Capítulo 5.

Infierno bajo el agua.

Parte 1/?

–¡Cierren la escotilla! –Se escuchaba la voz de todos los tripulantes e ingenieros resonando en los fríos muros de metal –Si, señor. Cierren la escotilla

–Konan, llego la hora. –dijo Pain con firmeza y determinación en su voz. Una fiereza oculta entre sus palabras, invisible a los oídos ajenos.

La mujer lo miro y asintió con la cabeza.

–Control, sumerjan la capsula. Bájenla a 45 metros. –Ordeno, con la misma firmeza y seriedad que el hombre a su lado.

–Sumerjan la capsula a 45 metros.

–¡Abajo! ¡Abajo! Inclinación a 5 grados.

Con esto último, las cadenas que sujetaban al inmenso submarino se soltaron, dando así, por fin inicio a la tan ansiada expedición.

… ansiada…

JA

Si supieran lo que los aguardaba...

Lo ultimo que sus ojos vieron antes de sumirse en la obscura profundidad de las aguas fue la sonrisa de Hashirama difuminarse tras el ventanal.

.-.-.-.-.-.

Después de casi una hora divagando en el submarino, por fin encontró la habitación que le había sido asignada. Todo aquel lugar era como un enorme laberinto de metal. De no ser por las indicaciones y letreros en cada una de las puertas jamás habría sabido por donde caminar… no es que fuera admitirlo…

Abrió la puerta y sus ojos se ensancharon con horror al notar las dos literas en cada extremo de la habitación.

–"¡Genial! Más amistades con las que interactuar." –pensó con sarcasmo.

Las paredes eran frías, algo que odiaba, y a pesar de tener dentro dos literas, un lavabo y un pequeño mueble con una silla; la habitación era pequeña. Sí, es pequeña la habitación, por mucho que cueste creerlo. Ya pueden imaginarse lo apretado que se hallaba todo. Apenas si podía dar unos cuantos pasos sin tropezar con las esquinas de los muebles. Las sabanas de las camas eran delgadas y tenia que conformarse con una sola almohada plana.

– "Vamos, ¿Qué rayos estaba esperando? ¿una habitación de lujo para mí solo? Sigue soñando Uchiha"

"Puede que seas un Uchiha, pero eso no te hace superior a mí ni a nadie en este lugar."

Las palabras de aquella tarde resonaron con fuerza en su mente, pero las bloqueo rápidamente sin prestarles mayor atención.

Miró hacia la parte superior de la litera y se encontró con un enorme bulto inmóvil a excepción del suave movimiento debido al ritmo de su respiración, escondido bajo las sabanas. –"Debe estar dormido" –Un extraño olor a tierra y perro le llego a su nariz como un golpe en el estómago, haciendo que llevara ambas manos a la nariz para abstenerse de seguir oliendo ese incomodo hedor.

–"¡Maldición! ¡¿Con quien diablos me toco compartir habitación?! ¡Apesta!"

–Atención, la cena de esta noche son frijoles cosidos, después habrá música ambiental… ay, ¿Quién escribió esto? Que problemáticos. –Escuchó hablar a la voz fastidiada por el micrófono.

–"¡NO, NO Y NO! No voy a dormir debajo de alguien que apesta como perro."

Volteo para dirigirse hacia la litera del otro extremo de la pequeña habitación, pero detuvo sus pasos en seco al ver que las camas ya estaban ocupadas con las pertenencias de otras personas.

–"Genial, y yo que creí que seria el primero en llegar." –Volvió a darse la vuelta con pesadez y colocó su mochila en un rincón de la única cama libre para que nadie fuera a chocar con ella y lastimar alguna de sus cosas por accidente.

Se recostó con cuidado tratando de ignorar el aroma lo mejor posible y permitió que sus ojos se cerraran, dejando que su mente comenzara a divagar.

Toda esta situación seguía pareciéndole tan irreal que sentía que en cualquier momento despertaría. –"Bueno, si es un sueño espero no despertar jamás" –pensó, con una pequeña sonrisa adornando su rostro.

Iba a reacomodarse para obtener una posición más cómoda, pero la extraña sensación de que alguien lo miraba lo detuvo.

Lentamente entreabrió sus ojos, topándose directamente con unos ojos negros con las pupilas en vertical como hendiduras los cuales lo observaban analíticamente. La sorpresa fue tal que intento parase lo más rápido posible, olvidando por completo la cama sobre él.

–¡ITAIIIIIIIIIIII! –Su cabeza choco contra el metal con tal fuerza que pequeños puntos negros comenzaron a danzar frente a sus ojos.

–Estas moviendo la tierra –Le susurro el chico con los dientes apretados y rechinando, haciendo casi imposible que el azabache lo entendiera.

–¡¿Qué?!

–¡QUE ESTAS MOVIENDO LA TIERRA! –De un de repente el chico y un enorme perro blanco salieron disparados de la cama de arriba para aterrizar con ferocidad en el suelo.

"¡¿Y AHORA UN PERRO?! ¡¿CÓMO DEMONIOS METIO A UN PERRO EN EL SUBMARINO?! ¡Si el había tenido que dejar a Shiro encargado con Hashirama!"

El castaño lo tomo del brazo con fuerza.

–¡¿Pero que-?! –y antes de poder maldecir otra cosa, el chico ya lo había sacado de la cama con brusquedad, aventándolo a la esquina del cuarto, con el gigantesco perro acorralándolo y gruñéndole amenazadoramente si siquiera se atrevía a mover algún dedo.

–¡¿QUÉ ERES?! ¡¿IDIOTA?! ¡TIERRA! ¡TIERRA DE TODO EL MUNDO RECOLECTADA EN AÑOS! –Levanto la sabana de la cama revelando así pequeños bultos de tierra de diferentes tonalidades y espesores, con una banderita distinguiendo cada una. Por un momento se preguntó como diablos no se había clavado ninguna de esas cosas en su espalda. –¡AHHHHHGHHHHHHH! –Un grito NADA varonil escapó de los labios del moreno al ver su preciada tierra combinándose entre si –¡¿Qué has hecho?! ¡Inglaterra no debe unirse a Francia!

El chico comenzó a olfatear la tierra con desesperación y separarla según su olor al parecer. Sasuke lo miro con horror aumentado al doble.

"¿Qué acaso todos los bichos raros tenían que tocarle a él? O en este caso, PULGOSOS"

Su cara se puso roja de ira.

Olvidándose de su temor inicial, avanzo hacia el frente dándole un golpazo al rabioso quien trato de atacar su brazo, haciendo que chocara bruscamente contra el suelo y haciendo que soltara un alarido de dolor.

Aquel sonido hizo que el chico se volteara de inmediato, interrumpiendo su tarea y viendo con pánico a su amigo noqueado en el suelo.

–¡AKAMARUUUUUUUUU! –Iba a lanzarse al rescate de su amigo, pero unas blancas manos lo sujetaron del cuello de su gabardina negra con fuerza, levantándolo unos cuantos centímetros del suelo.

Sus ojos se toparon directamente con un rostro enardecido con rabia.

–¡A VER PERRO SARNOSO! ¡O QUITAS ESA TIERRA DE MI CAMA AHORA MISMO O JURO QUE ME LAS ARREGLO PARA SACAR A TU MASCOTA FUERA DE ESTA NAVE!

Eso ultimo detono la furia del otro.

–¡TOCALE UN SOLO PELO A AKAMARU Y QUIEN TERMINARA FUERA DE ESTA NAVE SERAS TU!

–¿de verdad? ¡UPS! ¡creo que ya le toqué MÁS de un pelo! ¡Oye tú! –Le grito, dirigiéndose al can que seguía noqueado en el suelo –¡Para la próxima ponle correa a tu perro antes de que noquee a ambos!

–¡SUFICIENTE! –Sujeto con fuerza los brazos de Sasuke y los arrojo con brusquedad, liberándose de su agarre. El castaño iba a arrojarle un golpe en la cara cuando un familiar aroma llego a su nariz. Inmediatamente comenzó a olfatear con intriga y a acortar la distancia que había entre ambos.

Sasuke comenzó a retroceder con suspicacia, pero el chico no se detenía y cada segundo que pasaba, invadía más su espacio personal. Una mueca de desprecio adornó su pálido rostro.

–Oye…Tu olor me es familiar ¡¿quién demonios eres?! ¡HABLA!

Al ver que el pelinegro ignoraba sus palabras y solo trataba de poner la mayor distancia entre ellos, su paciencia se colmó.

De un brinco acortó toda la distancia que el otro había logrado poner entre ellos y lo tomo de las muñecas, inmovilizando y bloqueando las inútiles patadas que le lanzaba.

–¡MALDITA SEA, DEJAME IR!

Jalo su muñeca haciendo que estirara el brazo y comenzó a olfatearlo. El azabache se sintió avergonzado y cohibido al sentir como violaban su intimidad.

La escena era perturbadora.

–¡¿pe-pe-pero qué demonios cre-crees que ha-haces?! –"¡Demonios! ¿acaso acababa de tartamudear? ¿Desde cuándo Sasuke Uchiha tartamudea? Bueno, no es como si un CHICO se la hubiera pasado OLFATEÁNDOLO antes."

Su cara estaba totalmente roja al tener al otro husmeándolo como si el fuera costal de comida.

–Saber quién eres ¿Qué más? De otra manera no estaría oliéndote, no es como si fuera un placer para mi ¿sabes? Ahora cállate, intento concentrarme –Le gruño, bastante similar al gruñido de un perro. –¡BINGO! –El chico esbozo una enorme sonrisa de lado a lado, mostrando unos colmillos más afilados de lo normal, un detalle que ciertamente no había pasado desapercibido para el otro. –Veamos… grafito de lápiz, borrador, tiza, comiste bolas de arroz esta mañana, tienes un perro Akita de dos años, tocaste un pergamino mesopotámico del año 2000 a.C. Estos son los aromas indiscutibles de un cartógrafo y lingüista. Pero hay un olor más… tienes el aroma de… –Sus ojos se ensancharon a no más poder.

–¡¿Pero cómo rayos-?! –Lo siguiente que sintió fueron los brazos del chico dándole la vuelta y empujándolo hacia la puerta, con la ayuda de su perro quien había recobrado la conciencia.

–¡NO PUEDES QUEDARTE! ¡LARGO! ¡LARGO! ¡LARGO!

Intentó detener los empujes, pero eran 2 contra 1, sin contar de que ambos contaban con colmillos afilados que definitivamente no quería sentir atravesando su piel.

–¡YA BASTA! –Grito con furia, pero en eso su cuerpo perdió el balance. Intento amortiguar su caída sosteniéndose de las paredes, pero su cara fue a estrellarse directamente contra… no tengo idea, pero era suave y definitivamente tenia un aroma muy peculiar.

Levanto la mirada y casi le da un infarto al ver unos profundos ojos miel en llamas mirándolo con las cejas hacia abajo en un gesto sumamente molesto y aterrador. La mano de la mujer se levantó con fiereza.

En ese momento temió por su vida.

Estaba listo para recibir el golpe fatal, pero nunca llego. En su lugar, sintió como la mano lo tomaba del cuello de su saco y lo despegaba de los enormes e irreales senos de la mujer, arrojándolo hacia la pared.

El golpe no fue tan duro, así que no tardó mucho en reaccionar.

–¡¿Usted que hace aquí?!

La mujer ni lo miro, simplemente llevo su mirada de enfado hacia el otro chico y su perro que la miraban atemorizados. Tsunade se cruzó de brazos, con un aura oscura rodeándola.

–Con que llenando las camas de tus compañeros con tierra de nuevo ¿verdad?, ¡Kiba! creí que acordamos que no pelearías con otros niños. –le espeto la mujer.

–¡Yo NO acordé nada! –Reclamo Kiba con los brazos cruzados.

–¿Ah no? –Una sonrisa maliciosa cruzo por el rostro de la mujer. –¡vaya! ¿pero que tenemos aquí?

De su bolsa saco lo que parecía ser un pescado crudo. El perro y el castaño chillaron con horror haciendo que la sonrisa de Tsunade se ensanchase más.

–¡ATRÁS! –ataco la mujer con el pescado zangoloteándose y salpicando a todos lados. –¡Tengo un pescado y no dudare en usarlo!

–¡GRRRRRRRRRRRRRR! –El par le gruño, pero cuando ella amenazo con acercarse más, ambos echaron a correr de vuelta a su escondite bajo las sabanas.

–JAJA ¡Eso es! ¡Corran de vuelta a su madriguera, salvajes! ¿mmm? ¿Estás bien? –Vio a Sasuke que se mantenía en la puerta de la habitación, contemplando la escena como si hubiera sido sacada de la peor comedia jamás hecha. La mujer sonrió ante la estupefacción del chico.

–Descuida, solo quita las cosas de cualquier otra de las camas. Son de Kiba, le encanta abarcar territorio. No le prestes atención. Eso sí, no vuelvas a aplastar su tierra por accidente.

Lentamente tomo sus cosas y cambio de cama, remplazando lo que la ocupaba con sus propias pertenencias mientas la mujer lo observaba recargada en el marco de la puerta y con sus brazos cruzados.

–No me dijo que usted seria parte de la expedición. –le reclamo con molestia mientras comenzaba a vaciar su mochila y guardar sus pertenencias. Como si aquel pequeño detalle significara el fin del mundo.

–Creí que lo sabrías, después de todo, mi abuelo te mostro las referencias de las personas que participarían en esta expedición. –Respondió sin más.

–Si, pero no tuve tiempo de revisarlas todas, además, no sé nada de usted. Solo que se metió a mi casa para emborracharse y me arrastro a la mansión de su abuelo en un carro que estuvo a punto de estrellar en varias ocasiones.

Una vena punzo en la frente de la mujer, quien contuvo un gruñido y pensó golpear la cabezota del chico, pero por lo que había escuchado de cierto peli-plateado y por lo que acababa de presenciar hace unos momentos, su compañero Uchiha no estaba teniendo el mejor de los momentos, y eso que el viaje debería hacerlo sentir mejor. Por fin su sueño y el de su familia se hacía realidad. Claro que no podía culpar a la tripulación entera del mal humor del azabache. El chico ciertamente también tenía que trabajar en su actitud, la cual no le ayudaba mucho que digamos.

–Bien, permíteme presentarme de la manera correcta. –dijo mientras se desprendía del marco y le extendía la mano para que el otro la estrechara. –Mi nombre es Tsunade Senju, médico a bordo. Según mi agenda, tu eres mi cita de las 3:00 p.m., pero ya que tu no te dignaste en pasar a mi consultorio decidí venir por mi propia cuenta. Y que suerte que lo hice. Acabo de evitar que te echaran de tu propia habitación. Por nada.

El moreno se cruzo de brazos y desvió la mirada al suelo mientras refunfuñaba para sí mismo.

–claro, como si eso hubiera sido posible jmph.

–Así pues, ¡manos a la obra! –La mujer sacó una ENORME SIERRA de su bolsa, haciendo que a Sasuke se le desapareciera el color por completo. La cara de estupefacción del chico la hizo carcajear por dentro. Aquellas reacciones del menor ciertamente la ponían de buen humor.

–Bastante lindo, ¿no lo crees? –Dijo, refiriéndose a la sierra que hacia danzar en su mano peligrosamente de lado a lado sin ningún cuidado. –Las instrucciones dicen que esta belleza corta un fémur en 28 segundos, yo podría hacerlo en dos, ahora saca la lengua y di AH.

Apenas si sus labios se separaron para reclamar la mujer le introdujo un abatelenguas en la boca para examinarlo.

–Así que, Sasuke dime, ¿hay alguien especial en tu vida? ¿una linda chica de la que te hayas despedido? –obviamente no podía responderle con palabras, pero sus ojos la miraban aburridos, señalándole que, aunque en efecto existiera alguien en su vida, no respondería a eso.

Tomando su silencio como respuesta, la mujer prosiguió con su chequeo sin más mientras el otro solo rodaba los ojos, hasta que…

–Acaso… –volteo los ojos en dirección de la voz. La rubia lo miraba con los ojos apretados y una sonrisa socarrona que lo sacaron de sus casillas. La sonrisa se alargo aun más cuando la mujer abrió la boca para hablar. –… ¿es un chico?

...

–¡UUUGHHHH! ¡UUUAAGHHH! ¡UUUAAAAGHH!

–¡OYE! ¡No te tragues eso, niño torpe! -con una brutal palmada, la mujer lo golpeó en la espalda haciendo que el palito de madera saliera disparado de su garganta y callera al piso, ensuciándolo todo de su baba.

Un hilo de saliva escurría de sus labios mientras el azabache intentaba recuperar su compostura.

–"¡¿Cómo mierda se atrevía a pensar siquiera eso de el?! El, Sasuke Uchiha, atraído hacia otro HOMBRE. ¡¿Qué clase de aberración era esa?! El jamás caería tan bajo como para sentir esa clase de "amor" hacia otro hombre, simplemente era RIDÍCULO.

–Vamos, no es para tanto. Simplemente era una pregunta -dijo Tsunade mientras limpiaba con asco el suelo con un pañuelo.

El brazo del castaño levantó ligeramente la sabana, revelando su rostro y la de su compañero. Una sonrisa burlesca adornaba su rostro.

–JA, apuesto a que nadie en su sano juicio, HOMBRE o mujer querría estar con un amargado, bastardo como el. –El perro soltó un ladrido, acordando con las palabras de su humano mientras movía la cola de un lado a otro.

- ¡Puedo tener el amor y compañía de quien yo quiera si así lo deseara, aliento de perro! -espeto el pelinegro.

–¡OH, SÍ! ¡Seguro que si, teniente frío! –rió con burla y sarcasmo el castaño –Seguro que tu soledad es únicamente elección propia y no por causa de tu inherente falta de carisma.

Su sonrisa solo se ensancho más al ver al pelinegro apretar los puños en un patético intento por contener su ira. Desde su lugar podía escuchar el crujir de los nudillos y rechinido de dientes del más pálido.

–¡ya basta, Kiba! Mete tu cabeza de vuelta a tu agujero.

El mencionado soltó un bufido y rodando los ojos, volvió a ocultar su cabeza entre las sabanas y almohadas.

La mujer masajeó sus sienes por un momento antes de regresar a su trabajo.

–"ayyyy, estos chicos harán que pierda la cabeza"

Mientras tanto, Sasuke tomaba respiraciones profundas para calmar su rabia. Una ultima respiración y volvió a abrir los ojos para toparse con la imagen de la medico sujetando unos enormes vasos de vidrio, la sonrisa intacta en su rostro, y a decir verdad… podría decir que se veía mas perturbadora que antes…

La miró con una ceja alzada.

–¿Qué se supone que haga con ellos? ¿llenarlos? -una pequeña sonrisa escapo de sus labios ante su propia broma, pero rápidamente desapareció al ver como la sonrisa de la mujer se agrandaba.

Trago con fuerza, pero antes de que pudiera perder su dignidad por completo, la voz de su salvador llegó al rescate.

–Sasuke Uchiha, favor de reportarse en el puente.

Por primera vez le alegraba escuchar la voz de aquel muchacho tras el micrófono.

–Gracias Kami –rápidamente escapo de la habitación, esquivando a la rubia sin mirar atrás.

Tsunade solo lo miro divertida mientras el joven desaparecía tras unas puertas de acero. Un largo suspiro abandono su boca. –con estos chiquillos… ahhhhh, solo espero que mis reservas de sake duren todo el camino…


¡Hola chicos! por si me extrañaron, estoy de vuelta jaja, al fin tengo vacaciones y voy a poder subir unos cuantos capítulos antes de volver a entrar. No prometo hacerlo rápido jeje ya que ando haciendo otro proyecto. Por si a alguno le gusta Dramatical Murder, ando haciendo un dibujo de Aoba en digital 3 entonces tardare en actualizar.

Espero se entretengan con el capitulo. Comenten por favor, ya saben que sus comentarios me dan ánimos de seguir.

¡Que tengan un excelente día! :)