Capítulo 7: El legado de un padre.
En los campos rocosos de Draconem, los dragones juntaban a sus muertos, los cuales eran una cifra sumamente reducida pero para ellos cada caído era un amigo. Por el lado de la guardia pretoriana no se podía decir lo mismo, prácticamente toda la guardia fue aniquilada en una sola noche, quedaron poco más de una docena y esos pocos solo se rindieron suplicando a los dragones que les perdonaran la vida, los dragones disfrutaron en gran medida el poder humillar a sus esclavistas y de hecho no tuvieron piedad con ellos, muchos querían matarlos de la manera más cruel posible pero Perséfone les dijo que eso no sería un castigo, era preferible mandarlos de nuevo con las princesas, cuando los pocos pretorianos supieron lo que harían los dragones muchos suplicaron que los mataran, ellos sabían muy bien que era mejor morir por garra de los dragones que enfrentar a las 4 princesas de Equestria por sus fallos.
Spike estaba caminando en compañía de su madre, la cual lloraba de felicidad al ver a los niños jugando y riendo como en los días de gloria de su nación – no puedo creerlo, jamás pensé que viviría para ver este día –
Spike le sonrió – al fin, somos libres madre –
-Ojala tu padre estuviera vivo para verlo – dijo en llanto.
-Si… - dijo el con pena.
De pronto se escucharon fuertes gritos de suplicas, Spike y Safira miraron y vieron a un grupo de dragones cargando a los pretorianos sobrevivientes, los cuales estaban fuertemente atados, a los unicornios se les había arrancado el cuerno con tal de que hicieran magia y a los pegasos solo se les ataron las alas para que no volaran.
-¿Qué aran con ellos hijo? – pregunto Safira.
-los mandaremos a Equestria, a ver que les hacen las princesas –
Safira mira con a su pueblo - ¿sabes que las princesas volverán verdad? –
-Sí, obtuvimos nuestra libertad, ahora tenemos que defenderla – dijo él.
Safira lo mira y le sonríe – estoy segura de que podrás guiarlos y defender su libertad – dijo ella – Spike, sabes que no me queda mucho tiempo ¿verdad? –
-Si… - dijo con pena.
-esta noche, te llevare a un lugar, tengo un primer y último regalo para ti, de parte de tu padre y mío – dijo ella.
Spike se quedó viéndola extrañado y sintiendo gran curiosidad e interés por las palabras de su madre, él quiso preguntar algo pero de pronto apareció Perséfone.
-Spike, los demás capitanes quieren hablar contigo – dijo ella.
-Ve hijo, tienes trabajo, nos vemos esta noche – dijo ella retirándose.
-Ven, tenemos trabajo – dijo ella mientras caminaba seguida por Spike.
Ellos entran en una cueva donde estaban los otros 8 dragones de la noche anterior y el gigantesco dragón Zaraki.
-Mi señor – dijo Zaraki haciendo una reverencia.
-no es necesario Zaraki – dijo Spike.
-Spike – dijo una dragona.
-todos nos preguntábamos, ahora que ya logramos acabar con la mayoría de los pretorianos ¿Qué aremos? Celestia y las demás princesas no tardaran en mandar más legiones para volver a conquistarnos – dijo otro dragón.
-No deben preocuparse mis camaradas – dijo Spike caminando – los pretorianos son la elite de la elite equestriana, y la verdad dieron menos pelea de lo esperado, ahora deben quedar pretorianos apenas suficientes para defender los 3 palacios reales, por lo que solo debemos preocuparnos de las otras 3 guardias –
-¿tenemos algún plan para ellos? – dijo otra dragona.
-Si - dijo Spike – esos ponis no conocen para nada este terreno, sin mencionar el hecho de que carecen de experiencia, las guardias solar y lunar pelearon en la guerra Equestria-Changeling, pero los changelings no representan una gran amenaza estrategia, poseen un numero amplio pero su difunta lider, Chrysalis y sus patéticos generales solo ordenaban cargar contra las lanzas sin orden por lo que no fue gran reto para los 10 capitanes equestrianos derrotarlos y convertir al pueblo changeling en una raza agonizante que es perseguida por los pretorianos que buscan darle extinción –
-¿y qué hay de la guardia imperial? Que yo sepa estuvieron involucrados en la guerra contra sombra – dijo un anciano.
-Sí, pero la victoria de sombra fue una victoria de aniquilación, ósea que casi todo el ejército imperial fue destruido, los que quedan en la actualidad son solo novatos sin experiencia en nada –
-si analizamos esa información – dijo Perséfone – es claro que si jugamos bien nuestras cartas los ponis se mantendrá alejados durante mucho tiempo –
-No – dijo Spike – esta guerra no debe ser solo para contener a los ponis lejos de nuestras fronteras, sino para derrotarlos de forma definitiva y que nos dejen en paz de una buena vez –
Todos lo miraron sorprendidos ¿él quería sostener una guerra abierta contra la primera potencia mundial? El solo pensarlo era una locura, el plan que los demás tenían en mente era solo contenerlos usando guerrilla, pero Spike pensaba en un premio mayor.
-¿estás loco? ¿Cómo quieres que los derrotemos? -
-sus soldados carecen de experiencia, con lo que si tenemos una buena estrategia podríamos derrotarlos – dijo Perséfone.
-Son la primera potencia mundial – dijo una dragona – estas pidiendo que luchemos a campo abierto contra la nación más avanzada armamentísticamente –
-podemos derrotarlos – dijo Spike – tienen buenas armas y armaduras, pero no de lo más importante –
-¿y qué es? – dijo uno de los dragones.
-Una causa sincera, esos ponis no pelearan por su tierra, sino porque sus princesas les ordenan pelear, no debemos tener temor por guerreros que no tienen motivación ni conocimiento sobre el mundo, porque recuerden hermanos y hermanas mías que no hay nación más engañada y odiada que Equestria, los crímenes cometidos por las princesas son muchos y es hora de hacer justicia, no solo por nosotros sino por todos los pueblos que viven con temor de que un día los ponis los invadan – concluyo Spike.
Los 8 dragones solo se miraron entre sí, las palabras del joven habían tenido efecto en ellos – habría que consultar a nuestro pueblo, no podemos tomar una decisión como esta así sin más, esta guerra es de todos – dijo Perséfone.
-jejejejeje – rio Zaraki - ¿una guerra a gran escala? Eso significa sangre – dijo el dragón con una sonrisa.
Los 10 lo miraron con algo de miedo.
-Solo recuerda Zaraki, si es que hay guerra abierta solo podrás matar cuando yo te lo permita – dijo Spike con autoridad.
Zaraki lo miro y agacho la cabeza en señal de sumisión – sí, mi señor –
-decidido entonces – dijo Perséfone – mejor hablar con el pueblo – dijo ella.
Los 11 dragones salieron de la cueva y miraron a todos los dragones que comían y reían felices.
-¡Hermanos! – grito Zaraki y todos guardaron silencio. –Hable mi señor –
-Gracias Zaraki – dijo tomando la palabra – hermanos y hermanas – comenzó el – anoche logramos romper es cadena que se nos impuso hace cientos de años – todos se alzaron en jubilo gritando y alzando los puños, Zaraki extendió sus alas para pedir silencio y que dejaran proseguir a su señor – pero esto no ha terminado, como muchos deben suponer Equestria va a volver y ahora depende de nosotros defender nuestra libertad. Vengo a decirles que hay dos maneras de pelear contra Equestria, la primera es atrincherarnos en nuestras tierras donde tenemos ventaja y emboscarlos y cazarlos cuando nos ataquen – él se toma un segundo para pensar las palabras – la segunda opción, es pelear en serio y llevar la lucha a Equestria – todos se le quedaron mirando – pelear en sus tierras, en sus campos, en sus ciudades y reducirlos a escombros y cenizas. Hacer que los ponis vean de una buena vez los crímenes que han cometido durante tanto tiempo y poner a las princesas de rodillas ante nosotros – dijo el – esto supondría la mayor dificultad y riesgo, yo en lo personal prefiero la segunda opción y ponerle fin a todos los crímenes de Equestria, pero no puedo tomar esa decisión yo solo ni con el apoyo de los otros 9 capitanes – dijo señalando a sus compañeros – nuestra forma de luchar será determinada por ustedes, ¿Qué prefieren? ¿Pelear aquí o en Equestria? –
Se hiso un gran silenció entre los miles y miles de dragones - ¡Yo quiero pelear en Equestria! – Grito una dragona - ¡Estoy harta de todo esto! ¡Quiero ponerle fin! –
-¡Yo también quiero acabar con esto! – grito un dragón.
-¡Queremos pelear! – grito otra dragona.
Los gritos no tardaron en llegar, todos, absolutamente todos querían pelear en Equestria y demostrarle a las princesas que no podían pisotearlos.
Spike solo sonrió – entonces, ¡Les mostraremos que no pueden dominarnos! ¡y que tenemos derecho a ser libres! ¡TODOS SOMOS LIBRES DESDE QUE NACEMOS HASTA QUE MORIMOS! – todos gritaron en gran aprobación ante las palabras de Spike.
Esa noche.
Spike y Safira caminaban por una silenciosa y profunda cueva – tus palabras fueron muy lindas y cierto hijo – dijo Safira – en lo personal tampoco creo que quedarnos aquí simplemente resistiendo sea la forma correcta de ser libres -
-Gracias madre – dijo el – por cierto ¿Qué es lo que hacemos aquí? -
-Solo pienso darte el último regalo de parte mía y de tu padre – dijo ella al mismo tiempo en que llegaban a una puerta y Safira procedía a abrirla y entrar en ella – cuando la derrota era inminente, tu padre escondió algo aquí, era esencial que los ponis no la tomaran -
Spike entro en la habitación y pudo ver que en el centro, alumbrada por un tragaluz en el techo de la cueva el cual dejaba pasar la luz de la luna, estaba postrada en un pedestal una katana que era negra en su totalidad.
Safira toma la espada y se la enseña a Spike – esta es Kurayami, esta espada ha estado en nuestra familia desde la fundación de nuestra nación, mientras un dragón la empuñe nuestro pueblo tiene esperanzas – se la entrega a Spike – Tu padre la blandió para defender a nuestro pueblo, ahora es tu turno de usarla para defenderlo –
Spike toma la empuñadura con sus garras y desenvaina la hoja, la cual era negra como el carbón – no hay nada que esta espada no pueda cortar – dijo Safira – hijo, mi tiempo se termina, por favor, prométeme que las llevaras esta espada con orgullo, mientras la tengas contigo yo y tu padre estaremos contigo – Safira comenzó a toser.
-Madre… - dijo Spike preocupado.
-está bien hijo, ya es mi hora, solo me alegra haber podido ver a mi hijo y hablar con el antes de morir – le dijo – hijo, libera a nuestro pueblo y protege su libertad, usa esa espada para ello, yo creo en ti y tu padre seguramente también – dijo cerrando los ojos.
Spike la abraso con fuerza y comenzó a llorar – te lo prometo, te lo prometo, no voy a dejar que mi pueblo sufra nunca más – dijo el en llanto mientras apretaba la espada.
Fin capítulo 7.
Hola a todos, bueno, sé que algunos extrañaban este fanfic y para ser sincero yo también, a partir de ahora tratare de publicar más caps de este fanfic.
Por si se lo preguntan: Kurayami = Oscuridad.
