Capítulo 7: Tiramisu

Eren sentía que tenía todo el derecho de dormir hasta tarde ese lunes. Había vendido una pintura el fin de semana y recibido una cantidad considerable de dinero. Por otro lado, se había levantado tarde el domingo. Así que faltar a clases estaba fuera de cuestión, especialmente una vez que Mikasa estaba despierta.

Tomó una ducha y se vistió y cogió sus libros. Agarró su usual cuaderno de dibujo y se dirigió a su coche. Tirando sus cosas en el asiento trasero, Eren se sentó y encendió el motor.

Después de estacionar (siempre aparcaba por el pabellón de biología porque, a pesar de la caminata, siempre había más espacio que por el lado de derecho o arte) atravesó el campus, disfrutando el aire fresco en su rostro mientras caminaba. Tenía algo de tiempo extra, así que hizo una parada en Maria Café antes de ir a clases.

—¡Hola, Eren!

Levantó la vista para ver a la sonriente y pequeña rubia trabajando detrás del mostrador. Christa era su nombre y por lo que Eren podía recordar, estaba estudiando para ser enfermera.

—Buenos días —Eren soltó un bostezo. Cómo ella se las arreglaba para estar tan alegre tan temprano lo desconcertaba—. Umm… ¿puedes darme un croissant de huevo y jamón, por favor?

—Claro que sí —canturreó Christa—. ¿Quieres un café con eso?

—Sí, voy a necesitar uno. Solo el café tostado de la mañana está bien.

Christa golpeó las teclas en la pantalla frente a ella, pasó su tarjeta y se puso a trabajar en su orden. Eren guardó su tarjeta de vuelta en su billetera y un pensamiento cruzó por su mente: esta era la primera comida, en un tiempo, que él en realidad había comprado.

La sensación no era extraña, pero definitivamente lo hizo detenerse y pensar. Cogió su café y fue a añadirle azúcar, moviéndolo ligeramente y agregándole un poco de leche.

Le estaba yendo bien con su dinero y era mayormente gracias a Levi. El hombre se encargó de la gran multa de estacionamiento, y Eren sabía que eso lo habría retrasado unas semanas. Cada vez que se encontraban en la semana para almorzar, Levi siempre pagaba. Sin mencionar que le había dado a Eren dinero para gasolina un par de veces. Y considerando lo alto que estaban los precios del combustible, eso era casi tanto como el ticket del aparcamiento.

El coche de Eren no había tenido el tanque lleno en años.

—Aquí está tu desayuno —intervino Christa, aún con su brillante sonrisa. Ella deslizó la bolsa de papel por el mostrador hacia Eren—. ¡Ten un buen día!

—¡Gracias! ¡Igual tú!

Eren agarró su comida y se apresuró, a través del campus, y hacia su primera clase.


Eren se desplomó contra un árbol, sacando su cuaderno de dibujo. Tenía su usual descanso de una hora y quería adelantar una de sus tareas. Pasó a través de las páginas, mayormente rápidos bocetos de Levi, y empezó un nuevo dibujo.

No pasó mucho tiempo antes de sentir un par de ojos en él. Eren levantó la vista a tiempo para ver a Jean lanzar su mochila en el suelo y tirarse en la hierba a su lado.

—¿Ninguna clase de nuevo?

—Básicamente —suspiró Jean, recostándose contra el árbol—. ¿En qué estás trabajando?

Eren le enseñó su cuaderno.

—La idea es hacer una criatura de chatarra. Básicamente un montón de viejos electrónicos que se han combinado para hacer un robot de mierda.

Jean levantó una ceja.

—Eso es… ¿una pantalla de computadora?

—Sí, así es.

Jean asintió y tomó el cuaderno de dibujo de Eren, para examinar mejor la imagen. Eren le había enseñado a Jean, tan pronto como se conocieron, que pasar las páginas de sus dibujos era un insulto. Y que incluso sostener el cuaderno, sin permiso, era malo. Jean había sido inteligente en captar y entender sus límites.

En lo que se refiere a sus cuadernos de dibujo, por lo menos.

—Oh mierda, eso es una radio. Está realmente genial —dijo Jean, señalando otro aspecto del dibujo.

Eren sonrió, observándolo. Jean miraba la imagen, con completo asombro. Preguntando sobre diferentes partes. Dando críticas constructivas sin ser un imbécil. Era nostálgico. Hizo que Eren extrañara la secundaria. Lo hizo extrañar sentirse inocente y tener un enamoramiento.

Y le hizo preguntarse dónde fue que se equivocaron.

—¿Qué tal tu exposición de arte? —preguntó Jean, cerrando el libro—. Lamento mucho no haber estado allí. Ya sabes que iba a ir pero mamá me necesitaba en la casa por el fin de semana para ayudarla con la abuela y-

—No tienes que darme todo tu horario del fin de semana. Si no pudiste ir, está bien —Eren se rio entre dientes—. No es la gran cosa.

—Pero era importante para ti. De cualquier manera, felicidades por eso. Escuché que vendiste una pintura, ¿cierto?

Eren sonrió.

—Sí… por un montón también.

—Siempre supe que te iba a ir bien —dijo. Se mordió el labio y guiñó el ojo, dándole juguetonamente un codazo a Eren—. Deberíamos celebrar.

El repentino cambio de la voz de Jean hizo que Eren se estremeciera. Miró hacia otro lado. Sabía exactamente a qué se refería Jean con "celebrar" y Eren sabía exactamente lo que debería decir. Pero estaba tentado—tan tentado—a simplemente decir que sí como en tantas ocasiones antes.

¿Eso sería engañar? De su parte, eso es. ¿A Levi? ¿Estaban siquiera él y Levi en una relación real? ¿Engañar era algo sobre lo que podrían discutir? Levi dijo que sin emociones, ¿pero eran ellos exclusivos follamigos-sin-emociones-con-mimos?

—Yo-

Hubo un zumbido repentino y Eren saltó. Miró hacia abajo y sacó su teléfono, revisando sus notificaciones. Tenía un par de correos electrónicos, pero el zumbido vino de un mensaje de texto. Y la notificación decía Papi a lo largo de la pantalla.

—…No debería —dijo Eren, dejando su teléfono en el suelo, la pantalla hacia abajo y fuera de la vista—. Yo realmente… En realidad no deberíamos…

Jean se echó hacia atrás y había confusión de verdad en su rostro.

—¿Estás pasando por otra fase de autocontrol?

—Sí…

Jean se encogió de hombros.

—Eso está bien conmigo. Sé cómo eres. Voy a estar por aquí.

Sus palabras eran burlonas, pero Eren sabía que eran ciertas. Había sucedido una y otra vez en el pasado. Eren decía: "Ya no voy a hacerlo", y apenas una semana después estaba escabulléndose al departamento de Jean con la boca abierta. Y ese horrible ciclo de dolor, del que había querido deshacerse, empezaba de nuevo.

Eren esperó a que Jean se fuera antes de mirar de vuelta el mensaje.

Papi: ¿Estás ocupado esta noche?

Eren inhaló y rápidamente escribió una respuesta.

No que pasa?

Dejó su teléfono en el suelo mientras guardaba sus cosas, esperando con entusiasmo a que su teléfono vibrara otra vez. Había una posibilidad de que pudiera ver a Levi, juzgando por el contexto del mensaje. Y Eren no tenía la necesidad de dejar pasar la oportunidad de estar con el hombre.

Para el momento en que había colgado su bolsa sobre su hombro y puesto de pie, escuchó otro sonido de notificación.

Desbloqueó su teléfono para ver el mensaje.

Papi: Vamos a cenar esta noche. ¿A qué hora te recojo?

Eren sonrió un poco, mordisqueando su labio.

6? Salgo temprano del trabajo

Empezó a guardar su teléfono y lo reconsideró. Si Levi iba al departamento a esa hora, había una buena probabilidad de que se encontraran con Mikasa o Armin. Y luego Eren tendría que explicar…

Rápidamente escribió otro mensaje.

O podria verte ahi seria mas facil

Encontrarse para almorzar era sencillo. La gente estaba afuera y ocupada con las clases o el trabajo y podía salirse con la suya si Levi pasaba a recogerlo. Pero cenar era complicado. Más personas vagaban por el exterior de los departamentos en las tardes.

En cuestión de segundos llegó una respuesta.

Papi: No. Vas a conseguir otra multa. Puedo recogerte después de clases. Piensa en lo que quieres comer.

No había discusión en este punto. Levi había decidido. Eren le envió un mensaje para confirmar. Se las arregló para caminar a clase y sentarse en su lugar habitual antes de revisar su teléfono por otra notificación. Justo mientras lo ponía en silencio, otra alerta de mensaje apareció en la pantalla.

Papi: Por cierto, odio cómo escribes. Nos vemos.

Eren se rio, guardando su teléfono. Se volvió hacia el profesor, una sonrisa en su cara a pesar de que trataba de ocultarlo. Se sentía estúpido y tonto y un poco atolondrado. Estaba en realidad emocionado. En realidad anhelando cenar con Levi.

Sin nostalgia. Sin sentir como si necesitara salir de un ciclo. No había ningún ciclo que romper.


Después de clases y trabajar, Eren fue a casa para lavarse. Armin se quedaba hasta tarde en el hospital, de nuevo, y Mikasa ya tenía planes para cenar con Annie. Todo salió perfectamente. No tenía que responderle a nadie esa noche y no tenía que explicar a dónde iba. Así que Eren tomó una ducha y se puso un par de jeans oscuros y una camisa negra. Trató de arreglar su cabello para que se vea menos como si acabara de rodar de la cama. Y después de unos minutos de intentos, finalmente dijo a la mierda y cogió sus llaves. Y exactamente a las seis de la tarde, Eren recibió un mensaje de Levi.

Papi: Aquí.

Eren cerró la puerta y se dirigió hacia las escaleras, agarrando la barandilla a su lado. Era propenso a correr entusiasmadamente por las escaleras y caer, por lo que la última forma en que quería pasar esa noche era en el hospital.

Dio vuelta en la esquina y vio el auto de Levi estacionado contra la acera, elegante y brillante gris peltre en el sol de la tarde. Levi había llevado el Porsche.

Eren comenzó a caminar, manteniendo su expresión tan neutral como la de Levi, pero a través de su emoción vio a Bertholdt paseando alrededor del edificio, con el iPod en la mano. Eren se puso rígido mientras su vecino miraba hacia arriba y lo saludaba, sacándose uno de los auriculares.

—Hey, Eren, ¿sales a cenar?

—Ahh… sí —respondió Eren. Salió más como una pregunta que como una respuesta real. Se puso de pie al lado del coche de Levi, sin atreverse a tocarlo o siquiera mirarlo—. Solo un bocado rápido y voy a ir a estudiar. ¿Tú…?

—Cena con Reiner esta noche —rio Bertholdt—. Una cita.

—Eso está genial. ¿A dónde?

Bertholdt envolvió sus auriculares alrededor de su iPod y se cruzó de brazos.

—Creo que Texas Roadhouse. Él estaba hablando toda la semana pasada sobre que quería un bistec.

—Eso suena bien. No voy a atrasarte entonces. Diviértete —dijo Eren, despidiéndose con la mano.

—Tú también. ¡Estudia duro!

Bertholdt se dio la vuelta para irse y Eren giró lentamente, pretendiendo alejarse. Vio a Bertholdt desaparecer en los departamentos y se fue directo al coche de Levi. Se dejó caer en el asiento del pasajero y escuchó un largo, infeliz suspiro.

—¿Es en serio, joder?

—Lo siento… —dijo Eren—. Él es mi vecino y no quería que me viera entrar en el auto y no podía simplemente evitarlo y… ¿Estás jugando Flappy Bird?

—Estaba.

—¿La cagaste?

—Sí. Cuando decidiste causar tanto alboroto como una bomba atómica. Me faltaban dos para batir mi récord.

Eren se inclinó.

—¿Cuál es tu puntuación más alta?

—Ochocientos cinco.

Las cejas de Eren se juntaron en un ceño fruncido.

—No jodas —Levi le mostró su teléfono y Eren siseó ante la sólida prueba de que Levi al parecer era un dios capaz de cualquier cosa.

—¿Qué quieres comer? Estoy seguro de que estás muriendo de hambre con tu dieta de universitario de mierda.

—Lo estaría, pero tú te encargas bastante bien de asegurar que esté alimentado.

Levi se encogió de hombros.

—No puedo dejar que te desmayes de fatiga con mi polla en ti.

—Cierto.

—¿Qué quieres?

—Lo que sea menos Texas Roadhouse —suspiró Eren. Levi levantó una ceja cuestionando y Eren sacudió su cabeza—. Nada. Uhh… ¿qué tal comida italiana?

Sus palabras salieron tímidas. Definitivamente aún estaba pidiendo permiso. Era el dinero de Levi. El hombre estaría manejando. Eren sentía que todavía tenía que dejarlo claro con Levi, a pesar de que el pelinegro estaba complaciendo todos los deseos de Eren.

Levi extendió la mano alrededor del volante para arrancar el coche. Rugió y ronroneó contra las piernas de Eren.

—Italiana será —Levi dio un golpecito con un dedo debajo de la barbilla de Eren—. Por cierto, te ves bien.

—Gracias —murmuró Eren, frotando debajo de su mandíbula donde el dedo de Levi había estado. El pequeño y extraño toque cariñoso hizo que Eren sonriera más de lo que hubiera querido. Se acomodó en el asiento y educadamente cruzó las manos en su regazo.

Levi presionó el acelerador y salieron por la calle. El auto se movió y Eren podía sentir su poder con cada pequeño giro. Sonrió con cada fuerte aceleración.

—¿Ya te estás divirtiendo?

—Un poco. Este coche es increíble.

—Voy a tomar la autopista entonces. Ahí será realmente impresionante.

Eren contuvo un feliz chillido cuando Levi volteó hacia el camino y salió a toda velocidad.


Eren podía contar las veces que había aparcado con valet. Cero. Y no podía recordar cuántas veces había estado con su padre cuando había hecho eso. Grisha odiaba estacionar y siempre pagaba para que lo hagan, incluso cuando el estacionamiento regular estaba más cerca.

No fue una sorpresa que Levi hiciera que un valet estacionara su auto. Él se detuvo, abrió la puerta del coche y le chasqueó los dedos a Eren para que haga lo mismo.

—¿No te preocupa que arruinen tu auto? —preguntó Eren mientras caminaban hacia el restaurante. Levi se encogió.

—No me hables de esa mierda.

Eren soltó una risa y Levi sacudió la cabeza. Sin mirar, Levi se estiró y agarró la mano de Eren, jalando de él más cerca mientras caminaban. La primera reacción de Eren fue soltarse pero vaciló, no queriendo molestar a Levi, pero definitivamente se tensó lo suficiente para captar la atención del mayor.

Un grupo de personas pasó al lado de ellos, todos hablando en voz alta, y Eren se aproximó al lado de Levi. Y entonces se dio cuenta de que Levi no estaba sosteniendo su mano sino sacándolo del camino en realidad. Con un suspiro, Eren dejó caer los hombros.

No estaba seguro de si estaba aliviado o molesto. Aliviado de que Levi no estaba siendo cariñoso. Molesto de que Levi no estaba siendo cariñoso. Eren no sabía cuál quería o a cuál le temía.

Pero cuando trató de jalar su mano, Levi no lo soltó inmediatamente. Eren se percató de que no le temía a ninguna.

—¿Qué?

—¿Por qué?

Levi le lanzó una mirada de "¿por qué qué, idiota?" y Eren lamió sus labios secos.

—Me estás tomando de la mano.

—¿Es eso malo?

—Es… raro…

—¿Por qué? ¿No te tomas de la mano con la gente que sales también?

Eren tragó saliva.

—Yo no… No he salido con nadie en realidad desde la secundaria… algo así…

—Joder, Eren, solo relájate. No es como si te estuviera obligando a hacer algo horrible. Estoy agarrando tu maldita mano. Probablemente terminarías perdido en medio de la puta calle si te suelto. Considéralo un favor.

Eren tragó cualquier respuesta negativa que se le ocurrió. Su pensamiento inmediato, como todo lo demás, era que tomarse de las manos era para las relaciones. Pero tal vez Levi tenía razón. No era la gran cosa.

Así que Eren ajustó su mano para agarrar mejor la de Levi, sus ojos todavía viendo a otro lado. Sintió un suave apretón de vuelta.

—Además, si te invito a salir, quiero que la gente sepa que estamos juntos.

—Oh, ¿asustado de que alguien trate de coquetear conmigo mientras estoy a tu lado? —Eren bromeó. Levi abrió la puerta del restaurante para él.

—No estoy asustado. No me importaría. Porque ellos me verán llevarte a casa al final de la noche.

Eren soltó una carcajada, agarrando a Levi por las manos y tirándolo hacia adentro. La puerta se cerró suavemente detrás de ellos y Eren no puedo evitar sonreír.

—¿Entonces crees que soy lindo y me quieres presumir? —preguntó Eren, empujando el hombro de Levi. La señorita en el mostrador de recepcionista se mordió el labio, escuchándolos. La cara de Eren se puso completamente roja por la vergüenza.

—Bienvenidos, ¿mesa para dos? —la chica soltó una risita.

—Tres, porque al parecer este mocoso trajo su puto ego con él.

—Dos —dijo Eren, levantando los dedos. La anfitriona cogió dos menús.

—Por aquí, por favor —dijo ella.

Levi comenzó a caminar, una petulante sonrisa en su rostro. Eren saltó detrás de él, enroscando su dedo alrededor del cinturón que Levi llevaba. Siendo guiado, Eren observó el restaurante.

Estaba decorado con piedra y vides, para darle un aspecto rústico. Había barriles que lucían pesados a lo largo de la pared con estanterías de vinos colgadas detrás de ellos. Las luces estaban atenuadas, velas colocadas en las mesas para emitir un cálido resplandor. Un violinista tocaba canciones lentas, de pie en un rincón.

Eren sonrió mientras fueron llevados a una mesa reservada. Se sentaron uno frente al otro y la anfitriona se fue con un: "Su mesero estará con ustedes en breve". Levi tomó su carta.

—Pide lo que quieras —murmuró Levi mientras Eren abría su propia carta.

Por una vez los precios no eran ridículos. Todavía un poco más por pasta de lo que Eren hubiera pagado normalmente, pero por lo menos estaba dentro de su límite. No es como si importara; Levi nunca le permitía a Eren pagar por una comida o incluso tocar su billetera.

—Buenas tardes, caballeros —intervino el mesero, acercándose—. Mi nombre es Marco y hoy seré su-

Eren se tensó, sus ojos abriéndose de golpe. Esa voz y ese nombre y-

—¿Eren?

Eren miró hacia arriba a Levi primero y luego al mesero. Marco. Era Marco. Marco Bodt. Pecoso Marco Bodt. Perfecto Marco, o sea el Marco de Jean.

Eren forzó a su cara a expresar algo y levantó una mano para saludar.

—Uhh… ¿hola…?

—¿Cómo estás esta tarde? —rio Marco y Eren estaba seguro de que los ángeles tenían sonrisas menos amables.

Asintió nerviosamente.

—Sí.

—¿Qué?

—Está bien —dijo Levi, dejando su carta y captando la atención de Marco.

—Oh, mis disculpas. Umm… ¿les puedo traer algo de beber? ¿Té, agua, vino?

—Quiero una copa de cabernet, por favor —dijo Levi—. Y un agua con limón.

Marco garabateó en su libreta, girándose hacia Eren lentamente. Pero Eren aún estaba estupefacto, tratando de asimilar la situación.

Había sido visto con Levi. Por un estudiante. Un amigo suyo. Y de todos los amigos, tenía que ser el novio de Jean.

—Umm… igual… vino… Lo mismo que él…

—Voy a tener que ver su identificación, señor —dijo Marco. La repentina firmeza en su voz hizo a Eren ponerse atento de nuevo. Marco se echó a reír, esa estúpida risa de ángel—. Estoy bromeando. Bueno… sí necesito ver tu identificación o me meteré en problemas.

—Sí —rio Eren, sacando su billetera. Levi había vuelto a su menú. Eren sostuvo su billetera abierta para que Marco vea (en realidad eche un vistazo) y el dulce chico pecoso se fue a ordenar sus perdidos. Eren se hundió de vuelta contra el asiento, su estómago en nudos.

—¿Lo conoces de la escuela?

Eren asintió. Levi levantó una ceja.

—Así que ninguno de tus amigos sabe que estás saliendo con un hombre mayor.

Eren sacudió la cabeza.

—Y… déjame pensar… este chico, Marco, conoce a alguien cercano a ti. Alguien que probablemente te juzgaría por salir conmigo. Tal vez una hermana… un ex. Oh, el ex.

—Levi —murmuró Eren. Su pecho se apretó ante la mención de "el ex", porque Levi le había dado dolorosamente en el clavo. Y no era justo. A Eren le molestaba que Levi pudiera leerlo tan fácilmente y sin esfuerzo. ¿Era en realidad un libro abierto? O tal vez Levi solo era demasiado perceptivo.

Mientras Eren se preguntaba, Levi estiró su brazo sobre la mesa, su mano abierta. Eren miró a Levi y finalmente deslizó su mano sobre la mesa. Levi entrelazó sus dedos, frotando su pulgar sobre la mano de Eren. El pequeño gesto calmó los nervios de Eren en cuestión de segundos, quitando su mente de preocupaciones sobre Jean.

—No pienses en eso —dijo Levi suavemente—. No te preocupes por eso. Te mereces tener una noche de diversión, esta noche. Disfrútala.

Sus palabras salieron en un susurro tan suave como la seda. Eren tuvo que escuchar de cerca para oír o se lo hubiera perdido por completo. Sonrió ante las palabras amables de Levi, disfrutando de la sensación de los dedos fuertes del hombre y el sonido de su voz profunda. Admirando esos pesados ojos grises como el acero y sus afilados rasgos contra la luz de las velas.

Sintió una presión entre sus piernas y se enderezó de un salto. Levi sonrió y su voz se oscureció.

—Lo digo en serio.

Levi apretó su mano y le dio a la entrepierna de Eren otro pequeño empujón con su pie. Eren se retorció ante la sensación, una sonrisita creciendo en sus labios que se desvaneció cuando vio a Marco trayendo sus bebidas. Quitó su mano y se volteó para mirar el cuadro en la pared.

Escuchó a Marco y Levi intercambiando palabras en el fondo de sus propios pensamientos. Se frotó la mano debajo de la mesa, todavía capaz de sentir dónde los dedos de Levi habían estado. Dónde su pie había estado.

Era todo parte de la escena, Eren se dijo a sí mismo. Levi quería que la gente los viera juntos. Él era el trofeo de Levi para exhibir; una linda mascota para sacar de paseo. Y nadie quiere perder su tiempo en un cachorro que pone mala cara. A pesar de que sus palabras eran genuinas y amables y la manera en que sostenía la mano de Eren hacía que su corazón se acelerara. No había sentido eso en años y la idea era estúpida porque todo era para alardear…

—Eren, ¿qué te gustaría comer?

—Huh… ¡oh! —Eren jadeó, rápidamente abriendo su carta—. Umm… la pasta de carne.

Marco lo anotó y cogió sus menús.

—Muy bien. Voy a hacer sus pedidos y les traeré sus ensaladas.

Eren lo observó irse y puso una sonrisa mientras Levi tomaba un sorbo de su vino.

—Cuéntame más sobre la exposición de arte —dijo Levi firmemente—. ¿Cómo te fue? Me hubiera gustado hablar más contigo, pero sentí que hubiera sido inapropiado con tu madre y Mikasa ahí.

—Ellas no son las que me preocupan —suspiró Eren. Levi levantó una ceja, un gesto silencioso para que Eren continuara. Eren dejó su copa de vino y tragó—. A mamá no le importaría con quien hablara. Mikasa lo superaría. Mi papá probablemente se hubiera puesto como loco. ¿Probablemente? No, lo habría hecho, sin duda. No en tu cara. Pero me habría dado un puto sermón en el momento en que no hubiera mucha gente alrededor.

Sería como en la secundaria de nuevo. Pensamiento brutales llegaron inundándolo y Eren tomó un largo trago de vino.

Levi cruzó los brazos sobre la mesa y se inclinó hacia adelante, sus ojos fijos directamente en Eren.

—¿Te importa si me meto?

—Supongo que no…

—El hombre con gafas y cabello largo en la exposición de arte, él era tu padre, ¿correcto?

Eren asintió y se hundió en su asiento. Marco se acercó a la mesa, ensaladas en la mano. Las dejó, preguntó si necesitaban algo más y regresó a sus deberes de espera. Levi permaneció en silencio hasta que Marco estaba fuera del alcance del oído antes de continuar.

—¿Por qué estaba tan cabreado? Entró, te dio una mirada y puso esta expresión de "vete a la mierda" y se fue.

—Ese es… mi papá en pocas putas palabras —dijo Eren con una sonrisa amarga. Cogió su tenedor para jugar con su ensalada—. Él no cree que pueda vivir de mi arte. Que es solo… un hobby, no una verdadera profesión.

—¿Es un dentista?

—Es un médico del hospital Stohess.

Levi soltó un quejido y puso una cara que le dijo a Eren todo lo que necesitaba saber.

—Pero… las buenas noticias son que vendí una pintura en la exposición de arte. Él aún no lo sabe. Yo solo voy a meterle el dinero en su cara —Eren rio con falsa esperanza. Los ojos de Levi se iluminaron.

—¿Vendiste un cuadro? ¿Una de tus pinturas? —preguntó. Eren asintió.

—Lo hice. Estoy muy emocionado. Aunque me entristeció un poco tener que dar la pintura. Era mi favorita.

—¿Tienes una imagen de ella? ¿Como una foto? Traté de encontrar tu nombre, pero no lo vi en ningún lado.

Eren metió la mano en el bolsillo de atrás y sacó su teléfono. Levi se mantuvo tranquilo mientras él hojeaba foto tras foto hasta que encontró la de su pintura. Las Alas de la Libertad. Eren le tendió el teléfono a Levi.

El hombre examinó la imagen silenciosamente, sus ojos oscuros concentrados.

—Yo uh… terminé esta después de que te conocí. Pero antes de que nos convirtiéramos en algo serio. No creí que te volvería a ver, así que usé… tu tatuaje como inspiración para las alas en la capa… —dijo Eren—. Lo siento si eso es algo raro.

Levi sacudió la cabeza, dejando el teléfono.

—Es irónico, en realidad. Pero la pintura es fantástica. Es una verdadera obra maestra.

—Estás siendo amable. No tienes que hacerlo. Follaré contigo solo por pagar la cena.

—Lo digo en serio. Eren… esa imagen-

—Muy bien, veamos. La pasta primavera de camarón y langosta, para usted —dijo Marco, interrumpiendo mientras dejaba el plato de Levi en frente de él. Su elección del momento oportuno se estaba volviendo impecable—. Y la pasta de carne con gorgonzola para Eren.

—Gracias —dijo Eren.

—¿Puedo traerles algo más?

Levi miró a Eren, quien negó con la cabeza en silencio, y de vuelta a Marco.

—Nada por el momento. Gracias.

Marco asintió y se alejó de nuevo.

—¡Esto se ve muy bien!

Comieron y rieron. Levi le dio de comer a Eren langosta y se rieron un poco más. Levi explicó además su relación con Mikasa. El breve tiempo que pasó bajo el techo de los Ackerman.

—El hombre era una pésima excusa de tutor —explicó Levi, tomando un sorbo de vino—. La clase de pendejo que consigue dinero por acoger a un niño y es una mierda como padre. Se gastaba el dinero en licor en vez. Él es la razón por la que dejé ese jodido lugar. Mikasa siempre fue una buena chica, pero ella tenía una familia que la cuidara. Y eran buena gente. Ellos estaban ahí para asegurarse que ella no se convirtiera en un fracaso. ¿Yo? Tuve que cuidar de mí mismo. Así que viajé a través de los estados y fui a la escuela de leyes.

Eren giró el tenedor en su pasta, escuchando con atención.

—No me pareces un abogado. Más bien como un luchador de jaula.

—Gracias y vete a la mierda.

—Y es por eso que me encantaría verte en la corte —Eren se rio entre dientes. Frunció el ceño y bajó la voz—. Me opongo, Su Señoría, la evidencia es insuficiente. Y mientras está en eso, jódase con su mazo, mierda.

—¿Esa fue una imitación de mí?

—Fue una perfecta imitación tuya —Eren bromeó.

—A la mierda tu mímica.

Eren sonrió en su copa de vino, complacido por la mirada en el rostro de Levi.

Marco volvió, preguntando si querían algún postre y aunque Eren fue persistente con sus "no, gracias", Levi pidió un tiramisú para llevar. Le dio a Marco su tarjeta para pagar, y Eren corrió hacia el baño antes de irse. No podría sentarse en el auto por el viaje de quince minutos de vuelta hacia la casa, no importa lo rápido que fuera el Porsche.

Mientras se lavaba las manos, sin embargo, la puerta se abrió. Y se encontró a sí mismo mirando directamente a Marco.

—Oh, hola de nuevo —Marco se rio—. ¿La cena estuvo bien?

—Fue increíble. No tenía idea de que trabajabas aquí.

—Conseguí el trabajo recientemente —dijo Marco—. No tenía idea de que tenías un novio-

—Él no es-quiero decir… Yo… mmm… —las palabras de Eren se convirtieron en gruñidos. Marco le dio una palmada en el hombro.

—Está bien. Lo entiendo.

—¿Huh?

—Están saliendo, pero no quieres que todos sepan sobre esto todavía. Es comprensible, Eren. Es tu relación y puedes mantenerla tan privada como quieras. Aunque no sé por qué lo harías. Él parece realmente agradable.

—Es solo que es… no sé… complicado supongo —dijo Eren suavemente. Cruzó los brazos sobre su pecho, su corazón acelerándose. Estaba nervioso. Muy nervioso. ¿Y si Marco decía algo? ¿A alguien? Eren saltó de un pie a otro.

—¿Porque es un poco mayor? No creo que eso cambie nada. Muchas personas tienen diferencias de edad en sus relaciones y hacen que funcione. La manera en que te mira es solo… wow.

Esas palabras se hundieron en las arenas movedizas de la mente de Eren. No podía creer que lo estaba escuchando de Marco. De todas las personas.

—Los dos se veían muy felices, eso es todo. Lo siento si estoy hablando demasiado.

—No, estás bien. Está bien. Está totalmente… bien.

—Pararé.

—Gracias.

—Dejé la cuenta con tu cita. Y tengo que volver al trabajo pronto y todavía necesito… —Marco hizo un gesto hacia el urinario.

—¡Oh! ¡Okay! Nos vemos entonces —dijo Eren en voz alta mientras salía del baño.

Encontró a Levi caminando hacia la salida, la bolsa para llevar en la mano. El hombre sonrió—la misma que había sonreído antes—y Eren bajó la mirada hacia el suelo para evitar su ardiente mirada. Había algo tan dulce en la forma que Levi le sonreía. Nada sobre ello era raro; siempre era la misma mirada encantadora que Eren había recibido en varias ocasiones. Pero era justo ahora que Eren se había dado cuenta de lo mucho que hacía que su corazón se acelerara y su lengua se enredara.

—¿Listo?

Eren asintió, caminando hasta el lado de Levi y atreviéndose a envolver sus dedos alrededor del brazo de Levi.

—Listo.

Todo era perfecto. Una maravillosa cena. Marco siendo tan comprensivo. Postre para llevar. Alucinante sexo después.

A Eren no le gustaba el término "cita", pero estaba seguro de que esta había sido la mejor que había tenido.

Levi abrió la puerta del restaurante y Eren pasó por ella, al mismo tiempo que otra pareja entraba. Y luego Levi hizo una pausa, sus ojos muy abiertos y la cara pálida. La pareja delante de ellos se detuvo y miró de vuelta. Eren sintió la tensión inmediata y su sonrisa se desvaneció.

—L-Levi…

Eren sintió a Levi ponerse rígido mientras la mujer decía su nombre.

—Petra. Es bueno verte afuera. Auruo, igualmente.

Silencio. Se oyó el ruido de los clientes del restaurante en el interior, todavía hablando y riendo y sin preocupaciones, mezclándose con el dulce sonido de la música. En el exterior, se podía escuchar a los coches mientras pasaban conduciendo. Así que definitivamente había ruido, pero todo estaba en silencio.

—Bueno, fue agradable verte. Espero que los dos disfruten sus comidas esta noche —dijo Levi bruscamente. La mujer, Petra, asintió, con los ojos abajo.

—Gracias. Y espero que disfrutes tu… —sus palabras se apagaron mientras ella miraba en la dirección de Eren, sin saber qué decir—. Tu tarde.

—Gracias.

Hubo algunas maniobras incómodas. Levi mantuvo sus ojos al frente y arrastró a Eren a través de la puerta y hacia la calle oscura. Caminaron rápidamente por la acera y hacia el estacionamiento. Eren esperó hasta que estaban situados en el coche antes de siquiera abrir la boca.

—Entonces…

—Prefiero no hablar de ello —espetó Levi. Eren soltó un chillido ante su frío tono, cogiendo los lados de la bolsa en su regazo. Inhaló profundo.

—¿Ella es la ex?

Levi movió sus dedos ansiosamente contra el volante y asintió ligeramente.

—Prefiero no hablar de ello.

Eren lo dejó solo después de eso. Nunca había visto a Levi tan repentinamente molesto. Y temía estar en el extremo de eso. Permaneció en silencio el camino entero hacia el departamento, escuchando el ruido sordo del auto en su lugar. Mantuvo sus ojos en la bolsa, por la ventana, en el tablero, en cualquier lugar menos en Levi. Pero una vez que estaban fuera de la autopista, y de vuelta en las calles laterales, sintió unos fríos dedos envolverse alrededor de su mano. Se relajó, dejando que Levi tomara su mano sobre la consola central del coche.

Todavía sin palabras. Todavía sin explicación. Levi trazó círculos reconfortantes sobre la mano de Eren con su pulgar. Suaves, amables gestos que hacían cosquillear la piel de Eren.

Las palabras no fueron necesarias para que Eren entendiera la silenciosa disculpa. Eren se dio cuenta de que parte de esos círculos no solo eran por afecto; eran tan calmantes para Levi como lo eran para él.

Pero fue suficiente para hacerlo sonreír, aunque fuera solo un poco.

Levi manejó hasta el departamento, estacionando al lado. Inhaló y Eren volteó a mirarlo.

—Lamento que esta noche haya sido acortada. Quería llevarte a casa, pero cualquier erección que tenía antes no volverá hasta mañana.

Eren rio ante el comentario.

—Está bien. Me lo imaginé. Vamos a follar el doble de tiempo la próxima vez. O llámame en la mañana para sexo telefónico.

—Ten cuidado, puede que acepte esa oferta. Puedes tener el postre. No lo comeré y estoy seguro de que te va a venir bien a las tres de la mañana cuando estés escribiendo un ensayo en un par de horas.

—Tu fe en mis hábitos de estudio es desalentadora.

Levi sonrió y el silencio cayó sobre ellos. Eren envolvió sus manos alrededor de la manija de la puerta y se congeló. Mordió su labio y se recostó contra el asiento.

—¿Qué?

—No es nada —dijo Eren. Jugueteó con la bolsa, sus dedos torpes y su respiración irregular. Era estúpido y lo lamentaría pero-

Se inclinó, poniendo su mano en la mejilla de Levi para mantenerlo quieto. Y tan suave como podía, Eren presionó un ligero beso en la mejilla de Levi.

—No dejes que te arruine la noche —suspiró Eren, removiéndose.

Una sonrisa tiró de la esquina de la boca de Levi.

—Gracias. Sigues siendo un mocoso de mierda.

—Lo sé. Y tú sigues siendo un viejo pendejo.


N/T: Lamento la demora, tuve una semana muy ocupada :c

A los que quieren salseo, no se preocupen. En el próximo capítulo habrá ewe

No se olviden de dejar un review, me anima saber lo que piensan del fic y la traducción :'D