Capítulo 4.- El viaje y la llegada (parte dos).
Previamente…
Vegeta tiene más hambre que yo — sonrió Gokú rascándose la nuca con su expresión de tonto.
Debemos ir con ellos — apuró Milk sin soltar la mano de Gohan, el cual hubiera querido correr como todo niño.
Así que se dispusieron a seguir a la pareja de peleoneros al interior del hotel.
Antes de que dieran dos pasos se les acercaron otros tres extraños sujetos.
Perdonen extranjeros, — habló uno de ellos, alto, de piel sonrosada y expresión maligna, vistiendo un traje color azul celeste que dejaba al descubierto su pecho, y una larga capa blanca — ¿alguno de ustedes es Gokú?
Sí, soy yo — contestó el aludido un tanto extrañado, no recordaba haber visto a ese tipo en ningún lado.
Bien, — continuó hablando el otro — la producción del anime nos mandó aquí para retarlo. Es así, ¿o no Gran Babidi? — se dirigió al más pequeño, cuyo aspecto no podía ser más repulsivo.
Así es Dabura, — contestó con un irritante tono de voz, tirándole a voz de infante acatarrado — estos son algunos de los granujas con los que según se enfrentará Majin Boo.
¿Enfrentarnos? — preguntó Krilin un tanto preocupado — ¿Qué no se supone que enfrentaremos a los androides?
Será un tiempo después, de acuerdo a lo que establece nuestro contrato. — observó el tal Dabura con seriedad, aunque miraba al chaparrito con gesto burlón — No tiembles todavía.
Oye tú, no te tengo miedo — lo retó ofendido.
Calma por favor, — pidió Ten Shin Han — no es el lugar ni el momento.
Él tiene razón. — agregó Pikoro — Si los enfrentaremos será cuando sea necesario, no te desgastes Krilin.
Los granujas piensan después de todo — rió Babidi.
Gran Babidi… tengo hambre — habló el tercer sujeto.
Era una gran masa rosada de aspecto entre tonto y simpático, pero que sin embargo parecía estar rodeado de un ki muy fuerte. Aun así no aparentaba ser tan malo y tenía un timbre de voz muy gracioso… él sí sonaba como un niño.
Espera y ya comerás todos los dulces que quieras Majin Boo. — lo regaño Babidi — Dabura, tenemos que entrar ahí también.
Por supuesto Gran Babidi — le contestó en forma respetuosa.
¡Vegeta se comerá todo! — reaccionó Gokú con evidente preocupación y se tele transportó, dejando a todos los demás con una gota anime en la frente, incluido el nuevo equipo de rufianes.
Por cierto que, en el interior del hotel, unas recepcionistas atendían al doctor Maki Gero y a Bulma para el registro de los huéspedes, las habitaciones que ocuparían, el tiempo de su estancia y todas las comodidades de las que podían disfrutar. La joven científica llenaba los formularios sintiéndose algo nerviosa porque el pedante Saiyajin no le quitaba la mirada de encima y estaba parado detrás suyo, con su típica pose de brazos cruzados. Y es que no faltaron los torpes que la quedaron viendo como idiotas en cuanto entró, sin importarles que fuera acompañada por un hombre que a leguas se notaba sería capaz de matar a cualquiera que intentara acercarse a ella.
Entonces serán cinco habitaciones: dos dobles, dos triples y una sencilla… — dijo la recepcionista amistosamente, después bajó un poco la voz, mirando disimuladamente al guerrero espacial — ¿está segura que no es su marido? — preguntó con acento afrancesado — No está nada mal y se ve que… la cuida mucho.
Bulma se sonrojó levemente y sonrió.
Es un amigo un tanto especial — contestó con el mismo tono bajo y el mismo acento.
Bueno, — se enderezó la señorita — permítame y almacenó sus datos en el sistema.
¿Ya casi terminan con eso? — soltó el agresivo hombre, un tanto molesto al percatarse de que habían hablado de algo relacionado a su persona… a sus costillas — No soportó a esos gusanos babosos que te miran como si no hubieran visto una mujer en su miserable vida.
Compórtate como un buen "Príncipe"… Vegeta. — lo encaró la joven peli azul, adoptando su pose de brazos cruzados — Así son los trámites, aprende a ser un poco paciente.
Trámites… ridiculeces terrestres — bufó un poco.
En ese momento… algo lo empujó por atrás y se fue de bruces sobre la joven, quien no reaccionó a tiempo y por poco se besaban. Por lo menos él descruzó los brazos para detenerse con el mueble y no caerse con ella al suelo.
¡Justo a tiempo, pensé que ya estaban cenando sin nosotros! — saludó Gokú con gesto aliviado al verlo ahí.
Kakarotto… — gruñó Vegeta por lo bajo, pero sin levantarse inmediatamente porque el delicado aroma de Bulma le embotó tantito los sentidos.
La muchacha parpadeó asombrada de encontrarse un tanto aprisionada entre los brazos del mono salvaje… aunque no protestó y sólo atinó a abrir un poco la boca.
Por cierto… ¿qué hacen? — preguntó el ingenuo Saiyajin al notar que casi se abrazaban, sin estar consiente de ser él el causante.
Ahora sí Vegeta volvió a la realidad, miró a Bulma por un segundo y sintió que se le subía la sangre a la cabeza. Se apartó rápidamente a una distancia prudente y se volvió a ver a Gokú de forma amenazadora.
¡IDIOTA! — le gritó, haciendo que los demás huéspedes se fijaran en ellos, incluidos sus amigos que ya iban entrando — ¡Déjate de ridiculeces con eso! ¡Además, no te importa lo que… — bajó un poco la voz — yo haga!
Bueno, pero no te enojes. — dijo Gokú moviendo las manos y pidiendo calma — Sólo era curiosidad.
¡GOKÚ! — Milk se le acercó hablando un tanto dura — ¡Compórtate y deja de hacer eso que me mareas!
Pero Milk, — contestó mirando a su esposa con su gesto de niño bueno — con la tele transportación puedo llegar más rápido…
¿Por una vez en tu vida puedes actuar como un hombre normal? — le levantó la voz.
¡Mph! — Vegeta se rió por lo bajo — Le pides imposibles… es retrasado de nacimiento.
La morena volteó a verlo muy ofendida… sin embargo las caras y gestos de enojo de Milk únicamente tienen efecto en su marido y en su hijo. El Saiyajin arrogante no se achicopaló ante su mirada y hasta se sonrió más.
Eee… — interrumpió Bulma para evitar una discusión entre su amiga y el babuino impertinente — Vamos a nuestras habitaciones. — se plantó entre los dos y le entregó a Milk la llave de su cuarto, que la recepcionista le había dado un poco asustada por el comportamiento tan agresivo de ese hombre con la cabellera que desafía las leyes de la gravedad — Pediré servicio a cuarto. La cena es en dos horas, descansen un poco. — luego se volvió a Gohan, que se había quedado detrás de su mamá — Podrás ver la televisión — le guiñó dulcemente un ojo.
¿En serio? — preguntó muy contento.
Sí, y mañana estudiaras otro poco. ¿Te parece el trato?
¿Se puede mamá? — el chiquillo se dirigió a su madre con carita de angelito.
Ella se debatió un poco pero accedió, de todos modos era tarde para estudiar.
Bien. — contestó Milk al final, sonriéndole a su hijo — Vámonos Gokú — le indicó a su amado con un tono más amable.
¿Nos llevarán de comer al cuarto? — preguntó el ingenuo Saiyajin, visiblemente esperanzado y de forma inocente — ¿De verdad?
Claro. — le afirmó su amiga, y le entregó la cápsula con su equipaje — No te desesperes, ya llegara.
¡Eso es magnifico! — sonrió feliz y caminó con su familia llevando a su hijo de la mano, despidiéndose cortésmente — ¡Nos vemos en la cena!
En cuanto se fueron la peli azul se dirigió a los demás y parpadeó al ver atrás de ellos a los últimos enemigos, a los cuales también Vegeta les prestó un poco de atención.
¿Y esos? — preguntó la de ojos celestes señalándolos.
Con ellos pelearemos más adelante, — sonrió Krilin para tranquilizarla — no te preocupes.
Son algo raros — murmuró la joven.
Creo que ese granuja es el más maldito de todos. — dijo Babidi acercándose un poco a Vegeta — Se ve que eres un tipo de cuidado.
Mide tus palabras cucaracha. — le espetó con su gesto hosco habitual — No te conozco y no me importa quien seas, así que lárgate.
Dabura se puso junto a Babidi, encarando a Vegeta, y esta vez su gesto era serio. El altanero Saiyajin no se achicopaló ante su estatura.
¿Quiere que le de una lección, Gran Babidi? — dijo al pequeño ser.
Gran Babidi… tengo hambre y quiero comer ya — Majin Boo interrumpió y parecía que haría un berrinche de niño pequeño si no atendían sus demandas.
Déjalo así Dabura, — contestó Babidi buscando algo entre sus ropas — ya habrá tiempo. — sacó una enorme paleta de caramelo de grandes y brillantes colores — Toma Majin Boo, nada más no te la comas muy rápido.
¡Caramelo, que rico! — sonrió complacido y brincó de contento agitando un poco el suelo, hasta que metió toda la paleta a su boca, disfrutando sus sabores.
Mejor vámonos ya — observó Pikoro haciendo un gesto asqueado y apartándose del hall para encaminarse por el rumbo que tomó Gokú.
Subieron por el elevador un tanto apretados. Estratégicamente Vegeta colocó a Bulma, sin "querer", pegada a la pared y junto a él para que ni el anciano odioso, ni el pelón perdedor, ni el cerdo ridículo y mucho menos el novio lombriz de agua puerca se le acercaran un poco, inclusive el subnormal del futuro. La chica se quedó un tanto pensativa y no protestó. No veía a nadie en particular y divagaba la imaginación hacia los últimos sujetos… al parecer ese tal Babidi descubrió que en el interior de Vegeta hay maldad, y le dio un tanto de miedo, no quería imaginar que…
Ha decir verdad le había tomado bastante cariño al Príncipe aunque fuera de lo más fastidioso tratar de ser amable con él, por esa forma y esas manías de tipo duro y presuntuoso, pero ella había detectado que detrás de esa coraza se encontraba un alma llena de soledad que buscaba desesperadamente algo o alguien especial… aun así era bastante susceptible de ser dominado nuevamente por esa parte negativa, por todas las cosas pasadas en su vida de las que se fue enterando poco a poco cuando Vegeta se encontraba dispuesto a tener una conversación civilizada con Bulma. Su voz la trajo nuevamente a la realidad.
¿Quieres quitar esa cara de tonta mujer? — le habló un tanto alto, aunque su tono parecía preocupado ante la ausencia momentánea de ella — No me digas que esos sujetos te espantaron — ironizó tantito.
No, — contestó al levantar la vista, mirándolo dulcemente y haciéndolo sonrojar levemente — estaba pensando en que todos necesitamos un baño — sonrió y salieron del elevador.
Bulma, — le dijo Yamcha tratando de ser solícito esta vez — ¿te sientes bien?
No te preocupes, — le dijo amablemente besándolo en la punta de la nariz — sólo estoy algo cansada. Con un baño me sentiré mejor.
Vegeta no dijo ni pío en cuanto Bulma se separó de su lado para besar a Yamcha, pero en sus ojos negros se notó la molestia. Y al parecer todos se percataron pero prefirieron hacerse los inocentes. Sólo Pikoro y Mirai Trunks sonrieron discretamente… los celitos del orgulloso Saiyajin podían ser muy graciosos porque se empeñaba en negar lo mucho que le atraía la hermosa mujer.
Veamos. — dijo Bulma al apartarse de su galán, sacando del interior de su bolso las llaves que le habían dado en recepción — Esta es la llave de su habitación. — se la dio al joven luchador — Dormirás con Ten Shin Han, Puar y Chaozu. — y le entregó al de tres ojos sus respectivas cápsulas donde estaban sus equipajes, dirigiéndose inmediatamente a Krilin — Esta es la de ustedes, compartirás cuarto con el maestro Rōshi y Oolong. — y le entregó su llave correspondiente — En cuanto a mí…
¿Dormirás con ellos tres? — preguntó el pícaro cerdo — Te pasas… puro hombre fuerte.
Los aludidos, Mirai Trunks, Pikoro y por supuesto… Vegeta, parpadearon de incredulidad.
¡¿ESTÁS LOCO? — le gritó la chica muy ofendida, haciendo que se le agitaran las orejas; los demás mejor cerraron los ojos, inclusive el Príncipe… sus gritos le ponían a veces los nervios de punta — ¡Soy una señorita decente que dormirá sola! Ni Yamcha puede compartir mi cama aunque sea mi novio, mucho menos… — no terminó la frase y decidió ocultar el rostro buscando la última llave.
La encontró y se la entregó a su joven hijo.
Esta es la de ustedes… tiene vista al mar. — le sonrió — Dame chance y ahorita les doy sus equipajes, los voy a buscar. Descansen un poco y báñense. — le besó la mejilla con cariño — Nos vemos al rato — le guiñó un ojo a Vegeta y le lanzó un beso al aire a Yamcha.
Entró en la habitación de a lado de la de los Saiyajins y Pikoro, y les dedicó una mirada coqueta antes de cerrar la puerta. Mirai Trunks decidió abrir la puerta de su respectivo dormitorio y entró después de dejar pasar al namek.
Eee… — dijo Krilin mirando alternativamente a Vegeta y a Yamcha, los cuales después de que la peli azul los dejó se lanzaban miradas retadoras — creo que es mejor hacerle caso, ¿no les parece?
Escúchame bien Vegeta, — Yamcha trató de sonar duro y convincente, pero interiormente sabía que no tendría ni la más mínima posibilidad de escape ante el intrépido guerrero si es que acaso decidía aceptar el reto de luchar por la muchacha — no te permitiré que…
¡Tú no eres nadie para decirme que hacer, escoria! — su rápido y salvaje movimiento tomó desprevenido al luchador, levantándolo del cuello y apretándolo un poco. A pesar de ser más bajo que el de las cicatrices es por mucho más fuerte — ¡Yo hago lo que se me venga en gana!
Los demás quisieron intervenir, pero no se atrevieron a moverse al verlo en ese estado… hasta que Pikoro se asomó a la puerta.
Mejor suéltalo Vegeta, — dijo más autoritario que el luchador — ya ajustarás cuentas con él más adelante… y de mejor forma.
Eso hasta para mí sonó macabro. — el aludido se sonrió un poco de lado, con esa maniaca expresión de disfrutar algo, y soltó a su presa, quien cayó con un golpe sordo tratando de recuperar la respiración y el habla — Así que te espera algo mejor gusano… sí, tal vez sea mejor de otra manera. — ahora lo miró irónicamente — Agradécele al namek y al tal Kami por salvarte… y a la producción. Ya pensaré en algo "digno" de ti — entró al cuarto y Pikoro cerró algo fuerte, después de lanzarles a todos los otros una mirada seria y profunda.
Kame Sen'nin, Puar y Oolong casi se orinan de miedo. Ten Shin Han y Krilin socorrieron a Yamcha. Chaozu parecía inanimado pero consiente.
¿Estás bien? — preguntó el de tres ojos un tanto serio.
Ese Vegeta… — tosió un poco el joven luchador.
No deja de ser un fanfarrón — dijo Krilin con gesto serio.
Aunque no se, — murmuró Ten Shin Han levantando a su compañero — me da mala espina el comentario de Pikoro.
¡Bah, sólo le ha de dar por su lado! — sonrió el chaparrito enderezándose también — A Pikoro nunca le ha caído bien nadie… excepto tal vez Gohan.
Yamcha, no retes más a Vegeta — dijo Puar con miedo, acercándose a su amigo.
No te preocupes, sólo es un alardeador de su "nobleza" — dijo el joven luchador sonriendo un poco para tranquilizar a su amigo.
Aún así es peligroso… — intervino Rōshi muy serio y en actitud profesional — Evítalo en la medida de lo posible.
O si no le dices a Gokú, — opinó Oolong — y él le pondrá sus buenos golpes.
Dejemos a Gokú fuera de esto — opinó Ten Shin Han.
Sí, — intervino Chaozu al fin — mejor vamos a bañarnos qué también me está dando hambre.
Cada uno entró a su respectiva habitación, disponiéndose a terminar bien ese día.
Nota de la autora: Como ven le damos también un tono dramático… pobre Yamcha cuando sea el mismo Gokú quien le sugiera apartarse del camino para que Bulma y Vegeta puedan ser… ya saben, lo manejaré a mi manera, pues esto no fue retratado por Toriyama. Gracias y sigan disfrutando.
