Capítulo VII: "Confusión y aceptación"
A la mañana siguiente, Draco se levantó más temprano de lo usual para poder empacar sus cosas, pues no quería hacer que Lucius se enfadara por esperarle mucho tiempo, él sabía muy bien que la tarea que iba hacer era muy importante, ya que por primera vez podría ver el trabajo de un mortífago, por primera vez sentiría que era capaz de servirle a alguien, por primera vez podría trabajar para el Señor Tenebroso, sólo era cuestión de seguir las ordenes de su padre y podría sentir esa satisfacción de convertirse en uno de ellos: "en un mortífago" .
Con todas las cosas ya empacadas en su baúl, Draco salió cautelosamente de su dormitorio para poder salir de la Sala Común de Slytherin sin que nadie lo viera, y así poder dirigirse hacia el Expreso de Hogwarts, pues éste ya lo esperaba para poder llevarlo a su próximo destino.
Mientras se dirigía al andén, no paraba de emocionarse con la idea de convertirse en mortífago, el saber que en unas cuantas horas llegaría a la Mansión Malfoy lo ponía realmente feliz, aunque sabía que primero Lucius le repetiría de nuevo sobre la importancia de su sangre y también que jamás debería mancharla si quería ser un Sangre pura digno de llamarse, así que, para ello, Malfoy debía cuidar tanto su sangre como su apellido con cautela pues debía evitar que alguien le humillase.
Así que, al momento de subirse, Draco caminó por el pasillo del tren para encontrarse con su madre en un compartimiento. Mientras se dirigía a donde ya lo esperaban, pudo distinguir en la lejanía una cosa muy llamativa tirada en el suelo, pues el objeto, destellaba.
El chico se acercó a dicho objeto por curiosidad, mientras lo hacía, pudo notar que se trataba de un collar, pero no era de esos que se veían muy simples, si no que se trataba de esos collares que, al momento de abrirlos, se podían encontrar relojes, fotos, notas u otro objeto importante dentro de él; era un relicario.
–"¿De quién será ésta porquería?"- se preguntó a sí mismo con desdén mientras abría con precaución dicho relicario.
Al abrirlo, notó que había tres fotos y un espacio vacío, tal vez en ese espacio se podrían agregar otras dos fotografías más. Ya que en la primera, estaba una mujer con cabello color castaño, tenía unos ojos color verde esmeralda, su piel era blanca y tenía una vestimenta fuera de lo normal. Draco pudo saber con claridad que se trataba de una muggle. Mientras que la segunda foto se trataba de un hombre de estatura media y ojos marrones, al parecer tenía la misma vestimenta que la mujer de la primera foto, pues todo era demasiado común. – "¡Todo está lleno de muggles!"- pensó mientras su mirada se dirigía hacia la tercera y última foto.
La tercera foto se trataba de una niña pequeña de ojos color marrón, cabello castaño y piel morena, dicha niña se encontraba en una casa grande cerca de una chimenea, y se podía apreciar que ella reía, podía apreciarse que en ese momento, estaba feliz. –"Tonterías ¡Esto no debería estar aquí!" –pensó mientras arrojaba el collar al suelo.
Cuando el objeto ya estaba en el suelo, había caído al revés, pues las fotografías habían quedado para abajo y la parte de atrás quedó hacia arriba. Así que cuando estuvo al punto de marcharse, notó otra cosa que le llamó la atención pues detrás de este objeto, en letra cursiva se podía leer la leyenda: "Propiedad de la familia Granger".
-Así que es de esa sangre sucia. –dijo mientras volvía a tomar el objeto y lo miraba con determinación. –Debí suponerlo, después de todo, ¡Sus padres son muggles! –dijo mientras en su rostro se formaba una mueca de orgullo al tenerlo en su poder.
-¡Draco! ¿Dónde has estado? –preguntó Narcissa.
-¡Eh! si madre, estaba buscándote. –dijo mientras titubeaba un poco para que no le pillara.
-Debemos apresurarnos si no quieres hacer esperar a tu padre.
-Tienes razón. –respondió mientras guardaba aquel relicario en su equipaje.
-¿Qué es eso? –preguntó seria.
-Nada, sólo es basura… nada importante. –finalizó Draco, mientras ambos se fueron a un compartimiento y así, el tren partió de aquel lugar.
Ese mismo día, Hermione se había despertado como de costumbre aunque durmió demasiado poco por pensar en lo de ayer, pero todo lo demás era lo mismo que siempre y con la misma rutina que los demás días, pues primero se levantaba para esperar a sus amigos y dirigirse juntos a clase, sólo que ese día, ella tenía que hablar con Draco Malfoy para aclarar lo ocurrido.
Mientras tanto, el trío de oro se dirigió a clases y la chica notó que no se encontraba Malfoy, tal vez en las demás, él se presentaría, ya que como de costumbre, al chico no le importaba faltar, pues le daba igual.
En la segunda clase tampoco apareció, pasó la tercera y mucho menos apareció, el resto del día continuó igual pues no había ningún rastro del chico. –"Quizás enfermó" –pensó pues no se le ocurría otra razón por la cual Malfoy no aparecía.
A la hora del almuerzo, la chica tuvo una pequeña esperanza de que el chico apareciese, ya que realmente quería hablar acerca del tema del beso, quería comprobar si realmente se trataba de un plan de venganza, o se trataba de otra cosa, pues esa intensidad con la que Draco la besó, la hacía dudar, pasó la hora del almuerzo, pero no, tampoco apareció en el Gran Comedor.
- ¿Dónde está él? –se preguntaba Hermione con desconfianza. –Seguramente quiere evitarme para que no hablé con él, pero mañana, nuevamente seguiré queriendo hablar con él, así que no importa mucho. –pensó Hermione con vacilación.
- Hoy tenemos que entrenar, ¿Vienes con nosotros? –preguntó Harry ocasionando que Hermione dejara de pensar un momento acerca del tema.
- Sí, claro.
- ¿Pero ahora si irás cierto? –preguntó Ron vacilando.
- Si, sólo iré por un momento a ver cómo está Neville.
- ¿De nuevo irás con él? –dijo Ron.
- Por supuesto Ron, no puedo dejarlo después de que se puso fatal.
- Como sea, pero esta vez sí debes ir, aunque sea solo por un rato. –añadió Ron mientras se reía tras decir aquello, después de ello Harry y Ron se dirigieron a entrenar mientras que Hermione se marchaba a la enfermería.
Al llegar a la enfermería, vio a Neville en mejor estado, aún seguía recostado en la cama pero ahora tenía un mejor aspecto que antes.
-¡Hola Neville! ¿Cómo te encuentras? –preguntó Hermione enérgicamente.
-Hola Hermione, me siento mucho mejor… Gracias por traerme a la enfermería, la señora Pomfrey me dio un tónico que sabía muy raro pero al parecer funcionó, por cierto te veo decaída ¿te encuentras bien?
- Que bueno que te hayas recuperado y no agradezcas Neville, me diste un susto al verte así. –dijo mientras suspiraba con alivio. -Si, pero no tienes porque preocuparte, solo que estoy cansada, tal vez es porque no pude dormir ayer, pero no es nada grave. –añadió.
-Seguro, espero que solo tengas cansancio, así, pero necesitas dormir.
-Descuida… por cierto ¿sabes por qué estabas en ese estado? –preguntó Hermione para cambiar de tema ya que no quería seguir hablando sobre eso, pues no quería seguir pensando en Draco.
-No, trato de recordar algo pero solo recuerdo que estaba con un amigo de Hufflepuff, ya que le estaba ayudando con una tarea de herbología y cuando estaba subiendo por las escaleras, perdí completamente la noción del tiempo, después de eso no puedo recordar más. –dijo Neville mientras intentaba recordar alguna otra cosa importante.
- ¿Dices que perdiste la memoria cuando estabas subiendo la escaleras? La verdad, es que yo te encontré dentro de la Sala Común, esto es muy raro ¿Quién habrá sido? ¿O por qué te habrán hecho eso? –dijo Hermione mientras estaba muy confundida.
-No tengo idea pero recuerdo otra cosa, es algo muy pequeño pero vi a alguien más en el pasillo, no me acuerdo de que casa era, pero se que era un estudiante de Hogwarts.
-Está bien Neville, no te esfuerces en recordar, sólo dime el nombre de tu amigo de Hufflepuff, trataré de ayudarte a resolver esto. –dijo Hermione decidida.
- Alexander Mason.
-Vale, cuenta conmigo pero ya debo irme con Ron y Harry.
-Está bien, muchas gracias Hermione. –añadió Neville.
La chica salió de la enfermería y se dirigió con sus amigos ya que de nuevo no quería faltar aunque solo fuese un entrenamiento.
Mientras caminaba por aquel pasillo, recordó la escena donde Malfoy la había besado. –"Draco" –pensó mientras suspiraba tras recordar lo ocurrido, estaba tan perdida en sus pensamientos que no pudo notar que ella se decía a sí misma el nombre de Draco en vez de Malfoy.
De la nada, cruzó pensamientos, pues recordó el momento en que Draco estaba parado y de brazos cruzados esperándola a ella, mientras que al igual recordó lo que Neville le había contado. –"Draco" –volvía a repetir su nombre en su mente hasta que reaccionó y repentinamente comenzó a sospechar algo. –"¿Y si Malfoy fue el que le aturdió? ¡Todo concuerda!, pues ¿Cómo pudo saber que yo llevaría a Neville a la enfermería? Está claro, el porque me siguió, él sabía lo que pasaría ya que él fue el que lo hizo" –pensaba Hermione con enfado, ya que no se le hizo justo que el chico le hiciera eso a Neville, pero que más daba, después de todo, era Malfoy. -"Esto cada vez es más confuso" –pensaba Hermione mientras intentaba apresurarse por llegar con Harry y Ron.
Después de un rato, la chica decidió que no debía tomarle mucha importancia al asunto, por ahora, pues lo menos que ella quería era estar cansada por seguir pensando en Draco Malfoy, fuera como fuera.
Mientras se dirigía con sus amigos, claramente sintió que alguien la seguía, como una sombra.
Instintivamente se giró para comprobar si lo que pasaba era cierto, pero solamente vio a los demás estudiantes pasando por los pasillos con total naturalidad, ella creía que estaba alucinando o que quizás se volvería loca, pues ya todo le parecía demasiado confuso.
Así que se apresuró a llegar con Ron y Harry lo más pronto posible, ya que ver el entrenamiento de Quidditch, la haría olvidar todo por el momento. Mientras continuaba caminando rápidamente, aún sentía esa sensación, era como si alguien la siguiese a donde ella fuera. Eso le pareció muy molesto, pues debido a Draco Malfoy, Hermione estaba confundida, desde aquel momento en que ambos intercambiaron miradas no la dejaba pensar adecuadamente. Pero la chica quería evitar todo eso, ella estaba dispuesta a olvidar ese beso con tal de que aquellos pensamientos que tenía no le afectaran más, estaba decidida a hacer lo que fuese para ya no pensar en el chico, y entonces se dio cuenta que al estar decidida al hacer todo eso, estaba aceptado que ella le gustaba de Draco.
Hermione estaba consiente que si se dejaba llevar por sus sentimientos, ella acabaría fatal. Pues Malfoy jamás le correspondería, su relación sería imposible y sentía que sus amigos tarde o temprano se decepcionarían de ella. –"¿Por qué me sucede esto? –se preguntaba a sí misma mientras una lágrima le caía por sus ojos.
De pronto se sintió más cansada de lo que estaba, pues se encontraba mareada y no se sentía demasiado bien, sus piernas no podían responderle, así que se quedó inmóvil por un tiempo. –"¡Debo marcharme ya!" –se decía a sí misma debido a que ya no podía seguir aguantando todo lo que tenía en mente.
Así que cuando intentó dar un paso, sintió que todo se le venía encima, y de cierta manera ella estaba a punto de caer, pues sentía mucha presión por todo lo ocurrido.
–Tranquila, estará todo bien. –dijo una voz muy firme mientras la sostenía para que no fuese a caer y se golpeara. Hermione casi inconsciente, quería girarse para ver de quien se trataba, mientras tanto, toda su mente estaba repleta de pensamientos sobre Draco.
-¿M…al…foy? –preguntó la chica con su débil intento de girarse, pues tras decir aquellas letras, la chica perdió la noción del tiempo y se había quedado completamente perdida, debido a que se había desmayado por estar demasiado exhausta últimamente; tras decir aquello, la chica no supo que fue lo que sucedió después.
Hola! aquí les dejo el capítulo 7.
¿Qué fue exactamente lo que sucedió con Neville?
¿Importará mucho Alexander (lo inventé xD) para ayudar a resolver lo del chico?
Y sobretodo ¿Quién sostuvo a Hermione para que ella no cayese?
Sólo puedo decir que el collar de Hermione importará mucho en la historia.
Hasta el próximo capítulo ;)
