Capítulo 3. La vida lo cambia todo

Parte 2: No soy el hijo de mi padre.

En el momento en que separaron caminos con Hermione Granger, la mente de Draco estaba nublada de pensamientos. Mientras estaba sentado con su madre en su sala de estar amueblada con lo más caro, después de haber dejado a Granger fuera de Flourish y Blotts, su mente vagaba sin rumbo mientras su madre parloteaba sobre la fiesta a la que asistirían juntos mañana.

"…va a ser maravilloso…"

Había escuchado con atención cada palabra que Granger había pronunciado desde el momento en que se sentó, tratando de excavar las pistas que ella había tratado de ocultar entre líneas. Hasta ahora estaba absolutamente seguro de que no tenía idea de por qué había dejado Inglaterra o lo que la había traído de vuelta. Por otra parte, no habían mencionado ni una vez a Pansy en la conversación, por lo que no podía saber cómo se conocieron. Sólo sabía que había mantenido a Pansy fuera de la conversación a propósito. No era sorprendente, pero aun así brillante por su parte.

Él no se inmutó por su falta de conocimiento, ni en lo más mínimo. No había esperado que ella confiara suficientemente en él para contárselo todo después de un simple pero educado postre. No, ella tenía muros defensivos construidos a su alrededor, muros tan altos que posiblemente se podían ver desde la luna. Y él no había esperado que se abriera, no para él, especialmente con su madre presente. Sabía que Granger estaba terriblemente incómoda cerca de ella, la palabra aprehensión estaba escrita por toda su cara y se pudo escuchar en su voz cuando inicialmente se sentaron. En algún nivel, incluso horas más tarde, todavía estaba sorprendido por el hecho de que ellos tres habían logrado una decente, si no agradable, conversación en la que la guerra, el Señor Oscuro, y el estatus de la sangre no se habían comentado. No es que todavía creyera en esa basura, de todos modos.

"...creo que el naranja es un magnífico color de verano..."

De alguna manera, reunió algunas pistas sobre el tiempo que pasó en Italia, pero ella se mantuvo deliberadamente vaga con sus palabras.

"…creo que la idea de la glorieta es un poco muggle, pero espléndida…"

Si había una cosa que había quedado hoy totalmente clara, es que no tenía que subestimar a Hermione Granger. No era para nada como esas brujas idiotas sin cerebro con las que Draco estaba acostumbrado a tratar en su día a día, por mucho que le doliera admitirlo. Ella era mucho más inteligente y astuta de lo que había anticipado; por la destreza que había utilizado para conversar con ellos, debería haber sido seleccionada para Slytherin. Lo dejó claro sin siquiera tenerlo que dejarlo claro, ella no quería que él tratara de entenderla.

Poco sabía ella que eso aún incrementaba más su interés.

"…y creo que el blanco es tan impropio…"

Él pudo ver algunos destellos de emociones en ciertas partes de la charla; principalmente cuando su madre le preguntó si había planeado quedarse para siempre a Venecia. Entonces pudo ver el daño y el dolor brevemente, antes de que ella escondiera sus emociones otra vez, y Draco se dio cuenta de que estaba especialmente curioso por su vida en Venecia. Había algo allí.

"…creo que deberías pasar por casa por la mañana antes de ir a la fiesta, te parece bien, ¿Draco?"

"Sí," fue su respuesta ausente y sin compromiso, y su mente siguió su camino.

Decir que simplemente estaba sorprendido de descubrir que Granger era mucho más franca de lo que él esperaba (o del que le había dado crédito) era un eufemismo fuerte, estaba más bien estupefacto, no sólo por sus palabras, sino por su aparente falta de juicio. Era amable con su madre después de haber sido despreciada por ella en el pasado, agradable con él después de su historia obviamente inestable, y además no detectó ni una pizca de falsedad en su voz o sus acciones. Él aprendió más sobre ella en una hora que en lo que había aprendido en seis años: tenía un agudo sentido del humor, hablaba veneciano e italiano con fluidez y alemán con problemas, sólo escuchaba música clásica, no sabía nadar, le gusta viajar y aprender sobre la historia de cada lugar que visitaba, y vivía cerca de un gran lago.

"…creo que tienen encantamientos para prevenir eso así que no es necesario estar preocupado…"

Además, Granger había conseguido hacer algo que ninguna otra fémina, aparte de Pansy Parkinson, había conseguido. Había impresionado a su madre.

"…Pansy me dijo que vestiría una túnica lavanda…"

Draco se desconcertó por algunas de las bolas lanzadas por su madre:

Cuando le había preguntado si estaba satisfecha de haberse sentado con ellos. Estaba seguro que estaba usando a Granger para mejorar su posición dentro de la sociedad mágica; después de todo, hubiera sido un movimiento brillante. Pronto descubrió que estaba equivocado en esa acusación. Y después, cuando ella casi que ofrece a Granger sus servicios para enseñarle a nadar. Draco no podía creer que su madre pudiera llegar a hacer algo como eso. Si no la conociera mejor diría que su madre intentaba juntarlos, pero ese era el pensamiento más ridículo que nunca había tenido. No. Su madre no le haría eso a él.

Simplemente tenía que ser que a ella le gustaba Granger y quería verla más a menudo.

Sí, era eso. Tenía más sentido.

Es más, Narcissa la elogió por más de una hora después de haberse marchado del Callejón Diagón; un claro signo de su recién descubierto cariño hacia la joven y defensiva bruja. Narcissa nunca hablaba de las otras brujas – incluso nunca se acordaba de sus nombre – si no es que le gustaban. Otro signo de su consideración: planes para encontrarse con ella el próximo sábado en un restaurante para trabajar su italiano y hablar durante la comida. Él no se había perdido la mirada fugaz que había aparecido al rostro de Granger. Era como mirar a un hombre insolvente al que le dan una furgoneta llena de galeones. Ella parecía bastante agradecida por la humanidad de Narcissa y les dio las gracias, a su propia manera, por el postre y la conversación. Narcissa se alejó después de darle una sonrisa y una promesa de escribirle durante la semana para establecer una hora para reunirse. Draco la siguió tras un extraño y lamentable adiós.

Extraño y lamentable era una atenuación y él lo sabía.

Había sido horrendo.

"Emm, ha sido, umm, bueno, interesante volverte a ver de nuevo, Malfoy."

Él sólo asintió la cabeza brevemente, giró sobre sus talones – con mucha elegancia – y siguió a su madre sin volver a mirar atrás.

"…Estaba pensando que quizás un azul… "

No lo sabía bien, pero juraría que Granger estaba más sola que no preocupada.

"¿Draco?" Narcissa chasqueó repetidamente sus dedos delante su rostro.

Él parpadeó casi diez veces antes de mirar hacia su madre, "¿Qué?"

"¿Has escuchado nada de lo que te he dicho?"

"Lo siento, pero no mucho. Estaba pensando en un proyecto de trabajo," se disculpó sinceramente y terminó la frase con una mentira mientras tomaba un largo trago de té

"Oh, está bien. De todos modos supongo que te estaba aburriendo." Ella se alisó su túnica, "Entonces, ¿qué piensas sobre Hermione Granger?"

Por segunda vez en el mismo día, Draco casi se ahoga, gracias a ella. ¿A qué demonios había venido eso? No debería estar tan sorprendido por su franqueza. Ella no se andaba por las ramas, por así decirlo, no como él. "Está bien, supongo," su respuesta carecía de emoción, pero era la verdad.

Narcissa puso una cara que a él no le gustó para nada, era una demasiado intrigante. "Ella es como una joya: Inteligente y serena. Sí que estaba un poco a la defensiva, ¿pero quién no lo estaría en su situación? Creo que ha manejado la situación con Potter lo mejor que ha podido. Creo que deberías de tratar de llegar a conocerla mejor."

Draco estuvo de acuerdo, aunque en silencio, con todo lo que dijo hasta la última frase. Literalmente podía escuchar las ruedas en la cabeza de su madre mientras rodaban, las ruedas y sus palabras le dejaron pronto muy incómodo. ¿Tratar de conocer a Granger? Su frente se mezcló con su pelo ante la sola idea. "¿Perdón?"

Claramente había estado oyendo y viendo cosas.

A Draco no le importaba que a su madre le gustara Granger; sólo quería mantenerse al margen. Intentar conocerla mejor jodería el plan de averiguar qué pasó con el Trio Dorado y después seguir con su vida como si nada.

Por alguna razón, tenía un fuerte presentimiento de que era más fácil decirlo que hacerlo.

"Ya me has oído, Draco. Puede valer la pena."

Su respuesta salió en medio de una carcajada. "Obviamente, has perdido el juicio, Madre."

Narcissa sólo sonrió, no con malicia, sólo de buen humor, y se levantó de su sitio. "Tengo que irme. Algunos Sanadores vienen hoy para observar a tu padre y cambiarle alguna de sus pociones. Llega a la Mansión mañana a las once de la mañana para poder irnos juntos hacia el evento."

La miró un poco alarmado. ¿Sanadores? ¿En la mansión? "¿Necesitas ayuda con Padre esta noche?" Después de la visita de Sanadores y cambio de pociones, siempre llegaban noches agresivas.

"Para nada," le dio unas palmaditas al hombro, "Nada por lo que preocuparse. Todos ellos son tan fuertes como son discretos. No te preocupes por nada ya que ellos también van a quedarse alojados durante las dos próximas noches para ver que si se ajusta bien a las pociones."

"Pero—"

"Lo tengo todo bajo control, Draco, ya te escribiré si necesito ayuda," Narcissa soltó un bezo a la mejilla de su único hijo y se fue por la red Flu, dejando a su hijo solo con sus pensamientos ya no de los misterios detrás de la fachada de Granger sino en el hombre que había sido una parte importante de su vida.

Decir que Draco idolatraba a su padre mientras era un niño era una sutileza. Él adoraba literalmente al hombre, el temor y admiración siempre estaban presentes en su mirada. Durante sus años más influenciables, Draco había establecido a su padre encima de un pedestal, mostrando abiertamente sus deseos de ser cómo él cuando fuera mayor. Ver a su padre en su estado actual de locura era especialmente difícil de presenciar para su niño interior. El miedo y la lealtad al Señor Oscuro de su padre habían arruinado su vida, sin embargo, Draco todavía lo respetaba, ahora sólo en la forma en que un hijo debe respetar a su padre... oh, pero de veras que le tomó mucho tiempo para borrar la amargura y retornar al punto anterior.

Draco Malfoy había pasado de respetar a su padre a odiarlo con tan solo doce segundos.

Fue justo después de que su sexto año terminara abruptamente que las cosas empezaran a ir cuesta abajo. Estaba sentado en presencia del Señor Oscuro, secretamente aterrorizado (pero escondiéndolo, por el bien de su Padre), mientras lo observaba torturar y matar a alguien en su salón. Sus ojos se dirigieron hacia su padre y allí estaba. Evidente. Tenía el mismo miedo en sus ojos grises, el cual siempre le había dicho a Draco que tenía que ocultar. Ese acto hipócrita fue la chispa que encendió un sentimiento de puro odio, odio dirigido a su padre. Creció por su pecho con rapidez y se propagó a través de él como un fuego incontrolado.

Por supuesto, Draco no lo comprendió en ese momento, pero más tarde se dio cuenta de que al ver a Lucius como algo menos que el Malfoy fuerte y valiente que había forzado ser a Draco (el miedo era algo que los verdaderos Malfoy no se sentían, de acuerdo con su padre dijo después de un cierto incidente "con el fuego de una vela" cuando él tenía sólo seis años), sólo le hizo perder todo respeto por su padre.

Y después se fue deteriorando desde allí.

Hizo que brotara el odio y que su piel quemara.

Hizo que sus manos temblaran con vehemencia y su respiración cambiara.

Hizo que se diera cuenta de cosas de su padre que nunca había visto.

Lucius Malfoy era un maldito egoísta. Le importaba una mierda que le iba a pasar a él o a su madre cuando decidió seguir abiertamente al Señor Oscuro. Tampoco le importó una mierda como eso alteró y arruinó sus vidas para siempre. Le importaron una mierda las repercusiones de sus actos. Le importaba una mierda todo. No, sólo hizo lo que quiso, al diablo con las consecuencias, que se jodieran él y su madre, que se fuera todo a la mierda. Ciertamente los había condenado por largo tiempo, no sólo en sociedad, también en sus propias mentes. Y entonces, su padre tuvo el descaro de estar asustado del Señor Oscuro, después de haber inundado a Draco de historias sobre lo grande y poderoso que era el Señor Oscuro.

Gilipolleces.

Todo.

¿Y Padre?

Todo él era un escape de basura.

Draco quería armarse de valor y darle un puñetazo en ese momento hace más de seis años, a causa del infierno que tuvieron que vivir el año siguiente, el infierno que había pasado ese año, todo eso era culpa suya. En lugar de quedar fuera de todo ese asunto, porque no era mayor de edad, Draco fue calificado con prontitud, fue iniciado y arrastrado hacia el mundo de su padre, literalmente. Oh, cómo odiaba a su padre por haberlos arrastrado a todos hacia abajo con él, para establecer el camino que llevó a Draco de ser utilizado como un maldito conejillo de indias en los juegos de un hombre sádico, una misión que casi le cuesta la vida y su cordura... y cuando el Señor Oscuro se enteró que no pudo completar la tarea por su cuenta – le costó semanas recuperarse.

Fue un largo camino después de la guerra, pero Draco finalmente llegó a respetar de nuevo a su padre, incluso si estaba loco. Le tomó tres años ver la propia falta elección de su padre en la materia. Le tomó tres años entender por qué hizo lo que hizo. Le tomó tres años, pero aprendió más sobre su padre de lo que nunca aprendió cuando estaba cuerdo.

Por supuesto que nunca revertió al completo la misma admiración que había tenido por su padre mientras era un niño. No, era demasiado mayor, demasiado cambiado por la guerra, y demasiado maltratado con crueldad por parte de un Señor Oscuro sádico, para mantener los mismos sueños y objetivos que de niño.

En una explosión de llamas verdes, Pansy Parkinson salió de su chimenea. Mientras la bruja se sacudía las cenizas de su capa, él la observaba con curiosidad. ¿Qué estaba haciendo aquí? No tuvo que esperar mucho tiempo por su respuesta. Pansy miró a su alrededor antes de preguntarle con frialdad: "Pensé que tu madre todavía estaría aquí, ¿está?" dijo antes de colgar su capa en el perchero encantado y pasarse una mano por su vestido azul para suavizar las arrugas invisibles.

"Hace unos veinte minutos que se ha ido."

Pansy volvió a recogerse la túnica, y se preparó para viajar vía Flu hacia Malfoy Manor. "Bueno, pues supongo que debo—"

"Quédate."

"Creo que no debería."

Draco se levantó de su puesto en el sofá, cruzó la habitación y se paró a unos pocos centímetros de su amiga, "¿Qué? ¿Ahora estás asustada de mí?" cuestionó con un suave tono. Lo último que necesitaba era que ella le temiera. No después de todo lo que habían pasado juntos como amigos.

Pansy contempló el suelo. "No, claro que no."

Hizo caso omiso de la leve sensación de alivio que corrió a través de él. "Entonces, ¿por qué no me miras?"
"Ahora mismo no confío en estar a solas contigo."

Durante un largo tiempo no dijeron nada más porque honestamente él no sabía que decir. Tenerla allí iba contra sus planes de dejarle unos días para calmarse para después aproximarse a ella y sonsacarle algo sobre el asunto de Granger mientras tenían una placentera comida y tomaban unos cuantos tragos. Pansy siempre se aflojaba con un par de copas. Era un plan magnífico, pero ahora tenía que volver a pensar otro de nuevo. "Es por lo de Granger?"

"Sí."

Sin alterar la voz, como si no le importara y sólo quisiera entenderlo, preguntó, "¿Por qué la proteges? No puedo entenderlo."

Pansy se apartó de Draco. "Alguien tiene que hacerlo."

"No es propio de ti lo de ser sacrificada y lo sabes. Sus cargas no tienes por qué llevarlas tú."

La chispa que enciende en llamas el temperamento de Pansy prendió fuego. "¡Mírala, Draco! De verdad, ¡mírala bien! ¡Se está desgastando porque no puede ni siquiera llevar sus propias cargas! No sé todo lo que le pasó, no sé qué secretos me esconde, pero está mucho peor de lo que estaba hace siete meses cuando la vi—" con un pequeño grito de asombro, la mano de Pansy voló hacia su boca y sus ojos se ensancharon.

Era obvio que había hablado demasiado. Su mente giraba alrededor de la nueva información con la que inintencionadamente había sido otorgado. Pansy había visto a Granger hacía siete meses. Él asumió que en Italia.

Con el modo de interrogación activado, su siguiente pregunta salió rápidamente, "¿Por qué estabas en Italia?"

"No te lo puedo decir."

"¿Cuándo la viste?"

"No me preguntes cosas que no puedo responderte."

"¿Qué tiene contigo?"

"Nada."

"¿Entonces, por qué la estás protegiendo?"

"Ya te lo he dicho."

El rostro de Draco se transformó en una burla de la cual sus ancestros hubieran estado orgullosos, "Me estás mintiendo, y odio que me mientan."

"¿De verdad importa? ¡Tú me mientes siempre! Dices que esto que le pasa a tu padre no te importa, y ¡sí lo hace!" Pansy gritó. "¿Por qué te importa ella? No vas a ayudarla. Eso es muy impropio de ti." Draco abrió su boca para protestar, pero ella no le dejó decir ni una palabra. "Eres un maldito egoísta, ¡justo como tu padre! ¡No te importa nadie aparte de ti mismo, Draco! Yo lo sé, tú lo sabes, Blaise lo sabe, e incluso tu madre lo sabe, así que, ¿por qué empezar a preocuparse por los otros ahora?"

En su interior burbujeaba rabia, su cuerpo se puso al rojo vivo y sus ojos se oscurecieron. Draco se había apartado hacia la otra parte de la habitación para evitar arremeter contra ella. Le temblaban las manos, quería maldecirla hasta tal punto que le dolía. Pero eso no era lo que él era. Él no maldecía a las mujeres. Él no golpeaba a las mujeres. Él no era abusivo. Él no era malvado. Su padre había sido todas esas cosas de vez en cuando. No él. De verdad. No él.

"¿Nada que decir?" preguntó ella con enojo.

Y eso lo hizo devolver a la realidad. "Oh, Sí que tengo algo que decir, Pansy. ¿Cómo coño te atreves a compararme con él? ¡Creía que me conocías mejor que eso! Joder Pansy, ¡no soy para nada igual que él! No soy nada como—"

"¡Lo eres, Draco! Tratas de no serlo, tratas de actuar mejor, lo intentas y lo intentas y lo intentas, Draco, ¡pero lo eres! ¡Eres cómo él!"

"¡No, no lo soy!" gritó él; la desesperación en su voz estaba protegida por la rabia que residía en su pecho.

"¡Sí, lo eres! Puedes sentarte aquí todo el día y negarlo, pero lo eres. Mientras que no eres un abusador o no eres malvado como tu padre en sus mejores momentos, eres manipulador y no te importa nadie más que tú mismo. Quieres algo de ella, y no vas a pararlo hasta tenerlo. ¿Te suena familiar? Debería." Ella puso sus manos en sus caderas. "Puedes enfadarte conmigo e incluso puedes negarte a hablar conmigo, pero cuando más pronto aceptes la realidad, mejor para ti."

Draco quería maldecirla porque en el fondo sabía que tenía razón y la odiaba por eso.

Eso ahogó su ira.

Ligeramente.

"Vete al infierno, Pansy," se puso furioso.

Hubo otro largo y doloroso silencio antes de que ella murmurara, "Lo siento, Draco. Eso estaba fuera de lugar."

"Maldición si lo estaba."

"Sólo quiero que dejes a Hermione en paz," le dijo Pansy fríamente.

"¿Así que es Hermione?" escupió con disgusto, "¿Ahora es tu nueva mejor amiga?"

"No es nada de eso," ella negó con la cabeza lentamente, todavía sonrojada del argumento, "Ni siquiera somos amigas. Ella incluso odia esa palabra."

"Entonces, ¿por qué protegerla?"

Cuando ella suspiró, sabía que la había agotado. "No quiero pelearme contigo."

Ella odiaba que lucharan casi tanto como él.

"Me estás escondiendo cosas, Pansy. Pensaba que estábamos por encima de eso."

"Draco," dijo débilmente, con los ojos fijos en los de él. El mago rubio miraba con un leve estado de shock como la mujer ante él perdía su compostura. "Hay muchas cosas que te escondo."

"Entonces dímelas."

"No puedo." Sus hombros temblaron y sus ojos se humedecieron; había pasado tanto tiempo desde que la había visto mostrar algún tipo de emoción que mostrara lo vulnerable que era. Draco casi quiso abrazarla, pero ella no era muy amante de las demostraciones de afecto. Tampoco lo era él. Así que se quedó dónde estaba y miró como ella se rompía en pedazos delante de él, sintiéndose horriblemente culpable. "Me gustaría decírtelo todo, pero no puedo."

"Pansy." Había un toque de simpatía en su voz que la hizo mirarlo.

A Draco no le gustaba verla herido, y esa era una de las diferencias entre él y su padre. Mientras que Padre no dudaba derribar a Madre por consentirlo demasiado y él no se lo pensaba dos veces antes de patear a Draco por tener "una conducta anti-Malfoy" mientras era aún un niño, el propio Draco, se negó a deprimir a Pansy. Se negaba a repetir la historia, ya que había aprendido de ella. Después de todo, no era mucho lo que alguien podía resistir antes de cansarse y el pensamiento de Pansy cansándose de él, lo dejaba con una sensación incómoda en el estómago. Por lo tanto, se negó a hacerle daño con palabras sólo porque ella lo había herido a él con las suyas. Maldición, él se negaba a hacerle daño en absoluto. Nunca. De hecho, él había hecho todo lo posible para aliviar el dolor después de la muerte de su padre.

Merlín sabía cuánto tiempo había tardado en llegar al punto en el que se encontraba hoy. Y no era el momento para una recaída.

"No intentes sacármelo a la fuerza, Draco," suplicó entre lágrimas, "Sólo hazme caso cuando digo que lo que esconde es algo con lo que realmente no quieres verte involucrado. Desearía que el destino tuviera mejores planes para mí."

Hubo otra pausa antes de que él preguntara, "¿Qué quieres decir?"

Ella se echó a reír con tristeza y secó sus lágrimas. "Lo que quiero decir es que dormiría mejor por las noches si no supiera nada por lo que ella ha tenido que pasar, de lo que la atormenta. Dormiría mejor si no hubiera visto su cara de horror en mis peores memorias o sus gritos en mis sueños. Dormiría mejor si no fuera la única persona que sabe la razón por la que ella dejó Gran Bretaña hace cinco años."


Disclaimer. Todos los personajes y el mundo de Harry Potter son propiedad de Rowling. La historia es propiedad de inadaze22, yo sólo traduzco por placer.

N/T. Y aquí tenéis un capítulo con los pensamientos que van apareciendo por la cabezita de Draco. ¿Y Pansy? ¿Qué creéis que es lo que sabe y no la deja dormir? ¿Créeis que es algo tan duro como ella lo describe? ¡Ideas!

Algunas me preguntáis con qué frecuencia actualizaré... La verdad no lo puedo decir del todo seguro, pero me gustaría que fuera sino cada día, cada dos días. Aunque excluyo los fines de semana que es cuando más trabajo tengo...