Summary: En busca de protección para su planeta, Bulma acude al Rey Vegeta y le ofrece lo que tanto ha estado buscando para continuar su linaje, un heredero, pero a cambio ella tendrá que aceptar ser la Reina de los Saiyajin, la raza más fuerte del universo.

Disclaimer: Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama.

LA REINA DE LOS SAIYAJIN

By. Yurika Cullen

Capitulo Siete

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Después de un tiempo en la total inconsciencia, empecé a escuchar voces, pero era difícil reconocer a quien pertenecían, pues todas se escuchaban lejos, solo sé que pronunciaban mi nombre y gritaban órdenes seguidas de insultos, mientras me levantaban del suelo, empecé a sentir calidez en los brazos que me envolvían, así que sintiéndome segura y a gusto en el lugar en el que me encontraba, me aferre a ellos y volví a la oscuridad.

Cuando abrí los ojos de nuevo sentía los parpados pesados, la luz me golpeo directamente dañando mis ojos, así que apresurada los cerré de nuevo, respiraba con algo de dificultad y me dolía todo el cuerpo, intente moverme un poco pero no pude, me costó unos pocos minutos darme cuenta del lugar en el que me encontraba, estaba dentro de una capsula de recuperación, los ruidos burbujeantes que escuchaba y la leve caricia que el liquido efectuaba en mi piel me hicieron comprender.

—¡Habla de una maldita vez Planthorr! ¿Cómo esta?— escuche la autoritaria voz de Vegeta, aunque al estar sumergida en el liquido la escuchaba distorsionada, y tal vez era el letargo en el que me encontraba, pero también se escuchaba alarmado

—No se preocupe su alteza, la Reina se encuentra fuera de peligro, en unas horas podrá salir de la capsula, aunque fue Raditz quien sufrió heridas mucho más graves, creo que tendrá que permanecer ahí por varios días—

¡¿Raditz?! Dios, todo era mi culpa, por mi terquedad el Saiyajin había resultado herido, ahora que lo recordaba él me había salvado al interponerse en el ataque que venía justo hacia mí, si Raditz no se hubiera puesto en medio, lo más lógico es que yo estaría muerta, le debía mi vida, cuando me recuperara tendría que disculparme seriamente con él, había actuado como una idiota.

—Lo más importante de todo es que la criatura tampoco sufrió daños— dijo Planthorr aparentemente animado, yo fruncí el ceño, o lo intente, pues continuaba sin poder moverme

—¿Qué criatura?— pregunto Vegeta detenidamente y ahora más serio

—Su alteza, la Reina está embarazada, tiene poco más de dos meses de gestación, déjeme felicitarlo, por fin tendremos el heredero que tanto estábamos esperando— Vegeta no respondió y si lo hizo, no lo escuche

¡Estaba embarazada! Estaba esperando un bebé, ¡Y de Vegeta! Una increíble alegría me llego de golpe, iba a ser madre, en estos momentos una vida estaba creciendo dentro de mi… aunque era lógico, después de todo era la condición principal por la que él había aceptado que reinar en su planeta, además Vegeta y yo no nos habíamos cuidado en ningún momento lo más natural es que lo hubiera adivinado desde hace tiempo. No sé cómo no había podido sospecharlo, en especial cuando los últimos días había tenido tanto asco por la comida, siempre dejaba el plato por la mitad, aunque lo importante era que el bebé no había sufrido daños con mi imprudencia, si algo le hubiera llegado a suceder, sabía que nunca me lo perdonaría, pero no podía ni imaginar cómo podría reaccionar Vegeta.

—Bulma— escuche que pronunciaban mi nombre después de un rato en el que había caído dormida por el cansancio —Se que puedes escucharme— era la voz de Vegeta, sintiéndome completamente recuperada abrí los ojos por completo y pude ver al Saiyajin mirándome atentamente —La capsula indica que ya estas completamente recuperada, pero no habías querido abrir esos endemoniados ojos— dijo ahora con su acostumbrada sonrisa, luego apretó un botón y el agua se empezó a drenar

Cuando la capsula estuvo vacía por completo me quite el respirador y los cables de monitoreo, ahí me di cuenta que estaba completamente desnuda, mire alrededor preocupada de que hubiera alguien más, pero al parecer el lugar estaba vacío.

—Ahora si me vas a explicar, ¡¿Qué mierda estabas haciendo en la sala de entrenamiento?!— exclamo disgustado, yo fruncí el ceño y me cruce de brazos

—¡Tienes la culpa de todo Vegeta! ¿Cómo se te ocurre armar una pelea con Kakarotto dentro del castillo?, la mitad del ala éste estaba deshecha, ¿No se te ocurrió que podías destruir el palacio entero? ¡Eres un inconsciente!—

—Eso no explica por qué demonios estabas ahí— dijo tomándome del brazo —no solo arriesgaste la inútil vida de Raditz, si no que te metiste en la boca del lobo y estuviste a punto de arriesgarte a ti y a mi hijo— el corazón se me acelero ante sus últimas palabras, había pronunciado "mi hijo" con orgullo, eso me llenaba de una inmensa alegría, por lo menos Vegeta estaba feliz con la noticia. Pero él tenía razón al estar molesto, así que suspire y me tranquilice

—Perdóname Vegeta, si hubiera sabido que estaba embarazada no habría ido a intentar detenerte, me siento realmente culpable por ello, especialmente por Raditz, después de todo él estuvo todo el tiempo advirtiéndome lo peligroso que era, así que por favor te pido que no vayas a castigarlo, él no tuvo la culpa de nada, incluso lo amenace con hacer que le arrancaran los brazos si se atrevía a detenerme— Vegeta arqueo una ceja

—No sé si estrangularte por haber sido tan estúpida o felicitarte por haber intimidado a un Saiyajin con un nivel de poder tan bajo como el tuyo— Yo sonreí —pero no te preocupes, no pensaba castigarlo, vi cuando se interpuso frente a mi ataque, aun sabiendo que podía morir te protegió con su vida, ascenderá un par de rangos por eso, así que después de todo le has hecho un favor— dijo con sarcasmo —ahora lo mejor es que nos vayamos, aunque estas recuperada Planthorr sugirió que guardaras reposo— dijo dándose media vuelta

—¿No esperaras que camine hasta la habitación completamente desnuda?— pregunte alarmada, Vegeta se giro y me miro de arriba abajo frunciendo el ceño al recordar el pequeño detalle, se quito su capa, y me la puso sobre los hombros, la capa era tan grande que me tapaba por completo

—Eres un maldito dolor de cabeza— dijo acercándose a mí y cargándome en sus brazos, yo lo abrace por el cuello para acomodarme mejor

Durante el camino hasta nuestra habitación, me sentí como una estúpida, no solo había arriesgado la vida de un solado, si no la del heredero del planeta, todos debían estar pensando que era una idiota. Aunque nadie hizo ningún comentario desagradable, por el contrario todos los soldados que nos cruzamos agachaban la cabeza y saludaban a Vegeta mientras preguntaban por mi salud, Vegeta respondió algo impaciente que me encontraba bien y cuando por fin dejaron de preguntar continuo caminando en silencio y como era costumbre con el ceño fruncido, así que enterré mi rostro en su cuello pues me avergonzaba que me vieran siendo llevada en los brazos del Rey como la inútil doncella debilucha.

Vegeta no puso ninguna objeción y por el contrario me reacomodo en sus brazos apretándome con fuerza, el corazón me latió acelerado, siempre que estaba en sus brazos me sentía tan segura y tan feliz que dejaba de pensar en los demás, solo tenía cabeza para Vegeta. De repente se me hizo un vacio en el estomago al darme cuenta del motivo, ahora entendía la razón. Estaba enamorada de él, lo amaba, no había ninguna duda, amaba al Rey de los Saiyajin, acababa de darme cuenta de ello y de lo grave del asunto, pues tenía sentimientos por alguien que despreciaba todo lo referente al amor, alguien a quien no le interesaba demostrarle nada a nadie. Estaba literalmente jodida.

En ese momento llegamos a nuestra habitación, Vegeta me acostó en la cama y me quito la capa, cuando lo vi dispuesto a marcharse, le cruce los brazos al cuello antes de que se terminara de poner en pie.

—Espera, no te vayas— él frunció el ceño —quédate por favor— dije enredando mis manos en su pelo —hagamos el amor— le rogué mientras le daba besos en la barbilla, la mirada de Vegeta paso de sorpresa a deseo

—Se supone que tienes que guardar reposo, pero eres una insaciable, ni siquiera después de estar mal herida dejas de pensar en ello— dijo empezando a desnudarse, al parecer no tendría que insistir demasiado, así que decidida a hablar tome unas cuantas respiraciones

—No es solo el sexo Vegeta— dije mientras lo ayudaba —es hacerlo contigo, hacer el amor contigo es lo que me convierte en una insaciable, se que para ti es absurdo, pero es por ti que es diferente, con otro sé que no sentiría lo mismo— Vegeta me tomo de las muñecas y me acorralo contra la cama

—Lo entiendo perfectamente— yo lo mire esperanzada —nunca había sentido tanta satisfacción con una mujer, nunca había sentido tanta necesidad por poseer a alguien como la que siento cada vez que te tengo cerca— hablo serio

Yo acorte las distancias y lo bese con pasión, con desespero, después lo empuje de los hombros y lo hice acostarse mientras me subía a su cuerpo y lo besaba otra vez.

—Nunca lo vas a entender de verdad Vegeta— dije cortando el beso y mirándolo a los ojos —no estoy hablando de deseo, de pasión, ni de simple sexo, estoy hablando de amor— Vegeta frunció el ceño —¡Te amo, maldita sea!— dije poniendo mis manos a cada lado de su cabeza y acercándome a él —Estoy enamorada de ti, y aunque sé que no te importa, que el amor es un sentimiento que desprecias, no puedo evitarlo, y tampoco puedo guardármelo, se que tal vez ahora vas a rechazarme y a echarme del castillo, pero no puedo hacer nada, tenía que decírtelo y…— Vegeta me tomo del cuello y acercándome a sus labios me dio un corto beso, pero con la suficiente fuerza de hacerme guardar silencio

—Quieres callarte de una maldita vez— dijo serio —si sigues hablando como una tonta nunca vas a saber que voy a responder— yo fruncí el ceño —no pienso enviarte a ningún lado, y tampoco te voy a rechazar, pero no esperes que te diga palabras sentimentalistas, porque sabes que no va a suceder, yo no creo en el amor, esa palabra nunca había existido en este planeta, lo único que vas a recibir de mi es lo que ya conoces—

—Solo sexo— logre articular. Vegeta me tomo del mentón y lo acaricio suavemente

—Es mucho más de lo que otras quisieron, pero jamás obtuvieron— dijo serio —cuando llegaste proponiéndome ser la Reina de los Saiyajin pensé que después de una noche conmigo huirías llorando desesperada a tu planeta— yo arquee ambas cejas

—¿Por qué?— le pregunte confundida

—Cuando te dije que contigo es diferente, estaba hablando muy en serio Bulma, por lo general nunca me importo el placer de una mujer, siempre fui en busca de mi propia satisfacción y nunca tuve delicadeza con nadie, siempre fui demasiado brusco y egoísta, un condenado hijo de puta— dijo sonriendo, yo lo mire sorprendida —tu raza es débil y te veías tan delicada que por eso te propuse que estuviéramos juntos solo hasta que naciera el heredero, porque pensé que para ti ese tiempo seria solo sufrimiento y no iba a ser nada agradable tener una Reina que me temiera y huyera, yo quería tu lealtad, no tu temor—

—Pero nunca has sido así conmigo Vegeta, tampoco has sido egoísta, siempre que estamos juntos disfrutamos los dos, siempre me has hecho sentir bien—

—Me gusta estar contigo Bulma, me gusta hacerte disfrutar, escucharte gemir me satisface más que mi propio goce, me excita como no tienes idea— yo me sonroje por sus palabras —pero eso es todo, no hay ningún sentimiento de por medio, y vas a tener que vivir con eso, si es verdad lo que dices, entonces vas a tener que aprender a amar sola— yo lo mire fijo por unos minutos

—Podre vivir con ello— dije intentando rescatar algo de dignidad —pero si no te importa que te ame, entonces significa que puedo hacerlo libremente— me atreví a decir

—¿Eso qué significa?— pregunto arqueando una ceja

—Nunca nadie te debió haber dicho que te amaba Vegeta, no sabes lo que es al amor, desprecian algo que no conocen, pero si no tienes inconvenientes en que yo lo haga, y me dices que debo conformarme con amar sola, significa que aunque no me correspondas yo si te lo puedo demostrar, y eso es algo que puedo hacerlo sola—

—No esperes que con eso cambie de opinión— dijo serio

—No espero nada a cambio Vegeta, si por lo menos me dejas amarte, no me importa que no me correspondas, mi amor es lo suficiente grande para los dos, solo con que me dejes amarte con libertad soy feliz— y lo bese, pero esta vez iba a ser diferente —déjame esta noche hacerlo a mi manera, esta vez seré yo quien te haga el amor, por una vez déjame ser yo quien te guie— Vegeta no respondió, simplemente me rodeo la cintura y me apretó contra su cuerpo

Esa noche di todo de mi, intente con cada beso, con cada abrazo y con cada caricia demostrarle cuanto lo amaba, quería que lo sintiera, no solo que lo escuchara, hice todo lo que pude para que Vegeta entendiera mi amor por él, para que supiera de verdad lo que era el amor, él no sabía lo que era amar, nunca lo habían amado, nunca le habían dado cariño, y yo me encargaría de que lo experimentara, de que lo sintiera, yo se lo enseñaría. Y tal vez en un futuro él llegaría a hacerlo también, tal vez estaba siendo ilusa, pero si me esforzaba siempre existía la posibilidad de ser correspondida.