¡Hola! ¿Cómo están? Bueno, como ven, he tenido tiempo de actualizar antes del domingo; la verdad es que ya quiero avanzar en lo que refiere a Hime y Ulqui... y bueno, el capi está un poco largo porque tal vez no pueda actualizar el fin de semana. Pero prometo hacerlo la próxima. Muchas gracias por sus reviews y sus opiniones, me animan bastante para seguir escribiendo. ¡Gracias!
Nota: En este capítulo narra Orihime. Ya no habrá diálogos en inglés, además de que es un poco incómodo combinarlos, los quité porque de estos caps en adelante Orihime entiende mucho mejor el idioma, so, no creo que sea necesario hacer la diferencia. Así que disfruten.
De nuevo, muchas gracias por sus comentarios chicas, (los contesto al final del cap) siempre me animan a seguir escribiendo! Las quiero mucho :D
Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.
Capítulo 7:
Daydreaming
…
Me levanté muy temprano hoy, estaba emocionada por mi nuevo trabajo, la verdad me estaba gustando bastante. Como de costumbre, me levanté de la cama, me miré al espejo y me metí a la ducha.
Mientras me duchaba, practicaba unas frases de tarea que Nel me encargó estudiar para mejorar mi pronunciación: Good Morning sir, is there anything I can do for you?, Mr. Sousuke, you have a call in line one, There is no toner left, Nice to meet you; my name is Orihime, Mr. Aizen's assistant, blah, blah, blah…
La verdad es que ya me las sabía de memoria, las decía todo el tiempo en el trabajo; de hecho, ya empezaba a familiarizarme con el idioma y me costaba menos comunicarme con la gente… Y eso que casi tenía un mes en Las Noches, el edificio donde trabajo. Bueno, es normal que tengas que aprender rápido cuando vives en un lugar dónde es la única forma de comunicarse. Parecía que había sido ayer cuando llegué el primer día a la oficina, tuve suerte de que Nel me ayudara a estudiar un poco los días anteriores.
…
Flashback -
– Me parece buena idea… podemos tomarla para empezar este mes…
– Señor Aizen… – interrumpió delicadamente la pelirroja desde la puerta de la sala de juntas, la cual estaba llena. – tiene una llamada urgente.
– Oh… pasa, por favor, Orihime. – contestó Aizen a la chica que llevaba el inalámbrico en la mano, la cual se detuvo junto al jefe y se agachó para decirle el motivo de su interrupción por lo bajo.
– Mmm… ya veo. – contestó sin mirar a la joven, apoyando la barbilla en su puño cerrado, mientras se levantaba de su silla. – Ah, por cierto. Les presento a Orihime, ella es mi nueva asistente, se acaba de mudar de Japón... – dijo a la gente en la sala mientras caminaba hacia la salida. – Preséntate, niña. – se dirigió a la chica que estaba de frente a todos en la sala mientras salía por la puerta.
– Hola, soy Orihime. Mucho gusto. – dijo la pelirroja ante el grupo.
Fin de Flashback -
¡Vale! Ya estoy lista. Hoy me puse un vestido color azul pastel, tiene mangas cortas y unos adornos de encaje en el cuello y la cintura; me llega más o menos a la rodilla, me puse unos flats (zapatos) blancos y un listón del mismo color en la coleta que hice con mi cabello. Un poco de maquillaje y ¡listo!
– ¡Hime! El desayuno está listo. Date prisa o llegarás tarde.
Oigo gritar a Nel desde la cocina, seguramente ya es tarde, debo apresurarme. Corro a la cocina y encuentro a mi amiga comiendo ya.
– ¿Qué me preparaste hoy, chica? – le digo chica porque ella siempre me llama así, desde que la conozco. Tenemos más de un mes viviendo juntas y la llamo así cuando estoy de buenas.
– Unos deliciosos hot cakes, chica. Están para chuparse los dedos. – alardea Nel, divertida. – Toma, aquí hay miel y un poco de jalea. – me dice acercándome la botella de miel y el frasco de jalea de fresa mientras me siento.
– Vale, muchas gracias, chica. ¡Te luciste! – digo mientras me apresuro a tomar el primer bocado. –… Mmm, están deliciosos.
– Te lo dije. – me contesta orgullosa Nel, quien aún sigue en pijama. Hoy fue día festivo y como ella trabaja en una escuela primaria, también disfruta de los días libres como los alumnos.
– Sí, ya puedes casarte… – intento decir mientras termino de beber el vaso de leche y le doy el último bocado a los hot cakes. – Bueno chica, me voy, que se me hace tarde. Gracias por el desayuno. – le agradezco a Nel, mientras me acerco a ella y le doy un beso en la mejilla. Ella valora más las demostraciones afectuosas que las palabras, y la verdad, es que sí le quedaron excelentes esos panqueques.
– De nada, chica. Ten un lindo día. – me dice mientras sonríe y sigue comiendo con calma.
Corro a mi habitación a lavar mis dientes, saco mi suéter blanco del clóset, me pongo un poco de gloss y salgo volada del apartamento.
Al llegar a la planta baja del edificio me despido, como siempre, con un grito de Buenos días, de Mizuiro, quien cuida de nuestro edificio detrás del mostrador. Es un chico muy lindo, siempre nos ayuda en lo que puede.
El trabajo me queda caminando, a quince minutos del apartamento, pero como se me ha hecho tarde, tomaré un taxi. Me paro en la acera esperando ver uno, pero sólo veo autos. Hasta que por fin pasa uno, me subo y le indico a dónde ir.
Al llegar, pago rápidamente al hombre del taxi y bajo apresuradamente del auto. Subo el pequeño tramo de escaleras y entro por la puerta del edificio, bajo la vista antes de entrar al ascensor y miro mi reloj. ¡Oh! Gracias a Dios son…
– ¡Au! Lo siento, no me fijé por dónde iba y… – trato de explicar mientras me sobo la frente y me agacho para recoger mi carpeta, la cual ha dejado papeles regados en la alfombra. ¡Dios! Esto ya me había pasado antes, qué descuidada.
– No hay cuidado, mujer. –…Esa voz.
¿Mujer? Aparto la mirada de mi carpeta y levanto la vista poco a poco… Las mismas botas vintage, jeans desgastados, suéter color azul, piel blanca pálida y… esos ojos jade.
– Ul… Ulquiorra. – balbuceé, como si no pudiera creerle a mis ojos, mientras lo miraba agacharse para ayudarme a recoger aquél desastre.
– ¿Nos conocemos? – preguntó con la misma indiferencia de siempre, sin mirarme.
– Ah, supongo. – le contesto al tiempo que levanto algunas hojas del suelo y escondo un mechón de cabello detrás de mi oído. – Creo que viajamos en el mismo vuelo hace un tiempo y…
– Oh, claro. Ya recuerdo. – cortó fríamente mientras terminaba de levantar las últimas hojas. Se puso de pie. Yo también lo hice.
– Disculpa, no me di cuenta por dónde iba y… – me miraba con sus ojos verdes, que parecían leer mis pensamientos; no pude evitar ponerme nerviosa. Traté de esconderlo. – Gracias por ayudarme a levantar esto.
– No es nada, mujer. – apartó su vista de mi.
– ¿Mujer? ¿No recuerdas mi nombre? – le pregunté un tanto molesta, era el colmo que no se acordara de mí.
– Ahm… no, disculpa. – se encogió de hombros mientras me miraba. ¡Dios! ¿Cómo no perdonarlo con esa mirada?
– Inoue, Orihime. – dije asertivamente.
– Ya. – asintió con la cabeza mientras miraba su reloj. ¿Ya se iba? No, tenía que saber algo más de él. Lo único que sé es que se llama Ulquiorra, ni siquiera sé su apellido.
– ¿Y tú? – le dije distrayéndole del reloj.
– Cifer, Ulquiorra. – me contestó mientras evitaba mirarme.
– Y… ¿trabajas aquí, en el edificio? – pregunté tratando de hacer plática, aún faltaban cinco minutos para mi hora de entrada.
– Sí, mujer. – dijo evitando mi mirada, viendo de nuevo su reloj.
– O – ri – hi – me. Me llamo Orihime. – deletreé, a ver si dejaba de llamarme así. – Y…
– Ok, mujer. Debo irme, nos veremos luego. – me cortó de repente y pasó a mi lado, dejándome con la palabra en la boca.
¡Vaya tonto! Encima de que choca conmigo, tira mi carpeta y me llama "mujer"; me corta de esa forma, tan repentinamente. ¡Cabrón! Pero bueno, por lo menos ahora sé su apellido y que trabaja en el edificio. Pero… ¿cómo es que si trabaja en el edificio, nunca lo había visto? Es muy raro. Todo en el él es raro.
De pronto volví en mí misma. ¡Oh no, se me hace tarde! Corrí hasta el elevador y presioné desesperadamente el botón de tercer piso. Salí corriendo de él y entré por la puerta de cristal, saludé a mis compañeros rápidamente y me senté en la silla detrás de mi escritorio, que está fuera de la oficina de Aizen. Tomé una gran bocanada de aire cuando miré que mi jefe entraba por la puerta de cristal con su típica amable sonrisa.
¡Uf! Por poco y no llego. Acomodo algunos documentos por aquí, algunas notas por alla…
– Buenos días, Srita. Inoue. – me saluda mi apuesto jefe mientras camina cerca de mi escritorio y entra a su oficina con un portafolios en la mano.
– Buenos días, Sr. Aizen. – le contesto amable mientras abro la agenda.
–¿Tienes los horarios de las citas con los proveedores para el día de hoy? – me pregunta Aizen, regresando hacia mi escritorio y asomándose por la puerta.
– Así es, señor. Se los proporciono en un momento, si gusta. – ofrezco mientras busco aquellos documentos en uno de mis cajones.
– Perfecto. Y, si no es mucha molestia, un café también, porfavor. – me pide mi jefe.
– Claro, enseguida se lo llevo, señor. – respondo amable mientras me levanto hacia la oficina de provisiones, en dónde está la cafetera.
– Muchas gracias. Ah, y no olvides el presupuesto para la junta del día de mañana, es muy importante. – me dice mi jefe mientras entra a su oficina.
Mi jefe es una persona bastante extraña, a decir verdad, casi nadie sabe nada de su vida, es muy amable con todos, pero cuando se enoja da mucho miedo; me han contado, claro. Yo jamás he visto algo como eso en el tiempo que llevo de trabajar en Las Noches.
El señor Aizen es dueño de esta y otras compañías, por lo que he escuchado de mis compañeros, no se sabe que tenga pareja o algo por el estilo. Simplemente su vida personal es un misterio disfrazado de amabilidad. Conmigo ha sido bastante lindo, hasta ahora.
Cuando me doy cuenta, ya casi termina mi turno, por suerte en Las Noches, la hora de salida para mí, es generalmente, a las 5 de la tarde; lo cual es de lo mejor. Aunque a veces tengo que quedarme más tiempo si mi jefe me lo requiere, pero no pasa mucho.
He tenido tanto trabajo que el día se ha ido volando; hacer citas, llamar a los socios, organizar presupuestos y horarios… por suerte Aizen no me ha dado más tareas que hacer, así que podré irme temprano este día, creo. Hasta que por el conmutador del teléfono escucho la amable voz proveniente de la extensión de mi jefe.
– Señorita Inoue…
– Dígame, señor. – contesto intentando ser amable, ya estaba haciendo planes para irme.
– ¿Ya se va? – pregunta.
– Ah… sí, he terminado con todo lo de hoy. ¿Necesita algo? – quisiera no haber dicho eso.
– ¿Puede venir a mi oficina un momento, por favor? – pide amable mi jefe.
– Claro, señor. Deme un minuto. – contesto por el conmutador mientras termino de guardar mis pertenencias. Qué raro.
Me levanto de la silla y me dirijo hacia la oficina de Aizen, me acerco a la puerta y toco suavemente.
– Adelante.
– ¿Puedo pasar? – digo mientras abro la puerta de su oficina un poco.
– Claro. Toma asiento, por favor. – ofrece mi jefe, sentado detrás de su escritorio, con una pierna cruzada y recargando su barbilla en el puño cerrado.
– Sí, claro. – contesto un poco confundida mientras me acerco a su escritorio y me siento en una de las sillas de enfrente.
– Muy bien, ¿Cómo te has sentido estos días en Las Noches? – me pregunta.
– Oh, muy bien, señor. Me agrada trabajar aquí. – contesto sonriente, aunque no sé a qué viene esto.
– Bien. Eso es muy bueno. – dice mientras se pone de pie. – Te has desempeñado bien estas últimas semanas.
– ¿En verdad? Pues… muchas gracias, señor. – contesto un poco nerviosa, realmente no sé por qué me dice esto.
– De nada, Orihime. – me dice suavemente mientras camina detrás de mi silla y se acerca más hacia mí, puedo sentirlo y esto comienza a darme miedo.
– ¿Es… todo, señor? – pregunto con miedo, al tiempo que volteo a ver a Aizen a la cara, detrás de mí.
– Mmm… no lo sé. – susurra mientras pasa una de sus manos por mi oreja, bajando después hacia mi quijada, quedando su mano apoyada en mi hombro. ¿Qué rayos? Esto va mal.
– Ehh… ¡debo irme! – fue todo lo que pude decir mientras me levantaba de la silla y caminaba con prisa hacia mi escritorio, para coger mis cosas. Lo hice lo más rápido que pude y corrí hacia el ascensor, presioné el botón para llamarlo. Sentía eterno el tiempo de espera pero afortunadamente no estaba ocupado. Cuando abrió sus puertas me metí lo más rápido que pude y me puse de espaldas contra el fondo del ascensor, después de presionar el botón de Planta Baja.
Todo había pasado tan rápido que cuando volví en mi misma, estaba entrando al apartamento un poco más calmada. Aún no podía creer lo que había pasado. ¿Qué demonios fue eso? Será mejor que lo olvide… tal vez yo fui la que malinterpretó todo…
– ¿Hime? – escuché la vocecita de Nel por el pasillo.
– Volví, Nel. – contesté tratando de ocultar mi nerviosismo o lo que fuera.
– Mmm… pensé que volverías antes, chica. ¿Cómo te ha ido hoy en la oficina? – ocurrió lo inevitable.
– Ah, pues… verás, tuve mucho trabajo hoy y… es por eso que he llegado a esta hora. – expliqué a Nel.
– Oh, lo supuse chica. Oye… ¿quieres ir a cenar? Muero de hambre – dice Nel mientras toca su rugiente tripa.
– Ah, pues, no lo sé. Estoy un poco cansada y… – miré como su expresión se volvía triste y me sentí terrible. – bueno, ¿qué te parece si pedimos una pizza? Las de orilla rellena son excelentes. – Propuse a mi amiga.
– ¡Vale! Voy por el teléfono. – exclamó feliz Nel y corrió hacia su habitación por el teléfono.
Al parecer, terminaré contándole todo a Nel. Ella tendá una respuesta alentadora, como suele pasar. Pero… aún logro sin entender ¿por qué lo hizo?
– ¡Chica! ¿Pepperoni o Meat Lovers? – interrumpió mis pensamientos Nel.
– Eh… eh… ¡Las dos! – contesté rápidamente
– Mitad y mitad, señorita. Ok… 30 minutos. Gracias. – terminó la llamada rápidamente. – Chica, ¿qué tienes? No puedes esconderme nada – me dijo como regañándome pero a la vez con preocupación.
– Pasó algo extraño hoy en el trabajo. – no pude evitar soltarlo.
– Oh… lo sabía. ¿Quieres hablar? – me ofrece cariñosamente.
Miré a Nel, le ofrecí una sonrisa de resignación y me encogí de hombros. Ella siempre sabe cómo hacerme sentir mejor. Esa noche le conté lo que pasó, lloré y recibí su consejo en 30 minutos. Tal vez era porque Nel tenía mucha hambre y quería teminar antes de que llegara la pizza o simplemente, no era tan grave como pensé.
Terminamos de comer y me ofrecí a lavar los platos; de pronto recordé: No olvides el presupuesto para la junta de mañana, es muy importante. El presupuesto… ¡EL PRESUPUESTO! Abrí los ojos como nunca antes en mi vida.
Había estado trabajando en ese reverendo presupuesto durante tres noches, TRES MALDITAS NOCHES. Estaba guardado en mi memoria USB. Cerré la llave del agua y corrí sacudiéndome las manos hasta llegar a mi bolso y la carpeta que se encontraban en el sofá de la sala. Nel me miró extrañada desde el sofá. Vacié mi bolso con urgencia, lápiz labial, espejo, móvil, bolígrafo, clips… Ninguna USB. ¡Rayos! Abrí mi carpeta y busqué entre las hojas y los pequeños compartimientos en ella, pero nada. No estaba. ¿Ahora qué hare? ¡Ay, no!
– ¿Qué ocurre chica? ¿Qué buscas? – preguntó Nel con curiosidad.
– ¡Mi memoria USB! ¿La has visto? – contesté desesperada.
– Oh… no, chica. – dijo encogiéndose de hombros. – Pero, haz memoria. ¿Cuándo y en dónde fue la última vez que la viste? – trató de ayudar.
– Bueno pues… en la mañana la puse en mi bolso porque hoy terminaría de hacerla en la oficina, pero no tuve tiempo y…
En eso, tocaron la puerta. Nel y yo nos miramos asustadas. Eran aproximadamente las 10:30 de la noche y no era normal que alguien nos visitara a estas horas.
–¿Será un ladrón, chica? – dijo en voz muy baja Nel, mientras se paraba del sillón de puntitas y caminaba hacia mí.
– Puede ser… ¿Qué hacemos? – pregunté susurrando muy asustada.
– No lo sé… tendremos que defendernos… – volvió a susurrar Nel, mientras caminaba de puntitas hacia una sombrilla que había en un mueble justo a un lado de la puerta.
Volvieron a llamar a la puerta. Sin apuro, suavemente.
– ¿Ves, chica? Los delincuentes quieren que pienses que no pasará nada. Por eso llaman tan tranquilos a la puerta y cuando abres, ¡PUM! ¡Te atrapan! – exclamó en voz baja Nel, pero con emoción. Yo estaba empezando a tener más miedo.
– ¡Rayos! ¿No tienes otra sombrilla? – pregunté preocupada a mi amiga.
– No… pero puedes arrojarle tu pantufla para distraerlo, mientras yo le doy con esto. – me sugirió mientras abaniqueaba con la sombrilla.
De nuevo, llamaron a la puerta.
– ¡Un segundo! – gritó Nel al maleante que esperaba que abriéramos para ultrajarnos.
– ¡Vale! A la cuenta de tres, tú abres, yo le aviento la pantufla y lo noqueas ¿ok? – dije a Nel mientras me escondía detrás del sofá. – Uno…
– ¡Ya estás! – dijo ella mientras se ponía detrás de la puerta y tomaba la perilla de la puerta.
– Dos… – dije mientras preparaba mi tiro y Nel giraba la perilla de la puerta. – ¡TRES!
Nel abrió la puerta en un solo movimiento y yo sin pensar hice mi lanzamiento feroz de pantufla. El cual dio justo en el blanco: la cabeza del ladrón. Y Nel, por su parte, se encargó de sacarle el aire con un golpe de sombrilla en el estómago, el cual lo hizo caer justo en la entrada del apartamento. ¡SI! La operación salió justo como la planeamos, excepto cuando me di cuenta que aquél horrible y malvado bandido violador era…
– ¡¿Ulquiorra? – grité mientras salía disparada de mi escondite y me acercaba al pobre chico.
– ¿Eh? – me miró Nel confusa. – ¡¿Conoces al ladrón? – ladró poniendo sus manos en su cadera, sin dejar de mirarme.
– ¡No es ningún ladrón, tonta! – le dije mientras me ponía de rodillas junto al delgado joven y levantaba su cabeza en mi brazo. – ¿Estás bien? – pregunté preocupada. ¡Pobrecito! Él no era ningún bandido y terminó siendo aporreado por dos histéricas chicas en pijama.
– Mmm… eso creo. – dijo con dificultad, mientras que con una mano se agarraba la cabeza, y, con la otra el estómago.
– A ver, ya no entiendo. Orihime conoce al bandido y el bandido no es bandido, o sea… es amigo de Orihime, entonces… – razonaba Nel sosteniendo su barbilla entre su dedo índice y pulgar… – ¡Oh, qué pena! Lo siento mucho, chico. Pensamos que eras un rata violador. – se disculpó Nel con un no tan consciente Ulquiorra.
– No hay cuidado… – apenas dijo mientras se incorporaba.
– ¿Quieres pasar? Te explicaremos todo… – reí nerviosa y extremadamente apenada, mientras me levantaba y le extendía mi mano.
Ulquiorra tomó mi mano y se levantó, aún sobándose la cabeza. Entró al apartamento y Nel cerró la puerta.
– ¡Siéntate, por favor! – le ofrecí sonrojada mientras señalaba el sofá de la sala.
– Gracias. – dijo un Ulquiorra menos adolorido. Tomó asiento en la sala.
– ¿Gustas algo de beber? ¿Agua, soda…? – le ofreció Nel al guapo "ladrón".
– Un poco de agua estaría bien, gracias. – respondió nuestro invitado.
– Bien, pues… jeje, quiero pedirte una disculpa por la no tan calurosa bienvenida al apartamento, – le dije apenada. – verás, pensamos que eras un bandido, es que… generalmente nadie nos visita a estas horas y… bueno, acepta nuestras disculpas, por favor. – dije preocupada.
– Sí, no fue nuestra intención hacerte eso. – completó Nel mientras colocaba el vaso de agua en la mesa de centro, señalando un moretón en el extremo de una de las cejas del de ojos verdes. – No podía creerlo, gracias a mi puntería, ahora Ulquiorra tenía un morado recuerdito en su ceja. ¡Qué pena!
– Oops… – fue lo único que pude decir mientras me levantaba y me acercaba para ver lo que le había hecho.
– ¿Ah? No se preocupen, no es nada. – aclaró como siempre, frío, mientras llevaba sus dedos al área afectada.
– Traeré hielo. – dije mientras me levantaba.
Me dirigí hacia la cocina y de la nevera saqué el molde donde había hielo, tomé un cubito, el cual envolví en un pequeño pañuelo y volví a la sala.
– Bueno, yo soy Nel, la que te sacó el aire sin querer, espero me perdones y mucho gusto… Ah, y vivo con Orihime, más bien; ella vive conmigo. – se presentó sonriente, Nel.
– Mucho gusto… Ulquiorra Cifer. – contestó amable, pero sin interés.
– Déjame ver. – dije poniéndome de rodillas en la alfombra y acercándome al moretón del chico, apartando de su ceja un mechón de su negro y suave cabello.
– Estoy bien, mujer. – resopló Ulquiorra mientras alejaba un poco su cara de mí.
– ¡Espera! No te dolerá. – le dije mientras ponía suavemente el hielo sobre el moretón.
– Au… – se quejó en voz baja el chico mientras fruncía el ceño.
– Sostenlo así unos minutos, bajará la inflamación. – le aconsejé con una sonrisa. Después de haberlo golpeado era lo mínimo que podía hacer por él. Me senté a su lado en el sofá.
– Ok. Gracias, mujer. – me contestó mientras sostenía el hielo en esa posición.
– Bueno… – dijo Nel, interrumpiendo mis consejos de salud. – Yo me voy a dormir, debo trabajar mañana y eso… buenas noches, chicos. – se despidió desde lejos con la mano, perdiéndose en el pasillo.
– Eh… y bueno, ¿qué te ha traído por aquí? – pregunté con ignorando a Nel, después de todo era raro que haya venido aquí, sólo para saludar… y ser golpeado.
– Es verdad, he venido a devolverte esto. – me explicó mientras sacaba de su bolsillo mi memoria USB y me la ofrecía.
– ¡Mi memoria! – grité emocionada al tiempo que la tomaba. – ¡Me has salvado! Muchísimas gracias – le dije muy feliz al chico.
– De nada, mujer. – contestó como siempre.
– Ya te dije que no me llames "mujer". – gruñí, mirándolo. – Pero… ¿cómo la has encontrado?
– Verás, por la mañana cuando nos encontramos, después de haberme ido recordé que había olvidado algo en mi oficina, así que volví y justo en el mismo lugar donde cayó tu carpeta estaba la memoria. La recogí pensando que era tuya.
– ¡Vaya! Qué suerte que hayas regresado y la vieras, de verdad temí por mi vida. – le conté aliviada. – De nuevo, muchas gracias.
– ¿Temiste por tu vida? – preguntó extrañado.
– ¡Sí! Verás, mañana a primera hora mi jefe utilizará un presupuesto en el que he estado trabajando estas últimas noches, el cual está aquí. – le expliqué señalando mi USB.
– Ya veo. Trabajas para Aizen. – afirmó.
– ¿Eh? ¿Cómo lo sabes? – pregunté extrañada.
– Pues, trabajas en el tercer piso, mujer. – explicó como si fuera obvio.
– ¿Tú en qué piso trabajas? – interrogué al de ojos verdes.
– En el cuarto piso. – contestó. – Bueno, mujer. Por lo que veo, tú tienes trabajo qué hacer y ya es un poco tarde para estar conversando.
– Oh… ¿Tú crees? – pregunté inconscientemente, la verdad es que no quería que se fuera… por alguna razón necesitaba saber más de él. Necesitaba pasar más tiempo con él, pero me negué a creerlo. Era sólo un conocido.
– Sí, mujer. Será mejor que me vaya y te deje descansar. – ofreció mientras se levantaba del sofá.
– Está bien, nos veremos luego. – dije con indiferencia mientras me levantaba también del sillón. No podía dejar que pensara que yo era una chica tonta enamoradiza que no quería que el chico guapo se fuera de su apartamento, aunque en parte sí fuera cierto.
Caminamos en silencio hacia la puerta, esos varios pasos se me hicieron eternos, quería decirle algo pero… no sabía qué. Así que abrí la puerta y él caminó por el corredor delante de mí, se quedó parado esperando mientras llegaba el ascensor, mirándome. No sentí mis piernas por un segundo.
– Buenas noches, mujer. – dijo Ulquiorra mientras ponía una de sus largas manos blancas en la puerta del elevador abierta.
– Buenas noches… ve con cuidado y no olvides
– No te preocupes. Hasta luego. – me cortó como siempre mientras se metía al ascensor y evitaba mi mirada.
De nuevo, me quedé mirando como desaparecía tras una puerta (o dos, en este caso). ¿Por qué era tan frío? ¿Por qué me evitaba? ¿Por qué cada vez que intentaba saber algo de él, ponía esa barrera invisible? Pero… si me quiere evitar, ¿por qué vino al apartamento? ¡Demonios! Es tan apuesto, pero tan raro… De verdad me da dolor de cabeza pensar en Ulquiorra. Creo que lo mejor será que me vaya a dormir.
¿Qué les parece? Orihime se ha acostumbrado muy bien al idioma. Ulquiorra se ha decidido a visitar a Hime-chan para entregarle su preciada USB... y en parte, deja ver cada vez más algo de su vida personal, pero no mucho. ¿Qué pasa por la mente de Aizen con Orihime? Gracias por leer y si estás leyendo ésto, agradecería que me dijeras tu opinión en un pequeño Review, significa mucho para mí :D
Chiibi2010: Hola! Igual a mi me encanta esta pareja, espero que te guste el próximo capi :D. Gracias por leer y por tu Review. Un beso!
mitsuki minami-chan: Hola! En verdad? Qué bueno que hayas podido quedarte en la uni, yo de verdad me arrepiento mucho por no poder estudiar este semestre jaja... pero no importa, todo puede ser n_n. Y lo del jefe lindo no lo dudes, creo que sí lo encontrarás, esperemos que no te quiera seducir como a Hime-chan jajaj :D. Gracias por leer y por tus Reviews, me alientan mucho a seguir escribiendo y no te preocupes, actualizaré si puedo antes. Un beso!
temanalumi-chan: Hola! Sí, Orihime trabaja para Aizen pero él no sólo la ve como su inocente secretaria! :O Y sí, por lo de la cita de Nel & Grimmjow estoy preparando algo muuuy divertido. Gracias por leer y por tus comentarios! Besos!
Sakura Rose Cifer: Hola! Muchas gracias por leer, y la verdad sí, qué envidia de Nel de haber podido estar en los brazos de Grimmy (es hermoso :D) y, al igual que tú, prefiero a Ulqui es taaaaan bello, lo amo! Jaja... Gracias de nuevo por leer y por tu Review, de verdad lo aprecio. Un beso!
