Disclaimer: J. K. Rowling


Chapter 7: Atrapados

Aparecieron al instante en Grimmauld Place 12. Hermione lo empujó hacia las escaleras para que caminara muy despacio y silenciosamente hacia su dormitorio.

-Shh- susurró ella, mientras se ponía el dedo índice sobre los labios.

Subieron las escaleras hasta que vislumbraron a Harry en la cima, bloqueando el paso. Miraba a Hermione con decepción en sus ojos cansinos.

Hermione cerró sus ojos mientras el moreno comenzaba a exclamar improperios. Draco tuvo la misma reacción que un cachorrito regañado, cerró con fuerza sus ojos y se fue encogiendo de hombros conforme los gritos de Harry ganaban decibeles. Harry hablaba de traición, de engaño y de mentiras. Hablaba de que ella debía haberselo dicho, que podían haberlo conversado antes pero ahora era demasiado tarde.

-Lo siento, Harry. Lo siento tanto. Vamos a conversar- dijo ella, casi implorándole de rodillas. Hermione sabía que todo lo que había hecho estaba mal, haberle ocultado algo tan importante a su mejor amigo no solo la mantenía lejos de él si no que colnseguía herir su orgullo al no confiarle su secreto. Harry estaba rojo de la ira y Draco simplemente estaba cabizbajo.

-No tenemos nada que conversar- dijo Harry, apartándose con brusquedad del camino. Malfoy actuó.

Lo tomó con fuerza del brazo y lo zarandeó. Pensó en darle un puñetazo pero no lo hizo.

-Venga Potter, relájate. No he hecho nada al viejo tapiz de la pared ni he roto ningún picaporte. Además, ¿estás seguro de que quieres que Hermione se vaya de aquí?- pausó –Por lo que sé, estarías más solo de lo que ya estás-

-¿De qué hablas?- preguntó Harry, soltando el agarre de su brazo y sacando el pecho, acercándose a Malfoy peligrosamente empuñó su varita.

-De que Weasley ya ha traído a Lavender Brown de pijamada, y que de no ser por Hermione estarías solo. Además, ¿no es una injusticia que él si pueda y Hermione no?- preguntó, arqueando una ceja. Hermione intentó interponerse entre ellos dos y Malfoy la apartó con delicadeza.

-Ese no es tú problema- fue lo único que el moreno consiguió decir en su defensa, no tenía ningún argumento.

Harry bajó su varita y caminó escaleras abajo. Hermione fue tras él y luego el rubio.

La chica tomó del brazo al moreno, quien soltó el agarre con brusquedad.

-Déjame solo- pidió y siguió su camino.

Malfoy por su parte, le tomó la mano a la chica y la arrastró escaleras arriba. La chica soltaba lágrimas pesadas y tragaba su saliva espesa.

-Ha sido culpa todo culpa mía, lo siento- dijo el rubio luego de haber cerrado la puerta detrás de él.

-Claro que no, tarde o temprano él o Ron iban a descubrirnos- dijo ella y luego sollozó. El rubio la acercó hacia sí y le colocó las manos alrededor del rostro, obligándola a mirarle a los ojos.

-No quiero que sigas llorando, no vale la pena- dijo él, la chica cerró sus ojos con fuerza dejando caer aún otro par de lágrimas, sus ojos enrojecidos lo miraban entre cada parpadeo.

-Pero…-

-Pero nada, ¿acaso no te das cuenta? Solo está celoso. Yo lo estaría, vivir con mis dos mejores amigos, quienes tienen pareja. Y yo, lejos de la persona que quiero, deseo, admiro, etcétera… No lo sé, es duro- dijo Malfoy, razonando de forma sensata.

-Solo tengo que hablar con él…- dijo, sollozando se entrelazó a la espalda del rubio con sus brazos y escondió su rostro en el pecho de él. Empapando la sudadera que traía.

-Si quieres puedo irme- susurró él –pero sólo si tú quieres, porque me encantaría quedarme-

Hermione lo apretó contra ella con más fuerza.

-No te vayas- dijo ella. El rubio tomó aquel rostro empapado entre sus manos y secó las lágrimas que quedaban chorreándole en la barbilla.

La castaña dio severos pasos hasta el cuarto de baño, donde abrió el grifo y dejó que se llenara la tina con agua caliente. Destapó varios frascos de sales minerales y baño de burbujas y roció la tina entera.

Comenzó a sacarse la ropa y el rubio no pudo contener la risa.

-¿De qué te ríes?- dijo ella, irritada.

-De que estás pensando que te meterás ahí sola, y creo que es imposible- dijo el –Al menos mientras yo siga aquí-

Hermione sonrió, al menos el rubio conseguía hacerla reír.

-Pues ¿qué estás esperando ahí?- preguntó, sonrojándose de los pies a la cabeza. El rubio ya caminaba hacia ella sacándose la sudadera empapada que tenía puesta.

Dejó que el rubio se metiera a la tina primero y luego ella, el rubio la abrazó por la espalda y la hizo recostarse de su pecho completamente. El agua estaba caliente, relajando cada músculo de sus cuerpos, y el rubio se dedicó a susurrarle cosas lindas al oído, a acariciarle el cabello con delicadeza y a llenarla de besos en las mejillas.

-Podría acostumbrarme a esto- dijo Hermione, mirándolo directamente a los ojos de forma profunda.

-¿Ah sí?- preguntó el rubio, sonriendo de medio lado.

-Pues sí, eres cómodo-

El rubio se carcajeó.

-Entonces hablas de mí como tu almohada personal y no de lo que existe entre los dos-

-Algo así- dijo ella y luego soltó una risita traviesa cuando el rubio mutó su expresión a una de asombro fingido.

-Yo conozco a las de tu tipo- dijo él, Hermione con toda parsimonia parpadeó varias veces en silencio y luego decidió qué responderle.

-¿Cómo son las de mi tipo?-

-Orgullosas, nunca revelan sus sentimientos ni les gusta dar el primer paso. Dignidad ante todo, altivas, ácidas. Todas tienen miedo de salir lastimadas y a final de cuentas no terminan de disfrutar de la conexión que existe- dijo, sonaba tan profesional.

-Parece que has estado con muchas así- dijo Hermione, algo irritada. Celosa más que todo.

-Con una sola me basta- dijo el rubio. Hermione hizo una especia de puchero.

-¿Estás seguro?-

-Pues claro que sí, no es una decisión difícil. Tienes que amar las cosas como son, sin intentar cambiarlas para tu conveniencia. Amar sin tratar de entender, solo amar- susurró esta vez en su oído.

-Entonces… Me amas- afirmó ella, sin que se quebrara su voz.

-Eso creo- dijo Draco para luego fundir sus labios con los propios en un largo y tierno beso.

El agua comenzó a enfriarse así que salieron de la tina. Hermione se colocó el pijama más calentito que tenía, el frío que hacía fuera de la tina era torturador. Calaba los huesos de cualquiera.

Hermione rápidamente se metió a la cama mientras el rubio encendía la calefacción y se metía a la cama tras ella. La abrazó por la espalda y bañó de besos su cuello. Minutos después la chica había volteado su cuerpo para quedar frente a frente y acurrucarse junto a él, habían entrelazado sus piernas y esperaban mientras la calefacción hacía su trabajo.

El rubio la miraba fijamente, las mejillas de la chica estaban rosadas por el baño caliente que acababan de darse pero de igual forma a veces tenía escalofríos.

-¿Qué?- preguntó ella con los ojos cerrados, el rubio se sobresaltó.

-¿Qué de qué?- le preguntó, soltando una risita traviesa.

-No lo sé, tú dime. Eres el que me mira de forma creepy- dijo ella, abriendo sus ojos esta vez. Castaños y cansados.

-¿Yo te miro de forma creepy? No lo creo- susurró el rubio y luego le dio un pequeño beso en la nariz.

-Vas a besarme ¿sí o no?- dijo ella, apretándose más contra su cuerpo.

-Sus deseos son órdenes-

La gruesa voz del rubio entró a los oídos de Hermione como la melodía más hermosa que habría escuchado jamás, y así un mar de besos se convirtió en océano y esa sería otra noche poco tranquila.