Resumen: Tras haber abandonado el Campamento Jaha, Clarke ha salido en busca de olvido. Tratando de reprimir todos los sentimientos que tenía dentro suyo: la culpa y el miedo, ha terminado donde menos se lo esperaban. Con una nueva nación levantándose, nuevos enemigos salen acecho, no solo su gente y los Terrícolas están en peligro sino que su propia mente está en juego. Clarke intentará llevar la paz a toda costa ya sea aumentando los fantasmas del pasado o sin ellos. Una nueva batalla está por comenzar y vidas caerán.

~ Disclaimer: The 100 es una serie de ciencia ficción y drama creada por Jason Rothenberg y basada en la novela escrita por Kass Morgan.


~ INQUEBRANTABLE ~
7

Habían pasado unos pocos días desde la visita en Polis para hablar con la Comandante Lexa y como tal la visita había sido relativamente corta, pero aún había algo que estaba molestando a Abby tras esa visita. Quizás era el hecho de que le había tocado hablar con la mujer que había cambiado a su hija o quizás por el hecho de que ella había traicionado a su gente, sea lo que fuera a Abby le molestaba; lle molestaba, seguro que lo hacía, que durante esos días no había respuesta de Octavia.

Constantemente se preguntaba si había sido un error dejar a la joven allí sola, y más aún cuando no había una respuesta de ella. No aparecía en la Arkadia, no había un mensaje enviado por un pájaro y tampoco había otras cosas, nada, ninguna señal. Abby sabía que si algo le sucedía a la muchacha entonces sería su culpa.

La mujer suspiro bebiendo de la botella con agua. Se encontraba en el quirófano ayudando a un joven que había sido atacado por una pantera en el momento en que habían salido a cazar. El tiempo en que estuvo sanando las heridas no fue muy largo, gracias a Dios, y el muchacho aún tenía mucho por delante para sanar.

Salió de allí limpiando sus manos. Ella miró a su alrededor y frunció el ceño cuando vio a Kane montado en la camioneta de exploración. Camino con calma hasta él y solo lo miro, sabiendo que el hombre no tenía necesidad de escuchar su voz.

– Solo iremos afuera –

– Últimamente parece que haces eso mucho. ¿Qué ha pasado? –

– Nada, solo pasear con los chicos. Buscar aventuras. Ya sabes, cosas de hombres – Él sonrió asintiendo.

La mujer echó un vistazo a la joven mecánica que tras echar una bolsa con algunos objetos se subió a la camioneta. Cruzó sus brazos y levantó una ceja.

– De hombres, eh… –

– Raven viene en caso de que algo en este pedazo de metal se eche a perder –

– No soy tu sirvienta – Raven rodó los ojos. La muchacha observó la conversación de Kane y Abby por un momento hasta que habló. Estaba sentada en el asiento del copiloto así que se inclinó hacia adelante, donde Kane estaba en el asiento del piloto.

– No te preocupes, Abby. Alguien tiene que ser la mente sensata para que ellos no se maten. Yo me encargaré de cuidarlos – Le guiñó el ojo.

Abby abrió la boca, pero después de que Monty y Bellamy abordaran el pedazo de metal gigante, Kane encendió el motor y se marchó despidiéndose de la mujer.

La doctora de la Arkadia observó a los cuatro jóvenes marcharse. Ella solo se cruzó de brazos confundida nuevamente. Algo estaba sucediendo allí.

Sabía claramente que Kane estaba ocultándole algo, pero no estaba segura de que era y eso le molestaba. Creía que la relación con el hombre había crecido bastante, no peleaban seguido por lo que cada uno creía y no se la pasaban en guerra torturando uno al otro por un error que hayan cometido. Se habían hecho buenos amigos, incluso podría decirse que más, pero ella no estaba segura de sí era el momento de avanzar en lo que se refería a su vida amorosa, inexistente en ese momento.

Su prioridad era la seguridad de las personas que la rodeaban y encontrar a su hija.


Kane condujo siguiendo las instrucciones de Raven sobre el camino que debían tomar para llegar a alguna pista de la muchacha que estaban buscando. El silencio en la gran maquina se hizo duro después de un momento. Solo el ruido del motor y los saltos que daba de vez en cuando la camioneta hacían que ese silencio fuera roto. Bellamy había estado revisando el arma y lo hacía tantas veces y tan seguido que no estaba seguro de si el chico lo hacía porque no tenía nada mejor que hacer o realmente solo vigilaba que todo estuviera en su lugar. Por otro lado, Monty había estado mirando un tipo de dispositivo durante un buen rato y Raven no dejaba de ojear el mapa.

– ¿Por qué no le dijiste la verdad? – De pronto la muchacha habló alzando la mirada del mapa – ¿No crees que se alegraría de saber que tenemos una pista sobre Clarke?

– Creo que hasta no tener algo más concreto entonces no es buena idea – Kane sacudió la cabeza. Sabía que era cuestión de tiempo para que uno de los tres chicos le preguntara. Ya había pasado casi una semana desde que encontraron la pista del carboncillo y aunque podría ser una clara referencia a la rubia, había algo que le hacía dudar y sentirse un paso más atrás de lo que ya estaba – No quiero darle falsas esperanzas

Raven asintió ligeramente. Hubo un chispazo que hizo que Raven volteara a ver a Monty.

– ¿Qué haces? –

Él chico sonrió mostrándole el objeto a la chica – Solo trato de aumentar la frecuencia de la radio, tal vez podamos encontrar algo más lejos –

– Dudo que Clarke nos esté dando mensajes por radio – Bellamy sacudió la cabeza.

– Pero sí llegara a hacerlo en caso de tener problemas –

– Ella no tiene una radio –

– No necesariamente tiene que tener una radio – Monty sonrió a Bellamy – Solo tiene que estar cerca de una para enviar un mensaje

Bellamy sacudió la cabeza.

Raven entendió que la desesperación en el pequeño grupo ya era demasiado para todos. Parecía que el único que no había perdido la cabeza durante la búsqueda era Kane, lo que en realidad le sorprendía más que a todos porque el hombre debía lidiar con mentirle todos los días a Abby sobre la pista de la muchacha.

Ella estaba cansada. Raven estaba cansada de salir todos los días en una posible búsqueda de la chica que se había marchado por su cuenta. No quería buscarla más, cansada de no tener esperanzas prefería quedarse en la Arkadia trabajando en proyectos nuevos o algo, pero en su lugar había aceptado salir con los chicos a buscar a la chica.

Una parte de ella no se sentía bien como para buscar a Clarke, aún estaba dolida por la muerte de Finn y le costaba aceptar el por qué Clarke lo hizo, por qué no mató a Lexa antes que matar a Finn. En toda la confusión ellos lo habrían rescatado, lo habrían logrado porque ya habían logrado lo imposible antes. Entendía que si Finn no moría a manos de la rubia moriría a manos de los Grounders y el dolor de la tortura que recibiría era algo que ni siquiera ella pudo soportar en su momento cuando fue acusada de intentar envenenar a la muchacha comandante. Por otro lado, la otra parte de ella quería buscar a Clarke, no por la chica, no por sus amigos, sino por Abby. Habían pasado por tantas cosas y entre esas tantas cosas Raven no podía evitar sentir admiración por Abby, quién la había cuidado como si fuera una hija más, le había sanado heridas, había confiado en ella y había tenido fe en Raven. Sabía que Abby estaba mal por la ausencia de la muchacha y esa era una razón suficiente para que Raven quisiera buscarla, pero no estaba segura de como terminaría todo.

No esperaba que Clarke corriera a ellos con los brazos abiertos y dispuesta a volver solo porque la encontraron.

Detuvieron la camioneta al llegar al último lugar de sus esperanzas. Raven miró el mapa con una mueca, habían estado en esa zona un centenar de veces esa semana, pero no habían logrado encontrar nada más que un estúpido carboncillo.

Raven no bajo de la camioneta, se quedó allí sentada mirando el mapa. Una idea en su cabeza era que tenían que alejarse unos metros más que buscar algo en la tierra, quizás si Clarke estuvo allí fue camino hasta el sur o al norte, incluso pudo haber regresado por donde apareció, pero el carboncillo era prueba de que si estuvo allí (en caso de que efectivamente le pertenecía) probablemente había estado dibujando algo y la pregunta era qué.

Alzó la vista al páramo que estaba frente a ella y todo lo que podía ver era hierba de color amarilla por todos lados, había algunos árboles ya sin hojas y también algo de nieve que había empezado a caer en algunas zonas del páramo. En su cabeza nada parecía realmente hermoso como para que la muchacha lo dibujara.

Miro nuevamente el mapa y sus alrededores. Se preguntó si tal vez Clarke no estaba dibujando árboles o el paisaje, sino que estaba haciendo algo más. Según el mapa a cuatrocientos metros había un riachuelo, ¿y si la chica estaba marcando un camino? Pero eso sería tonto porque… por qué necesitaba marcar un camino, de partida.

Bajo con cuidado de la camioneta, un fuerte tirón proveniente de su pierna la hizo saltar. Su columna también comenzó a arder con dolor y la mueca la tuvo que reprimir porque en ese momento Bellamy se acercaba a ella. Raven respiro hondo y cojeo hasta él.

– Nada. No hay nada –

Raven se preguntó por un instante por qué de todos Bellamy parecía más desesperado en encontrar a Clarke. No lo entendía y no esperaba entenderlo de la noche a la mañana tampoco.

– Estoy pensando que ella quizás se fue en esta dirección – Señaló en el mapa – ¿Ves esto? Es un riachuelo o un rio, lo que sea es muy probable que haya ido hacia allí

– ¿Estás segura? –

– No, pero es una suposición. Digamos que estas aquí y necesitas un lugar en donde pasar una noche, ¿dónde irías? –

– Donde haya agua – Él asintió – Tienes razón, es una buena suposición, pero y sí se fue en busca de comida

– Peces – Explico como si fuera obvio – Parece una conjetura bastante lógica

Bellamy asintió un par de veces mirando el mapa – ¿Crees que…? –

– No lo sabremos si no lo intentamos – Ella dijo con una sonrisa.

Bellamy asintió. Lanzó un grito a Kane y a Morty para avisarles que cambiarían la posición y ambos asintieron para volver a la camioneta.

Los cuatro se dirigieron hacia lo que Raven había dicho. Les había tomado un tiempo llegar allí incluso a ruedas, pero llegaron allí. Tal y como Raven había previsto había un riachuelo, peces que se podían ver al acercarse en la orilla. La muchacha bajo la mirada hacia el suelo rocoso que rodeaba el riachuelo. Ella busco con la mirada algún indicio de que la rubia estaba allí o estuvo allí, pero no encontró nada.

Reviso el mapa una vez más esperando encontrar algo que estuviera cerca, algo a lo que la líder desaparecida pudiera haberse alejado, pero en realidad según el mapa solo había páramos más adelante y alrededor.

Gruñó irritada.

– Tal vez estamos siguiendo una pista sin sentido – Comentó ella.

Vio la mirada de Kane y supo que él aún tenía esperanzas. Ella respiro hondo mirando el mapa aún.

– ¡Chicos! – Volteó la mirada hacia Monty, el muchacho estaba inclinado hacia el suelo mirando algo. Todos caminaron hasta él y vieron un montón de leña acumulada – Aún hay calor. Alguien estuvo aquí hace un momento

– ¡Es ella! – Bellamy gritó. Miraba a todos lados, desesperado. Esperaba encontrar pronto a la muchacha. Bajó la vista al suelo y comenzó a correr hasta que algo le rozó en el brazo.

Monty se había puesto en pie rápidamente – ¡Bellamy! – El muchacho corrió hacia el chico lastimado. Vio que sostenía su brazo con fuerza mientras miraba enfrente, apretó con fuerza el arma y comenzó a mirar.

– ¡No se separen! – Kane corrió a ambos con pistola en mano mientras Raven corría a su paso.

Algo voló por los aires hasta caer a centímetros de la chica que enseguida se detuvo. Una flecha incrustada en la tierra.

– ¡Quién anda ahí! – Bellamy levantó la metralleta hacia los árboles.

Otra flecha salió de la nada clavándose en el dorso de su mano obligándolo a soltar el arma. Él levantó la mirada hacia tres personas que salían de los árboles, vestidos con uniformes de la Nación del Hielo, cargaban con arcos y flechas.

– ¿Qué están haciendo? – Kane dio un paso enfrente, pero uno de ellos le apunto directo al pecho, lo que hizo que el hombre retrocediera.

El Grounder habló en su propio idioma, algo que les era complicado de entender, pocas palabras había logrado entender Kane, pero realmente ninguna en el contexto. Monty había sido el primero en declararle a los Grounders que no entendía su idioma. Los tres hombres se miraron entre ellos y luego a ellos.

– Wanheda. ¿Ustedes están con Wanheda? –

Los cuatro se miraron confundidos.

– Dígannos donde está Wanheda y los dejaremos ir – El segundo hombre dijo, esta vez apuntaba con la flecha directo a Raven, quien con la sola lesión en su cuerpo le era difícil escapar.

– No sabemos quién es Wanheda – Bellamy, sosteniendo su mano, miro a los hombres.

– ¡Mientes! –

Una flecha se disparó, pero no lastimo a ninguno de los cuatro. Kane miro a los tres hombres e intentó hablar con calma para no empeorar la situación.

– Lo siento, en serio, pero no sabemos de quién están hablando. Nosotros estamos buscando a una amiga, no a Wanheda –

El hombre bajo el arma lentamente, miro a sus compañeros y algo les dijo en su idioma, Kane miro a los chicos que parecían prepararse para lo peor.

– Wanheda – Repitió el hombre nuevamente mirándolos – ¿Seguros que no la conocen?

– Te lo aseguro. No sabemos quién es –

El hombre los miró – Váyanse y no vuelvan. Si vuelven los matamos –

Kane asintió lentamente. Miro al hombre apuntarle aún con el arma pese a todo, sentía como si debiera conocer a la que llaman Wanheda, y también como que debía saber por qué la buscaban, pero eso para él no era importante sino encontrar a Clarke.

El tema no se iba a quedar allí, Kane lo presentía.


Octavia se sentó en la silla frente a Abby. La muchacha bebió del vaso que la mujer le había entregado y luego relamió sus labios. La mirada de Abby era seria, pero incluso ella podía ver que estaba maquinando algunas preguntas y respuestas en su cabeza.

– Indra no quiso decirme nada más, pero por lo que puede ser algún tipo de enemigo. Lexa parece preocupada por esto, incluso mando a alguien de la Nación del Hielo a buscarla. No sé quién sea, pero parece que todos quieren darle caza –

– ¿Es todo lo que pudiste averiguar? –

– Por el momento – Se encogió de hombros – Intenté preguntarle a algunos aldeanos sobre ésta tal Wanheda, pero nadie sabía quién era en sí, solo tenían en concreto que se trataba de alguien que tenía mucho poder o algo así, tanto que incluso la Comandante quiere darle caza. Es posible que sepan más de lo que dicen, pero no nos van a decir nada

– ¿Qué piensas de esto? –

La muchacha torció los labios. Bebió de un trago de agua – Creo que deberíamos encontrarlos primeros. Si Lexa quiere darle caza entonces podremos intercambiarla por información sobre lo que está sucediendo o incluso la paz –

– Estamos hablando de alguien como si fuera un objeto – Abby sacudió la cabeza.

– ¿Tienes una mejor idea? –

– Tal vez podríamos quedarnos fuera de esto –

– ¿Bromeas? Están buscando a alguien allí afuera. Sea quien sea Wanheda conecta con muchos misterios más como el supuesto rumor de que ellos planean atacarnos – Octavia murmuró – Tú la escuchaste, alguien intenta romper esta paz que tenemos para que nos ataquemos entre nosotros y puedo apostar a todo que Wanheda está relacionada con esto. Sé que no te quedaste tranquila con la respuesta que nos dio ella, sé que piensas que en cualquier momento pueden atacarnos y no eres la única

Abby asintió. Miró a la muchacha y luego miró hacia atrás con una mueca. Algo estaba mal. Una guerra. No podían soportar otra guerra y mucho menos tan pronto.

– Si encontramos a Wanheda y detenemos lo que sea que esté sucediendo vamos a conservar nuestra paz. Esos bastardos no merecen la paz después de lo que sucedió en el Monte Weather, pero no podemos arriesgarnos a perder a más gente. Debemos mantener la paz a toda costa y si tenemos que matar a esta persona para lograrlo, lo haremos –

– ¿Desde cuándo la muerte es la solución a los problemas? – Abby frunció el ceño.

La muchacha se encogió de hombros poniéndose en pie, miro a la mujer con seguridad en sus ojos.

– No lo es, pero ya no quiero arriesgarme más –


Kane respiro hondo por fin. Habían abandonado el páramo en el que se encontraban antes. Honestamente no esperaba encontrarse con la Nación del Hielo, y menos aún que ésta los atacaran. Estaba seguro de que lograron salir de allí sin problemas solo por suerte.

Volvían a la Arkadia en silencio. Sentía rabia por lo sucedido, la única pista de Clarke podría estar allí, pero no podían acercarse, al menos eso si no quería que nadie resultara herido. No estaba dispuesto a permitir que sus chicos resultaran heridos.

Cuando llegaron a la Arkadia ya había oscurecido bastante. Kane había dejado a los chicos hacer lo que quisiera mientras fuera dentro de la Arkadia y él por su parte se había dirigido hacia su estación.

Sentía un pesar encima suyo y todo se debía a que la búsqueda nuevamente había salido en fracaso.

– ¿Dónde has estado en todo el día? –

Levantó la mirada del suelo encontrándose con la sanadora de la Arkadia sentada en un viejo sofá. Tenía una copa en una mano y en una mesa de centro había una vieja botella de algún licor. Él camino hasta lo que sería la pequeña cocina y saco una copa.

Necesitaba beber.

– Solo hemos salido de excursión – Rio sirviendo el líquido en la copa – como lo hacían antes las escuelas con sus alumnos para, ya sabes, conocer

– Entonces eres maestro – La mujer rió sacudiendo la cabeza. Miro hacia el frente y bebió de la copa – Octavia ha vuelto

Él levantó la mirada de su copa. Miro a la mujer sorprendido por un instante y asintió.

– Ha descubierto algo interesante cuanto mucho – Ella bajo la mirada a la copa y luego bebió todo lo que le quedaba, luego se sirvió un poco más. Kane se preguntó cuánto tiempo llevaba bebiendo.

– Nosotros también hemos encontrado algo que suena interesante –

La mujer lo miro a los ojos. Él podía ver el cansancio en ellos – Wanheda –

Frunció el ceño – ¿Wanheda? –

– Ella dice que lo escucho allá en Polis – Sacudió la cabeza al hablar, con un tono bastante despreocupado antes de beber otro trago – Parece que le están dando caza

Torció los labios – Tres hombres nos apuntaron hoy y preguntaron por ella – Él asintió – ¿Quién crees que sea?

– No lo sé, pero parece que incluso Lexa la busca. Quien sea Wanheda puede ser la clave a la paz –

– ¿De qué hablas? –

– Octavia cree que Wanheda es quién esparce los rumores para destruir la paz. Quiere encontrarla y matarla para acabar con todo –

– ¿De dónde saco eso? – Frunció el ceño Kane.

Abby bebió – No lo sé – Miró a Kane por un instante – pero no estoy segura de sí es bueno o malo

– ¿No creerás en serio que debemos encontrar a esta Wanheda y matarla? –

Vio a la mujer respirar hondo – Ya no sé lo que es correcto aquí. He visto más cosas de las que quisiera. Vi a mi hija matar a alguien que amaba, la vi matar a cien soldados y a más de doscientos hombres. He visto como torturan a la gente aquí y también… siento que no importa lo que hagamos, siempre va a haber sangre derramada. Intente que fuéramos los buenos, quería que Clarke no se fuera por un mal camino, pero tal vez no existe el bien y el mal, tal vez solo existe lo que es mejor para nuestra gente. No quiero tener que hacerlo, pero si es lo mejor… – Se encogió de hombros – tal vez haya que hacerlo

Kane miro a la mujer por un momento. Parecía que todo estaba cambiando en Tierra Firme. Una parte suya sabía que si buscaban a esa persona y la mataban entonces estarían regresando a lo que sería el Arca y eso lo torturaba de cierta forma. Aún podía recordar cómo se sentía al quitar trescientas vidas, un sacrificio que podía ser evitado antes.

Asintió sin querer mientras volvía a mirar hacia un punto muerto. Los dos adultos se quedaron en silencio pensando en sus propias cosas.


Jadeaba con fuerza, ya no sentía más los golpes en sus ardientes heridas. En su mente se preguntaba cómo era posible que Lincoln hubiera soportado la tortura que ellos le hicieron, daba igual el cómo lo torturaron o si fue más doloroso de lo que ella estaba sufriendo o no, la cosa era sencilla: lo torturaron y ya.

La sangre corría por su cuerpo, lo podía sentir así como sentía la tela de su camiseta pegada al cuerpo. Las heridas quizás no eran profundas, tal vez no eran grandes, pero ardían y solo porque los latigazos fueron capaces de rasgar la piel debido a las piedras incrustadas en las cuerdas.

Clarke ya no sabía cuánto más podía aguantar.

Los soldados se habían ido dejándola en la oscuridad. Estaba despierta. No tenía hambre ni sed solo quería escapar de allí.

Su cuerpo estaba débil y cansado, pero ella ya no lo sentía. En ese momento era mecánica.

Levantó la cabeza pesadamente hacia el frente encontrándose en la oscuridad todavía, sus ojos se habían acostumbrado a ella hacia un par de horas atrás y por fin pudo apreciar con más lujo la habitación.

Cuatro paredes hechas de cemento puro, una silla a unos metros junto a una mesa. Seis antorchas en la habitación, una a cada lado de ella, dos atrás, en lo más profundo de la habitación y otras dos en las paredes laterales, una en cada una.

Hacia su izquierda, quizás lo peor, una especie de repisa con un montón de armamento de tortura. Tragó pesado pensando que si lo estaba pasando mal entonces lo pasaría peor.

Aren no había aparecido en varios días y quizás era lo mejor. Si el hombre se había ido a su aldea entonces estaba tranquila porque así lo dejarían fuera. Había perdido la cuenta de los días que llevaba allí encerrada y había notado que no traía su reloj, algo que la hacía sentir más rabia en su interior.

No estaba segura de cuánto tiempo más, pero sabía que debía resistir para no contarles nada de su gente.

Apretó los puños con impotencia y dejo caer sus parpados cansados. No sabía si era de día o de noche, pero no le importaba ya.

Como dijo: primero muerta antes que revelar algo.

Continuará…


N/A: Bueno ese es el cap de hoy y espero que les haya gustado. Nos veremos el siguiente martes con otro nuevo capitulo, parece que las cosa comienzan a volverse interesante.

Dejen Reviews
Se despide Lira12.