Con el corazón a punto de salírsele del pecho, Hitsugaya Toushiro vio casi con horror como es que la mujer frente a sí retrocedía un par de pasos… ¿sorprendida, asustada…? Él no podía saberlo, quería, pero no podía saberlo… Kami, ¿qué había hecho…?
-Taichou… estoy bien, de verdad… - balbuceó casi pasando saliva con dificultad, rogando al ser supremo que el muchacho frente a ella no insistiera más…
Ya había pasado por algo similar hacía muchos años, y había sido eso mismo lo que le había cambiado por completo la vida, convirtiéndolo en un trago amargo por el que no quería volver a pasar nunca, ni siquiera quería volver a recordarlo… pero por más que ella no quisiera, su traicionera mente la llevó inmediatamente al pasado, a ese terrible recuerdo que había protagonizado al lado de Ichimaru Gin, hacía ya tantos años…
-¿Se puede saber que demonios te pasa?- exigió el muchacho nada más llegar frente a ella, sin perder la compostura, escrutándola con la mirada y esperando la respuesta. Pero ella, sin siquiera voltear a verle, vació su plato de sake de un solo trago.
-No se de que me hablas…- respondió volviendo a llenar su plato, pero antes de poder siquiera tomarlo, aquel quien se hacía llamar su novio, la tomó del mentón obligándola a verlo a esos negros ojos que la mayor parte del tiempo permanecían ocultos…
-Quiero la verdad Rangiku, ¿qué te pasa? Has estado evitándome, no llegas al trabajo por estar quien sabe cuanto tiempo aquí… ¿qué pasa Ran? Tú no eres así – exigió de nueva cuenta, más serio de lo que ella nunca antes lo había visto… y al tenerlo frente a sí, no pudo evitar sentir un nudo en su garganta, una presión sobre su pecho, y los ojos a punto de llenarse de lagrimas… pero no iba a dejar que él la viera llorar.
-Si no te conociera tan bien, diría que estás preocupado, pero tú no eres así- respondió soltándose de aquella mano y apartando la nublosa vista… y de esa manera, no pudo ver el rostro incrédulo de su compañero, que tras unos segundos en silencio arrugo el entrecejo.
-¿Eso crees, que no me preocupo por ti Rangiku?- preguntó sintiéndose ofendido, y como respuesta, la rubia vació de nuevo el plato de sake.
-Yo se que no te importo en lo más mínimo. Si estas ahora aquí, es sólo porque a ese hombre debe habérsele ocurrido comenzar a hablar de mi y amenazar con relevarme de mi puesto como teniente- respondió con amargura en su voz.
-¿Ese hombre? Ran chan te desconozco, tú siempre te has referido a tu capitán con respeto…
-¡Pues no se me da la gana tenerle respeto porque no se lo merece!- dijo poniéndose de pie y elevando un tanto la voz, fulminándolo con la mirada. – Tú no sabes nada Gin, no sabes nada de lo que me pasa… ¡has estado tan ocupado que ni te has enterado que ese tipo sólo me eligió como su teniente para intentar acostarse conmigo…!- el tono de Rangiku poco a poco había ido aumentando de intensidad. Estaba furiosa, y esta vez no estaba dispuesta a calmarse…- ¿Y tú Gin, qué hacías tú mientras yo tenía que soportar su lujuria, sus insinuaciones, sus perversiones…? Claro, mientras yo tenía que lidiar con eso, tú te revolcabas con esa zorra de Sayuri…
-¡Rangiku eso no es cierto!
-¡Claro que es cierto, que no creas que no te he visto! – gritó finalmente, apretando con fuerza los puños de sus manos. Tenía ganas de abofetearlo, de golpearlo, pero sabía que aquello no le haría el más mínimo daño… - Pero ¿sabes que?, ya no me importa más, ni tú ni mi trabajo…porque ese hombre no me va a dejar ascender nunca, y tú… tú ve y revuélcate con ella todo lo que quieras, porque a mí no me vas a volver a tocar…
Los cristalinos ojos de Rangiku lo miraron altivos, orgullosos, con una frialdad que nunca antes habían poseído… e ignorando el insistente llamado del hombre a quien tanto había amado, salió por la puerta del salón, decidida a nunca más esforzarse en esas causas perdidas que eran su relación con Ichimaru Gin, ni su puesto como fukutaichou de la décima división en la que estaba segura nunca podría ascender… ni siquiera, cuando unos días después se informó a toda la sociedad de almas la desaparición del entonces capitán de la décima…
..............
-Yo… yo… debo entregar el reporte a la novena división… de verdad estoy bien- susurró todavía nerviosa, aprovechando el largo silencio en que Toushiro había permanecido… y cuando se encontraba a unos pasos de la puerta, el muchacho, tras morderse unos instantes los labios, la llamó.
-Matsumoto…
-… ¿Sí, Taichou…?
-Vas… ¿vas a ser la misma de antes?
-… todo depende, de a que se refiera con antes…
Y dejando al peliblanco todavía con la inquietud dibujada en su rostro, la rubia salió del despacho a toda prisa, con el corazón y la respiración acelerados…
¿Por qué es que nunca ponía atención a esas cosas?
¡Si hubiese sido atenta y observadora, se hubiera podido ahorrar todo ese tipo de problemas sentimentales…! No es que ella no quisiera a su Taichou, porque le tenía mucho cariño y aprecio por todo lo que le había soportado y apoyado… más bien, era que no quería lastimarlo.
Sí, era eso, ella no quería lastimarlo de la misma manera en que había pasado antes con Shuugei... porque por los mismos motivos y causas, lo había hecho sufrir durante tantos y tantos años, obligándola a distanciarse de él…
-¡Matsumoto san, qué sorpresa tenerla por aquí tan temprano!
La voz de Chojiro Sasakibe consiguió sacar a la voluptuosa mujer de sus pensamientos, haciéndole notar que había llegado sin problemas a la oficina de la novena división en donde el teniente del comandante capitán, acudía a recoger los reportes mensuales.
-Ohayo, Sasakibe san, también para mi es una sorpresa encontrarlo aquí- confesó con una dulce y encantadora sonrisa adornando su rostro, a lo que el hombre del delgado bigote puso un pequeño gesto de reproche.
-Bueno, eso es porque hace tiempo que no era usted quien entregaba los reportes… y cuando los entregaba, lo hacía muy a destiempo- dijo a modo de regaño, y acto seguido la rubia se llevó una mano a la nuca mientras reía un tanto nerviosa…
Sí, aquello era cierto. Desde la muerte del antiguo capitán de la décima división, hacía más de cien años, que ella no había entregado un reporte temprano… pero eso, eso estaba por cambiar.
Bueno bueno... otra pequeña continuación.
Creo k es el unico fict que continuo de poco a poco jajaja, pero es que desde ke la comencé, he procurado no sobrepasar el tamaño de los capitulos, no se ni porque... igual, esepro que os guste, gracias especiales a Vainilla-Pervinca que sigue leyendo el fict y me deja reviews *-*
como ven, me remonté un pokito al pasado de ran, y me gustó como kedo... en fin, espero reviews! xD
