Hola, ahora sí, en serio, siento haber tardado más de un mes -.- sufrí una falta de inspiración que se mezco con abundante trabajo escolar x.x ... bueno, ahora sí, al grano xD este episodio es en realidad sólo la mitad de lo que pensaba subir, decidí dejarlo ahí porque ya pasó bastante tiempo y quisas en estos días no voy a poder terminarlo -.- pero, a lo que voy es que estará listo en breve, ya tengo escrito los dialogos en mi block xD sólo falta pasarlo en limpio... Otro detalle es que como está en dos partes pero al final de cuentas es el mismo episodio, ambas partes seán desde la perspectiva de Ada xD ... en realidad esto (lo que en breve leerán xD) no estaba planeado xD fue una idea media rara que se me ocurrió duarante mi falta de inspiración mientras mi amiga me sugería lo del Starbucks... me imaginé como serían Wesker y Ada dentro de un... en fin, ya lo van a leer pronto xD

Nota: Disculpen, no voy a contestar reviews ahora porque no me queda mucho tiempo . es un poco tarde y en cualquier momento mis padres me cortaran el internet xD pero los contestaré todos en la parte II que máximo la tendrán el prox. viernes (exagerando) Bye!


Starbucks parte I

Al presentir que me encontraba cerca de mi destino, saqué el papelito en el que había apuntado la dirección del lugar del encuentro. "Golden Street 348" Mmm… sólo deberían de faltarme unas 4 calles. Era un poco raro que el lugar pactado sea al otro lado de la ciudad… ¿Acaso sería una base secreta? No creo que hubiera necesidad de ir tan lejos para vernos… De todos modos, no faltaba mucho tiempo para que descubriera la razón de tan largo trayecto…

Wesker había cumplido su promesa de contactarme relativamente pronto. Ni yo misma lo creí cuando escuche su voz en mi contestadora al día siguiente. Demasiado pronto… me tomó desprevenida, aún no logro descifrar como seducirlo, lo ordinario no funcionaría, él es tan… diferente, en todos los sentidos de la palabra. Será un poco difícil… pero de todos modos encontraré la manera.

El sonido de un fuerte claxón me hizo reaccionar, deje mis pensamientos para después y aceleré… Me llevé una gran sorpresa cuando vislumbré cierto establecimiento… No, era muy poco probable que "eso" sea Golden Street 348… bajé la velocidad y me acerqué lentamente… "345, 346, 347… 348" ¡Vamos, no es cierto!

Con un semblante de escepticismo, aparque el auto y me dispuse a entrar al… Mc Donald's…

Y justo cuando creía que estaba empezando a comprender a Wesker…

- Esto no está pasando… – murmuré mientras me sentaba en una de las mesas que jugaba los típicos colores de amarillo y rojo…

Al poco tiempo noté que iba demasiado elegante para la ocasión… la gente empezaba a mirarme de reojo. ¿Cómo se le ocurre…?

Ignoré las miradas curiosas y permanecí sin hacer nada interesante… al cabo de unos minutos alcé mi brazo para ver la hora. 6:40… la cita era a las 6:30. Wesker no me podrá criticar mis pequeños errores de puntualidad luego de esto. Aunque…

Mi reciente descubrimiento me hizo reaccionar: Wesker nunca llega tarde… Es imposible… Montones de pensamiento abordaron mi mente, desde la posibilidad de que haya tenido problemas (y considerando quien es está clara la magnitud de esos "problemas") hasta que haya decidido jugarme una broma de mal gusto. Cuando estaba apunto de levantarme, el ingreso de una figura en su mayoría negra hizo que abandone mis suposiciones y vuelva a verme embargada en la absoluta incredulidad…

Me buscó con la mirada y luego de verme se acercó.

- ¿Qué haces? – inquirió con una nota de ligera confusión en su tono de voz

- ¿Ah…? – no entendía que quería decir

- ¿Por qué estas aquí?

- ¿Cómo que por qué? ¡Tú eres el demente que me citó en este lugar! - le contesté levantando un poco la voz… si antes yo llamaba un poco la atención, los dos juntos sí que lo hacíamos

- ¿Qué? – él también pareció notar que todos nos estaban mirando, así que acerco una silla y se sentó a mi lado, para que nos veamos un poco más "normales" – Yo te dije Golden Street 348… - aclaró disminuyendo un poco el volumen de voz

- ¡Y en donde crees que estoy! – chillé, ahora era yo quien subía el volumen de voz

- Ada… esto no es Golden Street… es Goleen Street – mi molestia se esfumó y me invadió la vergüenza, miré para otro lado.

- Ah… Vaya – volví a dirigirle la mirada esperando que se burlara de mi error, pero me encontré con la expresión indiferente de siempre – Bueno, ¿qué esperas para reírte?

- ¿Crees que esto me parece gracioso? – cuestionó volviendo a levantar la voz – Lo único que has logrado es que yo pierda mi tiempo… eso no tiene nada de gracia, al contrario, algo tan estúpido da lástima.

- ¡Para que me mandas a buscar una calle que está al otro lado de la ciudad! ¡Yo soy quien más pierde su tiempo! – objeté, igualando mi nivel de voz a la de él

- ¡Puedo citarte en Japón y tu tendrías la obligación de obedecerme sin chistar! ¡¿Hasta ahora no lo entiendes?! Tú trabajas para mí…

- ¡Lo que no quiere decir que sea tu esclava! – lo contemplé con ira y él estaba apunto de contestarme cuando uno de los empleados se nos acerco

- Este… Señores, disculpen…

- ¡¿QUÉ?! – preguntamos al unísono, el joven empleado pareció asustarse un poco de haber interrumpido… y tenía razón para estar atemorizado.

- Disculpen, disculpen, pero me han pedido que les avise que bajen un poco la voz porque unas mesas más allá se está celebrando el cumpleaños de un niño. Disculpen por la interrupción – se volteo para irse apresuradamente y antes de perderse de vista nos volvió a pedir disculpas y se fue. Ambos desviamos la mirada y permanecimos así por unos cuantos segundos…

- Ada, no puedo molestarme, no en público… sabes a que me refiero – comentó casi en un susurro. Recordé lo que pasó la última vez que lo hice enfadar e hice una mueca

- No me matarías delante de todos, eso sería muy idiota – susurré

- No me refiero a eso… parece que hoy te ha dado un ataque de estupidez - comentó

- ¿Entonces?

- Mejor olvídalo… será mejor que vayamos al grano si queremos recuperar un poco el tiempo perdido

- Estoy de acuerdo – Wesker asintió y estaba apunto de hablar cuando se quedo contemplado a algo que estaba a mi espalda, volteé y pude ver a Ronald Mc Donald's seguido por un montón de niños bailando ridículamente simulando a un tren que pasaba por todo el establecimiento

- ¿Y justo tenías que confundirte con un Mc Donald's…? – cuestionó mientras seguía con la mirada al payaso, me encogí de hombros

Poco a poco el payaso y los niños se nos fueron acercando, cuando pasaron por nuestro lado me alivié un poco de que por fin se fueran, pero luego vi como doblaban y bordeaban nuestra mesa… para luego volver a hacerlo. Técnicamente, el payaso, quien no podía haber sido más estúpido, estaba dando círculos alrededor de nuestra mesa.

- ¡En el JAJA Mundo Mc Donald's! – cantó con un micrófono, luego le puso el micro a Wesker - ¡A ver señor, cómo es la canción! – tenía mis ojos como platos… Wesker sólo miró el techo sin contestar nada en absoluto, el payaso pareció impacientarse – Oh… vaya ¡qué lástima! Parece que el señor no sabe como va la canción… ¡Niños hay que enseñarle! ¡En el JAJA Mundo Mc Donald's! ¡En el JAJA Mundo Mc Donald's! ¡En el JAJA Mundo Mc Donald's…!

Ronald Mc Donald's y los niños se dispusieron a cantar en coro la tonta canción bailando a nuestro alrededor… yo sólo contemplaba a Wesker con expresión absorta aguardando al momento en que perdiera el control y matara al payaso. Noté que cada vez lucía más impaciente… o hacía algo ahora o en breves instantes sería salpicada por la sangre de Ronald Mc Donald's…

- Señor, disculpe… - el payaso seguía cantando haciendo caso omiso a mi llamado, a pesar de escucharlo claramente… sopesé la posibilidad de que todo esto haya sido planeado para "castigarnos" por la discusión que mantuvimos hacía un rato… maldito Mc Donald's… - ¡SEÑOR! – esta vez sí grité, todos lo clientes clavaron sus miradas en nuestra mesa – Disculpe, trato de tener una charla con mi… - dudé un par de segundos; la palabra "jefe" estaba fuera de contexto, sin mencionar que llamarlo así significaría aceptar mi subordinación a él y Wesker gozaría del momento, no, era algo que no iba a permitir… - Con mi esposo… - noté que Wesker frunció el seño, pero dudo que alguien además de mí se haya percatado, debido a las gafas – Así que, por favor, le pido que se retire porque me gustaría almorzar con tranquilidad y comodidad en… este establecimiento – hice un gesto de desprecio - ¿Me entiende?

- Ah, sí, lo siento, señora – la última palabra me atravesó el alma, pero supe disimularlo – Lo que sucede es que oímos un par de grititos ¿No es cierto niños?

-¡SÍ! – afirmaron en coro

- Por lo que decidimos dar marcha al trencito chucuchúm – arquée una ceja al oír la ridícula palabra – para determinar de donde provenía la amargura y opacarla con el humo de nuestro trencito, el cual está lleno de polvo Jajaja, que sirve para dar alegría y sólo se activa si es que cantas la canción – … lo peor de aguantar la infantil explicación, era el tener que soportar el tonito agudamente irritante del payaso estúpido. Podría haber dejado las cosas allí y dejar que se fuera, pero estaba a borde de estallar y decidí desquitarme…

- Me interesa muy poco el trensito chucuchúm, lo único que quiero es que se aleje de mi mesa, su sola presencia me incomoda, payaso ridículo – complemente el sentido de la frase con un tono de voz relajada, que provocaba aún más irritación. Wesker me dirigió la mirada sin decirme nada. Ronald Mc Donald's cambio su semblante de fingida alegría a una de seriedad y frunció el ceño.

- Señora, sé que la estoy incomodando y que le interesa un rábano mi trencito y los niños, – hizo una mueca de melancolía falsa – pero era necesario que interviniera, los gritos llegaban hasta el salón en donde celebrábamos el cumpleaños, aunque ya comprendo por que tanto alboroto, de seguro el señor aquí presente no aguantaba los comentarios absurdos y bajos de cierta… dama corriente – Si hacía una rato estaba al borde de estallar, pues lo que sentía ahora era equivalente al Big Bang. Me puse de pie. Una pequeña demostración de Kung Fu no le vendría nada mal a ese imbécil.

Un segundo antes de que me abalanzara sobre él, sentí que algo (o alguien) se interpuso en mi camino y me sujetó… la mayor parte de mi campo de visión se tiñó de negro.

- Querida, no llegará hasta dentro de una horas. Acaba de enviarme un mensaje de texto, será en vano seguir esperándolo – me soltó y extendió su mano - ¿Nos vamos?

Contemplé a Wesker con expresión estupefacta. Dios, era muy buen actor… En estos momentos, su postura, su tono de voz, sus palabras… lograban convertirlo en alguien irresistible… incluso para mí… Olvidaba el maldito bastardo que era en realidad y permitía que me hechizara. No estoy segura de cuantos segundos demoré en reaccionar. Tomé su mano… a pesar de que él llevaba guantes, tuve una sensación extraña cuando sostuvo la mía y me jaló ligeramente hacia su costado

- Con permiso – susurró empleando un tono de voz intimidante y segura, propia de él, que hizo que el payaso y todos lo curiosos nos abrieran paso hasta la salida.

Sólo nos soltamos al llegar al estacionamiento… aflojó su mano suavemente y al tenerla liberada la levantó para acomodarse los lentes, mientras que con la otra sacaba las llaves del auto. No estoy segura de porque no me soltó antes… ni de porque no lo solté yo antes… o aún me sentía aturdida por su repentino cambio de comportamiento o… simplemente, este poco frecuente romanticismo de su parte me estaba gustando. No es que sea romántica ni nada de eso… es sólo que, viniendo de él, esa clase de actitud escasea tanto… que cuando aparece hay que aprovecharla al máximo.

- El Starbucks queda a 2 calles… en la avenida consecutiva, la del nombre correcto – las palabras de Wesker me hicieron romper mis reflexiones y volver a la realidad. Se dirigió hacia un ostentoso lamborghini negro… Mmm… sí, nuevo auto…

Eché un vistazo hacia donde estaba mi auto… corrección, hacia donde debería estar mi auto… Ojeé los alrededores… Oh, oh.

- ¿Wesker? – llamé a mi acompañante en un susurro casi inaudible – éste paró en seco y se volvió

- ¿Algún problema?

- Mi auto… no está – dejé que el pánico me poseyera - ¡MI AUTO NO ESTÁ! – señalé hacia el lugar en donde lo había dejado estacionado – él dirigió la mirada hacia el lugar que indicaba

- Demonios… hoy en serio no es tu día - comentó con una media sonrisa

- Mierda… - murmuré - ¡¿Por qué demonios se robaron el mío?! ¡El tuyo es mucho más lujoso y está intacto! – grité furiosa

- Soy un hombre con suerte – alegó en un tono relajado que contrastaba con mi enojo

- Jódete… - su sonrisa se iba acentuando poco a poco… pero de pronto se puso serio y frunció el ceño

- ¿No había nada valioso en ese auto, cierto? Me refiero a documentos o…

- Que tenga mala suerte por un día no me convierte en imbécil… ¡Por supuesto que no! – objeté, él relajó su expresión y volvió a sonreír, jactándose de mi desdicha

Puse los ojos en blanco y, tratando de olvidar el asunto… (ya me compraría pronto otro auto) me dirigí hacia su coche… se me vinieron a la mente los sucesos del día anterior y, de pronto, pensé que quizás la ausencia de mi auto no sería de muy mala suerte después de todo. Él dejó por fin de sonreír burlonamente y me interrogó con la mirada.

- ¿Qué? ¿Quieres que tome el autobús? - bromeé

Él no dijo nada y quito los seguros, abrí la puerta del asiento del copiloto. Le eché un vistazo rápido antes de subir, no supe interpretar su semblante… pero noté en su expresión que no le estaba gustando nada que volviéramos a estar juntos (y, solos) dentro de un auto. Sonreí, no sería fácil seducirlo si tomaba lo nuestro con cautela, pero eso también significa que está considerando la posibilidad de que ocurra algo más que simples besos entre nosotros y eso le preocupa. Era extraño… su actitud hacia mí ha cambiado mucho desde lo ocurrido ayer. ¿Qué será lo que está pasando por su cabeza?Estar a la defensiva simplemente, no va con él, es muy absurdo. Hasta hace unos días tomaba este asunto como un juego... ¿Qué le hizo cambiar de opinión?