Esquizofrenia
CAPITULO SIETE: Distorsión
El viento soplaba en su cara, relajándolo un poco, cualquiera que lo viera, diría que gozaba del simple hecho de vivir, con esas facciones tan relajadas y llenas de calma, transmitiendo a cada persona que lo viera, esa seguridad y tranquilidad.
Abrió sus ojos, revelando con ello, unos preciosos orbes verdosos, los cuales reflejaban al hermoso cielo, completamente azul; bajó la mirada hacia el frente, dando a sus ojos el privilegio de ver su obra maestra…
Una hermosa casa bañada en llamas, con los gritos de los que ahí habitaban, pidiendo ser rescatados, el chico sonrió con ternura, y vio su mano derecha, tres Blades descansaban en ella, dio media vuelta y caminó muy tranquilamente.
-Estoy muy cerca…-susurró para si mismo, afilando los ojos, su Blade brilló dentro de su bolsillo –Espera un poco… pronto llegaremos…Aun que, no estaría mal hacerle una visita rápida, no crees?
El Blade brilló con más fuerza, como si supiera de lo que estuviera hablando su dueño, el chico sonrió y sacó el trompo del bolsillo, éste despidió un brillo con fuerza y desapareció entre el cielo.
El silencio reinó en la sala, todos expectantes a que el bicolor siguiera platicando lo que, ya para todos, era más que obvio… Bryan intentó acercarse a su amigo, pero Takao se adelantó en la idea y lo cobijó en su pecho, dándole ánimos, el pelilavanda no pudo evitar sentir cierta ternura, pero no reprimió la molestia tampoco.
-Está bien, Kai… no tienes que continuar si no quieres –dijo el peliazul al oído del chico, quien cerró los ojos al sentir el aliento del chico golpeando sutilmente en su oído.
-Pero tengo que…-susurró con calma, Mao y Mathilda se vieron entre ellas, culpables por ocasionar aquello, Julia bajó la mirada, Max la entristeció.
Kai se separó de su amigo, acomodándose un poco mejor en el sillón, justo cuando iba a continuar, una pequeña ráfaga amarilla entró por la ventana, nadie la vio. Llegó justo hacia la cabeza del bicolor golpeándola con fuerza –Ah! –los ojos del chico se opacaron, y la gravedad ocasionó que se fuera de frente.
Takao reaccionó con rapidez –KAI! –logró sostener al chico antes de que se estrellara contra el suelo, todos se preocuparon por el repentino desmayo del bicolor. Bryan lo tomó en brazos y se lo llevó al cuarto, Takao iba a seguirlo pero Rei lo detuvo.
-Déjalo… parece que sabe lo que hace –dijo un poco angustiado el chino. Takao frunció el cejo en preocupación y bajó la mirada.
-Creen que fue por que recordó parte de su pasado? –preguntó Mathilda, cohibida por lo sucedido. Max negó, dando a entender que no tenía idea.
Bryan miraba a su amigo, con una expresión de preocupación, no le gustaba en lo más mínimo que Kai tuviera que regresar al pasado, pero era necesario…, si algo había perdido, si se les fue un detalle, por mínimo que fuera… lo necesitaban… Eso de que 'supusieran' como decía Takao, no era del todo verdad… Bryan tenía sus propias sospechas, pero para eso necesitaba saber exactamente que había pasado, sabía más que los otros, eso era obvio, pero en el momento de la batalla, que sucedió?...
-Que no me haz dicho, Kai?...-susurró para si mismo, ya que el bicolor no le contestaría, ahora la inconciencia era lo único que había en el chico.
Después de aquel incidente y haberse quedado sin la mitad de la historia, lo chicos decidieron dejar el tema de lado, ya que nadie pensaba objetar contra los cuidados de Bryan hacia el bicolor. Max se había armado de valor para invitar a Mathilda al cine, hasta cierto punto, ellos dos preferían evitar un poco el tema de hace seis meses, la chica accedió y ambos salieron.
Mao y Julia estaban en el cuarto que compartían, platicando sobre lo poco que el chico los había comentado, nada útil cabía agregar, lo único que importancia que escucharon fue que ese tal Borcloff tenía una especie de experimento y si sacaban conclusiones, suponían que Yuriy formó parte de él, pero no podían asegurar nada tampoco, todo estaba en el aire…
El tiempo pasaba lento en aquella casa, Kai seguía sin despertar y ahora era el turno de Takao de hacerle guardia, ya que el pelilavanda también necesitaba descansar. Takao miraba con ternura el rostro apacible del ruso, cuanta calma se podía demostrar cuando uno dormía?... al parecer de Kinomiya, mucha… se aventuró a besar los labios del bicolor, un simple rose…
El cual sirvió para calmar la preocupación del japonés, los labios de Kai eran suaves y tersos al contacto, cálidos y finos… no lo podía evitar, lo amaba demasiado, tanto que haría hasta lo imposible por que olvidara todo lo que le había pasado, borrar de su mente tan horrendas escenas… pero sabía que aquello era imposible; con amor, acarició los cabellos desiguales del chico.
-No sabes cuanto te amo, Kai…-susurró con cariño, entrecerrando los ojos, sintiendo el sueño vencerle.
El espejo reflejó la muda imagen del alterego del ruso, viendo con asco aquel cuadro, afiló los ojos y apretó los puños con fuerza "Falta poco… debo ser paciente… dentro de poco, seré libre…" pensó para si mismo, con una sonrisa altanera en esos finos labios, desapareciendo a su vez.
Rei veía tan ajeno las estrellas que empezaban a salir aquella noche, sus ojos cansados eran la clara muestra de que su cerebro estuvo, en cada momento, procesando las palabras de su amigo, intentando no dejar escapar algún detalle, por más mínimo que fuera, pero por más que razonaba y razonaba… su conclusión era la misma…
Yuriy no podía ser el que atacó China y Rusia…
Suspiró con pesar, detestaba no hallar una respuesta a sus dudas… bajó la cabeza, lentamente, para admirar ahora las calles transitadas de Japón, desde aquel balcón tenía una hermosa vista, eso le agradaba, sonrió con melancolía…
-Que tiene al gatito tan preocupado? –el neko se sobresaltó al escuchar la voz grave de Bryan tras él, volteó sin titubear y un ligero carmín cubrió sus mejillas.
-Que pasa, Bryan? Ya despertó Kai? –preguntó el chino, volteándose de inmediato para no dejar ver su sonrojo, el pelilavanda sonrió ante su logro, le encantaba hacer reaccionar de esa manera al tan maduro gatito.
-No aún no… Takao lo está cuidando ahora –dijo señalando hacia la puerta del balcón, se acercó hasta el pelinegro, recargándose en el barandal del balcón.
-Ya veo…-susurró con pesar, bajando sus ánimos notablemente, Bryan frunció el cejo al ver la actitud del chico.
-Que tienes? –preguntó, no por mera curiosidad… ni el mismo sabía a que se debía tanto interés.
-Que va a ser –dijo con ironía en su voz –Todo esto me tiene muy preocupado, su llegada, le relato de Kai, la muerte de Yuriy… los atentados contra Rusia y China… no se que pensar… no encuentro una salida a nada…-dijo con frustración en su voz, no tenía idea de porque se sinceraba con él?, justo con Bryan!
-No te ofusques tanto, gatito…-soltó Bryan sin mirarlo, su vista estaba perdida en aquella ciudad envuelta en colores, ignorante de su futuro destino, Rei lo miró intrigado –Yo también estoy preocupado… pero siento que no estoy tan alejado de la realidad.
-Como? –preguntó el neko, sin entender aquellas palabras, ladeando ligeramente la cabeza, dándole un aire un poco inocente al chino, Bryan lo miró y sonrió, palpando su cabeza como si de un niño se tratase, Rei se sonrojó al máximo.
-Que piensas tu de todo esto? –preguntó Bryan, adquiriendo una seriedad digna de fotografía, la cual sorprendió a Rei, quien posó un mano en su mentón, pensando.
-Que nada tiene sentido, ni está hilado el uno con lo otro –dijo del modo más sincero y claro que pudo, Bryan afiló los ojos y devolvió su vista a la ciudad, Kon lo miraba en silencio.
-Hasta cierto punto estoy de acuerdo contigo, gatito –Rei lo miró intrigado –Pero hay algo que no me cuadra…-dijo afilando la mirada, perdiéndose entre tantas luces, mostrando un semblante rígido.
-Tu sabes algo verdad Bryan? –acusó el neko –Tu sabes que está pasando y no me lo haz dicho! –exigió el pelinegro, mostrándose duro ante el ruso, que no lo miraba.
-Por que debería decírtelo? No estoy obligado –dijo, mirando los orbes ambarinas del chino, quien sintió una angustia golpeando su pecho, porque aquellas palabras le habían dolido tanto?...
Tenía razón, Bryan no tenía que rendirle cuenta de sus conclusiones… no estaba obligado, entonces… porque dolía esa indiferencia?...
-Si… tienes razón, bueno yo…-balbuceaba, bajó la cabeza en derrota –Me iré al cuarto –diciendo esto, empezó a caminar hacia dentro de la casa.
-Yuriy no está muerto –dijo calmadamente, captando toda la atención del chino, quien olvidó su tristeza y volteó hacia el ruso, intrigado.
-Perdón? –preguntó a sabiendas de que sus oídos no lo había engañado, ni sus sentidos se habían vuelto en su contra, aquello era para reafirmarlo –Ustedes mismo vinieron diciendo que Yuriy había regresado –quejó el neko, poniendo sus manos en la cintura, reprochando lo anterior.
-Es cierto que hasta cierto punto los destrozos están ligados con lo de hace seis meses –empezó a decir el pelilavanda, revelando ahora, su parte de la historia, únicamente para aquel felino –Pero no es el mismo causante el que los provoca –dijo, afilando la mirada hacia el horizonte, Rei lo miró absorto.
-Explícate –ordenó Rei, mirando con recelo al ruso.
-Tengo mi propia teoría, que difiere de lo ahora concluido por Julia –relucía Bryan, sin mirar nada en especial, pero se podía apreciar en sus ojos un ligero brillo de temor. Rei lo sintió, preocupándose.
-Hasta ahora lo que todos sabemos es irrelevante hasta cierto punto, Kai dejó a Yuriy con una idea errónea de sus sentimientos y aquello mi amigo lo interpretó como un rechazo –decía el pelilavanda, las palabras salían mecánicamente de su boca.
-Lo que ocasionó que Yuriy fuera el que tomara el experimento del tal Borcloff –concluyó el chino, Bryan le dirigió una mirada de soslayo, no pudiendo reprimir una ligera sonrisa, la perspicacia del gatito era de admirarse, estaba cien por ciento seguro que nadie había logrado sacar aquella conclusión.
Takao era muy lento para poder llegar a ella, y cegado por el bicolor como estaba, ni de chiste lo sacaba.
Max era muy ingenuo, y sin presumir, el chico prefería evitar el tema, antes que pensar en él.
Las chicas… bueno, de ellas, de seguro si lo había notado, pero muy a grosso modo…
Rei había necesitado un empujoncito para aclarar sus dudas, empujoncito que Bryan estaba dispuesto a darle.
-Si, me supongo que Kai regresó por la carta que Sergei le envió, en ella decía que lo necesitábamos… Yuriy había desaparecido… -el pelilavanda frunció el cejo, recordar le molestaba tanto, apretó los puños con fuerza –El resto ya lo saben, se encontraron, pelearon y se derrumbó la abadía.
-Lo que no me cuadra es porque la abadía estaba ya en deterioro cuando fuimos a rescatar a Kai? –preguntó el chino, mirando al ruso, ecuánime ante todo.
-Yuriy se había encargado de destruirla y con ella, casi a nosotros –dijo fríamente el ruso, Rei se sorprendió ante horrible declaración, Bryan no pudo evitar sentirse peor de lo que estaba.
-Yuriy que mierda te sucede?! Somos nosotros!!! –gritó Bryan, con un semblante aterrado, por primera vez, de su pequeño amigo, quien los miraba con ojos llenos de desinterés, completamente dilatados.
-Yuriy?... ese idiota hace mucho que dejó de existir…-soltó en un susurro, presa del poder y lo que este podía hacer –DONDE ESTÁ KAI?!! –gritó con fuerza, Sergei tembló ante el grito desgarrador.
-Como si te lo fuéramos a decir –dijo entre diente el pelilavanda, sonriendo de forma altanera.
-No me retes, simple humano –siseó, viendo de manera despectiva a su antiguo amigo.
-Bryan! –el llamado a su nombre lo sacó de sus cavilaciones, centrando toda su atención en el neko.
-Perdón… decías algo? –preguntó el chico, rascándose torpemente la cabeza.
-Yo no, tu me estabas dando tus conclusiones y de repente te quedaste callado, pasa algo? –preguntó el neko, viendo con preocupación al ruso.
-No… nada importante, gatito –dijo con melancolía en su voz, aclarando su garganta para continuar con lo de antes –Yuriy se enfrentó a Takao, tengo entendido que fue porque Kai se rehusó a pelear, no? –inquirió el pelilavanda, aclarando su conclusión.
-Tienes razón, Kai no quiso pelear con Ivanov… decía que le era imposible… Takao tomó su lugar, pero el duelo fue cortado ya que una roca cayó encima de Yuriy…-susurró, sabiendo que aquello lastimaría a Bryan.
-Eso dicen…-Rei levantó la mirada sin entender, el tema le daba escalofríos y pensar que Yuriy no estaba muerto lo asustaba –Como te dije, siento que Yuriy no está muerto… nunca hallaron su cuerpo –dijo mirando a los ojos gatunos del chino.
-Las autoridades, hospitales y demás, solo decían que los cadáveres encontrados eran de médicos y varios alumnos que no tuvieron suerte… pero ninguno era Yuriy…-confesó bajando la mirada.
-Entonces… si es posible que sea el que ocasionó los destrozos? Esto lo sabe Kai?!! Necesita enterarse! –Rei se disponía a despertar él mismo al ruso, pero la mano grande de Bryan se posó en su muñeca, atrapándola.
-A donde crees que vas? –Rei forcejeó, más Bryan lo reafirmó –Crees que es buena idea? Te creía más listo, gatito –soltó con soberbia el ruso. Rei frunció el cejo y se soltó del ruso.
-Tengo nombre, sabes? Es Rei! Memorízatelo –dijo mordazmente, ese insulto lo había dejado descolocado y enojado.
-Como digas, gatito –Rei lo miró con furia –Si vas a decirle a Kai, que crees que pasará? –Rei iba a decir algo, pero calló –Yo te lo diré, lo ilusionarás, y si al final nos damos cuenta que mi conclusión es fallida? Lo decepcionarás y no creo que Kai pueda soportar tan terrible desilusión.
-Pero…
-Nada! Yo se lo que te digo, gatito; hazme caso, de momento es mejor así –decía el ruso, mirando nuevamente hacia el horizonte, con la mirada perdida.
-Entonces… tu si crees que Yuriy esté detrás de todo esto? –preguntó dudoso Rei, acercándose un poco a Bryan.
-Ese es mi punto… -Rei ladeó la cabeza sin entender –No creo que Yuriy tenga algo que ver, es decir, herido estaba y no creo que se haya puesto a destruir más de medio país en su estado deplorable…ni siquiera con Black Dranzer podría, ya que el mismo Blade exige poder –decía el ruso, pensando en sus conclusiones, viéndolas desde otro punto, seguía con cabos sueltos.
-Entonces… los atentados simulan mucho a los poderes de ese Blade… como explicas –pero fue callado por Bryan.
-Eso es justo lo que quiero averiguar, gatito… algo muy raro está sucediendo y sea lo que sea… los busca a ustedes, ya acabó con China y Rusia… si no ha tocado Estados Unidos es porque sabe que están aquí… -inquirió Bryan, de cierta manera, sabía que estaba en lo correcto.
-Es por eso la desaparición de los Blades y los Beyluchadores –susurró anonadado por su propia disolución, y porque negarlo, aterrado. Rei no pudo evitar quedar sentado en la silla que adornaba el balcón.
-Aquí lo importante es que no los encuentre… y si Yura está vivo… encontrarlo –dijo con pena, frustrado por no saber el paradero de su amigo, si estaba bien, necesitaba algo… estaba asustado… no sabía anda de él, aunque momentos atrás hubiera dicho que solo suponía que estuviera vivo, en verdad creía fervientemente en su corazonada, en que Yuriy estuviera vivo en cualquier parte de Japón, esperándolos…
-Entonces… Borcloff ya no tiene que ver en esto? –preguntó con un hilo de voz el minino. Bryan volteó a verlo, asombrado por lo débil que lucía el neko. Sonrió con ternura.
-Ese viejo está muerto… Yura lo mató… lo único de lo que es responsable es de confundir más a mi amigo y ocasionar lo pasado… fuera de eso, ese viejo está tan fuera de tema…-dijo, tomando las manos del chico.
-No lo entiendo… hay muchas cosas contradictorias, pero me es difícil verlas entre tanta confusión –susurró, admirando como las manos de Bryan y las suyas estaban unidas, lo tranquilizaba.
-Tranquilo… estoy seguro que pronto llegaremos a una respuesta que nos abra los ojos… solo es cuestión de esperar y tranquilizarnos –dijo con pausa, calmando así al neko, quien sonrió con suavidad ante el gesto de Bryan, imitando su sonrisa.
-Gracias…-susurró con cariño y así quedaron parte de la noche.
Un telón rojo vino estaba ante él.
Él estaba sentado en una butaca, con los sillones llenos de maniquís sin rostros familiares.
El telón se abre, revelando con el, un títere grande, manejado por manos invisibles, se quita el sombrero y hace un reverencia.
-Hoy presentaremos un acto de lo más triste, es una historia –se hace a un lado, dejando aparecer otros dos títere más pequeños, uno tenía una ligera semejanza con el bicolor y el otro con los rasgos del pelirrojo.
-Yura?...-se cuestiona el bicolor al verlo en el acto.
-Cuenta una historia, que hace mucho tiempo, dos personas que se hacían llamar amigos, se vieron a los pies de un árbol –contaba el títere con una sonrisa de lo más hipócrita, y siniestra, moviendo los muñequitos –Una tormenta arrasó ese día, atrapando a los dos chicos –relataba, poniendo dramatismo a la historia, los títeres se enredaron con sus hilos.
Kai levantó una ceja sin entender –Uno de ellos logró liberarse, pero el otro quedó atrapado –los títeres más pequeños simulaban estar atrapados en una tormenta, pero el que se parecía al bicolor, logró safarze de ella.
Kai sintió como las miradas de aquellos muñecos sin rostro se posaban en él, dando paso a un escalofrió a su cuerpo –La tormenta continuó y continuó! Arremetiendo contra el pobre chico, su 'amigo' solo miraba todo como un mero espectador –Kai sentía como el aire le faltaba, sus pulmones no recibían respuesta, veía la escena frente a sus ojos con completa sorpresa y culpa.
-Seguía y seguía y seguía –hablaba aquel maniquí, Kai sentía las gotas de sudor cayendo de su rostro, apretó los puños con fuerza, exasperado de la situación –Y seguía, y seguía y seguía y—
-YA CALLATE!! –gritó con fuerza, los hilos que sostenía al maniquí se rompieron, cayendo el muñeco sin vida, todo desapareció en ese momento, dejándolo en una completa oscuridad.
Abrió los ojos con miedo, levantándose en el acto, lo único que sus ojos percibieron fue el cuarto de Takao, no títeres, ni tormenta, ni telón… una pesadilla, eso había sido, una simple pesadilla… se abrazó a si mismo, lo había sentido tan real, el miedo, las miradas acusadoras… la culpa… todo tan a flor de piel…
Volteó a su derecha y ahí, dormido… estaba Takao, sonrió con ternura, lo estuvo cuidando… bueno, o eso intentó. Miró a todos lados, viendo que era de noche, que había pasado? No recordaba mucho, solo que estaba contando sobre lo que ocurrió hace seis meses… luego… un golpe fuerte, como una punzada y… negro… nada más…
Suspiró cansado, no encontrando una respuesta, se paró de la cama al sentirse con el cuerpo pesado, tenía que moverlo, sentía que no había caminado en siglos. Miró sin querer al espejo del buró tosco del chico, viéndose reflejado, se acercó y palpó con la yema de los dedos aquella superficie.
De un momento a otro, sus acciones no fueron imitadas, revelando con ello a su alterego, quien lloraba, con las manos cubriendo su rostro, Kai arceó una ceja en duda…
-Que te pasa? –preguntó, por alguna razón, que desconocía, se preocupaba por ese chico… narcisismo acaso? Ya que era él mismo.
-Estoy triste…-susurró entre lamentos.
-Si lo noté, pero, porque? –preguntó el chico, obviando los hechos, Kai levantó la mirada, revelando aquellos ojos llenos de tristeza.
-Porque no quieres estar con Yura… niegas a tu propio corazón –decía el chico, Kai abrió los ojos en sorpresa, sin poder decir nada –Yura te extraña… pero tu no a él.
-Es que yo…-no sabía que decir, las palabras morían en su boca, Kai se recargó en el espejo, queriendo traspasarlo, pero aquello era imposible… todavía necesitaba de más energía externa.
-Es que tu qué?... eres un egoísta, no te importa que Yuriy sufra –recriminaba su sombra, afilando la mirada la tristeza quedó excluida.
-No! Te equivocas!! Yo…
-Kai… con quien hablas? –preguntó Takao, mirándolo con intriga, el bicolor, sorprendido por delatarse, viró el rostro.
-Con nadie…-soltó en un murmullo, bajando la mirada.
-Como que con 'nadie'? Te vi! Le hablabas al espejo –acusó el peliazul –Ahora me vas a decir que veo cosas –bromeó de manera insultante.
-Tal vez
-No te hagas el gracioso, Kai! –exasperó Kinomiya –Yo mismo te vi!! Le hablabas al espejo, pero sabrá Dios que tanto le decías, seguro que estas bien, Kai? –preguntó, intentado calmarse y no cometer una locura como la de hace unos días.
-Estoy bien, Takao, ya déjalo –insistió el bicolor, el peliazul suspiró en derrota, algo no andaba bien con su amigo, le aterraba la sola idea de que Kai estuviera perdiendo la cabeza, dejó el tema por la paz, pero no pudo evitar cerrar con fuerza la puerta al salir de su cuarto.
Porque le ocultaba a Takao su encuentro con su otro yo?... el chico lo único que quería era ayudarlo y él se negaba rotundamente a aceptarlo, si seguía así… lo meterían a un sanatorio y el no estaba loco!
-Vez…-Kai se crispó al escuchar aquella voz, volteó al espejo –Ahí afuera no eres feliz –dijo mirando con desinterés al bicolor, quien frunció el cejo.
-Tu que sabes –soltó toscamente, abriendo la puerta del cuarto –No eres real, solo estás en mi imaginación y ahí vas a seguir –dijo con enojo, saliendo de la habitación.
El reflejo miro al chico salir, sus ojos desinteresados, recargado en el espejo, para sonreír con victoria.
-Te equivocas, Kai… es cuestión de tiempo para que esto comience en verdad…-susurró, desapareciendo en el acto. En el escritorio del peliazul, Dragoon brillo con luz tenue.
Las cortinas blancas de aquel hospital ondeaban al compás del viento, dando un aire calmado y relajado al cuarto, las flores sin dueño, meneaban sus pétalos con sutileza, uno se desprendió para danzar en el aire, bailando con el viento, posándose en la frente del que descansaba en aquella cama.
Una mano retiró aquel pétalo con delicadeza, para poder acariciar la frente vendada del que dormitaba, con una máscara de oxigeno en su, por desgracia, maltratado rostro. Pero aquello no evitó que el intruso de deleitara con tan linda imagen. Sonrió ante esto.
-Te dije… yo te lo advertí… ahora estás tan débil que no puedes protegerlo –decía el insidioso, con el descaro, se sentó en la silla de visitantes, que hasta ese momento había permanecido intacta. Nadie venia –Que piensas hacer, Yuriy?... lo encontraré y tus esfuerzos habrán sido en vano –platicaba, mientras que sus dedos jugaban, con cierto cariño, el los mechones que el pelirrojo tendía frente a su rostro, su invitado lo miraba con una sonrisa caprichosa –Pero fuiste muy necio…ni modo, tu te lo buscaste –finalizó aquel encuentro con un ligero beso en la frente del desvalido ruso.
Nuevamente el aire sopló con gracia, revelando ahora la habitación vacía y un silencio perturbador, la mano del ruso se movió ligeramente y con ello… los ojos árticos fueron revelados en un abrupto despertar.
Continuará…
Pika el boton de abajo para que Akia cumpla tu deseo! actualizar! (Que? ¬¬ no esperen mucho, no soy Jenny)
