Konnichiwa!! ¿Cómo va todo? Por aquí todo OK. Me encantó el éxito que tuvo la segunda parte de mi one-shot de SasuSaku (que terminó siendo two-shot, xD). Uyy... Tengo muuuuchos reviews n.n Ya contestaré todos, ya. De momento, voy siguiendo este. No creo que se quejen, eeeeh? No he tardado ni una semana en actualizar. Como prometí, capi dedicado al Equipo 7, y al final un poquitín se SasuSaku n.n Señores, señoras... Minna... ¡Comienza lo bueno!
Capítulo 6: Renacer.
En ala sala todo el mundo se había quedado inmóvil tras en anuncio del Nara. Tan solo Lee se aventuró a dar unos pasos hacia la puerta, antes de que Tsunade lo llamara.
Él se giró, obediente.
La rubia hokage suspiró antes de hablar. Estaba sudando, al igual que casi la mayoría de los presentes, y ninguno se atrevía siquiera a respirar. El ambiente era tan tenso que podría haberse cortado con un cuchillo.
-Sé… -el nudo en la garganta la impedía hablar, así que se levantó y se encaminó a la salida del despacho.- ¡Shizune! ¡¿Qué haces ahí parada?! ¡Al hospital! Los demás… haced lo que os dé la gana. –Miró a Lee, que seguía frente a la puerta.- Supongo que tú vienes… -el shinobi de las cejas pobladas asintió.- Bien, pues vamos.
Los tres salieron de la sala. Después, de nuevo el silencio.
Hinata miraba el suelo con el ceño fruncido. Si el Uchiha de verdad había vuelto a la aldea, ese iba a ser un duro golpe para su Naruto. Y más aún si lo que decía shikamaru era cierto. Y todos sabían que al Nara le daba demasiada pereza mentir. Era demasiado problemático. Quería salir corriendo de allí, ir al hospital, comprobar que el jinchuuriki estaba bien. Apretó los puños y salió corriendo de la habitación.
Kiba intentó detenerla, pero no lo consiguió a tiempo.
-Déjala, Kiba. –Todos miraron al primo de la chica, que miraba la puerta, ausente.- Sabe lo que hace.
Tenten posó la mano sobre el antebrazo del Hyuuga, pero este ni se inmutó.
Sai miró a Yamato. Este asintió. Ambos formaron un seño con las manos. El chico despareció en un borrón de tinta china y su capitán se filtró por el suelo confundiéndose con la madera.
Todos estaban preocupados. Shikamaru sonrió.
-Bueno… El horario de visitas termina dentro de dos horas, creo que tenemos tiempo de ir a visitarla todos. Por turnos, claro. No hay que agobiarla.
Todos le miraron y asintieron. El Nara salió de la sala, seguido por Kurenai y Asuma. Después fueron Kiba y Akamaru, y unos segundos más tarde Shino. Tan solo quedó el equipo de Gai casi al completo. El shinobi les hizo un gesto a sus dos alumnos y señaló la puerta con un además de la cabeza.
-Deberíamos ir nosotros también.
La sala quedó vacía tras el asentimiento de ambos ninjas. Bueno… 'casi' vacía.
Tonton salió de detrás del escritorio con los ojos medio cerrados. Vio la sala desierta y dio un salto. Se había quedado dormido, y ahora nadie se acordaba de él.
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
La enfermera cogió de nuevo los informes y los ojeó. Tomó otro sorbo del café humeante y repasó de nuevo las montañas de papeles. Suspiró.
Había perdido media hora en una urgencia, y aquello no era nada bueno. No podría irse a casa hasta que tuviera terminado todo aquel trabajo, así que asumió que esa noche cenaría algo congelado. Sopló el humeante líquido y archivó el informe en su letra correspondiente.
Las puertas se abrieron.
Una chica joven, con el pelo rosado, entró acalorada y ni siquiera se giró a mirarla cuando ella la saludó.
-¡Ah! Hola, Sakura-chan, ¿qué haces aquí ahora? Tienes vacaciones, ¿no?
Ni una simple sonrisa, como era común en ella. Se limitó a enfilar el pasillo que llevaba a las habitaciones de los enfermos y despareció cuando las puertas se cerraron.
La enfermera enarcó una ceja.
Volvió a centrarse en su café, pero la puerta volvió a abrirse con estrépito y casi se derrama el café encima.
Un muchacho alto y rubio entró nervioso. La enfermera le reconoció. Él se dirigió hacia el mostrador tras el que estaba ella al verla. Sonrió con timidez. Pese a ser un par de años menor que ella, el chico tenía sus encantos. Estaba bien formado, y tenía unos ojos preciosos. Además, era simpático y divertido. Con una sonrisa deslumbrante.
¡Oh, sí! Y un culo de diez.
-¿Dónde está Sakura-chan?
La enfermera rodó los ojos. Sakura-chan, siempre la misma historia. Se preguntó si algún día iría a visitarla a ella.
-Hola, Naruto-kun. Hace tiempo que no nos veíamos. ¿Te acuerdas de mí? Soy Hayashibara Mitsune, aunque puedes llamarme Mitsu. Soy la compañera de Sakura en…
-¿Dónde está Sakura?
El chico había dejado claro que tenía prisa, y que necesitaba la respuesta. Al final, la joven suspiró y le señaló la puerta.
-Pero no sé a que piso ha ido.
El chico asintió e hizo ademán de irse, pero se giró y la miró, dubitativo.
-¿Cómo estaban los últimos pacientes que trajeron?
Mitsune se sobresaltó. Sí, los dos de la urgencia.
-Estaban ambos muy mal, pero el chico peor. No creo que sobreviva.
Y era una pena. Era mono. Lo habían traído inconsciente y con una profunda herida sangrante en el pecho. Aún así se adivinaba un pectoral muy bien formado y muchas horas de entrenamiento. Todo el pelo azabache estaba dispersado por la almohada de la camilla formando un abanico alrededor de su cabeza.
Recordó a la otra chica mientras veía cómo Naruto se alejaba.
Sonrió pillina. Esa Hikari nunca le había caído bien. Unos cuantos azotes la estaban bien empleados. Le caía bien a todo el mundo y a todos los chicos se les caía la baba por ella. Era un incordio de kunoichi. Y para colmo, la mano derecha de la Hokage.
Frunció el ceño. Saltó de su asiento y se tiró el café en el uniforme blanco.
-¡Mierda!
Acababa de recordar quién era aquel moreno: el compañero de equipo de Sakura y Naruto.
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La luz mortecina del pasillo era suficiente para su vista. Acostumbrada a aquellos pasillos, conocedora experta de cada recoveco, se abrió paso entre la oscuridad hasta llegar a la puerta de hierro del final del pasillo. Se detuvo unos instantes intentando recordar su clave.
-Sakura-chan.
Se giró. No había oído llegar a Naruto corriendo por el pasillo. Le miró, con los ojos anegados en lágrimas, y recordó de pronto las cuatro cifras.
-¿Está ahí?
Naruto tragó saliva. Ella asintió. El rubio alzó los ojos hasta el letrero que colgaba encima de la puerta.
"Celda de retención"
Sakura tecleó ágil el código y la puerta se abrió. Los sellos que la protegían se liberaron.
Ambos tomaron aire y se prometieron no soltarlo hasta ver que había detrás. La mano de Sakura tembló al aferrar el pomo. Dudó.
-Naruto… ¿Y si…? ¿Y si él…?
A la chica no le salían las palabras de la boca. Estaba aterrorizada. No podía pensar siquiera la posibilidad de que él no estuviera tras esa puerta. O peor aún: que estuviera… muerto.
Rápidamente, la imagen de Sasuke tirado en el suelo, inerte y pálido, cruzó la mente de la pelirosa. Sintió flaquear su ánimo y sus fuerzas.
Naruto aferró su mano sobre el pomo. Sentir el calor del rubio la tranquilizó y la reavivó.
Llevaban esperando aquel momento mucho tiempo. Llevaban mucho tiempo preparándose para lo que ocurriera. Ambos. No podía huir ahora. De hecho, no volvería a huir, nunca más.
Juntos abrieron la puerta y se internaron en la oscuridad absoluta. Naruto tomó la mano de Sakura. La puerta se cerró tras ellos.
Silencio. Oscuridad.
Sus ojos tardaron aún un poco en acostumbrarse a la casi nula visión, pero sus oídos enseguida captaron un sonido muy peculiar.
Respiración. Era una respiración acompasada, rítmica y agitada. Venía de la cama.
Naruto aferró el borde de la cortina y tiró de ella, provocando que las anillas sonaran contra la barra de hierro.
Sus ojos se agrandaron, y ya no vio más que aquella imagen, no escuchó el sollozo repentino de su acompañante ni la protesta cansada del paciente.
Sasuke estaba allí, tumbado en la cama. Naruto pronto se percató de más detalles. Sus ojos estaban tapados por una venda con varios sellos impresos, para neutralizar el sharingan. Su pecho bajaba y subía al compás de su respiración, con unas cuantas vendas manchadas de sangre tapándolo. Advirtió otra cosa que le horrorizo: tanto sus tobillos como sus muñecas estaba atadas a la cama con chakra. Tenía la parte de debajo de un kimono que apreció negro, aunque estaba casi tan gastado y tan herido como él.
Sakura corrió al otro lado de la cama y se acercó a examinar la herida. Al sentir el contacto de sus dedos sobre la piel, Sasuke se movió.
-Creí haber dicho que se largaran.
Su voz seguía siendo tan grave como antes, tan arrogante, tan fría y carente de sentimientos. Indiferente.
Naruto sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas. Sonrió mientras sentía las lágrimas correr por sus mejillas.
-Teme…
Sasuke se quedó quieto, sorprendido. Sakura aprovechó para quitar las vendas de su pecho y comenzar su trabajo. Se lo dificultó el hecho de estar llorando. Algunas perlas transparentes rodaron desde sus ojos hasta la piel del Uchiha, y este giró la cabeza hacia la dirección en la que estaba ella, reprimiendo sin éxito los sollozos.
-¿Sakura?
Ella asintió, aunque pronto se dio cuenta de que él no podía verla. Pero se había quedado completamente muda. No contestó y se concentró en aplicar su chakra sobre la herida. Él cayó.
Naruto acercó una silla y observó la suave luz que emanaba el chakra verdoso de su amiga.
-¿Cómo demonios te has hecho esto? ¡Estás horrible! –Los dos shinobis sonrieron al ver la boca de Sasuke ladeada en una mueca de altivez.- Estamos aquí los dos… los tres… de nuevo. Juntos.
Apretó los puños con fuerza y dejó que las lágrimas cayeran sobre ellos. Sasuke se retorció y soltó una carcajada incrédula entre dientes.
-No me jodas que estás llorando. –el silencio se lo confirmó.- Eres un puto marica, usuratonkachi.
-Y tú un jodido malhablado. Cállate la bocaza y deja a Sakura-chan hacer su trabajo.
Sakura seguía concentrada en la herida. Era profunda. No era katana, tampoco kunai o shuriken… no había rastro de chakra en ella, así que no había sido ningún ninjutsu. Tampoco había indicios de veneno.
Siguió aplicando el chakra un cuarto de hora más, en el más profundo silencio.
Ninguno de los dos chicos dijo nada, hasta que ella terminó de dejar la herida más o menos cerrada. Le quedaría cicatriz.
Una cicatriz enorme en medio del pecho. Aunque ya se había dado cuenta de que no era la única que el shinobi tenía. Su cuerpo al completo estaba lleno de heridas ya cerradas.
Cuando su chakra se apagó, estuvo a punto de derrumbarse. No se había percatado del gran esfuerzo que había tenido que hacer para regenerar sus células. Aunque había sido fácil. Tenía una capacidad de recuperación increíble, seguramente provocado por alguna droga administrada por Kabuto en sus cuatro años de convivencia.
Agotada, dejó que Naruto la sentara en la silla en la que había estado él.
Sasuke siguió con la mirada oculta bajo la venda a Sakura.
-Eres buena… a tu lado Kabuto tendría serios problemas.
Ella sonrió, un poco aturdida. Naruto iluminó la habitación con su sonrisa.
-Kabuto no tendría ninguna posibilidad contra ella. Pega unas hostias que sería capaz de partirte las costillas con un dedo, Sasuke.
Los tres rieron. Hubiera sido una escena entrañable si no fuera por el estado de Sasuke. Atado a una cama, condenado a no ver más que la oscuridad, y con una horrible herida en el pecho.
El silencio que siguió a sus risas fue tan solo interrumpido por las palabras de Sasuke.
-Veo que las cosas por aquí han cambiado…
Sakura chasqueó la lengua. Ahí estaban otra vez los cambios. Eran como una pesada losa que arrastrara con ella.
-Sí, y cuando salgas de aquí te demostraré qué cambios. ¡Qué irónico! Vas a salir del hospital para volver a él arrastrándote.
El rubio soltó una carcajada, que fue seguida por una sonrisa de Sakura. No tardaron en percatarse de que Sasuke se había puesto repentinamente serio.
-Aún no sé qué voy ha hacer cuando salga de aquí.
Aunque había tenido cuidado de escoger las palabras adecuadas, el efecto que provocaron fue inmediato.
Naruto casi se cae del susto, y el Uchiha escuchó cómo la silla de Sakura caía al suelo. Supuso que se había levantado exaltada.
-Antes de que chilléis como histéricos, dejad que me explique. –Sakura recogió la silla tras unos instantes de duda y se volvió a sentar.- Tengo tres opciones. Primera: volver con Orochimaru, y la verdad, no es la más atractiva de todas. Dos: Largarme y buscar a Itachi por mi cuenta, opción no muy práctica. Y tres: quedarme en Konoha.
Sakura sonrió. Naruto seguía mirando a Sasuke. Sabía que no podía ser tan sencillo. Tenía que haber algún inconveniente.
-Sakura. –La aludida le miró.- ¿Cuál es la pena por traición?
En la oscuridad, Naruto se puso verde, Sakura amarilla, y por último ambos pasaron al blanco. Sabían lo que eso significaba. Ahí estaba el problema.
Naruto apretó los puños.
-¡No te hemos buscado durante tanto tiempo para que…!
-¿Qué hacen en Konoha con los traidores, Naruto? Sabes tan bien como yo que no me librare de esta. Y, como comprenderás, no me hace demasiada gracia que me ejecuten.
La muerte. Ese era el castigo para los que decidían abandonar la aldea.
-Te fuiste de aquí sabiendo que nunca podrías volver. –Él asintió.- ¿Y qué pensabas hacer después? ¿Eh? ¿Dejar que Orochimaru se quedara con tu cuerpo sin más?
La boca del Uchiha se torció en una sonrisa burlona.
-Ahora parece ser que tengo madera de actor. –Los otros dos le miraron, sin comprender.- Nunca fue mi intención al marcharme con el reptil ése que se quedara con mi cuerpo. Antes muerto que esa cosa reptando por mi interior.
Naruto y Sakura abrieron la boca, asombrados.
-Simplemente dejaría que él se lo creyera, le usaría para aprender buenas técnicas, y en un descuido suyo, me lo cargaba y todos en paz. –Naruto sonrió ante las expectativas de su compañero. Se alegraba de saber que después de todo no se había vendido.- Nunca me gusto ese tipo. Y además, eso que hace con la lengua… -A todos les recorrió un escalofrío desde la columna vertebral. Sakura se abrazó a si misma, reprimiendo las arcadas. Después los tres rieron. Sasuke poco, claro.-
Naruto y la pelirosa miraron a su compañero, olvidándose por un momento de que estaba atado. Sos ojos se habían acostumbrado ya a la penumbra, y le veían perfectamente. Era él, su Sasuke. Y había vuelto.
-Hablaré con Tsunade-sama. –Naruto miró a Sakura, que tenía la mirada clavada en Sasuke. El rubio se dio cuenta de algo en lo que no había reparado hasta ese momento: tenía lágrimas en los ojos. Sakura estaba emocionada. El rubio se dijo a si mismo que su amiga haría cualquier cosa por Sasuke. Ya no era una obsesión infantil. Hacía tiempo que sabía que aquello era más fuerte. De verdad, ella se había enamorado.- Buscaré la forma de que reduzcan tu condena. Te has cargado a algunos enemigos de Konoha, y puedes dar información sobre Orochimaru, uno de los grandes problemas de la villa. –ambos chicos se sorprendieron de que la muchacha estuviera tan bien informada de los pasos del moreno. Ella, ajena a su sorpresa se llevó una mano a la barbilla, pensando.- Creo que eso supondrá una rebaja bastante considerable de la condena, siempre y cuando tú colabores. Te interrogarán. Calculo que como mucho, tu condena podría ser de unos veinte años en la cárcel.
Silencio.
-No voy a estar veinte años pudriéndome en una asquerosa celda.
La pelirosa sonrió.
-No digo que tengas que pasarlos. –Calló durante unos instantes, dejando que la curiosidad corroyera a sus amigos por dentro.- ¿Habéis olvidado quien soy? Pues soy la mano derecha de la Hokage, para vuestra información. Estoy segura de que Tsunade-shisou lo entenderá. Incluso, si lo organizamos bien, podríamos montar una trola. –Naruto frunció el ceño, extrañado. ¿A qué se refería?- Podemos decir que nunca traicionaste a la villa, sino que, como Orochimaru estaba interesado en ti, Tsunade-sama te mandó que te infiltrarás el tiempo que hiciera falta en su bando para averiguar cosas sobre él, sus planes, guaridas, y todo eso. Tan solo habría sido una misión, y para más seguridad y efectividad de la misma no se le dijo nada a nadie, ni siquiera a Naruto y a mí. De ese modo, la única que puede saber de esto es Tsunade-sama. ¿Qué os parece?
Ambos muchachos callaron.
-Eso sería ilegal, Sakura-chan.
Sakura se encogió de hombros.
-¿Y qué más da? Si me pillan, tan solo serán dos años más de cárcel.
Ambos ceños se fruncieron. No entendían nada.
-¿Qué significa "tan solo dos años más", Sakura? –Citó el Uchiha.-
Ella sonrió, levemente sonrojada.
-Espero que esto no salga de aquí. –Ellos asintieron. Sakura cogió aire y se relajó.- Digamos que, no estoy del todo limpia. –Eso sí que fue demasiado para ellos. Naruto pegó un salto que casi se cae hacia atrás.- Una vez secuestré a un ANBU y le hice cantar con una técnica que aprendí de un pergamino que saqué de una sección prohibida para ninjas normales. Además, me hice pasar por la secretaria de uno de los capitanes de escuadrón ANBU para conseguir información.
Se quedaron atónitos. Ninguno de los dos se esperaba que Sakura fuera una criminal.
-Robé varias fichas ANBU, formateé libros de Bingo, y borré recuerdos de las memorias de algunos de los más expertos ANBU. Como veis, estoy hecha una delincuente.
Se quedaron en silencio unos instantes. Ella, orgullosa de sus fechorías; Naruto, anonadado; y Sasuke perplejo, aunque en el fondo divertido por aquella situación.
-¡¡Por qué hiciste todo eso, Sakura-chan??
Ella le miró enarcando una ceja.
-¿No lo adivinas? –Naruto negó con la cabeza, escandalizado. Ella suspiró y rodó los ojos.- No eres el único que ha buscado información sobre Sasuke-kun y Orochimaru.
Volvió el silencio a la sala. Todos estaban sumidos en sus reflexiones. En los labios de Sasuke se atisbaba una leve sonrisa, pero nadie podría haber adivinado su significado.
-En ese caso –Sakura y Naruto miraron a Sasuke, ansiosos.- me quedo.
Naruto gritó y alzó los brazos en señal de victoria.
Era fantástico, Sasuke de vuelta. Volverían a ser el equipo 7, volverían a hacer misiones juntos, a comer en el Ichiraku. ¡Ah! Y Tenía que presentarle a Hinata, ya que tenía muy claro que la chica iba a frecuentar su casa a partir de ahora. Sonrió pícaramente y volvió a mirar a sus amigos.
Los ojos se le abrieron como si te hubieran colocado delante de una panorámica de los onsen femeninos. Solo que no sangraba por la nariz.
Sakura se abrazaba al pecho se Sasuke, levemente azorada. Ella sonreía, pero lloraba con fuerza. Sasuke, simplemente, se dejaba llorar. En sus mejillas, al borde de la venda, Naruto atisbó un leve rubor, acompañado por una sonrisa.
La pelirosa no tardó en separarse de él y llevarse las manos a la boca, al percatarse de que la herida de Sasuke se había vuelto a abrir por la fuerza de su abrazo.
Aunque su compañero no parecía notarlo. "Es más," se dijo Naruto, "está en las nubes. ¡Ese maldito pervertido está disfrutando de lo lindo!"
Ahí nació la sospecha. Pero aún faltaría mucho para confirmarla.
-Naruto –El rubio miró a su amigo, celoso. ¿Cómo podía tener tanta suerte? ¡No había cambiado nada, todas las chicas seguían detrás de él! Pronto se dio cuenta de que el color de sus mejillas se había intensificado.- ¿Podrías… ir a buscar a Hikari?
¡Así que era eso! Naruto estrechó los ojos y sonrió con perspicacia. Se acercó a él y le dio un codazo en el costado.
-¡Aaaahhhh…! Así que Hikari, ¿eh? –Sasuke se sonrojó aún más.- No te culpo, es una chica adorable, y está buenísima.
Sakura dejó de extender su chakra por la herida de su compañero. Se quedó clavada en la silla. …¿Hi… Hikari?... No podía ser… ella… él…
-¡Eres estúpido! Tan solo quiero saber cómo está. Llevaba mucho tiempo sin comer, y…
Naruto asintió y se dirigió a la puerta.
-¿Qué relación tienes con Hikari? ¿Qué la digo? ¿Qué su Romeo se preocupa mucho por ella?
Sasuke soltó una maldición.
-Eres gilipollas, ya te he dicho que no hay nada entre nosotros. Es nada más que una amiga.
-Eso decimos todos.
Naruto salió de la sala aún riendo. La sala volvió a estar bajo el yugo pesado del silencio. Sakura colocó de nuevo las manos sobre el pecho de Sasuke y siguió transmitiéndole chakra. Aquello era realmente extraño, pensaba Sasuke. Estaba a oscuras con Sakura. A solas. Y ella estaba tan calladita. Él se había esperado que se lanzara sobre él, le abrazara, llorara, se desesperara y le volviera a declarar cuánto le quería, que le había buscado durante años, sus mejillas tomarían ese adorable color rojizo y sus ojos jades brillarían tras las lágrimas. Pero ahí estaba. No la veía. Pero estaba seguro de que no lloraba. No le había dicho que le amaba.
No es que le importara… ¿no? Pero se sentía disgustado, ligeramente decepcionado. Quizá él esperaba más. A lo mejor se hubiera dejado mimar. Después de todo, le gustaba que le halagaran. Por algo era un Uchiha.
Pero desde el principio, había soñado con una vuelta a Konoha diferente. Se sonrojó, y espero que con la oscuridad Sakura no lo viera. Quizá le hubiera gustado recibir un beso de bienvenida.
-¿De verdad estás saliendo con Hikari?
La voz de la pelirosa le sacó de sus sueños. Era verdad, estaba en un hospital recibiendo atención médica y atado a una cama. Aquello no era la vuelta que él esperaba, desde luego.
-No hagas caso a Naruto. No sabe lo que dice.
Tan solo estaba preocupado por ella. Le debía mucho a esa kunoichi, y no hacía un mes que la conocía.
-Pues parece que te llevas muy bien con ella…
Imaginó a Sakura disgustada, sollozando. Pero no daba muestras de estar así. Seguía sintiendo su chakra penetrar en sus entrañas, nada más. Ella antes se peleaba con cualquier chica que se le acercara. ¿Tanto había cambiado su compañera de equipo en esos años?
No lo aguantó. No soportaba esa venda. Quería ver dónde estaba. Quería ver si de verdad Sakura había cambiado tanto. Quería volver a escrutarla con la mirada, intimidándola. Quería que se sintiera incómoda mientras él la miraba. Era uno de sus juegos preferidos. Ver cómo ella se derretía por él. Dándola esperanzas.
-Quítamela. –El flujo de chakra tembló unos instantes, signo de que se había sobresaltado.- La venda. Quítame esta maldita venda de los ojos.
Escuchó que movía las manos haciendo sellos. Sí, al menos había accedido a su petición. Estaba seguro de que ella no le tenía por un fugitivo ni por un sujeto peligroso.
Sintió los finos dedos de Sakura sobre la piel de sus sienes y él levantó la cabeza un poco para que ella pudiera deshacer el nudo de su nuca. Se había inclinado suavemente sobre él, ya no tocaba la silla. Era extraño. Se había quedado petrificado. Estaba tan cerca de ella que podía oler su perfume.
Sakura deslizó sus dedos tras la cabeza de Sasuke. Por un instante tuvo la necesidad de abrazarle. Pero se contuvo. En todo aquel tiempo había aprendido a controlar sus emociones. Bueno. Chasqueó la lengua. Casi todas.
Sus yemas palparon el nudo escondido bajo su pelo y comenzó a desatarlo, suavemente. Ya estaba. Cogió los extremos de la venda y la separó de su piel con cuidado. Él continuaba con los ojos cerrados. Comenzó a abrirlos cuando ella ya estaba de nuevo sentada en la silla por completo, sosteniendo la venda aún entre las manos. Los sellos de ésta comenzaron a deshacerse una vez acabada su utilidad. Era para impedir los doujutsu.
Se cruzaron. Sus miradas. Verde y negro. Y se sintió desfallecer.
Llevaba tantas noches viendo aquellos ojos que ya se había acostumbrado a ellos, o al menos, eso pensaba. Pero frente a ellos sintió que las fuerzas la abandonaban. La miró fijamente. Primero a los ojos. Luego, descendiendo por su rostro, su cuello, siguiendo el recorrido por su torso y sus brazos. Sintió la necesidad de taparse. Se sentía estúpidamente desnuda. Estaba segura de que aquella mirada podía ver más allá.
-Sus ojos me recordaron a los de mi madre. La primera vez que la vi. Hay algo en ella que me hace sentir de nuevo como en casa. Fue Hikari la que me convenció para que volviera. Si no fuera por ella, ahora yo no estaría aquí.
La pelirosa se quedó anonadada. ¿Sasuke le estaba confesando todo eso a ella? Acaba de nombrar a su madre. Eso no debía ser fácil para él. Y lo estaba haciendo. Estaba recordando. Sakura se mordió el labio inferior, aún no del todo convencida. No quería creer que Hikari y él… pero…
Sasuke siguió el gesto de Sakura con la mirada.
Por fin, rodó los ojos y la miró de frente, provocando que ella se estremeciera y se sonrojara.
-"Volvamos a casa." Me dijo. Estaba tirada en el suelo de una apestosa celda, casi desnuda. "Todos están preocupados por ti. Te buscan, te extrañan. Te quieren, Sasuke." Yo estaba perplejo. "Sabes que este no es tu lugar, que tu hogar sigue siendo Konoha. Y sabes que tú también les echas de menos." –Sasuke había reproducido con exactitud todas las palabras que le había dicho Hikari.- "Volvamos a casa…"
El Uchiha pareció sumirse en sus recuerdos. No se percató de que Sakura se había puesto pálida.
-Yo… eso…
Sasuke volvió a centrar sus ojos en el rostro de su ex compañera. Frunció el ceño al ver aquella expresión en su rostro.
-Ahora lo recuerdo. –La chica bajó la vista al suelo.- Entonces tú me miraste. Abriste la celda, me cogiste en brazos y me llevaste hasta una habitación en una planta superior. Me tumbaste en una cama y me tapaste con una manta. Tú fuiste al armario de la habitación y sacaste una katana. También unos pergaminos. Nada más. Me envolviste con la sábana y me volviste a coger. Tenía tu olor. Aquella era tu cama, estoy segura. Luego me llevaste al exterior. Yo estaba exhausta, casi no veía nada. La luz del Sol me cegó. Entonces lo dijiste: "De acuerdo, volvemos a casa."
Sasuke mantuvo los ojos todo lo abiertos que pudo.
-¿Co… cómo sabes eso?
Era exactamente lo que había hecho con Hikari después de sus palabras.
A la cabeza de Sakura acudió un terrible dolor. Un pinchazo. Reprimió un grito. Recordó en unos segundos lo que llevaba noches soñando. Todas aquellas imágenes pasaron por su mente en unos instantes. Luego, sintió que perdía el conocimiento. Miró a Sasuke una vez más. Chocó con su mirada. Sonrió. Estaba de vuelta, y estaba segura de que aquella vez no era un sueño.
Todo pasó muya rápido. Sakura se puso lívida, y él vio como poco a poco sus párpados la pesaban más. Se iba a desmayar. Comenzó a ladearse en la silla. Se caería. Se estaba desmayando.
Los ojos del Uchiha se tiñeron de rojo en apenas unas milésimas de segundo y las ataduras de sus manos y pies desaparecieron. Se movió lo más rápido que pudo.
Recogió el cuerpo inerte de Sakura instantes antes de que tocara el suelo. La alzó sin dificultad, pero provocando que su herida volviera a sangrar de nuevo. El sharingan ya había desparecido.
La dejó suavemente en la cama y la contempló. Realmente había cambiado. Sonrió.
Y vaya cambio. Le gustaba. Es más, le encantaba.
Apartó del rostro de la muchacha un mechón de pelo rosado. Lo hizo con suavidad. Dejó que sus dedos rozaran la melena de la chica, esparcida por la almohada. Observó que su camiseta se había manchado levemente con su sangre. Ella susurró su nombre.
Le recorrió un escalofrío. Hacía mucho tiempo que no le llamaban por aquella dulce y mágica voz. Encantadora.
De nuevo miró sus labios. Estaban entreabiertos. La respiración de la chica se escapaba de ellos llenando el silencio. Una idea se le pasó por la cabeza unos instantes. Pero fue suficiente para incitarle a probar. Se inclinó sobre ella, despacio. Apoyó una mano en el colchón y ella se movió suavemente, quedando de cara a él. Se detuvo a mirarla. Estaba a tres centímetros de sus finos labios. Se acercó más. Dos centímetros. Apenas uno.
La puerta. Se apartó sobresaltado justo para cubrirse la vista con un brazo para que la luz que bañó la estancia no le cegara.
-¡Sasuke!
Vale, no me maten. Sé que he jodido completamente el momento, pero era necesario. Voy a hacer una pregunta... ¿Cuántos de ustedes han prometido venganza contra el/la que acaba de entrar e interrumpir a Sasuke a punto de...? Jujujujuju, esto empieza a calentarse! Bueno, bueno, bueno... Vamos con los reviews!
Loveless-Akemi: Wiii, hola, gracias por tu review, como siempre. Me alegra que lo sigas y me dejes review en cada capítulo, eres de las pocas que lo hacen u.u Espero que este te haya gustado, aunque sé que muchos estais que ardéis por el final, jeje u.uU Gracias de nuevo!! Tengamos precaución con las reacciones químicas!! La peor de todas es el amor xD!! Kumi-Strife: Nee-chan... Jope, vaya pedazo de review, aunque yo tampoco me quedo corta con los míos xD. Pero ya sabes que me encanta comentarlo todo (consejo: no vayas NUNCA al cine conmigo). Uyyy... ya habrás visto mi review, y bueno, que está fantástico, y que sigo amando mucho a Ruyji-kun / Duh, espero que este te haya gustado, y jupe, voy a hacer sufrir a Sasuke muuuuucho (sabía yo que no tenía que haber visto el 109 otra vez u.u). Bueno, te repito lo mismo que a todos... No me mates!! xD Shadow Noir Wing: Hola!! vaya, ya me estoy acostumbrando a verte por aquí. Me encantaan tus reviews, son muy creativos e inspiradores. Amo las críticas, guenas o malas. Jujujuju, entiendo a tu amiga. Gaara-sama es el mejor. No me hagas caso, la verdad es que eso lo digo de casi todos. Bueno, espero que este te haya gustado. Nos vemos!! El angel de la oscuridad: Hola!! Bueno, para el NaruHina aún vas a tener que esperar un poco. Aunque en el siguiente haya un poco. De momento me voy a centrar más en el SasuSaku y el renacer del equipo 7. Buf, espero que te haya gustado. Un bexo!!
Uf, asias a todos. Sigo diciendo que plis, no me maten. Sé que me lo he cargado, lo sé, pero, por favor, tened piedad de mí, que ya se arreglará. ¿Os habéis dado cuenta de que Sasuke es muy mal hablado? ... Ah, sí, ya lo ha dicho Naruto: "Un jodido malhablado" Jejejeje. Bueno, nos vemos en el siguiente, y espero sus reviews!! Dejenlos porfa, necesito audiencia!!
Eh, pst, tú, sí, tú el de ahí, al otro lado del ordenador... ¿Ves el botoncito de ahí abajo, el de "Go"? Dale, dale, que te regalan una piruleta, jijijiji...
