Capítulo 7
Buen Intento.
. . . . . . .
Capítulo beteado por Zaida Gutiérrez Verdad
Beta Élite Fanfiction
Bella POV.
Era la voz de Edward, estaba segura, me acerqué un poco más y pude ver cómo se acercaba a los dos hombres, él se veía dominante, llevaba una playera negra de manga corta, unos jeans gastados y unas botas negras. ¿Era muy ridículo que lo encontrara sexy incluso en estos momentos?
—Sal de aquí, el problema no es contigo. —Le advirtió el tipo alto que sostenía al otro chico por las solapas de la camisa.
—Dije que lo bajaras. —Repitió Edward, pero voz se puso más grave, como si estuviera furioso.
—¿O qué? ¿Qué puede hacer contra mí un cantante de bar como tú? —¿Cantante de bar? ¿A qué se refería con eso?—. Hey Brad, ¿qué te parece si le damos una lección?
No, no una lección.
—¿Qué me parece? Hace semanas que no jugamos, Frank —dijo frotándose las manos rápidamente, con ansiedad.
—Si quieres jugar será fuera del bar —respondió Edward desafiante.
—Vamos al callejón, cantante. —Le dijo el tipo que lleva el nombre de Frank, soltado al otro chico de golpe, haciendo que este cayera fuertemente al suelo—. Dejaré un regalito a nuestro amigo Seth.
Definitivamente los regalos de Frank son los peores.
—Un regalito será —dijo éste pegándole una patada en el abdomen al chico que aún estaba en el suelo, él jadeó de dolor de inmediato. Tapé mi boca con mis manos, lo dejaron ahí y se dirigieron a una de las puertas al fondo de la sala, los tres, primero iba el tal Frank, Edward y por último Brad.
Me sentía inútil y desesperada, lo único que podía pensar era en que podían estar haciéndole a Edward allí afuera, escuché como algo chocaba contra algo metálico, seguramente estaban cerca de los contenedores de basura, ¿pero qué podía hacer yo contra eso grandulones? Vi al chico en el suelo y me acerqué, él me miró asombrado, pero luego sonrió.
—Hey nena, ¿qué haces aquí? —Lo callé con un dedo.
—Necesito que ayudes a Edward, ahora. —Lo tomé del brazo, lo ayudé a ponerse de pie y nos acercamos a la puerta por donde habían salido.
Él abrió la puerta de golpe, pude ver cómo en ese momento Edward chocaba contra la escalera de emergencia y llevé mi mano a mi boca.
—Conseguiré tu dinero Frank, ya entendí —dijo éste dando una paso fuera de la puerta.
—¡Tienes cuatro días! —Advirtió Frank, él y otro grandote nos dieron la espalda y empezaron a caminar, de repente este se detiene—. Dile a tu amigo que no se meta en problemas que no lo involucran. —Amenazó y finalmente se fueron.
Corrí hacia donde estaba Edward y me acerqué con cuidado, no sabía lo que le habían hecho, me arrodillé a su lado y lo moví suavemente.
—Edward. —Suspiré, tenía un corte en la ceja izquierda—. ¿Estás bien?
—Sí. —Frunció el ceño, abrió los ojos lentamente y me observó unos segundos, podía notar su confusión—. No deberías estar aquí.
—Eso no importa, ¿puedes levantarte? —Le pregunté.
—No tienes que estar aquí. —Insistió, me miró fijamente a mis ojos—. ¿Qué haces aquí?
—Bienvenido a mi mundo. —Bromeé, claramente él estaba consciente—. Tú no respondes ninguna de mis preguntas —dije frunciendo el ceño, trató de levantarse lentamente, tomé su brazo, lo apoyé en mí y lo ayudé.
—Gracias —dijo él, se quejó un poco al estar completamente de pie, no puedo mentir, verlo así me provocó una sensación extraña—. Te ves muy sexy —susurró en mi oído, sentí un escalofrío recorrer mi espalda y lo observé, levanté una ceja interrogante y me observó con sus ojos azules fijos en los míos, era como si me consumiera con sólo mirarme, como si todo mi ser se consumiera en él, como si…
Un carraspeo nos sacó de nuestra burbuja, me había olvidado completamente del chico.
—¿Se conocen? —Sonrió cómplice a Edward.
—Sí. Seth, ella es mi chica, Bella —dijo con una gran sonrisa, acercándome un poco más a él.
—No soy tu chica —dije poniendo los ojos en blanco.
—Hola de nuevo, no sabía que estabas con él. —Habló Seth muy alegre—. Se ven bien.
—Oh, nosotros no…
—Es algo reciente, diría yo —dijo Edward, yo le pegué un codazo, lo que hizo que su brazo derecho chocara con una parte de la escalera de emergencia—. ¡Ah! —Jadeó Edward y me tensé de inmediato.
—¿Estás bien? —Él tocó su brazo y vio su mano—. Sangre —murmurre.
—Estoy bien, no es nada. —Me tranquilizó.
—Eso no es nada para Ed, él es como tronco. —Bromeó—. Me voy chicos. Nos vemos hermano, un gusto Bella.
—Igualmente Seth. —Me despedí con una media sonrisa, la verdad era que sí me preocupaba que Edward estuviera herido.
—Seth me conoce, esto no es nada —respondió como si supiera lo que pensaba—. He tenido peores.
—Vamos a mi apartamento. —Sugerí, Edward me levantó una ceja de forma sugerente—. Podremos hacerte una curación, sólo déjame llamar a Angela. —Saqué mi iPhone de mi falda y marqué rápidamente.
—Qué buen escondite —comentó Edward.
—Cállate. —Le dije mientras esperaba que Angela me respondiera.
—No dije nada. —Levantó las manos de forma inocente.
—¿Bella?, ¿dónde estás? Ben ya llegó. —Me dijo Angela a través del teléfono, suspiré con tranquilidad al saber que estaba con Ben.
—Angie, tuve problema y debo irme. ¿Te molesta si te dejo con Ben?
—¿Está todo bien? —preguntó preocupada.
—Sí, me encontré con alguien y….
—Te encontraste con Edward, sucia Bella. Tranquila Bells, ve a jugar, yo también jugaré esta noche con mi Benny.
—No jugaré Angela, y no quería saber sobre eso —dije con asco ante su comentario de ella y Ben.
—Adiós Bella, diviértete —pidió y cortó.
—¿Vamos a jugar? —Sonrió de lado.
—Ni lo sueñes. —Suspiré—. ¿Vamos?
—Vamos. —Asintió.
—Bien, mi coche está frente, ¿viniste en tu moto? —Él negó con la cabeza—. Sígueme.
Edward y yo nos dirigimos a mi coche, él iba de copiloto, no lo dejé conducir aunque me rogó que lo hiciera. Estaba muy nerviosa por su herida. Había visto millones de esas fotos de heridas de peleas callejeras que Charlie guardaba en los archivos, no quería ni imaginarme la de Edward.
El camino a casa fue en silencio, Edward sólo se limitaba a mirarme y yo a ignorar que él lo hacía, sonaba fácil, pero no lo era, evitar estar nerviosa mientras la mirada de Edward estaba sobre mí ponía mis nervios de punta. Afortunadamente mi apartamento quedaba a unos siete minutos del bar, por lo que logramos llegar enseguida, eso fue bueno para mí.
Bajamos del coche y entramos al apartamento. Edward entró y se sentó en el sofá, me dirigí al baño a buscar todas las cosas con la que Edward me había curado mi quemadura la noche anterior.
Me acerqué a donde había dejado a Edward, él me miró y sonrió.
—No tienes a que hacer esto, Bella —dijo con tranquilidad—. Seth tiene razón, soy como un tronco.
—Déjame cúrate ¿sí? Después podrás irte —dije en un suspiro dejando todo en la mesita de noche—, ¿puedes sacarte la playera? —Él simplemente se la quitó y la dejó al lado del sofá, miré su cuerpo con admiración, estaba muy bien trabajado, miré cada centímetro de su torso desnudo hasta llegar a sus brazos y la herida justo bajó su hombro derecho y arriba de su tatuaje. Miré el tatuaje unos segundos y suspiré, amaba los tatuaje, encontraba que era un detalle mi sexy en un hombre, algo más que agregar a la lista de las cosas sexy de Edward.
Me acerqué al sofá y me senté frente a él, tomé el alcohol y un algodón y empecé a desinfectar su herida.
Él tenía razón, no era tan profunda, pero sí era un gran corte. Pude ver de cerca a su tatuaje e identificar más o menos lo que era, era como una confinación de notas musicales volteadas y mezcladas entre ellas, podía distinguir claramente una llave de sol, que estaba justo al centro del tatuaje, no pude resistirme y acaricié con mi pulgar el contorno de éste.
—¿Te gusta? —preguntó tomándome por sorpresa, lo miré confusa—. El tatuaje —aclaré y asentí.
—¿Por qué notas musicales? —pregunté curiosa.
—Amo la música. —Sonrió.
—¿Tocas algún instrumento? —pregunté mientras untaba pomada en su corte.
—Unos pocos. —Cerró los ojos cuando pasé mi dedo justo en el centro de su herida—. Guitarra, bajo, piano, flauta y batería.
—¿Pocos? —Lo miré interrogante y se encogió de hombros—. Arrogante —dije tomando la venda y para cubrir herida—. ¿Cantas?
—Tal vez.
—Listo, no era una herida profunda —dije quitándole importancia.
—¿Por qué estás haciendo esto? —preguntó de repente.
—¿Curarte? —pregunté confundida.
—Preocuparte por esto, es sólo una herida, nadie se preocupa por una simple herida. —Frunció el ceño y me sentí un poco herida por su comentario, ¿a él le molestó que lo curara?
—Si te molestó que te curará está bien, al menos estamos a mano. —Bajé la vista y me alejé un poco de él.
—No me molesta. —Suspiró—. Nunca nadie que no fueran Rose o Jasper lo había hecho por mí.
—Está bien Edward, de todos modos vamos a compartir mucho con lo de la boda, debemos a aprender a llevarnos bien.
—¿Nos llevamos mal? —Inquirió sonriendo.
—Me refiero a… —Sonreí—. Olvídalo.
—¿Olvidar qué? —Él tomó mi mano—. Dímelo.
—Bien —dije con firmeza—. ¿No crees que merezco saber al menos algo de todo esto?
—¿A qué te refieres con todo esto? —Frunció el ceño y soltó mi mano.
—Tú lo sabes. No sé quién eres, no sé por qué me conoces, no sé por qué sabes tanto de mí, te peleaste con dos tipos, ellos dijeron que cantabas en un bar, ¿quiénes son ellos? No logro comprender ni explicar por qué me besaste esa noche. —Grité todo lo que atormentaba mi cabeza, lo había dicho todo de golpe, fue como vómito verbal. Me quedé paralizada unos segundos.
Edward me observó con una mirada oscura, sus ojos azules parecían el océano profundo.
El silencio reinó en el lugar. Yo no dije nada más y el sólo me observaba, no quise mirarlo, sabía que había hecho todas mis preguntas y no quería mirarlo.
—Bella. —Me llamó y acarició mi mejilla. Levanté la cabeza y lo mire, me quedé totalmente inmóvil mirando la profundidad de sus ojos azules—.Soy Edward Masen, tengo veintidós años, estudio música y composición en la universidad Phoenix, voy en tercer año. Cuando estaba en segundo año, a finales del semestre, nos tocó hacer demostraciones en el campus, yo perdí mi uñeta y tuve que correr a buscar otra, me fui corriendo por el campus, cuando iba camino hacia a allá sentí cómo algo chocaba contra mí y caía al suelo, miré al suelo y vi a una hermosa chica con cabello castaño que estaba sentada en el piso gracias al impacto… le pregunté si estaba bien y ella asintió, la ayudé a ponerse de píe y me disculpé con ella, ella me miró con sus ojos verdes y me aseguró que no era nada, tomó su libro del suelo, me sonrió y se fue. La miré caminar, tenía una gran figura. Me sentí muy mal por haber chocado con ella, pero como ella dijo que no era importante lo olvidé. Esa misma noche soñé con ella. Claramente yo no lo había olvidado, decidí averiguar acerca de la chica. Pregunté en todos lados, pero muy poco sabían de ella, sólo que era estudiante de literatura, me acerqué a Lena, ella me contó acerca de esta chica, una de las mejores de su clase, había ingresado con diecisiete años gracias a que se había graduado un año antes, se llamaba Isabella Swan.
—¿Nos conocíamos? —pregunté nerviosa y traté de recordar esa escena en lo más profundo de mi mente.
—Técnicamente no, sólo nos cruzamos. —Él sonrió.
—¿Qué pasó después?
—Nada. —Suspiró—. A veces, cuando estabas en el campus, me quedaba observándote. —Acarició mi mejilla—. Te ves muy sexy cuando lees.
—¿Cuando leo? —Puse los ojos en blanco—. ¿Por qué nunca me hablaste? —pregunté curiosa, intrigada, estuvo todo este tiempo en el mismo lugar que yo y nunca me dirigió la palabra, y en vez de eso me besó a la fuerza en su primera oportunidad.
—No creo que…
—Por favor responde. —Necesitaba que lo hiciera, no sabía cómo sentirme respecto a todo esto.
—Pensé que yo no era suficientemente bueno para ti. —Se encogió de hombros—. Mírame Bella, no soy un ciudadano modelo, lo sabes mejor que nadie. —Tenía razón, yo sabía que eres un asaltante, era la única que lo sabía—. Pero cuando te vi en ese estacionamiento y por fin te tuve tan cerca, no pude evitar...
—Besarme. —Lo interrumpí.
—Besarte. —Me miró con sus ojos azules—. No me arrepiento de haberlo hecho —Sentí mi corazón latir a mil por hora—. Fue un impulso, uno de los mejores que he tenido. —Él se acercó a mí, tanto que podía ver definidamente cada centímetro de su rostro, sus pestañas, sus labios, tenía la necesidad de sentirlos sobre mí de nuevo, cerré los ojos—. Bella. —Me llamó para que los abriera, lo miré y era como si nuestras miradas conectaran, él cada vez más cerca de mí, subió su mano a mi mejilla y la acarició, solté un suspiro, quería que me besara, necesitaba que lo hiciera—. Quiero besarte —dijo él de repente, como si hubiera leído mi mente.
—Nadie te detendrá —dije en un suspiro, sentía mi corazón a un ritmo tan acelerado que podría escucharlo, esperaba que él no lo hiciera.
—Eso espero. —Sonrió, sentí su aliento rozar mis labios y finalmente unirlos a los míos.
El beso empezó muy lento, pero pronto se fue volviendo más y más ambicioso, Edward subía y bajaba sus manos por mi torso mientras yo tiraba del cabello de su nuca y acariciaba su cuello, para ser nueva en esto creo que lo hago bastante bien
Edward paró y respiró en mi boca, fue algo tan sexy que sentí escalofríos en todo mi cuerpo, él me observó y besó castamente mis labios. Miré hacia bajó y me encontré en una posición bastante provocativa, mi falda estaba bastante subida de mi muslo, mi blusa toda arrugada y estaba completamente sobre el regazo de Edward mientras él me rodeaba con sus brazos desnudos por la falta de su playera.
Edward y yo estuvimos en silencio unos minutos, en la misma posición, yo sobre su regazo, acariciando su cabello y Edward rodeándome con sus brazos, observando cada detalle de mi rostro mientras jugueteaba con un trozo de tela que estaba en mi blusa. Se sentía tan bien, se sentía seguro y cálido, como si nos conociéramos hace años.
Yo sabía que estaba mal, que Edward era todo lo prohibido de lo que Charlie me había dicho que me alejara, tipos como él no eran para mí, no era lo que mis padres querían para mí, tampoco lo que yo había pensado para mí. No sabía qué sentir, no sabía qué pensar, no sabía que era peor, sentir que no podía estar lejos de él, o querer estar con él a pesar de saber quién es y lo que hace para ganar dinero sucio.
—¿En qué piensas? —preguntó mientras ponía un mechón de cabello detrás de mi oreja.
—En mucho —dije mirándolo—, en todo esto.
—Jamás pensé que esto pudiera pasar, no estaba en mis planes, yo no quiero que te jodas como yo. —Su mirada era tan fría, llena de preocupación, ¿jodido? ¿Así se sentía él? Tomó mi mano y entrelazó nuestros dedos—. Pero no quiero estar lejos de ti, no puedo. Me siento bien contigo, es como si estuviera...
—Seguro. —Completé la frase.
—Sí, pero no es sólo eso. —Se acercó un poco más a mí—. Te quiero Bella, aunque esto suene prematuro, yo te quiero.
Sentí que mi corazón empezó a latir a mil por segundo, sentí como el corazón de Edward latía a mil por segundo, él acarició mi mejilla con su otra mano sin soltar nuestro agarre. Yo lo necesitaba, lo quería conmigo y a mi lado, era lo que yo quería para mí. Edward se alejó un poco, se recostó en lo alargo del sofá, dejándome entre él y su cuerpo, invitándome a seguirlo y acostarme con él. Me estire y me recosté a su lado, estábamos pegados el uno al otro, podía sentir el aliento de Edward en mi rostro.
—Quiero besarte —dije mordiendo mi labio inferior.
—Nadie te detendrá —dijo sonriendo y volvió a juntar nuestros labios, pero en un beso apasionado, podía recorrer su pecho con mis manos mientras él se aferraba a mi cintura.
Me podría acostumbrar a la idea de estar así, Edward separó nuestros labios en busca de aire e hizo un camino de besos por toda mi mandíbula hasta mi cuello.
Sentía sus cálidos besos sobre mi piel y jadeé, nunca pensé que esto sería tan excitante, pero no podíamos seguir, aún no me sentía preparada para lo que seguía.
—Tal vez deberíamos ir más lento. —Solté de repente, Edward me miró y acarició mis mejillas—. Lo siento. —Bajé la mirada.
—No —dijo levantando mi mentón para que lo mirara—, para mí ya es un placer ver tus ojos de cerca.
Edward me rodeó con sus brazos y yo me acurruqué entre ellos, se sentía maravilloso estar con él, sentir su piel, su aliento, su olor, sentirlo a él. Cerré mis ojos y me hundí en la sensación de tenerlo cerca.
Sentí el sol golpear mi rostro, pestañeé un par de veces y abrí los ojos e inspeccioné el lugar, estaba en el sofá aún, con los brazos rodeándome por atrás y una manta lila que cubría mis piernas y un poco de mi torso.
Seguramente Edward había ido por ella a mi habitación, traté de moverme un poco, pero sus brazos eran muy fuertes… Sentí un ligero beso en mi lóbulo.
—Buenos días. —Me estremecí—. ¿Cómo dormiste?
—¿Bien, y tú? —pregunté rodando entre sus brazos para observarlo.
—De maravilla. —Sonrió—. Eres mucho más cómoda que mi cama.
—¿Eso es un cumplido? —Me reí por lo absurdo de su declaración.
—Absolutamente. —Afirmó y depositó un casto beso en mis labios—. ¿Quieres desayunar?
—Sí, pero quiero una ducha primero.
—¿Estoy invitado? —Alzó una ceja sugestivamente.
—Buen intento Masen, pero me gusta la ducha sólo para mí.
—Eso es una lástima Swan, y un pensamiento muy egoísta. —Hizo un puchero.
—¿Qué harás para desayunar? —pregunté curiosa.
—Es una sorpresa, ve a tu ducha solitaria, yo lo prepararé —dijo depositando otro beso en mis labios.
Edward se puso de pie, tomó su playera negra, la deslizó por su cabeza y se dirigió a la cocina, yo hice lo mismo, pero con dirección al baño.
Entré al baño y abrí la llave del agua caliente, me desvestí y me metí debajo del chorro de agua, me encantaba el agua caliente, me ayudaba a relajar mis músculos y mis pensamientos. Era lo que necesitaba en estos momentos. Relajarme un poco.
Sabía que todo había pasado muy rápido, hace una semana que conocía a Edward, aunque se sentía como si nos conociéramos desde antes, él ya actuaba como si hubiera vivido aquí durante años. Edward era una mezcla de todo un poco, era dulce, audaz, sexy, amable, arrogante, cauteloso y peligroso. Definitivamente esto no terminaría bien, pero era un riesgo que quería tomar, me sentía como un imán que se atrae al metal, sólo que el metal era Edward y yo el imán.
No todo podía ser tan fácil, aún había cosas que Edward no me contaba, y yo estaba ansiosa por saber sobre ellas, pero había una pregunta que llenaba toda mi curiosidad. ¿Cómo había terminado siendo el asaltante más buscado de la ciudad?
Hola Chicas!
primero quiero pedir MILLONES DE DISCULPAS, por la demora eterna por este capitulo de verdad lamento la demora. como ya saben hubieron muchos cambios en el grupo y otras cosas.
Espero que lo hayan disfrutado y que me den su opinion. Aun falta mucho que descrubrir de Edward jajaja si supieran 1313
saludooooooooooos a todas y Besos !
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