No tocaba actualización de este fic, pero tuve un congreso el jueves y viernes y pude escribir mientras estaba viendo ponencias

Este es un capítulo con mucho amor, de Arthur a Merlin, aunque también de mí para ustedes, espero que les guste.

Una pequeña nota antes de empezar con mis agradecimientos, oficialmente el capítulo siguiente es la mitad del fic, por lo que haré un "especial" en el que no saldrá Arthur (Sorry, Arthur) y me enfocaré en el pasado de Merlin, no les contaré más.

Este capítulo creo que es el más largo hasta el momento, espero que sea de su agrado

HijoDeNeptuno, en este capítulo respondo tus dudas (bueno, Merlin lo hace) espero que ya te encuentres mejor, enfermarse es terrible.

MyMindPalace221b (tu nombre es tan Sherlock 3) y Yesenia Alvarado, gracias por el comentario, me alegra que el capítulo les haya gustado.

Shavi8: muchas veces la tercera persona y la cuarta hacen una pareja más mona, pero aun así los triángulos amorosos tienen sus momentos tristes. Gracias por los buenos deseos :)

Arthur se sentía ofendido con Merlin, el pelinegro lo sabía, lo cual era obvio ya que el rubio no había hecho intento alguno por ocultarlo. Se encontraba ofendido por la respuesta del mago a su declaración de amor ¿intentaba Merlin decirle que ni siquiera quería su amistad? ¿Acaso no se había alegrado por su regreso?

−Lo hice –Merlin, que acababa de entrar a la habitación, se sentó en la cama, el rey de Camelot ni siquiera había notado que hablaba en voz alta−, no tienes idea de lo mucho que me alegré.

−Dijiste que ser mi amigo era incluso doloroso ¿tan horrible soy? –Arthur se sentía lastimado, se levantó de la cama, sentándose para poder ver al pelinegro al rostro− ¿no éramos amigos? Yo pensé que me considerabas tu amigo.

−¡Lo hacía! Aún lo hago, pero como te dije, eso incluso es doloroso… yo –Merlin pareció preocupado sobre como continuar− me tomó siglos superar tu muerte, yo debí haberte salvado.

−Era imposible.

−¡Soy capaz de hacer lo imposible!

−¿Es esa tu única razón? –Arthur enarcó una ceja, se veía molesto.

−No, Arthur, no lo es –el mago suspiró−, soy inmortal.

−Lo sé, Merlin.

−Pero no lo entiendes –el pelinegro pasó una mano por su cabello, frustrado−. Morirás, Arthur, tu vida acabará y yo estaré obligado a verlo una vez más, yo… ya no puedo ¿sabes a cuántos que han sido queridos para mí he visto morir? ¿Tienes idea?

El rubio lo pensó por un momento, lo entendía, el dolor que veía en los ojos de Merlin era tan profundo, como nunca antes había visto.

−¿Cuánto tiempo tardaste en decir mi nombre?

−¿Cómo?

−Piensa, Merlin, ¿Cuánto tardaste en decir mi nombre después de mi muerte?

Merlin lució confundido ante la pregunta.

−Creo… unos 200 años, quizá ¿cómo sabes que tardé tiempo en decir tu nombre?

El mago no era consciente de que no podía decir el nombre del hombre que amo en la guerra, al saber que no había podido decir su nombre por tanto tiempo se sintió alegre.

−Porque eres un idiota, Merlin –al verlo molestarse, continuó−, lo entiendo, lo que me has dicho puedo entenderlo; está bien si no me amas.

−Gracias…

−Pero –Arthur continuó− eso no impide que yo pueda amarte.

−¿Cómo?

−Te amo, Merlin, vayamos a desayunar algo.

··· [Parte A]

···

Merlin había quebrado tres tazas en la semana, se encontraba estresado porque todas eran por la misma razón. A ese paso se quedaría sin tazas y terminaría bebiendo en su tetera.

−Merlin –Al escuchar a Arthur llamarlo dejó la taza que lavaba−, ¿necesitas ayuda? –el rubio se había acercado con una sonrisa, desde que había hablado con él el buen humor de Arthur estaba a flote.

−Podrías ayudarme a secar los platos.

−Claro –el rubio dibujo su encantadora sonrisa, comenzado a hacer lo que el pelinegro le pidió−. Melin.

−Mande –el mago continuó lavando la vajilla, cuando el rubio no contestó volteó a verlo.

−Te amo –la taza resbaló de sus manos, pero Arthur se movió con agilidad atrapándola en el aire.

−Demonios, Arthur, ésta iba a ser la cuarta taza.

−¿Soy tu héroe?

El pelinegro sólo se la quitó y continuó lavando, Arthur rió divertido y se puso a secar.

−Me extraña que ayudes tanto –comentó Merlin cuando acabaron.

−No es que me emocione hacerlo, pero cuando te ayudo puedo pasar tiempo contigo.

El mago se sonrojó sutilmente y sin decir nada dejó la cocina, feliz por su logro, Arthur se apuró a seguir al pelinegro.

−¿Qué harás ahora?

−Trabajo –Merlin se dirigió a buscar su computadora en la habitación, siendo seguido por el joven Pendragon.

El pelinegro no pudo evitar pensar en el rubio como en un cachorro que lo seguía a todos lados ¿Hace cuánto que no tenía un perro? 5 o 10 años aproximadamente, no podía decirle a Arthur que le recordaba a su adorable Golden retriever con quien compartía el nombre.

"Arthur me mataría si se entera que nombre a mi perro como él"

−¿No puedes trabajar luego?

−No tengo nada más que hacer, trabajar es bueno.

−Pero no es urgente –el rey de Camelot lo tomó del brazo jalándolo a la cama−, toma una siesta conmigo.

−No tengo sueño.

−Ni yo, pero es bueno pasar el tiempo sin hacer nada.

Merlin rodó los ojos, pero incapaz de negarse a algo que Arthur le pedía cedió.

−Veremos una película.

−¿En la sala?

−En la cama –el pelinegro se soltó, tomando su computadora.

−Dijiste que no trabajarías.

−No lo haré –suspiró el mago−, la veremos aquí.

−Vaya, ese aparato es una maravilla.

··· [Parte B]···

A pesar de que Merlin había dicho que no tenía sueño fue el primero en quedarse dormido, el pelinegro había empezado a adormilarse cuando comenzó la película, Arthur era incapaz de decir si la película era aburrida ya que ni siquiera la había visto. El pelinegro había colocado computadora en medio de ambos, el rubio se preguntó si la había puesto como una barrera, el mago se había concentrado viendo la película, por lo que no había notado que el rey de Camelot ni siquiera mirada la pantalla ya que sólo lo miraba a él.

Cuando Merlin se quedó dormido, Arthur cerró la computadora, colocándola en el buró, se volvió a acostar de lado para mirarlo dormir. Sonrió, si bien era cierto que la cara sonriente del mago era su favorita también le encantaba verlo dormir, había aprendido eso conforme empezaron a dormir en la misma cama. Colocó su mano en la mejilla del pelinegro teniendo cuidado de no despertarlo, se sintió feliz al ver sonreír al pelinegro entre sueños.

···[Parte A]···

−¿Crees que podría conseguir algún trabajo?

−Depende de tu estudios y para que seas bueno.

Isaac se encontraba en la mesa junto con Arthur, Merlin se encontraba en la cocina buscando los platos; habían invitado a Isaac a comer como agradecimiento por su ayuda cuando el pelinegro enfermó, pero la habían pasado tan bien que se había vuelto una costumbre de cada sábado, que era cuando el castaño tenía libre.

−¿Estudios?

−Arthur fue criado como burgués –interrumpió Merlin desde la cocina− se le educó como noble y es un niño rico que no necesita trabajar.

El rey de Camelot sonrió, si bien era cierto que no podían contarle la verdad a No-Lancelot, le sorprendía como Merlin podía ser sincero sin complicar todo.

−¿Eres un niño rico? –Isaac sonrió−, entonces, ¿Merlin te robó?

Arthur soltó una carcajada al oír los platos quebrarse tras él. Isaac se levantó para ayudar al pelinegro, mientras que el rubio fue a buscar una escoba.

−Nos quedaremos sin nada que usar –le comentó a Merlin cuando estaban los tres en la mesa.

−¿Sin nada?

−Merlin ha roto tres tazas en la semana.

−Lo siento –repitió Isaac−, no sabía que reaccionarías así, la verdad es que yo pensé que ustedes salían.

El pelinegro se sonrojó por sus palabras, el rey de Camelot sólo sonrió.

−Pues yo lo amo, pero Merlin no cree ser capaz de soportar amar algo que puede morir.

−¿Puedes no decir eso delante de Isaac, por favor? –el mago ocultó su rostro con sus manos, incapaz de verlos al rostro.

El castaño sólo sonrió a Arthur, sonrisa que el rubio correspondió.

−Sabes –Merlin había ido a buscar algo a la habitación, en lo que Arthur acompañaba a Isaac a la puerta−, no creo que seas indiferente a Merlin.

El rubio dibujó una enorme sonrisa.

−Eso espero, de momento sólo me queda esforzarme más.

−Merlin la tiene difícil –comentó sonriendo el castaño.

−¿Por qué? –el pelinegro que había llegado le ofreció una bolsa de papel a Isaac.

−Porque te amo –le respondió el rubio con una sonrisa.

Isaac logró atrapar la bolsa cuando se le resbaló al mago.

−Gracias por el recuerdo, los veré pronto, siento que comienzo a sobrar aquí.

−Por favor –comentó Merlin−, puedes llevarlo contigo, me vendrían bien una vacaciones.

−Lo extrañarías demasiado –rió Isaac.

···[Parte B]···

−¿Realmente quieres trabajar? –preguntó Merlin cuando habían apagado las luces y ambos estaban en la cama.

−Debería de ayudarte de alguna manera, me has comprado todo lo que necesito, además de que me alimentas y vivo contigo.

−Nunca trabajaste en tu tiempo.

−Nuestro tiempo –le corrigió.

−Ni siquiera eras capaz de arreglar tu habitación, limpiar tu ropa o servir tu comida.

− ¡Entiendo! No necesitas entrar en tantos detalles.

−No se me ocurre en que puedas trabajar.

−Soy bueno con la espada.

−Pensaré en algo –el pelinegro bostezó− buenas noches, Arthur.

−Buenas noches, Merlin, te amo.

−Lo sé –el rey de Camelot podía jurar que escuchó alegría en la respuesta de su mago.

El siguiente capítulo seguramente no estará tan pronto, aunque ya tengo la primera viñeta terminada, pero debo trabajar mi otro fic y quiero subir un par de cosillas más.

Muchas gracias por leer, besos y abrazos de mi parte