Ya saben, lo pongo por si hace falta, nada me pertenece.

Y sí aquí Sherlock ya se murió y volvió, pero hagan de cuenta que Mary nunca existió, ella me cae bien, pero no tiene nada útil para ofrecer en este fic por lo tanto ella no existe.

Por otro lado, sí, sé que parece que no tiene sentido el hecho de que Jon Proyección diga que la respuesta es incorrecta, pero él está en lo cierto, John P preguntó ¿Qué es el Amor? No ¿Quién es el Amor? Y no es solo cuestión de cómo se hizo la pegunta, pero, para quienes gusten de resolver misterios, en este capítulo hay una enorme pista, no obstante Sherlock no tardará en llegar a ella y podrán saber de qué va todo esto y no se preocupen si lo resuelven demasiado rápido (vale que no es un gran misterio, creo que es muy predecible) Mantendré la historia tan emocionante como me sea posible.

Saludos y gracias por leer.


Epifanía (i) VII

John solo había salido para darle una pequeña visita a Molly y Lestrade, los tres habían tenido una reunión "secreta" para comentar el comportamiento del detective. Habían acordado que lo mantendrían muy vigilado, sutilmente desde luego, alertas a cualquier señal, el caso estaba estancado porque, en apariencia, no habían más líneas que seguir, pero eso era igual o más peligroso a que fuera el caso contrario. Antes de volver a casa John había pasado por la clínica por un sedativo, algo no muy fuerte, solo en caso de que lo requiriera.

Había tenido razón, Sherlock no estaba nada bien, sus lapsus de hablar solo estaban empeorando ¿Por qué creía que él iba a hacerle daño? Pensó que Sherlock sabía que él sería incapaz de lastimarlo, no obstante sabía que la probabilidad de que creyera algo así se debía a las alucinaciones, o lo que fuera, que estaba sufriendo, el doctor no estaba seguro de que sería lo correcto, podía llamar al hermano mayor, pero eso querría decir que se llevaría al detective de nuevo y vaya uno a saber lo que haría con él o en dónde lo encerraría, no, no podía hacer eso, su compañero debía de permanecer ahí, en dónde podía vigilarlo de cerca y prevenir cualquier accidente, no era psiquiatra ni remotamente pero, sin importar lo que otros opinaran, él iba a cuidarlo hasta que mejorara o empeorara.

Se acomodó mejor, ya que los dos iban a estar en el piso por un largo rato, le había prometido que cuidaría de sus sueños e iba a cumplirlo, en especial porque parecía que necesitaba un largo y tranquilizador abrazo, el detective estaba algo agitado, murmurando algo inentendible, sudando un poco pero por lo demás estaba bien, sus balbuceos se mezclaban con suaves gemidos ahogados, aunque no parecía estar en agonía, John nunca lo había escuchado hablar en sueños, tampoco era que hubiese tenido la oportunidad de dormir junto a él en realidad, aun así no pudo dejar de notar el bulto que se había formado en los pantalones de su compañero, iba a ser un poco incómodo más tarde, cuando estuviera despierto, pero ya vería como saltar del puente cuando llegara el momento, si tan solo Dios fuese lo suficientemente misericordioso como para ahorrarle ese espantoso momento nunca más pediría nada en su vida, a menos que fuera una cosa de vida o muerte.

El doctor optó por leer el periódico que estaba más o menos cerca, solo tuvo que alejarse unos momentos del detective para luego volver y acomodarlo de tal manera que su regazo se convirtió en almohada del castaño, el cual debería despertarse en aproximadamente un par de horas, por el momento el doctor se contentaría con pretender que era un día "normal" mientras leía lo último que había acontecido en Londres.

Después de un poco más que dos horas de sueño inquieto Sherlock estuvo despierto el tiempo suficiente como para ir a su cuarto a encerrarse de nuevo, no mencionó nada sobre sus sueños, no preguntó porque estaba durmiendo en el regazo del rubio y tampoco hizo alguna investigación sobre la humedad en sus ropas inferiores, el doctor agradeció a todas las deidades del mundo por los favores, el castaño simplemente desapareció murmurando algo sobre querer estar solo el resto de la semana y no ser molestado por nada.

En su encierro Sherlock no había hecho nada, solo estar ahí, atrapado en su propia mente, dejando que su proyección de John hiciera lo que quisiera, no podía detenerlo, no tenía ninguna respuesta, no le quedaban opciones, ser víctima en su propia mente era la peor de las torturas, ni Moriarty hubiera podido ponerlo en tan lamentable situación. Afortunadamente la pequeña habitación que le había asignado estaba bastante lejos y no lo tendría vagando por ahí.

— No deberías pensar en otras personas cuando estoy aquí contigo, Sherlock — John P había comentado al mirarlo, el detective entrecerró los ojos, sin decir palabra alguna — Estoy en tu mente, sé lo que estás pensando y cuándo lo haces — se detuvo abruptamente, todavía dentro del cuerpo del detective, aplastándolo con su peso — Si el problema con tu renuencia es Jim Moriarty entonces debería ir personalmente a solucionarlo —

— Tú no puedes seguir destruyendo mi mente de esa manera — él dijo casi sin aliento, desenado zafarse de las correas, pero por mucho que se retorciera las manos, estas no se liberarían.

— Oh pero, Sherlock — ese John sonrió, dándole un suave beso en la comisura de sus labios — Tu mente me pertenece por completo — reanudó sus embestidas de nuevo, salvaje y profundo — Cada pedazo de ella es mía — se estiró un poco, mordiendo el cuello del castaño en el momento que había llegado al orgasmo — No te perdonaré por estar pensando en alguien más cuando estoy aquí — fue lo último que escuchó de él.

Sherlock se despertó con un sobresalto, miró el techo de su habitación, la claridad apenas era notable a través de la ventana, debía de ser temprano o quizás estaba por anochecer, había tenido horas de relativa paz, no importando si el invasor, el John de su mente, lo usaba como… Bueno, iba a dejar la definición en blanco por ahora, lo que destacaba era que no había tenido más movimiento en su palacio mental, solo por ello se había quedado quieto, esperando y dejándolo hacer lo que quisiera, ver a John, el real, a la cara no debería ser sencillo, no obstante para él era relativamente fácil separar al John de su cabeza del John de la realidad, simplemente porque no eran la misma persona, no representaban la misma cosa. El que fueran dos definiciones diferentes para él también iba a quedarse en las nebulosas marañas que no quería categorizar.

Pero no podía seguir así, tenía que hallar una solución, nada de lo que había intentado estaba funcionado, tal vez un enfoque diferente era lo que necesitaba, debía de haber alguien más que pudiese explicar adecuadamente lo que esa pregunta significaba.

Dos días después de que Sherlock se encerrara John estaba pensando en botar esa puerta y forzar a su compañero a comer cuando menos un emparedado o una taza de té, ambas cosas si tenía la oportunidad. No tuvo tiempo de intentarlo, el propio detective había salido de su cuarto, se había bañado y puesto mucho más que decente, dijo que tenía algo que hacer ese día además de ir a supervisar un par de experimentos que tenía por ahí, el doctor no sabía que su compañero tenía experimentos en otros sitios pero, tal vez, era porque serían peligrosos para mantenerse en su casa, por lo que fuera el detective solo se marchó. El doctor se puso en contacto con Molly y Greg para hacerles saber y solicitarles que mantuvieran vigilancia sobre su compañero en caso de cruzárselo.

Parecía poco probable pero ahí estaba, Sherlock Holmes había citado al Director Inspector Lestrade para esa insignificante consulta. No le había dado los detalles, no eran censarios, no le había explicado lo que pasaba en su cabeza, la "entidad conocida por el resto de los mortales como Dios" sabía que Solo Mycroft tenía el intelecto para entender a medias su problema pero dado que él creía que Dios no era real no tenía importancia, por lo tanto solo le proporcionó al inspector un panorama general y simple, tenía una pregunta sencilla y quería una respuesta sencilla y simple.

Así acabaron los dos, tomando un café frente a un parque casi a medio día, como si todo el asunto fuera una mera casualidad. Por supuesto para Lestrade solo significó atragantarse con su café, tratando de entender cómo demonios, de todas las cosas, ese hombre le había ido a preguntar semejante cosa. Ahora sabía que John no exageraba cuando dijo que algo "extraño" pasaba por la cabeza del detective.

— ¿Qué? — estaba ahora limpiándose la boca con su servilleta, preocupado por no ensuciar su traje — Creí que esas cosa no tenían importancia para ti — ese extraño presentimiento de que se estaba metiendo en problemas se hizo más fuerte — Y pensaba que si llegabas a tener dudas al respecto sería John quien lidiaría con ello —

— John no ha sido de ayuda por el momento — dijo en un susurro que esperó nadie más hubiera escuchado — ¿Vas a contestarme o no? No tengo mucho tiempo para perder aquí, tengo cosas que atender, Lestrade —

— Bien, bien, dame un momento — ¿Cómo explicarle de manera que pudiera entenderlo? — El amor no es una cosa, solo para empezar, pero eso ya lo sabes ¿No? — bueno si lo estaba preguntando es porque debería entenderlo de una forma básica, demonios, el doctor debería ser quien lidie con esos problemas.

— Solo responde — dijo con tono irritado, entre más tiempo perdiera más tiempo tenía John P para apoderarse de otro pedazo de su palacio.

— Es difícil de explicar, Sherlock — el inspector respondió tratando de no enojarse con él, por Dios, era como un niño pequeño, oh bueno, quizás si pretendía que se lo explicaba a un niño pequeño funcionara — Mejor dicho no es algo que se pueda explicar, no es una cosa, solo lo sientes — pero ponerle de ejemplo una mascota no era una buena idea, dudaba que el detective realmente pusiera esfuerzo en comprender su comparación — Cuando vez a alguien a quien amas todo se ve diferente, es como ponerle colores a un cuadro en blanco y negro, o hallar una fuente de calor en medio del invierno — su explicación era bastante ambigua pero no sabía cómo más explicárselo — Tu vida es un túnel oscuro y sin direcciones y de pronto una luz deslumbrante, como la de un faro, aparece para señalarte el camino, así se siente — pudo notar el asentimiento del detective, parecía que en algún nivel estaba entendiendo lo que le decía.

— ¿Por qué crees que estaba preguntando por algo de interés romántico y no algo más general? — el inspector debía de estar orgulloso por una vez, aunque el castaño no estaba seguro de exactamente dónde había venido ese reconocimiento suyo hacia Lestrade. Tal vez era el exceso de sueño de los últimos dos días lo que le estaba concediendo ese logro al inspector.

— Eres una persona fría Sherlock, tú no eres cercano a los que te rodean, ni siquiera eras una persona tolerable hasta que Tu faro apareció para iluminarnos a todos — el inspector miró su reloj, como si estuviera a las prisas por llegar a otro lado — Cómo sea, espero haber sido de ayuda — cuando alzó la vista el detective ya se había ido — Y no te preocupes, no le diré a John — susurró aun sabiendo que el castaño no estaba, pero estaba casi seguro de que esa plática era algo como un secreto, una situación que nunca sucedió — Pero le tengo compasión, no debe ser fácil tratar de mantenerse al día con un mocoso —

Lo que Lestrade le había dicho no tenía sentido y al mismo tiempo como que lo tenía, Se había sentido así hacía poco, exactamente así, justo cuando John lo había sostenido hacía un par de días, en ese momento, por primera vez en muchos años se había sentido como que estaba en el lugar correcto, como si todo "encajara" de la manera en la que debía, exactamente como Lestrade había dicho, una luz en medio de la oscuridad que lo estaba guiando.

Pero entonces eso significaba que él…

No, eso no podía ser, debía de ser un error, su cerebro estaba atravesando una crisis, era el estrés o tal vez… Pero estaba seguro de que no era la primera vez que había llegado a esa misma conclusión, ya había pasado antes. No estaba muy claro en su memoria, lo cual era bastante extraño, seguramente se acordaría de algo así, no era una cosa que pudiese olvidar así como así. Excepto quizás…

Pero una llamada de teléfono interrumpió su pensamiento, era Lestrade, habían hallado un cuerpo en una habitación de hotel, no sería nada importante o extravagante a excepción de que la mujer muerta tenía un portarretratos plateado, con el nombre de la hijastra desaparecida y la marca de un beso con lápiz labial rojo en el cristal. No iba a llamar a John esta vez, no solo por el tiempo, necesitaba un poco de espacio para respirar sin él y poner en orden sus pensamientos, pero el trabajo siempre había sido lo primero, siempre.

En la escena del crimen habían muchas cosas que los detectives no podían ver, nada nuevo en realidad, el marco plateado era algo notable y deliberado, un mensaje, solo que no había dicho mensaje a la vista, no habían notas en el cadáver, nada inusual pintado en las paredes, tenía que haber algo en algún sitio. Miró a la víctima de nuevo, una mujer joven, en sus mediados de los veinte, soltera y con gusto por lo sadomasoquista, eso apuntaba a La Mujer mirara como lo mirara ¿Cómo sabía que era sadomasoquista? Bueno, los pocos libros que estaban ocultos a simple vista de manera obvia mezclados con sus otros libros en la cama, esta mujer era especialmente atraída por los amarres, las marcas rojas en sus tobillos, brazos y cuello decían mucho pero ese collar de cuero que estaba al fondo de su maleta indicaba algo más que un placer, ella sentía que debía ser sometida ¿Cómo sabía que había un collar con una cadena en el fondo de su maleta? No podía creer que las preguntas de Lestrade fueran tan estúpidas ¡Si no le creía podía ir a revisarlo él mismo!

Ella había muerto asfixiada, pero el asesino había usado sus propias manos, grandes, un hombre alto, fuerte, que tuvo cuidado de no dañar mucho la piel, no veía significado ahí, no obstante los del hotel habían dicho que ningún hombre había acompañado a esa mujer al interior del hotel, ella se había hospedado apenas el día anterior, había pagado la cuota de quince días y llevaba varias maletas con ella. Era un misterio pequeño, solo tenía que hallar el mensaje.

Tenía que haber algo, el cadáver tenía doce horas de fallecimiento aproximadamente, pero había ingresado al hotel a las tres de la mañana, y puesto que no pasaban de las doce del día no podía ser como decían. Ella ya estaba muerta cuando llegó al hotel o bien lo que vieron ingresar fue un fantasma, pero él no creía en los fantasmas. Había otra explicación, ella y La Mujer tenían características casi idénticas, pero tenía que comprobarlo.

¿Por qué habían seleccionado ese hotel para asesinar a alguien? Mejor dicho, para dejar un cadáver. ¿Qué tenía ese lugar de particular? Un solo vistazo a la puerta y luego a la víctima le dijo lo que necesitaba.

EL cuarto veintiuno, se ubica en el segundo piso, como lo describía el número ordinario, en donde hallaron el cuerpo de B. Laurens. Quitando los datos sobrantes había obtenido un mensaje.

La Mujer en el 221 B cerca de las tres de la mañana.

¿Qué había dicho John antes?

"La señora Hudson me comentó que una rata había entrado a su departamento, le pareció curioso que solo se comiera un tipo de pan, pero le preocupa que pueda anidar por ahí e infestar el edificio. Iba a llamar al exterminador, pero al parecer la rata se fue porque no volvió a encontrar los rastros de pan en el piso"

Pero John nunca mencionó que la señora Hudson hallara pan comido, solo había encontrado los rastros de pan en el piso. Un camino. Tenía que ir de vuelta a Baker Street, tenía que averiguar a dónde llevaba ese camino y, por sobre todas las cosas, tenía que evitar que La mujer y John coincidieran en el mismo punto nuevamente.

Por su puesto el mismo Sherlock no tenía idea de porque esa repentina urgencia de mantenerlos aparte, lo único importante era que lo conseguiría sin importar cómo.


Sí, lo sé, estaban esperando más lemon, pero creo que habrán notado que no los hago mucho, eso simplemente porque es "tedioso" y me gustaría más que lo lean por la historia que por los lemon, en todo caso abriré una votación ¿Cuántos lectores quieren un lemon en esta historia? Si llegan a ser suficientes entonces escribiré uno especial como agradecimiento (sí, suena ilógico desde este punto de vista, pero si leyeron esto es porque están haciendo un esfuerzo ¿No?) Todos los niños buenos merecen premio ; ) ¿Y cuantos serán suficientes? Bueno eso depende de ustedes.

¿Alguien me regalaría una imagen de Genos (OPM)? Soy un Saitama y necesito fotos de él (jejejejeje)

Gracias por leer.