Capítulo 7: Donde está la unidad, está la victoria.
(Ubi concordia, ibi victoria – Publius)
Hacia un año y medio que Shepard había dejado la academia de la Alianza, durante ese tiempo había compartido varias misiones con el Capitán Anderson. Él le había enseñado el verdadero significado de ser una N7 y ella no hubiera querido mejor instructor. El Capitán era severo a la hora de dar órdenes pero amable cuando la ocasión lo requería y las críticas siempre eran constructivas.
Anderson apreciaba a esa muchacha, no le extrañaba lo más mínimo que Hackett la recomendara para el entrenamiento, era un soldado formidable y con vocación, una combinación que solo se encontraba en raras ocasiones. Alguna vez la llamaba la ira divina por que no quedaba títere con cabeza en medio de una escaramuza pero la teniente Shepard no estaba exenta de amabilidad y coraje.
-Capitán – le dijo saludándolo – ¿me habéis llamado?
-Sí, pasa – le dijo mientras hacia una señal que se sentara- Shepard este es tu permiso para ir a tierra, sé que se ha demorado más de lo habitual pero nadie hubiera previsto el incidente con la hija del embajador y no confiaba en nadie más.
-Lo entiendo sr. ¿Así que estoy fuera de servicio durante quince días? –
-Sí, sé que es poco tiempo para ir a la Tierra a visitar a tu abuelo, pero por que no te vas de vacaciones – le sugirió Anderson.
-¿Está tratando de librarse de mí? – dijo enarcando una ceja.
-Por Dios Shepard vive un poco ¡eres joven!- le grito – y deja de llamarme sr. Creo que nos hemos visto demasiadas veces la sangre como para que no puedas tutearme.
-Está bien Anderson seguiré tu consejo ¿alguna recomendación? – pregunto ella.
-¿Qué tal Elysium? Dicen que es agradable en esta época del año – le respondió el.
-Está bien Anderson sacare mi culo de la nave, pero si hay algo llámame –
-Diviértete –
Shepard fue a su taquilla y preparo su maleta, no le hacia ninguna gracia un permiso tan largo sin poder ir a la tierra o visitar a sus padres, demasiado tiempo libre para pensar. Todavía pensaba en Kaidan y en la manera que se habían despedido, le dolía pero en el fondo sabía que era lo mejor para él.
Elysium era un planeta magnifico y su metrópolis era increíble, parecía mentira que todo aquello se hubiera levantando en tan pocos años, era tan distinto a la tierra, no tenía el encanto del pasado que tanto le gustaba a ella, pero eran vacaciones y no se podía pedir más.
Hacia una semana que había llegado a Elysium cuando se produjo una incursión a gran escala de piratas y Batarianos.
-¡Joder! – Dijo ella cuando levanto la vista hacia el cielo para determinar que era ese ruido atronador, enseguida reconoció el perfil de la nave – Batarianos….
Se fue corriendo al puesto de la Alianza mas cercano, que por desgracia solo era un pequeño complejo con tropas reservistas.
-¡Llamad al mando central! Necesitamos ayuda inmediata – grito ella entrando por la puerta – ¡nos están atacando!
Se fue al armero más cercano y cogió todas las armas y munición que pudo, esto iba a ser un infierno….
26 horas después.
Alexa estaba agotada, no había dormido ni comido nada y había estado usando sus bióticos hasta el extremo que pensó que el corazón le dejaría de latir. Pero tenía que aguantar la gente de Elysium contaba con ella, había organizado una pequeña milicia civil pero por mucho que intentaran frenar el avance de esos desgraciados la verdad es que cada vez perdían más terreno. Hasta que un misil impacto en una de las naves Batarianas y un escuadrón de cazas surco el cielo.
-¡Es la Alianza! – gritaban a su alrededor.
-¡Ya era hora! – grito ella aliviada mientras no dejaba de atacar a sus enemigos que se batían en retirada después de comprobar el arsenal armamentístico de los grandes acorazados que se habían posicionado en orbital alrededor del planeta.
Las naves de la Alianza iban aterrizando a su alrededor y un sinfín de soldados con el uniforme de la Alianza salieron de su interior. Las balas volaban mientras los soldados cubrían a los exhaustos civiles que habían resistido al ataque. Cuando los enemigos se habían retirado del todo solo en ese momento ella se permitió respirar, por fin había terminado todo.
De una de las naves vio salir una figura que le resultaba familiar pero la visión se le hacía borrosa a causa del hambre y del uso excesivo de sus bióticos.
-¡Alexa! – grito la voz mientras ella notaba desfallecer y caer al suelo – Alenko ven aquí ayúdame…
Kaidan fue corriendo a la orden de su capitán y entonces la vio, era ella Shepard después de un año y medio. Ella estaba inconsciente y el olor a ezo que emanaba de su cuerpo era muy fuerte.
-Sr. Esta al punto del colapso – le dijo Kaidan a su Capitán – necesita glucosa inmediatamente sino entrara en paro.
- Encárguese de los heridos cabo – le dijo el capitán mientras cogía a Alexa en brazos y entraba corriendo en la nave – aguanta hija.
¿Hija? Pensó Kaidan, claro Shepard como era posible que no se hubiera dado cuenta, los ojos del capitán y los ojos de ella, del mismo color azul, en ese instante se sintió el mismo estúpido pero no tenía tiempo para quedarse parado en medio de ese caos tenía que ayudar a la gente de Elysium.
Shepard se despertó varias horas después en una badia medica, pero no alcanzaba a comprender que había pasado, tenía tubos conectados a sus venas que le subministraban sueros glucosados.
-¿Cómo esta teniente? – le dijo una voz saliendo de las sombras.
-Pa…quiero decir Capitán – respondió ella sorprendida – agotada sr.
- Nos ha tenido muy preocupados creíamos que no se despertaría – dijo el capitán acercándose a su hija – por favor doctor si ya está fuera de peligro ¿nos podría dejar solos?
El doctor asintió con la cabeza y salió de la badia médica.
-Papa, nunca me he alegrado más de verte – dijo ella mientras su padre la envolvía en sus brazos.
-¿Estas bien? El doctor ha dijo que solo era agotamiento por el uso excesivo de tus bióticos –
-Nada grave papa solo es agotamiento, he estado usando mis bióticos durante más tiempo del que puedo recordar – le conto ella - ¿esta Elysium a salvo?
-Si-
-Bien- le sonrió – sería posible que me acercarais a Arturo si os viene de camino, tendré que informar al Almirante Hackett y al Capitán Anderson de lo ocurrido aquí.
-Creo que ya lo saben, has salido en todas las noticias – le dijo su padre dirigiéndose a la puerta para llamar al médico – había un reportero cerca de tu posición y tu salías el noventa por ciento del tiempo.
-Yuhuu – dijo ella sarcásticamente – sería posible que me quitaran esto y comer algo, me muero de hambre.
El Capitán Shepard llamo al médico y este examino a Alexa cuando estuvo satisfecho de lo que veía en sus escáneres la dejo levantarse para asease y comer, pero sobre todo para dormir su cuerpo necesitaba descansar.
Cuando Alexa salió al comedor todo eran susurros y comentarios en voz baja a su alrededor, era algo realmente molesto, se sirvió un plato de comida y varias barritas para bióticos y se sentó lo más apartado que pudo de las miradas indiscretas.
Mientras comía noto una presencia, un aura de energía oscura.
-¿Puedo sentarme teniente? – le dijo una voz que reconocería entre medio de un millón.
En ese instante se atraganto y en lo único que podía pensar es en la vergüenza de morir ahogada por un trozo de carne habiendo sobrevivido a todo ese caos. Cuando hubo recuperado el aire hizo una señal para que se sentara.
-Cabo Alenko- le dijo en voz baja.
-No esperaba verte aquí –
-Créeme el sentimiento es mutuo, no sabía que servías con mi padre –
-Me destinaron aquí cuando acabe mi instrucción, cosa que sabrías si te dignaras a mirar el correo – le espeto Kaidan.
-¿Cuándo se supone que iba a hacerlo? en medio de una misión de infiltración o a ya se en medio de una invasión batariana – le respondió ella con sarcasmo – Kaidan no quiero discutir, por favor.
-¿Por qué te fuiste de aquella manera? – le pregunto.
-¿De verdad quieres hacerlo? –
-Por favor ilumíname – dijo el sarcásticamente.
-Dios Kaidan preferiría volver a pasar lo que he pasado en Elysium que tener que despedirme de ti en persona –
-Así que cuando ya no serví para calentarte la cama me dejaste tirado – tan punto las palabras salieron de su boca deseo no haberlas pronunciando.
-Vete a la mierda – le respondió ella levantándose y dejando su bandeja en la pila para lavar.
Durante los dos días que duro el trayecto hacia la estación espacial de Arturo no volvieron a dirigirse la palabra, no porque Kaidan no tuviera ganas de pedirle perdón sino simplemente porque no quería montar una escena en medio de la nave.
A Alexa se le hacía difícil encontrar algún lugar donde no encontrárselo y no podía pasarse el día encerrada en la cabina de su padre.
Pero cuando atracaron en Arturo.
-Alexa por favor –le dijo el mientras salían por la escotilla.
-Lo siento Kaidan, siento haberme marchado de aquella manera – le dijo ella con mirada suplicante – pero si quieres entender mis motivos bien sino es tu problema, ahora pro favor déjame marchar tengo una reunión con el Almirante Hackett y no quiero llegar tarde.
Kaidan la vio alejarse a toda prisa por la estación de embarque, preguntándose si algún día podrían solucionar lo que entre los dos habían estropeado….
