Sailor Moon no me pertenece.
Novia Rechazada.
Una nueva sombra.
Conforme pasaban las semanas Serena se sintió como en casa, aunque la conducta de su marido aún era un gran misterio para ella, en ocasiones él se le acercaba y hablaba de todo tipo de temas con ella, aunque nunca le hablaba de algo relacionado con él mismo, solo cosas sin importancia, y en otras ocasiones él se portaba muy frio con ella, como si tratase con una pariente lejana, dejándola sin comprenderlo finalmente, pero aún no iba a rendirse, tarde o temprano tendría el afecto de ese terco caballero.
- Serena.- Chibi Chibi se le acerco corriendo mientras ella estaba en el pequeño jardín que había confeccionado ella misma, ahí cultivaba sus hierbas y otras plantas.- Mira Serena, le enseñe a Zafiro a traer un palo, te lo mostrare.
- Dejame verlo.
La joven sonrió ante la cercanía de la pequeña con el cachorro que había adoptado antes de partir de la casa de sus padres, ahora Zafiro, nombre puesto por la pequeña, era más de Chibi Chibi que de ella, vio con alegría como al cachorro corría tras la pequeña rama que la niña había lazando para él, Zafiro retorno al poco tiempo con la rama en su hocico.
- ¿Ves te le dije?- Chillo la niña con alegría.- Lo hiso sabía que lo haría.
- Zafiro es muy inteligente, lo has educado bien mi cielo.
- Yo lo quiero mucho, gracias por dejar que duerma conmigo todas las noches.
- De nada. . .
- Mi lady aquí tiene el agua que solicito.- Lita le llevaba un balde de agua.
- Seguiré enseñándole más cosas a Zafiro, ven amigo vamos.- Chibi Chibi se fue corriendo con el cachorro trotando a sus pies.
- Dime como te ha ido Lita.- Serena tomo una pequeña pala y comenzó a hacer hoyos en la tierra.- Por lo que he visto en Andrew parece que solucionaron sus diferencias.
- Pues si mi lady, yo tome la decisión de aceptar el amor de mi querido Andrew.
- Me alegra, se le veía muy triste por aquellos días y a ti también a decir verdad.
- Ahora ambos estamos juntos, ya no tengo miedo de que los demás hablen de mí.
- No debes prestarle atención a los chismosos, solo lastiman.
Y ella era quien más lo sabía, desde hace semanas los rumores sobre su nula relación con el lord del castillo iban de boca en boca, naturalmente frente de ella nadie decía nada, pero ella ya había oído muchas cosas que no habían hecho otra cosa que desanimarla.
- . . . Dicen que lord Chiba no soporta estar junto a ella. . .
- . . . Oí que duermen en cuatros diferentes desde que ella llego al castillo. . .
- . . . Algunos dicen que ella será devuelta a su familia. . .
Todo aquello le hacía daño, pero estaba tratando de no prestarle atención, sobre todo la parte en que muchos decían que ella seria de vuelta, hasta donde sabía y a pesar de la lejanía de su marido él estaba contento con su desempeño en el castillo.
- Mi lady yo quiero agradecerle sus consejos, si usted no me hubiera dicho todo aquello. . .
- Lita yo no hice nada, anda ayúdame a distribuir el agua entre mis plantas.
- Si mi lady.
- No te comprendo.- Andrew estaba sentado frente a Darien, ambos bebían una buena jarra de cerveza en el solar del castillo.- En un principio dijiste que no tenías intenciones de consumar tu matrimonio con Serena y ahora estas furioso con ella porque no te da ánimos para estar con juntos. ¿No te parece que estás diciendo tonterías?
- ¿Diciendo tonterías?- Estallo el lord.- Serena prefiere cuidar de mi hermana antes de preocuparse de mí. . .
- Tú querías que ella cuidara de Chibi Chibi, tú mismo dijiste que te habías casado con ella solo por la niña.
- Andrew. . . Andrew. . . No lo entiendes. . .
- Entonces explícamelo.- El rubio oculto una sonrisa tras la jarra de bebida que se llevó a los labios.- No estoy entendiendo nada.
- Se supone que es mi esposa. . .
- Vaya observación.- Interrumpió el rubio.- Serena es tu esposa, es un gran descubrimiento.
- Lo que intento decir es que es mi esposa, su deber es cuidar de mí, que soy su esposo, debe estar pendiente de mi y. . .
- ¿Tratas de decir que tiene que olvidarse de todos sus deberes como ama del castillo para estar pendiente de ti?
- La principal responsabilidad de una esposa es cuidar de su marido. . .
- A veces no te comprendo amigo.- El rubio se acercó a la ventana, desde lo alto del castillo podía ver a su mujer conversando con el objeto del enojo de su amigo.- Dices que quieres que Serena está a tu lado preocupada por ti, pero cuando ella se acerca mucho tú la evitas y se da cuenta.
- Mira. . . Ya no sé lo que digo, no me hagas caso.- Darien respiro profundamente.
- Dime algo amigo y no me lo tomes a mal.- El rubio miro a los ojos a su amigo.- ¿No estás perdiendo el juicio verdad?
- ¿Pero qué tonterías dices?
- Mírate, estas enfadado porque Serena no te presta atención, y cuando si lo hace, tú te apartas y no te das cuenta de que la haces sufrir.
- ¿Qué yo hago sufrir a mi esposa?- Aquello no lo podía creer.- No digas tonterías.
- Pues lo haces, no te das cuenta pero Serena llora en silencio que no la tomes en cuenta. . .
- No hablas enserio.
- Cuando necesitas tratar los problemas del castillo lo comentas con Artemis o con Luna, nunca con Serena y eso la hace sentir apartada de ti y del castillo, la única conexión que ella tiene con todo esto es la niña.
- Andrew. . .
- No lo entiendes pero ya todos se dan cuenta. . .
- ¿Quiénes son todos?- Pregunto con ironía el lord.
- El problema que tienes es que haces oídos sordos a lo que los demás dicen. . .
- Sabe que nunca me han gustado los rumores. . .
- Lo que para ti son rumores para mí son fuentes de información.- Andrew no se despegaba de la ventana.- Acepto que a veces los rumores son dañinos y faltan a la verdad, pero en ocasiones son más fieles que la verdad misma.
- Y que se supone que dicen esos rumores.
- Pues que odias a tu esposa, que te arrepientes de haberte casado con ella. . .
- Puras tonterías. . .- Interrumpió Darien.- Yo no. . .
- Aun no termino.- Murmuro Andrew.- También dicen que la llevaras de vuelta con sus padres, incluso hablan de Mina. . .
- ¿Qué tienes que ver ella con todo esto?
- Pues la gente ya abe que tomaste como esposa a Serena como una segunda opción, que tras la huida de tu verdadera prometida y llevado por la ira y el dolor te casaste con la hermana menor.
- No es cierto.
- La gente del castillo, incluso quienes habitan la aldea resienten de tu comportamiento con ella, están afectados y temen perder a Serena.
- Nadie va apartar a Serena de este castillo.- Darien miro a su amigo.- Puedes decirles eso a todos. . . Y con un demonio aléjate de esa maldita ventana.
Darien se acercó furioso, iba a ver qué era lo que tenía a su amigo tan distraído, aparto al rubio y se enfureció aún más al ver que desde esa altura y posición solo podía ver una cosa o mejor dicho a una sola persona, a su esposa.
- Oye trata de alegrarte, ella hace lo posible por mantenerse apartada de tu vista, solo de esa forma tu parece ver que tienes esposa.
- Mira Andrew si descubro una vez más que la miras. . .
- Yo no estaba mirando a tu esposa.- Se defendió el rubio, aunque internamente no dejaba de reir.- Mira amigo estás algo estresado, sé que la tarea de dirigir un feudo es muy complicada, pero tienes que tener un tiempo para ti solo, descansar la mente.
- No sigas. . .
- Pues lo hare, si tanto deseas que tu esposa te ponga atención date cuenta entonces de que ella se la pase pendiente de ti y de lo que necesitas.- Andrew comenzó a ir a la salida.
- ¿Dónde vas?
- Tengo hambre.- Declaro el rubio.- Ire a investigar a las cocina.
- No te acerques a mi esposa.
- No te preocupes, tu esposa no es mi objetivo, nos vemos después.
Ese rubio mujeriego le estaba colmando la paciencia, era su amigo desde que ambos tenia poco más de cuatro años, eran inseparables, pero ahora se estaba transformando en un conquistador para con su esposa, siempre los veía conversando y riendo de buena gana y eso era lo que más detestaba, ver como su esposa prefería pasar tiempo con ese coqueto de Andrew que con él que era su esposo.
- ¿Un regalo?- Chibi Chibi estaba en sentada en el gran salón, era la hora de la cena.- ¿Un regalo para mi?
- Si mi cielo.- Serena saco de entre sus ropas y le entrego una bolsa que había hecho especialmente para.- Tienes que abrir la bolsa.
- Mmm. . . A ver.- La niña desato con mucha habilidad el listón que cerraba la bolsa, saco a los pocos segundos el obsequio.- ¡Una muñeca!
- Espero que te guste.- Le sonrió.
- Me gusta, es muy linda, tiene los cabellos iguales a los míos.- La niña se volvió hacia su hermano mayor.- Mira Darien, es muy hermosa.
- Se parece a ti pequeña.- Le dijo el hombre mientras miraba a su hermano.- Es una hermosa muñeca.
- ¿Serena tu la hiciste para mi verdad?
- Si mi cielo, me tomo mucho tiempo pero creo que lo hice bien.
- Me gusta mi muñeca.- La niña abrazo su regalo con fuerza.- Domara conmigo al igual que Zafiro.
- ¿Desean algo más?- Lita les llevaba otra bandeja con más comida.
- Yo estoy bien.- Murmuro Darien.
- Nos has traído todo Lita.- Andrew miro a la joven.
- ¿Por qué no te sientas a mi lado Lita? Este lado de la mesa se ve algo vacío.- Le sonrió, pero también miro a su marido.- ¿No hay problema verdad mi lord?
- No Serena, Lita puede sentarse.
- Gracias mi lady.- La muchacha de cabellos castaños le sonrió animadamente.
Serena vio como también Andrew parecía agradecer ese gesto, pero también la confundía, ellos ya llevaban tiempo juntos, le parecía muy raro que Darien aún no supiera, aunque llevaba poco tiempo viviendo ahí y consideraba que solo conocía una pequeña parte de la vida de su esposo estaba segura de que Darien aceptaría de buena gana que Lita se sentase en la mesa principal.
Más tarde cuando todos se estaban retirando a dormir, la joven lady acompaño a la pequeña Chibi Chibi, ambas mujeres entraron en el cuarto, la niña se puso su pijama y se subió a la cama, junto con la muñeca, por otro lado Zafiro se hecho sobre uno almohadones que habían sido confeccionados para él.
- Serena cuéntame una historia de la princesa de la luna.- Le pidió la niña.
Hace unas cuantas semanas atrás había sido instruida por Luna, la cocinera le había dado toda una lección sobre qué tipo de historias contarle a la niña sobre la princesa de la luna, mientras se sentaba al lado de la niña le sonrió.
- Veamos. . .- Serena respiro hondo.- La princesa de la luna adora la flores, todas la mañanas pasea por los jardines del palacio de la luna. . .
- ¿Ella tiene un caballero que la protege?- Le pregunto la pequeña.- Luna me dijo una vez toma princesa tiene que tener una caballero que la protege, que la cuida y la quiere.
- Mmm. . . Pues tu puedes ponerle el nombre al caballero.- Le dijo ella.- Anda piensa en un buen nombre para nuestro caballero.
- Darien. . . Quiero que el caballero se llame como mi hermano Darien.
Serena se quedó paralizada, ya bastante tenía con que la niña la asimilará a ella como princesa de la luna, ahora Chibi Chibi se imaginara todo aquello, tenía que hacerla cambiar de opinión, por su propio bien.
- ¿No te gustaría otro nombre?
Darien iba caminando hacia su cuarto cuando sintió la necesidad de ir a decirle buenas noches a su hermana, Serena lo había instado a hacerlo desde hace algún tiempo, y para su sorpresa había descubierto que le gustaba hacer eso, sobre todo su ayudaba a mejorar la relación con Chibi Chibi, estaba por entrar cuando escucho la voz de su hermana, hablaba muy animadamente con Serena, ambas se habían vuelto inseparables.
- ¿Ella tiene un caballero que la protege?- Hablaba su hermana pequeña.- Luna me dijo una vez toma princesa tiene que tener una caballero que la protege, que la cuida y la quiere.
- Mmm. . . Pues puedes ponerle el nombre al caballero. . . Anda piensa en un buen nombre para nuestro caballero.
- Darien. . . Quiero que el caballero se llame como mi hermano Darien.
- ¿No te gustaría otro nombre?
¿Acaso su esposa no quería ponerle su nombre a aquel ficticio caballero de su hermana? Eso le hacía hervir de rabia, era como si ella no quisiese saber nada de él, primero lo dejaba de lado por su hermana y luego prefería conversar con Andrew ante de que estar cerca de él, se apegó más a la puerta para seguir escuchando,
- ¿No te gusta el nombre de mi hermano Serena?- Oyó la voz de Chibi Chibi.
- El nombre de tu hermano me gusta, es solo que no creo que a él le guste saber que lo utilizamos para el valeroso caballero que protege a nuestra princesa de la luna.
- Pero tú eres igual a la princesa de la luna, y como estas casada con mi hermano es normal que el caballero se llame como mi hermano.
Buena deducción Chibi Chibi, se dijo en su mente, al parecer su hermana era sumamente inteligente, Darien trato de no hacer ningún otro ruido, si iba a escuchar la respuesta de su esposa no tenía que decir nada.
- Bien entonces el caballero que cuida de la princesa de la luna se llamara Darien.- Cedió su esposa.- ¿Ya tienes sueño Chibi Chibi?
- Un poco. ¿Podemos seguir mañana?
- Por supuesto mi cielo, duerme bien.
Sabía que tenía que irse de ahí, pero no se movió, escucho la puerta abrirse y sonrió al ver a su esposa aparecer, no tenía idea de que decirle, ella se lo quedo mirando un tanto nerviosa, su amigo tenía razón, era evidente que ella se ponía nerviosa con su presencia como si temiese que la fuese apartar.
- Yo. . . Venía a. . . A decirle buenas noches a mi hermana.- Le dijo el lord.
- Chibi Chibi se quedó dormida, puede entrar mi lord, pero trate de no hacer mucho ruido.
- No, la dejare dormir.- Se acercó a su esposa.- ¿Podemos hablar?
- Claro mi lord.- Serena le sonrió.- ¿Sucede algo malo?
- No yo querido decirte. . . Sé los rumores que corren sobre nosotros.
- Ah eso.- Vio a su esposa apartar la vista algo melancólica.- Mi lord yo no hago caso de esos rumores. . .
- De todos modos yo quiero. . .
- Mi lord por favor.- Serena lo miro a los ojos.- No hay que hacerles caso, los rumores solo hacen daño.
- He oído que algunos piensan que te voy a devolver a tu familia.- Al verla temblar de miedo se arrepintió de las palabras que dijo.- Serena no quiero que pienses que hare eso, yo no te devolveré a tu familia. . . Estoy contento de tenerte como mi esposa.
- ¿De verdad?- Ella lo miraba realmente sorprendida, era como si no creyera en sus palabras.
- Por supuesto, tú le haces un gran bien a este castillo, cuidas de todos con mucho afecto.
- Es mi trabajo, yo debo cuidar de todos aquí, incluyéndolo a usted mi lord.- Le dijo ella muy sonrojada.- Por favor no dude un decirme si necesita algo.
- Si.- ¡Necesito que cuides de mí! El grito retumbo con fuerza en su cabeza pero hiso oídos sordos, se alejó de ella y le dio la espalda.- Yo no necesito nada.
- Lo entiendo. . . Buenas noches.- Serena se fue con rapidez a su cuarto.
- Eres un tonto Chiba.- se regañó en la soledad.- No había necesidad de hablarle de esa forma.
¿Cómo demonios iba a seguir su matrimonio si apenas lograba hablar con su esposa? No iba devolverla y eso estaba más que claro, pero tampoco entendía porque cuando ella se le acercaba para hablarle se apartaba, Serena era realmente hermosa y cualquier hombre caería a sus pies, pero por alguna razón él no sentía ese efecto. No quería hacerla sufrir, en el poco tiempo que su esposa llevaba ahí había llegado a ser admirada por todos es en castillo y la aldea cercana, muchos alababan a su esposa, pero él. . . Él. . . ¿Qué era lo que pensaba de su esposa? Era una completa incógnita para para él, tenía que ver que era lo que sentía por su esposa, no quería perderla, pero ciertamente tampoco quería mucha cercanía con ella, lo hacía sentir incómodo.
Chibi Chibi despertó y salió de la cama en pijama, era temprano aun, tomo su muñeca de cabellos rojos y salió del cuarto, iba a ir a buscar a Serena, le gustaba dormir con ella, era una sensación de calidez, era como si su nueva hermana hubiese llegado solo para ella, abrió la puerta de los aposentos de la mujer mayor y entro sigilosamente, se subió a la cama y se le acerco, puso sus manos en el rostro.
- Darien. . .- Susurro Serena.- Darien. . .
¿Serena estaba soñando con su hermano? Bueno estaban casados, era normal que ella soñara con su esposo, de todos modos había algo que ella no entendía y tenía miedo de preguntarle a ella, no entendía porque su hermano y su mejor amiga si estaban casados no dormían en el mismo cuarto. En ese cuarto su madre había vivido antes de que ella naciera, y por lo que su padre le había dicho ambos dormían ahí, nunca habían pasado una noche separados.
- Darien. . .- Serena abrió los ojos.- Hola Chibi Chibi. ¿Qué haces aquí?
- Desperté hace mucho tiempo y quise venir aquí. ¿No te importa verdad?
- Claro que no, ven.- Serena aparto las mantas.- Aun es muy temprano para que estés despierta, duerme un poco más.
- Si.- La niña se acurruco en los brazos de ella.
Darien abrió la puerta de los aposentos de su esposa con mucho silencio, si ella seguía durmiendo no iba a despertarla, si estaba despierta tendría que inventar alguna excusa para justificar su presencia en el cuarto, al entrar se acercó a la cama contento al ver que ella no había notado que había entrado, pero se llevó una gran sorpresa cuando vio una pequeña cabeza de cabellos rojos, era su hermana y parecía que dormía plácidamente al lado de su esposa, las vio a ambas y sonrió, aquello era lo que quería, que su hermana tuviese a alguien en quien confiar, evidentemente ambas eran felices entre ellas, y él solo era un intruso en aquella relación-
No quiso molestar más y se apresuró a salir del cuarto, había sentido otra vez aquella sensación de incomodidad, seguía sin entender que era lo que lo causaba, salió al patio de entrenamiento, Andrew ya estaba despierta y levantado.
- Buenos días.- Su tono de voz no fue el mejor.
- Veo que hay problemas.- Observo el rubio mientras escogía entre una selección de armas.- ¿No quieres contarme?
- Nada que te interese saber.- Pero de todos modos respiro hondo.- Es Serena.
- ¿Qué problema hay con ella?
- Lo de siempre, hay algo que me hace apartarme de ella cuando se acerca a mí. . . No sé qué es. . .
- Hasta ayer reclamabas porque Serena no te presta la suficiente atención.- Murmuro Andrew.- Ahora has cambiado y has decidido mantenerla apartada.
- Bueno si. . . Quiero decir no. . .
- Eres muy consistente amigo mío.
- No te burles, hablo en serio.
- Bien, está bien.- El rubio empuño una de las espadas.- De todos modos creo que necesitas pensar mejor las cosas.
- Tienes razón.- Se sentó sobre una gran roca.- ¿Qué opinas tú de todo esto?
- ¿Sinceramente?
- Si.
- Pues que eres un completo idiota, tienes a tu lado a una hermosa muchacha que hace todo por agradarte, que lucha día a día por una sola mirada tuya. . .
- ¿Cómo demonios puedes ver todo eso?
- Soy un hombre enamorado, y un hombre enamorado ve las cosas desde otras perspectivas.
- ¿Tu enamorado? No lo creo.
- Pues cree lo que quieras, en fin continuo con lo que te digo.- Le dijo Andrew.- Serena es la mujer perfecta para cuidar de Chibi Chibi, pero lo que no quieres ver es que también es la esposa perfecta para ti, si le dieras la oportunidad te darías cuenta de que ella solo vive para servirte a ti.
- Pues pasa el día entero con mi hermana.
- Eres un tonto, hace eso porque cuando se acerca a ti la apartas, le das la espalda, no la tomas en cuenta, incluso prefieres consultar con Luna los temas del castillo, olvidas que es ella la ama del castillo.
- Bueno yo. . .
- No tienes explicación para eso.- Andrew comenzó a apartarse.- De todos modos tu eres quien pierde la oportunidad de ser feliz con una buena esposa a tu lado.
- ¿Dónde vas?
- Me dieron ganas de ir a ver a mi mujer, nos vemos luego.
¿Ir a ver a su mujer? ¿Desde cuándo Andrew solo tenía una mujer? Aunque si lo pensaba bien y a pesar de que todo lo que había escuchado sobre su amigo nunca había sido corroborado, nunca había conocido alguna mujer que haya pasado por la cama de Andrew, a decir verdad y aunque muchas chicas caían a sus pies él nunca se las había llevado a la cama.
De todos modos no sabía quién pudiera ser la mujer con quien Andrew estaba, la imagen de su esposa se le atravesó en la mente, si Andrew pretendía conquistar el corazón de su esposa iba a matarlo con sus propias manos, resolvió entonces ir a ver dónde estaba Serena, a esa hora ya debía estar levantada, camino rápidamente, tenía que llegar hasta donde estaba Serena antes que ese coqueto rubio.
- De todas formas creo que tenemos que ir a buscar más hierba.- Decía su esposa cuando él entro en el salón, habían muchas personas sentadas a la mesa desayunando.
- Puedo acompañarlas.- Oyo perfectamente la voz de Andrew.
- Muchas gracias Andrew, serás de gran ayuda.- Serena dejo de sonreírle al rubia y se lo quedo mirando.- Buenos días mi lord. ¿Desea comer algo? Puedo traerle comida. . .
- No tengo hambre.- Corto él, de todos modos se acercó a la mesa a sentarse, Lita y Chibi Chibi estaban ahí también.- Veo que disfrutan de una buena comida.
- Yo me iré a la cocina.- Lita iba levantarse.
- No Lita, quiero que te quedes aquí con nosotros, si mi lord no va a comer no veo nada de malo que estés aquí.- Dijo la lady.
- Serena tiene mucha razón.- Intervino Andrew.- Quédate Lita.
- Además ya estamos por acabar.- Dijo la rubia.- Luego de comer tenemos que salir a buscar las hierbas para hacer el inventario para el invierno, se hacer a pasos agigantados y necesitamos tener todas las hierbas posibles para combatir cualquier malestar.
- ¿Quiénes saldrán a buscar hierbas?- Pregunto Darien.
- Pues irán conmigo Lita, Chibi Chibi y Andrew, aunque estas tierras son pacíficas como usted ha dicho mi lord siempre es bueno estar cuidadas.- Le respondió su esposa sonriéndole.
- Entiendo.- Miro con furia a Andrew, ese maldito coqueto otra vez trataba de estar cerca de su esposa.- Bien tengo cosas que haces nos vemos después.
Salió del salón completamente confundido, el que Serena saliera del castillo debía ser un respiro para él, desde que ella vivía ahí siempre la encontraba en cualquier parte del castillo, desde ese momento había camino con más cuidado para no dar con su esposa.
- ¿Mi lord?- Serena lo había seguido hasta el patio.- ¿Pasa algo malo?
- ¿Por qué lo dices?
- Mi lord pude ver que usted salió molesto.- Le dijo ella.- ¿Es por qué no le pedí permiso para salir del castillo? Si es así yo. . .
- No es eso.- Trato de seguir caminando pero se detuvo al ver que su esposa seguía sus pasos.- Ne te preocupes por mi Serena.
- Pero mi lord. . .
- ¡No es tu problema!- Le hablo fuerte.
- Entiendo.- Ella comenzó a dar pasos hacia atrás, sus ojos brillaban por las lágrimas.- Lo siento, no debí importunarlo, lo siento.
- Espera.- Trato de alcanzarla pero ella termino huyendo.
¡Maldita sea! No había querido llegar a esos extremos, pero ya le había hablado fuerte y ella evidentemente se había visto afectada, resuelto a sacarse es problema de la mente siguió caminando por el patio, algunos de los hombres que habían estado trabajando en los alrededores lo miraban, ellos habían escucho como él le había hablado a su esposa.
- Sabia que te iba a encontrar aquí.- Andrew le dio alcance al poco tiempo.- La hiciste llorar.
- No me molestes.- Iba a apartarse pero algo lo detuvo.- ¿Cómo sabes que la hice llorar? ¿Te lo dijo ella?
- ¿Olvidas que no estaban solo tú y Serena? Uno de los hombres entro en el salón con el chisme, ha pasado poco tiempo pero todos en el castillo te condenan por la forma en que tratas a tu esposa.
- Andrew. . .
- Sin contar con el hecho de que Serena nunca diría nada en relación a ti, menos la forma en que la tratas.- Murmuro Andrew.
- Parece que conoces mucho a mi esposa.
- Ella es una buena mujer.- Observo el hombre.- Es una pena que está casada contigo. . .
- No me provoques Andrew, ella es mi esposa.
- Lo sé, es solo que tu pareces olvidarte de eso.- El rubio se volvió para alejarse.- Nos vemos después.
Enfadado por todo lo que sucedía decidió ir a encerrarse en el solar de su castillo, al próximo que saliera en defensa de Serena lo mandaría muy lejos, lo desterraría de sus tierras, de su feudo. Alguien toco la puerta del solar, se acercó directo a abrir la puerta para mandar lejos a quien osaba importunarlo, pero no pudo hacerlo al ver que era Chibi Chibi quien lo buscaba.
- ¿Necesitas algo Chibi Chibi?- Trataba de no enfadarse, cualquier paso en falso la relación con su hermana se rompería.
- Serena me envió a hablar contigo hermano.
Aquello lo enfureció, si Serena iba a utilizar a su hermana para manipularlo, iba a lamentarlo y mucho, su hermana entro y se sentó en la banqueta que había apoyada cerca de la pared de piedra.
- ¿Me dirás para que te ha enviado Serena?- Pregunto con toda la tranquilidad que podía.
- Ella dice que ha llegado un mensaje de un hombre llamado Malachite del clan oscuridad. . .
- ¿Un mensaje de Malachite?
- Ella me dijo que te dijera que las personas del clan oscuridad llegaran esta tarde, al parecer están a medio día de camino.
- Ya veo.- Respiro hondamente.- ¿Por qué Serena te envió a ti?
- Ella no se sentía bien a decir verdad, iba a venir Lita pero llevo a Serena a recostarse y Andrew fue a buscar a Luna para que atendiese a Serena, de modo que solo yo no tenía nada que hacer.
- ¿Ella esta muy mal?
- No lo sé, yo estaba jugando con mi muñeca cuando oí que Lita decía que iba a llevarse a Serena al cuarto.- La niña le sonrió.- Bueno yo iré con Serena, se veía muy pálida.
- ¿De modo que mi tarea será recibir a los recién llagados?- Le pregunto a su hermana medio en broma.
- Serena dio algunas instrucciones para preparar varios cuartos, por lo que oí ese hombre llamado Malachite viene acompañado de otra mujer.
¿Acompañado de otra mujer? Eso no sonaba para nada bien, la única forma en que Malachite estuviese de camino a su hogar era que estuviese siendo acompañado por su insoportable hermana. . .
- Creo que Serena dijo que se llamaba Beryl o algo así.
- Entiendo, bien puedes ir a ver a Serena entonces.- Le dijo él mientras comenzaba a pensar que haría con las futuras visitas.
- Si hermano.
La idea de tener a Malachite y sobre todo a Beryl ahora en su castillo no era para nada bueno, salió de solar a buscar a Andrew, después de todo él siempre lo ayudaba a manejar la situación, sobre todo esa situación. Encontró al rubio varios momentos después, Andrew estaba en el patio de entrenamiento hablando con otros hombres.
- ¿Chibi Chibi ya te dio las noticias?- Le pregunto el rubio al percibir su presencia
- Si, tendremos que recibirlo.- Murmuro resignado.- Lo que no comprendo es que vendrán a hacer aquí, Malachite no me cae mal, pero me preocupa Beryl. . .
- Y su deseo de ser tu esposa.- Andrew le palmo el hombro.- Tienes que dar gracias que ya estas casado.
- ¿Por cierto, es verdad que Serena no se siente bien?
- Pues palideció bastante cuando entro al salón luego de hablar contigo. . .
- O sea que es mi culpa.- Murmuro Darien ya cansado de todo eso.
- Pues velo de esta forma, cuando saliste del salón todo notamos que estabas enfadado, sobre todo Serena, quien salió detrás de ti solo para saber que te pasaba, luego volvió hecha un mar de lágrimas y poco a poco fue palideciendo, estaba realmente mal cuando entro el mensajero con la noticia de la llegada de Malachite y su hermana.
- ¿No te pregunto quiénes son ellos?
- No lo hiso, pero creo que esta curiosa, de todos modos prefirió ir a recostarse en la cama, era lo mejor que podía hacer, espero que se recupere.
- Yo también, bien iré a hablar con Luna para que disponga todo para recibir. . .
- Serena ya lo hizo, se prepararan varios cuartos, ello llegaran con al menos quince hombres.
- Bien.- Darien comenzó a caminar para entrar en el salón.
En la tranquilidad de sus aposentos Serena estaba pensando en que había hecho enfadar así a su esposo, a pesar de que la evitaba constantemente nunca le había hablado de esa forma tan cruda, en un principio había pensado que el enfado de su marido era contra ella, ahora le era más que evidente, pero no comprendía el motivo, y eso la afectaba, era su deber velar por la tranquilidad de su marido, y no estaba contribuyendo en nada, al contrario tenía toda la culpa, la puerta se abrió de pronto, solo podía ser un persona, su marido, solo él entraba sin tocar.
- Tenemos que hablar.- Su esposo camino hasta sentarse en una silla que estaba cerca de su cama.- Me han dicho que no te sientes bien.
- Es un mal pasajero mi lord.- Evito mirarlo, ver en aquellos ojos el rechazo era demasiado.
- Aun así esto es mi culpa.- Murmuro el lord.- Yo no debí hablarte de esa forma.
- Usted tiene todo el derecho de hablarme como quiera mi lord, es mi esposo.
- Lo sé, pero no debí hacerlo, y te pido disculpas.
- No tiene que pedir disculpas.- Serena se sentó en la cama.- ¿Ya le dijo Chibi Chibi sobre los visitantes?
- Si ella fue muy buena transmitiendo el menaje.
- Me alegro, Lita había subido porque no tenía fuerzas para caminar y Andrew había ido por Luna. . .
- Ella me explico todo.- El pelinegro le sonrió.- Serena por favor deja que te pida disculpas por la forma en que te hable, tengo demasiadas cosas en la cabeza.
- Lo perdono mi lord.- Ella se sintió feliz, él sonaba muy sincero.- Ahora me levantare y ayudare en los preparativos para recibir a los visitantes.
Darien sabía que tenía que hablar con Serena sobre la conducta de Beryl, pero no sabía cómo tocar ese tema que era tan complicado, de modo se decidió que aún tenía tiempo, tenía hasta la tarde prevenir a su esposa, porque iba a tener que hacerlo, estaba seguro de que aquella moleta pelirroja no estaba viniendo a su castillo con buenas intenciones.
- Mira hermano ahí vienen.- Dijo Chibi Chibi cuando la tarde llego y estaban en la entrada principal del castillo a la espera de la llegada de la comitiva que se veía a lo lejos.
Finalmente no había podido hablar con Serena, dado que apenas ella salió del cuarto luego de haber descansado lo suficiente se la había pasado arreglando los cuartos para los visitantes, prácticamente la había visto por lapsos de a lo menos cinco o seis segundos, tiempo en que penas le había podido decir hola.
La caravana entro en su castillo, visualizo a Malachite al instante, atrás de él cabalgaba otros hombres, después había un carro y al último el resto de hombres que iban con ellos, respiro hondo antes de adoptar la postura de un lord.
- Bienvenido Malachite.- Le tendió la mano cuando el peliplateado bajo del caballo.- Tu presencia aquí es una grado ya la vez una sorpresa.
- Mi hermana estaba ansiosa por verte.- Le dijo el hombre.
- ¡Darien!- Beryl salió de carro y corrió hasta él.- Oí que la mujer con quien te ibas a casar huyó con otro y quise venir a verte.
- Pues estoy bien.- Se volteó y le ofreció su brazo a Serena.- Ella es mi esposa Serena.
- ¿Tu esposa?- Beryl lo miraba extrañada.
- Serena, ellos son Malachite y Beryl, Andrew y yo vivimos en su feudo casi seis meses, tuvimos que viajar al sur para resolver una disputa de casi dos años.
- Sean bienvenidos.- Les dijo Serena.- Tenemos sus cuartos preparados por si deseas refrescarse luego de viajar tanto.
- Muchas gracias lady Chiba.- El peliplateado le sonrió, luego miro al lord.- Tienes mucha suerte Darien tu esposa es realmente hermosa, de haberla visto antes te la hubiese robado.
Lejos de tomarse ese cometario como un elogio, Darien trato de no enfurecerse, ahora no solo tenía que aceptar que Andrew se hubiese fijado en su esposa sino que además tenía a Malachite tras Serena, conocía al peliplateado, esos elogios no solo eran una broma sino la verdad, él bien pudiese tratar de robar a su esposa.
- Por favor pasen, hemos preparado comida para ustedes.- Oyó a su esposa con voz muy dulce y amorosa.
- Darien.- Le hablo Beryl.- No lo puedo creer, llegue a pensar que si no te casabas con aquella muchacha llamada Mina Tsukino podrías fijarte en mi.
- Ven hermana.- Malachite tomo del brazo a la pelirroja.- Ambos estamos cansados.
- Vengan.- Darien les señalo por donde entrar al castillo.
- Andrew.- Serena le hablo al rubio, ella se había quedado atrás a propósito.- ¿Esa mujer es una admiradora de mi esposo?
- No es competencia para ti Serena.- Le aseguro el rubio.- Además solo es una fantasía de Beryl, Darien nunca habría pensado en ella.
Pero la rubia no pensaba de esa forma, esa mujer llamada Beryl, era tan hermosa y tenía mucho carácter, su marido bien podría fijarse en esa mujer, de haberse visto presionado por las circunstancias ella no estaría ahí. Hasta el momento solo había luchado contra una sombra que se encontraba lejos, ahora una mujer, y una que estaba evidentemente interesada en su esposo, iba a dar la pelea, no estaba segura si podría ganar.
Dejen sus Reviews.
Primero que nada, fans de Zafiro, no me acribillen por ponerle ese nombre al cachorro, pero fue el primero que me llego a la mente, espero que este capítulo les guste, mucho saludos.
Yesqui2000: Ok te anoto en la lista para golpear a Darien, y por lo visto él está lejos de ver todos los esfuerzos que hace Serena para verlo contento.
Adoore: El rey aun no llega y ya Darien se ha puesto celoso, pobrecito que no sabe reconocer lo que está sintiendo, otro hombre lo hará rabiar te lo prometo jijiji.
Christydechiba: Vamos a dejar que la imaginación de nuestro Darien vuele un poco con el nuevo personaje que se entregó a esta historia, Malachite has que Darien hierba de celos.
Nina Galcon: Chibi Chibi está poco a poco aprendiendo que su hermano no es como ella creía, ahora incluso ella se acerca a él de buena gana.
Fran: Es cierto, si Darien tuvo una decepción amorosa no merece tanto castigo, pero seamos sinceras queremos verlo sufrir por el modo en que está tratando a Serena.
Ishy-24: Unámonos al club de "queremos que Darien sienta muchos celos" jajaja, y los celos van a crecer ahora con la presencia de Malachite.
Camony: ¿Es idea mía o nuestro Darien no sabe cómo actuar con Serena? De todas formas sigue siendo el tozudo de siempre, esperemos que cambie pronto.
Moon86: I hope that this chapter also be to your liking.
AHRG: Lamento que no sea una adaptación como querías de todos modo espero que eso no signifique que dejes de leer esta historia :)
Awase Kagami Ayumi: No te apures, no te apures, solo puedo decirte que tanto Mina como Seiya volverán a ver a Darien y Serena, pero será más adelante.
Madamemoon: Por lo visto a Serena le quedan varias noches de dormir sola, no sé si Darien siente algo por ella pero se está haciendo un caldo de cabeza muy grande.
Lita Wellington: Trata de que no te descubran en la oficina, aunque me alegra ver que haces todo lo posible por leer esta historia.
Abril odette: Gracias por tus saludos, me alegra que esta historia te guste, espero que este capítulo también sea de tu agrado.
Elyter: Como ahora tengo más tiempo libre actualizare lo más rápido posible, no te pierdas los siguientes capítulos.
Luciachan: Nuestro Darien ya vive casi una lucha interna por lo que sientes y piensa respecto a Serena, y al parecer ella ya conquisto un nuevo corazón para desagrado de él.
