Dedicatoria: A Ericka, mi mejor amiga, excelente compañera, gran escritora, con su mente maligna y su buen sentido del humor que la hacen una excelente persona. ¡Erin nunca cambies, por que así te queremos! Gracias por todo tu apoyo, en este fic y en todo…

Casting: Ericka Martínez interpreta a Saisa Tachi…

Tiempo: Siete meses después…

Capitulo 7: Suceso Inesperado

Un ser querido representa todo aquello que queremos en una persona, un amigo, algún familiar, o ese ser que es especial, la que nos complementa y la nombramos como nuestra otra mitad, pero, cuando ese ser querido es arrancado de nuestro presente, es difícil evitar el sufrimiento y las ganas de buscarlo por todos los rincones de la galaxia…

-Buenos días jóvenes-saludaba Margo Io mientras caminaba por los pasillos, contento, por que según él, era un día hermoso.

-Buenos días maestro-respondían al unísono los niños que jugaban por los pasillos.

-Buenos días maestros-volvía a saludar Margo a unas cuantas personas que conversaban cerca de la biblioteca.

-Buenos días-respondían ellos y Margo continuaba su camino.

-Buenos días maestra Orlaya-seguía saludando.

-Buenos días maestro, ¿Por qué tan contento?

-¿Qué no es obvio?, ¡Es un hermoso día de verano!, las aves cantan, se respira aire puro, nada puede salir mal hoy, mucho menos si es hoy que se inaugura la estatua de Roggor Modina.

-¿De verdad?

-Si, hoy es el aniversario de su muerte, y la verdad pareciera como que él hubiera hecho este hermoso día-y así Margo continuó caminando feliz y tranquilo, luego de un rato halló a la adolescente Saisa Tachi.

Saisa era una joven y hermosa Iktotchi de piel rosada y clara, que tranquila escribía una historia romántica en su cuaderno, sentada en el suelo, que ya llevaba meses continuando. Saisa era delgada, pero muy vaga, la parte del entrenamiento padawan que mas le disgustaba era la parte donde tenía que moverse, prefería estar sentada o dormida que hacer cualquier otra actividad. Ella tenía muchas virtudes: era graciosa, simpática, generosa; y aunque algunos pocos se aprovechaban de ella, Saisa nunca quitaba la sonrisa, excepto cuando estaba enojada, casi nunca lo hacía pero cuando se irritaba era casi una amenaza para la sociedad por sus típicos ataques de ira, dando el hecho de que tenía una fuerza increíble en sus brazos y en su cuerpo, era alta por naturaleza, aunque tendía a utilizar zapatos altos que la hacían sobrepasar a muchos de sus compañeros. Teniendo dentro de sus valores el respeto, la preocupación por los demás y la libertad que eran características de su persona que con solo verla, se le notaban en la cara tranquila y pasiva que en esos momentos de inspiración le hacían solo prestar atención a su cuaderno

-Buenos días Saisa.

-Buenos días maestro Margo.

-¿Acaso no es un hermoso día?-Saisa levantó solo unos instantes sus ojos, y paró de escribir repentinamente. Miró a su acompañante y susurró lentamente mientras volvía a escribir:

-"Y era un hermoso día"-volvió a detener su pluma, dirigió sus ojos hacia Margo otra vez y dijo:-gracias, fue una buena idea-y luego continuó con su trama que aunque Margo no podía comprender de que trataba, solo sabía que en la historia "era un hermoso día" y así continuó con su camino, pensando que había ayudado a alguien. Luego en su trayecto tuvo el placer de encontrarse a la líder del consejo.

-Buenos días Hangie…

-¡No hay tiempo Margo, ya vamos a presentar la escultura, la presentación esta apunto de iniciar y hay que ordenar a todos los que falten en llegar del templo! Busca a todos los que hayas visto.

-Bueno-respondió asustado. Se devolvió por donde vino, y a la primera que encontró fue a Saisa, justo en el mismo lugar donde estaba desde hace horas sentada, en el pasillo 17 en el tercer piso-Saisa, no hay tiempo, ya van a inaugurar la escultura de Roggor, ya todos están en el monumento de piedra…¿Me estas escuchando?

-Sus ojos se posaron sobre los de ella-susurraba.

-Saisa…

-Y sin pensarlo mucho-continúa susurrando.

-Saisa…

-Y bajo la luz de la luna-continúa susurrando.

-Saisa…

-Ellos se be…-la interrumpen.

-¡Saisa!

-¿¡Que!!-ataque de ira-¡Maldita sea, me faltaban dos sílabas para terminar!

-Bueno, termina.

-…sa…ron-susurrando-Fi…-y cuando se disponía a escribir la última letra de su novela, un grito desgarrador y escalofriante se escuchó de una habitación cercana a ellos. Ambos, asustados, tornaron sus cabezas hacia al lado indicado de donde provenía tal expresión. Ellos eran los únicos que lo habían escuchado, pues, supuestamente ya todos estaban en el monumento de piedra. Saisa, impactada, soltó su cuaderno y su pluma negra, se levantó mientras se sostenía de la pared, su altura era muy cercana a la del maestro Margo. Ambos seguían sin moverse, sorprendidos de tal desgarrador sonido, parados en medio del pasillo, cuando de pronto, de la habitación 31 salía de golpe el cuerpo de un hombre, como quien fue impulsado por la fuerza. Su cuerpo yacía inmóvil en frente de la puerta.

-Ese es el maestro V-Ctor-afirmaba Margo.

-¿Lo conoce?-decía espantada la padawan.

-Si-Margo mientras decía esto se acercaba al cuerpo, lo tocó en el cuello y una lágrima cruzó su mejilla, acto seguido Margo fue jalado a la habitación. Saisa corrió tras él, entró a la habitación 31 y observó a una dama encapuchada que golpeaba sin tregua al incado Margo mientras lo sostenía con la mano izquierda del cuello, y lo agredía con la derecha. En ese momento paró, y la dama tornó su cabeza en dirección a Saisa y susurrando dijo:

-…La cuarta ave-soltó de repente a Margo y dirigiéndose a Saisa continuó-tú, querida, tú serás mi dactilión…

Mientras, todos reunidos en el recuerdo de piedra, apunto de presenciar la presentación, Nuluel comenzó a desesperar a Orlaya.

-¿Dónde está tu padawan?

-No se Nuluel.

-Deberías saberlo, es TU padawan, y es TU responsabilidad, y es TU…

-Solo falta que digas que es mi hija.

-…Casi, pero no. ¡Jor!

-¿Si, Nu?

-Uno: deja de decirme Nu; y dos: ayuda a Orlaya a buscar a Saisa.

-Bueno.

-Esperen-dijo Orlaya-le preguntaré a Traun-empezó a meterse dentro del público y cerca del punto central, halló al Zabrak-Traun.

-¿Si Orlaya?

-¿Has visto a Saisa?

-No, ¿Le ayudo a buscarla?

-Esta bien.

-Bueno. Mi-Sao, ya vengo-los tres se separaron del grupo y empezaron a buscarla por el gran templo. Corrían y gritaban, pero hubo algo que mientras pasaban cerca del pasillo 17 Jor pudo observar, y le llamó mucho la atención…un cuerpo.

-¡Orlaya, Traun!-los dos se acercaron al Devaroniano, vieron el cuerpo y de inmediato lo socorrieron.

-Es el maestro V-Ctor…y a fallecido-dijo con dolor Orlaya, mientras que Traun volvió sus ojos a la habitación y observó a dos maestros más, y una inscripción con sangre en la pared que decía "Los jóvenes Jof-Ly's, Mileyn Poliz, Saisa Tachi y Dante ahora son míos, mis aves, y no los volverán a ver vivos, pero después de su muerte volverán para vengarse de Kamparas", mientras Jor revisaba los cuerpos, Margo estaba vivo, pero V-Chy, la hermana gemela de V-Ctor, yacía desangrada en el suelo, y junto a todos se hallaban una especie de pisadas que se dirigían hacía la terraza que se encontraba en el mismo tercer piso que demostraba el destino de los cuatro Jedis. En ese momento Orlaya comenzó a llorar sin consuelo, a los lejos se escuchaban los aplausos de la gente, de lo hermosa que había quedado la escultura, pero a Orlaya no le importó. Ella salió corriendo en dirección a la zona de habitaciones del consejo, entró en su cuarto, en la habitación 3, abrió la puerta de su baño personal, se subió en la tasa del interior, abrió la ventana y viendo en dirección al monumento de piedra gritó con todas sus fuerzas:-¡Raptaron a Saisa!...

Un ser querido representa todo aquello que queremos en una persona, un amigo, un familiar, un amor, pero, cuando ese ser querido es arrancado de nuestro presente, por que algún ser extraño se lo ha llevado, es imposible evitar las ganas de enterarse como y cuando, y empezar una búsqueda, con el mayor equipo de apoyo posible, por todos los rincones de la galaxia…