Capítulo 7: Una perfecta máscara.

Isabella

Otoño

Isabella POV

Las montañas sé que se alzaban frente a nosotros nos mostraban un poco de lo que sería nuestro nuevo hogar.

Era casi medio día y el clima estaba perfecto para mis hermanos y para mí. Tal vez, luego de desempacar podríamos salir a jugar al jardín.

Mi madre, con Nate y Caroline sujetos a sus brazos camino con aire despreocupando a la puerta de aquella enorme casa. Llamo a la puerta y una mujer enorme como una montaña, rígida y con una mirada inexpresiva nos recibió.

-Mira quien llego, la hija pródiga- exclamo burlonamente.

-Hola madre- saludo sonriendo de modo adorable, como solo lo sabía hacer mi mamá, pero la abuela ni se inmutó.

-Tus hijos son guapos, lo admito, pero tienen albinismo, te advertí que algo como esto pasaría- a penas y nos volteó a ver -dime ¿Son retrasados también?- me seguí ofendida por lo que dijo.

-Mis hijos son mentalmente normales, Nate y Claire son superdotados- respondió mi madre en tono ofendido.

-¡Cállate Claire! No pretendas llegar y hacer tu voluntad- mamá bajo la mirada, rendida -bien, entren, tu padre quiere verlos-

Los cinco seguimos a la abuela por varios pasillos. Me volví a animar al pensar que viviríamos en un lugar tan grande.

Nos detuvimos frente a unas puertas doblez, los mellizos se acercaron más a mamá, Chris y yo nos miramos mutuamente. Intentaba imaginar cómo sería nuestro abuelo, nunca antes lo habíamos visto, según nuestros padres, cuando se casaron el abuelo y la abuela los echaron.

La puerta frente a nosotros se abrió dejando ver una habitación amplia, fue cuando vimos por primera vez a nuestro abuelo. Era un hombre alto, bastante imponente, al igual que la abuela, sus ojos eran azules y mostraban frialdad, a pesar de que su cabello estaba encanecido, se mostraba con energía y bastante apuesto. Él nos volteó a ver, pasó su mirada por mis hermanos y se detuvo momentáneamente en mí.

-Me alegra que hayas llegado Claire- dijo el abuelo sonriendo a mi madre -tus hijos, supongo-

-Si, él es Christopher- señalo a mi hermano mayor -Claire- sonreí levemente cuando me volteó a ver -y los mellizos, Nate y Caroline- ellos solo lo vieron con sus boquitas abiertas.

-Ya veo, bueno, hablare con ellos con más tiempo por la mañana- dijo sentándose en una silla y dándonos la espalda.

La mañana del primer lunes de clases me revolví en la cama aún con algo de sueño, odiaba el primer día de clases, por el simple motivo de que habían exámenes para ajustar la lista de sucesores. Cada que se acababan las vacaciones de verano se nos aplicaba una prueba para ver como iría la lista de sucesores, como de costumbre mi hermano va al frente, así que ya no me molesto en intentarlo. Near siempre demostró un gran talento en casi todo, lograr llegar a su nivel era prácticamente imposible. Por supuesto, para mí, al único que jamás superara es L.

Ya llevaba con Mello una semana, era estresante ya que aún no se lo decíamos a nadie. A pesar de eso, yo sentía que las cosas serían mejores así, ya que si Linda y Ángela se enteraban iban a armar todo un escándalo y no quería eso. Deseaba que me dejen en paz algunas veces.

Sin más remedio salí de la cama para darme un baño y vestirme, empezaba a hacer frio, así que me puse ropa gruesa. Una vez que me peine, cubriendo mi ojo color avellana y solo dejando ver el azul. Cuando salí de mi habitación me encamine al comedor para desayunar con mis amigas. Cuando sentí que alguien me jalaba por la espalda me puse nerviosa, pensé que serían Anna y Yolanda preparadas para molestar, intente zafarme hasta quien me sujetaba hablo.

-Vaya Bells, recuérdame ponerme protecciones cuando me acerque a ti- se quejó Mello ya que le había dado un codazo.

-Mello, disculpa- dije sonrojándome -pero tú tienes la culpa, no deberías de llegarme así por la espalda-

-Si te tranquiliza, no lo haré de nuevo por mi propio bien- dijo mientras tomaba mi brazo y me llevaba hasta un salón que se usaba como bodega.

-¿Qué hacemos aquí?- pregunté extrañada.

-¿Ya no le puedo dar los buenos días a mi novia?- sonreí y me acerqué lentamente a él, rodeando su cuello con mis brazos.

Mello me tomó el rostro delicadamente y me acercó a sus labios acariciando mis mejillas y quitando el mechón que cubría mi ojo.

-No te cubras tus ojitos de gato- me susurro cerca de mis labios.

-A veces quisiera no tener que escondernos- dije enterrando mis manos en su cabello rubio.

-Cuidado con lo que deseas- respondió Mello besándome finalmente.

Me dejé llevar por lo que sentía, por la cadena de cosas que me hacía sentir Mello, lo quería. ¡Oh! realmente lo amaba. Era como la clase de persona que había soñado tener a mi lado. Sentía como besaba de forma delicada mis labios, poco a poco subiendo el ritmo, abrazándome por la cintura y envolviéndome en sus juveniles brazos, fuertes y suaves. Saboreaba sus labios que tenían impregnados el olor y gusto a chocolate.

Nos separamos lentamente, Mello acarició una vez más mi mejilla y empezó a salir de la habitación. Me volteó a ver de forma entre cariñosa y del mismo modo que siempre miraba y tras sonreír levemente finalmente hablo.

-Nos veremos más tarde ojos de gato, iré a superar a tu hermano en los exámenes- reí levemente.

-Suerte con eso- dije sonriendo de igual modo.

Mello salió de la habitación y al poco tiempo hice lo mismo. Cuando baje al comedor Linda y Ángela me empezaron a interrogar para que les dijera porque me había retrasado, puse como excusa que me había retrasado estudiando. Al principio parecieron no creerme, pero finalmente no vieron otra alternativa.

Una vez que terminamos el desayuno nos dirigimos a nuestro salón de clases, a lo lejos vi a Near, que como siempre parecía abstraído en su propio mundo, Mello, por su parte, memorizaba sus apuntes. Sentí una punzada de pena por él, matándose para ser el mejor y sentí coraje contra mi hermano, casi nunca lo veía estudiar y aun así siempre era mejor en absolutamente todo.

En cuanto entro el profesor nos dio los exámenes, estaba simplemente decidida a pasarlos de forma decorosa, ser la sucesora de L no era algo que me interesara mucho. Me sentí aliviada cuando terminaron las clases, esos exámenes duraban todo el día, así que era grandioso por fin acabar con ello.

Salí al jardín para buscar a Mello, lo vi... hablando con esa chica Charlotte. Lentamente me acerque a donde estaba, pero él hizo una seña con la mano para que no me acercará. Me preguntaba que hacía ella ahí y para empezar, que quería con Mello. Apreté los puños cuando vi que se acercaba más y más a Mello, él parecía intentar mantener las distancias entre esa chica. Finalmente él se dirigió al mismo árbol por el que habíamos salido cuando fuimos a pasear.

-¡Bells, te veré más tarde!- me grito agitando la mano para despedirse.

Yo solo lo observé y me dirigí adentro, confundida, molesta y sintiendo unas ganas irracionales de abofetear a Charlotte. Fui a la biblioteca a leer un poco para calmarme, pero me fue imposible concentrarme, así que decidí investigar un poco acerca de esa chica. Por lo que me dijeron Ángela y Linda, muchas personas conocían Charlie. Estuve preguntando y todos, sin falta, decían que era una chica agradable y bastante servicial. Eso fue todo lo que conseguí hasta que hable con Matt, él parecía sorprendido de que ella hubiese aparecido.

-¿Charlotte, de verdad?- pregunto incrédulo.

-Sí, ella misma, se llevó a Mello no sé a dónde- Matt frunció el ceño -¿Sucede algo?-

-Solo me sorprende que Mello haya accedido a acompañarla a donde sea que fueron- respiró hondo -ella era novia de Mello- mis ojos se abrieron como platos.

-¿Qué, hablas en serió?- el asintió -¿No crees que viene a recuperarlo?-

-No lo sé, la última vez que la vimos juro que nunca pondría un pie de nuevo aquí, imagino que sea lo que sea que planea no es bueno-

-¿Pues por qué se fue?- pregunté asustada.

-Quería iniciar una especie de negocio y Mello la iba a acompañar, pero luego de un incidente ella se enojó y dijo que nunca en la vida lo volvería a ver, Mello estaba devastado- explicó.

-¿Negocio, incidente?- todo era bastante confuso para mí.

-Sí, no sé bien qué clase de negocio y mucho menos del incidente, pero Near si sabe- eso me sorprendió aún más.

-¿Near? ¿Mi hermano Near?- la incredulidad me invadió cuando el asintió -gracias Matt- alcancé a decir antes de echar a correr por el pasillo al cuarto de mi hermano.

En cuanto entre azoté la puerta provocando que se cayera su casa de naipes. Near me volteó a ver serio.

-Isa, podrías haber tenido más cuidado o de mínimo empezar a considerar llamar antes de entrar a mi habitación...- empezó, pero se quedó completamente callado y más blanco que de costumbre cuando vio que cerré la puerta con seguro.

-Muy bien, querido Nate, más te vale que me digas todo lo que sabes acerca de esa tal Charlie y no me mientas diciendo que no tienes idea de que hablo, porque me dijeron que tú sabes lo que paso el día que se fue-

-No sabía que te gustaba el cotilleo- dijo empezando a juntar sus carta.

-Y yo no sabía que tú me mentías- me arrodille a su lado -el día que nos fugamos de la casa de nuestra abuela prometimos no mentir más-

-Cielos Caire, eres bastante molesta a veces- se quejó Near.

-¡No me llames así Nate!- grite desesperada -entiende, no quiero que dañe a Mello-

-¿Por qué te importa Mello? el día que hablaste con él por primera vez me dijiste que era un petulante-

-Yo...- sentí como me sonrojaba, hablando de mentiras, Near me había atrapado en una -eso no es de tu incumbencia-

-Pues entonces disfruta la sensación de la incertidumbre- dijo seriamente sacando sus trenes eléctricos para armarlos.

-De aquí no me voy hasta que me digas lo que sabes- declare cruzándome de brazos.

-Será una tarde larga para ambos Claire- frunció el ceño mal humorada.

Ambos nos quedamos en silencio, ninguno parecía dispuesto a ceder en ese asunto, yo quería saber cómo ayudar a Mello y Near no cooperaba en nada, yo me levante solo para tomar uno de sus libros de la repisas, parecería que leería de nuevo Cumbres Borrascosas. Near siguió en lo suyo como si nada. Paso una hora y media sin decirnos nada ni intercambiar aunque fuera una simple mirada.

-¿De verdad te piensas quedar aquí hasta que te diga lo que sé?- preguntó evidentemente irritado.

-Entonces sabes algo-

-Tal vez sí, pero no quiero decírtelo hasta que tú me digas que tienes con Mello- solo sentí como me sonrojaba.

-Yo... No te lo puedo decir- respondí con una voz muy baja.

-¿Sales con él?- preguntó volteando a verme.

-No...- Near me vio fríamente -si... Pero no puedes decírselo a nadie ¿Oíste Nate?-

-Como sea ten cuidado- dijo dejando por fin a un lado sus trenes.

-Hace unos días dijiste que pudo cuidarme sola, además sé lo que hago- dije en un suspiro -ayúdame, no me agrada Charlotte-

-De acuerdo, te diré lo que sé- dijo sin remedio.

Near empezó a respirar un poco agitado, me acerqué a él para abrazarlo, no esperaba que me correspondiera pero lo hizo. Parecía que era algo que no quería dejar salir.

-¿Tan malo fue lo que viste?- pregunte preocupada.

-¿Malo?- mascullo entre dientes –yo no diría solamente malo-

Continuará...

N/A: De verdad lamento la demora, estaba en época de exámenes, pero ya han acabado. Ya por fin salí de vacaciones, así que tendré más tiempo para escribir. Bueno, nos leemos la otra, espero que les haya gustado.

Sayonara :3