vuelto tan sabio de pronto?
-"Puede ser que no perdone a Gozaburo… Pero no le guardo rencor"
-Gracias Kaiba… Todo el mundo te lo agradece"
Kaiba abrió los ojos muy sobresaltado. Miró para todos lados y no vió a nadie más en el cuarto.
¿Entonces, de dónde rayos había salido la voz?
Y más importante aún
¿Por qué le había gustado el escalofrío que le mandó al cuerpo?
En la otra dimensión, las mujeres habían desistido de liberar la luz en el mundo humano, pero les juraron y perjuraron a Yugi y compañía que ellas no habían tomado al chico, aunque les dijeron que probablemente lo había capturado una de las tantas criaturas que estaban ahora en la tierra por la inestabilidad entre las dimensiones.
-¿Cómo eran las criaturas que se lo llevaron?
-Eran color gris, más o menos de un metro de alto, con un solo ojo en medio de la frente. Podían moverse tanto sobre las manos como sobre los pies.
-Me parece que se lo llevaron unos goblins. Descuiden, no son peligrosos- Se apresuró a añadir al ver la cara de aprehensión que tenían los muchachos.- Lo más probable es que lo hayan encerrado en alguna cabaña bajo las órdenes de alguna otra criatura, porque no son muy dados a raptar humanos, y si se lo llevaron viivo quiere decir que no tenían intención de matarlo.
Acto seguido les entregó una brújula plateada a cada uno, explicándoles que la aguja se dirigiría hacia donde hubiera gran cantidad de magia, facilitándoles la búsqueda del niño.
Para cuando salieron del portal, ya era media tarde, y se dirigieron a la casa.
Apenas pasaron la puerta, se les hecharon encima todos los duelistas con una gran curiosidad. Aplacaron los ánimos y se sentaron a la mesa para poder conversar a gusto.
Se inventaron una historia en la cual, al final, lograron derrotar al brujo, pero éste había cambiado a Mokuba de lugar antes de que ellos llegaran, así que ya no estaba en el castillo. A Kaiba casi le da un infarto al saber que su hermanito estaba quien sabe donde con unas criaturas más peligrosas que un león hambriento en un kindergarten, pero se calmó un poco cuano le dijeron que tenían un medio para localizarlo y le enseñaron las brújulas. Aún así, él iba a investigar un poco por su cuenta.
Anton notó a Ryou más silencioso de lo usual, así que se lo llevó a parte cuando tuvo la oportunidad.
-¿Qué te pasa, Ryu?
El peliblanco lo miró un poco apenado.
-Primero prométeme que no te vas a enfadar
-Te lo prometo- le dijo el otro, sentándose en una silla cercana más preocupado todavía.
-Esta mañana, cuando llegué de comprar la comida, los ví a ustedes saliendo de la casa, y dirigirse a la parte trasera. Los seguí, y ví cuando abrieron el portal. Yo… Bueno, ya sé que eres Eurito- terminó el peliblanco viéndolo a los ojos.
El peliazul suspiró
-¿Porqué no me lo dijiste?- Le preguntó un poco dolido el más pequeño
-Tenía miedo de que te fueras
-Anton, yo nunca te voy a dejar- le dijo el peliblanco con una sonrisita- para eso somos amigos
-Sí pero... Yo quiero que seamos más que amigos.-
Esa última declaración tomó por sorpresa al otro
-yo ya tengo novio
-¿Bakura? Valiente novio. Ryu, un novio de verdad no aplica el dicho ese de "Si bien te quiere te hará llorar", un novio busca que nunca llores, y no se anda acostando con cuanto chico le pase al frente. Por favor Ryu, valórate- Antón tomó ambas manos del niño- Por lo menos rompe con Bakura, se ve que él no te quiere.
-Déjame pensarlo- Le pidió el albino
-¿Qué cosa?¿Dejarlo?-Ryu negó con la cabeza
-No. Eso de ser tu novio
Anton sonrió débilmente- Si no es mucha molestia…¿Me darías un beso? Me ayudará a esperar.- Al ver que el otro chico palidecía, le aclaró- no tienes que hacerlo si no quieres, no te voy a obligar. Y nadie se enterará de esto, por supuesto
-Yo… Sólo un piquito- Le respondió el peliblanco
El otro sonrió, enmarcó gentilmente la cara del mas bajo en sus manos y se besaron.
Fue un beso suave, sólo un juego de labios. Anton nisiquiera usó la lengua.
Al final se separaron un poco agitaso, pero Ryu tenía la cara muy roja. Murmurando una disculpa, se fue hacia la alcoba que tenía en esa casa.
Un par de puestas más allá,Joy y Virudhaka estaban teniendo un encuentro mucho más pasional que el del peliblanco. Haka ya había desnudado al rubio de la cintura para arriba, y estaba en proceso de quitarle los pantalones, mientras su boca se dedicaba a darle placer en una de las tetillas. Joy, por otra parte, no podía dejar de gemir y estaba batallando con la camisa azul que traía en pelinegro puesta, fallando miserablemente.
-Dioses, haka, nadie te creería que eres…MMmm…virgen, lo haces muy ¡AH!- La frase quedó colgando en el aire cuando Haka mordió la tetilla y se dedicaba a quitarle completamente los pantalones al rubio.
-Oh, Joy, que hermoso eres- Virudhaka estaba representando su papel perfectamente, mientras se dedicaba a acariciar el interior de los muslos del otro. Entonces se detuvo
-¿Qué pasa?- Dijo el rubio frustrado
-No me siento bien, Joy. Tú estás con Yami
-No no no.- dijo Joy meneando un dedo frente a su cara- es él el que está conmigo. El asumió que éramos novios, yo simplemente no lo saqué de su error.
-Entonces…¿Eres semilibre?
-Sin el semi niño, soy libre como el viento. Puedo dejar a Yami en cualquier momento. Así que regresa allá abajo y haz lo que sabes hacer.
El ojiazul rió, y hundió su cabeza entre sus piernas.
Afuera, el tricolor mayor no daba crédito a sus oídos. Joy le había dicho que quería estar con él luego de un tiempo que se pusiera de novio con Yugi, y como estaba aburrido él aceptó.
Y ahora él veía y decía que era libre y que era Yami el único que estaba atado. Bueno, técnicamente Joy nunca le había pedido ser su novio formal, y nunca había tenido un detalle así muy romántico con él.
Al tercer grito de ¡oh, haka!, Yami comprendió que no significaba más para Joy que un buen polvo. Llorando, se dirigió a la habitación que compartía con el rubio, pero que esa noche sería únicamente suya.
-¿Yami?- Una cabeza pelinegra se asomó por la puerta. Era Virudpaka, podía saberlo por el color de sus ojos.- Por Ra ¿Qué tienes?- El pelinegro se sentó al lado de él y recostó su cabeza en el hombro para que terminara de desahogarse.
Si Yami lo hubiera podido ver, habría visto que el gemelo le sonreía fríamente, con ira contenida.
"Operación manzana de la discordia: éxito. Próxima misión: rey de corazones. Valla hermano, nunca pensé que se te diera tan bien hacer planes" Pensó cruelmente el ojiverde, que había accedido a ayudar a su hermano luego de investigar un poco más la reputación de los tres implicados.
Según la cual, el único error de Yugi había sido ser tan atento que Yami se había aburrido al poco tiempo se sus atenciones.
Y eso no lo podía perdonar
