Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Advertencias: Ligero lime.
—Bla bla— Diálogo
—Bla bla— Pensamientos
~oO:: Alumna de Intercambio ::Oo~
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Capítulo VI
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Instintos
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Mirando su reflejo en el espejo, Ino sonrió contenta. El resultado era genial, a su juicio, se veía bastante bien. El vestido verde lima que lucía, unos 4 centímetros sobre la rodilla, ajustado y simple, la hacían verse realmente genial. Además a ella le gustaban las prendas sencillas, y ese vestido lo era.
Así que, sonriendo una vez más, pasó ambas manos por su cabello liso dejándolo a un lado sobre su hombro derecho.
Ya era tiempo de bajar y salir con Shikamaru.
Tomando un pequeño bolso salió de la habitación, yendo de inmediato hacia las escaleras para encontrarse con su compañero de casa.
En el piso inferior no estaba Shikamaru, sin embargo, la puerta principal estaba abierta, por lo que supuso que él estaba afuera en esos momentos.
A paso seguro salió de la casa, dirigiéndose al garaje, lugar en donde sí se encontraba el moreno. Se detuvo y lo miró mientras éste le echaba agua verde al vehículo.
Tenía las mangas de su camisa a cuadritos arremangadas, mostrando un look despreocupado que lo hacían ver increíblemente sexy.
Ino se mordió el labio inferior. Caramba, sí que estaba atractivo...
—Hey, Ino.
Tan concentrada estaba en sus pensamientos que no notó cuando el Nara se había volteado a verla, regalándole una sonrisa encantadora.
Suspiró enamoradiza. ¿Por qué tenía que ser tan lindo?
—Hey… —fue todo lo que dijo, acercándose a él, aún hechizada por el atractivo físico del Nara.
—Te ves hermosa —Le dijo. Shikamaru ni siquiera fue consciente de lo que expresó, sin embargo no se regañó por eso, pues se trataba de la verdad absoluta.
—Gracias —no pudo ocultar el sonrojo evidente en sus mejillas. —Te ves muy guapo, Shika —Ahora era su turno de halagarlo.
Él rio, murmurando algo así como "problemática" antes de negar en silencio.
—¡Es la verdad! —chilló, también riéndose.
Shikamaru no la contradijo, sólo le hizo una seña para que se subiera al vehículo mientras él bajaba el capó del éste.
La rubia obedeció, sentándose en el asiento de copiloto. Segundos más tarde el moreno se unió a ella.
—Cinturón de seguridad —le dijo, mientras él se colocaba el suyo.
—Claro —lo imitó.
Shikamaru encendió el motor y esperó un rato. Acto seguido, miró a la platinada a su lado, casi atontado por lo hermosa que lucía. Aunque siempre lucía hermosa, sólo que estaba vez estaba más radiante.
—¿Pasa algo? —preguntó Ino cuando se sintió examinada por el moreno. No es que le incomodara, sólo que quería saber qué pasaba por esa cabeza.
—Realmente estás preciosa —confesó, aunque se sintiera ridículo por dar a conocer tan abiertamente sus sentimientos.
Ella rió adorable, agradeciéndole.
Para pasar rápido la vergüenza, Shikamaru comenzó a salir de la casa para ir a donde había acordado con sus amigos.
—Vamos —fue lo que dijo antes de acelerar el auto.
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—Vaya…
Sí que era grande y estiloso ese lugar, fue lo primero que notó la rubia. De hecho, le gustó como primera impresión. Era parecido a ese pub llamado Sharigan, al que había ido la primera vez.
—Por fuera no se ve tan grande —agregó, echando un vistazo a las personas que rondaban por ahí.
Nunca en su vida había estado rodeada de tantas personas guapas.
—Todos dicen lo mismo —Shikamaru se encogió de hombros. Claro, él estaba acostumbrado a ese tipo de lugares. —Mira, allá está Kiba.
Ino miró hacia el lugar donde indicaba el moreno, notando que en realidad Kiba estaba ahí, junto a un grupo de personas. Ya conocía a alguno de ellos, a todos en realidad.
—Vamos.
—Claro.
Y sin posibilidad de pestañar, fue guiada por el moreno hacia aquel lugar. Él le había dado la mano, tal cual como la primera vez que habían salido juntos en la noche.
El recuerdo de aquella vez, le revivió ciertas emociones que le retorcieron en estómago. Se sentía agradable.
Tan ensimismada iba recordando días pasados, que no notó cuando una figura que ella bien conocía les interrumpió el paso.
—¡Mi Shikamaru!
—Oh, no… —se quejó en su fuero interno cuando escuchó esa horrorosa voz.
Sí, era esa rubia mal teñida.
—Problemático…
Ino lo escuchó en un tono casi de resignación mezclada con fastidio. Simpatizaba con él, probablemente ella hubiese hablado en el mismo tono.
Mirando con los ojos entrecerrados a la rubia frente a ellos, sujetó con fuerza la mano del Nara, en actuar posesivo.
—¿Cómo estás, Shikamaru? ¿Quieres acompañarme un segundo?
—Temari, yo…
No alcanzó a continuar porque Temari lo interrumpió.
—Sólo será un minuto. Necesito hablar contigo urgente —miró a Ino con desagrado — Y en privado… —esto último lo dijo con coquetería, cosa que irritó a Ino. Al parecer el perezoso ni siquiera lo notó.
Exhalando con cansancio, él se volteó a mirar a Ino que le dedicó un gesto que no pudo descifrar.
—Será sólo un minuto —le dijo, asegurándole con la mirada que pronto estaría con ella.
Ino con simpleza asintió, dándole poca importancia al asunto. Sin embargo, interiormente, sí le importaba. Más aun teniendo en cuenta que las intenciones de la rubia ceniza eran bastante insinuantes…
—¡Maldita pelos de escoba! —miró al Nara, sonriéndole de un modo encantador y adorable que de seguro provocaría más de un suspiro. —Por supuesto, no hay problema. Estaré con los chicos.
Shikamaru le agradeció en silencio antes de seguir a Temari que lo guiaba por el bar.
Rendida lo vio alejarse de ella cada vez más.
—Será… —murmuró, enseguida caminó hacia donde se encontraba Kiba y los demás.
Al verla, todos la saludaron, preguntándole por la ausencia el Shikamaru. Ella, de modo amable, les explicó que pronto estaría allí, que había tenido que hacer unas cosas antes. Eso fue suficiente para calmar la curiosidad de los presentes, pronto se unió a ellos, sentándose al lado de Sakura que comenzaba a entablar una conversación con ella.
Al menos no se sentía tan fuera de lugar.
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Habían pasado más de reinta minutos y el Nara aún no hacía acto de presencia. Fastidiada por saber que él estaba con Temari, frunció el entrecejo.
¿Por qué diablos demoraba tanto?
Harta ya de esperar, decidió ir en busca de él.
Excusándose con los demás por la necesidad de micción, se alejó de ellos. Buscó a Shikamaru por varios lugares y no lo encontró. Con sospecha, se dirigió a la barra. Estaba aburrida y se sentía sola.
—Maldición, Shika… —Balbuceó, apoyándose en la barra.
—¿Le ofrezco algo?
Miró al barman frente a ella.
Sin siquiera pensarlo, asintió. Después de todo una copa no tenía nada de malo.
—Un mojito cubano, por favor. —Pidió. Si bien no era muy resistente al alcohol, optó por algo relativamente suave.
Mientras él le preparaba el trago, canceló por la copa. Para cuando él se la entregó, ella le sonrió agradecida.
Bebió un pequeño sorbo. No sabía nada de mal, de hecho estaba bien bueno. Por la buena elección, bebió aún más, sintiéndose cada vez mejor y dejando de pensar en el moreno.
No supo cuando tiempo pasó, pero ya su copa se había acabado. Queriendo consumir más alcohol, le pidió al barman unos cortos de tequila. En menos de 5 minutos, ya tenía frente a ella un pequeño vaso lleno de tequila.
Tomando un poco de limón con sal, se bebió el contenido.
Hizo una mueca por lo amargo, pero vaya que estaba bien. Y así se fue, pidiendo una ronda más. Iba en el tercer corto cuando alguien se apoyó a su lado.
—No deberías beber tanto.
Ino lo miró, enarcando una ceja. Y sin saber por qué, estalló en carcajadas. Quizá el alcohol la había deshinbido mucho.
—Ni siquiera estoy bebiendo tanto. Supongo… —dijo como si nada, restándole interés.
—¿Dónde está Nara?
Miró a los ojos oscuros que la observaban con intensidad.
—¿La verdad? Ni idea…
Él la miró con interés, casi estudiándola. Aquello no le importó, de hecho, no se sentía ajena a su lado.
—¿Te puedo acompañar mientras?
—Claro —asintió, sonriéndole. De pronto se sentía mejor. —¿Te puedo invitar un corto, Sasuke?
El Uchiha negó en silencio.
—No es necesario.
En ese momento un vaso con whisky fue colocado frente al Uchiha.
—Ya pedí —aclaró.
—Ya veo —Ino lo miró sin dejar de sonreír. —Así que… —quería conversar algo, no le gustaban los mutismos. —¿Por qué no estás con los demás?
—Porque te vi sola —respondió honesto. Y era cierto. No podía dejar que ella estuviera sola en una barra bebiendo. ¿No se suponía que debía estar con Nara?
Ino de repente se sonrojó.
—Gracias, por venir a acompañarme…
Sasuke asintió.
Lo observó con detenimiento. El Uchiha era muy guapo, de eso no había duda.
De pronto se acordó de lo que había sucedido con Temari el día anterior, e iba a agradecerle una vez más por haberla defendido, no obstante él habló.
—Tu cabello.
¿Qué? Sin tener idea a qué se refería, lo vio acercarse a ella y acariciarle el rostro. Se sonrojó aún más que la vez anterior. Quería decir algo, mas pareció que la lengua se le adormeció. Nada salió de sus labios. Fue como un deja vu, contexto muy parecido al día anterior...
—Ahí sí —le dijo, colocando unas hebras rubias detrás de la oreja de Ino.
—Gracias —por fin se atrevió a pronunciar cuando él dejó el contacto.
No sabía qué más decir, pues la taquicardia la tenía sofocada, y ni hablar del calor persistente sobre sus mejillas.
—Te ves muy bella.
Una perfecta "o" se formó entre sus labios.
—De verdad —pronto, él desvió la mirada hacia la muñeca de la rubia. —Fue Temari, ¿verdad? —inquirió al notar los hematomas en su muñeca.
—Sí —musitó por lo bajo. —Pero no duele —añadió con una sonrisa, restándole preocupación.
El Uchiha la miró intensamente antes de asentir, enseguida le levantó la mano y sin ser consciente de cómo, le besó la muñeca, en el más tierno acto de sanación, típico de infantes. Le besó cada uno de los hematomas, que eran tres, con suavidad.
Un cosquilleo le recorrió la médula a la rubia, y el palpitar cardiaco lo sintió en sonoros ecos en los tímpanos.
—Se te pasará pronto.
Iba a contestarle algo en agradecimiento por el gesto, pero lo que dijo fue algo completamente distinto.
—Regreso pronto —y sin saber cómo, se alejó de la barra en busca del tocador.
Estaba confundida.
Mientras caminaba entre las personas, se comenzó a sentir mareada. No es que no le haya querido responder al Uchiha, de hecho quería, pero la vergüenza era tal, no que se atrevió.
Avanzando a pasos apresurados, logró dar con el tocador, por lo que ingresó en éste. Luego de hacer sus necesidades y maquillarse un poco para eliminar el sudor sobre su frente, recordó a Sasuke. Sí que la había dejado confundida. Respirando largo y tendido salió del tocador en el momento justo en que vislumbró una cabeza de piña que bien conocía. Decidida, se acercó hacia él.
Mal hecho, porque lo que vio a continuación la dejó pasmada. Sintió un balde de agua fría caerle en la cabeza. No podía ser cierto…
—No…
Temari estaba casi colgando del cuello del Nara, abrazándolo. Y juraría que la rubia ceniza le besó el cuello al moreno. Ofuscada, negó en silencio.
Sin saber cómo ni por qué, el mareo se acrecentó y sintió ganas de vomitar. ¡Maldita sea! ¿Por qué justo ahora? Hizo el intento por escapar de allí, y lo logró a duras penas, ya que con la cantidad de personas y la visión borrosa por las lágrimas que amenazaban por salir de sus ojos, difícil se le hacía huir con mayor rapidez.
Cuando llegó al tocador una vez más, se sintió demasiado ridícula. ¿Por qué se sentía así? No es que Shikamaru fuese su novio o algo parecido… Sólo se trataba del chico que le gustaba mucho…
—Mierda… —mordiéndose el labio inferior, se mojó el rostro para luego verse en el espejo. —¡Tonta, Ino! No seas ridícula —se regañó con dureza. —No estás aquí para enamorarte… No…
Sin pensarlo, salió del baño. Ya era tiempo de irse, con o sin Shikamaru. No quería estar más ahí en ese lugar, ya había tenido suficiente.
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Shikamaru llevaba más de 10 minutos buscando a la rubia platinada. Luego de que Temari le dijera un montón de cosas, la mayoría de ellas sin importancia para él, lo primero que hizo fue ir en busca de Ino.
En realidad, no pensó que demoraría tanto, sin embargo Temari era muy persistente, ni siquiera lo dejaba tranquilo. Incluso hasta se colgó de él para evitar que se fuera.
—Mujer molesta —susurró algo irritado.
A pesar de todo, le había dejado en claro a Temari que no incomodara más a Ino, pues no la conocía y no tenía por qué fastidiarla tanto. Que si tenía algún problema, que se lo dijera a él y ya.
Claro que eso le dijo, pero con otras palabras menos directas, tampoco quería ser tan desagradable, mucho menos con una mujer.
—Shikamaru, hasta que por fin apareces.
Asintiendo en silencio, se encogió de hombros.
—Tenía cosas que hacer, ¿has visto a Ino?
—La última vez que la vi estaba en la barra con Sasuke.
Aquello no le gustó en absoluto. ¿Ino estaba con Sasuke? No, eso sí que no… Sintiendo como un torbellino de celos le invadía el abdomen, dejó a Kiba sin decirle palabra alguna y se dirigió a la barra, ignorando los llamados de su amigo.
—¿Dónde está Ino? — Preguntó sin siquiera saludar al Uchiha. De hecho le dedicó una mirada de pocos amigos y casi con rivalidad.
Sasuke lo miró indiferente, casi no queriendo decirle nada, sin embargo le dijo de todos modos el paradero de la rubia.
—Fue al tocador.
Con esa información le bastaba, por lo que se fue al instante a dicho lugar.
Espero y espero a Ino fuera del tocador por más de 15 minutos y nada sucedió. Ya harto, decidió entrar, no importándole que las mujeres lo echaran a golpes de ahí.
No había nadie, gracias a Kami. Se salvó de una paliza gratis por parte de las féminas.
Pensativo, consideró ir donde el Uchiha a preguntarle otra vez, no obstante justo cuando salió del tocador, una cabellera platinada capturó su atención.
—Ino —dijo para sí, apurándose para alcanzarla.
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Ino, en un acto de arrepentimiento, había ido a buscar a Shikamaru una vez más dentro del bar sin resultados positivos. Renunciando al hecho de que ya no lo encontraría por esa noche, concluyó irse de una vez por todas.
Apenas salió del bar, caminó hacia la calle que daba con la avenida principal. Una vez estando allí, no sabía cómo diablos llegar a casa. No obstante, si preguntaba, de seguro lograría llegar con éxito. Así que esperó a que alguien pasara por aquel lugar, que estaba desierto para su mala fortuna.
—Joder… — derrotada, se sentó en el paradero.
Ese estúpido del Nara que la había dejado sola.
—Eres un idiota, Shikamaru —balbuceó con indignación, cruzándose de brazos bajo el pecho. —Un verdadero idiota.
—Sé que lo soy.
Dando un salto por el susto, miró a la persona de pie frente a ella. Frunció el entrecejo.
—Lo siento, Ino.
—Sí, sí, lo que sea —contestó apática, mirando hacia otro lugar.
No quería hablar con él, al menos no en ese momento.
—¿Estás molesta, verdad? —Shikamaru se sentó a su lado.
—¿Molesta? —se volvió hacia él para mirarlo desafiante a los ojos. —¿Por qué habría de estar molesta? Puedes hacer lo que quieras, Shikamaru. No es como que me debieras explicaciones. —le aclaró, después de todo se lo había dicho antes.
—¿No? —curioso se incorporó. —Tal vez no —agregó —pero quiero dártelas de todos modos. Te dejé sola y eso no fue cortés de mi parte.
—Me da igual —seguía a la defensiva, y cómo no si aún tenía rabia con él.
Shikamaru suspiró.
—De verdad lo siento, Ino.
—¡Shikamaru, ya basta! —La rubia se incorporó también, perdiendo la paciencia y reduciendo el espacio entre ellos. —Me da igual lo que hagas y lo que no hagas. Es cosa tuya, no mía.
Él entrecerró los ojos.
—¿Por qué estás tan molesta entonces?
Ino explotó, se notaba que el Nara no tenía mucha experiencia con las mujeres.
—¿Qué por qué estoy tan molesta? —posó ambas manos sobre sus caderas, casi colérica. —Me traes para acá y me dejas sola. Sabes que conozco a muy poca gente, que ni siquiera pertenezco a este lugar, ¿y me preguntas por qué estoy tan molesta? ¡Me dejaste a la deriva como si fuera cualquiera cosa! –exclamó con rabia. —¡A la mierda, me voy de acá!
E ignorando por completo al Nara y sin saber realmente por qué estaba tan enojada, caminó lejos de él muy rápido para evitar que la alcanzara.
—¡Ino, espera!
—¡No quiero!
—¡Vamos, Ino! No es para tanto…
Aquellas palabras la enfurecieron. Ahora sí que estaba colérica.
—¿Qué dijiste? — se detuvo y le hizo frente una vez más. —¿Que no es para tanto? — rechinó los dientes. —¡Claro, cómo no! ¡Si me dejas sola por esa bruja que casi juraste que ni siquiera te interesaba! —lo último lo dijo sin siquiera pensarlo.
Shikamaru aunque quiso, no pudo reprimir la sonrisa que apareció entre sus labios.
—Ino… —murmuró contento.
—No, yo no…—Ino dio un paso hacia atrás. —Yo no… —y se perdió entre sus propias palabras. Ahora se había dado al descubierto que lo que sentía por el Nara era algo real y no una tontera.
Él avanzó hacia la platinada, no impidiéndole que retrocediera más. Se sentía muy contento… Le gustaba a Ino, eso estaba más que claro. Queriendo abrazarla y besarla, la agarró de la cintura.
—¡No me toques! —chilló, no haciendo ningún esfuerzo para separarse de él.
Shikamaru rió por la reacción pueril de la platinada.
—No es lo que quieres… —susurró, reduciendo el espacio entre sus cuerpos. Mirándola con adoración, le sonrió sincero. —Me gustas mucho, problemática…
Ino que estaba entre nerviosa y ansiosa, respondió lo siguiente: —No es así, yo no te gusto. Te gusta esa bruja.
—¿Estás celosa?
—¿Qué? —Amplió los ojos, casi divertida por la interrogante del moreno. —¡Claro que no! Yo no estaría celosa de una vieja mal teñida y que-
No pudo continuar porque en ese momento los labios del Nara se acoplaron a los suyos. Se derritió en sus brazos y sólo por instinto se dejó llevar.
—Shika… —susurró entre besos, permitiéndole mayor acceso a su boca. Cuando sintió la lengua de él en contacto con la suya, las piernas se le debilitaron. Si no fuera porque él la tenía abrazada, juraría que hubiera caído al suelo.
Se sentía como flotando…
—Ino… —Shikamaru posó una mano en la nuca de la rubia y la obligó a profundizar el beso. Estaba tan sumergido en sus caricias, que no le importaba en absoluto lo que pasaba con el resto del mundo. En ese momento sólo se trataba de ella y él.
El tiempo desapareció por completo.
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Shikamaru se despertó cuando sintió una refrescante brisa con olor a menta filtrarse por su boca. Algo somnoliento, abrió los párpados para encontrarse con la bella Yamanaka en cuclillas frente a su cama, mirándolo con dulzura.
—Buenos días, perezoso —le dijo con voz melodiosa. —Es hora de levantarse.
Él le sonrió de medio lado, volviendo a cerrar los ojos.
—¿Qué hora es?
—Las 9:15 —respondió Ino.
—Acuéstate a mi lado, es muy temprano todavía —se arrinconó un poco para darle espacio a la rubia.
Ino sonrió y se recostó al lado de él. En el momento él la abrazo, por lo que ella acomodó la cabeza sobre el pecho del moreno.
—¿Dormiste bien?
—Muy bien. ¿Y tú, Shika?
—Excelente —masculló por lo bajo. —Aunque hubiese dormido mejor si te hubieras acostado conmigo.
Ella le pellizcó la nariz inofensivamente.
—Claro que no, pervertido —soltó una risita infantil antes de apretujarse más en contra del Nara.
Él se rió abrazándola más aún con cariño y protección.
—Hueles rico —Ino pasó la punta de su nariz por el cuello de él. —Me encanta tu cuello —reconoció, acariciándolo ahora con los labios.
Shikamaru abrió lentamente los ojos cuando sintió las cosquillas sobre su mentón y cuello.
Ay, Kami… Ino no tenía idea de que esa zona era erógena para él.
—Ino… —se quejó, sintiendo la lengua de la ojiazul rozarle la mandíbula. —Ino —dijo una vez más, volteándose y quedando sobre ella. El deseo se había apoderado de él.
La platinada lo miró atenta, esperando el próximo paso a seguir.
Sin decir nada, él la besó con suavidad.
Era hombre, no podía reprimirse más, mucho menos teniendo una diosa bajo su cuerpo. Era demasiado como para recurrir al autocontrol, por lo que el actuar instintivamente lo había dominado por sobre la razón.
Mientras la besaba, una de sus manos viajó hacia uno de sus muslos, trazando un recorrido hacia las caderas de ella. La piel suave y tersa de Ino lo encendía aún más, si es que eso fuese posible.
Ino, sofocada por el calor y ese fuego interno, separó las piernas para que él se acomodara entre ellas. Pudo sentir la erección sobre su centro.
—Shika… —susurró casi suplicante. Se sentía tan bien.
Él le dedicó una mirada significativa después de separar sus labios de la rubia.
—Preciosa… —dejando de tocarle las caderas, le acarició la mejilla con cariño. —Eres bellísima… —le besó la frente con cuidado, después le besó la nariz, los labios, el mentón, y continuó descendiendo hasta que le besó el abdomen sobre el camisón que llevaba.
Ino que lo miraba con sumo interés, sonrió.
—Sí...
—Ino… —al obtener una afirmación, le retiró con lentitud el diminuto camisón.
La miró anonadado cuando la contempló desnuda. No había duda alguna, era demasiado preciosa.
No pudiendo suprimir más su instinto, se recostó sobre ella para besarla con desespero al momentos que sus manos le recorrían el cuerpo, desde las caderas hasta sus pechos.
—Uhm…
Oh, Kami… sus quejidos lo iban a enloquecer. Casi perdiendo la razón, una de sus manos viajó hacia las pequeñas bragas que aún la cubrían y con cuidado las deslizó hacia abajo para dejarlas a un lado.
Mirando atento cada gesto de la rubia, la besó tiernamente en los labios justo cuando sus dedos la palparon con suavidad. Pudo sentir el calor empapar éstos. Más deseoso aún, introdujo el dedo medio e índice.
—Shika…
—Ino… —Continuó bombeando, cada vez más rápido. Cada jadeo lo sentía en su boca, vibrante, ansioso de más.
—Uhm, Shika… Más… —le pidió fuera de sí.
Y lo hizo, embistiéndola contra de su mano con más dureza y rapidez. Sintiéndola temblar y contraerse alrededor de sus dedos. Estaba perdiendo la cordura, y ya quería sentirla por completo.
—¡Shikamaru!
—¡Mierda! —dijeron ambos al unísono.
Tanto Ino como Shikamaru, se miraron espantados antes de levantarse a una velocidad impresionante, él le lanzó el camisón. Su intención era conducirla hacia el baño contiguo a su habitación para que se escondiera, sin embargo cuando la puerta se comenzó a abrir, supo que no habría tiempo para eso. Así que su única opción fue tumbarla sobre la cama -cosa que ella lo hizo sin oponerse- y cubrirla con las mantas y cubrecama. Y casi desafiando la velocidad luz, se puso unos jeans y una camisa para cubrir su desnudez, en el segundo precioso en que su madre hizo acto de presencia e ingresaba a su cuarto.
—Era de esperarse que el flojo de mi hijo estaría acá, durmiendo hasta quizá qué hora.
Miró a su madre con fastidio, sentándose a la orilla de su cama para disimular la erección. ¡Demonios! Se supone que su madre llegaría ese día en la noche, no en la mañana.
—Problemático…
Yoshino lo miró con sospecha.
—Fui a ver a Ino, pero no abrió su cuarto.
—De seguro está durmiendo — le dijo a su madre que realizó un gesto extraño que luego transformó a una sonrisa comprensiva.
—Es lo más seguro. Necesita descansar, la pobre estudia mucho.
—Sí...
—Así que... —comenzó Yoshino, en actitud suspicaz.
Shikamaru la miró aún con más extrañez cuando notó que comenzaba a observar detalladamente su habitación, como buscando algo.
Oh, no…
—Cambia las sábanas —fue lo único que le dijo antes de dejar la habitación.
Todavía confundido por los gestos y las palabras finales de su madre, suspiró con alivio.
—Caray, ¿qué fue eso? —Ino salió bajo todas esas mantas y se arrodilló detrás de él para abrazarlo.
—No tengo la menor idea.
La rubia le besó la mejilla sonoramente antes de levantarse.
—Creo que será mejor que me vaya a mi habitación. Otro día continuamos —le guiñó un ojo y con sensualidad innata salió de su cuarto, dejándolo desconcertado y con ganas de más.
—Mujer problemática…
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TO BE CONTINUED...
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Antes que nada... ¡Perdón, perdón, perdón! De verdad que les pido muchas disculpas. He sido muy desconsiderada al no actualizar, y sé que me merezco tomatazos, reclamos y más. Sin embargo (y no es que me esté excusando, eh) mi vida ha sido una motaña rusa el último tiempo. Pasé de tener todo a no tener nada, y eso fue terrible para mí. Mi vida cambió 360° y volvió a darse otra vuelta más, por lo que ha sido difícil. El escribir se me ha hecho tan complicado, porque tengo tanto en mi cabeza, que apenas puedo expresarme bien. No obstante, he logrado avanzar algo. Así que, de verdad y de todo corazón, les pido disculpas. Nunca fue intencional dejar de lado mis fics, así que espero que comprendan.
Dejando eso de lado, espero que les guste el capítulo y no decepcionarlos. Sé que no está al 100%, ni era lo que imaginaba, pero esto fue lo que salió. Sin embargo la idea base del fic sigue siendo la misma. Quiero agradecer a todas las personas que me dejaron un review, se los agradezco enormemente, y más aún a aquellos que me mandaron mensajes alentadores para que continuase. Así que, este chap va dedicado a todos ustedes.
Un abrazo gigante a todos (=
