Han pasado ya tres meses desde que Erika empezara a salir con Benny, y ambos están genial juntos. Como llegaron las vacaciones de Navidad, Benny llevó a Erika a Nueva York y celebraron el fin de año en Central Park.

Sarah y yo llevamos cuatro meses y han sido los mejores cuatro meses de mi vida. Cenó con nosotros la noche de Nochebuena, celebramos juntos el fin de año… hicimos muchas cosas juntos. Y me sentí el chico más feliz del mundo.

Pero…no todo es de color de rosa. Un día estaba jugando con Benny al fútbol en el jardín de detrás de su casa. Hasta ese momento todo iba perfectamente, pero de repente, noté un pinchazo en el corazón aunque no le di demasiada importancia, hasta que…me dio otro pinchazo esta vez mucho más fuerte que el anterior. En ese momento todo se volvió negro.

Benny llamó enseguida a mis padres y me llevaron al hospital. Allí me sometieron a un montón de pruebas, TAGS y muchas más cosas de las que no tenía conocimiento. Después de todo eso, me llevaron a una habitación y me dijeron que pasaría allí la noche, o al menos hasta que supieran lo que tenía y lo que había pasado esa tarde. Minutos después de que me instalaran en la habitación, llegó Sarah muy asustada diciendo:

-¡Ethan, dios mío mi amor! ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? ¿Saben los médicos lo que tienes? ¿Cuándo y cómo ha sucedido?

-Sarah, cariño, cálmate, no sé cómo ha sucedido, solo sé que estaba jugando con Benny al fútbol y me han empezado a dar pinchazos en el corazón o… no sé. Por ahora estoy bien, pero…por desgracia los médicos aún no saben lo que tengo o lo que ha causado esto-dije entristecido.

Sarah consiguió calmarse un poco y después me dijo:

-Me quedaré contigo hasta que me llame Erika.

-¿No ha venido?

-No, está con Benny, él le ha dicho que estás bien para que no se preocupara, pero le ha preguntado si tendría la amabilidad de traerme hasta aquí en su coche.

-Y por lo visto, sí la ha tenido.-dije sonriendo.

-Sí.-dijo ella devolviéndome la sonrisa.

Estuvimos toda la tarde juntos, oyendo música, viendo la tele o contándonos anécdotas de antes, como por ejemplo, antes de que saliéramos juntos, o antes de que ella llegara a Whitechappel… cosas por el estilo.

A la hora de irse me dijo:

-Antes cuando Erika me ha llamado le he preguntado si podría quedarme esta noche aquí en el hospital y me ha dicho que sí.

-Eso me parece muy bien, pero Sarah, hazme caso, no es que no me guste tu compañía, eso solo que… quiero que descanses un poco, que vayas a casa y comas algo que no has comido nada desde que esta tarde. Vuelve a casa y descansa. Y no te preocupes, los médicos me han dicho que solo estaré aquí esta noche, mañana volveré a casa, te lo prometo.

-¿Me lo prometes de verdad?-dijo poniendo voz melosa.

-Sí, Benny te llamará con lo que sea.

Ella se tranquilizó con la noticia, me dio un pequeño beso de buenas noches y se fue a casa.

Tras irse llegó mi madre y me dijo:

-¡Qué suerte tienes hijo! Cuídala bien.

-Mamá sabes que es mi pequeño gran tesoro.

Mi madre sonrió y me miró con dulzura. En ese momento apareció un médico y le dijo a mi madre:

-¿Es la madre del chaval?

-Sí, doctor ¿qué tiene?

-Pues… la verdad es difícil de explicar.

-¿Cómo que es difícil de explicar? ¿No saben lo que tiene?

-No es que no lo sepamos. Es solo que es difícil de explicar, pero déjeme que les cuente lo que hemos descifrado.

-Está bien-dijo mi madre más tranquila.

-Verá señora Morgan, su hijo tiene… no, creíamos que sufría ataques de corazón.

-Sí, espere, ¿cómo que creíamos?

-Porque ahora no es eso lo que tiene, hemos descubierto que no sufre ataques de corazón, sino que tiene algo en la aorta, una de las venas que está en el corazón. Y esto… si soy sincero… y francamente lo estoy siendo… es malo, por decirlo suavemente.

-¿Por decirlo suavemente?-dije yo-. No, doctor, dígamelo como se lo diría a un adulto, no quiero que por tener dieciséis años me tratéis como un niño.

-Está bien chaval, cuando me refiero a que es malo, me refiero a que es peligroso.

-¿Cuánto de peligroso?-preguntó mi madre intentando aguantar las lágrimas.

-Muy peligroso, y voy a ser franco… habrá que operar de urgencia.

-¿Y esa operación es peligrosa?-pregunté.

-Sí, Ethan, como bien has dicho, mereces la verdad y no te la voy a negar, te la diré sin ningún tipo de rodeos.

-Vale-dije yo en un hilo de voz.

-La operación será mañana por la mañana, y solo tendrás el 40% de sobrevivir.