Advertencia: el siguiente capitulo presenta contenido sexual +18. Están avisados! xDDD


"Déjame aliviarte, Yuuri"

La frase seguía reproduciéndose en su mente como un eco, atontándolo y provocándole un cortocircuito mental. O ya estaba atontado realmente, y el cortocircuito lo estaba teniendo a nivel físico…sentía que las rodillas comenzaban a fallarle porque las sentía temblando, todo él estaba temblando, pero increíblemente no sentía miedo, ansiedad o angustia ante la nueva situación que estaba enfrentando…

…Aunque viese como inevitablemente, Víctor avanzaba desde la puerta trabada del baño hasta su posición, todo a través del reflejo del espejo, porque no conseguía las fuerzas para encararlo. O no quería hacerlo, no se veía capaz…

Cuando le vio detrás suyo supo, como si fuese una especie de revelación, que aquello iba a suceder tarde o temprano. Lo entendió como una verdad tan grande que le costaba entender cómo es que había dado tantas vueltas hasta llegar a aquello, que dicho sea de paso había sido una cuestión del destino, de su suerte… ¿acaso era el destino el que lo había llevado a Víctor, o éste a él? ¿O era que por fin el destino deseaba que pusiera a prueba su condición de Omega, independientemente de quién fuese?

Se sintió relajado, como si aquel descubrimiento le diera a entender que no sólo no podía hacer nada para evitar aquello, sino que no deseaba hacerlo, y detrás de ese otro pensamiento, una creciente ansiedad comenzó a instalarse en todo su cuerpo, principalmente en la zona baja de su vientre.

Y el primer contacto de las manos del ruso, de aquel Alfa que parecía manejar la situación como un profesional en la materia, había sido sublime, irreal. Yuuri se descubrió contorsionándose, haciendo la cabeza hacia atrás a la vez que elevaba el trasero inconscientemente. Le causó un nuevo tipo de ansiedad percatarse de que aquellos movimientos sólo los había realizado en la soledad de su cuarto, cuando aquella extraña necesidad le había invadido, y ahora…ya poco le importaba.

Sintió las manos firmes de Víctor acariciando su trasero predispuesto, sus caderas, la parte anterior de sus muslos, todo con una cadencia que a Yuuri le estaba quemando por dentro; se oyó a sí mismo soltar una especie de gemido lastimero y a su acompañante consolarlo en un susurro imperceptible, inentendible pero en tono cariñoso, rozando sus boca contra su cuello para luego tomar el lóbulo de su oreja entre sus labios, al tiempo que una de sus manos se colaba por el interior de su camiseta, acariciando su vientre…

- Vi-Víctor, esto…esto no está bien…

Un poco de su raciocinio quería hacerse cargo de aquella situación descontrolada, casi irremediable, pero la otra parte, la mayor porción de su conducta en esos momentos, su instinto, le decía que buscara los labios del mayor, que le exigiera con inquietud y agitación que le demostrara en acciones cuánto le deseaba, cuánto le gustaría ir más allá…

Y se descubrió con sorpresa haciéndolo; la parte racional de su mente, aquella que siempre había luchado para evitar que una situación así le sobrepasara, estaba observando con horror lo que estaba sucediendo, como si fuese ahora solo una pequeña porción, muy ínfima por cierto, que conocía las consecuencias de aquellos actos que había eludido por tantos años, pero como era tan diminuta en esos momentos…no tenía ningún tipo de poder o control sobre la otra gran porción, el otro gran monstruo que ahora lo dominaba todo, la naturaleza haciéndose cargo…

Sintió la lengua caliente y húmeda del ruso lamiendo sus labios para luego cazarlos, chuparlos, estudiarlos con los suyos propios. Yuuri intentó encararlo, darse la vuelta, pero el cuerpo firme del otro se lo impedía; estaba en una posición un tanto incómoda porque no alcanzaba a sobrellevar bien las ansias que la mano de Víctor le provocaba…estaba abandonando finalmente su vientre para dirigirse un poco más abajo, sorteando el elástico de sus pantalones, adentrándose un poco más…incluso se animó a estirarse un poco más hacia atrás, rozando la ya formada erección del otro con su trasero…

- Más fuerte…

No pudo evitar gemir contra su rostro y volver a retorcerse en sus brazos; la mano que había viajado hacia el sur había cruzado la barrera de su ropa interior y estaba ya en contacto con su miembro, apenas acariciándolo, volviéndolo loco; Yuuri no sabía si la humedad que sentía era la que emanaba ahora de su erección, o…aquella que había comenzado a fluir con anterioridad y que lo había llevado a aquel baño se había extendido tanto que ahora ya sentía todo mojado, pegajoso, y en un pensamiento impropio de él, deseó que Víctor lo supiera, que se ensuciara la mano con aquello…hecho que no tardó en suceder.

- Te contradices todo el tiempo.- ahora sí notaba su voz agitada. Yuuri cerró los ojos intentando contenerse cuando sintió aquella mano exploradora tomándolo todo, palpando y friccionando en forma suave pero firme al mismo tiempo.- Es…eres increíble, Yuuri…estás tan listo para mí…

- Yo…lo deseo…

- Yo también te deseo, Yuuri…

Sin poder evitarlo y llevado por el instinto, Yuuri se soltó del agarre del mayor y se reclinó sobre los lavabos, apoyando una mano sobre el mármol y la otra sobre el espejo, elevando un poco más el trasero y abriendo las piernas aún con la ropa puesta en una clara invitación que no podía creer estuviese haciendo. En otro impulso instintivo – o eso pensaba Yuuri, quien aún seguía intentando encontrarle explicación a sus actos – sintió como Víctor, impelido por la necesidad, lo empujaba aún más contra el duro y frío material con una mano, y deslizando la otra desde su miembro hacia su trasero, sin salir de su ropa.

Y sintió como de un tirón todo aquello que llevaba puesto en la parte inferior de su cuerpo descendía hasta sus tobillos en un solo y fluido movimiento. Y quedaba ahora sí, completamente expuesto, sintiendo el frío de aquel lugar…

Ahora sí se sentía realmente sucio...las ropas evitaban que pudiera abrir bien las piernas, pero aún así se las ingenio para reclinarse aún más sobre los lavabos y exponerse, como si fuese una especie de regalo que le estaba haciendo a Víctor…

Quien no tardó en captar la indirecta demasiado directa del castaño; con un escalofrío recorriéndole el cuerpo - mezcla de calor y frío, ansiedad e inquietud - Yuuri sintió las manos calientes del ruso sobre la parte posterior de sus muslos, ascendiendo lentamente, de manera agobiante para él. Finalmente, ambas palmas descansaron sobre sus glúteos, primero tanteando el terreno, haciéndolo sufrir.

- Yuuri…- el aludido cerró los ojos disfrutando del tono ronco y profundo con el que había sido llamado. Se mordió el labio inferior cuando sintió cómo le separaba ambas nalgas con sus manos, dejando ver directamente su entrada, húmeda y necesitada.- Estás más que listo para mi…¿o no?

- Yo…

No quería decirlo, no porque le diera pena - ya a esas alturas, las palabras habían dejado de ser un impedimento, visto y considerando la situación extrema en la que ya se hallaban.- sino porque era un sentimiento con el que había luchado en cada ocasión en el que aquel infierno del celo anual había invadido su vida, arruinandola; aquellas palabras que expresaban una necesidad básica y oscura, que siempre habían permanecido en la intimidad de su mente y jamás había compartido con alguien - ni siquiera con Pichit en un intento de desahogo.- ahora querían asomar por su garganta y escaparse vilmente, delatándolo ante aquel Alfa que parecía estar a punto de perder el control...Yuuri sentía que el límite de aquel autocontrol perfecto que manejaba el ruso estaba llegando a su fin, o quizás ya lo había sobrepasado en el momento en el que había cruzado aquella puerta, no lo sabía bien.

- ¿Qué ibas a decirme, Yuuri…?

Su voz se volvió más sedosa, recobrando un poco de su autocontrol habitual; el menor sintió parte del peso de Víctor sobre su espalda, como si estuviese reclinándose contra él, intentando alcanzar su rostro. Las manos no abandonaban su cómoda ubicación, pero a Yuuri comenzó a impacientarle la respiración del otro sobre su nuca, detrás de su oreja. De repente y sin previo aviso, uno de los largos e inquietos dedos de Víctor acarició su entrada húmeda, introduciendo el pulpejo del dedo primero, luego una falange...el dedo entero…

Gimió más fuerte de lo que le hubiese gustado; su voz resonó en la soledad del amplio baño, notando también como la respiración de Víctor se agitaba, reaccionando a las respuestas favorables de sus estímulos. El dedo se movió sin piedad en su interior, como si estuviese buscando una salida; Yuuri sintió las rodillas temblar cuando un segundo dedo se unió al primero, invadiendolo. Víctor estaba haciendo lo que quería con él. No sabía si era parte del instinto, pero el mayor supo exactamente lo que quería sin tener que decírselo directamente...o quizás la experiencia lo avalaba. Otra vez, aquella barrera que le impedía soltarse del todo con Víctor se presentaba ante él como un muro alto e inalcanzable...no conocía nada de su vida, de sus gustos, de su pasado...y estaban allí, a punto de…

- Víctor, espera…

Cuando había juntado las fuerzas suficientes para articular palabra había sido el preciso momento en el que el aludido había decidido introducir un tercer dedo en su entrada, moviéndolos a todos descoordinadamente, acariciando sus paredes internas con ansiedad, penetrándolo de manera cada vez más profunda. Su frase se atascó en un gemido placentero, impúdico.

Parecía que su aparente reticencia lo había encendido más, cosa que preocupaba y emocionaba a Yuuri por partes iguales. El aroma de Víctor se había intensificado, y si no hubiese sido porque los únicos sonidos que allí se oían eran sus gemidos y el ruido húmedo que provocaban aquellos dedos fisgones husmeando en su interior, el menor no hubiese escuchado el sutil sonido de una cremallera siendo abierta, ni del desliz suave de una tela…

Lo iba a hacer.

Aquello de lo que siempre se había cuidado, a lo que siempre le había temido en aquellas épocas de su vida, estaba por cumplirse de una manera tan simple que en cierto modo le provocaba miedo; cuando sintió como los dedos de Víctor abandonaban su interior, y como luego una suave presión se instalaba sobre su entrada, para luego volverse un poco más insistente...supo que aquello era lo más natural del mundo.

Dejar que Víctor Nikiforov lo penetrara, profanara su cuerpo y lo hiciera suyo era lo que tenía, debía pasar.

Sintió una molestia, y luego dolor. Pero el alivio que le provocó sentir como el miembro de aquel Alfa ingresaba en su cuerpo, notar como las paredes de su entrada se dilataban para recibirlo y permitirle un acceso cada vez más profundo...fue algo que compensó inmensamente la incomodidad. Ambos gimieron largo y tendido, contentos con la unión. Yuuri sintió las manos de Víctor recorrer su cuerpo, desde su espalda hasta la parte baja de sus muslos en una caricia suave, cariñosa. Le permitió acostumbrarse a su tamaño, relajarse, conocerlo. En algún momento que no supo descifrar bien por la enajenación mental que aquel fuego interno le provocaba, Yuuri se descubrió moviendo las caderas hacia atrás, intentando penetrarse aún más.

- Me estás matando.- oyó el susurro contenido del ruso, quien lo sujetó firmemente de las caderas.- Si me provocas así...no podré detenerme, Yuuri.

- Hazlo.- notó su voz un poco tomada y aguda, suplicante.- Quítame esto…

Se contorsionó hacia atrás, molesto e impaciente. Víctor tardó en entender que se refería a su ropa en general, y a sus pantalones y ropa interior en particular, los cuales le dificultaban la movilidad de las piernas. Con destreza, el mayor lo dejó completamente desnudo, reclinado sobre el lavabo de un baño público con su entrada expuesta, la cual no tardó en ocupar nuevamente. Ésta vez, la molestia se transformó en placer al sentir como se introducía por completo, llenándolo. En un movimiento descarado e impropio de él, Yuuri elevó una pierna sobre el mármol frío, abriendo sus piernas todo lo que podía.

Y sintió como Víctor prácticamente lo estampaba contra el vidrio; soltó un quejido de sorpresa mezclada con placer cuando se percató de que, finalmente el verdadero Alfa que habitaba en el interior de su acompañante salía a flote, dominándolo por completo. Estaba básicamente aplastándolo contra el mármol y el vidrio con su amplio pecho, abriendo sus piernas aún más con ambas manos mientras comenzaba a penetrarlo en forma ansiosa, demandante.. Yuuri no pudo hacer otra cosa que intentar sostenerse de los grifos ante la fuerza arrolladora con la que Víctor se movía, desestabilizándolo. Sentía como más de aquella humedad emanaba de su cuerpo, mojándole las piernas, y se oyó a sí mismo pidiendo, no...exigiéndole más a Víctor. Podía sentir como ingresaba y salía ya rápidamente de su cuerpo, como el choque entre ambos provocaba aquellos sonidos impuros que ayudaban a la imaginación de Yuuri a volar un poco más…

- ¡Víctor!

Gritó su nombre sin poder contenerse mientras gemía en forma escandalosa; había alcanzado alguna parte demasiado sensible dentro de su cuerpo, y al comprobar la grata reacción que el omega tenía a ella...estaba golpeando aquel lugar con saña, matándolo de placer. Su cuerpo temblaba, más por las embestidas rápidas y fuertes del ruso que por sus propios miembros enclenques en esos momentos; sentía la respiración de Víctor sobre el oído, gimiendo ronco.

No tenía conocimiento sobre la resistencia de Víctor en ese aspecto, pero por lo que él respectaba...estaba a lamentables momentos de llegar a su clímax, y no sabía si era por la cercanía de su celo, la situación expuesta y peligrosa en la que se hallaban, o porque simplemente era la primera vez que hacía aquello. Y el mayor no mermaba en sus atenciones; en un acto inconsciente, Yuuri tomó una de las manos de Víctor que en esos momentos descansaba sobre una de sus caderas en un intento por sostener al castaño contra los lavabos, y la posó sobre su vientre, presionando. No supo en qué momento lo hizo, cómo ni porqué, pero fue suficiente para que entre gemidos y lloriqueos entrecortados alcanzara la cúspide de su goce sexual, y sabía que de algún otro más profundo y desconocido aún para él.

Agitado, notó como se había derramado sobre sus manos, y ahora sentía como su entrada se contraía rítmicamente, apresando aún más el miembro del Alfa, quien en dos o tres estocadas profundas y bruscas acabó en su interior, mientras clavaba sus dedos largos y masculinos sobre su cadera y su vientre, tironeando un poco de él hacia arriba y atrás. Al cabo de unos minutos, ninguno de los dos realizó ningún movimiento ni emitió ningún sonido salvo sus respiraciones agitadas, como si en verdad ambos estuviesen recién reflexionando sobre lo que acababa de suceder.

Hecho que cobró vital importancia en Yuuri cuando Víctor se retiró de su interior y un pequeño torrente húmedo descendió entre sus glúteos, bajando por sus muslos.

Le temblaron las piernas, ahora por una causa muy diferente.

Pasado el clímax, Yuuri volvía parcial y progresivamente a la realidad mientras Víctor comenzaba la faena de limpiarlos a ambos; el menor se sintió extrañamente contenido por las manos suaves y cariñosas del Alfa, momentos antes rudas e imponentes sobre su cuerpo, que ahora limpiaban aquí y allá, acariciando su piel en el proceso. Una vez recompuesto, el Omega lo ayudó en la tarea de vestirse, bastante avergonzado y sin poder siquiera mirarlo a los ojos.

Pero Víctor seguía demostrándole con pequeños gestos que aquello no era su objetivo real; le dedicaba palabras de aliento y cariño, manos y gestos gentiles para con él y su aprehensión para abandonar aquel refugio en el que se había convertido el baño público del Ice Castle, todo envuelto nuevamente en esa aura de seguridad que el Alfa irradiaba, mejorando un poco el estado de ánimo del menor.

Sólo un poco, porque en cuanto atravesaron las puertas del baño, le asaltaron todas las inseguridades y arrepentimientos juntos.

- Víctor...yo…

-¡Yuuri!

Gimió asustado al reconocer la voz fuerte y aguda de Pichit; se acercaba corriendo por uno de los corredores aún desiertos, y en su rostro se veía la consternación y preocupación marcadas, expresiones que aumentaron en grado sumo al ver a Víctor a su lado. Sus ojos viajaban de uno al otro, sin poder terminar de gesticular.

- ¿...Estás bien?.- su tono de voz indicaba que sabía no lo estaba, aunque Yuuri suponía que lo que su amigo se imaginaba no era ni la décima parte de lo que había sucedido. Se le subieron todos los rubores al rostro, y de un momento al otro, la cercanía de Víctor quemaba.

- S-Sí...Víctor, gracias. Ha sido…

La situación era demasiado bizarra para encontrar la palabra adecuada, y cientos de pensamientos, emociones e incertidumbres atravesaban ahora por su mente, sin contar la mas importante: el terror. El ruso le sonrió tranquilamente, acariciando su hombro.

Yuuri vio por de reojo que Pichit seguía todos los movimientos. De ambos.

- No hay por qué. Que se repita.

Lo último lo había casi susurrado, y mientras ardía y oía a su amigo jadear a la distancia, veía como Víctor se reclinaba contra su rostro y depositaba un suave beso contra sus labios. Algo sencillo, puro y lejano a lo erótico que había sido aquel encuentro furtivo en el baño.

- Me retiro, sino Yakov me asesinará. ¡Nos vemos más tarde en el hotel!.- se alejó sonriendo, dejándolos a ambos clavados en el suelo.

- Y-Yuu…

- Cállate.

- ¡Cuéntamelo todo! ¡Ya!

- Yo…

- Tu…

- Creo que estoy en problemas.


Bueno...aquí el lemmon cortado xD! actualice rapido, o lo mas que pude!

Muchas gracias por su apoyo! Realmente me inspira xD

¿Por qué Yuuri cree que está en problemas? e.e...

¿Que les parecio? ¡Dejenmelo saber!

Nos leemos!