La reunión estaba a punto de terminar y Lexa miraba a Jaha, director general de la productora, ultimando los últimos detalles de la firma con una Anya concentrada al máximo en el papel que el hombre le extendía. A su otro lado se situaba Pike, segundo de Jaha y otro de los firmantes en el poderoso acuerdo que Octavia, situada detrás de ellos, había redactado y conseguido. La castaña se fijó en lo atractiva que era, tenía un color de ojos que seguramente cautivarían a quien los mirase y la forma que tenían de achinarse cuando sonreía era encantadora. Esa mujer iba a ser su asistente y, a decir verdad, no le disgustaba la idea de tenerla pegada a su espalda casi las 24 horas del día.
Además, todavía le resultaba graciosa la cara que había puesto minutos antes cuando la actriz la confundió con una fan, "no puede culparme de eso, de 10 personas que se me acercan 5 quieren un autógrafo con selfie incluido y las otras 5 que me acueste con ellas..." Lexa esbozó una pequeña sonrisa recordando su encuentro con las tres amigas, la verdad es que para pasar un buen rato le valía cualquiera de las tres, las dos morenas y la rubia. La rubia. Torció el gesto al recordarla.
Se había pasado toda la reunión pensando en ella. Le molestaba, le irritaba la soberbia y la chulería que aquella niñata había desplegado ante ella, sin importarle ni siquiera quién era. ¿No era lo que siempre habías pedido Lexa? ¿Qué te valorasen como persona y no por tu fama o tu éxito? Pensándolo así...no, esa rubia debía haberle guardado el respeto que alguien como ella se merecía, ¿cómo se había atrevido a menospreciarla de esa forma? A ella, a la gran Lexa Woods, la gran Heda, nadie se reía de la comandante. Si no hubiera sido por la llegada de Lincoln hacia 40 minutos hubiera puesto a aquella idiota en su sitio.
- Lexa, cariño, ¿qué esperas para entrar en la reunión? - Lincoln la agarraba por su brazo derecho, quedando justo al lado de ella, lo suficiente para que se agachara y le susurrase en su oído - Mira comandante, sabes ya de tu famita, no la pifies con esta rubia, una vez más no.
La joven se sacudió del brazo de su amigo y le dedicó una mirada feroz a la rubia que la miraba cruzada de brazos divertida. ¿Le parecía entretenido humillarla de esa forma?
- Si, será mejor que te la lleves, a nuestra querida comandante no le gusta que la bajen a la Tierra para quitarle sus humos de diva - Lincoln abrió la boca sin disimular la sorpresa que le producía que hubiera alguien en este planeta que fuera capaz de hacer frente a Lexa, los únicos que podían hacerlo y porque no le quedaba más remedio a la actriz eran él mismo y su inseparable Anya.
- Vaya, parece que la rubita tiene ganas de rodeo ¿no Lincoln? Mira niñita, soy...
Clarke levantó una mano impidiéndole hablar.
- Sé perfectamente quién eres y para nada me interesa nada que tenga que ver contigo - Lincoln volvió a agarrar a su amiga temiéndose lo peor, pocas veces había visto esa ira en los ojos de su amiga - Así que, si me disculpas señorita Woods, tengo que ir a por café y seguir esperando para tu convención, no por gusto propio por supuesto, pero todavía hay gente en este mundo que te adora y a la que deberías cierto respeto - arrancó el folio de las manos de Lexa que todavía no se lo había devuelto mientras Clarke lo miraba -, y por cierto estudio medicina y viendo tu mal carácter espero que nunca tenga que ser yo la que te cure, si este que supuestamente es tu trabajo y tratas así a los que te rodean... dicen que donde las dan las toman ¿no?.
Clarke se giró con una sonrisa irónica sobre sus pasos, mientras Lincoln conseguía agarrar ahora por los dos brazos a un huracán que pretendía continuar aquella discusión y hacerle Dios sabe qué a aquella rubia.
- Lexa, la reunión, por favor, piensa en Anya.
Pero Clarke parecía haber descubierto lo divertido que era sacar de sus casillas a Lexa Woods y antes de perderse por el pasillo que daba a las máquinas de café se giró diciendo:
- Un placer Lincoln, puede que a ti si que me haya alegrado la vista y el día conocerte - le guiñó un ojo pícara y desapareció tras el muro que dividía ambos pasillos.
Lincoln arrastró a su amiga hacia el final de la pared a escasos metros de la sala de juntas y miró el enfado en los ojos verdes de su amiga. Aquellos ojos eran la única debilidad de la actriz, quien la conociera sabía que detrás de su máscara de frialdad su mirada era el canal por donde la actriz no podía ocultar nada.
-¿Puedes explicarme quién era esa? ¿Y por qué no puedes ser o intentar por lo menos ser simpática por una vez?
- Mira, Lincoln, no me calientes más todavía, ha sido esa rubia solita, yo solo me dirigía a la sala cuando ella casi me derriba.
- ¿Casi te derriba? ¿A ti? - Lincoln intentaba disimular lo gracioso que le había resultado todo y poniendo su mano en la espalda abrió la puerta que daba directamente a la sala de juntas- Aunque he de reconocer que con esa delantera esa rubia podría derribarme cuando quisiera, lo siento comandante, no siempre vas a ganar en esta competición.
Tras un bufido de desesperación ante las bromas de machito de Lincoln, ambos entraron a la reunión que ya había dado comienzo.
- ¿Entonces has vuelto a cruzártela? - Raven bebía del café que su amiga le había traído, impaciente de saber por qué Clarke había tardado tanto.
- Si, para mi desgracia parece que estoy condenada a encontrarme una y otra vez con ella - Clarke suspiró mientras ocupaba la silla colindante a su amiga y la miraba de reojo - ¿Te puedes creer que ha actuado como si fuera un ente superior? Valiente payasa, se merecía que alguien le bajase los humos.
- Al final tenía razón O, es realmente una estúpida - Raven rió, estaba un poco más de humor tras el chasco que le había producido su encuentro con la actriz - bueno, después de que estamos aquí gracias a ella deberíamos ir a verla cuando salga O ¿no?
Clarke chasqueó la lengua al saber que otra vez tendría que verla, soplaba al café que le ardía en las manos, Raven tenía razón, después de que Octavia les había conseguido los pases para acceder a la firma no podían dejarla en mal lugar, lo que haría sería acompañarla y quedarse en un segundo plano para que la actriz no tuviera oportunidad de cobrarse su venganza. No, de eso nada, se mantendría al lado de su amiga y así conseguiría enfurecerla más, de todas formas ella no podría decirle nada, sabía que no era nueva en esto y que las cámaras la rodearían y todos estarían pendientes de cada movimiento suyo. Sonrió al recordar como sus preciosos ojos verdes centelleaban de furia, no se podía negar que era realmente preciosa, recordó sus largas piernas y lo cerca que había estado de aquella mujer. Mientras no abriera esa boca que tenía dando salida a sus pensamientos estaba segura de que podía tener a quien quisiera. Todo eso, claro está, si no abría la boca.
- Está bien Raven, creo que deberíamos ir bajando - Clarke se asomó hacia el pasillo cuya cristalera al fondo revelaba que la reunión estaba en su punto final, Raven asintió y tendiéndole sus inseparables apuntes a la rubia comenzaron a andar hacia el ascensor que las dirigiría hasta la primera planta.
Lexa había estrechado la mano de los dos hombres que acababan de unirse a la gran COL, Anya rebosaba alegría y su amiga le acarició el brazo en señal de afecto. Su encuentro con la chica de los apuntes la había irritado soberanamente, pero era actriz, tenía esa facilidad para mostrar la cara que realmente todos querían ver. Por el rabillo del ojo vio como Lincoln intentaba ligarse a su nueva asistente y se volvió deseosa de devolvérsela a su amigo.
- Oye Lincoln - Octavia y el actor miraron hacia Lexa sorprendidos porque se dirigiera a ellos con ese tono meloso - ¿crees que la rubia estará abajo?
Lincoln sabía que Lexa iba a devolvérsela, la conocía tan bien que poco podría hacer para evitar la estocada de la comandante, que ahora lo miraba pícaramente esperando la próxima jugada.
- Pues no sé a quién te refieres ahora mismo - bajó la mirada para intentar ignorarla y sonrió seductoramente a Octavia, siguiendo con su ritual.
- Claro que si tonto - esta vez fue Lexa quien agarró a su amigo del brazo llamando su atención - ¿cómo la habías llamado? Ah si, "la rubia de la delantera prodigiosa".
Lexa estalló en una carcajada viendo como su amigo enrojecía, mientras Octavia entrelazaba sus manos nerviosas sin saber donde meterse. Había conseguido devolver a su amigo cada uno de los piques de ese día y se sentía realmente satisfecha.
- Creo que es amiga tuya ¿no Octavia? - la aludida la miró directamente a los ojos sin entender a quien se refería - Una chica así rubia, con aires un poco de superioridad y que estudia medicina. Se chocó conmigo mientras volvía a la reunión, fue la misma chica que os acompañaba a ti y a otra chica en el ascensor.
- Clarke - ¿de verdad Lexa había dicho aires de superioridad? ¿De Clarke? Sabía el sentido de la justicia de su amiga y seguro que quería vengar la decepción de Raven. Oh, Dios mío, qué habían liado ahora aquellas dos - perdónala, está realmente nerviosa, la carrera y los exámenes la tienen saturada, hablaré con ella para que se disculpe más tarde, seguro que no fue su intención.
Lexa levantó la mano quitándole importancia al asunto, sonrió al ver que Octavia creía que era culpa suya y eso le produjo cierta ternura. Definitivamente, iba a vengarse de aquella rubita pero le producía cierta tristeza el pensar que aquella joven, de la que Anya le había comentado que fue la principal y única precursora de aquel acuerdo, había sido relegada a la acción de campo, y a un campo que en nada tenía que ver con lo suyo, aquella chica iba a ser su asistenta. Había prometido a Anya que la trataría bien y además la chica no le resultaba indiferente, quizás podría hasta ayudarle en ciertos temas que tenía por resolver...
- No te preocupes, Octavia - Lincoln la miró sorprendido, ¿la comandante pasando por alto aquella ofensa? Sin embargo, a él si que se la había devuelto en grande - no es tu culpa, de verdad, más tarde será complicado poder cruzar más de dos palabras con tu amiga - Lexa meditaba en su cabeza cómo podría poner en su lugar a su odiosa amiga.
- Viene acompañando a Raven, es la otra chica que me acompañaba, es fan realmente de Heda - Octavia bajó la mirada avergonzada temiendo en cualquier momento que esa armonía de Lexa revelará la verdadera naturaleza de la actriz, de la que todos hablaban.
- ¿Raven es fan mía? Vaya, entonces si que había una seguidora en el ascensor, solo me fallaron otras dos - Lexa soltó una carcajada disimulando - pues dado que tú y yo vamos a pasar muchísimo tiempo juntas, creo que deberías invitarlas un día de esta semana al rodaje para que puedan conocer más de cerca como se graba la serie.
Definitivamente algo no iba bien, pensó Lincoln, o Lexa había caído perdidamente enamorada de su nueva asistente, lo cual dada la personalidad de la mujer eso no iba con ella, o algo le estaba pasando por la mente. Si, sin duda se inclinaba por lo segundo, volvió la mirada ante la emoción de Octavia que se había quedado paralizada. Seguro que no se esperaba una comandante tan dócil.
- ¡Creo que les encantará! - Octavia la abrazó ante el asombro de Lincoln y de una Lexa que no creía lo que estaba pasando, Anya los miraba con el ceño fruncido desde la otra parte de la habitación donde conversaba de frente con los dos directivos que quedaban de espaldas.
Octavia se retiró rápidamente al darse cuenta de lo que acababa de hacer, no podía creerse que hubiera perdido la forma de aquella manera. Miró hacia abajo avergonzada mientras intentaba disculparse, cerró los ojos porque sabía que en cualquier momento la furia se desataría sobre ella, sin embargo escuchó de nuevo como Lexa se reía.
- Octavia no te disculpes, no soy tan mala como me pintan de verdad - aquella chica le había caído en gracia, ya podía sentirse afortunada desde luego, y además iba a brindarle la ocasión perfecta para devolvérsela a su amiga - Simplemente, no me gusta el contacto físico...no de esta manera - le sonrió de lado sensualmente y le dió la espalda mientras Jaha llamaba a una patidifusa Octavia.
- ¿Se puede saber que estás planeando Lexa? - Lincoln se había puesto delante de ella y le cortaba el paso.
- Querido Lincoln, una comandante nunca pierde una guerra - y sin más, abandonó la zona acristalada y puso rumbo a aquel maravilloso evento que le esperaba en la primera planta.
