Haa primero que nada, les pido una disculpa ahora si que me mandé en no actualizar T_T Disculpenme gente bonitha de verdad que no lo vuelvo a hacer!
Quiero agradecer a quienes se tomaorn la molestia de leer y comentar este fic. Muxisimas Gracias:
Brise mami ;)
Saku-nee
Lonely Athena
Metitus
Shira
En verdad muchisimas gracias por sus comentarios que vaya que me han animado.
Y bueno, ya por último éste cap (que es un lemon) va dedicado a mi querida amiga Shira 3. Chica ya sabes que se te quiere, como me hiciste reir el otro día, eres la onda. Te quiero ;)
Como si pudiera hacerlo ya en su Séptimo Cap! Disfrutenlo! =)
Como si pudiera hacerlo
Capítulo 7: Una noche de desesperación, locura y amor
Me dispuse a levantarme intentando recuperar el aliento, deseaba salir corriendo a buscarla, mis instintos me lo dictaban, así que no me pude esperar más. Tomé el gigai de Rukia y salí corriendo por la ventana de mi cuarto. Corrí por todo Karakura con el cuerpo falso en mis brazos, habían pasado aproximadamente 45 minutos desde que ella se había escapado de casa, mi desesperación estaba llegando a grados anteriormente desconocidos para cualquier ser humano, fue entonces que recordé que iban a por Inoue, me dirigí a su casa, tardé aproximadamente 15 minutos más. Cuando llegué todo estaba envuelto en un profundo e inusual silencio. Divisé la casa de Inoue y entré sin tocar. Todo estaba en aparente calma.
—…— respiré profundamente y camine lento hacia la sala, ahí me encontré a Renji sentado platicando con Toshiro. Tomando en cuenta que no soy capaz de verlos generalmente, asumí que se encontraban en su gigai.
—Ichigo…— Renji fue el primero que se atrevió a hablar.
— ¿Dónde está Rukia? — hablé algo bajo, pero no podía pensar en otra cosa en ese instante. Lo único que me importaba era que me dijeran que ella estaba bien.
—Kuchiki…—Toshiro habló pero hizo una pausa después de mencionar su nombre lo cual me sacó de mis casillas…
—¡¿Dónde está Rukia? —Esta vez no fue una petición sino una exigencia, asumo que mi grito se escuchó por toda la casa por lo que Inoue salió.
— Etto…Kurosaki-kun, Kuchiki-san está en la habitación — señalando una habitación detrás de ella.
Apenas escuché lo que Inoue había dicho entré corriendo pero la única persona que se encontraba ahí era Rangiku-san. Me quedé observándola un instante supongo que notó mi desesperación y señaló la cama que se encontraba en la habitación. Volteé inmediatamente pero ante mis ojos era una cama vacía, forcé mis ojos intentando ver más allá de lo aparente pero nada funcionaba.
Vi como Renji entraba al cuarto e intentaba quitarme el gigai de Rukia a lo que instintivamente me opuse. Después de un intento de persuasión de su parte, accedí. Renji se alejó de mí y colocó el gigai en una la orilla de la cama, noté que hizo un ademán como si estuviera cargando algo que se encontraba en la cama —Rukia—fue lo que se me vino a la mente, para después ver como depositaba ese "algo" sobre el gigai de mi enana. Pese a que en aquel cuarto nos encontrábamos 5 personas aproximadamente, había un silencio peor que cementerio. En ese momento noté como el "gigai" comenzaba a respirar. No lo soporté más y me abalancé sobre ella
—Kuchiki-san está bien, solo necesita descansar…—pronunció dulcemente Inoue
—Gracias Inoue…
—Si quieres ayudar a Rukia deja de preocuparla, estuvo distraída toda la batalla ¡porque cuidaba que no se te ocurriera llegar! — Me gritó Renji mientras me jalaba alejándome de ella…Ni si quiera respondí
— ¡Abarai-san! —intentó detenerle Inoue.
—Está bien Inoue, Renji tiene razón—mis ojos miraban al suelo y mi alma se sentía desgarrada; pero, al menos Rukia estaba viva.
— Kurosaki — intervino Toshiro — Toma a Kuchiki y vete a casa será mejor que ambos descansen, mañana hablaremos, lo mismo va para ti, Abarai, será mejor que te tranquilices, en éste momento lo importante es que todos estamos bien.
—Gomen…—fue lo único que se me ocurrió decir antes de tomar a la aún inconsciente Rukia y salir de aquella casa para dirigirme a mi cuarto.
Caminé con Rukia en mis brazos hasta llegar a mi habitación, no quise entrar por la puerta principal así que me introduje por la ventana. Ya adentro, acomodé a Rukia en la cama y la arropé con las sábanas, su cuerpo estaba algo frío, me acomodé a lado de ella y la jalé un poco hacia mí para poder acariciar su rostro, abrazarla y besarla.
El sentir que la perdería de nuevo había producido en mí una ansiedad de poseerla mayor a la que ya tenía antes de que se fuera. Cada vez que la observaba pasaban por mi cabeza imágenes de las terribles lesiones que debió haber tenido para acabar en ese estado de inconciencia. Cuando no pude más, acomodé mi cabeza sobre su vientre y comencé a derramar lágrimas, escuché que empezaba una sutil lluvia afuera y apretaba con mi puño la sábana que yacía bajo nuestros cuerpos. La presión en mi pecho era demasiada y mi frustración por no encontrar una respuesta a las miles de preguntas en mi cabeza me estaban volviendo en un niño que busca el regazo de su madre para consolarse…
— ¡Ichigo!¿Estás bien? — Rukia se había despertado por mi sollozante ruido y su voz mostraba que estaba alterada y preocupada.
—Tonta…Quien debería preguntarte eso soy yo
—¡No! De verdad dime ¿estás bien? ¿Estas herido? ¡Idiota de verme de esa manera y responde!—Sus ojos mostraban tanta preocupación por mí que sentí una puñalada.
— Eres tan tonta — su reacción hacía que sintiera como hervía mi sangre — Preocúpate por ti, si Inoue no te hubiera curado no sé cómo estarías ahora.
—¡Ichigo!¡Idiota! Me preocupaste ¡creí que estabas herido!
Estaba aún más irritado que esa enana tonta no entendía que quien había estado en peligro había sido ella y no yo.
Me abalancé sobre su boca devorándola, estaba tan molesto con ella que lo desahogue en una pasión descontrolada, arranqué de su cuerpo la blusa de botones que traía puesta, estoy seguro que rompí casi todos los botones. Bajé por su cuello sin sutilidad alguna, estaba totalmente eufórico, descendí hasta su pecho y comencé a besarlo apasionadamente aun sin quitar el molesto sostén. Subí abruptamente por su pierna con mi mano hasta llegar a su intimidad y la acaricié fuertemente.
— ¡Ichigo! —subió el tono de su voz y colocó su mano sobre mi pecho alejándome de ella lo suficiente para que yo reaccionara.
Rukia me miraba totalmente desconcertada, incrédula, como si no me reconociera y yo caí en la cuenta de que ella necesitaba descansar no estaba en condiciones, además quizás mi contacto había sido demasiado brusco y yo la había lastimado…aún más de lo que ya la habían lastimado…
— Perdóname Rukia, no sé qué… — dejé caer mi cuerpo sobre ella sutilmente y ella me abrazó y acaricio mi cabello mientras yo acomodaba mi cabeza sobre sus senos.
— Todo está bien…—me dijo dulcemente la morena mientras pasaba sus manos por mi espalda — sólo que al menos deberías cerrar la puerta con seguro… — vi un sonrojo en sus mejillas y eso hizo que le sonriera.
— Eres la persona más tonta y loca que he conocido lo sabías —levanté mi rostro y me acerqué para darle un dulce beso en sus labios.
— Y tú eres un verdadero idiota que nunca cambiará, pero es por eso que te amo — esta vez fue ella quién me jaló y me besó suavemente.
Me levanté y puse seguro en la puerta, cuando me volteé para dirigirme a la cama me topé con Rukia que estaba detrás de mí, no pude evitarlo más y volví a besarla, no tan bruscamente como hace un momento, más tranquilamente aunque mi pasividad desapareció cuando ella fue quien intensificó el beso. Los movimientos que realizaban su lengua dentro de mi boca estaban haciendo que perdiera el control rápidamente
— Rukia…necesitas des…— me cayó cuando de nuevo metió su lengua dentro de mi boca y me obligó a sentarme en el piso dándole la espalda la pared.
Bajó su lengua por mi cuello, probándolo de una manera tan erótica que no pude evitar pronunciar su nombre.
—Rukia…
Posó sus manos sobre mi camisa y me la sacó como si fuese una experta en el arte de desnudar a alguien, acarició seductoramente mi torso desnudo, mi espalda; recorría cada espacio de mi cuerpo que se encontraba expuesto. Bajó sus manos, hacia mi pantalón mientras volvía a meter su embriagante lengua a mi boca y desabrochó mi cinturón para después pasar a destrabar mi pantalón e ir deshaciéndose de él. Cada parte que quedaba al descubierto de mi cuerpo la iba acariciando con su mano hasta que mi pantalón quedó alejado totalmente de nosotros. Ella aun tenia puesta su falda lo cual me pareció injusto y en un acto de salvajismo la rompí dejándola solamente en interiores al igual que yo.
Rukia me acomodó en el suelo, ágilmente, quedándose ella sobre mí. Recorría cada parte de mi torso con su boca mientras se acomodaba en mi cadera y yo solo atinaba a suspirar audiblemente y a masajear sus senos por arriba del sostén, sentía que no podía experimentar más placer que en ese instante hasta que comenzó a moverse sobre mí. Sin importar que aun tuviéramos puesto nuestras prendas interiores, el roce del vaivén provocado por la cadera de Rukia sobre mí, desencadenaba una explosión de calor que surgía desde mi cadera hasta el resto de mi cuerpo, quemándolo, sentía que cada parte de mi ser ardía y mientras la velocidad de sus movimientos aumentaba yo estaba perdiendo la conciencia.
— Ichi…go— la escuché pronunciar mi nombre dentro de un gemido que nuestros cuerpos habían provocado y yo sentí que me desbordaba internamente.
— Dilo…de…— no podía terminar la frase aunque deseara escuchar de nuevo mi nombre pronunciado de esa forma sus movimientos precisos no me dejaban hablar más que para gritar su nombre, y emitir una cantidad innumerable de suspiros y gemidos.
—Ichi…go—de nuevo lo dijo, fue demasiado para mi…
La tomé por la cadera y la detuve, la coloqué a lado mío para después levantarme y levantarla del suelo a ella. La bese descontroladamente, es un poco vergonzoso darme cuenta de lo que una enana como ella era capaz de provocar. La cargué y sus piernas rodearon mi cadera, mientras tanto no paraba de besarla, y mis manos recorrían su espalda y al fin fu capaz de quitar el estorboso sostén blanco, que si bien me incitaba a besar su pecho en este momento no era más que un intruso que debía ser eliminado. Caminé un tanto a tropiezos hacia la cama y la aventé ahí y me abalancé de inmediato sobre sus pechos para ser capaz de besarlos, al fin libremente; los besaba, los succionaba y los mordía, y los gemidos de Rukia se volvían tan excitantes ante mis oídos que yo no quería dejar de hacerlo.
Bajé por su delicado abdomen probándolo sutilmente hasta llegar a la última prenda de ella y con mi boca fui bajándola recorriendo su intimidad, sus piernas, hasta los dedos de sus pies. Volví a besar su boca, el movimiento desesperado de nuestras lenguas acompañado de la acelerada respiración eran muestra de nuestro incontrolable deseo de poseernos, de amarnos, no solo esa noche sino toda la vida.
Abrí sus piernas y me acomodé en medio de éstas pero ella me detuvo poniendo su brazo sobre mi torso marcando una distancia considerable… por lo que pensé que este era el final de nuestro hermoso y erótico acto de amor, pero no, ella me acomodó en la cama, sentándome con mi espalda recargada a la pared.
Estaba a total merced de la señora Kuchiki Rukia, aunque comienzo a pensar que a Rukia le va mejor el apellido Kurosaki…Se posó sobre mí, abriendo sus piernas lo suficiente para colocarlas alrededor de mi cadera. Bajó lentamente hasta quedar sentada sobre mí, provocando, ella misma, que entrara en su delicada, cálida y estrecha intimidad, a lo que ambos soltamos un quejido de placer estremecedor. Llevé mis manos hacia su cadera y comencé a moverla lentamente, nunca había llegado a estar tan dentro de ella y no quería lastimarla, ella colocó sus manos sobre mis hombros y se alzó un poco para pasar su lengua sobre mi cuello, ese acto impidió que continuara con los movimientos lentos y la comencé a mover más rápido, cada vez más rápido…
—De nuevo…—aun entre mis suspiros, respiración descontrolada, deseaba escuchar mi nombre de esa boca.
—¡Ichigo! — fue casi un grito que hacía notar toda la explosión de placer que embriagaba su cuerpo, fue lo último que dijo mientras ambos tocábamos el más maravilloso de los cielos…
Después de eso nos quedamos unos segundos así, abrazados…Minutos más tarde la acomodé, acostándola sutilmente sobre la cama y yo me acosté junto a ella…
—Eres un ególatra— no le pedí explicación, sabía perfecto que se refería a mi necesidad de escuchar mi nombre mientras continuaba en ese estado de excitación.
—Y tú la única que me llama de esa manera— le dije mientras besaba calmadamente su frente, su mejilla y sus labios.
— ¿Quieres estar con otra? — su comentario no me agradó en lo absoluto y no es por el hecho de que yo estuviera o no con otra sino que si ella no estaba conmigo alguien más la acompañaría y eso era algo que no estaba dispuesto a permitir.
—Tú y sólo tú eres la mujer con la que quiero estar toda mi vida Rukia…— me quedé admirando sus bellos y majestuosos ojos.
—Ichigo…—acaricié su rostro y después llevé mi mano haca su espalda y la jalé hacia mí para poder abrazarla y así nos quedamos dormidos después de una noche de desesperación, locura y amor.
Continuará...
Es todo por el día de hoy, espero que les haya gustado. Un saludo y nos leemos la próxima ;).
