Hola :) Primero que nada gracias por sus comentarios C-ELF y Midmei, me alegra mucho que les haya gustado y que estén dispuestas a seguir esta historia. Estaré subiendo capítulo los Lunes, Así que nos estamos leyendo n.n/


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Rosalya no podía despegar la mirada del cuello de Lissette. Y no, no era por que quisiera ahorcarla o algo parecido. Su mirada estaba fija en aquel colgante que tímidamente se asomaba de entre la ropa de la chica. Ella sonreía y hablaba animadamente hasta que se percató que la albina se acercaba lentamente a su pecho.

-Rosa, eres una chica realmente hermosa pero lamento decirte que no me gustan las mujeres – le dijo echándose un poco para atrás y llamando la atención de la chica que volvió al mundo terrestre.
-¿Y ese medallón? – preguntó abruptamente ignorando lo antes dicho.
-¿Eh? – Lissette se llevó la mano automáticamente al objeto sorprendiéndose de que estuviera a la vista.
-No es nada, algo que me regalaron hace tiempo – murmuró escondiéndolo bajo su blusa.
-¿Siempre lo llevas? – preguntó Sucrette con interés.
-Es algo importante – respondió simplemente.
-Ese brillo y el grabado de flores, es un medallón de una colección muy exclusiva. Flowers Love si no me equivoco – dijo Rosa poniendo su atención en su comida.
-Entonces es algo costoso – dijo Sucrette sorprendida – con razón es importante – murmuro…
-En realidad lo que suele ser valioso en estos medallones, es lo que hay dentro.

Lissette miraba su comida quitándole importancia al asunto, los demás en la mesa seguían hablando ajenos a la conversación. Castiel en cambio desde la punta de la mesa tenía clavada la mirada en su hermana. Su gesto se torció en una mueca de molestia pero nadie advirtió aquello, pues era algo totalmente normal en el pelirrojo.


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Un rato antes de que el horario del almuerzo terminara Lissette se alejó del grupo con una vaga escusa, en realidad se escabulló hacia el jardín, bajó las escaleras y se sentó en las escaleras de la glorieta. Suspiró pesadamente aliviada de estar un momento a solas, con su mano saco el medallón que siempre guardaba bajo la ropa y lo observó detenidamente, con sus dedos remarco el grabado de flores.

-¿Estas bien? – preguntó una voz sobresaltándola.
Sus manos soltaron el medallón por la sorpresa, este cayó sobre su pecho colgando y balanceándose de un lado a otro. Ella levantó su mirada encontrándose con Lysandro.
Una sonrisa se hizo presente en su rostro, verlo era suficiente para que su humor cambiara completamente.

-Estoy bien – aseguró - ¿Me seguiste? – preguntó con curiosidad.
Lysandro sonrió amablemente sin contestar, a Lissette le pareció que seguramente estaba avergonzado por haberla seguido hasta allí, después de todo él era el primero en predicar sobre "No meterse en asuntos ajenos" y "La curiosidad es un feo habito"
-Estoy bien, no hay necesidad de preocuparse – le dijo y guardo el medallón nuevamente dentro de su blusa.

Lysandro se sentó a su lado en silencio y acaricio su cabeza en un gesto cariñoso, Lissette ensancho su sonrisa y un cosquilleo en su estómago nació bajo aquel pequeño contacto.
-Ese colgante, hace tiempo que lo tienes. ¿Tan importante es? – preguntó
La pelirroja se sorprendió de aquella pregunta ¿Dónde estaba el Lysandro que no preguntaba nada?
-Es muy importante- respondió y llevo una mano a su pecho donde estaba dicho objeto.

Para el chico esta acción no pasó desapercibida, quien por un momento sintió algo parecido al enojo, miles de preguntas acribillaban su cabeza ¿Quién era el que se lo había regalado? ¿Un hombre, una mujer? Hacía años que lo llevaba en su cuello, él lo sabía bien. Se lo había visto puesto en incontables ocasiones, sin embargo hasta ahora jamás se había cuestionado nada sobre aquel accesorio.

Nuevamente el silencio se hizo presentes, ambos mirando a su alrededor haciéndose compañía mutuamente.

-¿Lo has notado también verdad? Mi hermano y Sucrette - dijo Lissette rompiendo la silenciosa atmosfera y con afán de cambiar de tema.
-Creo que la mayoría sabe lo que ocurre entre ellos, excepto ellos mismos – respondió.
-No puedo creer que ignoren lo que sienten – suspiró frustrada. En realidad ella sospechaba que ambos presentían lo que ocurría entre ellos, pero se lo guardó para sí misma.
-Quizás sea porque no es tan fácil, Sucrette es algo tímida y Castiel… sabes que ella dejó una gran herida en él, es posible que este negándolo.
Lissette bajo la mirada desanimada, conociéndolo a su hermano lo más seguro es que así fuera. Y para sumar los sentimientos inestables e inseguros de Sucrette daban como resultado que no estaban listos aun.
-Es una lástima. Yo espero que pronto tengan una relación estable, como la de Rosa y Leigh.
Lysandro negó con la cabeza mostrando su desacuerdo.
-La relación de ellos no debería ser un ejemplo para nadie, a simple vista es perfecta pero está muy lejos de serlo – comentó.
Lissette frunció el ceño confundida, el tono con el que había dicho aquello sonaba a crítica.
-¿No aceptas lo de ellos? – preguntó.
-No es que no lo acepte, simplemente creo que es algo complicado. Él tiene 20 años mientras que ella acaba de cumplir 17 años, están en distintas etapas de su vida aunque no se lleven tantos años y eso les trae muchos conflictos.
Lissette pensó en los escasos 3 años que los separaban, la misma diferencia que ella misma y Lysandro se llevaban.
-Pero Rosa es muy madura –
-Sólo en apariencia, en realidad actúa muy egoístamente en muchas ocasiones. Es un poco más madura que otras en comparación, sí. Pero solo lo es para poder estar con mi hermano y él a cambio le tiene mucha paciencia. Viéndolo desde afuera parece difícil hacer funcionar una relación así.

La chica sintió un nudo en el estómago, sabía que Lysandro la veía como a una niña, como a una pequeña hermanita más bien. Pero no sabía que opinaba de aquella manera sobre la diferencia de edad en las relaciones.
Sus manos se hicieron un bollo en su falda apretándola fuertemente, y sus labios se tensaron pero se obligó a sonreír.

-Entonces… por ejemplo, si yo me enamorara de alguien mayor que yo. Si esa persona estuviera en la universidad y yo aun en el instituto ¿crees que sería una mala relación?
El asintió sin mirarla, concentrado en unos platines a lo lejos. Aquella conversación comenzaba a tornarse un poco incómoda para él.
-Por supuesto, sinceramente no creo que puedas manejar a esta edad una relación tan seria – respondió sin dudar.

Por dentro Lissette sintió que algo se rompía, no sabía si era su corazón o sus ilusiones, pero definitivamente algo acababa de romperse. Tuvo miedo de seguir hablando del tema, por temor a cortarse con los pedazos y agravar la herida que acababa de recibir. Se levantó bruscamente y dio unos pasos adelante dándole la espalda.

-Es como si dijeras que mis sentimientos son indicados solo para relaciones vanas y tontas.
Cruzó los brazos en su pecho y no volteó al hablar.
-¿Estas enamorada Lissette? – preguntó Lysandro.
-Lo estoy. Pero ya que solo tengo 15 años según tu no es un amor serio o verdadero – dijo con ironía -¿Estás enamorado Lysandro? yo creo que no, porque si lo estuvieras entenderías que el amor no tiene realmente edad y que de echo la madurez de una persona tampoco - y se fue caminando rápidamente de vuelta al instituto.

Aquellas palabras lo dejaron mudo, se dio cuenta que había herido a Lissette profundamente diciéndole todo aquello. Él hablaba sobre Rosalya y su hermano pero ella se lo había tomado personal, aunque claro decirle que era joven para manejar una relación seria seguramente le había afectado, decirle prácticamente que a esta edad no podía estar verdaderamente enamorada también le había sentado mal.

La culpa lo invadió, porque precisamente él de entre todas las personas sabía que no debía juzgar a otras personas y lo que podía o no sentir. Ahora el afectado era él… por que saber que Lissette, la pequeña y dulce Lissette estaba enamorada era una noticia demasiado amarga para él. Y no podía dejar de cuestionarse el porqué, él no podía aceptarlo.