NdA: He regresado tras semanas de sufrimiento y soledad cibernética. Volveré a perderme en breve, seguramente, porque esto no ha acabado aún, pero de momento subo otra viñeta, porque si pierdo la costumbre, ahí se acaba la historia.

Gracias por los reviews, me animáis, os quiero y todo eso (no me sale ser efusiva, pero se entiende la intención ¿verdad?). Vamos al lío.

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Las brillantes ideas de un director chiflado

Dumbledore desvaría. Es un gran hombre y Lily le tiene mucho respeto... casi siempre. Pero esta vez se ha pasado. Completamente.

Tres días para San Valentín, esa estúpida fiesta inventada por algún elfo con sobredosis de azúcar, y al buen anciano se le ocurre celebrarlo "a lo grande". Un baile. Estupendo. Lo que le faltaba. Como si no tuviera bastante con Potter persiguiéndola en Nochevieja (o técnicamente desde dos meses antes de la fecha) como para tener que aguantarle toda la semana que les separa de dicho evento. Si el director tenía pensado un circo, debió al menos avisarlo con tiempo para que Lily tuviese tiempo de mentalizarse para el acoso permanente durante esos siete días.

Aún está terminando la cena, que obviamente ha perdido interés para muchos tras el anuncio, y les mira de reojo. Los cuatro se sientan siempre juntos, parece casi un ritual. A veces, Lily se pregunta de qué hablan. Seguro que no es nada decente ni normal. Será alguna gamberrada, como siempre, les falta tiempo para planear eso que ellos llaman bromas y a ella le parecen más crueldades propias de críos pequeños.

De repente se da cuenta (o tal vez simplemente lo intuye) de que Black y Potter la están mirando. Sin quererlo se sonroja primero y se maldice después por no ser capaz de controlar las reacciones de su propio cuerpo. Pero Potter niega con la cabeza y señala la mesa de Ravenclaw. Y Black no tarda en desviar también la vista hacia el punto señalado. Y, como es lógico, Lily hace lo mismo.

No es que le interese, es una reacción instintiva. Es como cuando pasas al lado de un grupo de personas y todos están mirando fijamente el techo. La reacción normal de cualquier ser humano es alzar la mirada también, aunque te importe un reverendo rábano lo que haya ahí arriba.

El "punto señalado" en este caso es una muchacha que Lily cree conocer de su clase de Runas. Karen Orwell o algo por el estilo. No, siendo sinceros, sabe que ese es su nombre al igual que sabe que la mencionada lleva años detrás de James Potter. El cabeza hueca le hace una seña y la chica se sonroja. Bien. Es bueno saber que no es la única que no puede controlar sus reacciones, aunque claro, en caso de Karen tiene más sentido, porque a ella James sí le gusta, no es como Lily, lo suyo es más... Bueno. Lo que sea.

Las perspectivas han cambiado en dos minutos. Y es estupendo, claro, saber que quizá esta vez no va a ser perseguida por Potter para que la acompañe al baile. Es grandioso, pensándolo bien. Magnífico, ya lo creo. Y ese vacío sin determinar en el estómago se debe seguramente a que no le ha sentado bien la cena. No hay otra explicación y si la hubiera, Lily tiene muy claro que no quiere conocerla.

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NdA: Agredezco cualquier crítica, pedrada o palmadita que consideréis oportuna. Hasta la próxima.