Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.

Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

La história está escrita en tercera persona.

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CAPÍTULO 7. QUIERO SER COMO EMMETT.

- Jacob, esto no puede continuar así. - dijo Alice, cuando el médico salió de la habitación para ir a buscar unos resultados. - Estás perdiendo demasiado peso.

- ¿Y eso es malo?

- Lo es cuando has perdido casi veinte quilos en cuatro meses. - dijo Alice, sentándose en la silla que había frente a la cama. - No dejas de vomitar e ir al baño. Eso no es normal.

- Lo sé. - suspiró Jacob. - Pero no sé qué es lo que ha podido pasar.

- El médico me ha dicho antes que te has desmayado por una deshidratación severa.

- He bebido mucha agua y el suero que me mandaron.

- No ha sido suficiente. - dijo Alice, que no podía ocultar su preocupación. - Te harán más pruebas para ver si eres alérgico a alguna clase de alimento. Tal vez eso sea lo que te ha estado provocando todo lo que te ha sucedido.

- Vale. - suspiró de nuevo.

- ¿Te encuentras bien? - dijo Alice, preocupada, acariciando la frente de su amigo.

- ¿Te miento o te digo la verdad?

Alice no necesitó oír nada más y abrazó a su amigo, que se sentía devil y cansado.

...

Renesmee estaba en su despacho, terminando de redactar unos informes, pero no se podía concentrar. No podía dejar de pensar en Jacob. Alice la había llamado hacía cerca de una hora para explicarle lo que le había ocurrido a Jacob. Había querido ir al hospital, pero Alice no le había dejado y le había prometido que la mantendría informada. Hacía ya cinco minutos que le había mandado un mensaje, de que le estaban realizando unas pruebas sobre alérgias alimentarias.

- Toc, toc. ¿Puedo pasar?

Rosalie entró en el despacho sin esperar respuesta y se sentó frente al escritorio de Renesmee.

- ¿Qué haces?

- Trabajar. - dijo, dejándo el móvil sobre la mesa. - ¿Qué estás haciendo aquí?

- Quería verte. Tienes mala cara.

- Es... Es que estoy cansada. - suspiró, reprimiendo el explicarle que estaba preocupada por Jacob, dado el inexplicable desagrado que Rosalie sentía hacia él.

- No trabajes tanto. Para eso tienes a un secretario. Por cierto, donde está? ¿Pegado a la taza del water? - dijo, sin poder evitar que le se escapara la risa.

- Está en el hospital. - exclamó Renesmee, golpeando la mesa con el puño, logrando que a su amiga se le cortara la risa de golpe.

- Oh, vaya. - "mierda, tengo que avisar a Victoria. Espero que no sea por culpa de nuestros laxantes." - Lo siento.

- Ya... Supongo que por eso estaba perdiendo tanto peso.

- Bueno, pero eso es bueno.

- No! No lo es! - estalló Renesmee, podiéndose en pie. - Por Dios, Rosalie! Estás enferma!

- Yo?

- Tienes tal obsesión insana con la delgadez que no ves lo grave que es esto!

Rosalie no podía articular palabra ante lo que su amiga le estaba diciendo.

- Jacob se ha desmayado mientras bajaba las escaleras de su edificio! Podría haberse dado un mal golpe y haberse matado!

- No lo sabía... - logró murmurar.

- Tú qué vas a saber.

- Sé que has cambiado desde que le conoces. - se atrevió a decir, poniéndose también en pie. - No te veía así desde que...

Rosalie no continuó. Se había dado cuenta de que su amiga actuaba igual que cuando se había enamorado de James.

- No me lo puedo creer.

- Rosalie, no...

- ¿Pero como te has podido enamorar de ese hombre? Es como... un monstruo.

- Jacob no es un monstruo. Es mucho mejor persona de lo que tú llegarás a ser nunca.

- Pero no me lo has negado.

- Es mi amigo.

- No me lo creo. - cogió su bolso y fue hacia la puerta, pero no llegó a salir. - No te reconozco.

- Tal vez nunca has llegado a conocerme.

Rosalie se marchó del despacho y fue en busca de Victoria, que se quedó alucinada al oír todo lo que Rosalie le contó. Sin ninguna preocupación por la salud de Jacob, idearon un nuevo plan para que se alejara de su amiga.

...

Cuando terminó de hacerse todas las pruebas, Jacob volvió a la habitación con el médico. Este le mandó hacer una dieta depurativa y le obligó a apuntarse al gimnasio. No protestó. Aunque fuera muy justo de tiempo, le pediría a Emmett que le ayudara.

- Jacob ¿has intentado adelgazar?

- Yo... Bueno...

- No lo digo por lo que tu crees, cada uno sabe lo que hace con su cuerpo. - dijo el médico, al ver la cara de circunstancias de Jacob. - Lo digo porque he encontrado algo en las pruebas que te hice esta mañana. Algo que explicaría las diarreas que has estado sufriendo.

- Diga, doctor. - dijo Alice, acabando de entrar en la habitación junto a Emmett.

- Laxantes.

- Idiota! - dijo Alice, dándole una colleja a Jacob. - ¿Pero como se te ocurre tomar laxantes para adelgazar?

- Yo no he tomado nada. - se defendió, cogiendo a Alice por la muñeca, antes de que le pegara de nuevo.

- Entonces...

- No lo sé, no entiendo nada, pero yo nunca he tomado laxantes.

- Te creo. - dijo Alice, al ver la verdad en sus ojos y la seriedad con la que hablaba. - Pero no lo entiendo. ¿Entonces qué? ¿Alguien te ha estado echando laxantes en la comida?

- ¿Pero quien sería capaz de hacer algo así? - preguntó Emmett, sorprendido como los otros dos. - Es una broma de muy mal gusto.

- No lo sé, yo solo les cuento lo que he visto. He encontrado restos de un laxante muy potente. - dijo el doctor. - ¿Cree que alguien ha sido capaz de ponerle laxante en la comida sin que usted se haya dado cuenta?

Jacob se encogió de hombros.

- ¿Quien toca tu comida? - preguntó alice.

- No se... la señora de la cafetería... algunas veces yo subo la comida al despacho y otras veces es Renesmee quien la va a buscar...

- No lo entiendo entonces. - dijo Emmett.

- Voy a ir a hablar con Renesmee. - dijo Alice, cogiendo sus cosas. - A ver que explicación me da.

- Renesmee nunca haría algo así. - dijo Jacob, negándose a creer que ella tuviera algo que ver en lo que le había pasado.

- Solo quiero hablar con ella, no la he acusado de nada. - dijo Alice, que no quería creer la idea que tenía en la mente. - Quiero saber si alquien entra en el despacho cuando comeis.

- Alice, cálmate que te conozco. - dijo Emmett, bloqueando la puerta con su cuerpo. - Renesmee nunca le haría daño a Jacob. Son amigos. - dijo, ocultando lo que sabía sobre lo que realmente sentía por Jacob. - Piensa mucho antes de actuar.

- Que si, pesado. - Alice apartó a su hermano de la puerta y se marchó.

El doctor se marchó tras ella tras ponerle más suero a Jacob.

- Emmett, necesito pedirte un favor. - dijo Jacob, nervioso.

- Claro. Lo que sea.

- Yo... Bueno... El doctor me ha recomendado que haga ejercicio... Bueno, en realidad me ha obligado... así que había pensado... tal vez...

Emmett sonrió.

- ¿Quieres venir conmigo al gimnasio?

- Y que me ayudes a conseguirlo.

- Claro que si. Estaré encantado.

- Necesito que seas exigente. La verdad es que me gustaría llegar a ser como tú - se atrevió a decir en voz alta. - estás tan fuerte...

- Eso va a costar mucho, Jacob.

- Lo sé... Estoy muy gordo. - murmuró.

- No lo estoy diciendo por eso. - dijo Emmett, dándole una colleja. - Lo digo por que se tarda años en estar así. Aun estando delgado.

- No me importa.

- ¿Estás seguro?

- Le doy tanto asco a la gente que alguien ha estado poniendo laxantes en mi comida. - murmuró, sintiendo como se le formaba un nudo en la garganta.

Emmett volvió a darle una colleja a Jacob. No le gustaba nada que au amigo hablara así de si mismo.

Jacob no dijo nada, seguía pensando en lo que le había ocurrido. "¿Quien ha podido hacerme algo así?"

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Otro capítulo llegó.

¿que os parece el giro que está dando la historia?