Hola a todos!!!

Gracias a todos los que leen mi fic y me animan a seguir escribiendo es que les he traído el capítulo seis de este fic que ya me está gustando mucho.

Muchas gracias a todos por sus reviews, sin ustedes no podría hacerlo.

Disclaimer: Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto y no a mi, pero si fueran míos el baka de Naruto ya sería novio de Hina-chan.

Espero que les guste el capítulo ^^


Capitulo 6: Aunque te ame.

-Ella… realmente es una mentirosa… -Pensó aún más dolido el rubio – Me pregunto ¿Acaso podré encontrar más razones para odiarte?

-Señor sol… - Le habló la pequeña Hime - ¿Por qué el señor sol no sonríe como en el parque? – Preguntó la niña un poco decepcionada.

-¿Eh? – Exclamó el rubio – Oh, lo siento Hime-chan – Le dijo sonriéndole. Por alguna razón, y aún después de saber que esa niña era la hija de Hinata, no podía verla de otra forma que no fuese con una sonrisa, era una niña tan tierna y linda que le causaba una extraña sensación.

-Hime-chan, será mejor que vayas a dormir, la fiesta de mami y papi será muy larga – Le explicó Hinata, dejándola en el suelo otra vez – Debes descansar para ir a la escuela mañana.

-Pero Hime-chan quiere pastel – Se quejó la pequeña haciendo un puchero – Y quiere que papi Sasuke la cargue.

-Pero hija…

-Vaya… Hinata es una buena madre, y se ve realmente hermosa con la pequeña… - Pensó Naruto bajando la mirada – Sin tan sólo no me hubieses hecho eso… si tan sólo hubieses estado a mi lado… ¿Por qué Hinata?

-¿Hinata que hace mi nieta levantada? – Se escuchó una voz masculina que Naruto reconoció enseguida. El rubio levantó su mirada y se encontró de frente con Hiashi Hyuuga, quien sostenía a Hime en sus brazos. Sus ojos se enceguecieron por el odio, no podía creer que él estuviera justo en frente otra vez. Hiashi le miró algo confundido – Que extraño… este joven… yo… estoy seguro de haberlo visto en alguna otra parte… ¿Pero donde? ¿Por qué siento que le conozco? – Se preguntó el ojiblanco.

-Maldito… ¿Acaso me ha reconocido? No lo creo, por su cara de confusión deduzco que no – Pensó Naruto. En ese momento sonrió y se acercó al Hyuuga extendiéndole su mano – Usted debe ser Hiashi-san ¿No es así? Mi nombre es Uzumaki Naruto, y soy el nuevo accionista de la empresa Konoha – Se presentó el rubio elegantemente ante un sorprendido Hiashi – Primero me ganaré tu confianza, sólo así podré destruirte.

-¿Con que Uzumaki Naruto? Pues mucho gusto – Le respondió Hiashi estrechando la mano del rubio - ¿Por qué no me presentaste a nuestro nuevo socio Hinata? Andas en las nubes.

-Lo siento mucho padre – Se disculpó la ojiperla haciendo una leve reverencia. Naruto pudo notar cierto tono de sarcasmo en la voz de la chica, pero no dijo nada sobre eso.

-Aunque me parece muy cortés de tu parte y de Sasuke el haberle invitado a la fiesta – Dijo el hombre mientras dejaba a su nieta en el suelo.

-No, en realidad Sasuke y yo éramos amigos de la infancia – Le dijo Naruto, quien bajó su mirada para observar a la pequeña Hime y su sonrisita, para después irse corriendo a la mesa de aperitivos.

-Oh no, Hime-chan tú no puedes comer eso – Le decía Hinata al tiempo que la perseguía – Vuelve acá pequeña traviesa – La regañó.

Naruto simplemente sonrió levemente ante esta escena. Jamás pensó que Hinata se viese tan bien con una niña, sin embargo esto sólo le dolía más, ya que esa niña no era suya.

-Bueno Naruto – Le habló Hiashi, haciendo que él otra vez volteara su mirada hacia el asesino de su padre - ¿Por qué no nos sentamos y hablamos de negocios?

-Seguro – Respondió el Uzumaki con su sonrisa calculadora.


Sakura corrió hasta la calle para poder tomar un taxi e irse hacia su casa. Ni siquiera había avisado a Ino que se iría, simplemente salió corriendo, mientras sus ojos se inundaban en lágrimas.

-¿Cómo he podido ser tan estúpida? – Se preguntó mientras se limpiaba las lágrimas – Sasuke… él siempre mintió, no era la persona que yo creía…

-¡Sakura! – Escuchó la voz del moreno, quien venía corriendo detrás de ella, pero la pelirrosa no quería oírlo, no quería saber nada de él por el momento, pero él rápidamente le dio alcance y la agarró de la muñeca – Espera Sakura.

-No, suéltame Sasuke – Le respondió la chica sin mirarlo a los ojos – Déjame en paz.

-Pero Sakura ¿Qué te pasa? – Le preguntó el Uchiha, quien al hacer esta pregunta la soltó de inmediato, observando sorprendido que sus ojos jades estaban cubiertos por las lágrimas - ¿Por qué estás llorando?

-No es por nada… - Respondió Sakura bajando la mirada – Es sólo que yo… yo… realmente no te conozco ¿No es cierto? Creí que era tu mejor amiga, pero jamás pensé que fueses capaz de engañar a Hinata – Mintió la chica, pero él no le creyó del todo.

-Entiendo que te decepcionaras de mí, pero tu reacción más bien fue… la de una mujer enamorada…

Sakura no dijo nada, simplemente se sorprendió por la afirmación del Uchiha y al momento de ver un taxi lo hizo parar para subirse en él. Sin embargo antes de cerrar la puerta decidió contestar.

-No pienses cosas que no son, yo jamás podría enamorarme de mi mejor amigo… - Dijo en voz baja, dejando a Sasuke algo desconcertado, porque sus palabras contradecían sus acciones.

-Sakura… - Susurró el azabache mientras veía como el vehículo arrancaba y se perdía en la oscuridad de la noche.

Mientras tanto, la pelirrosa recargó su cabeza contra el vidrio cerrado del automóvil, al tiempo que las lágrimas volvían a bajar por sus mejillas.

-Que estúpida he sido todo el tiempo, creyendo que eras una persona ejemplar, temiendo decirte lo que siento porque creí que le eras fiel a Hinata… sin embargo siempre estuve equivocada… - Pensó decepcionada.


Una chica de cabello castaño, que le llegaba un poco más arriba de los hombros y de ojos color negro, miraba la luna por la ventana de su departamento. Le gustaba mucho observar aquel cuerpo blanco e inerte en lo más alto del firmamento, pero hoy más que nunca la luna brillaba hermosamente.

-No puedo creer que Shikamaru-kun me pidiera algo como eso – Susurró con una pequeña sonrisa, recordando una conversación de horas atrás con su vecino y amigo de la infancia: Shikamaru Nara.

-Por favor Matsuri, yo sé que tú puedes – Le decía el Nara juntando ambas manos en señal de súplica. La recién nombrada lo miró por un eterno segundo con la ceja izquierda levantada, en verdad no le convencía mucho la propuesta de su amigo.

-Tú sabes que ahora ya no soy secretaria, me dedico a la actuación Shikamaru, no a las empresas y menos de modas – Le respondió Matsuri cruzándose de brazos – Además no me parece correcto hacerle eso a una persona.

-Matsuri, es sólo para darle una lección ¿Qué no entiendes? Él vive y se desvive sólo para encamarse con cuanta chica hermosa se le plante en frente, lo único que quiero es que cambie, y creo que tú eres la persona indicada para lograr ese cambio, ya no quiero ser amenazado de muerte por las chicas a las que les rompe el corazón.

-Pero Shika… - Matsuri aún seguía cruzada de brazos, sin querer ceder a la petición de su amigo, pero cuando le vio poner cara de borrego a medio morir finalmente se resignó dando un suspiro – De acuerdo, lo haré.

-¿De verdad? Mil gracias Matsuri, te juro que no te arrepentirás – Le dijo el chico muy animado, pero ella sólo volvió a mirarlo con esa expresión de inconformidad.

-Pues yo creo que si lo haré, como es un favor para ti – Volvió a suspirar - ¿Pero que gano yo con esto?

-Bueno, tres cosas: tendrás un buen puesto en una empresa importante al menos por tres meses, y créeme, lo que vas a ganar ahí ni se compara con lo que ganas ahora – Respondió el pelinegro levantando su dedo índice – Segundo, ayudarás a que no quieran matar a tu amigo del alma, y tercero, podrás practicar para la audición que tienes dentro de cuatro meses.

-Pero… ¿De verdad quieres que me haga pasar por una… fea? ¿Por qué no puedo ir como soy yo realmente?

-Porque así será más divertido – Le respondió Shikamaru soltando una risita algo malvada. Matsuri sólo lo observó con una gotita en su frente.

-Estás loco Shika, pero no discutiré eso contigo.

Matsuri se alejó de la ventana. En verdad no estaba muy segura de si estaba bien engañar así a una persona, después de todo nadie se merecía algo como eso. Y sin embargo esta era la oportunidad perfecta para probarse como actriz.

-Después de todo puede no ser tan malo, a fin de cuentas con todas las "especificaciones" que me ha dado Shikamaru, no caeré en sus juegos de seducción – Dijo con una sonrisa – Ese tal Gaara se arrepentirá de jugar con todas las mujeres.

Y dicho esto, decidió que ya era hora de dormir, así consultaría con la almohada, los últimos detalles del nuevo personaje que estrenaría mañana.


Mientras tanto en la fiesta, Shikamaru –al artífice del malévolo plan para hacer recapacitar a Gaara- bebía un Martini tranquilamente junto a la mesa de cóctel. En ese momento una rubia despampanante se le acercó, susurrándole algo al oído.

-Hola Shikamaru – Este gesto hizo que el Nara temblara por completo, y comenzara a atragantarse con la aceituna. Comenzó a toser escandalosamente, llamando la atención de los invitados – Hey, Shikamaru – Le decía Temari algo asustada, pero el Nara sólo seguía tosiendo y golpeándose el pecho para poder respirar.

Gaara se le acercó corriendo y al darle un golpe en la espalda al fin pudo expulsar la aceituna, y esta cayó dentro el ponche de frutas, por lo que nadie quiso volver a probarlo en toda la fiesta.

-¿Estás bien Shika-vago? – Le preguntó el pelirrojo algo desconcertado por el espectáculo, aunque también sentía muchos deseos de carcajearse.

-¡¿Cómo te sientes Shikamaru?! – Preguntó Temari empujando a su hermano menor para quedar en frente del Nara, quien aún seguía tosiendo un poco.

-E-estoy bien, pero creo que mejor me iré a casa – Respondió Shikamaru – Nos vemos otro día Temari, eh… gracias por salvarme Gaara – Le dijo al pelirrojo – Aunque no te salvarás de tu lección – Pensó.

-Claro, no hay cuidado Shikamaru – Le respondió Gaara, mirando a su hermana algo ofendido por haberlo empujado - ¿Cuándo vas a notar que a Shikamaru no le interesas? – Le dijo en tono molesto.

-¿Y tú cuando vas a dejar de meterte en mis asuntos?

-Sólo lo hago porque me preocupas, eres mi hermana – Le dijo Gaara mientras se cruzaba de brazos y desviaba la mirada – Es obvio.

Temari sonrió y luego suspiró – Deberías preocuparte en arreglar primero tu propia vida que la de los demás ¿No te parece?

-¿Por que lo dices?

-Todos sabemos lo de tus secretarias, eres tan malo hermanito – Le dijo su hermana antes de alejarse y perderse entre los demás invitados. Gaara se quedó algo pensativo.

-¿Cambiar yo? ¿Arreglar mi vida? Que tontería, a mi no me interesan ese tipo de cosas tan absurdas, mucho menos si se trata del amor… después de lo que ella me hizo… - Pensó, tratando de no recordar una vieja escena de cuando era un adolescente, aquella que había sido el detonante para su actual forma de ser. Todo se debía a ella.


Ino estaba sentada muy al rincón, observando a todos los invitados bailar mientras se aburría como ostra. Kiba no había querido bailar, y además no la dejaba bailar con otra persona. Y lo peor de todo es que habían tenido una discusión sin sentido, de la cual ya ni se acordaba por que había empezado.

-Rayos… - Suspiró. En ese momento, Naruto se acercó a ella.

-¿Ino, por que tan sola? – Le preguntó el rubio con su sonrisa. Ino levantó la mirada y le sonrió.

-Por nada en especial… ¿Y Sakura? – Preguntó la rubia al no ver a su amiga junto a Naruto - ¿Acaso te ha dejado solo?

-Bueno, dijo que iba al baño y no ha regresado, justo venía a preguntarte por ella – Respondió Naruto, mientras ojeaba rápidamente a todas las personas de la fiesta, en especial a cierta ojiperla y una pequeña niña.

-Le llamaré – Dijo Ino poniéndose de pie, para luego sacar su celular de su bolso.


Sasuke aún seguía en la calle, estaba caminando mientras fumaba un cigarrillo, y al mismo tiempo pensaba en su actual situación. Había sido descubierto con su amante por su mejor amiga, la había decepcionado terriblemente, lo peor de todo, sentía que a Sakura le había dolido más de lo que debía.

Encima de todo, estaban Hinata y sus constantes rechazos. No le gustaba admitirlo, pero tenía una obsesión por ella, simplemente porque no lograba tenerla. Al menos unas tres veces, Hinata le había comentado lo del divorcio, pero él estaba reacio a esta opción porque aún albergaba una esperanza de que su esposa algún día olvidara a ese hombre que conoció en Okinawa, al hombre que era el verdadero padre de su hija, y que después de eso le permitiera ser amada por él, sin embargo eso no sucedía a pesar de que pasaran los años.

Llevaba seis años metido en un matrimonio lleno de mentiras, de engaños, y de errores, una farsa de principio a fin.

¿Pero acaso había alguna forma de solucionarlo?

-Sin importar que pase… - Susurró tirando la colilla del cigarro al suelo y pisándola con la suela de su zapato – Jamás dejaré a Hinata, jamás permitiré que ella me abandone por otro hombre, eso nunca…


Tenten iba por el pasillo de la mansión Hyuuga hacia el jardín. Se sentía muy encerrada con tanta gente, así que decidió tomar un poco de aire. Al llegar observó la brillante luna y sonrió levemente.

-Que hermosa noche… - Susurró para sí misma, sin embargo alguien la oyó.

-¿Y se puede saber que haces aquí, si la fiesta es dentro de la casa? – Preguntó esa molesta pero masculina voz, que sólo podía pertenecer al tipo más idiota sobre la tierra -según Tenten- y el cual llevaba por nombre Neji Hyuuga.

-¿Bueno y a ti que mierda te importa? – Respondió la castaña con rudeza, haciendo que una sonrisa arrogante se dibujara en los labios del chico, al cual le encantaba hacerla enojar.

-¿Por qué siempre me responde de esa forma? ¿Acaso yo te he insultado? – Preguntó Neji cruzándose de brazos, al tiempo que se sentaba sobre el borde de una pileta que estaba justo al centro del jardín. La pileta era enorme, de forma redonda, y en medio tenía la figura de una sirena que expulsaba agua por medio de un cántaro. Parecía una cascada de colores, ya que las luces de la casa y de otras partes se reflejaban en el agua.

-¿Por qué no te callas? Ya me arruinaste la noche perfecta – Le espetó Tenten molesta. Le dio una patada al suelo, con sus perfectos zapatos de tacón y comenzó a caminar muy molesta hacia el interior de la casa, pero Neji la jaló de la muñeca con fuerza - ¿Qué crees que haces?

-Te detengo – Respondió el castaño. Tenten lo observó detenidamente; se veía aún más sexy que en la tarde, pero no por eso era menos bastardo.

-Suéltame – Exigió la chica.

-¿Y si no quiero? ¿Vas a golpearme? – Esta vez, Tenten sintió como las manos del castaño se aferraban a su cintura, apegándola aún más al cuerpo de él. Pudo sentir como el aliento de él se iba acercando, y sintió que su vista se nublaba mientras sus ojos se cerraban lentamente - ¿Por qué no me dejas hacer esto? – Susurró Neji, casi a punto de besarla. La vio cerrar los ojos completamente, y entonces la soltó y comenzó a reír a carcajadas.

-¿Eh? – Exclamó la chica confundida.

-Cielos… - Reía Neji - ¿En verdad creíste que iba a besarte? Tendría que estar loco – Decía sosteniéndose el estómago, para así poder detener un poco las risas, pero le fue totalmente imposible al ver la cara que había puesto Tenten.

-Imbécil – Pensó la chica, antes de darle un fuerte empujón que lo hizo caer dentro de la pileta. Entonces ella comenzó a carcajearse de él – Mira quien se ríe ahora, estúpido – Dijo mientras Neji casi la fulminaba con la mirada – Y a propósito, yo no pensaba besarte, ni que estuviera loca.

Después de sus palabras Tenten se dio la vuelta, sintiéndose una ganadora, y caminó de regreso a la fiesta, dejando a un empapado y enfadado Neji, con una sola cosa en mente.

-Me vengaré…


Sakura se encontraba recostada en su cama. Aún no podía creer lo de Sasuke, y le dolía admitir que siempre estuvo enamorada de una persona así, que fuese capaz de engañar a la mujer con la que estaba, y aunque esa persona no fuese ella no le ayudaba a consolarse.

Su celular estaba sonando desde hace un rato, pero no había querido contestarlo, en verdad no tenía ganas de eso.


-Pues no me contesta – Le respondió Ino a un decepcionado Naruto, quien después de bailar con la pelirrosa se había quedado con muchos deseos de hablar con ella.

-Bueno pues, ni modo – Dijo el rubio – Nos veremos después Ino, bye - tras estas palabras Naruto se alejó, dejando sola a Ino, quien sólo observaba a Kiba hablar con Hinata muy animadamente. La rubia suspiró algo decepcionada.

-A veces pienso que Kiba está enamorado de Hinata – Susurró al notar que su novio siempre pasaba más tiempo con la Hyuuga que con ella. En el fondo se sentía un poco desplazada por Hinata, aunque no le tenía rencor, pero aún así parecía que Kiba disfrutara más estar con Hinata que con ella.

Por su parte, Kiba estaba hablando con Hinata, quien le acababa de enseñar a Naruto, y Hime estaba sentada comiendo un delicioso trozo de pastel.

-Entonces es él – Dijo Kiba a Hinata, quien asintió con la cabeza.

-Kiba-kun, Naruto-kun me odia, no creo que vaya a perdonarme jamás, me lo dijo hace un rato – Habló la desanimada chica mientras bajaba la cabeza con tristeza.

-Tal vez sólo lo dijo de la boca para afuera, después de todo no le dijiste tus razones ¿Cierto?

-No, no lo hice, pero aún así no creo que quiera oírme, me odia… - Repitió una vez más, cada vez se sentía más triste al pensar en que Naruto la odiaba. Necesitaba desesperadamente explicarle las cosas.

-Hinata – Le habló Kiba captando su atención. La ojiperla levantó su cabeza y observó como Kiba apuntaba hacia un lugar, y en ese lugar estaba su pequeña hija quien daba cabezadas cayéndose del sueño – Creo que deberías llevarla a dormir.

-Si, tienes razón, ya regreso – Hinata le sonrió a su amigo y se dirigió a donde estaba su hija para luego tomarla entre sus brazos – Vamos a dormir Hime-chan, ya es muy tarde para que una linda niña como tú esté levantada.

-Pero mami, Hime-chan quiere que papi la cargue… - Se quejó Hime mientras se rascaba un ojo y bostezaba. Hinata miró para todos lados, se había dado cuenta que desde hace un rato no veía a Sasuke por ninguna parte, y eso la preocupó un poco.

-Lo siento Hime-chan, pero papi no está.

-¡Pero Hime-chan quiere a papi! – Comenzó a llorar la pequeña, haciendo que todos voltearan a verla. Se notaba que tenía sueño, y por lo mismo le había dado por hacer un berrinche.

-Pero Hime-chan, ya te dije que tu papá no está aquí – Le volvió a explicar Hinata, pero sólo logró que la niña llorase más fuerte.

Naruto observó llorar a la pequeña, y por alguna muy extraña razón se sintió inquieto con esto. Frunció levemente el ceño mientras se acercaba. Puso una mano sobre la cabeza de Hime, quien al instante dejó de llorar.

-No llores pequeña princesa, si quieres yo puedo cargarte – Le dijo con su hermosa y brillante sonrisa, y que al verla Hinata no puedo evitar sonrojarse, recordando la vez en que lo conoció. Su corazón se agitó tanto, sintió que había regresado a ese día, se sintió feliz por un momento, aunque también sorprendida.

-Señor sol – Dijo Hime con una sonrisa – Hai, Hime-chan quiere que el señor sol la lleve – Levantó sus bracitos en dirección a Naruto. Hinata dudó un momento, pero luego le entregó la pequeña a Naruto, viendo con satisfacción lo bien que se veían juntos, después de todo él y nadie más que él era el verdadero padre de su hija.

-Ahora vamos a dormir ¿De acuerdo? – Le preguntó Hinata a su hija con una sonrisa. La pequeña Hime asintió. La verdad era que ella estaba acostumbrada a que su padre la llevara todos los días a su cama, y que su madre le cantara una canción de cuna, por eso le había dado por llorar, ya que Sasuke no estaba. Sin embargo se sentía realmente cómoda en los brazos de Naruto, sentía que él era su amigo, sin darse cuenta se había vuelto alguien muy especial para ella.


Hanabi, la hermana menor de Hinata, quien ahora contaba con 21 años de edad, estaba parada junto a la mesa de cóctel, observando constantemente de reojo al mejor amigo de su hermana. Siempre le habían atraído los hombres mayores que ella, y más ahora que convivía prácticamente con ellos en la universidad. Y el hecho era que desde hace bastante tiempo, Kiba le llamaba enormemente la atención, tanto así que hasta se sentía un poco nerviosa ante su presencia, cosa que comúnmente no le sucedía con el género opuesto.

Sabía además que él tenía una novia, pero realmente no estaba convencida que esa relación funcionara bien, ya que aún ahora en esta fiesta no les veía juntos, lo que sólo daba más puntos a su favor.

Tomó una copa de la mesa y se acercó a hablarle al castaño.

-Hola Kiba – Lo saludó con una sonrisa un tanto coqueta. Kiba le sonrió sin notar nada las segundas intenciones de la chica.

-Hola Hanabi-chan ¿Cómo has estado? – Preguntó. La joven de larga cabellera castaña y ojos color perla le miró frunciendo el ceño y cruzándose de brazos.

-No me llames Hanabi-chan, ya no soy una niña ¿Sabes? – Espetó molesta. A Kiba le apareció una gotita en la frente.

-Bueno, discúlpame… ¿Está bien si sólo te llamo Hanabi?

-Así está mucho mejor – Dijo la chica emitiendo una sonrisa, la cual dejó algo embobado al castaño por unos segundos. En verdad ella no era una niña, era una joven muy hermosa, pero Kiba tenía claro que se trataba de la hermana menor de su mejor amiga, y jamás la miraría con otros ojos, o al menos eso era lo que él pensaba, pero no sabía quien era esa chica.


Hinata se encontraba acariciando el fino cabello de su hija mientras le cantaba una canción de cuna. Hime ya se había dormido, y Naruto las observaba a ambas apoyado en el marco de la puerta.

Le dolía ver que Hinata aún siguiera siendo tan maravillosa como cuando la conoció, le irritaba verla tan hermosa, tan perfecta. Ahora lo sabía, jamás podría odiarla como siempre había asegurado que lo hacía, ni siquiera con todo l que había descubierto de ella, con todas las decepciones que se había llevado, porque su amor por ella llegaba mucho más allá, y ese odio que decía sentir no era más que el dolor de no tenerla a su lado, de que ella fuese la esposa de otro hombre, de que ella le hubiese dado una hija a otro hombre.

-Ya se ha dormido… - Susurró Hinata con una sonrisa, para luego levantarse ya que se encontraba arrodillada junto a la cama – Se ve tan tierna dormida…

-Hinata… - Susurró Naruto para no despertar a Hime. Quería pedirle una explicación, pero no sabía como hacerlo – No, olvídalo.

I know that you're leavin'

As soon as the sun

Comes through the window

-Naruto yo… hay algo que debo decirte… - Le dijo la Hyuuga mientras se le acercaba – Yo jamás quise hacerte daño, nunca quise engañarte y mucho menos… casarme con otra persona… - Trató de explicar, pero lo vio negar con la cabeza.

-No trates de excusarte, no tienes perdón Hinata, al menos no de mi parte – Al decir esto Naruto abandonó la habitación, pero Hinata le siguió hasta el pasillo, en donde lo agarró de la muñeca.

-Tienes que escucharme, no sabes el infierno que he vivido desde el día en que me alejé de tu lado… - Dijo la ojiperla, mientras Naruto observaba sorprendido las lágrimas que comenzaban a salir de sus ojos – Yo no he dejado de pensar en ti ni un solo instante, todo este tiempo… lo único que siempre he querido ha sido regresar el tiempo y volver a verte, volver a estar junto a ti.

-¿Por qué mientes? ¿Qué ganas con esto?

There's no talking this over

The damage is done

There's just too much hurt

-Yo no te miento… - Le dijo Hinata mientras se acercaba a él. Quería sentir desesperadamente el calor de sus brazos, necesitaba abrazarlo una vez más – Yo siempre te he amado Naruto… siempre…

Naruto se sentía desconcertado. No podía entender que era esa mezcla de sentimientos en su corazón, esa sensación de querer mandar todo a la basura y estrechar a Hinata entre sus brazos, para luego hacerla suya tal como aquella noche que pasaron juntos, cuando creía que el amor era un sentimiento puro y sincero.

Hinata lo abrazó, ya no podía más, no pudo contener el llanto. Naruto le correspondió el abrazo por unos segundos, sintiendo que los latidos de su corazón se aceleraban más.

Too much to forgive

Oh, but we both know

We were'nt always like this

-Hinata… - Volvió a susurrar su nombre, entre la oscuridad de aquel pasillo. Hinata levantó su mirada y el azul cielo de los ojos de Naruto la tragó completamente, haciendo que se perdiera en esas inmensas profundidades. Sus labios se acercaron y se rozaron levemente. Parecían hablar en un lenguaje especialmente hecho para ellos, parecían entenderse a la perfección, y a la vez, parecía que llevaran una eternidad sin encontrarse, pero aún así se recordaban perfectamente.

Naruto ya no pudo reprimir por más tiempo el deseo de poseer sus labios, ya que ese mismo sentimiento estaba desbordando por completo su ser, y Hinata sentía lo mismo. No importaba lo que había pasado, ni el lugar en donde se encontraban ahora, lo único relevante era la unión perfecta y sublime de sus labios. Hinata se aferró más al cuerpo del rubio, mientras el beso aumentaba de intensidad, denotando los sentimientos que ambos creían dormidos, y que estos estaban más vivos que nunca.

Help me remember

The way that we used to be

When nothin' else mattered

"cause you were lovin' me

Naruto acarició la mejilla de Hinata mientras sentía que desfallecería en ese beso. Sin embargo esto no llegó a suceder ya que tuvieron que separarse por la falta de aire.

El rubio se sentía un idiota ¿A dónde se había ido toda su determinación, sus deseos de venganza? No podía permitirse de nuevo un desliz tan grande como ese, debía mantenerse firme ante su palabra. Aunque la amara no habría tregua en sus planes.

Mientras que Hinata –aún abrazada a Naruto- sentía como si hubiese vuelto a nacer. Al principio pensó que no sería correspondida, pero se alegró enormemente al sentir que él aceptó su beso, sin embargo las cosas no eran tan sencillas.

Just for the night, one last time

One more good memory

When I look back

That's what I wanna see

-Esto no debió suceder – Le dijo Naruto al tiempo que la alejaba de su lado.

-Pero Naruto-kun yo…

-No Hinata – La interrumpió Naruto a media frase – Tú ya tienes una familia, un esposo y una hija, y yo he venido a este lugar con un propósito que no echaré a perder por tu culpa – Dijo dándole la espalda – Además yo nunca te perdonaré, ya te lo había dicho, esto no fue más que una tontería.

Sin decir más Naruto se alejó, dejando a Hinata con el corazón destrozado. Aún no había podido explicarle los hechos y él ya le había dicho que jamás la perdonaría.

-Pero yo… - Murmuró Hinata cuando Naruto ya se había ido – Yo aún te amo… te amo tanto… - Soltando algunas lágrimas.


La noche y la fiesta acabaron, dando paso a un nuevo día, un día que traería muchas cosas consigo.

Naruto se levantó aún confundido por lo que había sucedido la noche anterior. Por un momento de verdad confió en las palabras de Hinata, cuando ella le dijo que aún lo amaba.

-Pero sé que sólo eran mentiras, si ella me amara no se habría casado con Sasuke – Se dijo, tratando de convencerse de seguir odiándola.

Se levantó y se dirigió al baño, para poder relajarse con una ducha caliente.

La noche anterior había tenido una "agradable" (por decirlo así) conversación con Hiashi Hyuuga. Se había dado cuenta de que él no sabía nada, no tenía ni idea de quien era él y eso le ayudaba mucho más. Por un momento tuvo miedo de ser reconocido, pero eso no sucedió y por eso las cosas eran mejores de lo que pensó, pero sólo con respecto a él, ya que con Hinata no sabía que pensar.

Se metió bajo la ducha y comenzó a refregar su rubia cabellera con sus manos, confundido.

-¿En verdad Hinata me abandonó para burlarse de mí? ¿O acaso tenía alguna razón más importante? – Se preguntó, puesto que se había llevado esa impresión anoche. Y cuando la vio junto a Sasuke, no parecían ser una feliz pareja enamorada, sino todo lo contrario. Algo no estaba bien y él iba a descubrir que fue lo que en verdad pasó.


Mientras que en la mansión Hyuuga, Hinata y Sasuke ya estaban listos para irse al trabajo. La ojiperla miraba a su marido algo enfadada, y eso era porque anoche se había desaparecido sin avisar.

-¿Dónde estabas anoche? – Le preguntó – Hime-chan estuvo llorando porque no estabas.

-Lo siento Hinata – Se disculpó él rápidamente – Es que tuve un problema con Sakura y la tuve que dejar en su casa, perdón por no avisar – Mintió el azabache, que en verdad se había quedado pensando en el parque sobre el extraño reaccionar de su amiga. Y después de todo Hinata no podía reclamarle, gracias a eso había podido besar a Naruto, aunque al final él le hubiese dicho esas cosas que la hicieron sufrir.

-No importa – Dijo la ojiperla. En ese momento se oyeron las pasitos de la pequeña princesa de la casa, que venía corriendo por las enormes escaleras de la mansión, con su uniforme de la escuela y su pequeña mochila a la espalda.

-¡Mami, papi, Hime-chan ya se va a la escuela! – Les comunicó emocionada a ambos, mientras corría a los brazos de su madre – Hoy Hime-chan también será felicitada por la maestra.

-Eso espero Hime-chan – Le dijo Hinata con una sonrisa. Sasuke simplemente la miró y sonrió.

-Eres una niña muy alegre… hija… - Dijo el azabache mientras ponía una mano sobre la cabeza de su hija la cual sonrió ante este gesto.

-¿Por qué papi no estaba ayer?

-Tenía cosas que hacer – Respondió Sasuke sonriéndole a la niña otra vez. Hinata simplemente lo miró con una seria expresión, a veces sentía pena por él, siempre había sido tan bueno y ella seguía rechazándolo, pero ahora que Naruto había regresado menos que nunca podría corresponder a los sentimientos de Sasuke.


Shikamaru se encontraba ya en la oficina, dándole algunas instrucciones a su nueva cómplice, la cual sólo asentía con la cabeza ante sus palabras.

Matsuri esta vez lucía muy diferente a la noche anterior, con unos lentes exageradamente grandes y una falda bastante larga que no dejaba ver casi nada de sus piernas. La chica parecía a punto de un ataque de risa cada vez que se miraba reflejada en uno de los vidrios.

-Ya deja de reírte – Se quejó Shikamaru.

-Es que me veo graciosa ¿A que si? – Preguntó la castaña, que a leguas se notaba que tenía un carácter muy alegre, ya que su sola presencia irradiaba buena vibra. Shikamaru no pudo evitar reírse.

-Ciertamente te ves algo graciosa, pero ya, no hay que estarse riendo todo el tiempo – Dijo el pelinegro – Recuérdalo, no debes hacerle caso en nada de lo que te diga.

-Claro, ya sé eso Shikamaru – Le dijo la chica dándole un golpecito en el hombro – Te digo que yo sé actuar muy bien.

-Si, eso espero – Susurró el Nara – Y espero que no me hagas perder la apuesta, aunque no he querido comentarte nada al respecto – Pensó. En ese momento vio que Gaara se acercaba tan jovial como siempre, casi haciendo desmayar a las recepcionistas y a cuanta mujer pasaba por su lado – Ahí viene, prepárate.

-¿Dónde viene? – Preguntó la chica mirando para todos lados. Cuando Shikamaru lo apuntó, Matsuri se quedó con la boca abierta. Jamás en su vida había tenido en frente a un hombre de ese tipo, sintió que el corazón se le iba a salir del pecho y su rostro se enrojeció levemente. Ese cabello rojo y esa perfecta pose le indicaban que este no iba a ser un rival fácil de vencer, no podría ignorarlo tan fácilmente como había pensado – Dios… es tan guapo… pero no debo dejarme vencer… - Pensó con decisión – Además yo, pronto…

-Hey Matsuri, despierta – Shikamaru interrumpió sus pensamientos. Matsuri carraspeó un poco y retomó su postura seria y firme. Shikamaru se acercó a Gaara para saludarlo – Hola Gaara, mira, ya tengo a tu secretaria.

-¿En serio? ¿Dónde está? – Preguntó el pelirrojo mirando hacia todos lados, esperando ver una verdadera belleza. Shikamaru le señaló a Matsuri con una sonrisa maliciosa y Gaara se quedó con la boca abierta - ¿Es… ella? – Se le oyó decepcionado.

-Ajá, su nombre es Matsuri – Le respondió Shikamaru, tentado a reírse, pero se controló muy bien – Se bueno con ella, es una chica muy tímida.

-Este hijo de puta… - Pensó Gaara con fastidio – Me ha jodido, mira que traer a una chica tan… sin chiste…

-Sabaku No Gaara ¿Eh? – Pensó Matsuri mientras lo miraba de reojo, para después sonreír – Hoy comienza tu pesadilla jeje.


Hinata estacionó su auto y se bajó. El estacionamiento de la empresa era subterráneo, por lo que era un lugar bastante oscuro. Después de cerrar la puerta de su auto chocó contra el pecho de alguien, y al levantar su vista observó a Naruto parado justo frente a ella.

-N-Naruto-kun…

-Hola… - Le dijo el rubio con su rostro serio y frío – Señora Uchiha.

-¿Otra vez? – Pensó Hinata con tristeza - ¿Otra vez vas a ignorarme? ¿Qué no sabes que me duele?

-Aunque te ame me vengaré, lo juro por la memoria de mi padre – Pensó el rubio, aún sin poder apartar su vista de esos ojos aperlados.

Continuara…

Avance:

Naruto y Sakura se encuentran por casualidad, y comienzan a desarrollar una amistad que podría llevarlos a algo más. Hinata sufre al ver que Naruto aún la rechaza, pero no se rendirá tan fácilmente después de que él le correspondiera su beso. Sasuke sigue con su relación con Karin y s obsesión por Hinata, pero algo más comienza a crecer en su interior, hacia su mejor amiga. Y Gaara comienza a conocer a su secretaria, quien es alguien muy diferente a lo que él cree.

Próximo capitulo: Confusión.

…………………….

Jejeje, estuve pensando y ya que todos me decían que por que siempre Gaara la regaba, ahora las cosas van a ser diferentes, ya que la mala de la historia va a ser Matsuri jeje, y tengo muy bien planeado este hecho.

La parte más hermosa de este episodio fue la escena Naruhina del beso, es que me encantó escribir esa parte, fue tan lindo, ah, y la canción usada se llama Help Me Remember de Rascal Flatts (El mismo grupo del capitulo anterior), tienen que verla en español, es una letra muy hermosa, al igual que la canción pasada.

Bueno, les doy las gracias otra vez por todos sus lindos reviews que me ayudan mucho a hallar la inspiración para esta historia, espero que este capitulo les haya gustado, y no se preocupen, que las cosas serán aún más emocionantes muy pronto.

Bye ^^