Esposa

Esposa

Esposa

Esposa.

Los ojos violetas de Kushina miraban los azules sin creer lo que decía. Y él contemplaba la reacción ante el comentario dicho. Le daría tiempo a ella para que se acostumbrara a su nueva vida. Él seria paciente y le enseñaría que Konoha podía ser un excelente lugar para vivir.

La incredulidad pintaba el rostro de Kushina con facciones no vistas y tonalidades distintas. Pero de algo estuvo cien por ciento segura. Minato no mentía, eso se apreciaba en su rostro y en el tormentoso mar azul de su mirada.

-¿pe..ro co..mo?.- dijo con tartamudeo y esperanza.

Él sonrió apenado y se mordió los labios. Suspiro y forzó una sonrisa apenada. No era fácil decirle que había abusado del poder que tenia y lo había utilizado a su favor para poderse casar con ella.

La pelirroja espero pacientemente a que aclararan sus dudas. Por lo visto para el rubio no era fácil describir la situación por lo que pasaban.

-veraz.- su voz se torno algo flácida e insegura.- etto…

El silencio de la explicación le modifico el estado de ánimo de ella, primero era de pánico por no saber cómo continuaría su vida, pero conforme veía como su "marido" la miraba nervioso y obviamente afligido comenzó a enfurecerse.

-Dime Mina-chan.- dijo entre dientes y controlando su furia.- ¿Cómo fue nuestra boda ¿ por qué yo la olvide por completo.- entrecerró su mirada y comenzó a acumular chakra.- ¿de qué color era mi vestido?, ¿Quiénes fueron mis damas de honor? , ¿Qué tipo de flores decoraron la iglesia?, mi pastel de que sabor fue?

Él se puso más nervioso por la forma en que estaba siendo acosado de preguntas que obviamente para ella eran importantes.

-Necesitaba darnos una oportunidad.- dijo de repente.- tú y yo estamos en una situación difícil, yo no podía dejarte afuera de Konoha a merced de tu clan. Sé que no hemos comenzado como una pareja normal nuestro matrimonio, es cierto que he abusado de mi poder como Hokage para hacerte mi esposa y no me arrepiento. También es cierto que no he considerado tus sentimientos, pero sé que algo más allá del deseó nos une y no puedes negarlo. Podemos crear una vida juntos en Konoha. Y podemos hacer una gran fiesta si lo deseas, donde te daré todo lo que pidas, tu vestido, ramo, flores, pastel…- todo fue dicho rápidamente, sin sutileza alguna. Simplemente nervioso de tal mirada asesina en ella.

El cuerpo de Kushina disparo el chakra rojo de su cuerpo y electrocuto a Minato lanzándolo fuera de la cama. Ella se sentó y al hacerlo sus cabellos se alzaron. Su mirada violeta tenía una tonalidad oscura. Y el Hokage supo que estaba en furiosa.

-¡eres igual que mi padre!.- chillo Kushina , para ella esa comparación fue un insulto al rubio.- ¿Cómo es posible que decidieras mi vida?. ¿No pensaste que preferiría la muerte antes de estar aquí? ¿Esto es una alta traición a mi aldea? Es para mí lo peor…

Minato se paro del suelo y se sacudió, dirigió una mirada de molestia que acallo a la pelirroja.

-Sí, he decidido por ti en base a todos TUS actos. Todo lo que ha sucedido y la situación actual en la que te encuentras lo has originado TÚ. Lo que tu conocías te recuerdo que ya no existe, ahora tienes un nuevo futuro y es mejor que lo aceptes. No hay mal que por bien no venga. YO soy tu mejor opción, al momento de entregarte a mí, me hiciste responsable de ti, y yo no puedo darte la espalda y dejarte a merced de otros. Para mi eres importante y ahora como tu esposo mi obligación es defenderte aun en contra de ti misma.- se encamino a la salida de la habitación.- piensa las cosas Kushina, Konoha puede ser tu nuevo hogar y yo un destino mejor.

La puerta se cerró y ella se recostó en la cama mirando el techo y las cadenas que aprisionaban sus manos.

Sin querer comenzó a llorar. Ella no lloraba, sus manos retiraban las lágrimas que surcaban su rostro pero no podía dejar de llorar. Bien sabía ella que algún día esa forma de ser tan impetuosa le cambiaria la vida. Ahora estaba en una aldea extraña, rodeada de extraños, con un "esposo" sexi, pero controlador y un destino tan incierto. Se sentía perdida y a punto de ahogarse, estaba confundida y lo que más deseaba era no sentir este vacío en su cuerpo. Se abrazo a sí misma y como pudo se acorruco en la cama. Siguió llorando, sacando ese dolor.

Si yo no hubiera

Mil cosas cruzaban sus pensamiento, mil soluciones a sus actos y el no hubiera la perseguía. Horas de pues el cansancio la venció y cayo rendida.

Minato no había abandonado la casa, se había quedado detrás de la puerta escuchando el llanto de ella, y queriendo hacer algo. Pero se sentía tan impotente y a él no le gustaba quedarse de brazos cruzados. Entro a la habitación al saber que ella ya estaba dormida. Con delicadeza toco los mechones de su cabello rojo, y limpio con un pañuelo las lágrimas que se veían en el rostro de ella.

-dame la oportunidad de estar contigo.- susurro cerca de su oído.

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Un día nuevamente se comenzaba y ella se estiro en la cama. Recordó rápidamente en el lugar que estaba y abrió los ojos. Las cortinas se encontraban aun serradas pero se filtraba la luz del día, miro buscando la hora y encontró un reloj, las nueve del día. Ella se sentó en la cama y noto que las cadenas ya no estaban en sus manos.

Era libre

En una silla se encontraba una muda de ropa que de seguro era para ella.

Así que por las pistas que su "esposo" le había dejado, ella podía moverse. Era un voto de confianza.

Miro el techo y se replanteó la situación.

Cerró los ojos y se concentro en recordar su misión. Al abrirlos una Kushina diferente miraba a su alrededor. No todo estaba perdido. Se recordó con esperanza. Ella podía hacer las cosas bien en esta ocasión para obtener lo que siempre había deseado.

Armándose de valor se sentó en la cama y comprobó si podía moverse. Afortunadamente sus piernas temblaron un momento pero después estaba caminando despacio. Agarro el vestido y se dirigió al baño.

Una hora después se sentía aun mejor, el baño la relajo y le gustaba su ropa nueva que curiosamente era parecida a la que tenía en su casa. Bajo por las escaleras despacio, y no se sorprendió al descubrir una nota en la mesa que indicaba que su desayuno estaba en el horno.

Estaba comiendo con tranquilidad cuando la puerta se abrió de golpe y entro una mujer con unas bolsas en la mano.

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La peli azul abrió sin delicadeza alguna ya que los paquetes eran algo pesados y nunca pensó encontrarse a la esposa del Hokage desayunando.

Rápidamente sus mejillas se sonrojaron al ver la mirada curiosa de la pelirroja.

-Buenos días.- hizo una corta reverencia dejando la mayoría de los paquetes en el suelo.- mi nombre es Hana Hyuuga.

-….

Kushina no comento nada esperando a que la peli azul siguiera hablando, pero lo único que hacia la rarita era sonrojarse y mirar nerviosa por todos lados.

-Hola.- respondió Kushina como saludo, apiadándose de la rarita.

Hana la miro apenada la verdad es que no sabía como actuar.

-¿Qué contienen los paquetes?.- curiosa por naturaleza Kushina se acerco a ver lo que había traído la Hyuuga. Se sorprendió al notar vestidos y artículos personales de mujer. Saco un lindo vestido color violeta con un lazo blanco. Era perfecto, a ella no le gustaba vestir afeminadamente pero sabia reconocer las cosas bonitas y cuando lo consideraba perfecto sucumbía a la tentación de ponérselo, sorprendía a todos cuando se presentaba vestida como una dama.

Los ojos aperlados miraron la sonrisa y felicidad de la pelirroja.

-el Hokage me pidió ayuda con tus compras.- comento animadamente llevándola a la habitación y comenzando a enseñarle todo lo que le había traído.

Kushina se olvido por completo de su situación y comenzó a disfrutar de las cosas que había traído la peli azul. Había zapatos, bolso, pañuelos, cintas, ropa, peines, perfumes…

-¿te trajiste la tienda entera?

Hana soltó una risita nerviosa, y miro todo lo que había en la habitación, negando con la cabeza.

-claro que no.- contesto firmemente.- me dijeron lo básico.

Kushina sonrió abiertamente

-y para ti, ¿ esto es lo básico?.- ella señalo todo lo que había en la habitación

La peli azul asintió.

-Sí.

Y entonces ambas rompieron en risas al darse cuenta que no era lo básico.

-gracias. No debiste de molestarte.

-el Hokage me dijo que no escatimara en gastos.- suspiro con añoranza y románticamente, acomodando todo en la habitación sin pedir permiso de nada.- lo mejor para mi esposa. Esas fueron sus órdenes.

La Uzumaki se puso roja por un momento. Al parecer la obsesión de Minato con ella era autentica. ¿Qué podría verle un hombre asi?, no es que ella fuera fea, pero se había sorprendido como su "esposo" estaba algo obsesionado con ella, a tal grado de realizar un matrimonio.

Hana pudo apreciar las tonalidades del rostro de Kushina.

-fue muy sorpresivo su matrimonio.- comento la Hyuuga atrayendo la atención de la novia.- nadie sabía que el Hokage tuviera una novia escondida, y que la raptara porque eran de aldeas distintas.- sus ojos aperlados miraron la sorpresa en los ojos violetas.- esto solo es información clasificada, la verdad es que nadie sabe de dónde vienes, para la aldea eres la esposa del Hokage y él no permite preguntas al respecto.- termino de arreglar las cosas y la miro con una sonrisa en los labios.- yo soy la esposa de uno de sus mejores amigos, así que estoy enterada la historia de amor de ustedes dos.- le tomo las manos.- y quiero ofrecerte mi amistad.

A Kushina se le formo un nudo en el estomago y en su voz, los sentimientos de la peli azul se veían sinceros y ella no sabía que decir. Por lo que simplemente apretó las manos de la Hyuuga y asintió.

-Hana me llevarías con Minato, quisiera platicar con él.

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Sepultado entre papeles encontró a su "esposo" quien no alzo la vista, el pobre se veía demasiado concentrado en lo que leía. Y aprovecho el tiempo para mirarlo detalladamente.

Era sexi

Era guapo

Era caballeroso

Al parecer inteligente

Kushina comenzó a pensar tantas cosas para describir lo que sus ojos veían. Un hombre devoradle a la vista pero a la vez demasiado inteligente y eso se apreciaba en las muecas y en las anotaciones que rápidamente asía.

Debido a su agilidad tan silenciosa que ella poseía, él no la había descubierto observándolo. Sus ojos violetas recorrieron la oficina del Hokage. Un lugar lleno y lleno de papeles. Sonrió con algo de malicia. De seguro su trabajo estaba atrasado debido a ella. Se sintió bien al saber que él al menos sufría de esta manera. Se cruzo de brazos y se recargo en la pared debajo de las fotografías de los sucesores de su esposo.

Curiosamente ella se sentía calmada al estar ahí. Simplemente en la presencia del rubio.

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-Son unos imbéciles.- dijo en tono severo y amargo arrugando un pergamino que traía en sus manos.- cuantas veces tengo que repetir lo mismo.

-que vocabulario tienes.

Los ojos azules se sorprendieron de encontrarla ahí.

Kushina se acerco a él y le arrebato el pergamino leyendo la molestia del rubio.

Y él recorrió con la mirada a su adorada mujer.

Ella se encogió de hombros y le dio el pergamino.

Y ahí estaban los dos mirándose mutuamente sin saber qué hacer y qué decir.

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La puerta se abrió y entro un pelinegro con molestia en su rostro.

-¡¿te exijo saber por qué dejaste a Mikoto?!

Kushina frunció el ceño ante la pregunta del pelinegro dicha con furia, se veía que estaba conteniéndose para evitar golpearlo. Pero al parecer su enojo era controlado y sabía que un ninja no podía alzar la mano en contra de su kage. Ella retrocedió tan silenciosamente que el pelinegro no le presto atención y espero a ver la reacción del rubio.

Minato cerró los ojos y pidió paciencia.

-tranquilízate.- él se recostó sobre su asiento y miro al pelinegro con una serenidad que descontrolo mas al Uchiha.- Mikoto y yo no teníamos ninguna relación mas allá de una amistad. Por lo que yo no veo el por qué de tu reclamo.

El Uchiha en su arrebato de furia puso las manos con fuerza en el escrito rio alzando los pergaminos que estaban ahí.

-sabes que para ella eres algo más que un amigo.- acepto entre dientes.- ella confiaba en que te darías cuenta de que sus sentimientos eran sinceros. Tu sabias que ella te ama.- le reclamo.

-yo nunca la alenté. Y lo sabes perfectamente. Tú la quieres y yo no podría intentar algo con ella cuando tú la amas.

-mis sentimientos aquí no importan.- declaro el Uchiha.- yo sería feliz si ella lo es. Y tú eres su felicidad.

-pero ella no es mi felicidad.- se levanto de su asiento.- te aconsejo que platique con Mikoto de tus sentimientos.

-Claro.- torció los labios en una sonrisa rígida.- quieres que yo ahora sea un segundón.

-Mira.- Minato se masajeo las sienes, tenía un montón de problemas como para estar pensando en los sentimientos de su amigo.- se sincero con ella, yo estoy casado ahora y soy muy feliz.

-según sé.- se cruzo de brazos el pelinegro.- tu mujer es de dudosa procedencia.

Ahora los ojos azules se bañaron de furia.

-no te autorizo hablar de ella.- dijo con rigidez.

-has traído a una forastera a la aldea y todos están comenzando a crear habladurías.

Minato iba a replicar cuándo sintió un chakra fuerte y miro más allá de su amigo. El pelinegro sintió la presencia y se sorprendió al no darse cuenta que ella estaba ahí.

-y dime.- dijo Kushina con una voz fría.- ¿Qué dicen de mí?

Por primera vez en su vida el líder del clan Uchiha sintió temor de la pelirroja con ojos violetas.

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Hasta aquí ¬¬

Si lo se raro

Decírselo ami imaginación.

XD

Sayo que estén bien.,