Autor: Elpin
Traductora: nekoumori
Title: The Scios Totalus of Legend
Pairing: Harry/Severus
Rating/Advertencias: LEER LAS ADVERTENCIAS PRIMERO! (Rating M!) Slash, situaciones sexuales (Harry tiene la edad legal en el mundo mágico), abuso infantil (no sexual), lenguaje ofensivo, violencia (¡sangriento!), torura (básicamente mágica), muerte de personajes (no voy a decir si es o no Harry o Severus). Contiene: malos!Gryffindor y parejas alternativas.
Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Esta historia ha sido escrita para pasar el rato únicamente y nadie saca beneficios monetarios.
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Capítulo 7
El aula de pociones se llenó lentamente de alumnos. Las mañanas de los lunes eran siempre las peores; Gryffindor y Slytherin de quinto año. Normalmente, eso quería decir que Harry Potter se iba a sentar con sus dos amigos, y generalmente riéndose del estilo de vida de Snape. Hoy no había Harry Potter. Severus trató de no dejar que nada se mostrar en su cara. Luego tuvo que pensar, ¿qué exactamente se iba a mostrar? ¿Decepción? ¿Preocupación? ¿Profunda satisfacción? Pero eso no tenía por qué ocultarlo, ¿no? De hecho cualquier otra cosa iba a ser sospechosa, incluso si solo era una cara inexpresiva.
Severus sonrió de lado a los alumnos, por si acaso. Estaba a punto de dar una charla sobre como por fin se habían deshecho de la celebridad cuando la puerta se abrió y entró Draco Malfoy, o más bien dicho, entró pavoneándose. Realmente Malfoy era todo lo que solía acusar a Potter de ser, ¿verdad?
"Sr. Malfy, mis alumnos deben ser puntuales." Dijo Snape mordazmente. Malfoy fue hacia su mesa y le dio un pergamino.
"Estaba en el despacho de la Directora, señor." Explicó, sonriendo de lado. "Acabo de volver de allí." Una sonrisa más pronunciada. Severus reprimió un escalofrío. ¿Qué estaría planeando el chico? Cogió el pergamino de las manos del muchacho y le dio una mirada.
"Muy bien, siéntate, Sr. Malfoy." Una vez el Mortífago en entrenamiento se hubo sentado Severus pudo empezar la lección, pero faltaba algo, y esta vez no era que no hubiera insultado a Potter. Mientras daba clase su mirada se posó en la chica Granger. Estaba frunciendo el ceño y, sorprendentemente, no estaba prestando atención para nada. Eso era lo que faltaba, el sonido incesante de su pluma al tomar notas casi palabra por palabra de lo que decía. Severus se había acostumbrado a lo largo de los años. La chica era inteligente, eso lo podía aceptar, pero ahora estaba distraída. Estaba frunciendo el ceño, claramente pensando en algo, y mirando a Malfoy.
"Srta. Granger, por favor presta atención y deja de mirar al Sr. Malfoy." Severus no pudo resistirse a decir arrastrando las palabras. Eso ya era algo. Además, no podía tenerla pensando demasiado sobre dónde había estado Malfoy. La curiosidad del Trío era lo que les metía en tantas situaciones mortales. Granger se sonrojó tal y como predijo mientas los Slytherin se reían y los Gryffindor la miraban disgustados. Ron estaba rojo como un tomate. Malfoy giró la cabeza para mirarla. Severus se esparaba que le diera una mirada de asco, pero en lugar el rubio la miró con curiosidad, y luego sonrió de lado. Lo que seguramente era igual de malvado porque Granger, también predeciblemente, se sonrojó aún más. Severus siguió con la clase y los Slytherin se silenciaron inmediatamente.
Aun así, Severus no podía concentrarse del todo en la lección, incluso cuando Granger empezó a tomar notas de nuevo. Sintió un cosquilleo en la mano de la varita, y se dio cuenta que eso era lo que lo distraía. Desgraciadamente, ahora que sabía que quería usar la Scios Totalus, eso era todo en lo que podía pensar. La primera vez que perdió el hilo de lo que decía varias personas levantaron las cejas en shock. La segunda vea empezaron a intercambiar miradas.
'Me pregunto que está haciendo Potter. ¿El muggle le estará pegando? Pero dijo que iba a esperar hasta después de trabajar, ¿pero hasta cuando trabajan los muggles? Mi padre no trabajaba nunca así que no tengo ni idea. Seguro que por lo menos hasta la hora de comer. No todos pueden ser unos vagos.' Sus pensamientos siguieron sin parar, imágenes de Potter hecho trizas le hicieron perder el hilo de nuevo, haciendo que Granger frunciera el ceño y le mirara con curiosidad. Meneó la cabeza para deshacerse de las imágenes, pero otras las reemplazaron. Esas era de Potter limpiando las mazmorras durante las detenciones, o limpiando cauldrons. ¿Le habría comparado Potter con ese monstruoso muggle entonces? El chico había trabajado con mucha eficiencia y el lugar había quedado reluciente, pero Severus se había quejado igual.
"Algo urgente ha pasado." Se escuchó decir Snape, recogiendo sus papeles. "La clase ha terminado." Nadie se movió. No le importó. Podían quedarse ahí sentados todo el día. Dejó la puerta del aula abierta cuando se fue, solo para darles una pista. Su túnica se onduló tras él mientras se deslizaba hacia su habitación. El cosquilleo en sus manos le llamaba.
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Hermione miró, en shock y con la boca abierta, como Snape pasaba por su lado y se iba del aula. Eso había sido la clase de pociones más rara a la que nunca había asistido. ¿Severus Snape había terminado la clase una hora y media temprano? Si Hermione hubiera sido muggle, hubiera ido a las ventanas a mirara si los cerdos habían empezado a volar. Pero como no lo era, y sabía que era perfectamente posible, decidió no hacerlo.
Miró sus notas y frunció el ceño. Solo había prestado atención la mitad de la lección, la última parte, porque estaba preocupada por Harry. Bien, eso y pensar que Malfoy estaba planeando algo, como siempre. El chico se había ido todo el fin de semana, probablemente aprendiendo como ser un buen mortífago. Aun así no parecía más malvado de lo normal, y Hermione no solía juzgar temprano antes de saber… por o menos no demasiado temprano.
"Granger." Una voz refinada la sorprendió y giró al mirada hacia donde venía. El resto de la gente se había ido una vez se hubieron dado cuenta que Snape se había ido. Todos menos Malfoy. Él estaba apoyado en su mesa con una ligera sonrisa de lado. Hermione se maldijo por sonrojarse y bajó la mirada y se ocupó recogiendo sus papeles y libros. Cómo alguien tan malvado y cruel podía lucir tan… Decidió no terminar la frase.
"¿Qué es lo que quieres Malfoy?" Le preguntó cuando no dijo nada más. Ella puso la pesada mochila sobre la mesa para poder meter sus cosas más fácilmente.
"Has oído hablar del hechizo para hacer las cosas ligeras?" Preguntó Malfoy, con un tono sin malicia, pero con un asomo de ¿bromeo? Hermione no sabía que Malfoy podía separar los dos tonos.
"Soy perfectamente capaz de cargar mi mochila tal y como está." Declaró ella mientras ponía su pluma en uno de los bolsillos laterales. ¿Por qué estaba Malfoy por ahí todavía? No dijo porqué prefería que la mochilla fuera pesada. Que su peso la reconfortaba. Seguramente se pondría más roja que el cabello de Ron si Malfoy lo descubría.
"También eres perfectamente capaz de hacer un hechizo para hacerla más ligera." Señaló Malfoy, entonces pareció cambiar de idea sobre la conversación. "¿Por qué me estabas mirando?" Cuando Hermione por fin levantó la mirada, porque simplemente ya no había nada más por organizar, Maloy se la estaba mirando fijamente.
"No lo estaba haciendo." Negó Hermione enseguida. Levantó la un poco barbilla para tratar de evitar sonrojarse. "Snape solo estaba intentando avergonzarme. Claramente eres un ególatra, aunque eso ya lo sabíamos todos." La chica se giró y fue hacia la puerta.
"Espera." Protestó Malfoy y se apresuró a bloquear la puerta. La mano de Hermione fue de inmediato hacia su varita. Malfoy levantó las manos en señal de paz. "No quiero pelear. En serio, ¿en el aula de pociones?"
"De acuerdo, ¿qué quieres entonces?" Hermione bufó mientras guardaba la varita.
"Primero debes jurar que todo lo que digamos no va a salir de aquí. Hermione levantó una ceja de una manera muy Malfoy. El efecto fue arruinado cuando resopló.
"¿En serio esperas que prometa eso? ¿Por qué ibas a creerme aunque lo hiciera?"
"Porque eres una Gryffindor." Respondió Malfoy, sonriendo de lado de nuevo. Hermione rodó los ojos. Era o bien prometer o bien no descubrir lo que quería Malfoy , y francamente, estaba muy curiosa.
"De acuerdo. Prometo no contar nada." Malfoy dudó entonces, algo que Hermione nunca había visto antes. En ese breve instante lucía vulnerable e incluso más… Ella decidió no acabar esa frase- Entonces dejó de lucir así y Malfoy se enderezó para darse confianza.
"Si se lo cuentas a alguien soy hombre muerto, y cuando digo a alguien me refiero a cualquiera. Pero necesito que lo sepas por si algún día necesitas ayuda."
"¡¿Ayuda?!" Exclamó Hermione en shock. "¿Por qué iba a necesitar tu ayuda?" Malfoy sacó su varita y levantó unos cuantos hechizos de privacidad. Eso solo hizo que Hermione estuviera aún más curiosa. Malfoy la miró intensamente.
"Estamos en tiempos de guerra, Granger, y la escuela la dirige una rana, saca cuentas." Siseó. "Solo quiero que sepas que cuando el momento llegue, no voy me voy a mantener al margen, y no voy a estar con ciertos cretinos enmascarados."
"¡Uno de esos cretinos es tu padre!" Fue la primera cosa que dijo Hermione. Estaba demasiado en shock como para pensar. Malfoy rodó los ojos dramáticamente.
"Bien visto, Granger, eres muy lista. No estoy hablando de eso, pero solo recuerda esto, ¿vale? Y por el amor de Merlín, no se lo cuentes a tu amigo pelirrojo."
"Ron no es mi amigo." Dijo Hermione, sintiendo la inexplicable necesidad de hacérselo saber a Malfoy, aunque no tenía ni idea de si él le estaba contando la verdad. Aun así, había una parte de ella que esperaba que lo hiciera, una gran parte.
"Novio entonces." Corrigió Malfoy irritado.
"No, quiero decir, estamos peleados. Ya no somos nada." Malfoy pestañeó, después se aclaró la garganta.
"Bien, de acuerdo. Bien." Dijo tenso, mirando por encima del hombro de la chica por algún motivo.
"¿Bien?"
"Bien por poder ver a la comadreja sufrir." Explicó Malfoy. "Necesito ir a mi siguiente clase." Se giró para irse. Antes que Hermione pudiera abrir la boca ya había salido del aula y estaba subiendo las escaleras. Hermione se lo quedó irando, sintiendo emociones dando vueltas en su interior. Sabía que no podía fiarse de él lo más mínimo. Lo que fuera que se proponía, le hacía comportarse de una manera muy rara.
De repente recordó Aritmancia y Hermione corrió tras él. Estaba aún más distraída en la clase, incluso sin los Slytherin.
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Severus miró cómo trabajaba Harry. En realidad era absolutamente aburrido, pero Severus ni siquiera pensó en anular los hechizos. Los pensamientos de Potter eran algo interesantes… A veces, por lo menos…
¡Me pregunto qué pasaría si Dudley entrara en contacto con un Blast-ended Skrewt… posiblemente se pondría a gritar como una niña. ¿O a lo mejor podría darselo de comer a una acromántula? Estoy bastante seguro que le tiene miedo a las arañas- Y el tío Vernon haría muy feliz a Aragog, creo.' Harry suspiró mientras terminaba la última pincelada de pintura blanca en la puerta del garaje. Había estado trabajando desde antes del atardecer, y todo el tiempo imaginando maneras de matar a sus parientes… estaba un poco preocupado por su sanidad mental, ¿por qué importaba cuando estaba ahí encallado de todos modos? Iba a enloquecer si o si. Dejó a un lado los pinceles y la pintura y se aseguró que no tuviera pintura mojada encima que pudiera gotear antes de entrar en la casa. Petunia estaba en la cocina y mirando por la ventana, a los vecinos, sin duda, preguntándose si estarían mirando a Harry. No le gustaba que trabajara en la parte delantera de la casa.
"Me voy al mercado." Dijo ella. "Vas a quedarte aquí y no vas a meterte en problemas." Le siseó con los ojos entrecerrdos.
"Si tía Petunia." Contestó Harry obedientemente. Su mente tenía nuevas imágenes de repente; él tumbado de espalda en el sofá descansando, y de mientras su mente gritaba '¡Paz! ¡Si! No me va a dejar con la Sra. Figg. Posiblemente se ha dado cuenta que lo poco práctico que sería cuando ahora vivo aquí.' Esperó a que cerrara la puerta antes de ir al salón y desplumarse en el sofá.
Severus frunció el ceño cuando Potter empezó a mirar la tele. Que total estupidez. ¡Si eso era lo que veían los niños muggle mientras crecían no era de extrañar que fueran como eran! Y no era de extrañar que Potter fuera corto de miras… aunque seguramente no debió haber visto mucho la tele mientras crecía.
No fue hasta que Vernon llegó a casa que Severus empezó a prestar atención de nuevo. Sorprendentemente el hombre había olvidado su promesa, aunque Potter estuvo en guardia toda la noche. Limpió el coche del hombre y luego fue a su habitación después de limpiar los platos. Por suerte Vernon se durmió delante la tele, y estaba demasiado cansado para lidiar con el 'bicho raro' esa noche. Severus suspiró con alivio cuando Potter finalmente se durmió, dejando la ventana abierta por si Hedwig iba durante la noche.
Pronto Severus consiguió integrar su rato de 'observar a Potter' con sus clases. Siempre lo hacía un rato durante las tardes, pero el muggle no hizo nada más que darle una bofetada a Potter de vez en cuando. Severus se pasó las vacaciones de Pascua enteras mirando, pero casi ni se dio cuenta. Aunque si notó otras cosas…
Por ejemplo, Harry Potter no era nada arrogante, después de todo. Escuchar los pensamientos de alguien durante dos semanas te hacía entenderlos mucho mejor. El chico era tozudo, eso estaba claro, por lo menos cuando estaba al límite. Además no era tan estúpido como Severus suponía, pero eso no era muy sorprendente. Lo que si era sorprendente era ver a un Gryffindor por dentro, y Severus se maravilló al ver como la mente de alguien valiente funcionaba.
Había otras pequeñas cualidades que Severus aprendió. Como por ejemplo como Potter trataba de alisarse el cabello diez mil veces al día, aunque sabía que no lo iba a conseguir. James Potter había hecho lo opuesto, tratar de despeinarlo más para lucir mejor. Potter buscaba la varita a menudo, pero eso era algo triste. Se lavaba las manos después de cada trabajo, incluso si solo era limpiar los platos. Parecía que suprimía sus impulsos, como cuando su primo le molestaba. Si hubiera sido Malfoy habría saltado a la acción en menos de un segundo.
Se podía distraer con facilidad con trabajos físicos, pero tenía igual facilidad para pensar profundamente. Sus sueños estaban plagados de pesadillas, y Severus veía cuánto el chico se culpaba por la muerte de Diggory, lo que era estúpido. Cuando no tenía pesadillas, sus sueños eran sobre volar. Incluso Severus, que odiaba volar, se encontraba arrastrado a cerrar los ojos mientras volaba con Harry.
Fue alrededor de la tercera semana de observar y aprender a conocer todo lo que era Harry Potter que las cosas tomaron un giro…. ¿para mejor o para peor? Bien, eso era difícil de decir. Según Severus fue muy horrible.
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