Los personajes y la historia no me pretenecen. Son de Rumiko Takahashi :) Pero el desarrollo de la historia es mio.


Es increíble como las cosas pueden cambiar con el tiempo. Me refiero a la gente que conoces y todo a tu alrededor. A veces me es difícil creer que Sango y Miroku estén casados y mucho menos que ya tengan familia, pero supongo que es por que llegue un poco tarde al acontecimiento… En fin, sus hijos son unos niños sanos y hermosos, las gemelas tienen mucha energía, y el recién nacido unos pulmones muy fuertes.

Aun siento raro cuando veo a Sango en su papel de madre, pero eso no significa que no este muy feliz por ella.

— ¿Quién lo iba a decir eh? Que tú y Miroku formarían una gran familia.

—Sí, sí, ni que lo digas. Miroku desea más hijos, pero yo con solo tres me estoy volviendo loca— Sango pone los ojos en blanco mientras arrulla al más pequeño de sus hijos, yo no puedo hacer más que mirarla divertida.

Vine a pasar el día con ella y los niños, Inuyasha y Miroku fueron a una aldea que queda a 4 días de aquí. Quise acompañarlos pero Inuyasha no me lo permitió, comienza a irritarme su actitud, pero preferí no discutir, hemos estado muy bien y no quiero arruinarlo.

— ¿Y cómo va todo con Inuyasha Kagome?

—Ah… Bien, ya casi no discutimos y se ha portado muy bien conmigo— Digo con una sonrisa. Pero Sango no parece satisfecha con mi respuesta, lo que la hace seguir preguntando.

— ¿Solo eso? ¿No ha pasado nada más? — Dice levantando una ceja.

¡Dios! ¿Cómo lo supo? Sango es mi mejor amiga pero es muy vergonzoso hablar del tema, supongo que ella sabe más porque ya es toda una mujer casada. Además, ¿Si no hablo con ella de esto entonces con quién?

—Pues, hace algunos días casi… — Mi confesión me tiene tan intimidada que hablo en susurros. Sango se exalta y no me deja terminar.

—¿Casi? ¿Quieres decir que pasando tanto tiempo a solas no ha pasado nada? — Sus ojos están como platos, y yo solo me encojo de hombros y niego con la cabeza.

De acuerdo, esta conversación con Sango me hace sentir pequeña.

—No. Es decir, estábamos besándonos, y el beso se intensifico, comenzamos a tocarnos, pero entonces el paro. Dijo que no quería lastimarme, y que teníamos que esperar, que no estamos candados y cosas así. — Los ojos de Sango se suavizan y me dedica una sonrisa. — Él tiene razón Sango, me gusto aquello, pero no sé si yo también este lista, además fui educada de otra manera. Tal vez si este bien esperar. Como… Como tú.

—¡Oh kagome, no sabes lo que me costó esperar! Miroku no me dejaba en paz, era más mano larga que nunca. Después de casarnos estaba incontrolable — Sango suelta una risita.

No me imagino de que se haya acordado, pero puedo darme una idea… Entonces continúa.

—Inuyasha hace bien, tú haces bien. Me refiero a que, dejando lo del matrimonio de lado, lo más importante es que estén listos, ambos. — Me frota la mano de manera tranquilizadora y yo solo asiento y sonrió.

Entonces, a lo lejos veo venir a Rin con las gemelas, tomadas de las manos. Es una escena muy tierna debo decir.

—Hola señorita Kagome, Sango — Nos dedica una sonrisa y sigue jugando con las gemelas.

No había pensado, pero ¿Qué sentirá Rin de no poder estar con Sesshomaru? Inuyasha me dijo que vive con la anciana Kaede para aprender a convivir más con los humanos, y que cuando sea mayor decida con quien quiere estar. Sesshomaru viene cada cuando a verla, yo solo lo vi una vez, Iba volando con Jaken y no me presto mucha atención. Los hermanos perro no son muy efusivos eso me ha quedado claro…

—Sango, ¿No crees que Rin eche de menos a Seshomaru?

—Posiblemente, pero Rin es aún muy pequeña, y Sesshomaru es inmortal, entonces tienen un monton de tiempo para estar juntos. Puede que le haga bien estar aquí mientras tanto.


De regreso a casa el camino estaba muy oscuro, supongo que no debí regresar tan tarde, y a pesar de los intentos de Sango por hacer que pasara la noche en su casa no pude aceptar.

La conversación con ella esta tarde me puso a pensar en muchas cosas. "Rin es aún muy pequeña, y Sesshomaru es inmortal". Nunca me había puesto a pensar en eso, quiero decir, Inuyasha también es inmortal ¿no? Al menos ahora debe tener como 270 años, y yo… Solo tengo 18, nuestra apariencia es muy parecida, si de edad hablamos. ¿Pero cuanto tiempo más será así?

¿Qué pasara cuando yo comience a envejecer mientras Inuyasha sigue siendo un hombre mitad bestia totalmente joven y de apariencia tan encantadora?

Me encojo de hombros ante este pensamiento. Comienza a refrescar y aun no llego a casa.

—Ver para creer, definitivamente. — Dice una voz chillona, que no logro reconocer.

Volteo hacia donde proviene esa voz, pero no veo nada, no hay nadie, solo árboles.

—¿Quién anda ahí? — Rápidamente tomo mi arco y flecha, intentando apuntar en alguna dirección.

—Ni siquiera lo pienses sacerdotisa— De pronto alguien me toma por detrás, sujetándome las muñecas con fuerza provocando que mi arco y flecha caigan al suelo.

Intento forcejear pero es en vano. Es un hombre delgado, de pelo rubio rojizo y ojos negros, nariz grande y labios muy delgados de mediana edad. ¿Es… humano? Sí, es totalmente humano.

Frente a nosotros veo salir de los arboles una rápida y ágil sombra. Es un muchacho, de mi edad, no estoy segura. Tiene el pelo corto, plateado como el de Inuyasha, ojos verdes como el jade, es alto y delgado, su rostro es muy hermoso. Pero inmediatamente me doy cuenta de que no viene en mi rescate…

—¿Quiénes son? ¿Qué quieren de mí? ¡Déjenme ir! — Grito intentando zafarme, pero no puedo, es desesperante, el hombre de pelo rojizo suelta una carcajada y dice

—No me corresponde a mí decírtelo, mi nombre es Tsui, y este es Jin, somos científicos. — Esboza una media sonrisa — Te necesitamos Kagome. — Me toma por la barbilla para verme mejor la cara — Oh, nadie menciono que eras tan hermosa, sin duda la reencarnación de la sacerdotisa Kikiyo.

—No la fastidies Tsui — Dice el muchacho llamado Jin con una expresión muy seria. — Vayamos ya, no queremos complicaciones, si sabes a lo que me refiero ¿No?

El desagradable pelirrojo me cubre la nariz con un trapo que huele a hierbas, hierbas somníferas. Sigo luchando por liberarme pero es demasiado tarde, todo se vuelve negro, y yo me pierdo en un profundo sueño…


Siento una agradable brisa golpeándome la cara, estoy acostada en la hierba de un claro. El cielo es azul con nubes tan blancas que podría jurar que es uno de los días más felices de mi vida. Oigo chillar a un niño pequeño a lo lejos, Inuyasha lo persigue y lo atrapa, lanzándolo en el aire.

—¡Ota vez papi! ¡Ota vez! — chilla el niño, e Inuyasha vuelve a lanzarlo al aire para atraparlo de nuevo.

Tiene el pelo negro, corto y alborotado, tanto que le caen mechones por la frente. Pero sus ojos… Son de un dorado tan intenso como el oro fundido. Cuando Inuyasha deja al niño en el suelo este corre hacia donde estoy yo.

—¡Mami! ¡Mami! — me extiende las manos para que lo tome en brazos, pero yo solo puedo verlo incrédula. ¿Este es mi hijo? ¿Hijo mio y de Inuyasha?

—Zetsu tiene hambre Kagome y yo también — dice Inuyasha con una divertida sonrisa — será mejor que vayamos a casa.

Un intenso olor a azufre me saca de mis sueños, abro los ojos encontrándome acostada en un futon, tan desgastado que puedo sentir el suelo bajo mi espalda.

Me incorporo con un gesto de dolor para mirar a mí alrededor, estoy en una celda, con muros de piedra alrededor y una pared bloqueada con barrotes.

—Por fin has despertado, llevas toda la noche y más de medio día dormida niña — es el hombre pelirrojo, lleva una bandeja con un tazón de arroz, agua y pescado, la cual desliza por la pequeña abertura que hay debajo de los barrotes. — Come, no queremos que te pongas mal — y comienza alejarse hacia unas escaleras que suben.

¿A dónde? ¿A la salida?

De pronto se acerca a la celda el chico de cabello plateado, Jin.

—Come Kagome, no es nuestra intención que pases hambre — Esboza una sonrisa — necesitas estar fuerte.

Sus facciones demuestran mucha paz, es difícil creer que este chico me tenga presa, además, ¿es humano? Nunca he visto a nadie con esas características que sea completamente humano.

—¿Por qué hacen esto? ¿Qué quieren de mí? — él no contesta, solo se limita a mirarme. Me pongo de pie y lo señalo con el dedo. — Si no me dicen que quieren de mi ¡No comeré nada!

Entonces el chico lanza una risita — Somos científicos Kagome, y te necesitamos — Comienza a acercarse más a la celda, como si quisiera entrar en ella.

—¡Eso ya lo dijeron! Lo que quiero saber es ¿Para qué me necesitan? — digo alejándome de los barrotes.

—Para volver a crearla, te necesitamos para que vuelva a este mundo — su mirada se oscurece y su sonrisa es reemplazada por una boca tensa. — Tú eres la única que puede traerla de regreso.

—¿De que quien hablan? ¿A quién quieren que traer de regreso?

—No es quien, es que. La perla, queremos que traigas de regreso la Shikon no tama.


Bueno, aqui esta el capitulo 7 espero les guste!

Hice esos cambios que me sugirieron, aunque en mi lap es dificil jajaja, no habia subido cap por que estuve muy ocupada el fin de semana, gracias por sus favs y sus follows, y no se preocupen por el idioma, tambien hablo ingles asi que no se preocupen por sus comentarios.

Queria decirles tambien que estuve leyendo un libro buenisimo, se llama cazadores de sombras los origenes, ¿han oido de el? solo llevo el 1 de 3 pero se los recomiendo bastante. Besos! :)