Bueno, un nuevo capitulo. En realidad iba a ser el último, pero como he hecho una serie de modificaciones para intentar meter el lemon que me pidieron al principio he decidido cortarlo antes de lo previsto y modificar el resto convirtiéndolo en un capitulo extra. En cierta forma es sólo un capitulo de relleno, con conversaciones tranquilas y no muy transcendentes entre Yuuri y Wólfram, pero que muestran su entendimiento y buena relación. El próximo prometo que será más emocionante. De las reviews, poco que decir, porque he tenido pocas :(. No sé si es porque ya no gusta, o por vagería (la mayoría de las veces yo no hago review por eso, jeje - risa avergonzada-), pero en fin, con lo poco que queda, acabaré aunque sea por terminar el trabajo empezado.
Mikoto-sama: Yo estoy contigo. La verdad es que mi primer contacto con KKM fue casual a través de un doujishin realmente divertido en el que Wolf le dice a Yuuri que quiere tener hijos y acaba poniendo un huevo, que según Gisela contiene al hijo de ambos. Después de eso empecé a buscar y encontré una de las novelas (la primera y la única que he encontrado entera en la red) y el anime, pero aquella primera impresión no se me olvidará nunca. No sé si serán motivos físicos o mágicos, pero me da lo mismo, me gusta la idea de que puedan tener niños (y sobre todo la imagen de la cara que pondría Yuuri al descubrirlo, jeje). En cuanto a lo del lado siniestro de Murata... en fin. Ese tipo tiene recuerdos de 4000 años de vida. Ha estado en varias guerras, ha sido quemado vivo en varias veces acusado de brujo y quién sabe cuantas cosas más ha vivido, y ha aguantado todo porque tenía que cumplir su misión de ayudar a Shinou. En otras palabras, es el tipo más frio y duro que hay en toda la serie, aunque está harto de ello y por eso quiere vivir la vida como el adolescente Murata Ken, pero eso no significa que si hay que sacar los dientes, no pueda, claro.
Remsy Black: Sí, a mí también me caía bien Konrart, hasta que me meti en fanfiction y empecé a ver un montón ConYuu. A partir de ahí le cogí algo de manía, jeje. Y para que la cosa se ponga realmente interesante, tendrás que esperar al siguiente capitulo. Espero poder subirlo pronto.
neon-san: gracias por el apoyo. A mí también me gustan, sólo que me parece que en la serie no les sacan todo el partido que se podría. En fin, hay muchas cosas de las que adolece el anime, por eso estoy tratando de hacerme con las novelas, todo el mundo que las ha leído dice que son más interesantes.
Gracias a los tres por los reviews (uso el masculino porque no puedo estar segura, aunque la mayoría por aquí somos chicas) y a todos los que me estén siguiendo por su atención. Ahora os dejo con el capitulo.
Capitulo 7:
Cuando abandonaron los jardines Yuuri y Wólfram iban sonrientes. El soldado porque le había sentado bien desquitarse lanzando la bola de fuego a Günter y el rey de pensar con que cosas se le subía el ánimo a su prometido. Sin embargo, a medida que avanzaban por los pasillos sus gestos fueron tornándose serios, e incluso tristes. Éste debía haber sido un día alegre. El hecho de que se amasen y quisiesen casarse debía haber sido motivo de gozo para todos, en cambio no habían obtenido más que discusiones, peleas y revelaciones desagradables. Descubrir las mentiras de aquellos en quienes confiaban y enfrentarse a los reparos de aquellos a quienes querían ensombrecía lo que tenía que haber sido un momento de absoluta felicidad para ellos y les dejaba con un sabor amargo en la boca. En un momento dado cruzaron una mirada y al comprender que ambos estaban pensando lo mismo, se acercaron más el uno al otro y se dieron un apretón en la mano cogida, dándose mutuo apoyo. Las cosas irían a mejor, pensaron los dos centrándose tan sólo en la cercanía y calidez del otro.
A tan sólo un par de metros de la puerta de su dormitorio, las campanas del reloj más cercano sacaron a Wólfram de sus pensamientos.
- Yuuri, es casi la hora de comer – le dijo a su acompañante.
- No tengo hambre – contestó él.
El rubio asintió con la cabeza en comprensión.
- Mandaré al soldado más cercano a avisar que no nos presentaremos a comer, espérame en el cuarto – dijo entonces.
Yuuri le miró un par de segundos dudoso, pero al final asintió a su vez y le liberó de su agarre marchando cada uno en un sentido.
Cuando Wólfram llegó al dormitorio cinco minutos más tarde encontró al shoukoku mirando por los grandes ventanales. Se acercó a él y le tocó suavemente en el brazo. Yuuri se volvió. Había cansancio en su rostro.
- Deberías dormir – le dijo el rubio – Ha sido una dura mañana, discutiendo todo el rato, e incluso te has transformado dos veces.
- La segunda vez no ha sido voluntaria – comentó repentinamente el Maou volviendo a mirar hacía fuera – Es agotador volver a la normalidad cuando no controlo el cambio. Aun con la ayuda de Murata.
- ¿Así que es eso lo que hacía cuando te tocó?
El otro asintió.
- Es un majutsu interesante – replicó Wólfram – aunque ya me hablarás más de él en otro momento. Ahora toca irse a dormir, ¿ok?
Yuuri volvió a asentir y se dejó guiar por su prometido a la cama.
- ¿Te vas a cambiar? – le preguntó el mazoku.
- No, sólo una siesta, me echaré por encima de las sábanas.
- Entonces voy por la colcha, no te quedes frío.
El rey empezó a quitarse los zapatos mientras Wólfram iba a por una manta fina al armario. Cuando volvió y se la tendió a Yuuri, éste en lugar de cogerla, le agarró a él por la muñeca y tiró suavemente hacía la cama, poniéndole ojitos. El soldado puso gesto de "eres un crío imposible", pero no pudo evitar sonreírse.
- Supongo que puedo leer un poco en la cama – dijo al fin aceptando así su silenciosa petición de compañía y con esas se dirigió a su lado de la cama.
El Maou se quedó sentado, mirando como su prometido dejaba su espada junto al cabecero, se despojaba de sus botas y cogía un libro de su mesilla de noche y en el momento en que el rubio se acomodó en la cama, se dejó caer junto a él, su cabeza apoyada en el regazo del antiguo príncipe. Wólfram le miró sorprendido. Hacía años que no tenía a Yuuri así, apoyado en su regazo. Desde que había dejado de desmayarse después de usar su marioku, para ser más exactos, y siempre había ocurrido porque él le había colocado ahí aprovechándose de su inconsciencia, algo que al japonés siempre había parecido molestarle. Sin embargo, ahora, el shoukoku se había acurrucado junto a él de voluntad propia. "Te quiere, Wólfram" se recordó a sí mismo, "Lo ha dicho no una, sino varias veces en el día de hoy. No deberías sorprenderte porque se muestre cariñoso contigo" No, no debería sorprenderse, debía estar contento de que por fin sus deseos se hubiesen vuelto realidad. Y debía corresponderle. Sí, eso era lo correcto, decidió colocando suavemente su mano sobre los negros cabellos de su prometido y acariciándole tal y como recordaba que hacía su madre cuando era pequeño. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Wólfram sonrió a su vez, aunque notó que la tensión no había desaparecido del todo del cuerpo de su prometido.
- Tal vez debiéramos ir a la Tierra – dijo al cabo de un rato, viendo que el Maou no era capaz de relajarse lo suficiente como para quedarse dormido, la cabeza seguramente llena con los pensamientos sobre lo que había ocurrido aquella mañana.
- ¿A la Tierra? – preguntó el otro sorprendido.
- Uhum, a visitar un par de días a tus padres. Así nos olvidaríamos durante un rato de todo esto. De todo lo que ha pasado, de Konrart, Günter y Gwendall... Sólo tendríamos que preocuparnos de que tu madre no nos haga comer demasiado. Nos vendría bien, ¿no crees? Además, tenemos que decirles que por fin nos casamos. Llevan mucho tiempo esperando este momento.
Yuuri rió ligeramente.
- Sí es cierto, ¿aunque no sería mejor esperar a tener una fecha para decírselo? Mi madre se va a poner de los nervios.
- Le diremos que habíamos pensado contar con su opinión y la de mi madre para decidir ese tipo de cosas. Seguro que se pone como loca de contenta.
- El que está loco eres tú – dijo el joven rey girándose para mirarlo y agitando las manos – Si le decimos eso querrá venirse con nosotros aquí y... y no me quiero imaginar lo que puede ser tenerla aquí junto con tu madre organizando la boda – su tono de voz revelaba auténtico terror ante la idea.
Su interlocutor se rió al oírlo.
- Yuuri, no creo que seas consciente de lo que significa organizar una boda, y menos una real y de un Rey tan importante como tú, con tantos aliados. Esto va a ser un caos y cuanta más ayuda tengamos, mejor será.
- ¿Incluso si esa ayuda es la de mi madre?
- ¿Bromeas? Estamos hablando de una persona a la que le aparecieron su hijo, el mejor amigo de su hijo y tres hombres más, todos desnudos, en su bañera y cinco minutos después los tenía a todos perfectamente secos, vestidos y sentados a la mesa con ingentes cantidades de comida. Una persona con esa capacidad organizativa va a ser una gran ayuda.
- Supongo que tienes razón – concedió Yuuri con un suspiro.
- Siempre la tengo, henakoko – dijo imitando su propio ademán arrogante.
- No me llames henakoko – protestó el otro aunque con una sonrisa en los labios.
Se hizo un pequeño silencio.
- Además, tengo que decírselo con anticipación de todas maneras. Le prometí hace años que le dejaría ayudarme a elegir el traje de bodas – comentó ahora Wólfram.
- Wolf, mi madre no quiere comprarte un traje de bodas, quiere comprarte un vestido.
- Lo sé, Yuuri.
- ¿Y aún así aceptas? Creía que odiabas todo traje femenino que no fuesen tus camisones.
- Corrección. Odio todo traje femenino que me haga parecerme a mi madre o que esté lleno de volantitos, encajes, lacitos y cosas por el estilo.
- Tus camisones tienen encajes y lazos.
- Pero es que no hay forma de encontrar camisones para hombre y realmente soy incapaz de dormir con pantalones.
El Maou masculló algo por lo bajo al oír esto, pero Wólfram fue incapaz de entenderlo.
- ¿Qué has dicho henakoko? – preguntó con cierto tono de amenaza.
- Nada, sólo que sigo sin comprender entonces como es que estás dispuesto a que mi madre te vista. Lo que a ella más le gusta de los vestidos son precisamente los encajes, los volantes y toda esa parafernalia.
El soldado sabía que no era eso lo que había pensado su prometido, pero decidió pasarlo por alto. En este momento le importaba más la conversación sobre los trajes.
- Pero los kimonos no tienen volantes – rebatió.
- No creo que mi madre tuviese en mente un kimono.
- ¡Ah! ¿No? Pero, ¿no es el traje tradicional japonés?
- Lo es, pero mi madre tiene mucho gusto por lo occidental. ¿Por qué te crees que dice que la llamen Jennifer?
- A mí siempre me dice que la llame Mamá.
- Pero porque tú eres mi prometido, te considera parte de la familia.
- Ya – hizo una pausa – Entonces, ¿nada de kimono?
- No, nada de kimono.
- Vaya, entonces la cosa cambia. No quiero acabar convertido en un repollo.
Yuuri lo miró fijamente.
- Realmente estabas dispuesto a ponerte un kimono.
Wólfram se sonrojó.
- Bueno son elegantes, con hermosos bordados, pero sin ser cursis y como no marcan mucho las formas femeninas no quedan ridículos en un chico. Además, realmente se diferencian muy poco de las prendas para los hombres. En vuestros trajes tradicionales ninguno lleva pantalón, así que la gente de aquí no tendría porqué darse cuenta de que es un traje de mujer.
- Depende del traje que uses – replicó Yuuri somnoliento – Las yukatas no tienen pantalón, pero el traje ceremonial si que lo lleva, aunque – se le escapó un bostezo – aunque sea de perneras amplias.
- Bueno, supongo que tendría que pensarlo un poco más detenidamente – respondió el rubio notando como su prometido iba cayendo poco a poco en los brazos de Morfeo – y no sólo el tema de los trajes. Las bodas llevan mucho trabajo y muchas decisiones.
Siguió hablando durante un rato, de cosas banales, detalles sobre la decoración y eso, que seguro a Yuuri le resultarían aburridas y le incitarían a dormirse. Cuando estuvo finalmente seguro de que el otro se había dormido definitivamente, calló y se limitó a mirarle, maravillado de la situación y del giro que habían dado las cosas entre ellos en tan pocas horas. Sintió una punzada en el corazón al recordar otra vez el tiempo perdido, pero se disipó rápidamente. Eso pertenecía al pasado. Las cosas se habían aclarado entre ellos y Wólfram no permitiría que se volviesen a confundir nunca más. Y estaba seguro que Yuuri tampoco. Hoy le había demostrado con hechos y palabras sus sentimientos hacía él y el ex-príncipe estaba seguro de que podía confiar en el Maou. Era una de las cosas que le habían hecho enamorarse de él, la certeza de que si alguna vez Yuuri le correspondía sus sentimientos sería de manera definitiva, contundente y para siempre. Así que ahora que lo había conseguido no pensaba dejarse arrastrar por la amargura de los dolores pasados, sino centrarse en el futuro y en todas las cosas que les quedaban por delante. Con esos pensamientos y la mirada fija en su hermoso rostro, Wólfram pronto acompañó a su prometido al mundo de los sueños.
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Del vocabulario:
majutsu: Artes demoniacas. Son las técnicas que emplea un mazoku para manipular su marioku o energía demoniaca y así conseguir un efecto con él. Los más comunes son el majutsu curativo, el defensivo (barreras), y el de ataque (bolas de fuego, etc.).
Esto ha sido todo por hoy. Prometo que el siguiente será más interesante. Este sólo es el introductorio. Nos vemos lo más pronto que pueda. Y espero vuestras reviews. Salut!
