Capitulo 7- Superación

Se sentía embriagado de ella, había extrañado su piel, la sensación de ser uno solo, del olor que desprendía, sus caricias, sus besos, sus manos rozando su rostro y sus dedos entrelazándose en su cabello, mientras desesperadamente se entregaban mutuamente sin importar lo que fuese que pasara, todo pasaba demasiado rápido. Al terminar cayeron rendidos con la respiración agitada y se durmieron, él abrazándola, como si la protegiera, justo igual que antes de su muerte; pero a diferencia de aquella emoción de la primera vez, Bulma estaba atribulada. Ese reencuentro era inevitable; pero la resaca moral era inherente, lo era para la mujer de ojos azules, aunque fuera Vegeta, él no dejaba de ser un muchacho, su relación era imposible. Acarició su rostro antes de despertarlo.

Cuando se fue un par de lagrimas comenzaron a surcar sus mejillas, estaba tan cerca de él…y tan lejos; pero él era libre, al fin se sentía reconocido por la única persona que le interesaba que lo reconociera, ganó una batalla pero no la guerra. Bulma aun seguía casada con aquel insecto, la idea ahora era sacarlo de su vida; pensaba en todo ello cuando dio la vuelta a la esquina y vio a Trunks sentando en el cofre de su cadillac negro parecía esperarlo, se notaba que no había dormido bien, estaba pálido, taciturno, cuando vio al joven caminando rumbo a su casa se incorporo, espero que llegara hasta él sin hacer un solo movimiento o hablar, el muchacho lo miraba con recelo mientras el pelilavanda se llevaba las manos a los bolsillos de su pantalón

-Aun puedo sentir el ki- dijo con seriedad

-¿Y eso qué?- cuestionó el muchacho con soberbia- siempre lo has hecho desde que eras un bebé ¿Debería sorprenderme?

-No lo dije para que te sorprendieras- contestó Trunks con un halo de molestia- Lo dije porque sé que estuviste en mi casa- el joven se enserió- mi madre ya había superado la muerte de mi padre, por eso se casó con Yamcha- El joven se llenó de rabia con tan solo escuchar su nombre- ¿Por qué no lo superas?- preguntó con molestia- eres otra persona ahora, eres alguien que comienza a vivir, eres un niño

-No lo soy- esgrimo con fastidio cansado de que le dijeran lo mismo-aunque no te guste, soy tu padre

-No lo eres- contestó el joven con convicción- mírate, eres un ser humano, un adolescente…mi padre era un saiyajin, el príncipe de su raza y él murió, su cuerpo murió, tu alma es la misma, pero cuando moriste dejaste de ser mi padre- el joven no dijo nada

-¿Qué es lo que quieres?- preguntó tajante con su voz profunda

-Deja a mi madre en paz, ya ha sufrido suficiente, déjala rehacer su vida y vive la tuya, tienes un padre que te adora y todo un futuro por delante…supera tu muerte también- repentinamente Trunks detuvo un golpe que iba certeramente a su estomago, en su mano atrapó el puño del muchacho

-¿Es en serio?- le preguntó con una sonrisa- no puedes dañarme- soltó su mano mientras aquellos ojos negros se encendían con furia

-No tengo la obligación de continuar escuchando tus insolencias, déjame en paz…vete de aquí

-Deja a mi madre en paz

-No eres nadie para decirme que hacer o no hacer- contestó siguiendo su camino hasta su hogar, Trunks le siguió con sus ojos azules, le miró entrar a la modesta casa y desaparecer dentro de ella.

Había pasado casi un mes, no sabía nada de ella, le dijo que lo buscaría, pero tal parecía que lo engaño, cada día que pasaba se hacía mas frustrante ¿Por qué la mujer no daba señales de vida? era acaso una forma de devolverle que cuando él vivía hizo lo mismo.

Las primeras veces, él la evitaba hacia todo lo posible por no cruzarse en su camino simplemente porque no quería recordarse a si mismo que cedió a su deseo y olvido su orgullo por sentir el placer que solo la terrícola podía proporcionarle… ¿Era esto un juego? De no saber nada de ella iría a buscarla, no le importaban las consecuencias, eso era lo de menos.

Eso pensaba mientras se encontraba sentado en el salón, tamborileando los dedos en el escritorio, todos se encontraban concentrados en su tarea de ingles, excepto él, su mundo estaba lejos, en otro plano…en otra vida.

-Te esperan en la dirección- le dijo la maestra tras acercase a su escritorio- tu padre está ahí

El joven se levantó sin decir más, se fue de inmediato con rumbo a la oficina del director, al abrir la puerta se encontró con el hombre que decir ser su padre, se le notaba molestó, el director se encontraba justo frente a él, con el rostro severo

-Siéntate- ordenó, mientras el joven se desajustaba la corbata, el nudo comenzaba a aflojarse, se sentó al lado de su padre, no porque quisiera, si no porque simplemente era el único lugar disponible- he llamado a tu padre debido a tus calificaciones y tu actitud- el señor Alley tan solo asintió- Durante una hora o tal vez un poco más hablaron de su actitud, de sus calificaciones, de cómo habían empeorando y no hacía nada por mejorar, era el caso de desinteres más severo que vieron en años ¿Qué pasaba con él? acaso ¿ eran drogas? ¿Una novia? ¿Víctima de acoso escolar? todo fue negado por el joven quien contestaba con la mayor monotonía. Los hombres en aquella habitación se decidieron por enviarlo a un psicólogo, él no objeto nada poco le importaba, salieron de la oficina, el señor Alley agradeció por la atención y se comprometió a que su hijo mejorara. Una vez fuera caminaron por los pasillos

-Esto es demasiado- dijo el maduro hombre mientras lo enfrentaba- no puedo tolerarlo, eres un desastre, no importa lo que yo haga o te diga, a ti solo te importa tu estúpida idea de que eres otra persona, que tuviste una vida pasada ¡estoy harto!...soy tu padre y harás lo que yo diga ahora- sin inmutarse el joven simplemente contesto

-Eres padre de mi cuerpo; pero mi alma es mía…si eres dueño de algo es de este cuerpo, no quiero que te confundas, mi alma es mi propiedad, de Vegeta, te guste o no he despertado, se quien fui y quiero recuperar lo que fui y tú no vas a detenerme- dejándolo sin palabras por la frialdad de las suyas, lleno de dolor y el corazón roto le observó darse la media vuelta e irse con dirección a su salón.

Era la tarde y toda la faena diaria de las clases se habían terminado, ya nadie hablaba con él, se volvió un relegado, sus compañeros y antiguos amigos hablaban de él, pero ni siquiera le dirigían la palabra, a él no le interesaba, eran unos mocosos cualquiera, a él solo le interesaba ella. Sin embargo a pesar de estar concentrado en su objetivo, recordaba muy bien la plática con su hijo, pidiéndole que se alejara, que superara su vida y volviera a hacer la suya ¿Cómo se atrevía a pedirle aquello? su vida fue más que interesante e imposible de olvidar, ella era imposible de olvidar y eso era todo, no quería pensar más allá de eso

Cuando llegó a la esquina, se sorprendió al encontrar el auto personal de Bulma, el capo estaba hacia arriba, dejándolo ver a una madura mujer con unos lentes negros y un vestido de tirantes que dejaba ver su espalda, el joven se acercó a ella

-Te estaba esperando- le llamó con una amplia sonrisa, él la miraba serio, estaba parado justo en la puerta del copiloto observándola con el ceño fruncido, recordando mucho a su antigua vida, Bulma no pudo evitar fijarse en ello- ven conmigo- pero él no se movió, tan solo la miraba- está bien, se porque estas enfadado- afirmó con seriedad

-¿Por qué lo estoy?

-Porque dije que te buscaría y no lo hice

-…me mentiste- contestó con recelo- lograste que me fuera…volviste con esa sabandija- Bulma abrió la puerta del auto y lo invitó a entrar nuevamente- te llevare a almorzar- entró al auto dejando la mochila en la parte de atrás

-Te mentí, porque estaba muy confundida, aun lo estoy- contestó la mujer retirando sus lentes negros y dejando ver esos profundos ojos azules- se que eres Vegeta, no solo por todas las pruebas, sino también porque así lo siento desde la primera vez que te vi, por eso estaba renuente a verte, a escucharte, porque volvería a caer a tus pies…me fue muy difícil sobrevivir sin ti. Eras el amor de mi vida, el momento en que moriste sentí un vacio en el pecho, como si algo se quebrara y después supe que moriste, lo único que quedaba era nuestro hijo al que jure proteger y criar como un saiyajin del que tu estarías orgulloso, sobreviví, porque eso fue lo único que hice durante todo ese tiempo, no era vida si tú no estabas a mi lado, sin sentir tu presencia, tus caricias, incluso las peleas…los recuerdos me abrumaban, fue muy difícil dejarte ir, superar la perdida y cuando por fin lo hice, reapareces clamando ser tú, aun siendo un adolescente, con la edad justa para en verdad creer que eres Vegeta y después…lo que paso entre nosotros no debió suceder, soy una mujer adulta, 40 años más grande que tú y tú…apenas comienzas a vivir, te estoy quitando la oportunidad…

-De nada- completó el joven- no me quitas ninguna oportunidad, solo veo esto como una continuación de mi vida, por eso quiero que te alejes de él, ese insecto no puede estar al lado de mi mujer

-Mejor almorcemos- arrancó el auto y llegaron a un modesto restaurante, él pidió una hamburguesa y ella se limitó a una ensalada, comenzaba a acostumbrarse a verlo comer poco

-Pensé todo el tiempo en ti- interrumpió Bulma el silencio, el joven la miró con desdén- ¿Tienes novia?

-No

-¿Nunca has tenido?- preguntó con interés

-No- contestó desviando la mirada mientras ella le sonreía con ternura, acarició su rostro

-Te rasuraste por lo que veo

-No me gustan las barbas, nunca me han gustado- Bulma le miraba con curiosidad, en segundos recordó aquella tarde y toda ella se llenó de deseo, rápidamente dejó de tocar su rostro, definitivamente no quería repetir lo que sucedió-…No debiste mentirme

-Digamos que solo tarde en buscarte- contestó guiñándole un ojo como en viejos tiempos

-Bulma, deja a ese imbécil- la mujer se enserió, no contestó nada, comía lentamente él hizo lo mismo, aquello se volvió de lo más silencioso

-Debemos dejar esto- dijo ella finalmente, llevando una servilleta a los labios

-Dame una buena razón

-Te la he dicho, eres un adolescente y te llevó 40 años, eres un adolescente, lo que hicimos es un delito…- él rodó los ojos y dio un suspiro de fastidio; pero a la mujer no le importo, continuo-no pienso repetirlo, no quiero arruinarte tu vida, ni tampoco la mía

En un acto rápido el joven tomó la muñeca de la mujer

-No me importa esta vida- afirmó con seguridad- me interesas tú y si hubiese regresado en otra cosa, en un ave, en un gato, en lo que fuera, hubiese regresado para evitar que te cases con ese idiota…eres mía, mía y de nadie más, eres la madre de mi hijo, eres la mujer por la cual me quede atrapado en esta tierra

El corazón de la mujer latía tan rápido que sentía que iba a estallar, era definitivamente él, Vegeta y lo necesitaba, lo evitó durante un mes; pero ya no podía hacerlo más, su cuerpo era lo de menos, era su alma, su esencia lo que necesitaba, era su príncipe, quería estar con él una vez más y las veces que fueran- vámonos de aquí- le dijo él con una mirada cómplice, ella simplemente sonrió, lo haría, no le interesaba nada más en ese momento que ellos dos.

Fueron a la corporación, entraron a la habitación que fuera la de Vegeta, y se perdieron en ellos, en sus besos, en sus caricias, ella se dejo llevar, no era tan solo un muchacho quien en ese momento era su dueño, quien le hacía perder la noción de la realidad, era su príncipe, el hombre que la cambiaría para siempre

-Te amo, Vegeta- el joven temblaba, con la respiración rauda, habían terminado una vez más. Sus ojos brillaron al escuchar su nombre de los labios de ella, sonrió, la mujer llevó sus manos a su rostro, buscó sus labios para imprimir sus labios convirtiéndose en un beso tierno.

Una hora había pasado, Bulma, lo miró despertarse

-¿Me dirás que me vaya?- preguntó a la defensiva

-Te llevare a casa; pero no ahora, aun tenemos tiempo- abrazó al muchacho y el correspondió a aquello abrazándola con fuerza- no quiero volver a perderte- él observaba cada detalle de su cuerpo, siempre fue suya, siempre sería así sin importar lo que pase

-¿has pensado en recuperar tu cuerpo? Volver a ser el saiyajin que fuiste…debemos encontrar la manera de regresarte, me han dicho que Shen Long no puede revivirte, pero quizá en Namek

-¿Namek?...el dragón de Namek, tienes razón- contestó él- podríamos intentarlo

-Ya es tarde, vamos vístete- el joven se levantó y comenzó a vestirse mientras Bulma hacía lo mismo- ven, tu corbata- la levantó del piso y con paciencia se la anudo en el cuello de la camisa- si quieres puedes bajar, te alcanzare en un momento- el muchacho bajo las escaleras y se quedo de pie observando una fotografía de su hijo a los tres años al lado de su madre y sus abuelos, era un niño serio, tenía sus rasgos, sin duda era su hijo

-¿Qué haces aquí?- preguntó Trunks con recelo, llegó un par de horas más temprano de lo acostumbrado porque había olvidado unos papeles en el despacho de su casa- Te dije que la dejaras en paz

-Díselo a ella entonces- se limitó a contestar, salió de la casa, mientras que Trunks observaba a Bulma bajar las escaleras

-¿Qué hiciste?- interrogó con seriedad- es un muchacho de quince años

-Es tu padre- se limitó a decir

-No, es un niño

-Cállate- contestó ella llena de rabia- es tu padre te guste o no

-Mi padre murió hace 15 años y…

-Y revivió, tienes que aceptarlo- Trunks miró a su madre irse junto con aquel joven, subieron a su auto y se perdieron en el ocaso, mientras el heredero de la corporación se guardaba la ira, tenía que actuar de lo más normal, Yamcha llegaría pronto y preguntaría por su madre, tenía que pensar en una buena excusa. Se sentó en el sofá, definitivamente no podía superar aquella relación que se desarrollaba entre su madre y aquella reencarnación.